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Artículo BIT
Un sueño
En un mundo en el que todo tiende a digitalizarse, la televisión no podía quedarse atrás. Se trataba de pasar de la señal analógica, sistema tradicional para recibir la televisión, a una señal digital que es mejor, claro está, si se aprovecha. La señal de televisión analógica presentaba una serie de desventajas que la digital convierte en avances. Entre ellas destaca la saturación del especto radioeléctrico, que limita el aumento de canales que se podían emitir y recibir, problemas en la recepción de la señal, necesidad de un nivel de señal bastante alto y muchas limitaciones a la hora de enviar datos junto con la imagen y el sonido. Y en la era de la información, este tipo de pegas eran insufribles. Gracias a la TDT podremos recibir numerosos canales de televisión de forma gratuita: tanto los canales actuales como otros nuevos, hasta 40 canales próximamente; disfrutar de la mejor calidad de imagen y sonido y de los más avanzados formatos con imagen panorámica (16/9), sonido envolvente digital, subtítulos, múltiples idiomas, etc, así como acceder a los nuevos servicios y contenidos interactivos MHP (Multimedia Home Platform). La TDT permite acceder a la Sociedad de la Información. El usuario accede a los servicios disponibles desde su televisor, selecciona la aplicación que desea, introduce sus datos (DNI electrónico), el sistema comprueba la identificación del solicitante y emisor y receptor intercambian datos. Además, existe la posibilidad de recibir la TDT en movilidad, ya sea con un teléfono móvil preparado o cualquier equipo que integre un sintonizador y tenga la antena adecuada. La menor potencia de señal necesaria para tener la señal digital lo podría hacer posible. Sin embargo, es ahora cuando salen a la luz las deficientes instalaciones de TDT realizadas por profesionales sin experiencia. Quienes al final las resuelven son las empresas autorizadas con técnicos de telecomunicaciones con cierta experiencia y competitividad. Considero que el principal deber que tiene la Asociación y el Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación es evidentemente velar por la defensa de los intereses, en este caso, de nuestro colectivo, que tiene que ver con la información y la formación, indispensables en un sector tan cambiante que exige a sus profesionales estar continuamente al día. También considero que debe ser un punto de encuentro en el que compartir experiencias. Me agrada y alegra enormemente ver en nuestras reuniones interprofesionales cómo las empresas y profesionales, que son competencia en el mercado, trabajan juntas e intercambian experiencias en beneficio de la actividad, del sector y en definitiva del usuario. Martin Luther King, Jr. dando el discurso en la Marcha en Washington por los Derechos Civiles, mencionó una frase que quedará para la posteridad: ”yo tengo un sueño”, cuando habló poderosa y elocuentemente de su deseo de un futuro en el cual la gente de raza negra y blanca pudiesen coexistir armoniosamente y como iguales. Pues yo tengo otro: que la letra I, vaya unida a una orquesta formada por Información, Imaginación e Innovación y, sobre todo y ante todo, dirigida por la I de un Ingeniero de Telecomunicación.3 Juan Luis Pedreño Molina Decano de la demarcación del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación de la Región de Murcia Un sueño
30 oct 2015
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Creación o institución
Convertir una idea, proyecto o colectivo en institución no significa perder la creatividad, pero tiene mucho de parálisis. Por eso, las instituciones son el blanco natural de ataque de los que reclaman la esencia perdida para recuperar la frescura del acto creador. Sin embargo las instituciones son las construcciones visibles de esa ejecutoria fundante: una idea feliz, una innovación radical, una filosofía rompedora. Sin la institución no sería posible la continuidad ni la legación, por lo tanto se concluye en que son necesarias como así lo han confirmado las civilizaciones más prudentes de la historia. En el mundo Teleco el alcance institucional es difuso por la propia materia que desdibuja los rasgos característicos de una institución perdurable: fuerte simbolismo físico, vínculo a una localización geográfica, resistencia al cambio, petrismo. Nuestra disciplina es un espectro ensanchado que tiene influencia en naturalezas bien distintas que van desde la investigación universitaria hasta las multinacionales tecnológicas pasando por los centros de excelencia o los talleres de los futuros gurús. Aunque esta materia de estudio, de mercado, de investigación no juega en esas coordenadas porque prima lo virtual frente a lo físico y el movimiento frente a la quietud, por lo tanto cualquier forma de normativizar este campo necesita de traje institucional con corte especial, que ninguna otra área de ingeniería en particular o del conocimiento en general requiere. El libre mercado como principio ordenador de la economía y hoy universalmente protegido, requiere de instituciones que lo postulen, también en nuestro sector. Así en Europa se ha construido un complejo jurídico-institucional en Bruselas y los estados miembros que defienden y promueve la feliz idea de Adam Smith aplicada a las comunicaciones electrónicas. Algo parecido ocurrió con el primer algoritmo de búsqueda de Google hasta convertirse en una multinacional gigante que cotiza en bolsa o la genial investigación en nuestras universidades para terminar en una burocracia subvencionada de congreso en congreso. Es evidente que algunas instituciones envejecen mejor que otras y que esa mayoría de edad es necesaria aunque sea inevitable que parte de la fuerza creadora se pierda por el camino. Sin embargo, el ritmo de la sociedad del conocimiento y las tecnologías de la información piden unas instituciones que evolucionen de la misma forma para servir al fin para el que fueron creadas. Quizá el problema de la esclerosis institucional pueda estar relacionado con la pirámide de Maslow o ser consustancial al hombre el crear y armar una herencia que le sobreviva. Pero esa secuencia que empieza en la creación para llegar a la institución no tiene porque ser necesariamente lineal sino circular. Y el círculo sólo se termina cuando la institución creada sabe que su objetivo último no es el interés creado sino servir a nuevos actos creadores que renueven su vigor. Así será en política y en economía, para la empresa y la universidad y cuantos ámbitos sea necesario ordenar y construir de forma que se aumenten los recursos creciendo sostenidamente. Salvaguardar el alma de la institución que sabe de su origen y trabaja para alcanzar su fin no será otro que cerrar el círculo volviendo al punto de partida.3 Gonzalo Moreno Muñoz Ingeniero de Telecomunicación Creación o institución
30 oct 2015
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La profecía de Nicholas Carr
Como si del profeta Isaías se tratase, en 2004 Nicholas Carr escribió las siguientes palabras: ““Las empresas simplemente se conectarían a la red a través de un cable o antena, y todas las funcionalidades que requirieran sus empleados estarían disponibles automáticamente. Las TI se harían tan simples de usar como la electricidad. Y eso, de hecho, es exactamente el objetivo que muchas empresas TI están ahora intentando llevar a cabo”. Carr sólo erró en el nombre del fenómeno, ya existían indicios para que los más clarividentes como él adivinaran la irrupción del “cloud computing” o, más exactamente, “utility computing”. Libros como los de Carr o Goleman consisten sobre todo en plasmar múltiples evidencias una detrás de otra, pero muestran por qué Harvard tiene tanto prestigio. Todos tenemos delante las pistas, pero no muchos reflexionan con acierto y, desde luego, muy pocos lo hacen además anticipándose a los hechos. En la UPM me transmitieron que las TIC tienen la capacidad de generar ventajas competitivas sostenibles para las organizaciones. Durante años estuve convencido de que lo que hacíamos era tan mágico que en cualquier lugar donde plantáramos nuestra semilla tecnológica germinaría un frondoso retorno de inversión. Como Ingeniero de Telecomunicación ha sido muy duro aceptar la nueva realidad. En muchos aspectos ya somos una commodity y la mayoría de las empresas de TIC compiten más en precio que en valor, muchas no son más que sumideros de externalización. Y algunas grandes tecnológicas, que fueron referencia de una era, se han diluido en su decadencia. El sector TIC está en crisis como casi todos. Sin embargo, la nuestra no es sólo coyuntural, desde el reventón de la burbuja puntocom la crisis de valor añadido es estructural. Las reglas de la “nueva economía” se han revelado exactamente las mismas que las de la vieja, entre las cuales las más importantes son la relación ofertademanda y la economía de escala. Las TIC son necesarias, pero ya no son suficientes, paradójicamente a causa de su éxito, universalización, estandarización y abaratamiento. Hay en el sector más evidencias del fenómeno, entre las cuales la proletarización del ingeniero es la más dolorosa, pues se apoya en la gran infraestructura global que hemos ayudado a levantar. Y por si éramos pocos, la amenaza de supresión del visado colegial nos llega como puntilla de descabello. Desde luego, no me extraña que hayan bajado las vocaciones estudiantiles ante este panorama tan desolador. Por suerte, no todas las “clouds” son oscuras. “Commodity” y “utility” contienen un sentido peyorativo, pero al mismo tiempo muestran su condición de imprescindibles. Pronto no habrá negocio (quizá ni hogar) que pueda funcionar sin la presencia ubicua de las TIC. Las grandes tecnológicas ya lo han asumido. El objetivo ahora es más ambicioso si cabe: el mercado lo constituyen el planeta y la humanidad. Hemos perdido glamour pero a cambio ganamos en potenciales clientes. Como protagonistas, ésta es nuestra nueva misión, nuestra nueva identidad. Los profesionales tenemos un gran reto: ocupar los nuevos espacios de valor, fortalecer nuestra propia ventaja competitiva. Nuestro rasgo diferencial frente al intrusismo no puede ser sólo un trámite administrativo, por favor. El Big Switch sólo acaba de nacer. Vivimos tiempos de crisis, pero también tiempos de renovación. Observemos la realidad, pensemos y lideremos, como si la UPM fuera Harvard.3 La profecía de Nicholas Carr José Eduardo Mohedano Córdoba Ingeniero de Telecomunicación 10 abril-julio 2010
30 oct 2015
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Penalti
8agosto-septiembre 2010 El árbitro había decretado la pena máxima: el portero se enfrentó a una decisión trascendental. ¿Qué hacer: lanzarse hacia la izquierda; hacia la derecha; o, quedarse quieto en el centro de la portería? Había leído el resultado de un estudio hecho por un grupo de investigadores israelíes. Éstos, después de analizar 286 penaltis de las principales ligas de fútbol, deducían que la mayor probabilidad de detener el disparo correspondía a la opción de permanecer quieto en el centro de la portería. El penalti se retrasaba por las discusiones con el árbitro. Al portero le dio tiempo para imaginar qué pensarían sus compañeros o los miles de espectadores pendientes de su actuación y, lo más inquietante, qué diría la prensa al día siguiente si decidía permanecer quieto en el centro del arco. Le acusarían de “hacer la estatua”, de no intentar algún movimiento para tentar la suerte. En el estudio de los israelíes, sólo en el 6% de los casos analizados el portero había decidido no lanzarse hacia algún lado. Las discusiones continuaban y llegó a pensar en cómo se sentiría él, después, si decidiese mantenerse en el centro y el resultado fuese gol. El ambiente le impelía a la acción por la acción. Moverse, intentar algo, era la respuesta más habitual, lo más ortodoxo; quedarse quieto haría que se arrepintiera amargamente. En las inquietas noches previas a los partidos, mientras juega a dormir, o en las posteriores en las que repasa las jugadas que ha protagonizado, se lamenta de que el puesto de portero tenga el marchamo de perdedor. Sus fallos pueden ser determinantes y no tiene la contrapartida de redimirse marcando algún gol en la portería del contrario. Era el puesto donde uno más siente la soledad y donde menos se beneficia de la ayuda de los compañeros ya que, ellos, no pueden utilizar las manos. Últimamente, en las largas concentraciones, lee artículos sobre el llamado “coaching empresarial”, e imagina dedicarse, cuando se retire del deporte, a este tipo de actividad. Se identifica con los que, como él, se enfrentan en solitario a la toma de decisiones y se sienten inducidos a la acción por la acción como estrategia dominante. Entretanto, practica con su amigo teleco cuando este le consulta sobre sus inquietudes profesionales (el visado de los proyectos, los mensajes alarmistas sobre el colapso de las redes y las tarifas planas, el despliegue de la fibra óptica hasta el hogar o las subastas de espectro). Cada vez está más convencido de que, a veces, no hacer nada es preferible a hacer algo. En ese momento crucial del penalti, ¿está dispuesto a ser consecuente con sus reflexiones? No es la primera vez que se enfrenta a esa experiencia así que, finalmente, decide actuar de la manera que mejor le hará sentirse consigo mismo. Al día siguiente, nadie se ocupaba de la decisión del portero: el disparo del penalti salió fuera, por encima del larguero. 3 Javier Domínguez Ingeniero de Telecomunicación Penalti
30 oct 2015
Artículo BIT
La ingeniería, entre el queso y el glamour
Decía mi compañero J. Eduardo Mohedano (BIT, n. 180-181) en estas mismas páginas que los ingenieros habíamos perdido glamour pero habíamos ganado mercado. Con el nuevo diseño de Bolonia, la ingeniería no será lo mismo, empujados por la lógica europea de homologación de títulos, en el plano educativo, y por las circunstancias cambiantes en el mundo económico y social. Intrusismo, competencias y privilegios nos refieren a la organización profesional bien reglada y amparada, con contornos definidos y una nítida definición social. El baile de nombres en las denominaciones de los nuevos grados y la imprecisa defensa que los colectivos de ingeniería han hecho, ha sido una muestra de que las recetas ya no valen para una situación que ha cambiado. El ingeniero del siglo XXI tiene que volver a inventarse. Las necesidades cambian, el entorno se transforma y es necesario responder con la misma rapidez y originalidad que lo hace la sociedad. Si el mundo está hoy hiperconectado, se han saltado fronteras y es realidad la aldea global, ha sido gracias, en gran medida, a los ingenieros de telecomunicación que han virtualizado el mundo, superando admirablemente las limitaciones de tiempo y espacio. Si somos corresponsables de estos resultados, tenemos que ser justos administradores de la herencia, que además debe ser perfectiva porque el desarrollo humano es un camino sin meta. Se sigue leyendo el clásico de Spencer Johnson, ¿Quién se ha llevado mi queso?, donde el queso representa la prosperidad que en un entorno cambiante, nunca tiene dirección postal fija. El queso de los ingenieros cambió hace tiempo, y si es necesario luchar colectivamente en defensa de nuestra excelencia, lo es mucho más mirar de frente a la realidad para plantear una estrategia creativa. La excelencia de la ingeniería hay que trabajarla a diario en la empresa y en la universidad; y el título de ingeniero será una quimera si el que lo detenta no demuestra con obras elocuentes las razones de su mérito. Nuestra hoja de servicios nos permite la suficiente confianza para entrar de lleno en los nuevos depósitos de queso y aportar soluciones increíbles a nuevos problemas. Si no hemos sido capaces de apuntalar nuestra identidad como lo han hecho médicos o arquitectos, es porque tenemos que volver a correr para tomar posiciones. El técnico bien formado y abrigado socialmente debe de dar paso al ingeniero creativo, políglota y transversal, capaz de liderar proyectos de innovación y tratar con la misma soltura las técnicas de modulación, las cotizaciones bursátiles o responsabilidad social de su empresa. Y esto sin dejar de asesorar a las administraciones públicas advirtiendo que la firma del ingeniero sigue siendo garantía de calidad y seguridad. El 1 de octubre ha entrado en vigor el Real Decreto por el que se despoja a las ingenierías de todas sus competencias menos nueve, en materia de edificación y explosivos. Quizá sea éste, desde las reconversiones industriales y las burbujas de las telecos y la construcción; el último signo de que los tiempos piden otra cosa. Para salir a jugar tendremos muchas trabas, empezando por nuestra historia gloriosa, pero también contamos con la receta del éxito que podemos blandir con orgullo y tan buenos resultados ha dado: dedicación, esfuerzo e innovación.
30 oct 2015
Artículo BIT
La auditoría tecnológica como control interno y mecanismo antifraude
Tras los efectos de la grave crisis internacional y los últimos escándalos contables a nivel mundial, los Gobiernos, los Consejos de Administración y las Direcciones Generales han comprendido la necesidad de establecer marcos de buen gobierno corporativo. El legislador español no ha sido ajeno a estas circunstancias y empieza a incorporar el rol y la importancia del control interno en diferentes normativas. El próximo 23 de diciembre de 2010 entra en vigor la reforma del Código Penal que introduce el reconocimiento de la culpabilidad para las sociedades por los delitos cometidos por administradores, directivos y empleados. Los delitos de los que pueden ser acusadas las empresas incluyen un amplio abanico de conductas como la estafa, el fraude fiscal, el espionaje empresarial, el abuso de información privilegiada, la corrupción privada, el cohecho, el blanqueo de capitales, etc. La responsabilidad penal puede exigirse en los casos en que los administradores o sus representantes legales cometan un delito en su nombre o por su cuenta y en provecho de la sociedad o cuando algún directivo o empleado haya delinquido y no se haya ejercido el debido control en la empresa. Únicamente la elaboración y actualización de planes de prevención de delitos en la sociedad va a poder exculpar o reducir una posible pena ante el juez. Por tanto, los controles internos basados en la tecnología y las auditorías tecnológicas pueden servir de prueba ante un tribunal, puesto que puede contribuir a eximir o atenuar la responsabilidad de la persona jurídica. Por ello, es más importante que nunca realizar un plan preventivo de controles internos y de auditoría que se actualice y realice de forma periódica para poder demostrar que se ha actuado con diligencia, lo que da seguridad a la empresa ante una posible denuncia ante los tribunales de justicia. En cualquier caso, es evidente que cuando entre en vigor el nuevo Código Penal dentro de las diferentes actividades que compondrán la estrategia de control interno de las organizaciones el control sobre la gestión de los sistemas de información va a adquirir cada día más importancia, puesto que la dependencia de las organizaciones y sus procesos (tanto internos como externos) respecto a sus sistemas de información es creciente. Es fundamental el papel de la tecnología en los programas de prevención y control que permitan detectar la comisión de delitos y dejar constancia en evidencias y pruebas electrónicas. Las pruebas periciales, si están bien elaboradas y se presentan de forma sólida, jugarán un papel fundamental en los procedimientos judiciales. Independientemente de si las pruebas son presentadas por una de las partes (o por ambas) o si son solicitadas por el propio juzgado, se considerarán un elemento de decisión clave. Estas pruebas periciales se harán imprescindibles en casos de litigios de gran envergadura, en los que la complejidad de las materias y su especificidad técnica las hacen especialmente útiles. No nos tenemos que olvidar que los Jueces esperan peritos con un elevado rigor técnico y profesional donde sus conocimientos técnicos en la materia permitan poner luz y aclarar cuestiones que le ayuden en la toma de decisiones, siendo capaces de transmitir sus conclusiones de modo claro y conciso durante la ratificación del informe pericial. El “sprint” para implantar con profundidad mecanismos de control interno basados en tecnología acaba de comenzar en las empresas. Para poder conseguir tal reto cuentan con el apoyo y colaboración de un gran colectivo perfectamente preparado para ello, los Ingenieros de Telecomunicación.
30 oct 2015
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Salvará IPv6 a Internet y a un sector de telecomunicaciones
agosto-septiembre 2010 7 Han sido muchos los "parches" introducidos para conseguir alargar la vida del actual protocolo de Internet (IPv4) y evitar la migración al protocolo del futuro (IPv6). Sin lugar a dudas, la migración a la nueva pila de protocolos TCP/IP es una de las pesadillas de las empresas tecnológicas y la paranoia puede superar incluso a la generada con el "efecto 2000". La OCDE y otras organizaciones y expertos han alertado a los Gobiernos y empresas de que las direcciones de Internet han llegado a su límite y éstas se agotarán antes de abril de 2012. La solución pasa ineludiblemente por adoptar IPv6. Las direcciones en IPv6 soportan un número de bits que cuadriplica al utilizado por las de IPv4. Así, mientras el espacio de direccionamiento total en IPv4 es de 232 (4.294.967.296), en IPv6 lo es de 2128 (340.282.366.920.938. 463.463.374.607.431.768.211.456). El funcionamiento de IPv4, la versión actual del protocolo IP, ha sido totalmente satisfactorio, pero las nuevas tendencias del mundo de las telecomunicaciones pusieron de manifiesto nuevas necesidades que no eran cubiertas por esta versión, destacando: la conexión de un mayor número de dispositivos, la convergencia de todo tipo de tráfico en la misma red, y la seguridad de las comunicaciones. Por el momento, la introducción de nuevos protocolos en torno a IP (NAT, CIDR, IPSec, etc.) ha permitido ir superando estas limitaciones, pero sólo temporalmente o de forma parcial. El despliegue de la nueva versión de IP, IPv6, no puede continuar demorándose más: la aplicación actual del protocolo IPv4 está limitando ya mismo el despliegue completo de los servicios de banda ancha móvil, de las redes del hogar digital y de las redes de computación distribuida. La migración a IPv6 es una asignatura pendiente en la mayoría de las redes de telecomunicaciones y será un importante catalizador de inversiones en un sector que ha sufrido un drástico e injustificado ajuste en los últimos dos años. Los suministradores tecnológicos ven esta transición como una excelente oportunidad de negocio. IPv6 requerirá de actualizaciones software sobre muchos de los equipos actuales (routers de backbone, routers empresariales, nodos de acceso, etc.) y, en ciertos casos, también de actualizaciones hardware. Muchas aplicaciones software, como por ejemplo los navegadores de Internet, también deberán ser capaces de soportar el nuevo protocolo. ¿Podrán las operadoras y empresas españolas liderar esta modernización?.¡Ojalá que sí!, porque sería muy positivo para todo el sector.3 ¿Salvará IPv6 a Internet y a un maltrecho sector de telecomunicaciones? Ramón Jesús Millán Tejedor Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
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El valle del silicio español
El club Málaga Valley e-27 es la iniciativa de un importante conjunto de presidentes de compañías líderes y expertos del sector TIC, que se ha propuesto crear en Málaga el más importante cluster tecnológico de toda Europa. El club seleccionó este nombre por analogía con el Silicon Valley y por la innovación y creatividad de la generación del 27. Suena bien, pero, ¿es esto un sueño realista?... ¿Hemos superado el tópico creado a partir de la famosa expresión de Unamuno “¡que inventen ellos!”?... Silicon Valley es la región con más concentración de empresas de alta tecnología del mundo, sede de miles de start-ups y empresas de capital riesgo, así como de las que hace unos años sólo eran pequeñas startups y a día de hoy son grandes multinacionales como Apple, Cisco Systems, Google, Facebook, HP, Intel, Juniper, Yahoo!, etc. En el área se respira entusiasmo, creatividad e innovación. Es una región que ha sufrido varias crisis, pero que ha sabido reinventarse y salir reforzada de todas ellas. Por ejemplo, en los años 1980, la región se reestructuró para engancharse al sector estrella del momento, la industria de los semiconductores. En los 1990, ocurrió lo mismo con el sector de la defensa. En los primeros años del 2000, tuvo lugar la crisis de las ".com". Durante el año 2008 se produjo una notable destrucción de empleo en la región, alcanzando tasas de paro del 12%, debido a la restricción de crédito derivada de la crisis subprime. Sin embargo, el empleo ha crecido en nuevos sectores emergentes, como el de las energías renovables, servicios informáticos, entretenimiento, biotecnología, telecomunicaciones y equipos y servicios médicos. Málaga cuenta con un clima privilegiado, está cercana a bellas ciudades y bellos paisajes naturales. Cuenta también con buenas comunicaciones con España y el resto de Europa. Sin lugar a dudas, es una zona atractiva para atraer talento. No obstante, lo importante de un cluster tecnológico no es la ubicación, sino la alta capacitación y carácter emprendedor de sus personas, fuentes de financiación y un marco legislativo claro y estable. Así, Silicon Valley siempre ha atraído el talento y el espíritu emprendedor, que ha contribuido a la innovación y a la creación de puestos de trabajo, haciendo de California una de las más ricas y competitivas del mundo; de hecho si California fuera una región independiente de Estados Unidos, sería la séptima economía del mundo. España, por su lado, siempre aparece en el furgón de cola de la innovación en todos los informes hechos por organismos internacionales, donde se tienen en cuenta aspectos como patentes, inversión en innovación, espíritu emprendedor, etc. Para retener, atraer y motivar al talento, nuestro país tiene que afrontar rápidamente diversos cambios estructurales para competir tecnológicamente, algo que un amplio y selecto grupo de líderes de las principales multinacionales españolas y de expertos, reclamó el pasado noviembre con el manifiesto "Transforma España". Este paso es importantísimo para el cambio de España y para iniciar un camino de crecimiento sostenible. En mi opinión, para ser líderes en TIC requerimos de todas esas medidas reclamadas en el manifiesto: mayor transparencia e integridad y menos duplicidades en la Administración, mejor educación, legislación laboral más flexible, etc. No obstante, también debemos parar de "castigar" a este sector con medidas como: financiar parte de la innecesaria televisión pública en base a los beneficios de los operadores de telecomunicaciones, permitir regulaciones autonómicas distintas en temas como el despliegue de estaciones base de telefonía móvil, establecer cánones injustos a equipos electrónicos por copia privada, demorar la concesión de licencias de 4G, impedir que quien invierte en redes de nueva generación de fibra óptica tenga ventajas competitivas respecto a los que no invierten, permitir que una comunidad de vecinos rechace la instalación de redes de fibra óptica, etc. Mientras la Administración no ponga un marco de innovación adecuado, a los emprendedores se les cortarán las alas o bien volarán a otros países, pues en un mundo globalizado, cada día todo es más accesible y cercano y el talento y el esfuerzo es siempre bienvenido.3 El valle del silicio español Ramón Jesús Millán Tejedor Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015