Pasar al contenido principal

Resultados de búsqueda para ...

Artículo BIT
Lo que ganan los &quottelecos"
62.- EDITORIAL Lo que ganan los “telecos”. Debemos felicitarnos por los resultados proporcionados por la Escuela de Salarios del Ingeniero de Telecomunicación en 1989, que publicamos en este BIT. Por primera vez, uno de los muchos estudios realizados por este Colegio y Asociación arroja un nivel retributivo acorde con las funciones asignadas a este colectivo en el sistema de producción de bienes y servicios. Ha sido necesaria una fuerte expansión de la demanda de fuerza de trabajo cualificada en el sector de las tecnologías de la información, no correspondida por la oferta del sistema educativo; para que esta profesión alcance un reconocimiento hasta ahora negado por su carácter eminentemente asalariado. Por otro lado, es también la recompensa al esfuerzo personal de muchos compañeros que tienen que suplir la imprevisión de los responsables públicos, con prolongadas jornadas de trabajo o desempeñando funciones y cargos de responsabilidad que razonablemente debieran ocupar personas con más experiencia y madurez técnica. El análisis de los resultados de la encuesta permiten clarificar algunos “bulos” que en los últimos tiempos han circulado por los medios de comunicación social sobre los supuestos salarios desmesurados en esta profesión y nos permiten poner sobre aviso a responsables públicos y empleadores de algunos desequilibrios importantes. Así, el salario medio de la profesión es similar al que podemos encontrar en otras ingenierías, observándose como única discrepancia la relativa estrechez de la parte inferior del abanico salarial. Esto nos indica que nuestros ingenieros más jóvenes están mejor retribuídos que sus colegas de otras especialidades, lo que a su vez es un indicador claro de salarios más altos de inserción del joven titulado en el sistema productivo y trayectorias profesionales más rápidas. Este fenómeno, fácilmente explicable por las leyes del mercado, pone sobre el tapete un problema que debe preocuparnos como profesión: ¿Tendrán nuestros jóvenes ingenieros suficiente madurez técnica en el futuro? En efecto, las trayectorias profesionales “brillantes” a que estamos asistiendo se construyen mediante cambios continuos de puestos de trabajo que se ejercen en cortos periodos de tiempo. Esta movilidad profesional apenas permite que el individuo aprenda y “experimente” cada puesto. La “experiencia” constituye sin duda uno de los valores más importantes del profesional que junto a su valía personal debe permitirle la promoción hacia puestos de mayor responsabilidad. Madurar técnicamente exige tiempo y reposo, de lo contrario una carrera profesional puede convertirse en una carrera para alcanzar lo antes posible el nivel de “incompetencia”. Finalmente, querríamos llamar la atención a los responsables públicos y empleadores sobre los desequilibrios salariales existentes. El sector público remunera mucho peor que el sector privado, y en este último, las empresas de titularidad nacional lo hacen peor que las multinacionales. En un mercado de trabajo con exceso de demanda y fuerte movilidad profesional, se corre el riesgo de que las mejores cabezas se vayan a donde mejor pagan. Si la Administración Pública y las empresas que desarrollan tecnología nacional no motivan suficientemente a sus ingenieros, y no solamente en los aspectos salariales, pueden quedarse sin capital humano. Sin dejar de felicitarnos por el buen momento por el que pasa la profesión, no perdemos de vista los aspectos negativos que comporta este “baile” de profesionales.
30 oct 2015
Artículo BIT
El final de una etapa
63.- EDITORIAL El final de una etapa. Para los próximos 19 y 20 de Junio están convocadas sendas Juntas Generales del COIT y la AEIT, en las que se celebrarán elecciones a las Juntas Directivas de ambas Instituciones. El motivo ha sido, según es conocido por la carta enviada a todos los Colegiados y que se publica en este número de BIT, la decisión de nuestro compañero Decano y Presidente de dimitir de sus cargos por falta de tiempo para atenderlos adecuadamente, decisión acompañada también por la lógica dimisión del resto de los miembros de las Juntas Directivas. Hacer balance de esta etapa que ha durado 15 años, no es tarea fácil. Dicho balance habrá de hacerse con mayor perspectiva dentro de unos años y quizás por personas más neutrales. No obstante, sin ánimo de agotar el tema, queremos recordar algunos de los hitos más destacados. Esta etapa comienza en pleno proceso de transición democrática cuando un colectivo de “jóvenes ingenieros”, en un proceso semejante al sucedido en otros Colegio Profesionales, apoyado por la mayoría de los profesionales decide romper con un modelo colegial existente hasta el momento y poner su grano de arena en el proceso de democratización que se iniciaba en España. Esto conviene decirlo con claridad: el origen de esta etapa de vida del COIT-AEIT está ligado a la conquista de la democracia en este país. Obviamente, no eran única y principalmente las inquietudes políticas, felizmente luego canalizadas a través de otras instituciones, las que han guiado esta etapa. De alguna manera, el COIT-AEIT ha sido durante muchos años una especie de faro que ha marcado el camino, unas veces con éxito y otras no, que debían seguir las Telecomunicaciones en España. Repasando, por ejemplo, las tesis de la aportación del COIT al Libro Blanco de la Telecomunicaciones encontramos ideas tales como: - Necesidad de una Ley de Telecomunicaciones que unifique y modernice el cuerpo legislativo aplicable. - Necesidad de unificar y elevar de rango administrativo los distintos organismos de la Administración que entienden sobre el tema. - Necesidad de una mayor tecnificación de la Administración. (Ello ha sido tratado hasta la saciedad con diferentes enfoques). - Necesidad de incrementar fuertemente las inversiones en Telecomunicaciones, dado el bajo nivel de penetración de los servicios y la distancia con los países europeos. - Los poderes públicos deben fijar las cotas de penetración de los servicios, las prioridades en las inversiones y los niveles de calidad a alcanzar. - La promoción de las Telecomunicaciones debe ser cuidadosamente meditada teniendo en cuenta los intereses de los usuarios, industria, sindicatos y entidades de explotación de servicios. - Una correcta planificación de las Telecomunicaciones coordinada con las áreas de informática, Defensa, Transporte y Sanidad, bastarían para que el panorama de la industria electrónica española se despejase. Recordemos además las aportaciones sobre temas tales como Retevisión, Hispasat, sucesivas versiones del PEIN, reforma de las enseñanzas técnicas, oportunidades del 92, Libro Verde de la Telecomunicaciones, titulados en Tecnologías de la Información, Bioingeniería, Seguridad, creación de nuevas Escuelas, etc. En otro orden de temas, destacamos la publicación del BIT como revista pionera del sector, la edición de los Cuadernos BIT, la creación de los premios a la mejor tesis y mejor proyecto, la actividad de formación, la realización de numerosos actos, presentaciones y debates sobre temas de Telecomunicaciones y un largo etc. En suma creemos que en algo hemos contribuido a la mejora de las Telecomunicaciones en este país y, por ende, a la mejora del mismo. Asimismo, Consideramos que el Ingeniero de Telecomunicación tiene actualmente un mayor reconocimiento profesional debido en buena medida a la actuación del COIT-AEIT durante estos años. Queremos destacar aquí que todas estas realizaciones y propuestas se han hecho gracias al esfuerzo generoso de muchos compañeros que han formado los diferentes equipos directivos y las distintas comisiones durante todos estos años. ¿Quiere esto decir que todo está hecho? En absoluto. Creemos que el momento actual exige un nuevo y redoblado esfuerzo. Es preciso reabrir un debate sobre el modelo y el papel del COIT y la AEIT. En suma, la profesión, el sector y también el país, requieren de la aportación del COIT-AEIT. Desde aquí llamamos a que se constituyan candidaturas con ideas, soluciones e ilusiones y a que el proceso electoral que comienza sea un catalizador de aportaciones a todos estos temas. Creemos que merece la pena. … “El cambio legislativo impulsado por la LOT y Bruselas, al mercado único europeo, la aparición de nuevos actores (incluyendo otras profesionales) en el mundo de las Telecomunicaciones, la creación de nuevas y muchas Escuelas, la aparición de otras titulaciones, exige con otro compañeros con más tiempo y dedicación tomen el relevo. Hace falta un nuevo impulso”.
30 oct 2015
Artículo BIT
Ir a más
65.- EDITORIAL Ir a más. Una gran parte de los Ingenieros de Telecomunicación, por razones obvias, están periódicamente en contacto con la actividad desarrollada en COIT y AEIT, a través del contenido de BIT. Esto confiere a nuestra revista un papel relevante entre las prioridades de las Juntas Directivas y de Gobierno. Además, el nivel alcanzado por BIT en su ya larga trayectoria es una razón más, junto con la anterior, para llevar a las Juntas recién elegidas para los próximos dos años, a poner en su programa entre los primeros objetivos el impulsar y potenciar la revista. Debe entenderse, por otra parte, que un medio de comunicación como el nuestro exige necesariamente ser dinámico y estar en constante revisión y actualización de diseño, objetivos, contenido, etc., lo que muchas veces coincide con momentos de cambio en los responsables de su ejecución, como es nuestro caso. Para ello se ha considerado oportuno que en el nuevo equipo de redacción participen al menos cuatro miembros de las Juntas Directivas con responsabilidades directas sobre la gestión. Como resultado de este proceso muchas están siendo las ideas nuevas que se contemplan para tratar de conseguir la revista que mejor cubra los objetivos marcados por las Juntas. Sin embargo, hasta el próximo número –que estará en vuestro poder en Noviembre- no se iniciará esta nueva etapa. A pesar de lo alto que ha puesto el listón el equipo anterior, queremos imprimir un nuevo estilo para ofrecer un BIT más participativo, más abierto a todas las opiniones, más ameno y comprometido. Se trata de que despierte no sólo el interés de nuestro colectivo –que es el objetivo fundamental, sino el de todos los profesionales de las telecomunicaciones, la electrónica y las nuevas tecnologías de nuestro país. Lograrlo será tarea de todos, de los que estemos detrás y de los que podáis aportar vuestra inestimable colaboración, pues serán muchas las veces que se os pida vuestro apoyo.
30 oct 2015
Artículo BIT
Mantener un debate
66.- EDITORIAL Mantener un debate. La tradicional falta de debate, existente en el sector de las tecnologías de la información, resulta preocupante ante la sucesión de acontecimientos que se producen, y los que se desencadenarán en un futuro inmediato, por la dinamicidad de la evolución de este sector y por la importancia que estas tecnologías adquieren para el conjunto de actividades económicas. Resulta bastante desolador contemplar la escasa repercusión que han tenido los planteamientos sobre este sector a la hora de incorporar actuaciones sobre el mismo, en los programas de gobierno de los distintos partidos políticos ante unas Elecciones Generales. Esta situación es fiel reflejo de lo que viene ocurriendo día a día, en temas como: - El debate público sobre los nuevos operadores de redes y servicios de telecomunicación (Retevisión, Hispasat, etc.). - La discusión sobre el plan Nacional de Telecomunicaciones. - Los nuevos participantes en el mercado español de equipos de telecomunicación (entrada de ATT). - El apoyo a grandes grupos industriales españoles (AMPER, CECELSA y otros). - La reorganización de las empresas públicas de electrónica e informática (Grupo INI). - La política industrial y las estrategias empresariales de las mayores empresas del sector (Telefónica). - Los retornos industriales de los grandes proyectos de adquisiciones públicas. Sobre los cuales se genera mucha información en prensa pero se producen muy pocas opiniones argumentadas. Lo grave en estos casos no es el que existan opiniones contradictorias, sino el que por falta de opinión se asista pasivamente al discurrir de estos hechos. Objetivamente, esta situación puede ser achacada a distintas causas como carencias en: información, capacidad de análisis, participación, autocrítica, etc.; también a condicionantes derivados de la evolución histórica de este sector: monopolio, mercados cautivos, estrechez del mercado de trabajo; o a la falta de cauces adecuados para el desarrollo de estos debates. La consecuencia más importante es la escasa importancia que en general se concede al sector en los distintos ámbitos de decisión, como pone en evidencia el escaso eco que tienen las prioridades sectoriales, frente a otras prioridades en política macroeconómica o industrial, o el peso de las empresas de este sector dentro del mundo empresarial español. Para ayudar a corregir esta situación, es necesario aportar en primer lugar los elementos suficientes para poder mantener un debate profundo y riguroso sobre todos aquellos temas que interesen al sector, y en segundo lugar habilitar todos aquellos canales de comunicación que permitan soportar el debate. En el primer caso, es necesaria la participación activa de todos aquellos profesionales e instituciones del sector vinculados con los temas objeto de debate. Para el segundo, las nuevas juntas del COIT y la AEIT están dispuestas a aceptar el reto de incorporar a sus grupos de trabajo estas funciones; el objetivo no es otro que ir consiguiendo el posicionamiento de los distintos agentes sociales sobre el futuro modelo de desarrollo del sector de las tecnologías de la información en España. Por último, recordar, una vez más, la disponibilidad de nuestra revista para recoger todos aquellos comentarios y opiniones que consideréis oportunos sobre los temas que interesen al sector, conviene tener en cuenta que BIT es el órgano de difusión más próximo a nuestros colectivos profesionales.
30 oct 2015
Artículo BIT
De la bola de cristal a la moneda al aire
67.- EDITORIAL De la bola de cristal a la moneda al aire. Valorar el pasado, estudiar el presente y tratar de escudriñar lo que nos pueda deparar el futuro resulta imprescindible para quienes deseen responder adecuadamente a las necesidades de cada momento y evitar situaciones desfavorables que, cuando suceden, suelen ser difícilmente superables. La caótica situación en que llegaron a encontrarse nuestras telecomunicaciones públicas puede ser un ejemplo de ello. Otros aspectos no menos preocupantes y que empiezan a ser cuestionados, como la política económica e industrial que se ha estado aplicando en los últimos años, empiezan a aparecer en el horizonte. Cuestiones, éstas y otras, que son como son y solamente con el paso del tiempo podrán valorarse como positivas o negativas. Desgraciadamente, nadie posee una bola de cristal para poder vaticinar lo que el futuro nos depara. Pero de la bola de cristal a la moneda al aire va un abismo. Quien toma decisiones quisiera, siempre, disponer de la primera herramienta, pero la cruda realidad es que, las más de las veces, las prisas y la improvisación llevan a lo segundo. No pretendemos enmendar la plana a quien decide, llámese Solana, Solchaga, Pérez o García. Quisiéramos, eso sí, que no empezaran siempre los debates cuando ya es tarde. Nos gustaría evitar la carencia de discusión previa y valiente entre expertos y afectados que sirva de soporte a quien o quienes deben, al final del proceso, llevar a la práctica, legislar y dirigir el día a día. Es, en nuestra opinión, esto lo que está fallando y es precisamente esto lo que deseamos retomar cuanto antes mejor. Parece como si un largo letargo hubiese sacudido nuestra sociedad en general y nuestro sector en particular. El fantasme del miedo a “no salir en la foto”. El “sostenella y no enmendalla”. El aquí mando yo y el contraste de opiniones sólo llevará a la puesta en cuestión de mi persona. Precauciones y miedos que sólo sirven para aplazar y evitar sistemáticamente cualquier debate y, en consecuencia, para saber, de forma directa y organizada, las opiniones de los demás. Precauciones y miedos que han acabado con los últimos vestigios de ilusión colectiva que nos quedaba de cuando esto era habitual y la sociedad era “más abierta”. Como queremos ser positivos, vaya por delante un ejemplo de lo que debería ser más habitual: el debate creado en torno a lo que debe ser el ingeniero de telecomunicación del año 2000. Reunidos en El Escorial, durante dos días en fechas recientes, por iniciativa de nuestra Escuela de Madrid, quienes tenían algo que decir en este asunto, las discusiones, a veces ásperas, se han producido abiertamente. Cada uno ha aportado sus dudas, proyectos, rechazos y necesidades, libre y abiertamente, produciéndose, en conjunto, una auténtica “puesta en común” de experiencias personales y colectivas. Lo que llevará, sin duda, a quienes vayan a redactar el Plan de Estudios, a lograr un ingeniero de telecomunicación preparado para el futuro. Situaciones análogas en otros aspectos, son, por desgracia, difíciles de imaginar. Jornadas puntuales, con presencia de sindicatos, profesionales, administración y oposición, donde se repita la experiencia, en torno al modelo industrial, a las compras públicas, al desarrollo de los servicios, a las políticas sectoriales o al proceso tecnológico de nuestra incorporación a Europa, por poner algunos ejemplos, podrían hacer públicos muchos descontentos, frustraciones, proyectos o ilusiones, y traerían consigo, y eso es lo importante, sustanciales avances en la construcción colectiva de una verdadera “casa común”, la de todos los españoles. Es a esto a lo que ayudaremos cuanto podamos las Juntas Directivas del COIT y de la AEIT.
30 oct 2015
Artículo BIT
¿Quién garantiza la calidad de los nuevos servicios?
68.- EDITORIAL ¿Quién garantiza la calidad de los nuevos servicios? Los cambios estructurales en el sector, provocados por el acelerado desarrollo de las tecnologías de la información y la imparable corriente liberalizadora, están incrementando la gama y extensión de los servicios de telecomunicación de los que cada día dependen más las actividades de numerosas instituciones y ciudadanos. Las consecuencias de índole económico, industrial y político de este proceso, ocultan en numerosas ocasiones algo esencial: el objetivo último de todo servicio no es otro que la satisfacción de las necesidades de los usuarios. Hasta ahora la garantía de la calidad del servicio estaba en manos de Telefónica que, con evidente éxito durante décadas y menor fortuna en los últimos años, cumplió su cometido. El papel pasivo de usuarios, profesionales y administración ha propiciado unas inercias estructurales que deberán modificarse a corto plazo para evitar un caos en el sector de consecuencias imprevisibles: Necesitamos organizaciones de usuarios, tanto institucionales como de consumidores, fuertes y con un conocimiento profundo del sector. Unas organizaciones que compensen el manifiesto desequilibrio entre le ciudadano y las entidades que suministran los servicios. La administración debe asumir por fin sus responsabilidades en esta área. Faltan normativas y medios de homologación que garanticen la disponibilidad y calidad de los equipos empleados. El papel de los diferentes profesionales debe ser delimitado con claridad en normativas específicas para cada servicio de modo que se aprovechen los conocimientos de estos técnicos. Por otro lado, es imprescindible la creación de canales alternativos a los Juzgados, como las Juntas Arbitrales, que aseguren la rapidez en la tramitación de las quejas. Su eficacia pasa por dotarles de soporte económico y capacidad sancionadora. La cualificación de los profesionales implicados, ingenieros e instaladores entre otros, tiene que garantizarle mediante mecanismos de selección, cursos de formación y reciclado, etc. La creciente sofisticación de los nuevos servicios así lo exige. Finalmente, todos los actores implicados deberemos colaborar en la definición de un marco de actuación donde cada cual pueda ejercer sus derechos y responder de sus obligaciones. La ingeniería de telecomunicación, y en especial su ejercicio Libre, se verá afectada por la nueva situación. Hasta ahora éste era desempeñado por un pequeño grupo de compañeros y se centraba en un reducido número de sistemas. El desarrollo de los servicios de valor añadido ampliará cuantitativa y, sobre todo, cualitativamente el campo de actividades. Las labores de consultoría, dictámenes, certificación fin de obra, etc., se incrementarán y extenderán por todo el país. Nosotros también tenemos que romper nuestras propias inercias. Más compañeros deberán incorporarse a estas labores y los que ya las realizan tendrán que adaptarse a la nueva situación. Como todo proceso de reconversión conllevará necesariamente algunos sacrificios pero estamos convencidos que lo demanda el futuro de la profesión. Las juntas del COIT y la AEIT estamos trabajando en la definición del nuevo marco y contamos para ello con la colaboración de los propios implicados por medio de la Comisión de Ejercicio Libre. Sin embargo, la labor de convencimiento ante los otros actores no es fácil. Necesitamos el esfuerzo e imaginación de todos y estamos abiertos a todas las sugerencias. Por último, es de justicia mencionar que se están haciendo algunos esfuerzos en la dirección adecuada. Una prueba de ello son las reuniones entre la DGTel, UCE y COIT de las que informamos en este mismo número. Sin embargo, tenemos la impresión de ir más lentos que el sector y así nunca lo alcanzaremos.
30 oct 2015
Artículo BIT
Ante la remodelación del gobierno
69.- EDITORIAL Ante la remodelación del gobierno. Han pasado casi dos meses desde que se produjo la última remodelación del Gobierno, lo que trajo consigo nuevos responsables ministeriales y un diferente reparto de responsabilidades a niveles inmediatamente inferiores. Se fue José Barrionuevo del antiguo MTTC dejando tras de sí grandes problemas sin resolver, especialmente los relativos al desarrollo de la LOT, el Plan Nacional de Telecomunicaciones o el contrato con Telefónica. Será ahora José Borrell, con un Ministerio más complejo, quien deba afrontar estas áreas. A pesar de nuestras continuas discrepancias con la DGTel en temas concretos, la lógica confirmación de Javier Nadal como Director general de Telecomunicaciones, que aún no se ha hecho pública a la hora de cerrar esta edición, es un dato positivo a tener en cuenta, pero nos surgen, en cualquier caso, importantes interrogantes. Ya no figuran, por ejemplo, las comunicaciones en el frontispicio del Ministerio. Caídas éstas, ahora lo es sólo de Obras Públicas y Transportes. Y aunque ya el nuevo ministro ha destacado públicamente el importante papel que las telecomunicaciones tienen para un país como el nuestro, nos queda la duda real de la prioridad que nuestro sector tendrá en la agenda de Borrell. Hubiéramos preferido, en la línea que nuestro colectivo viene demandando, la creación de una Secretaría General de Telecomunicaciones. La creación en el nuevo ministerio de Industria y Comercio de una Secretaría de Estado de Industria sería otro de los aspectos relevantes de la remodelación que nos ocupa. Significa, de entrada, una pérdida de rango de nuestro sector en el seno de la estructura organizativa del Ministerio. Podría responder al escepticismo que, en amplios sectores, está generando la política industrial seguida por nuestra administración en los últimos años. El hecho es que a muchos preocupa que no exista un sistema ciencia-tecnología-industria y que, en consecuencia, que valga todo, incluso destruir el escaso tejido industrial existente, con tal de conseguir crecimiento a corto plazo, es responsabilidad de nuestro Ministerio de Industria. Lograr que exista una decidida influencia gubernamental en sectores estratégicos, como han hecho y hacen otros países, que traiga consigo el establecimiento de una política industrial a medio plazo, que prime eficacia, rentabilidad, tecnología propia y producto en nuestras empresas debe ser el objetivo fundamental de la recién creada Secretaría de Estado de Industria. Resulta positivo, sin embargo la incorporación de las competencias de comercio en el Ministerio de Industria, pues supone articular intereses comunes hasta ahora dispersos para la industria. Convendría aclarar, para finalizar, que por encima de los cargos están las personas y que, en definitiva, el éxito de la remodelación en nuestro sector dependerá de los planteamientos, los objetivos y las prioridades que se marquen Álvaro espina en Industria y Elena salgado en Comunicaciones. De ello estaremos pendientes. Vaya nuestra colaboración y nuestro apoyo por delante.
30 oct 2015
Artículo BIT
Día Mundial de la Telecomunicaciones de 1991: día de contrastes
70.- EDITORIAL Día Mundial de las Telecomunicaciones de 1991: día de contrastes. Dos actos muy diferentes organizó el colegio el pasado 21 de Mayo en que celebró el día mundial de las telecomunicaciones. Comencemos por el segundo, nuevo, insólito, como fue la presentación de los servicios que ofrecen el COIT y la AEIT a sus asociados, en una discoteca de moda, al anochecer. Esta convocatoria, de un corporativismo sano como el de tantos grupos sociales organizados, tuvo un éxito sin precedentes: el millar de asistentes se pasó con largueza y la profesión joven dio una nota de color desconocida hasta entonces. Salvo algún que otro defecto de organización, que deberá corregirse en otras ediciones, podemos calificar este acto como rompedor y muy positivo. Quizá su significado sea el que los ingenieros de telecomunicación seamos tan normales como el que más y el entorno mejor para comunicarse (telecomunicación a distancia cero) sea el que la sociedad ofrece comúnmente al ciudadano. Desde esta perspectiva es una experiencia a repetir. El primer acto fue el habitual de años atrás: 7 de la tarde, salón de actos del IIE, palabras del decano e intervención de la Administración. Este año fue la secretaría General de Comunicaciones, Elena salgado, quien tuvo la gentileza, -siendo permítasenos decir- nueva en esta plaza, de dirigirse a un también habitual público en esta clase de encuentros (no demasiados asistentes y de edad media digamos que hacia arriba). Se esperaba un resultado light, como de costumbre y así lo parecía por su discurso, el habitual también en este foro: agradecimiento al COIT y a la AEIT, objetivos generales de ordenación del sector y gestión, o control de gestión, de los servicios públicos de telecomunicación y objetivos próximos como modificar la LOT para adaptarse a los acuerdos comunitarios, concluir el Plan Nacional de Telecomunicaciones y establecer el nuevo contrato con Telefónica: despedida solicitando la colaboración de los ingenieros de telecomunicación. Era un mensaje conocido, pero consiguió transmitir la sensación de que la cosa iba en serio, y dio fecha: antes de acabar el año. Así esperamos que sea. Debemos resaltar, sin embargo, dos cuestiones de enorme importancia. Una de ellas es su cambio de situación en la mesa política: ahora ya no está sentada al lado de quienes tienen una responsabilidad interventora y deberían plantear un esquema de gran generosidad en cuanto a estructuras y recursos. La otra, y ahí sí afecta al papel de las telecomunicaciones en nuestro país, es la escasa dimensión relativa de la DGTel en este nuevo Ministerio que parece sólo de obras públicas y transportes. El Director General de Telecomunicaciones ha de jugar un papel fundamental, y además difícil, porque ha de ser la conciencia constante del Ministerio.
30 oct 2015