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La calidad de la enseñanza en nuestras escuelas
LA CALIDAD DE LA ENSEÑANZA EN NUESTRAS ESCUELAS Desde hace años estamos asistiendo a un proceso expansivo en la Universidad española, en lo que se refiere a la creación de nuevas universidades, con cada vez más centros que imparten un número mayor de titulaciones. La ingeniería de telecomunicación es una de ellas, probablemente la que más haya experimentado este fenómeno, de forma que rondan ya la treintena los centros donde se imparten los estudios conducentes al título oficial. Se trata de centros diversos, con características diferenciadas y con resultados dispares. El carácter de excelencia de los centros está íntimamente relacionado con la existencia, o no, de profesorado que conozca bien las materias que definen y perfilan el título de ingeniero de telecomunicación. Pero es también determinante la competencia profesional de los egresados de cada centro, que se manifiesta en su perfil polifacético, su sólida formación en infotecnología y en su capacidad de adaptación al entorno empresarial y social. Conviven ahora excelentes centros de formación, comparables o mejores que cualquier otro en países de nivel superior al nuestro, con otros en los que, por desgracia, no es así. Se trata de un problema que viene de lejos, pero que quedaba oculto por la enorme demanda de ingenieros de telecomunicación que hasta hace poco existía. El incremento sostenido de escuelas, que ha aumentado considerablemente la oferta de plazas anual, junto con la reciente y profunda crisis del sector, que ha traído consigo una menor demanda de plazas, están suponiendo que la nota de corte sea más baja, hasta tal punto que en más de un centro han quedado plazas libres. Es precisamente ahora cuando todos tenemos que ser más sensibles que nunca a la necesidad de mantener los niveles de calidad y excelencia en nuestras escuelas que históricamente han marcado a esta profesión. La Sociedad de la Información, y no ya sólo el “núcleo duro” del sector, demanda profesionales con nuestros conocimientos en cantidad suficiente, que deben ocupar todos los sectores de una sociedad tan marcada por la tecnología. Ello requiere el máximo esfuerzo en el desarrollo de nuevas cualidades en la formación de los ingenieros: trabajo en grupo, iniciativa para la innovación, atención a la gestión, capacidad de aprendizaje continuo, .... Nuestras instituciones, Colegio y Asociación, no creen que se trate de recortar el número de centros actuales, aunque pueda ser éste un debate interesante, sino de garantizar siempre esa calidad que la sociedad nos reconoce y que no podemos ni debemos perder. Editorial Fé de Erratas Editorial 145 En el cuarto párrafo donde decía: “Y ha de ser el estado de la ciencia y la tecnología y el rigor técnico de los expertos lo que imponga el temor injustificado y el miedo a lo desconocido”, debió decir: “(...) Y ha de ser el estado de la ciencia y la tecnología y el rigor técnico de los expertos lo que evite el temor injustificado y el miedo a lo desconocido”. www.coit.es/bit145/editorial
30 oct 2015