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Especial Investigación y desarrollo: I+D bajo mínimos
Una desatención crónica a la 1+ D En este número de BIT especialmente decidado a I+D, junto a las colaboraciones solicitadas que en la mayoría de los casos reflejan posiciones personales, comprometidas, se ha incluido el artículo que sigue como medio para integrar todas las aportaciones por encima del carácter parcial o apasionado que pueda caracterizarlas. Se trata de un análisis global en cifras del fenómeno de la I+D realizado en España, análisis que se quiere aséptico, aunque difícilmente puede ser desapasionado. Según el catálogo elaborado por la . Dirección General de Poi ítica Científica, en España hay censados 16.000 científicos e,investigadores. "De ellos, el mayor número desarrolla sus tareas en los centros universitarios (10.473) seguidos del CSIC, donde se encuentran 1.758. Si tenemos en cuenta las porciones del personalded icado a "ciencias de la vida" (18,75 % , a ciencias médicas y los que investigan sólo nominalmente, llegamos, dentro de la heterogeneidad de los datos y estimaciones disponibles, a un personal dedicéldo efectivame..nte a I + D, de unos 8.000, un 70% en el sector público y el resto en el privado. A título comparativo, el cuadro 1 explicita la desproporción de personal I+D en España respecto a los países de la OCDE. La figura 1 muestra la evolución del número de investigadores y científicos destinados a I + D en los países más destacados. España aparece con datos estimados por falta de estad ísticas fiables. En lo tocante al esfuerzo económico del país, el panorama es igualmente desolador. El cuadro 2 muestra el Gasto Interior Bruto en Investigación y Desarrollo de los países más avanzados en este terreno; la figura 2 y el cuadro 2 bis describen la evolución de este gasto en los últimos años. Esta situación de desatención en que vive la investigación tecnológica en nuestro país ha sido muchas veces puesta de manifiesto por organizaciones internacionales como la OCDE que en 1976 analizó el esfuerzo realizado en 1+ D en los pa íses de la organización (ver Cuadro 3). Como se ve, cualquier atención" prioritaria del Gobierno actual a la Ciencia y la Tecnología -que será bienvenida si lIega- aparecE! con un retraso de muchos años: el punto de partida ahora e.s demasiado bajo y no pueden esperarse frutos espectaculares a corto plazo. I ncluso los países más avanzados -seguramente para seguir siéndolo- han dedicado su atención al más alto nivel ministerial a la definición de poi íticas integradas, macroeconómicas, "de país", respecto a la prqblemática de la investigación y la posterior innovación. Ha sido muy normal en los últimos lustras -muy marcadamente en Japón, Francia y Gran Bretaña- la aparición de informes, encargados por los Gobiernos, dedicados a la prospectiva de las tendencias que han de potenciarse para configurar una,s estruc CUADRO 1.- Personal dedicado a I + D en países de la OCDE Países Personal I + D (en miles de equivalentes a tiempo pleno) 0/00 sob re Población Activa EE.UU. Japón Alemania Francia Reino Unido (1978) Países Bajos Canadá Italia España estimación propia Fuente: OCDE, 1977. CUADRO 2.- GIB-I+D en porcentaje respecto del PIB (Países clasificados por orden decreciente del Gasto) PAISES EE.UU Japón Alemania Francia Reino Unido (1978) (Ciencias Exactas, Naturales e Ingeniería únicamente) Países Bajos Canadá Italia España CUADRO 3.- Clasificación de países de acuerdo con el esfuerzo realizado en I + D GRUPO 1. GRUPO 11. Países con I + D media e intensidad fuerte de investigación. . Holanda . Suecia . Suiza Países con I + D importante e intensidad media de investigación. . Alemania . EE.UU. . Francia . Japón . Gran Bretaña GRUPO IV. Países con I + D débil e intensidad media de investigación. . Austria . Dinamarca . Finlandia . Irlanda . Noruega . Nueva Zelanda Países con I+D débil e intensidad media de investigación. . Australia . Bélgica . Canadá . Italia GRUPO V. Países con I + D débil e intensidad débil de investigación . España . Grecia . Islandia . Portugal Fuente: OCDE, 1976 CUADRO 4.- Indice de cobertura tecnológica (Pagos/Ingresos) para diversos países de la OCDE, 1973. PAISES Pagos/Ingresos Indice de cobertura (% ) Alemania Francia Inglaterra Italia Japón Suecia EE.UU. España Fuente: OCDE, CUADRO 5,- Evolución del índice de cobertura tecnológica en España. AÑO Pagos/Ingresos Indice de cobertura (%) Fuente: Balanza de Pagos. Ministerio de Comercio y Cuaderno CDTI. turas sociales e industriales modernas y competitivas mundialmente. Antes que motivaciones filosóficas modernizantes está el terror a perder un lugar privilegiado entre las naciones o a quedar definitivamente descolgado por el creciente "gap" tecnológico. El efecto del mercado y la econom í a mu nd iales es sancionar a los países retrasados con un mayor retraso y con la caída, tal vez definitiva, en la dependencia estratégica -y con ello poi ítica- más absoluta respecto a las potencias hegemónicas. Analizando los datos de la dependencia tecnológica española (ver cuadros 4 y 5) es difícil comprender cómo después de tantas declaraciones en los últimos años hablando de la necesidad de superar la filosofía del iQue inventen ellos! o de dolerse de las cuantiosas partidas de pagos de patentes y royaltíes, ha habido tan pocos progresos relativos a los otros países de nivel industrial similar al nuestro. Y la solución va a ser más difícil de encontrar y aplicar en una situación de crisis económica como la que vivimos, en la que las partidas que debían destinarse a la modernización tecnológica seguramente serán reclamadas de un modo acuciante por tantos sectores sociales gravemente afectados por la crisis. Este es el equivalente en term inos duros a la asignación por la OCDE de España al grupo de países con I + D débil e intensidad débil de investigación. El nivel de desarrollo industrial no se corresponde en absoluto con la debilidad de la investigación básica en general y con su ausencia total en las empresas; con la debilidad de la investigación aplicada yel desarrollo en las empresas y su ausencia casi total en organismos públicos y Universidades. . Como comparación, el cuadro 6 indica el reparto del esfuerzo investigador entre los distintos agentes. Como se ve, los distintos países presentan diversos patrones de investigación según la fortaleza de la misma en las empresas, o su sustitución en caso de deb il idad por la acción de lo~ poderes públicos o por la Universidad como órgano autónomo. En todo caso, estos distintos patrones de actividad representan características estructurales de los pa íses, producto de una historia de aciertos o errores poi íticos y sociales, por dejar de lado las fatalidades geográficas y naturales. En particular, el cuadro 6 (que, por otra parte, debe ser tomado como una estimación sobre la que ha habido cambios, aunque no afectan radicalmente a lo que sigue) explicita un nivel de investigación en las empresas muy inferior: al de los países occidentales y un papel del Estado muy superior en cifras, aunque, como se verá, no en resultados. Estos datos se inscriben lógicamente en la historia de la dependencia tecnológica española, en la cual hay que buscar el modelo -más posibilista que idealizadode su superación. Por no ir demasiado atrás en el tiempo a buscar el subdesarrollo industrialtecnológico, nos restringiremos a las últimas décadas. El espectacular desarrollo industrial que experimentó España a partir del inicio de la década de los sesenta no fue consecuencia de la innovación tecnológica producida en España, sino de la que, en su casi totalidad, fue importada" del exterior. Parece que nuestro país puede presumir del triste récord d~ 1er importador mundial de tecnología durante la fase más expansiva (ver en el cuadro 7 el ascenso de los pagos por licencias y asistencia técnica, al exterior durante el período 1960-80). Y esto, que no habría de ser necesariamente negativo (ver en el cuadro 8 cómo los demás países desarrollados también compran tecnología, y de un modo comparable al menos al nuestro), en nuestro caso lo fue por la incapacidad mostrada por la empresa española para asimilar la tecnología importada, y por el Estado para corregir este funcionamiento deficiente. Como muestra el cuadro 9, las importaciones de tecnología les sirven a estos países para crear una base de innovación propia; el ejemplo japonés es especialmente notable a este respecto. Básicamente hemos vivido un modelo liberal de investigación en unas condiciones que no eran las más apropiadas. En la realidad se da una concentración muy significativa del esfuerzo investigador en ~I sector privado de los" países más avanzados y, en particular, las 40 mayores corporaciones realizan la mitad del gasto de I + D en el mundo industrializado. Es claro que sólo una m ínima parte de las empresas pueden permitirse la investigación básica, estratégica, para cuya aplicación productiva se precisan varios años de desarrollo y la inmovilización de enormes sumas. Que la competencia cada vez más exacerbada en los sectores dinámicos hace más difícil mantenerse en la carrera, es algo que se ha vuelto a demostrar recientemente con la . form"ción por parte de un grupo de"semi-pesados" de la informática -Control Data, Digital Equipment, RCA, Sperry Univac, NCR, Harris y AMD- delconsorcio Microelectronics and Computer Technology, con un presupuesto de, con el fin de cooperar en distintos campos de I + D. Del mismo modo, CUADRO 6.- Comparación entre porcentajes de I + D por áreas de ejecución en diversos países, 1971. PAISES Empresas Admón. Pública Universidad Otros Bélgica Francia Italia Holanda Alemania Gran Bretaña EE.UU. España Fuente: Antonio Pulido, "El reto de la investigación para la Empresa" CUADRO 7.- Pagos tecnológicos al exterior (Millones de pesetas) AÑO Licencias Asistencia técnica Total 1960 1.147 - 1.147 1961 1.305 - Secretaría General Técnica. Ministerio de Economía y Comercio. NOTA: Aunque estas cifras no son absolutamente homogéneas dentro de cada partida, sí permiten darse cuenta del importantísimo crecimiento de la partida "asistencia técnica"la mayor estabilidad de la partida "licencias", que incluye patentes, cánones, marcas y royaltíes. Durante la última década, del total de 250.000 millones de pesetas gastadas en tecnología extranjera el 38 % de los pagos se destinaron a licencias y royaltíes y el 62 % a asistencia técnica. existe el consorcio Semiconductor Research Cooperative -éste incluyendo a los pesos pesados del sector también: AMD, Control Data, Digital Equipment, General Instrument, Hewlett Packard, Honeywell, lB M, Intel, Monolithic Memories, Motorola, National Semiconductor y Silicon Systems- con la intención de patrocinar proyectos de investigación a largo plazo en Universidades por 50 M$/año. Como ~e ve, sólo un gran tamaño físico (en capital) y una estabilidad (financiera, de control de un mercado, disposición de una base tecnológica, m) permiten -y exigen- la investigación tecnológica punta. Se da en estas empresas una sobrecapitalización que exige la búsqueda de nuevas formas de inversión productiva y salvaguardar y aumentar la cuota de mercado mediante nuevos avances tecnológicos exclusivos. Las empresas (y los países) que no poseen estas características, raramente pueden permitirse gastos privados a largo plazo sin una contrapartida material re"alizable. Es por esto que la magnitud de los riesgos que comporta la investigación básica y aplicada, hace desconfiar a los gobiernos de los mecanismos de mercado (libre) de asignación de recursos a la investigación. El hecho de que estos mecanismos actúan cada vez menos de un modo automáticamente creativo ha hecho aparecer en los países secundarios la intervención del Estado en distintos frentes: como regulador de las transferencias de tecnolog í a, como financiador de esfuerzos ajenos, en caso de que exista iniciativa privada, o socializando la investigación del mismo modo que se socializan sectores socialmente necesarios para los que no existen otras ini. ciativas. Y englobando a todas estas funciones estaría la planificación general de la Ciencia y la Tecnología.,La no existencia de una tal política estatal, esto es, el régimen libre al que se dejaron los procesos de generación y difusión de tecnología durante las décadas 60 y 70, han Conllevado la situación de dependencia tecnológica y de falta de innovación nacional que ahora vivimos. Es natural que si para la obtención de tecnolog ía presenta menos incertidumbre su compra en el exterior que el intento de su generación en la propia empresa, se dé un sesgo en el primer sentido en la asignación de las inversiones privadas. Análogamente, y? dentro de los proyectos de I + D, cabe esperar que en las empresas se produzca un desplazamiento hacia aquellos que comporten menores niveles de riesgo, es decir, una preferencia por el desarrollo frente a la investigación básica o apl icada, por no hablar de la elección de proyectos con buen futuro comercial frente a otros con mayor rentabilidad social pero mayores incertidumbres. Si a esto sumamos la importancia de la instalación de grandes empresas multinacionales, responsables junto con unas cuantas nacionales (el 1 % de las empresas, 27, realizan el 50% de los pagos, 198,7M$) de la mayor parte de la importación de tecnología, sin ningún interés objetivo en posibilitar una asimilación de esta tecnología por parte del país receptor, llegamos a la conclusión de que son los poderes públicos los que no han sabido corregir los efectos automáticos del mercado. Si bien el decreto de Regulación de Transferencias Tecnológicas (1973) resolvía gran parte de las condiciones leoninas impuestas por el país o la empresa cedentes (relativas a la apropiación por éstos de la investigación propia añadida, posible prohibición de ésta o limitaciones a su exportación,...), no exigía contrapartidas del tipo de obligar a alguna investigación nacional por cada introducción de tecnolog í a extranjera. Resumiendo, durante los 60 y principios de los 70, el régimen ha sido demasiado "liberal" -en el sentido de actitud "iberal, poco rígida y en el sentido puramente económico del término, poco intervencionista- en todo lo referente a la importación de tecnología, lo que ha impedido la "necesidad" de esfuerzos técnicos nacionales. Visto el estado de subindustrializa FIGURA 1.- Ingenieros y científicos dedicados a I + D en países avanzados Fuente: National Science Foundation (tomado de IEEE Spect~tlm, Feb. 1983) FIGURA 2.- GIB en I + D en países avanzados ción del país en los sectores de tecnología dinámica y los pocos visos de mejora espontánea de la situación, sobre todo por el efecto depresor de la crisis económica, es el Estado el que adquiere el más importante protagonismo de cara a inter. venir activamente en la cadena de acciones-reacciones tan compleja que es la de importación, asimilación, creación tecnológica e innovación productiva. Y el caso es que formalmente -o en intención- el Estado ha estado ah í. Pero si lo que valen son los hechos y no las palabras, hay que reconocer que ha estimulado en muy po. ca medida la investigación y la innovación tanto en el sector público como en el privado. El órgano máximo español en el campo de la Ciencia y la Tecnología es la Comisión Delegada del Gobierno de Política Científica, creada en 1963. De ella depende la Comisión Asesora de Investigación, Científica y Técnica (CAICYT) que es la que en realidad ejerce la mínima labor planificadora que existe en España. Además, en 1974 se creó, en el Ministerio de Industria y Energía, la Dirección General de Promoción Industrial y Tecnología (después denominada Dirección General de Tecnología y Seguridad Industrial), con la misión de centralizar CUADRO 2bis (GIB-I + D como porcentaje del PIB. España) las actuaciones de la Administración en el campo tecnológico. Hasta la aparición dei CDTI, dependiente de esta Dirección General, su labor se ha reducido al control de la transmisión contractual de tecnología, a través del Registro de Contratos. Estos organismos sólo son una mínima porción de los que, de un modo u otro, afectan a la Investigación y el Desarrollo -el Instituto de Economía Aplicada los agrupa hasta en 34 listas-. Este maremagno de organismos y la inexistencia de un centro planificador que englobe a todas las instancias puede ser el mayor obstáculo a la efectividad de cualesquiera otras medidas sectoriales. La CAICYT se ha limitado al reparto del Fondo Nacional para el Desarrollo de la Investigación Industrial, destinado a la subvención de proyectos de investigación y compras de equipos en centros oficiales y a la financiación de los principales mecanismos de ayuda a la I + D privada: los Planes Concertados y las Asociaciones de Investigación, habiendo aparecido últimamente la figura de los Programas Especiales de Investigación y Desarrollo, que se definen como un conjunto coordinado y sistematizado de proyectos de I + D con un objetivo común. De estos sistemas, el más significativo para la I + D privada -en un país en que la financiación pública de ésta alcanza niveles baj ísimas, ver cuadro 10- ha sido la de los Planes Concertados, que básicamente consisten en la concesión de un créd ito (sin intereses) por un importe de hasta el 50 % de los gastos totales de I + D del proyecto beneficiado, con la posibilidad de convertirse en una subvención en caso de que la investigación resulte fallida. Aunque este tipo de planes se utiliza con éxito en otros países, en España los resultados son bien pobres (ver cuadro 11). A la debil idad de la industria nacional puede unirse como expl icación la inexistencia de una poi ítica de ayudas a la adopción y puesta en funcionamiento de invenciones ya conseguidas, proceso que representa unos costes incluso mayores que el propio de I + D (ver cuadro 12). El CDTI sigue el ejemplo de otros países europeos y Japón en la línea de tratar de paliar las dificultades del salto entre la I + D y la comercialización del CUADRO 8.- Relación,entre compras de tecnología exterior y PIB en porcentaje. PAISES EE.UU. Francia Alemania Reino Unido Japón España Porcentaje de compras/P I B (%) 0,14 1,06 1,55 1,77 1,98 3,68 Fuente: Dirección General Innovación Industrial y TecnOlogía. PAISES Patentes nacionales (%) CUADRO 9.- Proporción entre patentes nacionales y extranjeras. Patentes extranjeras (%) Japón EE.UU. Alemania Reino Unido Francia Italia España 87 68 50 40 31 23 21 13 32 50 60 69 77 79 Fuente: Dirección General Innovación IncJustrial y Tecnología. producto. La forma de actuación de este organismo en el apoyo a la innovación es la aportación de cantidades que son recuperadas en forma de canon sobre las ventas realizadas del producto, proceso o tecnología, compartiendo así el Estado el riesgo del proyecto: en caso de fracaso la aportación del Estado puede convertirse en subvención a fondo perdido. Sin embargo, pese a representar un intento muy amplio y amcicioso de intervenir a múltiples niveles en el desarrollo tecnológico industrial, la respuesta en forma de proyectos presentados ha sido escasa (ver cuadro 13). No se ha agotado el préstamo del Banco Mundial: 40 M$ en 5 años. Si se considera como tal la real izada tanto en los centros de investigación dependientes directamente de la Administración (básicamente CSIC, JEN, INTA e INIA) corno en la Universidad, hemos visto (cuadro 6) que España le dedica globalmente más fondos que el resto de los países industrial izados. Esta misma idea puede extraerse del análisis de las cifras de los fondos públicos dedicados a financiar a la investigación pública ya la privada (ver cuadro 14). Dentro de la investigación pública hay que destacar la precariedad de las asignaciones a la Universidad. Esta última recibe en Europa Occidental y EE.UU. porcentajes de los recursos públicos para I + D entre el 20 y el 30. En ellos se considera la Universidad como el centro fundamental donde se realiza la investigación básica así como la formación del personal investigador. Por contra, la principal Agencia estatal no especializada temáticamente, el CSIC, abosrbe cerca del 50% del total dedicado por el Sector Público al 1+ D. El carácter disperso en centros (201 en 1972) y en líneas de investigación (3.471 en 1972) sugiere el tipo de problemas de que adolece: falta de coordinación, lentitud en la respuesta a las necesidades cambiantes de la investigación, burocracia y un fenómeno que afecta igualmente a la Universidad, el estamentalismo. En su funcionamiento existe una gran descoordinación con la investigación llevada a cabo en los últimos ciclos de las Facultades y ETS, y una muy escasa atención a las últimas fases de la investigación. En lo referente a las Universidades, la carencia de fondos oficiales genera tendencias hacia la búsqueda de fondos ex CUADRO 10.- Financiación Pública de la I + D empresarial AÑOS Porcentaje sobre el total de gastos públicos de 1+ D Fuente: Comisión Asesora. . CUADRO 11.- Resultados de los Planes Concertados de Investigación para el conjunto de los sectores durante el período 1968-1981 Solicitudes: 1.414 Aprobados: 416. Terminados en 1981: 253; con éxito comercial: 110. Presupuesto medio por plan: 34 MPta. Presupuesto total: 14.000 MPta. de los que el Estado financió eI43%. Desde 1976 la aportación del Estado se ha ido manteniendo alrededor de los 600 MPta./año hasta 1981, donde se comprometieron fondos de la Administración por 1.000 MPta. Volumen de ventas generado por los planes con resultados introducidos en el mercado: - Mercado nacional: 31.321 MPta. - Mercado exportación: 7.824 MPta. NOTA: Dentro de estos modestos resultados, debemos reconocer. sin embargo, la gran atención dedicada al sector electrónico frente a los demás (270/0 de los Planes Concertados y 330/0 en fondos del Estado se dirigieron a nuestro sector). Fuente: Comisión Asesora. CUADRO 12.- Estructura de las inversiones para poner en el mercado un nuevo producto teriores suplementarios, procedentes del Estado o la Industria. En el primer caso, la iniciativa proviene del propio Departamento o Cátedra, con lo que nuevamente aparece uno de los grandes puntos débiles de la investigación en España: aqu í investiga sólo el profesorado que lo desea y en los temas que le interesan; no existen planes orientados por el Estado que condicionen la concesión de ayudas por la CAICYT a líneas de investigación predeterminadas. En el caso de las relaciones Universidad-Empresa, las cosas tampoco están nada claras. Es corriente escuchar a las gentes de la industria nacional quejarse amargamente de la poca atención que reciben los problemas de la vida real, industrial, dentro de la Universidad. También asistimos por el lado de muchas Cátedras y Departamentos a frecuentes movimientos en dirección a la industria, buscando proyectos de colaboración que, además de suponer un flujo adicional. de ingresos procedentes de aquélla, mejoran su posición a la hora de competir con otros Departamentos por los recursos públicos. y es que investigar en la Universidad conlleva mucho más de trabajo de gerente agresivo que de investigación propiamente dicho. Esta necesidad de fondos está provocando que se realicen en la Universidad proy~ectos que en algunos casos ni siquiera presentan algún aspecto de creación científica o técnica, por lo que no deberían ser apropiados para su realización en la Universidad. En esto deberían ser utilizados o bien las propias empresas o los centros oficiales de I + D, reservando la Universidad para los trabajos más básicos. Suponiéndole al Gobierno actual al menos la voluntad de mejorar algo el panorama hay que decir que no basta con incrementar los gastos públicos destinados a los Centros Oficiales, a las Universidades, o aumentar las subvenciones directas e indirectas a las Empresas. Si para países ya lanzados en esta carrera basta seguramente con fijar los esfuerzos I + D en térm inos de objetivos de Gasto Interior Bruto en I + D, y es lo que hacen normalmente los Gobiernos de estos países y las organizaciones supranacionales -la OCDE cifra el mínimo en un 1 % del PIB-, para España no puede limitarse una poi ítica de investigación e innovación a fijar un gasto y esperar que las estructuras de investigación públicas y privadas superen las carencias y desviaciones de un modo automático. Los mismos defectos con más medios no son precisamente una combinación atractiva. De hecho no debe bastar con "dupl icar en 4 años el gasto en investigación respecto al PIB" (Programa del PSOE, 1982) ni "que se incrementen los recursos económicos dedicados a I + D, de forma que se alcance en el plazo de cuatro años la cifra del 1 % del PNB" (Borrador del Plan Electrónico Nacional). Son tantas las carencias -no ya económicas sino de funcionamiento- de todos y cada uno de los agentes que en las sociedades avanzadas realizan la I + D (Organismos oficiales, Universidad, Empresas) que sin esfuerzo de remodelación global, a largo plazo -aun a riesgo de ser calificado de intervencionista- nunca podrá llegar a compararse nuestro país con los demás de nivel industrial comparable. De hecho, ya vivimos durante el año 1981 una importante expansión de los fondos públicos disponibles para I + D en el sector electrónico, vía Comisión Asesora (ver nota eh el cuadro 11) y CDTI, y sin embargo parece que esta iniciativa estatal no cayó en terreno abonado. Tanto es así que Juan Luengo, Director General de Innovación Industrial y Tecnológica entonces, se permitió declarar que "no falta dinero para investigación tecnológica, sino que sobra; lo que faltan son proyectos". No sólo es necesaria una poi ítica de la C i e ncia, que evite el desaprovechamiento del potencial humano que se produce en las Facultades y Escuelas Técnicas y permita que surja un verdadero ambiente de creación científica básica; además debe definirse desde los poderes públicos el reparto deseable de los recursos de investigación entre los diferentes agentes sociales (Estado, Universidad y Empresa) y entre los diferentes sectores (Investigación Básica, Investigación Aplicada y Desarrollo), así como las relaciones entre ellos. A este respecto, el reciente borrador del PEN define algunas líneas de una política de I + D: Pide, por ejemplo: - "Que parte del incremento de los recu rsoséconómicos se dediquen al aumento del personal dedicado a I + D". - "Que se proceda al incremento de infraestructura en tres vías: . Aumentar las dotaciones de los Centros ya existentes en el CSIC y en Universidades que hayan demostrado un buen hacer en I + D. . Propiciar la creación de Institutos Universitarios en áreas que resulten prioritarias para el futuro. Fomentar la creación de Centros de I + D, con una orientación especialmente aplicada y dirigida en conexión con el mundo industrial, en aquellas áreas prioritarias para el futuro Asimismo, y en la línea de privilegiar el desarrollo de ciertos sectores, defiende "la introducción de los Programas Especiales de I + D (en particular en el Sector Electrónico) por el Estado, concibiéndolos como primera fase de unos programas nacionales de desarrollo industrial". Sea con medidas de este tipo o con otras, lo que sí está claro es que el Estado tiene unas grandes posibilidades de actuación directa en el campo de la investigación pública y una gran variedad de formas de intervención en los procesos privados de investigación, desarrollo e innovación. Dependiendo de que la intervención se produzca en la fase inicial o en la fase inicial del proceso; dependiendo de la forma en que se realice -exención fiscal, subvención a fondo perdido, capital a crédito,...-; dependiendo de que refleje prioridades sectoriales, favorezca tecnolog í as genéricas o no. Y en efecto, parece que va a utilizarlas. Por lo pronto, ah í van algunos datos o tendencias gubernamentales bastante avanzadas en su concepción, aunque no definitivas. Además de la creación, a dos años vista como mucho, de una Secretaría de Estado de las Telecomunicaciones, encargada más bien de la gestión de los servicios del sector, en lo relativo a la investigación y la innovación parece que va a haber cambios notables. Por su incidencia en este tema, uno de los más importantes puede ser la reestructuración de la Comisión Asesora, en la vía de dotarla de mayor movilidad y de definir más claramente sus competencias frente al resto de los organismos. La CAICYT va a seguir financiando la I + D en el campo público, en la Universidad y, particularmente, parece que se le va a dotar de poderes de planificación coordinada sobre todo en lo referente a la investigación básica. En lo ~eferente al CDTI, que va a centrarse en la investigación aplicada, los últimos indicios apuntan a comprometer más activamente a este organismo en la promoción de ventas de los productos o servicios desarrollados en los proyectos con empresas, y a una participación más intensa en los proyectos, en lugar de limitarse a la participación a través del canon sobre las ventas. Como se ve, van a seguir los mismos organismos y Direcciones Generales (de Innovación Tecnológica, de Electrónica...) aunque con la intención de dotarlos de un contenido mejorado. Y, a medio plazo, aparece la idea de un Ministerio de la Ciencia y la Tecnología, un ministerio de servicios integrados, del tipo de Austria, que posiblemente se formaría, a partir de la integración de la CAICYT, CDTI, IMPI (Instituto de la Mediana y Pequeña Industria, al que se pretende convertir en el eslabón administrativo entre el Estado y la investigación y desarrollo en las PYMES), y Direcciones Generales, pero antes de esta etapa se ha visto la necesjdad de "correr" los nuevos programas en los antiguos organismos. La prueba de fuego la tendrá el Gobierno a la hora de concretar partidas presupuestarias para el cumplimiento, por ej., del P.E.N. Y, a un nivel más de mercado, se apunta la idea de encargar al CDTlla planificación de las compras públicas dentro de la Administración. Dentro de la filosofía de estas compras, la Dirección General de Electr~nica está redactando un decreto para que se tenga más en cuenta la implantación industrial de las empresas licitantes que el certificado de producto nacional que encubría, en muchos casos, equipos importados o con un m ínimo valor añadido. Para empezar, podría el Gobierno hacerla con una medida que exige poco más que firmeza para IIevarla a cabo: la definición a medio y largo plazo de la demanda que va a generar el sector estatal, ya sea la Seguridad Social -equipamiento hospitalario-, los Ejércitos, la CTNE, RTVEn. que hasta ahora se han caracterizado por la improvisación y el infantilismo de comprar fuera unos equipamientos que incluyen una tecnología nada sofisticada y, al menos, reconózcase a los ingenieros españoles la capacidad de inventar tecnologías poco sofisticadasn. Los datos para confeccionar este informe han sido extraídos de las siguientes publicaciones: . - IEEE Spectrum. Febrero 1983. - Grandes Temas, Noviembre-Diciembre 1981. - "Análisis comparado de la intervención del sector público en España en los procesos de generación y difusión de tecnología", C. Martín González y L. Rodríguez Romero, en Información Comercial Española 552, Agosto 1979, Ministerio de Economía y Comercio. - "Notas sobre la situación tecnológica española", L. Ceballos López, en Lecturas de Economía Española e internacional, Ministerio de Economía y Comercio, 1981. - Catálogo de la investigación española en Electrónica e Informática, 1982/83, Boixareu Editores. - Planes Concertados de investigación (1968-1981), Comisión Asesora de Investigación Científica y Técnica, Min isterio de Educación y Ciencia, 1982. - Cuaderno CDTI 8, "Innovación industrial y empleo", Mayo 1982. - "Política de innovación tecnológica", Revista del Instituto de Estudios Económicos núm. 2, 1982.
30 oct 2015