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RATING ÉTICO. La alternativa financiera a un mundo más justo
RATING ÉTICO La alternativa financiera a un mundo más justo De todos es sabido que la economía mundial depende en gran medida de la concepción actual del mundo capitalista. Una concepción que abarca desde las grandes compañías multinacionales hasta los mercados financieros. Una concepción muy ligada, si se quiere ver, a la creación de valor y la búsqueda intrínseca del beneficio económico. El sistema actual permite, gracias a los mercados financieros de renta fija y variable, la búsqueda de capital para la financiación de proyectos de toda índole. Una empresa que cotice en bolsa puede emitir acciones con el objetivo de recaudar fondos destinados a financiar un determinado proyecto. Alternativamente una corporación puede emitir deuda con el mismo objetivo de recaudar fondos para financiar un proyecto. De lo descrito con anterioridad deducimos que dos de las principales formas que una corporación utiliza para financiar proyectos son la emisión de acciones o de deuda corporativa. EL CONCEPTO DE DEUDA CORPORATIVA La deuda corporativa persigue una lógica de funcionamiento muy similar a la deuda pública emitida por un Banco Central. Pongamos el ejemplo de la deuda pública emitida por el Banco de España. De todos es conocida la publicidad del Tesoro Público en el que se llama a invertir en Letras y Obligaciones del Estado. Las Letras y Obligaciones no son más que un instrumento de deuda pública que permite al estado financiar proyectos de, por ejemplo, infraestructuras, a cambio de incurrir en futuros pagos de principal más interés a aquellos inversores que hayan invertido en las mismas. El procedimiento es muy similar al que bancos e individuos establecen cuando los primeros conceden un préstamo a los segundos. A cambio de recibir, por ejemplo, 3000 EUR a día de hoy, el individuo se compromete a pagar una determinada cuota mensual que contempla la devolución del principal (3000 EUR) más los intereses. EL PERFIL DE RIESGO El pago de intereses va muy ligado al perfil de riesgo del individuo. El concepto de perfil de riesgo es interesante en la medida que ayuda a las Instituciones Financieras a fijar un tipo de interés para un determinado individuo o entidad. Podría pensarse que el individuo ha acumulado una confianza histórica con la entidad y que esta confía plenamente en que aquél devolverá sin retraso los pagos asociados al préstamo contraído. Por otro lado, podemos imaginar un nuevo cliente que solicite un préstamo para la financiación de estudios. A este cliente la entidad financiera asociará un tipo de interés mayor, habida cuenta del mayor riesgo inherente de impago por parte del mismo. Para ejemplificar podemos considerar los tipos de interés asociados a dos operaciones de préstamo. – En primer lugar pensemos en los tipos asociados a una hipoteca. Actualmente estos tipos son muy bajos independientemente de la entidad que los otorgue. La lógica detrás de los tipos de interés de las hipotecas radica en que en caso de impago por parte del individuo, la entidad financiera puede quedarse en propiedad del colateral, que en este caso es la vivienda. – En segundo lugar pensemos en los préstamos de cantidades relativamente pequeñas que se han hecho extremadamente populares en España. Entidades que prestan 3000 EUR de forma casi inmediata y sin demasiadas condiciones. En este caso no hay un colateral, como la vivienda en el caso de la hipoteca, que salvaguarde a la entidad financiera en caso de impago. La contrapartida es que la entidad financiera cobrará tipos de interés astronómicos (en torno al 20 o 25%) por el préstamo de 3000 EUR. Sin lugar a dudas cualquier cliente solvente podrá aspirar a mejorar las condiciones de financiación de un préstamo sobre una cantidad relativamente pequeña. Del mismo modo que un individuo tiene un perfil de riesgo asociado, una corporación también lo tiene. En el caso de una corporación, el perfil de riesgo va intrínsicamente asociado a la probabilidad de quiebra y por ende al rating financiero que trataremos más adelante. La probabilidad de quiebra o bancarrota de una empresa viene fijada por una serie de indicadores económicos derivados de sus estados financieros tales como balance, cuenta de resultados y declaración de flujos de caja. Esta probabilidad de bancarrota se puede por tanto cuantificar y viene habitualmente expresada en tanto por cien. Una probabilidad anualizada de bancarrota del 5% indica la probabilidad de que en el próximo año la empresa quiebre y por tanto deje de operar. Cuando una empresa emite deuda corporativa, ingresa fondos por parte de inversores individuales o institucionales. Estos inversores recibirán en el futuro flujos de caja que cubran el principal y el interés asociado. El interés que la empresa deberá devolver va muy ligado a su perfil de riesgo. De este modo una empresa con una probabilidad de quiebra alta tendrá un perfil de riesgo elevado y deberá compensar a los inversores con un tipo de interés mayor. Alternativamente una empresa con un perfil de riesgo bajo obtendrá condiciones de financiación ventajosas a tipos de interés relativamente bajos. LA PROBABILIDAD DE QUIEBRA Y EL RATING FINANCIERO La probabilidad de quiebra se identifica más habitualmente con el rating financiero concedido por agencias tales como Moody´s, Standard & Poor´s o Fitch. Estas Agencias de Rating analizan a un abanico de empresas que pagan por sus servicios. Como resultado del análisis las Agencias de Rating asocian un determinado rating a cada empresa. La escala de rating suele comenzar en AAA y terminar en D. Por ejemplo, el sector de las Telecomunicaciones ha experimentado desde el crash de la burbuja tecnológica una tendencia a la baja en sus rating o calificación crediticia. Este empeoramiento se ha originado por el alto endeudamiento incurrido por estas empresas a finales de los 90 y comienzos de la presente década, endeudamiento cuyo principal objetivo fue la compra de licencias de telefonía móvil de tercera generación. Este empeoramiento del rating tiene un único significado – la percepción en los mercados financieros de que el perfil de riesgo de las empresas del sector de las Telecomunicaciones ha aumentado. Por tanto el inversor requerirá una mayor prima de riesgo y las empresas de este sector incurrirán en mayores tipos de interés a la hora de financiar proyectos, sea a través de deuda corporativa o de préstamos con entidades financieras. EL RATING ÉTICO Actualmente el rating financiero representa la piedra angular del funcionamiento de cualquier corporación en los mercados financieros. Este rating financiero va intrínsicamente asociado a la salud financiera de la empresa y en ningún momento considera aspectos tan de moda como el código ético o de buena conducta. Efectivamente una empresa puede exigir a sus empleados que se comporten de forma ética de acuerdo a un código de buena conducta, y penalizar a los mismos en caso de infringirlo. Sin embargo este comportamiento, aunque muy admirable, no tiene necesariamente un efecto inmediato en el rating financiero de la empresa o la percepción que los mercados financieros tienen de la misma. Resulta un tanto injusto que empresas que carecen de código ético, pero que son financieramente muy solventes, tengan asociado un rating alto. Resulta lógico, si se quiere ir más lejos, que los mercados financieros y consumidores penalicen en cierto modo a estas empresas. El comportamiento ético no sólo debe contemplarse en el quehacer diario de los empleados, sino en las grandes políticas de inversión y operación de las empresas. Una empresa no debería invertir en activos de otra que no siga un comportamiento ético. Asimismo debe esperarse de una empresa una política global ética. De todos es conocido casos de multinacionales del sector textil que han explotado a menores de países en vías de desarrollo. Otras compañías del sector energético no respetan códigos éticos medioambientales. Determinados gigantes de la industria farmacéutica en Estados Unidos realizan fuertes campañas publicitarias destinadas a engatusar al individuo de a pie con determinados fármacos que pueden resultar nocivos para la salud, únicamente a costa de incrementar su cifra de negocios, beneficio o cuota de mercado. Estos comportamientos deben tener una respuesta firme por parte de los mercados financieros y de los consumidores. No se deben tolerar en una economía globalizada caracterizada por la inmediata difusión de la información. UNA PROPUESTA DE FUTURO El espíritu transfronterizo a veces asociado a movimientos antiglobalización que esta surgiendo en cada rincón del planeta hace prever que en un futuro a medio plazo surjan mecanismos que permitan asociar un rating ético a cada empresa de la economía capitalista. Un rating ético indicará en qué medida una determinada empresa cumple con códigos de comportamiento justos. El rating ético será tan importante como el financiero, en la medida de que una empresa que no haga los deberes a nivel ético no sobrevivirá por largo tiempo. La fuerza del capitalismo está en manos del consumidor de a pie. El capitalismo democrático se entiende desde el punto de vista de un consumidor que elige uno u otro producto, uno u otro servicio en función de su percepción sobre el mismo. El marketing, la publicidad, no son más que instrumentos secundarios derivados del sistema actual, pero en ningún caso deben ser vinculantes a la decisión de compra del consumidor. Los consumidores, con su decisión diaria sobre la adquisición de un producto o servicio, tienen en sus manos cambiar la actual tendencia del capitalismo. El capitalismo actual debe tender hacia el capitalismo social, un sistema que penalice a aquéllos que no respetan las reglas de juego sugeridas por los que actualmente desean cambiar el mundo.
30 oct 2015