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Especial: El Segundo Operador: Los suministradores: Decisión estratégica
Decisión estratégica Carlos Mira Martín Lucent Technologies n el mercado de las telecomunicaciones lo que esta marcando la década es la liberalización. La llegada al mercado español de Retevisión, el segundo operador de telefonía básica en nuestro país, contribuirá a dinamizar aún más el mercado de las telecomunicaciónes y representará un importante crecimiento del mercado local. Ahora bien, en el mundo de las telecomunicaciones, la estrategia de un operador define su negocio; la definición de su negocio marca los servicios que debe ofertar y, la concreción de los servicios determina la red que el operador debe instalar. Cuando se trata de un segundo operador, que debe abrirse rápidamente un hueco en el mercado, esto sólo puede hacerse construyendo una oferta de servicios diferenciada e innovadora con respecto a la del operador principal. La elección de los suministradores se muestra como una de las decisiones más complejas de adoptar. Desde Lucent Technologies, como compañía que ya cuenta con una amplia presencia industrial y de servicios en España, pensamos que Retevisión, como operador global de telecomunicaciones, requerirá suministradores que puedan dar respuesta a sus necesidades de forma integral. No existen demasiadas empresas del perfil de Lucent Technologies que, por su tamaño, implantación internacional y compromiso tecnológico, se ajusten a dicho perfil. No solo los 3,4 billones de pesetas de facturación en telecomunicaciones y su presencia en más de 90 países hacen de Lucent un candidato idóneo, sino especialmente su capacidad presente y futura para dar la mejor respuesta tecnológica a sus clientes, lo que constituye un rasgo fundamental. Los Laboratorios Bell, con sus más de 18.000 científicos y sus 7 Premios Nobel, constituyen el motor de innovación que permiten a Lucent garantizar el respaldo tecnológico a cualquier operador. Los máximos responsables de Retevisión tienen tres grandes frentes de batalla: uno, conseguir tener mejor definido el marco legal a largo plazo para ofrecer servicios de telecomunicaciones. Un aspecto clave para ello serán las condiciones de interconexión con "el operador dominante" Telefónica, ya que Retevisión necesitará apoyarse en la red de Telefónica para ofrecer sus servicios, y eso exige definir, al máximo detalle, las especificaciones técnicas de la conexión y cómo se va a gestionar dicha operación, El otro frente es definir los servicios que se van a ofrecer, a qué segmentos del mercado y la red necesaria para soportarlos. Por último, y no menos importante, cómo se accederá al cliente final. El confiar exclusivamente en los accesos que le suministrará el operador tradicional, le impedirá desarrollar una relación cliente-proveedor completa. Por lo tanto, todo lo relacionado con las tecnologías de acceso por radio constituirán uno de sus proyectos fundamentales. Cuando ya tenga definidos los servicios que va a ofrecer, estudiará quiénes y dónde están sus clientes potenciales. En España es relativamente fácil encontrar dónde está concentrada la parte más apetecible de la tarta de las telecomunicaciones: Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia, Bilbao, Zaragoza... Estando en 5 ó 6 de las grandes ciudades se puede obtener una posición de salida muy interesante. Para ello, tendrá que apoyarse en una de las grandes empresas de telecomunicaciones, capaces de suministrarle no sólo centrales y sistemas de transmisión, sino de ayudarles a diseñar, desplegar y poner a punto la red y sus complejos sistemas de operación. Retevisión tendrá también que buscar entre las grandes compañías de software quien le ayude a diseñar y montar su sistema de gestión de clientes, que le permitirá contratar, dar de alta en la red y facturar a los clientes. Todo esto deberá hacerlo de forma consensuada con el operador u operadores que pudiera tener como socios tecnológicos. Estos socios tendrán mucho que decir, incluyendo la elección de los suministradores estratégicos. Cuando hace diez años Lucent Technologies comenzó su proceso de implantación en España, las dificultades técnicas para iniciar el suministro de equipos de conmutación fueron el eje de nuestro trabajo cotidiano durante largos meses. Las especificaciones y los estándares siempre tienen aspectos y matices que son particulares en cada país. Este hecho exige un rodaje y un período de adaptación que ni el más voluntarista de los análisis puede reducir a unas pocas semanas. Es una labor ardua que necesariamente implica la utilización de amplios recursos humanos y técnicos. Este hecho adquiere una especial relevancia para Retevisión, una compañía para la cual el factor tiempo será un determinante de sus posibilidades de éxito. Es por ello que creemos que la presencia en España de los suministradores debe mostrarse como un hecho relevante en la elección, por el conocimiento del mercado español y la adaptación de sus sistemas a la señalización de la red española, y por capacidad industrial, de ingeniería, soporte al cliente y asistencia técnica postventa. La creación de equipos humanos muy cualificados, formados, trabajando en equipo, no se improvisa. Ahora bien, no basta únicamente con tener una importante presencia industrial en el mercado. Es preciso tomar en consideración el grado de compromiso que cada suministrador puede o está dispuesto a asumir con el éxito del operador. Lucent Technologies tiene ya una posición importante en el mercado español como suministrador estratégico de Telefónica. La Compañía, además, ha demostrado una clara apuesta por este país, evidenciada en su política de inversiones. Sólo durante 1996, la corporación ha invertido 20.000 millones de pesetas en la actualización y ampliación de sus dos centros de producción en España. Es uno de los principales exportadores del país en el sector, con una cifra superior a los 35.000 millones de pesetas de una facturación de 54.000 millones de pesetas en el año pasado. Sus dos fábricas están catalogadas como las mejores de Lucent a nivel mundial, lo que se traduce en que se haya elegido a la fabrica de equipos y sistemas de comunicaciones de Tres Cantos para centralizar la producción de sistemas de conmutación para toda Europa. Nuestra compañía ya ha desarrollado en numerosas ocasiones y en diferentes mercados tareas de consultoría de red, colaborando con nuestros clientes no sólo en el suministro de equipos y servicios, sino también en el análisis de sus necesidades y ofreciéndoles, un apoyo eficaz a la hora de optimizar sus recursos, consiguiendo que sus redes sean rentables en el más corto período de tiempo. Nuestro ofrecimiento para el segundo operador español va mucho más allá que el mero suministro de equipos. Hace apenas un año, Lucent Technologies era parte de AT&T, el mayor operador mundial de redes de comunicaciones, lo que nos permite gozar de una posición de privilegio respecto a otros suministradores, ya que contamos con una amplia experiencia en este campo. * Carlos Mira Martín, Vicepresidente y Consejero Delegado de Lucent Technologies Network Systems España. La capacidad de Lucent Technologies para operar desde esta doble óptica, como suministradores de equipos y tecnología, unida a nuestra amplia experiencia en la gestión de la red y el contar con la tecnología de los Laboratorios Bell, constituye uno de los elementos más claramente diferenciadores de nuestra oferta. Nuestro compromiso con España, en su desarrollo tecnológico e industrial, ya ha sido sobradamente demostrado. El hecho de que el 55 por ciento de nuestras ventas, se destina a la exportación, es un claro mensaje de la cualificación, capacidad de innovación y competitividad de las 2.000 personas de Lucent Technologies en España.
30 oct 2015
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Especial: El Segundo Operador: Los suministradores: La gran oportunidad
La gran oportunidad Carlos Bañon Siemens Marco histórico y económico La convergencia hacia la Unidad Europea representa la superación de antiguas diferencias, y el reconocimiento de la necesidad de cooperar, amargamente aprendida, entre pueblos que han demostrado su titánica fuerza y creatividad para impulsar el desarrollo y la expansión del mundo moderno a un ritmo jamás conocido anteriormente. También la forma en que esta convergencia se está llevando a cabo, con un absoluto respeto por la soberanía y derechos de los países miembros, y de una forma consensuada y voluntaria, supone un ejemplo de inmenso valor para la formación del mundo del futuro. Al mismo tiempo estos valores confieren al proceso una lentitud y dificultad de aprovechar las sinergias competitivas en productos y mercados, que pone en riesgo la fuerza futura de esta nueva potencia y facilita el posicionamiento ventajoso de los grandes competidores asiáticos y americanos. Cualquier elemento que sea capaz de conferir a la industria y los servicios de nuestro "Espacio Común Europeo" una mayor rapidez para ganar ventajas competitivas debe ser bienvenido. Y uno de los más importantes entre estos elementos es el facilitar la libre competencia en los mercados, que estimula el progreso de las industrias y facilita la formación de alianzas estratégicas que, a la postre, tan necesarias son para que las ventajas antes comentadas de la convergencia europea se materialicen más rápidamente. Aspectos específicos del mercado de Telecomunicación Desde estos puntos de vista previos, es obvio que saludamos con entusiasmo la liberalización del mercado de Telecomunicaciones en el mundo, y en especial en Europa y en España. Y dentro de ella y muy especialmente la llegada del segundo operador de telefonía básica Retevisión, que iniciará en este gran mercado los mismos procesos que ya han tenido lugar en el de la telefonía móvil con la introducción de la competencia tiempo atrás. Estos procesos ventajosos, ya ampliamente comentados muchas veces, se han traducido en una oferta para el usuario mucho más rica y un servicio más esmerado. No en vano, ello ha estimulado en el mercado de móviles en España un crecimiento espectacular que nos ha situado muy rápidamente en un grupo de vanguardia mundial habiendo empezado con considerable retraso. Y con este crecimiento, los usuarios y las empresas de la industria han mejorado su competitividad. Y además, gracias al plan industrial asociado con la puesta en marcha del proyecto, se han creado miles de puestos de trabajo y se ha elevado nuestro nivel tecnológico apareciendo nuevos centros de competencia regionales y mundiales para tecnologías avanzadas. Puede decirse que la llegada del 2 operador de telefonía básica producirá, al igual que ocurrió con el 2 operador de móviles, un gran estímulo del mercado, con lógicas diferencias debidas a la distinta índole del proceso, pero no menos beneficiosas para la industria y las empresas. Potenciales implicaciones para Siemens Siemens lleva mucho tiempo durante el cual ocupa en el sector de Telecomunicación en España un lugar muy por detrás de su posición mundial, que en general está ente el 1 y el 2 según los segmentos que se consideren. Esta desventaja relativa es debida a factores múltiples -oportunidad, producto, mercado, aproximación a clientes- que es hora de cambiar. Desde hace 2 años Siemens ha dado un giro radical en estos errores históricos, y está ahora firmemente decidida a conseguir ocupar el lugar que le corresponde dentro de nuestro mercado. Para ello ha realizado inversiones de más de 20.000 millones de Pts. en el sector desde 1996 para reforzar su presencia, consolidar su actividad industrial y contribuir a la creación de mayor valor añadido. Estas líneas de actuación se han materializado con la incorporación de nuevas empresas al grupo: Siemens Redes Corporativas, Siemens Elasa así como la iniciación de la producción de equipos de telefonía móvil en su planta de Getafe. * Carlos Bañon Es Director de la División de Telecomunicaciones de Siemens., La aparición del proyecto del 2 operador abre expectativas muy prometedoras para la continuación de este proceso. Siemens, siendo ya un importante proveedor de la red de radio de Retevisión, puede aportar a sus clientes y a los nuevos proyectos, novedosos elementos de competitividad frente a las tecnologías actualmente en uso por las redes existentes, que son de otros proveedores. Junto a ello Siemens aporta su sólido dominio de la tecnología y su liderazgo mundial en los mercados, así como una importantísima presencia industrial en el sector que está a la altura de la de sus competidores. Y más aún: Siemens tiene, con la posibilidad de creación de nuevos centros de competencia en los sectores de red de acceso y conmutación, más campos abiertos que otros competidores establecidos para continuar su inversión en España. Con la ventaja de la creación de empleo nuevo, y con la confianza que también da el no partir de cero. Con todo ello Siemens participará con entusiasmo y competirá en buena lid en este proyecto de la nueva red de Retevisión, que es también para nosotros, como lo es para la economía en general "La gran oportunidad".
30 oct 2015
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Especial: El Segundo Operador: Los expertos: El destino del segundo operador español
El destino del segundo operador español Reproducimos este artículo de Jesús Banegas por su interés. Inicialmente se publicó en Expansión (X-X-97) Jesús Banegas Nuñez ras un retraso considerable, en gran parte injustificado y, desde luego, perjudicial para el sector, dentro de poco tiempo se decidirá, por fin, el destino del segundo operador español de multiservicios de telecomunicaciones. Como ya sucediera con el proceso de adjudicación de la segunda licencia de telefonía digital móvil, el interés recaudatorio del Gobierno se presenta en primera línea de decisión. Ya entonces, desde el primer momento, criticamos que el afán recaudatorio a corto plazo tuviera el enorme peso que tuvo en el proceso licitador, hasta el punto de expulsar del mismo a algunos candidatos, que de otra manera habrían estado presentes en él, enriqueciendo con sus posibles aportaciones la vida del sector. Equivocadamente se optó por penalizar, en vez de incentivar, la inversión en el sector, y sus consecuencias todavía colean. Ahora de nuevo, de una manera menos negativa y evidente, el precio de la licitación tendrá un carácter casi determinante. Si bien no se ha establecido un canon mínimo a fondo perdido, lo que es de agradecer, el peso del precio de compra de las acciones de Retevisión alcanza más ponderación en la evaluación de las ofertas que cualquier otro ingrediente, por importante que sea, de éstas. Está bien que en todo proceso privatizador, el Gobierno, como administrador de todos, deba maximizar su/nuestro precio de venta. Eso sí, con la condición de que sea a medio y largo plazos. Pensando en el futuro del sector y de nuestro país a plazo medio y largo, es evidente el alto interés estratégico que tiene la figura de un próspero segundo operador más pendiente de crecer y desarrollarse con vigor dentro y fuera de nuestras fronteras que de amortizar una desmesurada inversión monetaria sólo en el "solar" del negocio. El primer operador El sector de las telecomunicaciones es vital para el futuro de España y hemos llegado a tiempo (lo que no sucedió en las anteriores revoluciones tecnológicas) de apostar muy en serio por él. Nuestro primer, en orden y tamaño, operador es un actor principal de la nueva era de la globalización y de la llamada sociedad red. No hay ninguna razón para que el segundo operador no pueda aspirar a cumplir, a su nivel, un papel equivalente en un plazo de tiempo razonable. Cuenta para ello con una considerable, por su alta calidad que no tanto por el tamaño, tecnoestructura cuya capacidad técnica está fuera de dudas y representa una excelente base de partida para el futuro. Pero para que ello sea posible no basta con desearlo, es preciso promoverlo; y no sería demasiado difícil prejuzgar su más adecuado perfil. La primera cuestión a considerar es la naturaleza de la orientación empresarial de los nuevos accionistas. Es evidente que tanto la nacionalidad como la vocación de permanencia de estos en el negocio resultarán cruciales en la orientación estratégica del mismo. El lugar de la toma de decisiones, como bien se conoce con el apelativo de efecto sede, tiene gran importancia, no sólo en cuanto a la con figuración del valor añadido nacional, sino por lo que se refiere a la posible expansión internacional. Por otra parte, un negocio de alta intensidad de capital y largo período de recuperación de las inversiones, para orientarse con ambición y éxito hacia el futuro necesita un accionariado estable, con vocación de permanencia a muy largo plazo y que espere rentabilizar su inversión vía beneficios (reinvertibles) y no vía plusvalías (liquidables) a corto y medio plazos. * Jesús Banegas Es Presidente de ANIEL. Es evidente que un segundo operador con un perfil corporativo como el descrito, además de introducir una sana competencia (con visión estratégica), que lógicamente dinamizaría el mercado de los servicios para bien de todos, ofrecería necesariamente oportunidades de suministro a la industria nacional, que ha demostrado con creces su buen saber hacer en el mercado interior y ha sido capaz de acompañar con éxito (de todos y para todos) la expansión internacional de Telefónica y competir con crecientes resultados positivos en el exterior. Es de esperar que con las experiencias habidas aquí y allá, y las consideraciones anteriores, el Gobierno tome finalmente la decisión más acertada para todos, sobre la que nos consta su buena voluntad. Sólo falta que se vea sancionada por los hechos.
30 oct 2015
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Especial: El Segundo Operador: Los expertos: Un camino largo y difícil
Un camino largo y difícil Fernando Maristany alir de la órbita del Estado es siempre difícil, pero hay casos donde técnicamente es mucho más complicado. Cuando se trata de una compañía que ya cotiza en bolsa y la privatización consiste en la colocación del paquete que está en manos del Estado, el éxito depende principalmente, además de la solvencia y potencial de la compañía vendida, de la elección del momento de la emisión y de la inversión en publicitar la venta. El caso de RETEVISION no es éste. Por el contrario, es una operación sin precedentes que ha supuesto un largo y complicado proceso que está marcando el camino para futuras privatizaciones. El esquema anejo indica los pasos seguidos en este proceso. El color verde se muestra, esquemáticamente, los trabajos realizados para la creación de una Sociedad Anónima partiendo de un Ente Público y, en azul el camino seguido para la venta por Concurso Público restringido, camino elegido por el Gobierno, para la venta del 60 % de la S.A. * Fernando Maristany Es Director del Proyecto de Privatización de Retevisión. En el cuadro se da idea del monto financiero de la operación en función de las ofertas presentadas por el 60% de las acciones de la compañía y simultánea ampliación del 10 % del Capital. La estrategia, a la que tanto aportó el Colegio de Ingenieros de Telecomunicación, de construir un Segundo Operador basándose en los activos y el personal cualificado del operador audiovisual español , ha demostrado su acierto al ser respaldada por tres grandes licitadores que pujan por hacerse con el control de RETEVISION S.A. Nº ACCIONES 2.400.00 Nº ACCIONES 1.333.333 PRECIO ACCIÓN EN PTS. 60% CAPITAL EN MM. PTS. AMPLIACIÓN 10% EN MM. PTS. TOTAL OPERACIÓN EN MM. PTS. 19.000 45.600 25.333 70.933 25.000 60.000 33.333 93.333 30.000 72.000 39.999 111.999 35.000 84.000 46.666 130.000 40.000 96.000 53.333 149.333 45.000 108.000 59.999 167.999 50.000 120.000 66.666 186.666
30 oct 2015
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Especial: El Segundo Operador: Los expertos: Segundos fuera
Segundos fuera Ignacio M. de Luarca uando este verano se resuelva el concurso para la privatización de RETEVISIÓN y un operador europeo junto con otros socios españoles tome el control técnico y estratégico de dicha entidad, parecerá que se hayan sentado las bases para la existencia de un largo período estable en la estructura del mercado de las telecomunicaciones en España. Es poco probable que en realidad esto acabe siendo así. Tratando de predecir, más bien adivinar, el futuro es tarea difícil abstraerse de la realidad inmediata para relativizar su importancia en un proceso largo y complejo. Hay por tanto que situar la importancia de este concurso en su punto justo. Si en el inicio del proceso a algunos nos pudo parecer que era posible aún establecer en España un modelo original en el que la transición a la competencia en telecomunicaciones coincidiese con el nacimiento de otro operador también básicamente español y al mismo tiempo modular la adaptación del operador principal a este nuevo entorno, el tiempo ha demostrado que esto no era posible o que entre todos no supimos hacerlo. No obstante, el calendario nos ha conducido a una situación en la que en España no queda casi margen para actuaciones autónomas y por tanto es prácticamente imposible que ocurra algo distinto de lo que ocurrirá en el resto de los países de nuestro entorno. Esto es incluso probablemente positivo. El proceso de la introducción de la competencia se encuentra aún muy lejos de haber alcanzado su madurez, ni siquiera en los países anglosajones que en la década pasada fueron los pioneros. En la mayor parte del resto de los países se encuentra aún en sus albores. No existe por tanto un modelo claro de cual será la configuración estable de este sector una vez alcanzada su madurez. Haciendo una cura de humildad sobre nuestra profesión, deberíamos reconocer que probablemente nuestro sector no es tan diferente del resto de los sectores de negocios como nosotros pensamos y que por tanto la configuración del mismo responderá a modelos parecidos a los que responden otras ramas de la industria o los servicios. Debemos por tanto pensar que el futuro a medio plazo de los operadores de telecomunicaciones, aunque dominado por un número reducido de grupos multinacionales, también dejará espacio para una fauna variada de operadores de muy distinto tamaño y funciones que contribuirán a crear valor en la cadena del sistema y que estarán sometidos a los ciclos habituales de nacimiento, competencia y desaparición de los menos aptos. La posición de España, como quinto país europeo por su tamaño y con un elevado potencial de crecimiento, significaría que no es posible pensar que, independientemente del resultado del próximo concurso de RETEVISIÓN, la mayor parte de los grandes grupos operadores mundiales no vaya a tener una presencia importante en España más o menos pronto. No es tampoco fácil pensar que sea posible separar totalmente los operadores de los distintos negocios ya sean móviles, larga distancia, telefonía local, distribución de TV, Internet etc. De todas formas hoy día parece que subsistirá en todos los países, sin que España vaya a ser una excepción, un operador claramente dominante, aunque integrado en alguno de los grandes grupos internacionales, y además existirá un conjunto de operadores en competencia con éste formado por dos o tres operadores asociados a los otros grandes grupos "extranjeros" y algunos otros operadores independientes de menor entidad. Todo este conjunto serían "los segundos operadores". Entre todos ellos probablemente podrán llegar a alcanzar una cuota de mercado próxima a la del primer operador. * Ignacio Menéndez de Luarca Es Ingeniero de Telecomunicación, ETSIT Madrid 1969. Actualmente es consultor independiente. Hasta julio de 1996 fue Director de Desarrollo de Negocios de Retevisión. Anteriormente ha desarrollado su carrera profesional en el grupo AMPER, TELETTRA ESPAÑOLA, y el grupo ITT-SESA inicialmente en las áreas de ingeniería y planificación de redes de telecomunicaciones y porteriormente en desarrollo de negocios. En 1989 fue nombrado "ingeniero del año" por el COIT. Una cuestión que nos preocupa a todos es si Telefónica conseguirá mantener un papel protagonista entre los grandes grupos a nivel mundial. Ello no será una tarea sencilla y además no existen prácticamente precedentes en otros sectores de la economía española. Además de esta preocupación sobre el protagonismo de nuestro primer operador, a los que seguimos con interés este tema, nos cabe también la preocupación sobre si se conseguirá establecer un marco de regulación y arbitraje adecuado con un reparto razonable de responsabilidades entre la CMT y el Ministerio para permitir una competencia justa y fluida entre todos los operadores que conduzca a proporcionar los mejores y más baratos servicios de telecomunicaciones posibles para los ciudadanos y las empresas españolas, incentive el crecimiento del sector y al mismo tiempo evite sorpresas a los presentes y potenciales inversores. En cuanto al concurso de privatización de RETEVISIÓN esperemos que el vendedor, el Estado Español, sea capaz de equilibrar su deseo de obtener unos elevados ingresos a corto plazo con la elección de un grupo que garantice a este operador el éxito económico, de gestión y de servicio que todos esperamos. Debería también, en una de las últimas oportunidades que nos quedan, tratar de conseguir una presencia con suficiente peso en este operador de grupos españoles con un interés estratégico en el sector. Esperemos que el resultado de este proceso no sea la conversión de una empresa pública española en una mera sucursal de un operador extranjero (además aún no privatizado). Nuestro país, nuestros profesionales y nuestra industria no pueden permitirse desperdiciar una sola oportunidad de al menos mantener su peso en las tecnologías de la información. Por desgracia el alto peso asignado en los criterios de valoración a la oferta económica, convierte el proceso casi en una mera subasta, por lo que otros aspectos como los planes estratégicos o la contribución a la economía española no pueden ser valorados adecuadamente. Por parte de los oferentes, esperemos que tengan también una visión estratégica y al menos a medio plazo del negocio que lo aleje de turbulencias especuladoras que difícilmente tienen cabida en una infraestructura básica como son los servicios de telecomunicaciones.
30 oct 2015
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Especial: El Segundo Operador: Los expertos: La gran oportunidad
La gran oportunidad Fernando Pardo esde la convalidación del Real Decreto-Ley del 7 de junio de 1996 hasta la total liberalización de las telecomunicaciones, el 1 de diciembre de 1998, habrán transcurrido dos años y medio que forman el llamado período transitorio hasta la completa apertura del sector. Durante este tiempo habrá tenido lugar la sucesiva aparición de leyes, reglamentos y pliegos de condiciones de los concursos para obtener licencias de operadores de telecomunicaciones por cable y para la privatización de Retevisión. El resultado de tanta actividad es un complejo escenario donde los interrogantes son mayores que las respuestas. A ello ha contribuido un modelo heredado y aceptado por el nuevo Gobierno en el que destacaban dos decisiones discutibles: la creación de un segundo operador de telefonía fija alrededor de Retevisión, y la posibilidad de unos operadores de cable de tamaño municipal. Si nos limitamos a analizar los tres principales servicios que supondrán el grueso del mercado de las telecomunicaciones del próximo siglo -telefonía, acceso a la información (principalmente vía Internet) y televisión- el panorama presenta múltiples incertidumbres que paso a detallar a continuación. La telefonía del futuro contemplará una mayoría de terminales sin hilos y un acceso mixto de red fija, tecnología DECT y móvil GSM. En este segmento tendremos un operador global, Telefónica, y dos operadores parciales, Airtel en GSM y Retevisión en red fija y DECT. A principios de 1998 se sumarán los operadores de cable (a los que empiezan a llamar cableros ) y un tercer operador de móviles con una nueva licencia, probablemente en tecnología DCS-1800. Admitiendo que para mantenerse en el mercado es necesario dar ambos servicios, fijo y móvil, se deberán producir alianzas cuya combinación podría dar lugar a la existencia de tres operadores globales: Telefónica, Retevisión aliado con un operador de móvil (Airtel o la nueva licencia) y los cableros asociados al restante, sea el nuevo operador o Airtel. Si, como algunos aventuran, se produce un acuerdo entre los cableros y Retevisión para dar juntos el servicio de telefonía, solo existirían dos operadores de fijo y móvil, Telefónica y Retevisión+cableros+móvil (Airtel o el nuevo) y quedaría sin pareja uno de los tres operadores de telefonía móvil. Este podría ser el germen de un tercer operador de telefonía fija a partir del 1 de diciembre de 1998. (¿Quizás aliado con uno de los grupos perdedores en la privatización de Retevisión?) En el acceso a Internet, la batalla se planteará entre el módem por la línea telefónica o por la red de cable. En este servicio también habría tres competidores, Telefónica, Retevisión y los cableros. Si estos dos últimos se alían, el mercado se reduciría a dos, con ventaja en cualquier caso del módem de cable. En cuanto a la televisión, desde el punto de vista de la difusión de señales, no de la gestión de los contenidos, la situación es más complicada. Existen actualmente cuatro tecnologías diferentes para la difusión de la televisión: terrenal, cable, satélite y microondas (MMDS) * Fernando Pardo. Es Socio Director de Telecomunicaciones de Price Waterhouse. Si, tal como parece, no se dan licencias exclusivas de MMDS, sino que se deja este sistema como una opción a utilizar por los operadores de cable, el escenario se simplifica con solo tres opciones. De ellas, Telefónica estaría en el cable y el satélite, Retevisión en la terrenal y satélite (vía Hispasat, de la que posee un 30%) y los cableros en el cable. Si se llega a un acuerdo Retevisión-cableros, éstos tendrían los tres sistemas por lo que sólo existirían dos operadores de difusión de señal de televisión. Si, por otra parte, no se llega a un acuerdo entre las mal llamadas plataformas digitales de televisión, existiría un tercer difusor de televisión por satélite, posiblemente de fuera de nuestras fronteras. Como se ve, múltiple combinaciones para un mercado que, a partir de 1999, verá muchas otras alianzas entre los operadores establecidos. La globalización de la economía dará lugar a un sector en el que coexistirán unos pocos operadores de ámbito mundial y decenas de operadores nacionales de nicho. Que todo ello sea para bien de la industria y de los usuarios españoles.
30 oct 2015
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Especial: El Segundo Operador: Los expertos: La privatización de Retevisión y el segundo operador global español
La privatización de Retevisión y el segundo operador global español Jorge Pérez Martínez Un poco de historia: La oportunidad perdida. El 14 de octubre de 1993, con ocasión de la celebración del día de San Gabriel, tuve la oportunidad de presentar públicamente el documento "Reflexiones sobre un Segundo Operador de Redes Públicas" (publicado posteriormente en el BIT 83/sep-oct/1993). En dicho documento se recogían los trabajos y discusiones sobre el proceso de liberalización de las telecomunicaciones en España que a lo largo de casi un año habíamos realizado un grupo de compañeros de las juntas del COIT y la AEIT. Que yo recuerde, ha sido la primera y última vez que en un acto público he leído literalmente un documento. Tampoco recuerdo una ocasión similar en que haya conseguido un silencio tan "sepulcral" de la audiencia. Unos y otros éramos conscientes de que estabamos transgrediendo alguno de los "tabús" de aquellos momentos. En efecto, en unos momentos en que el ministro Borrell estaba pidiendo a los agentes sectoriales "cerrar filas" frente las propuestas liberalizadoras del Tribunal de Defensa de la Competencia y frente la "voracidad" privatizadora de Ministerio de Economía, las juntas del COIT y la AEIT solicitábamos del gobierno una "apuesta estratégica" para elegir entre tres alternativas - soluciones - para abordar el proceso de liberalización de las telecomunicaciones españolas. Estas soluciones las denominamos: STATU QUO, LIBERALIZACIÓN RÁPIDA y SEGUNDO OPERADOR NACIONAL. La alternativa de STATU QUO consistía en "tratar de proteger y reforzar al primer operador español, Telefónica, apurando al máximo los plazos y evitando mientras tanto cualquier competencia que pudiera debilitar su posición" (cita literal del documento reseñado). Como vemos se trataba de resistir "numantínamente" a la entrada de nuevos operadores, para dar tiempo a Telefónica a prepararse para la competencia y eliminar todas las posibles puertas que facilitasen la entrada de operadores foráneos. Era una solución posible pero no parecía razonable en un momento en el que Telefónica iniciaba con éxito su proceso de internacionalización y en el seno de la UE existía una clara voluntad de impulsar la competencia en el sector de las telecomunicaciones. La alternativa de LIBERALIZACIÓN RÁPIDA consistía en " apostar por adelantar decididamente el calendario de liberalización, permitiendo la competencia tanto en redes como en servicios. Se trataría de buscar la ventaja competitiva de ser uno de los primeros países que se sitúe en lo que se supone será el escenario definitivo de las telecomunicaciones europeas.." (cita literal del documento reseñado). La solución que "entre el que quiera y pueda", tampoco podía ser apoyada por el COIT y la AEIT pues significaba la práctica desaparición de la industria y la paralización del proceso de expansión de Telefónica en Iberoamérica. Finalmente, existía una tercera alternativa, crear un SEGUNDO OPERADOR nacional de servicios portadores agrupando las infraestructuras de telecomunicación actualmente dispersas en una única red que paulatinamente fuese compitiendo con el primer operador. En efecto, apostar por un duopolio nacional de servicios portadores -controlado por capitales públicos o privados españoles-, cuyo segundo operador tenga su embrión en agentes que ya disponian de redes tenia las siguientes ventajas: 1) Permitiria rentabilizar al máximo las inversiones ya realizadas, coordinar los esfuerzos futuros y optimizar la utilización de las infraestructuras existentes. 2) Proporcionaría una vía de entrada a nuevos agentes económicos que estaban interesados en el negocio de las telecomunicaciones, creando al mismo tiempo una barrera de entrada a operadores foráneos. 3) Finalmente, se trataría de un proceso controlado hacia la liberalización que permitiría introducir la competencia en redes sin grandes traumas. La Administración lideraría el proceso definiendo las áreas y modalidades de competencia de manera que no se ponga en peligro al operador tradicional. Seria también responsabilidad de la Administración exigir la planificación de las inversiones y las contrapartidas industriales de ambos operadores, acordes con la política industrial que se definiese para el sector"(cita literal del documento reseñado). Esta era sin duda la solución que más aceptación tuvo entre los miembros de las juntas del COIT y la AEIT. De hecho en el mencionado documento se daban las claves para implementarlo: una primera fase de concentración de activos e infraestructuras alternativas (Correos, RETEVISION, Eléctricas ect...) que empezaría inmediatamente a prestar servicios portadores al amparo del articulo 14.3 de la LOT, una segunda fase en que el consorcio se constituiría en sociedad anónima y una tercera fase en que se procedería a su privatización. En el camino se sacarían a concurso las licencias de cable de manera que, a través de acuerdos con estos operadores de cable, el segundo operador nacional pudiera disponer desde el primer momento de redes de acceso alternativas a las de Telefónica. En definitiva se trataba de aprovechar el periodo de tiempo que restaba hasta la liberalización total de las telecomunicaciones el 1 de enero de 1998 e incluso utilizar parte de la moratoria conseguida por Borrell, para reestructurar los activos de telecomunicaciones dispersos y facilitar la entrada en el sector de las telecomunicaciones de los agentes económicos nacionales. El objetivo: La creación de un operador global alternativo a Telefónica que desde su constitución incorporase el máximo de "valor añadido nacional". Como sabemos, la oposición frontal de Telefónica primero, las dudas de Borrell después y el insoportable clima político preelectoral, malogró esta operación. A nadie se le oculta las diferencias abismales que existen entre el segundo operador que el COIT y la AEIT propusimos el 14 de Octubre de 1993 y el que surgirá en breve plazo. No podía ser de otra manera, la situación actual no guarda ningún parecido con la de hace cuatro años. Sin embargo, los principios que inspiraban nuestra propuesta siguen teniendo rabiosa actualidad en el nuevo contexto. La solución del nuevo Gobierno Tras la victoria electoral del Partido Popular, el nuevo gobierno promulga rápidamente (Real Decreto 6/1997 de 7 de junio) un paquete de medidas tendentes a liberalizar el sector. Entre ellas, destaca la concesión a RETEVISION del titulo habilitante para actuar en telefonía básica y el calendario para la cesión de sus activos a una sociedad pública que posteriormente sería privatizada - proceso en que nos encontramos en estos momentos -. RETEVISION se convirtió "por Real Decreto" en el SEGUNDO OPERADOR de telefonía básica, un operador incapacitado en la práctica para operar telefonía hasta la resolución del concurso de su privatización. El paso siguiente fue incrementar el valor de RETEVISION. Para ello, el Ministerio de Fomento inicia un arduo proceso de negociación con Bruselas para, acogiéndose a la moratoria a la que tenía derecho España, conseguir retrasar la fecha de liberalización total de nuestro mercado. El resultado es conocido, para no perjudicar el proceso de alianzas internacionales de Telefónica, la moratoria se reduce drásticamente. España liberalizará su mercado el 1 de Diciembre de 1998, once meses después que la mayoría de nuestros socios europeos. Por otro lado se aprueban unas tarifas de interconexión con Telefónica supuestamente favorables a RETEVISION y se le conceden o ratifican algunos derechos sobre el espectro. Con todo, hay que reconocer que la solución adoptada por el nuevo Gobierno ha sido brillante. Al hacer coincidir la segunda licencia de telefonía básica y el proceso de privatización de RETEVISION, se ha asegurado al erario público la obtención de ingresos por la licencia de telefonía sin generar conteciosos con Bruselas -recuerdese el caso todavía no resuelto de Airtel-. Además se ha garantizado simultáneamente la presentación de varios consorcios al concurso de privatización. El pliego de cláusulas administrativas del concurso de adjudicación y venta de acciones de RETEVISION S. A. señala cinco grupos de criterios en la puntuación y valoración de ofertas, a saber: Grupo 1: La oferta económica (40% de la puntuación total). Grupo 2: Plan estratégico y plan financiero (20% de la puntuación total). Grupo 3: Infraestructuras y derechos de paso utilizables para la prestación de servicios de telecomunicación (20% de la puntuación total). Grupo 4: Experiencia y capacidad del licitador (10% de la puntuación total). Grupo 5: Mejoras en las condiciones de prestación establecidas en el contrato de servicio público, aportación a la economía nacional y otras aportaciones (10% de la puntuación total). La alta ponderación asignada a la oferta económica y la baja puntuación que se otorga a los compromisos con el "valor añadido nacional" (creación de empleo, potenciación de la industria nacional, compromisos de I+D, etc), pone en evidencia que ha primado el deseo de asegurar el "éxito político" de la privatización y la obtención de ingresos a corto plazo frente a otras consideraciones de carácter más estratégico. El contexto y los candidatos precalificados La globalización de los mercados de telecomunicaciones está desembocando en la constitución de tres o cuatro grandes alianzas internacionales que cada vez cobran mayor protagonismo en los procesos de liberalización de los países. En Europa, donde existen operadores nacionales muy fuertes, la batalla se manifiesta de manera mas virulenta en los segmentos de mercado ligados a la telefonía básica y a los móviles. En la contienda participan algunas de las principales fuerzas económicas nacionales (agentes financieros, "utilities", etc) pero siempre está presente un gran operador foráneo ligado a alguna de las alianzas globales en curso. Los enfrentamientos se desarrollan en los respectivos mercados nacionales pero se dirigen desde una estrategia internacional. Concluida con éxito la privatización total de Telefónica y su incorporación a la alianza global que encabeza BT, nuestro primer operador ha definido completamente la posición estratégica con que se va a enfrentar al proceso de globalización. Era la condición necesaria para que pudiera tener lugar la privatización de RETEVISION y el nacimiento de un operador alternativo de telefonía básica. A la privatización de RETEVISION han acudido dos consorcios: El consorcio Endesa (30,9%)-Stet (30,9%)-Unión Fenosa (12,3%)-Euskaltel (4,2%)-y seis cajas de ahorros regionales. El consorcio OPERA, compuesto por BCH (50%)-France Telecom(42,8%)- y Sprint(7,2%). Como vemos los dos tienen en común la incorporación de un gran operador foráneo europeo inmerso en alguna de las alianzas globales en curso. Sin embargo, existe mucha diferencia en su estructura accionarial. El primero se caracteriza por la alta participación de agentes nacionales no exclusivamente financieros que poseen redes de troncales propias e incorpora un operador de telecomunicaciones regional. Sobre el papel, pendientes de conocer su oferta concreta, es el consorcio con mayor capacidad de incorporar capacidad de gestión y valor añadido nacional. El consorcio OPERA representa el maridaje entre una de las alianzas globales mas poderosas en Europa y un agente financiero nacional. * Jorge Pérez Martínez Es Decano del COIT y Presidente de la AEIT. En mi opinión, cualquiera de los dos tienen la capacidad técnica y financiera necesaria para poner en marcha el segundo operador multiservicio que opere en el mercado de las telecomunicaciones españolas. Sin embargo, quiero poner de manifiesto mis reservas sobre que todos tengan la misma capacidad para construir el segundo operador global español de telecomunicaciones. Mis reservas tienen su origen en el distinto significado que el mercado español pueda tener para cada uno de los consorcios precalificados para el concurso. Permitir la de un operador global foráneo no comprometido con la industria y las instituciones (universidades, centros públicos y privados de I+D, etc..), representaría la perdida del efecto de arrastre de los operadores de servicios sobre el tejido industrial y cientifico-tecnico del país.
30 oct 2015
Artículo BIT
Especial. Encuesta PESIT: formación y empleo: Telecos en el ojo del huracán
Santiago Lorente Telecos en el ojo del huracán Qué huracán y qué Telecos A nadie se le escapa que estamos frente a una más bien agresiva batida de la historia tecnológica. Desde Bell, incluso desde Morse, las cosas estaban razonablemente tranquilas. La convergencia de las telecomunicaciones con la informática en los años setenta no fue sino el desayuno de lo que vendría después. La irrupción del PC, los increíbles aumentos de potencias, los silenciosos pero impresionantes desarrollos de las redes (LANs, WANs, intranets, y ¡cómo no!, internet) y el tratamiento de imágenes trajeron consigo una nueva convergencia, esta vez con los contenidos (algún autor europeo la ha bautizado como mediamática, para seguir el criterio semántico de la telemática), de tal modo que las actuales Tecnologías de la Información son un evidente magma de tecnologías y sectores industriales y de servicios. Y por si el plato no fuera suficientemente suculento, irrumpen las privatizaciones, las liberalizaciones, las regulaciones, las fusiones, las alianzas (inter e intrasectoriales)... por lo que la filosofía, la política, la economía, la sociología y muchas más disciplinas se han colado en los altares antaño reservados a los sacerdotes tecnólogos. Todo es transfronterizo. Todo es efímero. Todo es salvajemente rápido. Todo es multimillonario. Todo es global. Y en definitiva, todo el sistema se ha hecho blando, esto es, complejo. El milagro es que funcione. Y en esta vorágine están los ingenieros de Telecomunicación, en primera fila del frente, como actores y como padecedores de una batalla sin cuartel organizada por los Bill Gates, los Intel, los Murdock y los otros tantos de similar catadura. ¡El huracán! ¿De qué ingenieros vamos a hablar? Evidentemente, de los de nuestra tierra. El Colegio de Ingenieros de Telecomunicación, por cuarta vez consecutiva, y con periodicidad de cuatro años, sabiamente ha abordado el estudio de este colectivo, con objeto de conocer cómo piensan respecto a su formación, a su reciclaje, a su actividad profesional y al sector. Ningún colectivo español está tan bien estudiado, ni se tienen tantos datos diacrónicos para conocer su evolución en el tiempo. Así, durante los dos últimos meses del año pasado, se procedió a realizar una encuesta, la cuarta, en base a una muestra aleatoria simple del colectivo de colegiados (no de los asociados). La muestra resultante ha sido de 464. No es ortodoxo, desde el punto de vista de teoría probabilística y muestral, hablar de margen de error, ya que la muestra es voluntaria respecto a los 1.000 casos elegidos aleatoriamente del colectivo de colegiados, por lo que no vamos a hablar de él. Pero, ¿tiene validez la muestra? La teoría muestral dice que, cuando el tamaño de la muestra adquiere proporciones importantes (y éste es nuestro caso), a pesar de no ser aleatoriamente elaborada, produce de facto resultados que se pueden inferir al universo. Podemos, pues, estar tranquilos que, con la limitación inherente a todo proceso muestral, lo que hemos obtenido puede afirmarse del colectivo de los ingenieros de Telecomunicación colegiados en España, a diciembre de 1996. El presente artículo constituye una avanzadilla de carácter generalista y descriptivo. En próximas entregas del BIT se irá ahondando en aspectos particulares con objeto de recabar una información más precisa y analítica. Veamos, pues, cuál es este perfil general. Datos biográficos Como es bien sabido, es un colectivo joven. Tres de cada diez no pasan de 29 años, y las tres cuartas partes no pasa de 40. El gráfico nº 1 presenta su perfil general. Todavía - y lo será aún por muchos años - es un colectivo predominantemente masculino (94%), si bien la proporción de mujeres aumenta sensiblemente en los años recientes. Hay una importante proporción también de doctores (9%) ; siete de cada diez viven en municipios de más de 500.000 habitantes, por lo que es un colectivo fundamentalmente urbano. Todavía el peso de los residentes en Madrid es grande (56%), pero avanzan otros, como Cataluña, con un 15%, sobre todo. Como es un colectivo joven, casi el 60% ha acabado la carrera y se ha insertado en el mundo del trabajo en los diez últimos años. Es evidente que la Telemática y el PC tienen que ver mucho en este súbito incremento tan reciente. La pasarela estudios-actividad profesional Uno de los datos más interesantes de esta última encuesta, y que la diferencia de las anteriores, es el tiempo que transcurre entre la finalización de los estudios y el comienzo de la vida profesional. Y es interesante, por cuanto el 18% de los encuestados ha comenzado a trabajar antes de acabar los estudios, o compaginando los estudios con la vida profesional para aquellos que han empezado más tarde en su vida (caso, por ejemplo, de más de un veterano empleado de Telefónica). En el extremo de los datos de la encuesta tenemos a casos que llevaban trabajando hasta 17 años antes de obtener el título. El 58% ha seguido el curso normal de acabar e iniciar la vida profesional, y un 42% ha tardado algo más: de ellos, una cuarta parte, un año; una octava parte, dos años; y cantidades residuales, un poco más. Lo que se está convirtiendo cada vez más en pauta normal, aunque todavía no sea mayoritario, es que a partir del último o de los dos últimos años de carrera el alumno se consiga su pequeño trabajo, su beca, generalmente a tiempo parcial, para acabar los estudios en modalidad casi de educación a distancia. Si muchos ya trabajan antes de acabar la carrera, ¿qué hay de la situación del paro? Los datos de la encuesta, hay que repetir, provienen del colectivo de colegiados, es decir, de los que ya han acabado el proyecto, por lo que el periodo crucial de aquellos que han acabado las asignaturas pero aún no tienen el título, por no haber acabado el proyecto, no está reflejado en los datos. Por ello habrá que tomar los resultados con la cautela y prudencia requeridas. Según éstos, un 83% trabaja como ingeniero y un 9% trabaja en otras actividades de no-ingeniero. Están en situación de jubilado o de estar realizando el servicio militar un 5%. En paro se define un 2% y en búsqueda del primer empleo un 1%. Se da una leve una correlación de los parados con la edad, puesto que van de 41 a 65 años especialmente. Sí, en cambio, es notorio observar en la correlación con edad cómo, entre los jubilados, aparece con bastante intensidad la conocida generación de los de 50-65 años, los pre-jubilados, fruto por un lado de la acción centrifugadora de las empresas, eufemísticamente etiquetada como downsizing, y, por otro, de la inexorable necesidad de reciclaje impuesto por el ritmo de cambio de las tecnologías de la información. Acabemos este apartado analizando la opinión que tienen de sus estudios. Véase, para ello, el gráfico nº 2. Puede verse con toda nitidez lo que se viene repitiendo a lo largo de todos los sondeos, incluso los de los propios alumnos cuando están en periodo de cursar la carrera, que aprecian notablemente los aspectos teóricos recibidos en la carrera (Promedio = 7.45). Pero es una constante que las transformadas de Fourier y las leyes de Maxwell no les parecen suficientes, por lo que los aspectos prácticos son bastante peor evaluados (Promedio = 4.92), con mucha semejanza con la curva que expresa la opinión de la adecuación entre el plan de estudios y las exigencias profesionales (Promedio = 5.39). Este último dato es preocupante, por cuanto el modelo docente a todas luces no cuaja con las demandas del mercado. Complicadísimas, pero bien conocidas razones explican por qué los planes no se adaptan. Entre otras razones está la falta de unanimidad entre los docentes y entre los propios profesionales sobre cuál debería ser el modelo docente. Lo que es cierto es que la mitad de los encuestados llega, como máximo, a una calificación de 5 a la valoración de la adecuación entre el plan de estudios y las exigencias profesionales, mientras que la calificación de sobresaliente (el 10) sólo se lo otorga un 0.2% de los encuestados. El modelo de ingeniería que tienen los ingenieros nos puede aportar luz acerca de por qué una mayoría no ve la formación universitaria como verdaderamente adecuada a las exigencias profesionales. Véase el siguiente cuadro sobre estas opiniones: ES CONCEPTO DE INGENIERÍA DEBERÍA SER 63% Actividad profesional que usa del conocimiento científico-técnico en la invención, desarrollo y producción de objetos y prestación de servicios 37% 67% Actividad profesional que usa del conocimiento científico-técnico y de la experiencia en la organización de recursos económicos y equipos humanos al objeto de optimizar el beneficio industrial de la empresa 33% 22% Actividad profesional que usa del conocimiento científico-técnico optimizando las decisiones en función del progreso tecnológico y minimizando los costes sociales 78% Ahora las cosas van quedando más claras de por qué los ingenieros, en unos porcentajes tan altos, se quejan de la falta de adecuación entre los estudios y la práctica profesional. La razón hay que buscarla en que el concepto que tienen de la ingeniería no casa bien con el modelo docente en una parte al menos importante. Efectivamente, afirman que el concepto de ingeniería, de facto, e imperante, es el de una actividad dura (primer nivel del cuadro), sobre la que sólo un 37% dice que debería ser así. Tampoco están mayoritariamente de acuerdo con una definición de ingeniería que incluya el beneficio industrial (lo que hasta la saciedad se llama ahora el negocio) manejando bien las variables humanas. ¿Dónde está el fundamental consenso entre los ingenieros? Lo puede ver el lector sin necesidad de intermediación del que esto escribe: en el tercer nivel, donde casi cuatro quintas partes de los encuestados afirman que el concepto de ingeniería debería ser el de una actividad científico-técnica que optimiza las decisiones en función del progreso tecnológico y minimizando los costes sociales. Esto es, un concepto mucho más sistémico, más holístico, más integrador de aspectos transfronterizos (progreso, estado de la sociedad) y, consecuentemente, más blando. ¿Es esto para lo que preparan los planes de estudios? Mucho nos tememos que no, aunque se barrunta ya en el horizonte preocupaciones reales de cambio entre las Escuelas de reciente creación. En este sentido, se podría colegir que los recientes cambios de Planes de Estudios no han cubierto las expectativas de una parte mayoritaria del sector. Para acabar con el capítulo de los estudios, digamos que dos tercios del colectivo han cursado sus estudios en la Escuela de la Politécnica de Madrid, y un 17% en la de Barcelona, pero ya se deja ver en los datos el incremento que supone la entrada en el colectivo de aquellos que estudiaron en nuevas, aunque ya antiguas, escuelas tales como Valencia, Vigo y Bilbao, y las más recientes de Las Palmas, Málaga, Valladolid, Sevilla, Santander... Lo que hacen En este magma tecnológico del que hemos hablado en la introducción, ¿qué hacen los ingenieros de Telecomunicación? Clásicamente, como en las anteriores encuestas, se ha analizado su perfil en relación a la función que realizan, el área en donde trabajan, y el nivel de responsabilidad que ejercen. El gráfico nº 3 presenta la función realizada por los ingenieros de Telecomunicación. Algo más de la cuarta parte (27%) se dedica a proyectos, el 13% a márketing y comercialización, el 11% a gestión y administración, y el 13% a I+D, sin olvidar a casi una décima parte que se dedica a la enseñanza. Agrupando, se observa una relación de casi 2 a 1 en cuanto a función técnica/no técnica. Pero el 23% aparece dedicado a funciones de dirección, de los que cabe colegir que lo hacen en entornos no estrictamente técnicos, o al menos alejados del día a día de la técnica, con lo que el ratio función no-técnica/función técnica podría casi alcanzar el 3 a 1. Esto en cuanto a la función. Pero en cuanto al área, la mitad de los ingenieros está en actividades de gestión, planificación y operación. Sobre todo de servicios de Telecomunicaciones (26%), y menos de servicios de Informática (10%). Un 14% se dedica a otros servicios en áreas no especificadas anteriormente (por ejemplo, Recursos Humanos, Dirección Financiera, Gestión empresarial...). Evidentemente, la competencia con titulaciones tales como ingeniería industrial y dirección de empresas es muy grande, y cabe lícitamente pensar que lo va a ser más en el futuro. Lean atentamente estos datos los profesores de las 18 Escuelas de Telecomunicación. Pero no hemos acabado con el área. Están los que trabajan en áreas de ingeniería propiamente, que es la otra mitad. Es asimismo muy interesante decir que el área más frecuentada es la ingeniería de software (17%), seguida de la ingeniería electrónica (14%), de Radiofrecuencia (10%) y de telemática (8%). A más de un lector le habrá sorprendido la jerarquía porcentual de estas áreas ingenieriles. El tercer indicador del perfil profesional es, como ha quedado dicho, el nivel de responsabilidad que el ingeniero desempeña en su organización. Quizá la forma de verlo mejor sea en forma de cuadro. NIVEL DE RESPONSABILIDAD DESEMPEÑADO Nivel Estratégico Toma de decisión sobre el conjunto de los recursos de la empresa a largo plazo 7% 16% Toma de decisión sobre todos los recursos de un área funcional a largo plazo 9% Nivel Táctico Gestión global de un área con responsabilidad sobre personas, capital y medios 20% 32% Otras funciones de gestión más restringidas 12% Nivel Operativo Funciones técnico/operativas con responsabilidad y/o autoridad 38% 52% Funciones técnico/operativas subsidiarias 14% Total 100% 100% Algo más de la mitad se mantiene en funciones de nivel operativo, pero casi con una relación de 3 a 1 en funciones con responsabilidad y autoridad respecto a las subsidiarias. Una tercera parte se encuentra en un nivel técnico de responsabilidad, con una relación casi de 2 a 1 en cuanto a gestión sobre personas, capital y medios, o gestión más restringida. Finalmente, una sexta parte está instalado en el nivel de máxima responsabilidad, esto es, estratégica, en donde un 7% disfruta del máximo rango (nivel de decisión sobre el conjunto de los recursos de la empresa a largo plazo) y un 9% se localiza en el nivel de toma de decisión sobre todos los recursos de un área funcional solamente, a largo plazo. En qué tipo de empresas están Se observa claramente un aumento, respecto a anteriores ediciones de estos estudios, de empresas de pequeño tamaño, a buen seguro por el incremento del ejercicio libre de la profesión, expresión de la libertad creadora que rodea al magma tecnológico en el que nos encontramos, por un lado, y al teletrabajo, al outsourcing y al downsizing que implacablemente están poniendo en práctica las empresas. El predominio de Telefónica, en cuanto a empleados, va en declive, y con la competencia, lo será más en el futuro: hoy sólo un 13% de los ingenieros trabajan para este holding, cuando hace cuatro años este porcentaje era del 20%. Todavía hay un 26% de ingenieros de Telecomunicación trabajando para empresas públicas, y un 54% en privadas. En cuanto al número de titulados superiores de la empresa, del total de los empleados, los resultados indican una cierta parquedad: la tercera parte de las empresas tienen un 30% o menos de titulados, mientras que sólo un 17% tienen más de un 70% de titulados superiores. Pero más que estos detalles, interesa quizá la actividad de la empresa y el sector donde están radicadas. En cuanto a lo primero, abundan sobre todo los porcentajes de las empresas dedicadas a suministrar equipos y sistemas de telecomunicación (18%), en paridad con los ingenieros dedicados a la docencia en las innumerables Escuelas que han proliferado como flores del campo. El siguiente grupo de actividad (en donde se nota todavía el peso específico de Telefónica) es el de empresa operadora de redes y servicios básicos de Telecomunicación (16%), y las empresas también suministradoras de equipos y sistemas de informática (13%). Otras empresas suministradoras son las de sistemas electrónicos e industriales. Las empresas suministradoras, pues, ascienden a un 42%, haciendo verdad aquello de que nuestro país es de carácter tecnológicamente intermedio, por lo que las actividades de intermediación (léase actividades comerciales tales como importación, publicidad, comercialización, distribución, mantenimiento...) tienen todavía un peso específico grande. Las empresas grandes usuarias de telecomunicaciones suponen el 12%, y las empresas suministradoras de servicios de valor añadido, un 10%. Es de notar que las empresas comercializadoras de componentes electrónicos suponen una exigua minoría (1%) entre el colectivo de encuestados. No obstante, éstas últimas habría que añadirlas al conjunto de empresas suministradoras, con lo que ascenderían al 43% de todas las empresas mencionadas, cifra notablemente importante. Por fin, en cuanto a la tipología de empresas donde trabajan los ingenieros de Telecomunicación está el sector. El gráfico nº 4 presenta los resultados globales de los sectores de las empresas. Como se ve, las empresas del sector primario apenas suman el 2%, mientras que un tercio pertenece al sector industrial (al que hay que añadir, además, la actividad de comercialización de la actividad fabricadora) y dos tercios al terciario. Dentro del industrial cabe destacar, sobre todo, las empresas fabricantes de equipos de telecomunicaciones (12%) y de electrónica (11%) - menos las de fabricación de equipos de informática (4%)- . De las empresas del sector terciario hay que destacar las de servicios de telecomunicación (19%) y las de docencia universitaria (12%), debido, como se ha dicho repetidamente aquí, a la proliferación de Escuelas de Telecomunicación por todo el país. La satisfacción profesional de nuestros ingenieros La satisfacción en el ejercicio de la profesión es un gran indicador donde se puede medir el estado de salud de un grupo profesional. El cuadro adjunto nos presenta los resultados: Grado de satisfacción en el ejercicio profesional Bastante satisfactorio Satisfactorio Poco satisfactorio Nada satisfactorio Respecto al contenido del trabajo 35 45 15 4 Respecto a la remuneración 10 49 35 7 Respecto a la posibilidad de promoción 10 35 41 14 Los resultados muestran bien a las claras que hay una satisfacción sustancial respecto al contenido del trabajo, emergiendo sólo una quinta parte de insatisfechos. Por el contrario, la remuneración y la posibilidad de promoción no son motivo de alegría en el colectivo estudiado, especialmente la última: un 55% se muestra insatisfecho. Estos resultados se repiten como constante a lo largo de los años. Para confirmar el resultado sobre la satisfacción acerca del contenido del trabajo, en otro indicador se les pidió a los encuestados que dijeran, con la evolución tecnológica, cómo había evolucionado su interés por los contenidos del trabajo. El resultado es que el 60% de los ingenieros afirma que los contenidos son más interesantes y mucho más interesantes ahora que antes. A este indicador hay que añadir el del sentimiento de subempleo, donde se ve que algo más de una quinta parte de los encuestados perciben esta situación. Esta percepción no es nada de extrañar por cuanto en nuestro país existen más titulados superiores que medios, y más medios que de formación profesional, cuando el mercado requiere justamente el orden inverso. De esta anómala situación de pirámide invertida, debida a complejas causas sociales que premian el prestigio y el estatus socio-económico de los ingenieros superiores, y que tienen difícil solución a corto y medio plazo,. no se escapa tampoco la ingeniería de Telecomunicación. Entra dentro de la lógica del mercado de trabajo contratar a ingenieros superiores para hacer labores de ingenieros técnicos y de formación profesional. Es más, cuanto más sea la oferta universitaria de titulados superiores al mercado de trabajo, más se agudizará el sentimiento -¡y la realidad!- del desempleo por un número crecientemente más grande de profesionales. No obstante, el INE advierte que se va a dar la contra-tendencia debida a los bajísimos índices de natalidad actuales en España (posiblemente los más bajos del mundo), los cuales, en el plazo de 15-25 años, van a provocar una escasísima oferta de población activa, por lo que muchos contemplan incluso la posibilidad de incentivar la inmigración foránea para cubrir los puestos de trabajo que no va a ser posible cubrir con nacionales. El necesario reciclaje La Tecnología, como se dijo en la introducción, se ha convertido en tan fenomenalmente cambiante, que obliga a una constante actualización en sus actores. Además, las propias Tecnologías de la Información han generado una implacable dinámica dual de quitar empleo a corto plazo (provocando la aparición de los desgraciadamente inocupables) y de exigir empleo mucho más cualificado a medio y largo plazo. La principal variable que modula el empleo ha resultado ser la formación, mucho más que otras variables macro-económicas, con las cuales tercamente se ha negado a correlacionarse, como bien se sabe. Dentro de ella, destaca por su rabiosa importancia la formación continua. El Foro de Expertos de la Unión Europea lo ha llamado gráficamente a este modelo de sociedad la life-long learning society. Consecuentemente, el tema del reciclaje es de importancia especialmente crucial. El cuadro adjunto presenta los resultados sobre cómo los ingenieros de Telecomunicación resuelven su problema de formación continua: Medios para afrontar la puesta al día de los conocimientos Formación a cargo de la empresa 75 Lectura y publicaciones técnicas especializadas 95 Cursos y seminarios organizados por el COIT y la AEIT 18 Cursos y seminarios organizados por las Escuelas de Telecomunicación 23 Cursos y seminarios organizados por otras instituciones privadas 60 Cursos y seminarios organizados por otras instituciones públicas 33 Nota: los porcentajes no suman 100% porque es una pregunta de respuesta múltiple. El cuadro expresa bien a las claras que las fuentes de la actualización de conocimientos vienen, sobre todo, por la lectura de publicaciones técnicas especializadas (95% de los casos), por la formación a cargo de la empresa (75%), y por los cursos impartidos por instituciones privadas (60%). Las Escuelas de Telecomunicación, el COIT/AEIT y las instancias públicas suponen un factor menor, y este resultado podría bien suponer un serio arranque de reflexión sobre el papel que, en el mundo cambiante de la tecnología, debe jugar, ante todo y sobre todo, la instancia universitaria. ¿Hay que continuar asociando universidad únicamente con alumnado joven, pre-laboral? ¿Debe la Universidad preparar sólo para la inserción en el trabajo, o también para la formación continua ? ¿Tienen las instancias universitarias capacidad de reacción frente a los nuevos retos de formación permanente? Preguntas todas ellas de hondo calado para el desarrollo integral de las sociedades modernas, y que no se debaten suficientemente. El salario No se puede acabar el repaso generalista sobre los ingenieros de Telecomunicación sin hacer una mención, siquiera somera, sobre sus ingresos. En contra de lo que alguno pudiera pensar, en este tipo de encuestas se sabe que las respuestas son razonablemente fiables. Los resultados pueden verse en el gráfico nº 5. La distribución, como es habitual en estos casos, no responde a la gaussiana, pues tiene un fuerte sesgo hacia los valores más altos, lo que hace no recomendable usar el estadístico de la media. El valor modal está en los cuatro millones/año, percibidos por casi la quinta parte del colectivo. La mediana está en el entorno de los 5 millones/año, y hay un 10% que perciben salarios superiores a los 10 millones/año. Sin embargo, es preciso también decir que la quinta parte con salario inferior no supera los tres millones. La correlación con edad (y paralelamente con los años de ejercicio profesional) es clave. Pero es clave con ciertas matizaciones. Tradicionalmente se decía que el salario era función con la edad y los años de profesión. Hoy esta afirmación hay que matizarla. Se sigue observando en el gráfico que los jóvenes entrantes en el mercado del trabajo (24-26 años) tienen sueldos muy reducidos : una quinta parte no pasa de dos millones, y la mitad no pasa de 3 millones. Pero lo que no es cierto es que el salario sea simplemente una función lineal de la edad, por cuanto el tramo que más gana es el de 41-50 años, más que el de 51-60 y que (aunque no aparezca en el gráfico) el de 61 en adelante. Se confirma así el proceso centrifugador que la tecnología, en su loca velocidad de avance, está produciendo sobre las personas que no han podido o no han sabido reciclarse. * Santiago Lorente Es profesor de Sociología de la Tecnología en la Facultad de Humanidades y Comunicación de la Universidad Carlos III de Madrid. A modo de conclusiones El breve y, por necesidad, superficial repaso que hemos hecho al colectivo de ingenieros de Telecomunicación a partir de los datos de la encuesta pone de manifiesto algunos asuntos cruciales sobre los que, a modo de conclusiones, se exponen las siguientes reflexiones finales. La primera reflexión tiene que ver con lo que repetidamente hemos llamado el magma tecnológico. El ejemplo más claro es el de la Televisión digital, en donde se mezclan como en ningún sitio telecomunicaciones, informática y multimedia. Hemos visto el incremento de ingenieros en áreas de ingeniería de software, en empresas proveedoras de servicios de valor añadido y en empresas suministradoras (léase comercializadoras). En otras palabras : sector terciario frente a secundario. El primer corolario es la creciente competencia (¿no es cierto que la competencia es buena ?) que nuestros ingenieros habrán de soportar con los profesionales de la informática y con los de márketing. El magma tiene también su segunda derivada en el incremento de los ingenieros dedicados a la gestión, administración y dirección de empresas. El outsourcing y el ejercicio libre como paradigmas de futuro. También esto encontrará, sin duda, una creciente competencia con los titulados en empresariales como expertos en la gestión de empresas. Una segunda reflexión tiene que ver con la velocidad de crucero que están tomando las Tecnologías de la Información. Las consecuencias de ello se están viendo en la fuerza centrifugadora que ejercen las empresas (el downsizing) sobre las generaciones de más de 50 años. Se ha roto la correlación lineal con el salario. Se prima más el conocimiento actualizado, pero no especializado, sino generalista (esto es, la gestión del magma) que la experiencia (como era la regla antes), y surge la necesidad imperiosa del reciclaje, que no todos ni saben ni pueden realizar. Un joven actualizado y barato vale más que un viejo experimentado y caro. ¡La ley del negocio! Finalmente, una palabra sobre lo que hemos llamado la pasarela de los estudios a la actividad profesional : la universidad. Pobre universidad, todavía disociada del sector real. Los ingenieros hablan de magma, mientras los profesores hablan de Maxwell y Fourier. El dilema sigue porque el modelo no está consensuado : o la Escuela Politécnica, modelo francés del siglo XVIII, obediente al gran paradigma tecnológico que todo lo explicaba y en el que se segregaba a los estudiantes a escuelas apartadas de las universidades, o la Universidad interdisciplinar medieval (los famosos Trivium y Quadrivium), que dio paso al Renacimiento, a la necesidad de muchos saberes. Paradójicamente, parecería coherente afirmar que el magma tecnológico actual hiciera más necesario y connatural el modelo de universidad medieval que el dieciochesco.
30 oct 2015