Artículo BIT
Lo que ganan los "telecos"
62.- EDITORIAL Lo que ganan los “telecos”. Debemos felicitarnos por los resultados proporcionados por la Escuela de Salarios del Ingeniero de Telecomunicación en 1989, que publicamos en este BIT. Por primera vez, uno de los muchos estudios realizados por este Colegio y Asociación arroja un nivel retributivo acorde con las funciones asignadas a este colectivo en el sistema de producción de bienes y servicios. Ha sido necesaria una fuerte expansión de la demanda de fuerza de trabajo cualificada en el sector de las tecnologías de la información, no correspondida por la oferta del sistema educativo; para que esta profesión alcance un reconocimiento hasta ahora negado por su carácter eminentemente asalariado. Por otro lado, es también la recompensa al esfuerzo personal de muchos compañeros que tienen que suplir la imprevisión de los responsables públicos, con prolongadas jornadas de trabajo o desempeñando funciones y cargos de responsabilidad que razonablemente debieran ocupar personas con más experiencia y madurez técnica. El análisis de los resultados de la encuesta permiten clarificar algunos “bulos” que en los últimos tiempos han circulado por los medios de comunicación social sobre los supuestos salarios desmesurados en esta profesión y nos permiten poner sobre aviso a responsables públicos y empleadores de algunos desequilibrios importantes. Así, el salario medio de la profesión es similar al que podemos encontrar en otras ingenierías, observándose como única discrepancia la relativa estrechez de la parte inferior del abanico salarial. Esto nos indica que nuestros ingenieros más jóvenes están mejor retribuídos que sus colegas de otras especialidades, lo que a su vez es un indicador claro de salarios más altos de inserción del joven titulado en el sistema productivo y trayectorias profesionales más rápidas. Este fenómeno, fácilmente explicable por las leyes del mercado, pone sobre el tapete un problema que debe preocuparnos como profesión: ¿Tendrán nuestros jóvenes ingenieros suficiente madurez técnica en el futuro? En efecto, las trayectorias profesionales “brillantes” a que estamos asistiendo se construyen mediante cambios continuos de puestos de trabajo que se ejercen en cortos periodos de tiempo. Esta movilidad profesional apenas permite que el individuo aprenda y “experimente” cada puesto. La “experiencia” constituye sin duda uno de los valores más importantes del profesional que junto a su valía personal debe permitirle la promoción hacia puestos de mayor responsabilidad. Madurar técnicamente exige tiempo y reposo, de lo contrario una carrera profesional puede convertirse en una carrera para alcanzar lo antes posible el nivel de “incompetencia”. Finalmente, querríamos llamar la atención a los responsables públicos y empleadores sobre los desequilibrios salariales existentes. El sector público remunera mucho peor que el sector privado, y en este último, las empresas de titularidad nacional lo hacen peor que las multinacionales. En un mercado de trabajo con exceso de demanda y fuerte movilidad profesional, se corre el riesgo de que las mejores cabezas se vayan a donde mejor pagan. Si la Administración Pública y las empresas que desarrollan tecnología nacional no motivan suficientemente a sus ingenieros, y no solamente en los aspectos salariales, pueden quedarse sin capital humano. Sin dejar de felicitarnos por el buen momento por el que pasa la profesión, no perdemos de vista los aspectos negativos que comporta este “baile” de profesionales.
30 oct 2015