Artículo BIT
Tecnología para el desarrollo
LOS RESULTADOS ¿Victoria? ¿Derrota? ¿Cómo evaluar estos resultados? Desde un punto de vista global, la Conferencia se parece al parto de los montes. Ni nnevo ordeu económico, ni mundo único.M; sólo unos cientos de millones de dólares. Sin embargo, ¿era licito esperar algo más trascendente? Lo ocurrido con el problema de la transferencia de tecnología muestra los limites de este tipo de reuniones. Lo único decidído fue despachar el tema para una próxima reunión, qne lo postergará para otra, y así indefinidamente. Es qne, en realidad, la tecnología, cnya transferencia interesa liberalizar, por una parte, y controlar, por otra, no es propíedad de los gohiernos. Pertenece a las grandes corporaciones transnacionales, y ellas no "estaban sentadas en la reúnión. Ni la VÍncnlación de la ciencia con la carrera armamentists, ni los grandes problemas de la contaminación o el hambre pueden ser resoeltos en reuniones de este tipo. La trama de los intereses creados es más fuerte que el grao "show" de las confereocias internaciooales. Quienes esperaba!, un noevo rumbo para la cieucia se han visto defraudados. Sin embargo, mochos lúcidos representantes de países en desarrollo estaban satisfechos. Ellos no esperaban míIagros." Consideraban que se había dado una batalla y que el resultado no era deopreciable. Se había conseguido una unidad de acción ponderable en el grupo de los seteuta y "siete. Se había producido un enfrentamieoto global con las posiciooes de los más fuertes y se habiaín obtenido algunas -aooque pocas-coocesiooes. Pero, sobre todo, se había proyectado la loz de la atención internacional sobre el tema, y de ahora en más sería la propia Asamblea General de las Naciones Unidas la que examinará anoalmeote el complimiento de los planes aprobados. Esta pragmática es, segurameote, más adecuada a la realidad que lo. El nuevo ordeo ecooómico ioteroacional y el "mundo único", ¿serán algo más que utopías? 22 - Brr Vista parcial de los delegados a la Conferencia. A PARTICIPACION ESPAÑOLA Dos palabras respecto a la participacióo española eo la Conferencia. En lo formal, la delegación presidida por el ministro de Universidades e lovestigación, González Seara. Los miembros de la delegacióo 00 eran las mismas persooas que participaron eo la fase preparatoria ni en la redaccióo del documento oficial español. Esta refereocia tieoe sólo valor anecdótico. Eo el fondo de la cuestióo, la delegación española se enfreotó coo el gran dilema de no saber con quiéo alinearse; el problema 00 era fácil, ya que las posiciooes estabao dema.iodo polarizadas. Par una parte, los setenta y siete; por otra, I"s Estados Unidos. Solameote había lugar pala lin mediador, y este pl"p.1 lo desempeñaba la CEE. España, coo idénticos problem.s a los países eo desarrollo más avanzados, como Brasil, México, ArgentiDa, tuvo pudor de qoedar agrupada con los seteota y siete, cosa que políticamente DO le interesaba. Tampoco es miembro del club de los desarrollados, en lo que a cieocia y tecoología se refiere. El problema era difícil, hay qoe reconocedo. La delegaciÓII eopañola no lo supo resolver y su traascnrrió más bien aoodina. Su imervencióo más destacable arrojó para algunos l. sombra de la rluda. Propuso que se distinguiera, dentro de los setenta y siete, entre países en desarro- , 110 más avanzado y más retrasado. En boena lógica, la propuesta es impocable. Eo la lógica de las negociaciones algnien podo pensar que se preteodía introducir uoa cuña dootro del grupo de los seteota y siete. De izquierda a derecha: el Presidente austríaco, Rudol! Kirchschliiger; el secretario general de la ONU. Kurt Waldheim; el canciller, Bruno Kreisky, y el ministro de Finanzas, Hannes Androsch. gemonia los científicos de los países desarrollados. lodoso se aprobó un Plan de Accióo Mundial, publicado eo 1971, que no se pudo llevar a la práctica por falta de apoyo político. Las cosas habíao cambiado eo la arena internacionaL EL GRUPO DE LOS SETENTA Y SIETE Coando en 1976 se aprobó la realización de una oueva conferencia, se inició un largo y trabajoso periodo preparatorio, doraote el cual se multiplicaron los eocuentros y reuniones en todo el mundo. Esta vez, sin embargo, lo. países en desarrollo habíao constituido el "grupo de los setenta y siete", qne supo actuar con total inte gracióo y coherencia, a pesar de otras diferencias polítiícas qoe podíao separarlos. El resultado de este proceso foe un documento, el "Proyecto de programa de acción", qoe contenía el resomen de los acoerdos y desacuerdos alcanzados en la fase preparatoria. El "Proyecto de programa de accióo" es un documento de insípida pero recomendable lectora. Es, en realidad, una. amalgama de todas las fórmolas y recetas qoe, coo cIíché, recomiendao los "expertos" internacionales. Contiene aIgooos temas de interés, como el relativo a un sistema internacional de informacióo científica. Foeron tres los aopectos qoe concitaron la atenciÓD de los delegados y alrededor de los cuales se montó la gigantesca telaraña de la negociación. Estos fueron: la traosferencía de tecnología, la creacióo de un fondo para .financiar la aplicación de la ciencia y tecnología al desarrollo y, finalmente, la naturaleza del organismo que administraría díchos fondos. Poca tela, como se ve, para lograr 1M cambio eo la estructura internacional de la ciencia y la tecnología. Con respecto a la transferencia de tecnología, el grupo de los seteota y siete planteó diversas medidas teudeotes a limitar el período de proteccÍóo de las patentes, facilitar el acceso a laa tecnologías oécesarias para los países en desarrollo, ete. No se pUdo a1canzar sobre este punto más acoerdo que remitir el tema a, una próxima reunión sobre la elaboracióo de un código de condoela para la transfereocia de tecnología. " Con respecto a los recursos financieros, el grupo de los setenta y siete comenzó exigiendo qoe la meta anual debería llegar, por lo menos, a 2.000 millones de dó1ares en 1985, coo el , objetivo de eIevarla a, por lo menos, 4.000 miIlooes para 1990. Ante la doreza de la posición de los paises desarrollados, durante la reunión los setenta Y siete rebajaron SU exigencia míni a 500 millones. Los desarmlIados, eB un regateo, o(recian la mitad, 250. Finalmente se llegó a un acuerdo intermedio mediante un silOtema de contribociones fijas y volontarias. Un dato para medír el éxito o fracaso de este acuerdo: la organizacióo de la Conferencia costó cincoeota millones de dó!ates. ¿Qnién los fondos? Aquí la díscosióo superó la sotíIeza de la antigua escolástica. Los setenta y siete pedían la coostítucíón de 0Íl comité intergoberoamentn1, en el cnal todos los estados fueran miembros de pleno derecho. Este comité informaría sólo a la Asamhlea General de las Naciooes Uuídas. Estados Unidos no aceptaba esta propoesta; se incIíoaba por mantener los organismos y comí,tés preesistentes. FinaImeote se llegó a una solocióo :intermedia, más parecida a la propoesta de los setenta y siete. Los delegados estaban cansados y satisfechos. El méríto correspondió en "gran medída a los funcionarios de a ONU, verdaderos expertos en el arte de lo posihle en una negociación. Claro qoe los foociooario. de la ONU llevaban so parte: ellos se qoedarían con" la secretaría del nuevo comité y , administrarían el fondo. BIT 21 hfarre VIENA: DIALOGO IMPOSIBLE El difícil diálogo en materia tecnológica y cientifica entre países desarrollados y en vías de desarrollo de cara a un más justo reparto de riqnezas a nivel mundial, reunió en Viena a delegados de los gobiernos de todo el mundo. Destacado eu Viena, Mario Albornoz, periodista cou quieu esperamos outar eu el futuro, nos informa de lo que allí sucedió. EL 31 de agosto se clausuraba en Vieoa la Cooferencia de las Naciooes Unidas sobre Cieocia y T ecoologia para el Desarrollo. Con ella terminaba 00" deceoio de graodes asambleas monográficas convocadas por el orgaoismo ioteroacional. Decenio eo el cual se pretendió, no sin triunfalismo, superar la división de la humanidad eo "mundos" y elaborar un nuevo sistema de relaciones económicas. En 1972, en la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, realizada en Estocolmo, se lanzó la consigna "Un solo mundo". Dos años más tarde, en la Asamblea General de la ONU, período extraordinario, se votó a favor del establecimiento de un nuevo orden económico internacional. Con la reunión de Vieoa se cierra la década y ya no es tan fácil detectar el optimismo de antaño. Una publicación diaria que acompañó las reuoiooes de la Asamblea de la Ciencia y la Tecnología titulaba en la ada finál: "N o está más cerca el mundo único". Días más tarde, eD la reunión de los no alineados, el secretario general de las Naciooes Unidas manifestaba su desaliento al comprobar que el "nuevo ordeo económico internacional" tampoco está en marcha. La Conferencia de Viena babía deopertado eoormes expectativas en todo el mundo. Una prueba de ello fue el hecho de que, simultáneamente a la reuoióo oficial, serie de que incluían desde Uoiversidades has el Consejo Mundial de Iglesias, convocaron tambiéo eD Viena- 00 encueotro que quiso tener ciertos visos de contestación. Tampoco los "no gnbernameotales" consignieron produ. cir resultados de interés y su encueotro se perdió en discusiones estériles, sin alcanzar oingóo acuerdo. Es preciso aclarar que la de Viena fue, eo realidad, la segunda reunión que la ONU convocó para analizar el aporte que la cieocia y la tecnologia deberian realizar al proceso de. desarrollo de los pueblos más postergados. El primer eocuentro se llevó a cabo en Gioebra eo 1963. Montañas de documeotos son la berellcia de aqoella reuoióo, en la cual tovieron clara he
30 oct 2015