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El poder del conocimiento o el conocimiento al poder
El caso de las TIC es paradigmático para ver cómo estos expertos de excelente formación media y superior contribuyeron, a principios de los ochenta, a la modernización y competitividad de las empresas donde desarrollaban su actividad. En este ámbito, las empresas españolas, las que ahora se miden con sus homólogas en el entorno internacional, pudieron beneficiarse de la implantación de las últimas tecnologías. Algunas entidades financieras españolas y la operadora de telecomunicación de aquel momento disponían de soluciones de vanguardia similares o incluso superiores a las que tenían implantadas sus equivalentes en EE.UU. y en los países europeos de nuestro entorno. La formación personal y el estudio pasaron a ser un valor en alza apreciado por la sociedad. El comienzo de un cierto bienestar económico y las reformas impulsadas por la democracia contribuyeron a la popularización de los estudios universitarios. Devaluación profesional Vivimos en una sociedad de mercado y si algo abunda, la consecuencia inmediata es que no se aprecia y además rápidamente se abarata. La abundante oferta en estos últimos años de buenos profesionales con sus estudios finalizados empezó a perder valor para las empresas. Ésta y otras razones contribuyeron a su devaluación. Son especialistas con excelente formación que han perdido la consideración social que tenían. Este fenómeno, con pequeñas variaciones, ha afectado a todos los titulados universitarios. En un sistema de oferta y demanda funciona la ley del péndulo. La adquisición de conocimiento ha dejado de ser socialmente deseable. Ahora es algo que sólo ambicionan unos “despistados” que no se dan cuenta de que el dinero y el éxito están en otro sitio. ¿Tiene sentido que alguien dedique los mejores años de su vida a formarse duramente? Cada cuál, a nivel particular, tendrá su propia respuesta, pero el mercado ya la está dando. El fracaso escolar que padece la sociedad española, constatado por diferentes estudios, es parte de la contestación a esa pregunta. El hecho de que las grandes empresas no demanden personas sólidamente formadas es la otra pieza de la respuesta. El poder del conocimiento o el conocimiento al poder Es un hecho reconocido que el éxito económico español de estos últimos años se debió, en gran medida, a la excelente preparación de sus profesionales. Si no hubieran estado bien preparados, si no hubieran aplicado su “saber hacer”, no se hubieran podido aprovechar como se han hecho las oportunidades del entorno. Pero esta preparación profesional no fue ni casual, ni espontánea; tampoco fue producto de la suerte. Fue la respuesta a una demanda de la sociedad para superar el retraso en que estaba nuestro país con respecto a los más avanzados. Han sido estos profesionales los que han dado impulso a las empresas y los que han promovido un nuevo bienestar social. La calidad alcanzada en medicina y el auge de las tecnología de la información y las telecomunicaciones (TIC) son un buen ejemplo. Mª Teresa Pascual Ogueta Ingeniera de Telecomunicación “Vivimos en una sociedad de mercado y si algo abunda, la consecuencia inmediata es que no se aprecia y además rápidamente se abarata” E EVOLUCIÓN DEL CONOCIMIENTO Y EL EMPLEO El valor del conocimiento Los medios de comunicación insisten en afirmar que nos dirigimos a la sociedad del conocimiento, que éste es la base de la innovación y que ésta a su vez es imprescindible para el progreso de un país. Nadie parece tener dudas de eso, pero el mercado se comporta como si creyera que el conocimiento viene con la inspiración, la lectura o teniendo un acceso a Internet barato y de calidad. Sin embargo, la realidad, la experiencia y la historia demuestran que el conocimiento y la capacidad para innovar se obtiene con la formación continua y el esfuerzo. Por eso el conocimiento no se improvisa, sino que necesita medios, tiempo (años) y un entorno social propicio. Ahora las grandes empresas no necesitan personas con grandes conocimientos, o al menos eso piensan sus gestores actuales. Demandan recursos humanos polivalentes, flexibles, adaptables. Demandan un título universitario como años atrás se requería el título de Bachiller para cualquier trabajo. Es decir, demandan un mínimo nivel cultural. Como ahora abundan los universitarios, y además son baratos, se requiere un título, pero da igual la especialidad; es indiferente la rama del saber o de conocimiento que implique poseerlo. Tecnología en la gestión Esto está motivado muy probablemente porque desde hace unos años la gestión de una compañía se ha separado del conocimiento que la empresa necesita tener para conseguir sus objetivos. Los nuevos gerentes son financieros y no conocen, ni comprenden lo que gestionan. ¿Puede un consejo de administración decidir en qué tecnología invertir si no cuenta entre sus miembros a nadie con los conocimientos suficientes? ¿Pueden siquiera algunos directivos y consejeros entender un informe medianamente técnico? Quienes tienen el poder de decidir sobre qué estrategia tecnológica interesa para la empresa, no tienen el conocimiento suficiente. Alguien se preguntaba en la prensa, hace no demasiado tiempo, si los frecuentes incendios que empezaron a sufrir los transformadores eléctricos no serían debidos a que, quien tenía la decisión de comprarlos, sólo sabía de precio y no de los requerimientos técnicos que precisa ese elemento de la red eléctrica. Es un hecho que todavía muchas empresas españolas no utilizan todas las potencialidades que la tecnología les ofrece. Esta situación se debe, en primer lugar, al desconocimiento que tienen los gestores de alto nivel de la potencia real de estas tecnologías. Pero también, a que estos gestores tienen miedo a lo que no conocen y temen la pérdida de cuota de poder que supone incorporar a la gestión, a quienes poseen el conocimiento. Se olvidan que un proyecto empresarial es, en estos momentos más que nunca, un proyecto de equipo. Son necesarios profesionales que conozcan las dos cosas imprescindibles para el crecimiento de la empresa: las necesidades del negocio y las posibilidades tecnológicas comercialmente existentes para satisfacerlas. Si en la empresa no existen expertos en tecnología, los conocedores del negocio no pueden saber cómo se pueden ofre- EVOLUCIÓN DEL CONOCIMIENTO Y EL EMPLEO “La realidad, la experiencia y la historia demuestran que el conocimiento y la capacidad para innovar se obtiene con la formación continua y el esfuerzo” cer soluciones competitivas a las necesidades de los clientes. Tampoco pueden explotar los valores añadidos que las nuevas tecnologías conllevan. Muchas empresas han querido resolver el problema contratando externamente la solución. Consideran que es más barata. Esta situación no es buena per se. Sólo es rentable, si la empresa que ha elegido esta fórmula dispone de ingenieros que sepan qué pedir, cómo evaluar y como absorber las potencialidades de la tecnología ofrecida. Además, estos profesionales tienen que contar con los conocimientos necesarios para contrastar las distintas soluciones posibles en función de la madurez y/o obsolescencia de las propuestas y tener la capacidad para evaluar la fiabilidad no sólo económica, sino también la solidez técnica que el proveedor ofrece. Es algo más que un chiste habitual, que el gestor de turno se rinda entusiasmado ante una demo colorista del comercial de un proveedor. Aún estamos a tiempo de superar esta situación. Hay que incorporar a los consejos de administración a las personas que puedan aportar conocimientos, formación y experiencia en nuevas tecnologías. Por razones de buen gobierno económico, el regulador ya recomienda que en los consejos de administración de las empresas debe haber un porcentaje de consejeros independientes. Lógicamente hay resistencias a su implantación, pero lo importante es que se ha iniciado un camino. De la misma manera, se debe recomendar y/o legislar para que el conocimiento de las nuevas tecnologías llegue a los consejos. Si como parece hay acuerdo unánime en que nos dirigimos a la sociedad del conocimiento, éste debe estar representado en los órganos de decisión y hasta ahora únicamente lo está el dinero. EVOLUCIÓN DEL CONOCIMIENTO Y EL EMPLEO “Son necesarios profesionales que conozcan las dos cosas imprescindibles para el crecimiento de la empresa: las necesidades del negocio y las posibilidades tecnológicas comercialmente existentes para satisfacerlas”
30 oct 2015