Artículo BIT
La opinión SÍ
Mi opinión es sin duda que la opinión Sí importa. Pero no opinar por el hecho de decir algo o participar en el debate, sino la opinión con fundamento, como diría un famoso cocinero, o con base en el know how, como se suele decir en el mundo profesional. Mostrar lo que piensas, tanto en lo que compartes, como en lo que estás en desacuerdo, siempre desde el respeto, es positivo, aunque también es cierto que muchas veces tienes que tomar tus precauciones, o mejor dicho, tus consideraciones. El trabajo que desempeñas, la confidencialidad de la información que manejas, las normas internas de las empresas y otros factores son premisas que debes tener en cuenta y respetar al máximo a la hora de expresar tu opinión. Salvando estas circunstancias que, como repito, es importante tener en cuenta, una buena opinión es siempre bien recibida. Desde mi punto de vista, la valoración de una persona es mayor cuando de él percibes que te transmite su opinión, porque denota confianza y transparencia. Una persona que te dice lo que piensa, que manifiesta su opinión, aunque a veces no estés alineado con ella, es sinónimo de franqueza y cercanía. Pero ojo, siempre una opinión razonada. Desde el punto de vista laboral, el análisis es parejo. Un profesional que transmite sus opiniones representa un valor en la empresa, porque de su opinión se pueden extraer muchos resultados positivos. En primer lugar una transmisión del conocimiento, del know how, algo muy de moda en las compañías. También fortaleza para el trabajo en equipo, ya que opinar desemboca en cercanía y confianza, y ello es clave cuando se trabaja en colaboración. Y además es un elemento para percibir la motivación y de esta forma poder actuar para mejorarla si fuera el caso. Tenemos que valorar esos puntos positivos para concienciarnos de que nuestra opinión es importante. Los puntos negativos se difuminarán cuando las consideraciones sean aplicadas. La juventud y las distintas generaciones que conviven en el trabajo son dos conceptos de análisis en la opinión. En un trabajo conviven mileniales, profesionales de la generación X, tradicionales, etc. Esto se traduce en una mezcla de conocimientos y de experiencia, una riqueza directamente proporcional a la expresión de la opinión. Es muy importante que los profesionales de mayor experiencia transmitan su opinión a los más jóvenes y que éstos sepan escucharla. De la misma forma, la opinión de los más jóvenes debe ser valorada. Su naturaleza intrínseca como generación y sus conocimientos adquiridos dan fortaleza a lo que puedan transmitir. La mentoría cruzada es sinónimo de crecimiento. Pero no es válida cualquier opinión. Opinar por opinar no tiene valor en sí mismo, porque al igual que una opinión con criterio suma enteros para una valoración positiva, la opinión sin contenido es claramente identificable y resta más que sumar. Opina con criterio y siempre que tengas algo que decir. Sino escucha, puesto que es igual de importante para forjar tus opiniones. Este artículo representa una opinión personal sobre la importancia de la opinión. También una invitación a participar en estas páginas de BIT. Es decir, mi opinión es que la opinión SÍ importa. Vaya trabalenguas. La opinión Sí importa Although some people believe that opinions are largely worthless, the author explains that reasoned opinions based on solid fundamentals, know how and experience are a positive means for sharing information. Opinions expressed must respect others and stay within the limits of circumstances involved but those that express constructive opinions portray truthfulness and proximity while projecting motivation and interest in the subject at hand. Opinions made just to make oneself heard are useless but opinions shared among different age groups help transmit previous lessons learned as well as the latest trends, both of which lead to improved decision making. Opinions Do matter
30 oct 2015