Artículo BIT
Por favor señorías: la ley del cable, ya
91.- EDITORIAL Por favor señorías: la ley del cable, ya. Tras años de vicisitudes, por fin, el pasado mes de Diciembre, el Gobierno envió a las Cortes el proyecto de Ley de Telecomunicaciones por Cable. Tal y como, en su día demandamos las Juntas del COIT y de la AEIT, y como refleja su actual denominación, pretende ser una ley que regule globalmente el régimen jurídico del servicio de telecomunicaciones por cable (TV, audio, datos, portadores, telefonía…) que se presten a través de las redes de cable. Pasar de legislar sólo la televisión por cable, a un nuevo concepto que globaliza todos los servicios susceptibles de ser transmitidos por cable, ha abierto la caja de los truenos en un sector que se encuentra en un proceso de liberalización y de expansión tremendos, en momentos en que en el mismo confluyen importantes intereses económicos y políticos, no siempre coincidentes. Se trata de un proyecto de ley que puede considerarse avanzado en algunos aspectos, como en que se adelante a las decisiones que pueda tomar la Unión Europea en cuanto a la liberalización de las infraestructuras, pues ya reconoce una situación de liberalización controlada, o competencia restringida, al permitir la existencia de un nuevo operador para cada demarcación que se constituya. A pesar de ser éste un aspecto en discusión en el seno del actual debate a nivel comunitario, es bueno que nuestros legisladores vayan por delante de los acontecimientos, aún asumiendo los riesgos que ello supone, y no a remolque como ha ocurrido casi siempre. Un aspecto esencial del proyecto de ley es que se considera el servicio de telecomunicaciones por cable como un servicio público de titularidad estatal, lo cual conlleva que su régimen de prestación sea por gestión indirecta mediante concesión administrativa que otorgaría, tras el oportuno concurso público, el Ministerio de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente. La situación que el anteproyecto contempla supone dejar sin competencias a las Comunidades Autónomas, algunas de las cuales ya tienen en la concesión de servicios la difusión y aspiran a tenerla en otros campos de las telecomunicaciones. Por el contrario, a los Ayuntamientos y la Administración del Estado se les asigna la iniciativa y/o aprobación de las demarcaciones. Esto ha desatado la oposición por parte de las minorías nacionalistas representadas en el Parlamento, lo que podría provocar la retirada del proyecto de ley por el Gobierno que supondría, de nuevo, una demora tremendamente perjudicial para el desarrollo del sector del cable, tras el que pivotan los servicios multimedia, e importantes inversiones y empleo. Las Juntas del COIT y de la AEIT consideramos que, garantizando celosamente el principio de integridad de la red, y la protección de los derechos del ciudadano al acceso a todos los servicios, sus señorías deben flexibilizar sus posturas en aras de lograr un rápido consenso en los temas polémicos como básicamente son los relativos a la concesión, aprobación y amplitud de las demarcaciones y a la apertura futura de nuevos operadores por demarcación. Como profesionales preocupados por el futuro del sector de las telecomunicaciones, demandamos de nuestros estamentos políticos y administrativos responsables de la regulación del cable, más agilidad, pragmatismo y responsabilidad, para salir cuanto antes de la actual alegalidad de los servicios por cable en España. La situación actual está impidiendo el desarrollo y prestación de servicios en condiciones técnicas que garanticen su calidad, el crecimiento de nuestra industria de equipos y contenidos multimedia, y, en definitiva, el avance de un sector esencial para progresar hacia la sociedad de la información, tendencia en la que está comprometida España tras la aprobación por la Unión Europea del Informe Bangemann en la cumbre de CORFO de Junio de 1994. Señorías: la Ley de Telecomunicaciones por Cable es necesaria, ya. Cualquier dilación provocada por confrontaciones políticas o entre los Partidos va en contra de los intereses del conjunto de nuestro país.
30 oct 2015