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Telecomunicaciones españolas: el Gobierno tiene la palabra
TELECOMUNICACIONES ESPAÑOLAS: EL GOBIERNO TIENE LA PALABRA Son ya muchas las ocasiones en las que, diversas personas relacionadas con el mundo de la E1ectrómca, las Telecomunicaciones y la Informática, nos hemos desgañitado tratando de llevar nuestras inquietudes respecto al futuro de ese mundo a quienes creemos que tienen en su mano la posibilidad de a frontar10 con anticipación, tornando las decisiones oportunas. El éxito no nos ha sonreido, hasta la fecha, y la 1etania de problemas presentes y venideros se hace cada vez más larga, más triste y, de puro repetida, más monótona. Las atenciones oficiales se suelen dirigir hacia los sectores tradicionalmente considerados corno básicos, y nadie parece tener, en los puestos de mando de la economia española, el suficiente olfato corno para percatarse de que el futuro se basará en unos cuantos sectores q u e hoy se pueden considerar emergentes, y uno de los cuales es, precisamente, el de la E1ectrómca, las Telecomunicaciones y la Informática. Corno consecuencia de ello, nuestra economía y, por tanto, nuestra sociedad, sigue corriendo detrás de los acontecimientos, en vez de prepararse anticipadamente para afrontar10s. SITUACION ACTUAL La realidad actual puede medirsJ] mediante el siguiente flash:durante 1979 se han producido en nuestro territorio equipos por valor de 175.000 rnjJ1ones de pesetas, mientras el consumo aparente total (producción + importación - exportación) ha sido de unos 303.000, - millones de pesetas, con unas importaciones de 175.000 millones. En cuanto a -las tendencias de estas cifras, se observa estancamiento de -la- producción y del consumo en términos monetarios, mientras las importaciones aún crecieron el año pasado en un 15 por ciento. Por tanto, si se descuenta la inflación, puede decirse que este conjunto de actividades industriales ha empezado a decrecer. Esto, a quienes no profundicen en el conocimiento de la verdadera importancia del sector, especialmente de cara al futuro, puede parecer1es hasta normal, a la altura de 1980. Los rectores de la economía nacional, acostumbrados a no considerar este sector corno básico, parece corno si sólo vieran de él algunos de sus aspectos positivos: los 8.000 mjJ1ones de pesetas que ingresó la CTNE el año pasado en las arcas estatales, en concepto de canon, por explotar el monopolio del servicio telefónico; el alto rendi. miento politico proporcionado por la televisión; algunos equipamientos triunfalistas de material electrónico sofisticado en las Residencias de la Seguridad Social, y la mi tica presencia del ordenador en los inventarios de cachibaches infrautilizados de muchos Ministerios. Pero la realidad de este sector es mucho más compleja y dinámica. Muy pocos expertos dudan, a nivel internacional, de que los avances en Telecomunicaciones, Electrónica e Informática van a condicionar de forma esencial el futuro de las sociedades desarrolladas, y hasta los menos propensos a hacer concesiones a la galeria hablan de una nueva revolución industrial, e incluso de una Nueva Era. (La próxima aparición del "Desafio mundial", del siempre polémico J.J. Servan Schreiber, ilustrará sin duda este proceso). Su influencia va a voltear, desde los procesos produtivos hasta la cotidiana vida hogareña, pasando por los servicios sociales (Educación, Sanidad). Es decir, cualquier proyecto que pretenda aumentar el bienestar individual y colectivo, va a pasar necesariamente por una masiva utili. zación de la Electrónica, corno hasta ahora ha ocurrido, por ejemplo, con los materiales férreos y la energia. Téngase en cuenta que está declinando la etapa en la que el hombre ha luchado por complementar su fuerza fisica (motores, grandes máquinas, etc.), y comienza ya la carrera en pos de ampliar y complementar las capacidades mentales (ordenadores y sus infinitas aplicaciones) y de comunicación. y todo ello va a ocurrir, aunque los españoles no "nos demos por en terad os". QUE HACEN OTROS PAISES De cómo se preparan otros paises ante este futuro, puede darnos idea los 70.000 millones de pesetas que el Gobierno Británico está invirtiendo en un plan a 3 años para potenciar el desarrollo, y utilización de la Microe1ectrónica, o los 10.500 mjJ1ones de pesetas que va a emplear el Gobierno Francés en otra acción similar, que no son nada comparados con los 120.000 mjJ1ones de pesetas que ese mismo Gobierno va a invertir en los 3 pró punto de vista AL GONZALO PEREZ Presidente AEIT Decano COIT ximos años, a fin de fomentar el desarrollo de la Te1emática, uno de los principales objetivos de nuestro pais vecino. En el área de Telecomunicaciones, sin ánimo de apabullar, conviene saber que hace 4 años el Gobierno de nuestro querido Sr. Giscard d"Estaing decidió colocar las Telecomunicaciones francesas en primera fila y elaboró un plan quinquena1 que, a base de dedicar J ,5 billones de pesetas, está sirviendo para situar a la industria francesa en una posición que la ha permitido dupllcar sus ventas y sus exportaciones. Por otra parte, diversos estudios prospectivos sitúan la tasa media de crecimiento anual del mercado eu. ropeo de las Telecomunicaciones, en términos reales y para esta década, entre el 6 y ellO por ciento, es decir, a un ritmo 2,6 veces superior al del crecimiento esperado en el PNB del conjunto de los paises europeos. Si se traslada la hipótesis más pesimista (6 por ciento de crecimiento) a las Telecomunicaciones españolas, se observa, con gran desolación, que aún queda por encima de los previstos en el Plan Cuatrienal de la CTNE, cuando el indice español de equipamiento en Telecomunicaciones está por debajo de la media europea, y deberia crecer más de prisa. En Electrónica e Informática, sucede casi exactamente 10 mismo. La consecuencia es clara y dura: en los próximos años vamos a retrasamos más respecto a los paises europeos. Con la particularidad de que el efecto multipllcador de estas tecno1ogias pondrá cada vez más tierra por medio entre nuestra economia y la de nuestros vecinos, y acabaremos siendo para Europa simplemente un huerto, un museo, una playa, 0;- quizás, una base militar. EL ESTADO y EL SECTOR De entre los diversos estamentos que componen el Sector, el mayor peso especifico corresponde, desde luego, al Estado. Por eso nuestros lamentos, criticas y propuestas suelen ir dirigidas hacia los responsables de turno de la Administración. Conviene, sin embargo, resaltar la idea de que no es en los -despachos ministeriales donde se hallan las únicas personas capaces de despejar nuestro futuro. Ahora bien, es sabido por todos nosotros que la condición de monopolio natural de una buena parte de los servicios de Telecomunicación confiere a la acción estatal el carácter esencial y decisiva. En el plano de la ordenación de los servicios, es el Estado quien tiene la primera y la última palabra. En el terreno de la que podriamos llamar "propiedad" de los diversos monopolios, es también el Estado el sujeto natural de la misma, poi razones de seguridad, de garantia de los servicios, de respeto a la 1egalldad, de primacia de criterios sociales y hasta por razones económicas, en algunos casos. Corno consecuencia inmediata, la Administración Públlca tiene la responsabilidad última sobre las compras de material electrónico reaJjzadas por entidades, tales corno CTNE, Dirección General de Correos y Telecomunicación, RTVE, RENFE. Ahora bien, ¿cómo afronta el Estado tan importantisima responsabilidad? Pues, a mi modo de ver, bastante mal. Con dispersión de sus propias competencias, a nivel muy bajo dentro de su organización, mezclando nuestros temas con otros muchos de tal forma que "tocamos" a 1114 de Ministro (media Dirección General, de entre 7), a 118 de Subsecretario (ldem, de entre 4 de su competencia) y a medio Director General. Por otra parte, la tecnj[jcación de este tinglado es muy escasa, se practica la caza del Ingeniero de Telecomunicación (tanto en la Subsecretaria de Aviación Civil, por corporativismo de otra Ingenieria, corno en el Cuartel General del Aire, corno en Correos y T e1ecomunicación) y no se atienden debidamente otros frentes de actuación, tales corno la Delegación del Gobierno en CTNE y la coordinación con RTVE, Industria y Defensa. SOLUCIONES La lista de propuestas puede ser muy larga (el dia de San Gabrie1 ofrecimos 7 u 8), pero os ahorro el esfuerzo de 1eer1a una vez más. Yo me conformaria, en estos momentos, con que se cumpliera una premisa previa a toda propuesta: Que los responsables de la Admi. nistración, al más alto nivel, se pa. rasen a meditar sobre el futuro del sector, que puede ser el de la eco. nomía española. Que esutdiaran las decisiones de otros paísespróxi. mos, valorasen nuestras posibi. lidades, y decidieran ya cómo quieren que sea ese futuro. Estoy convencido de que los profesionales podemos aportar muchisima información y numerosas propuestas. Aqui estamos preparados a responder y colaborar, si alguien nos pregunta y nos reclama. Si no surge la iniciativa desde las autoridades, habrá que recordar!o en momentos más "sensibles". Durante las próximas elecciones, por ejemplo..
30 oct 2015
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Electrónica profesional: un mercado de estado, una política de estado
Pedro Higuera Delgado Director General de A.N.I.E.L. ELECTRONICA PROFESIONAL: estado, una politica de estado En el futuro, al igual que en el. pasado, el progreso técnico, la evolución de la demanda, los costes relativos de los factores en juego, las estrategias de los grandes grupos y las políticas gubernamentales continuarán modelando el paisaje industrial de las regiones, los estados y los continentes, señala el informe "Interfuturos" elaborado bajo la dirección de la O..C.D.E. Abordando, bajo estas premisas, las perspectivas de la industria mundial, el informe destaca en primer lugar y por orden cronológico que la importancia de la Industria Electrónica en la transformación de las estructuras productivas y sociales está lejos de poder ser reflejada por las cifras de su crecimiento por muy espectaculares que estas sean. Los síntomas de esta conclusión son ya una realidad palpable. En efecto, analizando el conjunto de sectores industriales, el Electrónico ha conocido en el transcurso del último decenio la tasa de crecimiento más alta a nivel mundial. En el período 1965-75, el crecimiento anual se ha situado en un 10 por ciento frente al 6 por ciento de las demás industrias manufactureras. Para los próximos diez años, se puede afirmar razonablemente, que el crecimiento de la Electrónica se mantendrá sustancialmente por encima de los demás sectores industriales. Actualmente, y en los principales países productores, el Sector Electrónico se acerca ya a la del automóvil. El informe "Interfuturos" no duda en calificar a la Electrónica como un "salto cualitativo decisivo con consecuencias potenciales considerables para la vida económica y social de los países desarrollados". En base a una política industrial meditada o en base a una evolución natural o lógica de las estructuras industriales lo cierto es que, hoy el consumo "per cápita" de equipos de Electrónica Profesional de los principales países europeos se sitúa en torno a los 150$, mientras que en España este consumo se sitúa muy por debajo, con una cifra que oscila alrededor de los 50$. Considerando que para este sector el Estado es el principal y a veces único cliente podemos llegar a la conclusión elemental de que el Estado español como tal no ha invertido suficientemente en este sector, Además hay otro dato a señalar en la situación actual: el mercado total de equipos de Electrónica Profesional durante 1980 -alrededor de los 155.000 Millones de Ptas.- fue abastecido en el 60 por ciento del mismo por importaciones. Luego parece razonable concluir que, no sólo no se ha invertido ,suficientemente sino también que la inversión no se ha realizado con criterios optimizadores para el desarrollo y promoción de una Industria Nacional. Ciñéndonos a la actualidad cabe señalar dos temas que no dejan de ser significativos para valorar la incoherencia que a veces es manifiesta en el contexto de la Electrónica Profesional española. Nos referimos concretamente al "Libro Blanco sobre las Telecomunicaciones" y al polémico "PIN" o Plan Informático Nacional. Resulta obvio que ambos proyectos se enmarcan por motu propio en el contexto de la Electrónica Profesional española. Al analizar más de cerca estos ejemplos, vemos sin embargo, que en nuestra Administración no existe ningún nexo entre ambos y ni siquiera encontramos un hilo conductor que nos lleve a un mismo centro coordinador que tenga en" cuenta la posible relación existente ." entre ambos programas. Mientras el "Libro Blanco de las Telecomunicaciones" se inscribe en el amplio marco de actuación del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, el "PIN" o Plan Informático Nacional se diseña, sujeto a fuertes polémicas, desde entidades dependientes de la Presidencia del 4-BIT Un mercado de Gobierno. Con este ejemplo, no se , trata en absoluto de poner en duda la capacidad de uno u otro equipo de trabajo, sino de pla~tear que esta diversidad de centros dec"isorios en torno a un mismo sector, dificulta enormemente la labor, cuando se trata de elaborar planes globales e imprescindibles para el Sector Electrónico Español. y esto cuando sólo estamos hablando de Planes sobre papel, Informes. Si por un momento pensamos en la instrumentalización y puesta en práctica de los mismosl el panorama ya de por si sombrio se vuelve totalmente negro. Intuye este tema el informe "Interfuturos" cuando al hablar de los problemas las sociedades avanzadas frente a los cambios, no olvida citar entre uno de los frenos sociales al crecimiento la creciente incapacidad de los Gobiernos para coordinar sus políticas. Resulta evidente que en España, estamos perdiendo un tiempo precioso, por otra parte difícil de recuperar, cuando en la mayoría de los países occidentales los gobiernos participan mediante los más diversos procedimientos en las actividades industriales de alta tecnología. Ello es fundamentalmente por dos razones: para evitar una dependencia completa respecto a economías más avanzadas y para posibilitar a la Industria Nacional el acceso a un volumen de inversión necesario para acometer determinados programas. En España, la Administración está en un constante aplazamiento de decisiones que en el caso concreto de la Electronica Profesional, pueden colapsar este sector y dejar escapar definitivamente el futuro para la Industria Nacional. Si en el resto de países occidentales avanzados la Electrónica es un Sector fundamental a la hora de trazar políticas industriales se da la circunstancia de que en España todavía estamos pensando en quién y como habrá que enfocar una actuación coherente Compras .4dmínistmciÓn Pública, en el campo de la Electrónica Profesional. Mucho más injustificada resulta esta indecisión cuando consideramos el futuro a cuatro años vista y vemos que la cantidad que se va a invertir en Electrónica Profesional sobrepasa la extraordinaria cifra de 800.000 millones de pesetas. Sería dramático para la Industria. de este país que estas inversiones, incluidas en el Presupuesto General del Estado o controladas por el Estado y que consecuentemente forman parte del mercado de Estado, se gastasen, tal y como están las cosas actualmente, sin ningún tipo de coordinación o planificación. El cuadro adjunto refleja las previsiones de inversión que el estado tiene previsto realizar en los próximos cuatro años en unos determinados Organismos. .594,000 000 La amplitud de estas cifras permite intuir la importancia de las decisiones a adoptar. Esta actuación sobre un Mercado de Estado, debería pasar a nuestro entender imprescindiblemente por una política de Estado que, entre otros, debería tener en cuenta los siguientes puntos: 1.0) El Estado debe definir claramente los bienes que él mismo va a poner a disposición de la sociedad en el futuro (Servicios de Sanidad, Telecomunicación, Defensa, Cultura y Ocio, etc.). 2.0) Esto supone definir y cuantificar en cifras concretas y en tiempos adecuados, las inversiones necesarias para cubrir los citados Servicios. 3. o) Planificar y coordinar dentro de su estructura -y con un Ente claramente definido y responsable de la gestión- las inversiones citadas. 4. o) En base a lo anterior crear y desarrollar un marco de política industrial, donde al igual que en otros países desarrollados, la promoción y desarrollo de la tecnología e industria nacional fuesen el objetivo prioritario. BIT -5
30 oct 2015
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Electrónica y telecomunicaciones, ¿alguien sabe a dónde vamos?
Eleetrónie Teleeomunieaeiones : ¿Alguien sII"e ,11 dónde Uno tiene la sensación de que, desde 1977, los distintos Gobiernos que ha tenido la España democrática han "mariposeado" la economía industrial del país. Todo ha sido un ir y venir, un tocar algo aquí o allá, un taponar grietas alarmantes o proponer objetivos sin esperanza pero con voz convincente. Yo comprendo la obsesión que. puede significar la crisis del sector naval o de la siderurgia integral, lo mismo que puedo entender las prioridades coyunturales de un Nervacero o de una SEA T. Pero no me cabe en la cabeza que todo un Gobierno y todo un Ministerio de Industria no sepa qué hacer con la industria española en su conjunto. O si lo saben no lo cuentan y por lo tanto ni los trabajadores ni las empresas saben a qué atenerse. Por otra parte, el Gobierno ha ensayado todas las combinaciones posibles: Oliart, Rodríguez-Sahagún, Bustelo, Bayón, son cuatro equipos para pensar sin cansarse excesivamente sobre qué hacer. y no deben estar muy mal dotados esos que pasaron por el sillón de Industria porque resulta que, ahora, uno es responsable de la Defensa Nacional, otro de todo el Partido del Gobierno y de otro se habla como responsable del INI. Parece como si el Gobierno considerase que el Ministerio de Industria fuese como el Gobierno Civil de Segovia (por ejemplo, y sin que nadie se moleste): un puesto de la Administración donde se hacen prácticas para acceder a puestos de auténtica responsabilidad y ejecución. Mal sistema para que España salga de la crisis actual con una industria bien definida para los retos del mañana que está empezando. La salida de la crisis industrial tiene dos fases o dos tiempos claramente definibles aunque se solapen. Una primera fase es lo que se ha venido en llamar de reestructuración. Es la fase de adecuación de estructuras internas y costes a los retos inmediatos para mejorar la cuenta de resultados. La segunda fase que se llamaría de relanzamiento y crecimiento estaría basada en el apoyo a los sectores y empresas que se sitúen en productos y métodos dentro del final del siglo XX. La primera fase se ha acometido en parte, mientras que de la segunda sólo hay escasos indicios. Veamos este fenómeno en el sector de telecomunicaciones y electrónica. Dos presiones fundamentales recibe. este grupo de empresas: una desde la demanda y otra desde la tecnología. La primera viene dada por un sector público empeñado en reducir su déficit. La segunda definida por la revolución industrial más importante desde principios de siglo. La Humanidad se está planteando dos metas para estos años: comunicarse entre todos y de todo y sustituir el cerebro por la máquina. Precisamente en esta doble defmición humana está la definición industrial que se avecina -que vivimos ya- y que es la base a su vez del relanzamiento del sector industrial que nos ocupa hoy. ¿Se ha enterado de todo esto el Gobierno español? Me temo que todavía no. ¿Se han enterado los empresarios? Algunos si, pero la mayoría siguen enredados en la primera fase de la crisis. ¿Se han enterado los trabajadores? Por lo menos la UGT si y ahí están las resoluciones del último Congreso de UGT-Metal como pórtico a unas pFÓximas jornadas monográficas sobre el tema. ¿Se han enterado los partidos? Desde luego el PSOE si. Tras una interpelación socialista, el 11 de diciembre de 1979 se probó en el seno de la Comisión de Transportes y Comunicaciones del Congreso de los Diputados una moción que recogía dos puntos que definen exactamente el pensamiento de los políticos. Para los trabajadores pareció una experanza el texto del punto 2.ode la moción que decía: "Este Plan Cuatrienal de Inversiones de la CTNE cubrirá los actuales necesidades industriales y de servicio y los puestos de trabajo existentes en el sector en su conjunto sentando las bases para su futuro desarrollo. Los empresarios pet.saron que se daba un paso importante con el 3.° de la moción: "En el plazo de un año el Gobierno publicará un informe sobre e: futuro de la industria electrónica y de comunicaciones en España y el papel que el Gobierno está dispuesto a asumir" . Ni tr.:bajadores ni empresarios han sabido más del tema cuatro meses después de pasado el plazo que el propio Partido del Gobierno aceptó como suficiente para cumplir el acuerdo. Así no vamos a ninguna parte. Por este sistema de que quien tiene la gran mayoría de la demanda potencial y de la definición del futuro se queda empantanado en el día a día quejándose de lo difícil que es todo y sin dibujar el mañana, vamos al desastre en uno de los pocos sectores que es imprescindible que se potencien si se quiere una España presente en el mundo industrial de finales de siglo. Pero no nos quejemos sólo. Hay que movilizar a los empresarios, a los profesionales, a los medios de comunicación, a los políticos para que se cree un auténtico estado de opinión que haga imposible que el Gobierno siga como hasta ahora. Las responsabilidades las debemos asumir todos -incluso aunque no nos competan- porque las consecuencias las podemos sufrir todos -aunque no tengamos culpa-. Aquí está el sector que definirá España en el siglo XXI. ¿Se ha enterado usted? ¿Se han enterado todos sobre los que usted puede influir? Manos a la obra, que faltan horas.
30 oct 2015
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Las telecomunicaciones en España
Las Teleeomuníeaeiones en España Vamos a analizar la situación de la:stelecomunicaciones en España, exponiendo nuestro punto de vista de profesional dedicado a este campo en la explotación de los servicios, procurando evitar posiciones extremas de triunfalismo o derrotismo. Un examen global de las telecomunicaciones españolas nos permite afirmar, en líneas generales, que éstas se desenvuelven de forma aceptable. Los volúrrenes de inversión, el grado de nacionalización de los equipos instalados, la densidad de abonados, el nivel de tarifas, el grado de auto matización del servicio y la calidad del mismo, entre otros parámetros fundamentales, están razonablemente adaptados a los condicionantes de nuestro país. Sé puede, por tanto, afIrmar que, teniendo en cuenta la realidad española, nuestros servicios de telecomunicación no desmerecen de los correspondientes a otros países de Europa. Ello no quiere decir que no tengamos y estemos obligados a abordar posibilidades de mejora y que no existan problemas, algunos de ellos realmente importantes y difíciles de resolver. En la explotación de los servicios de telecomunicación existen dos fases, cada una de las cuales tiene sus problemas peculiares: la operación del servicio y la ampliación y adecuación de la red. La operación de los servicios requiere un contacto continuo con los usuarios, contacto que se desea mejorar, y en este sentido se están tomando varias decisiones. Esta operación está sometida actualmente a un proceso de cambio im- portante por la introducción de las nuevas tecnologías y los nuevos - servicios. Los nuevos equipos permiten una conservación centralizada que varía radicalmente los principios de la conservación clásica. Por otro lado, los sistemas informáticos tienen aplicación en una multitud de facetas de operación y administración del servicio. La adaptación de la estructura existente a estas nuevas posibilidades es un problema complejo que se está abordando con decisión. La ampliación y adecuación de la red presenta, en los últimos años, difIcultades importantes. Se comienza por estimar la demanda de servicios y, teniendo en cuenta los estudios de estructura de la red y el Plan de Evolución Tecnológica que determina los tipos de instalación a utilizar, se fijan los Prógramas de Obras que son un compromiso entre las necesidades de la demanda y las posibilidades fmancieras. Ultimamente, la demanda, que había mantenido una tendencia creciente, ha comenzado a decrecer, lo que ha llevado consigo una reducción en los programas. Es evidente la influencia en este fenómeno de la crisis económica, aunque también pueden existir otros factores menos coyunturales. Por otra parte, la evolución de la tecnología ha conducido a las centrales electrónicas, que necesitan mucha menor mano de obra de fabricación; Ambos fenómenos han conducido a exceso de mano de obra en las fábricas, siendo éste uno de los problemas más importantes que tiene actualmente elsector de la telecomunicación. Se trata de paliar este inconveniente con ceses de trabajo convenidos y jubila ciones anticipadas, con las indemnizaciones consiguientes. Se intenta, por otro lado, fomentar al máximo las exportaciones que, en la mayoría de los casos, suponen el 30 por ciento del total de la producción. El mercado mundial está muy difícil pues los problemas son similares en otros países y en ellos, además de reducciones de plantillas importantes (miles de operarios en Thomson en Francia y en Western Electric en EE.UU.), las fábricas se han lanzado al mercado exterior a precios muy competitivos. Aun con esta reducción en los programas de obras, existen difIcultades para la fInanciación de los mismos. En la situación actual de la economía española, cada vez son más difíciles y más onerosas las ampliaciones de capital y los préstamos, con unas cargas financieras muy elevadas. El recurso posible y deseable, utilizado en la mayoría de los países, es el de aumentar la autofinanciación, lo que va en línea con los mayores coeficientes de amortización que exigen los nuevos equipos, dada la rapidez de la evolución tecnológica. Factor a considerar, tanto en las inversiones como en las tarifas de prestación de servicios, es el fenómeno de la inflación, que compensa con exceso la reducción de costos que llevan consigo I"lS nuevas tecnologías. Las Telecomunicaciones en España tienen otros problemas a los que no nos hemos referido aquí. Hemos tratado, simplemente, de esbozar de forma concisa algunos de los problemas fundamentales que encontramos en nuestra actividad profesional. BIT -5
30 oct 2015
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Acuerdo nacional sobre el empleo
Juan l. Marin, Ingeniero de Te1 ecomunicación. Participó en las negociaciones entre Gobierno, Sindicatos y CEOE para la elaboración del ANE representando a CC.OO. Secretario General de la Federación del Metal de Cc. OO. Aeuerdo .Naeíonal sobre el empleo E s inevitable comenzar recordando el impresionante volumen de de- sempleados en nuestro país como consecuencia más saliente de la crisis económica. Las cifras actuales (1.783.500 trabajadores según INE), y la velocidad de crecimiento de los último" años (8,22 por ciento en 1978, 10,14 por cientél en 1979, 12,60 por ciento en 1980 y 13,93 en ell er semestre de 1981), son más que significativas para reforzar el carácter de este problema como el más importante del país en términos económicos, sociales y aún políticos. El ANE supone el primer intento serio en nuestro país de atacar est..: problema con soluciones eficaces. Pese a no ser un plan ambicioso, a ser limitado en su vigencia (final del 82), y a no resolver por si mismo el problema, cuy".! causa final es la crisis, habría que señalar unas cuantas características que lo pueden configurar como un instrumento eficaz para la creación de empleo: a) Se instituye la vía del acuerdo para resolver el problema. En condiciones normales, las fuerzas sociales y económicas operan con un importante grado de autonomía. Sin embargo, la situación económica, social y política de nuestro país (no se olvide la cercanía en el tiempo del 23 F) dibujan un panorama de emergencia que exige como indispensable la vía del acuerdo entre las partes. b) Elemento fundamental en la creación de empleo es el aumento de inversión pública (creación 350.000 empleos). A este respecto podemos recordar los debates parlamentarios en que la izquierda sustentaba estas posiciones frente a los criterios del gonierno. A estas alturas está comunmente a~eptando que el sector privado no crea por sí solo puestos de trabajo. Si invierte, lo hace, en todo caso, para amortizarlos (mejoras tecnológicas). c) Contempla, no sólo las medidas de creación de empleo, sino también una serie de acciones complementarias en cuanto a cobertura del desempleo (subsidio, desempleo agrario, colectivos especiales, etc.). Este incremento de gasto, imprescindible dadas las altas cifras de paro que se registran, se sufraga entre los empresarios y la Administración. d) Lo que fundamentalmente aportan los trabajadores (los sindicatos en su nombre) es la moderación salarial, bajo el presupuesto general de la transferencia de renta de los trabajadores con poder di~ reivindicación a los colectivos más desprotegidos (parados, pensionistas, trabajadores a salario mínimo). Sin necesidad de insistir en su contenido detallado, si se puede decir que ha sido bien recibido por práctica unanimidad en todos los medios. La pregunta generalizada también es si se va a cumplir, en especial el punto relativo a la creación de los 350.000 puestos de trabajo. El primer índice de cumplimiento lo va a dar la discusión de los Presupuestos Generales del 82 que se avecina. En todo caso, el propio carácter del acuerdo, va a exigir una permanente vigilancia por todos los firmantes (especialmente de los sindicatos). En cuanto a la reconversión industrial, las primeras medidas legales se han tomado con la publicación de un Real Decreto-Ley (ROL 9/1981 de 5 de junio) que apunta las líneas generales de la política industrial del gobierno. Es de esperar, sin embargo, que en breves semanas se realice un debate parlamentario en tomo a Sil reencaminamiento como proyecto de Ley y, por tanto, con la posibilidad de ser enmendado. El desarrollo de estas medidas puede variar profundamente la estructura industrial de nuestro país, en función sobre todo de la próxima integración en la CEE. Desde diferente óptica, sin embargo, se ha resaltado la ausencia inexplicable de medidas de reindustrialización en el Decreto Ley del Gobierno con lo que parece limitar su alcance solamente a los sectores en crisis. En este sentido, la necesidad de iniciativas en tomo a la política industrial, cobra un interés excepcional. El desarrollo del decreto referente al trábajo en prácticas, si bien puede fomentar la creación de puestos de trabajo para profesionales jóvenes, puede convertirse, en un mecanismo "económico" para las empresas en el reclutamienf"} de personal. CC.OO. ha firmado el ANE y su 11 Congreso ha ratificado esta firma. Somos conscientes de que el acuerdo en sí no va a resolver por si solo el problema del paro. Un amplio programa es nuestro Plan de Solidaridad contra el Paro. El ANE no hace sino ir en esa dire-:ción, de forma limitada, pues no es un plan de política industrial y de protección a los parados a medio plazo. CC.OO. está de acuerdo en el eje básico del ANE: la redistribución de las rentas salariales, es decir, que los trabajadores con empleo hagan esfuerzos a camhio de que el producto de esos esfuerzos vaya a la creación real de puestos de trabajo (esencialmente vía inversión pública que es la única fiable) y a la protección de los colectivos más desprotegidos Esas contrapartidas fundamentales eran las ausentes en otros acuerdos que CC.OO. no ha firmado, y por lo que dichos acuerdos no han supuesto la generación de empleo. No nos cabe duda, sin embargo, de que tanto el Gobierno como la CEOE van a intentar (de hecho ya se detectan síntomas) que el ANE se desnaturalice, in cumpliendo gran parte de las contrapartidas. La presión de! empresariado sobre el Gobierno es muy fuerte y no hay que olvidar que la CEOE firmó a regañadientes. Por ello damos tanto valor a la Comisión de Seguimiento que puede permitimos una vigilancia estricta y continuada. Y por ello no descartamos que sea necesario en un momento dado ejercer medidas de presión que entendemos deberían extenderse al conjunto de la sociedad. Porque del cumplimiento del acuerdo no dependen solamente los intereses de unos cuantos, sino de toda la población. Si el mecanismo ensayado no da resultado, podrían derivarse nuevas y muy importantes frustraciones 30ciales y una fuerte pérdida de credibilidad en la capacidad de enté:ndimiento y de respeto de los acuerdos por las instituciones democráticas. .
30 oct 2015
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La profesión de las Tres Marías
Luis ARROYO La profesión de as Tres Maas os carrozas telecomunicantes tuvimos ocasión de convivir, en nuestros años de universidad, con una rara, e incluso envidiada, especie de estudiante que sólo practicaba tres asignaturas llamadas "las marías": religión, política y educación física. Quién iba a decimos a nosotros que unos lustros más tarde, la segunda de ellas se convertiría en el tema nacional por excelencia, quitándole la primacía inclu~o al fútbol, y dejando ambas a la religión en el lugar que siempre ha tenido por estos pagos. Las marías no sólo eran el consuelo docente de estudiantes poco aplicados, sino que también constituían todo un símbolo de los contrasentidos de nuestro sistema de enseñanza; relegar a esa pobre categoría temas tan trascendentes, no parece casar bien con nuestro supuesto papel de reserva espiritual de occidente. Los que años más tarde fuimos bautizados con el sobrenombre de la generación del silencio, parecemos estar condenados a no decir ni pío, pues ahora no hacemos otra cosa que quedamos mudos de espanto cuando leemos o escuchamos artículos o discursos de algún prohombre de la patria, en los que se aborda el controvertido tema de nuestro futuro tecnológico, industrial, social o político; los enfoques podrán ser varios pero el mañana será uno para todos. En. este campo aparecen también tres temas relegados a un papel de meros comparsas o, lo que es aún peor, al de protagonistas por un día. Las tres marías de nuestro tiempo ya no son las que eran durante los años de estudiantes; telecomunicaciones, microelectrónica e informática desempeñan ahora ese papel, pero no en la universidad, sino en la sociedad entera. Políticos, sindicalistas, patronos, economistas y banqueros siguen deshojando la J:Ilaigarita de nuestro modelo indus. trial, sin darse cuenta que en 1981 de nada sirve apuntarse a uno u otro modelo, si éste no coincide con el que hayan escogido los líderes occidentales. La senda del desarrollo español podrá seguir atravesando campos de cemento, valles de acero, riberas de cítricos o playas de turistas, pero si nuestro camino no está empedrado con obleas de silicio, seguiremos siendo tan dueños de nuestro destino, como lo pueda ser la hormiga que muere aplastada por el zapato de un caminante anónimo. Llegados a este punto nos parece sumamente importante subrayar el hecho de que la tecnología hace tiempo que perdió su carácter meramente instrumental, habiéndose insertado en el entramado cultural de occidente. Quiere esto decir que si los políticos, sindicalistas, patronos, economistas y banqueros no se dan cuenta del riesgo que corremos si las tres marías de los 80 no dejan de serio, estaremos sentando las bases del progreso de los demás sobre las cenizas de nuestro futuro. Los ingenieros de telecomunicación tenemos la obligación de asumir el protagonismo que nos corresponde, sea cual sea nuestra posición, pues en un estado democrático cada ciudadano tiene su propia parcela de responsabilidad social. No podemos adoptar la poStura pasivoplañidera de los que solamente andan suspirando por un libro blanco o un plan cuatrienal, que llevarse a la mesilla o a la mesa de despacho, pues con serimportantes estos documentos, no lo es menos el esfuerzo aunado de los que día a día ejercitan al máximo su profesionalidad. ¿ Qué sucedería si todos los ministros, subsecretarios y directores generales fueran ingenieros de telecomunicación? No hace falta echarle mucha imaginación al tema para llegar a la conclusión de que muchas cosas serían distintas a las que hasta ahora han venido sucediendo a lo largo de toda una época en la que ningún ingeniero de telecomunicación ha desempeñado nunca ninguno de esos cargos públicos. Que nadie piense que me estoy refiriendo a las prácticas de un espíritu de cuerpo mal entendido, y que sólo busca el mantenimiento de los derechos adquiridos por unos pocos en detrimento de las justas aspiraciones de los demás y con menos~bo del bienestar social. Si nos asustan nuestras responsabilidades no tenemos más que esperar a que otros inventen la ingeniería telemática; entonces quedaríamos relegados al papel de técnicos analógicos en un mundo digital. No nos engañemos, España podrá seguir siendo la reserva cultural de occidente pero los tanques donde se almacenen nuestros conocimientos estarán hechos con silicio inteligente. Que éste sea de importación o de fabricación nacional, dependerá en gran medida de que la ingeniería de. telecomunicación deje de ser considerada por la sociedad española como la profesión de las tres marÚas.
30 oct 2015
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¿Tenemos la Universidad que nos merecemos?
Punto de J.A. MARTIN PEREDA Vicerrector de investigadón de la U.P.M. Tenemos la Universidad que nos merecemos Durante los últimos años, y a la luz del inacabable tema de la LAU, han resurgido una serie de problemas que la Universidad española tenía larvado s desde su nacimiento y que, según muchos, son origen de casi todos sus males. Los temas de las Universidades privadas, del carácter de servicio público que deben tener, de los tipos y situación del profesorado, de la representatividad en los entes de gobierno, de la selección del profesorado, de la autonomía tanto docente como de gestión, han sido algunos de los más ampliamente tratados y debatidos. Y en función de su planteamiento y resolución se ha querido encontrar el remedio del mal general. Pero todo esto es, a mi entender, parte de un problema todavía más grave y que estimo pueda anquilosar el desarrollo futuro de nuestra Universidad. Me estoy refiriendo al fundamental de preguntamos cuáles son las carreras que realmente deberían existir en nuestro país, y si las que existen son las que realmente deberían ser. Y esta pregunta se centra, de hecho, en las actuales Universidades Politécnicas. Como es bien sabido, las Politécnicas no nacieron de una forma natural. Su creación fue fruto de una amalgamación híbrida de entes previos, las Escuelas de Ingeniería y Arquitectura, que había vivido durante muchos años, en algunos casos cientos de años, una vida por completo independiente. Y no sólo eso, eran además entes creados por Ministerios que necesitaban formar en ellos a sus cnerpos de funcionarios especializados en temas técnicos. En consecuencia, respondían a necesidades más de la Administración, en muchos casos, que de la propia sociedad como un todo. Cada Escuela era un verdadero reino de Taifas que intentaba albergar todas las enseñanzas que pudieran ser necesarias en un determinado momento. En ocasiones, esta verdadera independencia entre Centros se extendía casi a las células básicas de los mismos, esto es, a las Cátedras. Cada Cátedra constituía un verdadero subreino dentro del otro. Las consecuencias de todo esto las conocemos bien. En lugar de existir un gran departamento, que podría incluso ser Facultad, de, por ejemplo, Física, existen diez pequeños departamentos de Física, repitiendo todos ellos análogos laboratorios para prácticas de alumnos y solicitando instrumentación básica repetida diez veces. En lugar de existir una clara definición entre los diferentes campos que abarcan las distintas ingenierías, quedan zonas comunes a varios que provocan conflictos de competencias. Ingenieros de diferentes Escuelas tienen, en algunos casos, más puntos en común que ingenieros ingresados de un mismo centro pero de diferentes especialidades. Temas como los de Construcción, por citar sólo uno, se encuentran en cuatro o cinco centros. La Electrónica, caballo de batalla de la Telecomunicación, se reparte en casi todos. El problema directo, sufrido por la Universidad, es el de la mala adecuación de los medios a los fines, es la proliferación de análogos laboratorios e idénticos equipos entre los distintos centros, es, finalmente, los celos de como parar laboratorios equivalentes. El sufrido por los titulados es el no tener claramente definido qué es lo que saben hacer, y para qué valen y en dónde pueden trabajar. El sufrido por la sociedad es la lucha de competencias y la desadaptación de medios. Finalmente, y sólo como ejemplo, se plantea el tema real de los Colegios profesionales. Y con él la pregunta, quizás básica, de qué ente, si la Universidad o éstos es el que debería conferir realmente la capacidad del ejercicio profesional. ¿Cuál sería una solución? La solución, yo particularmente, intuyo alguna. Pero como podría estar deformada no quiero exponerla aquí de forma directa. Prefiero dejar que la idea comience a germinar y quizás, dé frutos. Y ver si tenemos la Universidad que nos merecemos o si merecemos algo mejor.
30 oct 2015
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Microelectrónica, sus aplicaciones y la industria
La evoución de la electrón ica, en base a co m ponentes mi croe I ect ró ni cos y microprocesadores, hace que hoy cualqu ier planteam iento industrial pase por la capacidad de producir y de apl icar ea f1l po ne n tes mi croe I ectrón i coAs( lo han entendido los pases que están en la cresta del poder(o industrial y todos los que tratiJn de no ser desplazados de su posición en el concierto de pases desarrliados, 1. Los componentes La importancia de los componentes rn i croelectrón icos y e I coste de esta b I ec i m i e n to de estruct uras pa ra su fabricación crece cada d la con la complejidad de los mismos La innovación y la producción de microe;ectrón ica ya no está al alcance de "pequeñas firmas", Los siete grandes de la microelectrónica amer i ca na gasta ro n en la actua de sus plantas más de 1.000 millones de dólares y según el Chase Man hatan-Bank la inversión necesaria para mantenerlas competitivas en esta década debe ser dei orden de 15.000 millones de dólares, Por ello el Gobierno japonés participa, con el 40 por ciento de su coste, en un programa de microelectrónica que se in ició con un presupuesto de unos 700 millones de dólares. El Japón cubre hoy más del 80 por ciento de la demanda de la industria propia, que inunda el mundo con productos de fundamento mi croelectrón ico. El consumo europeo en 1979 (de 1.600 millones de dólares) sólo estaba cubierto en una tercera parte por fabricación propia y la sensación de dependencia cund ió en todos los pa (ses y motivó planes que tratan de romper la depen denc ia i nd ustr ia 1, estratég i ca, económica y poi itica asociada a la el ependencia en m icroelectrón ica, 1-; g0ierno inglés soporta, desde 1978, libras, el Jesús Sánchez Izquierdo Director de la Asociación para el esarrollo de la tecnologia y ,lplicaciones de microprocesadores (ADAMICRO) estableci miento de la firma I nmos, e invertirá otros 50 millones en los próxirnos tres años en un programa de desarrollo de circuitos VHSIC, Las su bvenci ones estata les en F ran ci a han sido de 1 2.000 millones de pesetas desde 1978 hasta 1982 en un pri mef pian de componentes En u n segundo plan de componentes habrá una inversión de 40.000 millones de pesetas en los próxi mos cuatro años, En Alemania el Gobierno ha invertido 100 mi Ilones de marcos en los 10 últimos años pina el desarrollo de la microelectrón ica. 2. Las aplicaciones El desarrollo de aplicaciones con la ú Iti ma tecnolog {a electrón ica ha impactado la industria clcisica y dado origeM a productos nuevos. Toda Europa es consciente de este hecho y para difundirlo, y promover la nueva tecn o I og (a, se Ilan establecido acciones. Inglaterra creó el llamado MAP (Microprocessors Apl ication Proyect) en 1978 para difundir y promover las aplicaciones de microprocesadores en todos los sectores i nd ustr iales. Le dotó con 55 millones de libras. Alemania, estableció un pian en enero de 1982. Le ded icará 300 mi!lones de marcos. 3. La situación Podr iamos establecer que: 1, E I no disponer de una industria de co m pone n tes m icroe I ectrón i cos implica una dependencia, análoga a la dependencia de materias primas energéticas, 2. La partici pación de la tecnologia microelectrón ica en industrias no electrónicas es decisiva para mantener la competitividad de los productos clásicos. 3. La m icroclectrón ica da oportunidades de creación de nuevos productos y en consecuencia de nuevas i nd ust r ias empleos, De este planteamiento fundamental es importante hacer part !cipe a nU8stra clase po I it i ca y a n Lest ras estru ctu ras económicas e industriales, pues nuestra situación es de espectadores en cuanto a la fabricación de componentes mi c roe I ectró n i coso Se vien e h ab I and o del tema desde hace tiemro y continuamos hablando-La acción debe ser rápida, concreta y con la inversión adecuada. No valen parches o remiendos en el sector de componentes, Es algo más serio. En cuanto a la difusión general y promoción de aplicaciones de los microprocesadores, se han tomado acciones por parte de la Ad minístración que demuestran su inquietud, pero con ci fras muy ti"m idas comparadas con las de otros pa Ises. Los 10.000 millones de pesetas del plan inglés o los 1 4 000 millones de pesetas del plan alemán son orientativos de lo que es necesario para cambiar una estr u ctu ra i nd ustr i a I clás i ca a la nueva tecnolog (a, Hemos de ser conscientes de que un cambio tan profunda ex ige acciones de dimensiones análogas a las que han realizado otros. No nos engaflernos. Nosotros no podremos hacerlo con mellOs. La situación es tan crucial que el tópico de "Nueva revol ución industrial" y otros por el esti lo se quedan cortos. Las acciones necesarias son de tal trascendencia,! dimensión que la respuesta y soporte poi (tico al más al to nivel es decisivo. Si queremos 110 segu i r siendo diferentes tendremos que hacer lo que toda Europa está haciendo V hacerla ahora y con inversiones análogas. El Plan de la Industria Electrónica Nací on a I puede dar el p I anteam iento adecuado y presentar los esquemas de acción que esperemos que el Gobierno asuma, y no sea un estudio más, como otros de triste recuerdo.
30 oct 2015