Artículo BIT
El Segundo Envite
El Segundo Envite l "gran juego" de las telecomunicaciones que se desarrolla en los mercados nacionales del los distintos países de la Unión Europea está cada día mas condicionado por las estrategias internacionales de los grandes operadores europeos. Aparentemente el "juego" consiste en abrir paulatinamente los mercados a operadores alternativos al operador dominante en cada país y esperar que esta competencia desarrolle los mercados en beneficio de los usuarios (mejores servicios a menor coste). Las reglas y el ritmo del juego se establecen en Bruselas y las autoridades nacionales (poderes públicos e instituciones reguladoras) actúan como árbitros en las sucesivas "partidas". Esta es una visión muy estrecha pues oculta los complejos procesos de internacionalización que están siguiendo los operadores para enfrentarse al cada vez más cercano mercado global. Un fenómeno que tiene como consecuencia mas llamativa la formación de grandes alianzas internacionales que de una u otra manera están siempre presentes en los segmentos de mercados más importantes que se abren a la competencia. La reciente internacionalización de Telefónica, en particular su entrada en los mercados iberoamericanos, nos ha mostrado los beneficios que conllevan estos procesos para el conjunto de la industria y los servicios del país de origen del operador que accede a los nuevos mercados. En sentido contrario, nos alerta sobre la amenaza que representaría la entrada de un operador global foráneo no comprometido con los agentes económicos y sectoriales nacionales. Con toda probabilidad los beneficios de introducir competencia no justificarían la oportunidad perdida de incorporar "valor añadido nacional" a la economía del país. Concluida con éxito la privatización total de Telefónica y su incorporación a la alianza global que encabeza BT, nuestro primer operador ha definido completamente la posición estratégica con que se va a enfrentar al proceso de globalización. Era la condición necesaria para que pudiera tener lugar la segunda "gran partida" que se desarrolla en el mercado español. Nos referimos al proceso de privatización de RETEVISION y al nacimiento de un operador alternativo de telefonía básica, o lo que es lo mismo, al segundo operador global multiservicio español. Como no podía ser de otra manera, cada uno de los dos consorcios presentados incorpora un gran operador foráneo europeo, digno representante a su vez de alguna de las alianzas globales consolidadas o en fase de formación. Sin embargo, el análisis de su composición accionarial muestra que estamos ante consorcios de naturaleza muy distinta. El consorcio Endesa (30,9%)-Stet (30,9%)-Unión Fenosa (12,3%)-Euskaltel (4,2%)-y seis cajas de ahorros regionales, tiene como elemento diferencial la alta participación de agentes nacionales no exclusivamente financieros. El consorcio OPERA, compuesto por BCH (50%)-France Telecom(42,8%)- y Sprint(7,2%), representa a la alianza global de mayor peso político en Europa. Los dos tienen a priori capacidad técnica y financiera para abordar con éxito la construcción del segundo operador global español. Sin embargo, representan dos aproximaciones estratégicas al mercado español muy diferentes. El pliego de cláusulas administrativas que regula el concurso de adjudicación y venta de acciones de RETEVISIÓN S.A. asigna a la oferta económica el 40% de la puntuación total, mientras que asigna muy poca puntuación a los compromisos con el "valor añadido nacional" (creación de empleo, potenciación de la industria nacional, compromisos de I+D, etc...). Erróneamente a nuestro juicio, ha primado más el deseo de asegurar el "éxito político" de la privatización y la obtención de ingresos a corto plazo (para contribuir a la disminución del déficit público), que otras consideraciones de carácter más estratégico. Como representantes de uno de los colectivos profesionales con mas capacidad de añadir valor al desarrollo de la industria y los servicios de telecomunicaciones, destacamos que la opción que incorpore mayor valor añadido y capacidad de gestión nacionales, sería la más coincidente con la postura mantenida, por estas Juntas. No obstante, desde el respeto de nuestras instituciones hacía la transparencia en las reglas del concurso y a los criterios que deben regir su adjudicación, saludaremos gustosamente el nacimiento del nuevo operador ya que, en cualquier caso, supondrá la conclusión del segundo envite de las telecomunicaciones españolas y un claro beneficio para los usuarios.
30 oct 2015