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La industria nacional y la defensa
Hemos asistido estos días a la trágica confirmación de la importanci a de la electrónica en un conflicto bél ico moderno que ha pasado de tecnología auxiliar a asumir el papel de arma de empleo directo. Aún conociendo que detrás de toda arma (con independencia de su nivel de sofisticación) está el hombre, desde un punto de vista puramente técnico pa. rece supérfluo resaltar la importancia de la electrónica como medida de la capaci. dad de Defensa de un país y su grado de independencia industrial y por ente militar. Efecti vamente, si anali zamos las funciones tácticas de cualquier ingenio militar moderno, nos daremos cuenta de que su base es preponderantemente elec. trónica. Los modernos buques, aviones, o vehículos terrestres incluyen equipos y sistemas electrónicos que, en los casos de mayor complejidad, llegar a superar el 50 por ciento del precio fi nal del conjunto. No es de extrañar que por esta razón, el contratista global de los últimos buques de la Mari na Alemana sea precisamente una empresa electrónica en lugar de un asti I1 era conven ci ona I . Las antiguas mentalidades que con. templaban la electrónica como un "canta m i n ante" de las fabri caci ones de defen. sa dan paso hoy día, a considerar las fa. bricaciones clásicas como meros veh ículos portadores de electrónica. Si abandonamos el campo de los materiales operativos y abordamos el del entrenamiento en el empleo de los materiales modernos, veremos todo un conjunto de herramientas didácticas y de ensayo, basadas en la electrónica, la cual permite por medio de los simuladores realizar operaciones, maniobras y pruebas . que por su costo o riesgo son impensa. bles. Todo lo anterior no hará sino re. crudecerse en un futuro inmediato, pues la historia nos enseña dos lecciones a este respecto: no hay arma sin contraarma y la mejor contraarma es un arma del mis. Antonio Rodriguez Rodríguez Director General de la divisiÓn de Electronica e Informática del INI mo tipo. En otras palabras: la mejor contraele ctrón i ca será otra el ectró n i ca. Si damos por demostrada la importancia de la electrónica en la Defensa, podemos pusar a efectuar el análisis de su situación industrial en España. Históricamente, y tras el paréntesis que supuso la famosa ayuda americana, que prácticamente desmanteló nuestra reputada industria de Defensa, la pri mera preocupaci ón de nuestra Ad m in i straci ón h a s i do la compensaci ón de parte de las adquisiciones hechas en el exterior con el fin, no sólo de limitar nuestra exportación de divisas, si no de adquirir tecnologías de fabricación de moderna factura. Hoy en día, las únicas limitaciones de es. tas prácticas i nd ustria les puedo aseg u r a r que no son técnicas (calidad, volumen, precios, cadencias,...) sino I as propias de negociaciones de esta índole o las que imponen la rentabilidad de las cortas se. ries que precisa España cuando no se contempl a su exportación. La siguiente preocupación ha sido I a de logra r cofabri caci ones que i ndependicen el uso del armamento, capacitando a la industria para un adecuado manteni. miento, reposición y puesta al día de las con figuraci ones de los mode rnos s iste mas de combate; esto va lográndose habiendo alcanzado ya real izaciones muy por encima de los ejemplos que pOdrían haberse citado pocos años atrás. El paso lógico actual sería la aplicación de los de los logros anteriores a dise. ños puramente españoles o en colaboraci ones i nte rn aci onal es tanto par a sati sfa. cer nuestras necesidades nacionales como para poder atacar mercados de exporta. ción. La Ley de dotaciones presupuestarias para equipamiento y sostenimiento de las FF.AA. supone una oportunidad única para que España cuente con su propia tecnolog(a electrónica al imponer un marco de programación del gasto con horizonte suficiente. De los 2,3 billones de pesetas se pueden estimar en 100.000 millones de pesetas anuales los costos en e q u i pa miento electrónico (a precios constantes de 1982). Siendo un país un Siendo un país un todo armónico, no entramos la razón por la que nuestra industria de defensa tenga que sufri r de li mitaci ones más propias de país tercer. mundista que de nación que por su nivel industrial se sitúa entre las quince primeras del mundo y todo eUo conociendo el papel de la industria militar como motor de progreso tecnológico, de infl uenci a exterior y generador de empl eo. A mi juicio son pocas las condiciones para que, los que nos hemos preocupado por el futuro de esta actividad, veamos real izados n ues tros deseos como i ndustriales y como españoles, a saber: - Que la electrónica tenga carta de natu. raleza independiente no sometida, en lo esencial a negociaci ones extrañas a sus intereses. - Que las industrias conozcan a un nivel de detalle suficiente, el equipamiento correspondiente a la dotación presupuestaria de I a ley citada anteriormente junto con las líneas generales de la poi ítica industrial y tecnológica en nuestras F F .AA. - Que se establezcan unas líneas de acción prioritarias en el campo de la electrón ica con vistas a evitar la actual dispersión de esfuerzos, y llegar a una limitada y sana independencia; que di. chas prioridades estén cubiertas por incentivos a las industrias que asuman los riesgos de investigación correspondientes (quizás por una ley de contratación de prototi pos). Creo que no sería una afirmación gratuita asegurar que el Ministerio de Defensa puede contar con un plantel de in, dustr i as. ta nto pú bl icas como pr i vadas, dotadas de una capacidad probada a la luz de las no muy numerosas pero positivas experiencias.
30 oct 2015