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DECEM2 Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (1)
DECEM2 Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (1) Jaime Pozuelo-Monfort1 Ingeniero de Telecomunicación http://jaime.pozuelo.org Con esta colaboración el autor comienza una serie de artículos fundamentalmente innovadores que pretenden proponer mecanismos financieros alternativos para recaudar fondos que se puedan destinar a ayuda al desarrollo de los países del Tercer Mundo. A lo largo de una serie de diez contribuciones, se hará hincapié en la implementabilidad de las ideas sugeridas y se propondrán argumentos a favor y en contra de las mismas. l sistema económico-financiero mundial está articulado en torno a una serie de instituciones multilaterales que fijan, en muchas ocasiones, la línea de las políticas económicas de las diferentes administraciones nacionales. Estas instituciones se conocen por el nombre de Bretton Woods3 y su origen se remonta a finales de la Segunda Guerra Mundial en 1944. En aquella época, el economista norteamericano John Maynard Keynes propuso la creación de instituciones de alcance mundial que contribuyeran a la estabilidad económica y pudieran asegurar el crecimiento económico y el progreso en las distintas naciones del mundo. La foto en blanco y negro muestra a los economistas Harry Dexter White (izquierda) y John Maynard Keynes (derecha) durante el transcurso de la conferencia. El papel bien definido, tanto del Banco Mundial como del Fondo Monetario Internacional (FMI), se ha ido -en opinión del autor- difuminando con el paso del tiempo y, en numerosas ocasiones, sus labores e intenciones se solapan parcialmente. Históricamente, el Banco Mundial ha ejercido de manera más notable su papel como actor en contra de la pobreza extrema de muchos países, proponiendo políticas económicas que fomenten el crecimiento y realizando préstamos a proyectos de desarrollo sostenible. Por el contrario, el FMI propone, grosso modo, políticas macroeconómicas austeras a los países altamente endeudados (deuda externa), con el fin de que éstos no incurran en déficits fiscales que les conduzcan al impago de sus obligaciones a los acreedores del Primer Mundo, a la vez que “rescata” a países en crisis económica de la situación de quiebra o bancarrota, utilizando préstamos monetarios e imponiendo posteriores políticas macroeconómicas (excesivamente) austeras. Se trata pues de un escenario relativamente estático en el que, aparentemente, las reglas del juego están fijadas de antemano y en el que queda poca cabida para soluciones alternativas que permitan generar recursos monetarios adicionales. Un sistema que no ha existido siempre del mismo modo. Un sistema cuya naturaleza se ha ido forjando a lo largo de los años y de las crisis económicas. Un sistema que no es, a pesar de lo que aparenta, estático, aunque su mastodóntico tamaño y naturaleza burocrática lo hacen un gigante incapaz de reaccionar a los retos y amenazas del mundo presente. ¿Cuál es el papel de las economías nacionales? Dentro del contexto orientado a proponer medidas que permitan aumentar de forma considerable el montante económico que el Primer Mundo dedica anualmente a ayuda al desarrollo, las economías nacionales de los países desarrollados pueden y deben ejercer un papel más activo y no necesariamente alineado con las políticas austeras impuestas por los organismos multilaterales a los que se ha hecho referencia en la sección anterior. Existen mecanismos alternativos que no se han tenido en cuenta en la actualidad y que podrían ser implementados con consecuencias fundamentalmente positivas para los países más desamparados. Políticas económicas diseñadas - en y desde el Primer Mundo- para cambiar el escenario de pobreza extrema al que se enfrenta la mayoría de la población mundial. Dentro de este contexto, proponemos en este artículo inaugural de la serie de diez, el primero de los mecanismos que se sugieren como alternativa. La deuda nacional: un tesoro público con mucho potencial La deuda nacional es una herramienta que permite a los gobiernos actuar en tiempos de crisis económica para financiar, con gasto público, infraestructuras y servicios públicos que, por un lado, permitan conservar el “Estado del Bienestar”, y por otro, mantengan la tasa de desempleo en niveles sostenibles. Son los famosos déficits y superávits que siempre se entremezclan en los informativos de sobremesa con la comida de las tres. Déficits y superávits que se suelen alternar en tiempos de bonanza y crisis económicas. Una política económica austera impondrá un techo máximo al déficit, de modo que una economía nacional no se endeude en exceso. En cierto modo, es la manera en la que el “Tío Sam” está financiando la alargada guerra en Irak o las inundaciones de Nueva Orleans tras el paso del huracán Katrina. Una preocupación, la del endeudamiento excesivo en el tiempo actual, que tendrá repercusiones en nuestros hijos y nietos, según dicen algunos. Por qué causas merece la pena endeudarse en exceso a nivel nacional, es otra pregunta a la que algunos de nuestros dirigentes deberían responder. El nivel de deuda nacional relativo al Producto Interior Bruto (PIB) varía en función del país que consideremos. La siguiente figura indica el nivel de deuda como porcentaje del PIB para una serie de economías de países integrantes de la Unión Europea4: El nivel de deuda varía en función del país que se considere, habiendo países escasamente endeudados, como Luxemburgo, y otros altamente endeudados, como Italia o Grecia. Por otro lado, la economía española alcanzó su máximo de deuda pública sobre el PIB en 1996, con un 57 por ciento, y ha ido disminuyendo el nivel de deuda paulatinamente hasta llegar a niveles de en torno a un 40 por ciento. Entre los requisitos del Tratado de Maastricht, de adhesión a la Unión Económica y Monetaria, se encontraban dos relacionados con el nivel de deuda: que el déficit público no supere en ningún caso el 3 por ciento del PIB, y que la deuda pública no supere el nivel del 60 por ciento del PIB. En repetidas ocasiones, estos niveles han sido rebasados, como ha sido el caso reciente de Francia y Alemania respecto al límite del 3 por ciento en el déficit fiscal, o Grecia e Italia, respecto al límite de deuda pública del 60 por ciento del PIB. Observando el nivel actual de deuda en España y otras economías de la zona Euro, concluimos que sería posible incrementar la deuda en unos cuantos puntos porcentuales con el fin de destinar los fondos obtenidos de este modo a la creación de un gran fondo de ayuda al desarrollo5. Impacto de un nivel elevado de deuda En anteriores artículos hemos presentado el papel desempeñado por las “Agencias de Rating” o de calificación crediticia6. Del mismo modo que una agencia asigna una calificación crediticia a una empresa, también la asignará a una economía nacional. Son los denominados “rating soberanos”. La siguiente tabla indica el número de países que han obtenido una calificación crediticia desde 1970 y la calificación crediticia en cuestión: Como observamos a partir de la tabla siguiente, en 1970 tan sólo ocho economías nacionales obtenían calificación crediticia6. En el 2006 este número aumentó de forma considerable hasta alcanzar casi el centenar. La calificación crediticia es fundamental para una economía porque, en función de la misma, la economía nacional tendrá un coste de endeudamiento mayor o menor. España tiene en la actualidad una calificación crediticia AAA o máxima, lo que equivale a afirmar que el riesgo de impago o de quiebra (como le ocurrió a Argentina a comienzos de la década) es mínimo. Por tanto, el inversor en deuda pública española con una calificación crediticia AAA exigirá un tipo de interés reducido a cambio (el lector no debe olvidar la relación entre riesgo y rentabilidad). El nivel de endeudamiento afecta muy directamente al riesgo de impago o quiebra de una economía nacional. A mayor endeudamiento, mayor será el riesgo de impago o quiebra, fijado por la calificación crediticia. El nivel de deuda actual de una economía nacional determina si la misma puede o no llevar a cabo un endeudamiento adicional de un nivel importante (en torno a un 10 por ciento). Incurrir en un endeudamiento adicional conlleva la obligación de realizar futuros pagos a aquellos inversores que deciden invertir en deuda. Un nivel sostenible de deuda garantiza el pago futuro y un incremento no excesivo no supondrá un empeoramiento de la calificación crediticia soberana. El siguiente diagrama pretende resumir las limitaciones expresadas más arriba. Notas 1 Sobre el autor: Jaime Pozuelo-Monfort finalizó Ingeniería Superior de Telecomunicación en la Universidad Politécnica de Madrid en el 2000. Tras cursar el MBA del Collège des Ingénieurs en París y el máster en Análisis Financiero en la Universidad Carlos III de Madrid, finalizó el máster en Ingeniería Financiera en la University of California at Berkeley. Actualmente cursa el máster en Desarrollo Económico Local en la London School of Economics. 2 “Decem” es el término en latín equivalente al número diez. 3 Con el objetivo de reconstruir el sistema económico internacional, delegados de 44 naciones aliadas se reunieron en la ciudad estadounidense de Bretton Woods, en una conferencia que dio origen a los mencionados organismos. 4 Según datos recopilados de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). 5 Con posterioridad se explicará la forma de administrar los fondos obtenidos como resultado de incrementar el nivel de deuda en un 10 por ciento del PIB. 6 Moody’s, Standard and Poor’s y Fitch son las tres principales Agencias de Rating.
30 oct 2015
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DECEM2. Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (2)
DECEM2 Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (2) El mundo de hoy en día es un mundo a tres velocidades. Un mundo en el que el sistema capitalista se ha impuesto a aquel con el que durante décadas rivalizó respecto a su condición inexpugnable de modelo económico de facto. Un mundo con una brecha económica que no deja de crecer, y que afecta ya al 80 por ciento de la población de un planeta poco solidario llamado “Tierra”. Un sistema, el capitalista, basado en la economía de mercado y el beneficio económico. El presente artículo sugiere una tasa destinada a compensar la desigualdad, fruto de pasados procesos de colonización que agudizaron los desequilibrios de riqueza ya existentes. Jaime Pozuelo-Monfort1 Ingeniero de Telecomunicación [email protected] La contribución corporativa: el grano de arena de la empresa privada La sociedad occidental del mundo presente se sustenta en una base económica y financiera que se ha ido forjando a lo largo de las décadas y tras sucesivas crisis que azotaron a países y sociedades a golpe de devaluaciones forzosas, reventones bursátiles y crisis que hicieron madurar el denominado sistema capitalista. Una sociedad, por tanto, vertebrada desde su raíz en los principios de libre mercado, de la ley de la oferta y la demanda, en que el espíritu emprendedor se premia cuando un proyecto empresarial se materializa y se convierte en público mediante una oferta pública de venta de acciones. Las sociedades más avanzadas operan bajo la tutela del libre mercado, pero se sustentan gracias al poder impositivo de las Administraciones Públicas. La incapacidad, a nivel tributario, de economías como la rusa o la argentina, alimentaron las crisis económicas que azotaron sus estructuras económico- financieras en 1998 y 2002, respectivamente. El beneficio corporativo es, a ciencia cierta, la recompensa del emprendedor al trabajo bien hecho. Un beneficio corporativo que se tasa en mayor o menor medida. Un beneficio corporativo que supone el pilar de la valoración bursátil de aquellas compañías que cotizan en los mercados financieros. El mercado bursátil constituye un elemento clave en la coyuntura y estabilidad económica de un estado soberano. Posibilita la financiación de grandes proyectos, a la vez que la abarata. Democratiza el acceso al capital y permite al pequeño ahorrador ser partícipe de las ganancias cuando las hubiere. Un panorama, el descrito con anterioridad, que ex–ante resulta satisfactorio. Satisfactorio si el poder no se reparte entre unos cuantos que acaban jugando el papel de mano invisible de Adam Smith. Un panorama, el descrito con anterioridad, que premia la capacidad gestora del individuo, al mismo tiempo que penaliza al trabajador de clase media el cual, cada vez con mayor dificultad, encuentra la estabilidad deseada por todos aquellos que formamos parte de una sociedad denominada del “bienestar”. El éxito de las compañías multinacionales no es únicamente fruto de los aciertos del tiempo presente. Lo es también del favoritismo de tiempos pasados, del abuso de una posición dominante, de la mala práctica del desequilibrio negociador frente a estados frágiles -controlados por dictadores déspotas- de la explotación durante décadas de recursos naturales y humanos. La sociedad occidental proporciona oportunidades, a través de sus grandes empresas, a las sociedades en vías de desarrollo. Pero tambien es parcialmente culpable de sus políticas pasadas, con consecuencias nefastas en la realidad presente del mundo pobre. Permitamos que el emprendedor siga albergando la motivación de arriesgarse en un proyecto personal, de levantarse cada mañana con la pasión de ver su negocio prosperar. Permitamos que se le premie mediante la retención del beneficio corporativo. Pero compensemos a las sociedades que sufrieron los abusos del proceso colonizador, a lo largo de siglos de historia, con el beneficio de compartir parte de esas ganancias que hoy suponen la piedra angular del sistema capitalista de los denominados países industrializados. El valor bursátil3 Uno de los principios clave de la economía financiera se centra en el cálculo del valor bursátil de una corporación. La definición técnica diría que el valor bursátil se determina sumando el valor presente de los flujos de caja futuros. Tan rimbombante expresión no es más que la suma de los beneficios futuros, actualizados a unidades monetarias del momento actual. No es lo mismo ganar un millón de euros hoy que el año que viene, o que dentro de diez años. Los precios aumentan porque existe inflación, un fenómeno económico que subyace detrás de la pérdida de valor del dinero conforme transcurre el tiempo. Los beneficios futuros están sujetos a incertidumbre: a incertidumbre macroecónomica, a riesgos de todo tipo (operacional, de mercado, de crédito, de tipos de cambio, etc). Por consiguiente, los beneficios futuros calculados para determinar el valor presente de una corporación son beneficios esperados. Es un juego de expectativas y las expectativas cuentan. Si las expectativas se baten, el valor bursátil de una corporación subirá, si no se cumplen, el valor bursátil descenderá. De este razonamiento se puede derivar el comportamiento de un valor bursátil en función de la tasa corporativa que se aplique. A mayor tasa corporativa (el llamado “impuesto de sociedades” dentro del sistema tributario español), menor es el beneficio. Por tanto, el valor bursátil debería disminuir. Sistemas fiscales como el irlandés, con una tasa corporativa relativamente baja respecto a otros sistemas tributarios de la zona Euro, han conseguido atraer la razón social de muchas corporaciones, por motivos evidentemente vinculados al aumento del beneficio corporativo. Una tasa al beneficio corporativo neto El beneficio neto es el resultante después de aplicar la tasa corporativa o “impuesto de sociedades”. Supongamos que de cada 100 euros de beneficio bruto, el Fisco retuviese, por ejemplo, 30, si la tasa corporativa fuese de un 30 por ciento. Al beneficio neto proponemos aplicarle una segunda tasa, denominada “tasa decem”, que consiste en destinar a un gran fondo de inversión el 10 por ciento del beneficio neto. En el caso del que hablamos, la corporación debería depositar 7 euros de cada cien en un gran fondo de inversión. El lector podrá pensar que el beneficio neto pasa de 70 a 63 euros por cada 100 euros de beneficio bruto y que, en consecuencia, el valor bursátil de una compañía descendería automáticamente un 10 por ciento. La conclusión aparente es que la adopción de una medida similar a la propuesta haría bajar el mercado bursátil automáticamente en un 10 por ciento, en el momento de adoptarse. Piense el lector formado en economía financiera en los estados contables de la empresa privada: la cuenta de resultados y el balance, este último formado por activo y pasivo. Proponemos que el 10 por ciento del beneficio neto remanente, una vez aplicada la tasa corporativa (“impuesto de sociedades”) se invierta en un gran fondo de inversión, gestionado de acuerdo a criterios éticos y sostenibles, cuyos intereses se dedicarían a ayuda al desarrollo en economías emergentes y del otrora bien denominado Tercer Mundo, a través de infraestructuras básicas, sistemas educativo y sanitario... Este diez por ciento del beneficio neto seguirá siendo propiedad de la empresa que, sin embargo, no podrá utilizar a su antojo. Formará parte del activo y, por ende, del pasivo. El montante se liberará en caso de quiebra de la empresa, situación en la que los acreedores podrán acceder al mismo para minimizar pérdidas y aumentar de este modo el valor recuperado, técnicamente denominado “ratio de recuperación”. La “tasa decem”, consistente en trasvasar un 10 por ciento del beneficio neto corporativo, contribuiría a aumentar el montante del gran fondo de inversión, cuyos beneficios resultantes de las estrategias inversoras se destinarían a ayuda al desarrollo. ¿Bajaría el valor bursátil de una corporación que cotizase en Bolsa si se aplica una medida similar? Es posible que bajase en medio o un punto porcentual, sin tener en cuenta el impacto que un gran fondo de inversión concebido de esta forma tendría en mercados emergentes, donde a menudo la gran corporación cosecha la mayor parte de sus beneficios. Un impacto positivo en las economías emergentes tenderá a compensar la pérdida de valor asociada a una medida del estilo de la “tasa decem”: el resultado de sumar las dos tendencias puede resultar, sin duda, positivo. Notas 1 Sobre el autor: Jaime Pozuelo-Monfort finalizó ingeniería de Telecomunicación en la Universidad Politécnica de Madrid en el 2000. Tras cursar el master en Administración de Empresas del Collège des Ingénieurs, en París, y el master en Análisis Financiero en la Universidad Carlos III de Madrid, finalizó el master en Ingeniería Financiera en la University of California-Berkeley. Actualmente cursa el master en Desarrollo Económico en la London School of Economics. 2 “Decem” es el término en latín equivalente al número diez. 3 Ver análisis en la última página de este artículo.
30 oct 2015
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DECEM1 Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (3),
DECEM1 Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (3) Tasación del patrimonio: un concepto de justicia global El principio de redistribución es, en esencia, solidario y describe a la sociedad del estado de bienestar, que garantiza acceso universal e indiscriminado a servicios como la educación o la sanidad. La tasación de los patrimonios elevados, mediante un robusto sistema de tributación, y su inversión en un fondo común, puede ayudar a aumentar la justicia global. Jaime Pozuelo-Monfort Ingeniero de Telecomunicación http://j.pozuelo-monfort.com Las economías de los países industrializados, que integran la locomotora del sistema capitalista, en la que los países en vías de desarrollo componen el vagón de cola, se caracterizan por tener robustos sistemas de tributación, que permiten a las administraciones recaudar de forma eficiente, mediante la tasación progresiva de la actividad económica de los individuos, con distintas rentas, que disfrutan de la estabilidad proporcionada por el bien denominado estado de derecho y del bienestar. Un sistema, el tributario, basado en mayor o menor medida en el principio de la redistribución, un principio que penaliza con tasas mayores al que por otro lado disfruta de rentas mayores. Un sistema basado en el principio de solidaridad entre las rentas altas y las bajas, que supone un trasvase de recursos entre las que los disponen en exceso (rentas altas) y los que carecen de los mismos (rentas bajas). Una sociedad actual, en la que no elegimos donde nacemos, en la que no decidimos cuándo nacemos, cuánto heredamos de nuestros antepasados o con qué talentos contamos para luchar por un trozo de esa tarta denominada mercado. Una sociedad que ha sido hasta la fecha solidaria a nivel de estado-nación y, en el caso de la Unión Europea, a nivel continental. Una sociedad actual, la del mundo denominado industrializado o rico, que no puede seguir mirando hacia otro lado y debe enfrentarse a la extrema desigualdad en renta y riqueza entre el primer y el tercer mundo. Una tendencia que se está acentuando y parece no alcanzar un punto de inflexión, un punto de inflexión necesario. Orígenes del sistema redistributivo El principio de redistribución es, en esencia, solidario y describe a la sociedad del estado de bienestar que garantiza acceso universal e indiscriminado a servicios como la educación o la sanidad. De este modo, el impuesto sobre la renta se incrementará según aumenta el nivel de renta, en un régimen de tasación comúnmente conocido como progresivo. Los orígenes del sistema progresivo de tasación, que conforma la piedra angular del principio de redistribución, se remontan a los tiempos del economista Adam Smith, quien en su obra maestra The Wealth of Nations menciona que “la indolencia y vanidad del rico están hechas para contribuir con facilidad al rescate del pobre, abaratando el transporte de bienes pesados a otras partes del país”, haciendo alusión al mayor recargo que afectaba a los carruajes de la clase rica, fundamentalmente más pesados que los coches y vagones de la clase pobre. Thomas Jefferson argumentó, a principios del siglo XIX, que los aranceles a productos importados eran una forma de tasar al rico, pues el pobre únicamente adquiría bienes dentro de las fronteras del país y, por ende, no pagaba las tasas asociadas a productos importados. En la actualidad hay regímenes fiscales más progresivos que otros. En general, sociedades con un avanzado estado del bienestar se caracterizan por penalizar más a las rentas altas, frente a otras sociedades con menos servicios sociales, considerados universales o de acceso indiscriminado. En un espacio económico relativamente homogéneo como el norteamericano, el trabajador no tiene motivación para darse de alta en un régimen fiscal claramente favorecedor y menos punitivo. En un espacio económico escasamente homogéneo, como el europeo, aun habiendo claras diferencias entre regímenes fiscales como el sueco o el irlandés, no existe una movilidad geográfica a nivel laboral, similar a la norteamericana, que haga temer a los regímenes fiscales más progresivos una huída en masa de trabajadores que, por motivos de tasación, decidan emigrar a regímenes, como el irlandés, menos punitivos. Incremento de la desigualdad internación Los objetivos del milenio establecidos por Naciones Unidas en 2000, que pretenden reducir la pobreza extrema en el mundo a la mitad en 2015, requieren, entre otros, de la capacidad y habilidad de medir los índices de pobreza extrema en las naciones en vías de desarrollo. A estos efectos ha habido controversia entre reconocidos economistas, a lo largo de los últimos años, respecto a cómo evaluar la pobreza y la tendencia que describe la misma. Mientras que el economista de Columbia University Xavier Sala-i-Martin argumenta, tras un detallado estudio, que la pobreza extrema ha ido en descenso, el economista jefe del departamento de investigación del Banco Mundial Branko Milanovic, en su reciente libro Worlds Apart, presenta un escenario un poco menos optimista. La conclusión grosso modo, si uno se centra en la vista de pájaro, es que China e India, con su sostenido y vertiginoso crecimiento, están logrando disminuir de forma considerable la pobreza extrema dentro de sus fronteras, mientras que otras muchas naciones, menos populosas, fundamentalmente en Africa y América Latina han quedado rezagadas de forma considerable. Un mundo a la deriva Antes o después llegará el momento de plantear de forma seria y mesurada las bases de la solidaridad internacional, existente en la actualidad únicamente en la imaginación de una clase política anclada en los problemas del pasado y sin capacidad de reacción ante los problemas presentes y futuros que acucian al mundo actual. La sociedad del siglo XXII mirará hacia atrás y no podrá comprender la disparidad extrema entre rentas altas y bajas a nivel intra e inter nación. Una disparidad que no responde al concepto de justicia global. Un observador interplanetario, que fuese enviado al planeta Tierra y realizara un análisis objetivo y escrupuloso de la situación actual, no daría crédito a la coexistencia en el mismo espacio geográfico de diferencias tan dispares, diferencias que nunca fueron de tal magnitud y tal consistencia a lo largo y ancho de territorios y naciones. Es un concepto de justicia global. Si nunca toleraríamos una crisis humanitaria en Andalucía, Baviera o Texas, si nunca dejaríamos que un número elevado de ciudadanos de nuestro propio país se muriera literalmente de hambre y sufriera las consecuencias de una epidemia global como el SIDA, alejada de toda suerte de servicios sanitarios, por qué, en un mundo globalizado que nos beneficia de forma considerable, toleramos o, quizás, ignoramos los mismos problemas que azotan de forma salvaje a millones de ciudadanos del mismo planeta. Los problemas de un mundo globalizado han dejado de ser problemas locales que no nos afectan. Los problemas globales son problemas que, antes o después, tendrán un impacto extraordinariamente negativo sobre una sociedad occidental, hasta el momento incapaz de proporcionar soluciones proporcionales a los problemas de un mundo en caída libre, a nivel medioambiental, a nivel humano, a nivel ético, y, quizás, en crisis y, por qué no, en vías de extinción. Una tasa sobre el patrimonio La tendencia a lo largo de los últimos tiempos ha beneficiado a las grandes fortunas con la progresiva eliminación del impuesto sobre el patrimonio. Una argumentación lógica si se tiene en cuenta que el individuo de gran riqueza suele generar abundantes ingresos anuales, que ya son tasados correspondientemente a través del impuesto sobre la renta de las personas físicas. El impuesto del patrimonio, en esta línea de argumentación, incorporaría una segunda línea de tasación desproporcionada y provocaría la huída de las grandes fortunas a otros regímenes/paraísos fiscales más permisivos y menos punitivos a nivel tasativo. Sin embargo, la anterior línea de argumentación no es ni la única ni necesariamente la más razonable. Las grandes fortunas se generan gracias al trabajo duro y constante, a las grandes ideas, a la visión de mercado y de producto. Pero, también, son resultado de herencias, de golpes de suerte, de la rentabilidad de un patrimonio invertido en fondos de inversión desestabilizadores que especulan e invierten a corto plazo en economías en vías de desarrollo, de la rentabilidad de un patrimonio invertido en multinacionales que explotan de manera literal los recursos humanos y naturales de naciones que les dan la bienvenida como si de Mr Marshall se tratara. Se trata de un arma de doble filo, de una delgada línea que separa el patrimonio conseguido de forma justa de aquel que, por las circunstancias de la vida, nos ha caído en gracia. Una difícil tarea, la de diferenciar cuál es cuál. En un mundo desigual, carente de mecanismos de redistribución y solidaridad internacional, en un mundo desigual hambriento y ávido de soluciones que incrementen de forma sustancial el montante de fondos que se dedican a ayuda al desarrollo, es necesario hacer un llamamiento a la clase super rica, para la que un millón más supone un simple juego de rivalidad con sus iguales. No es una estrategia de imposición de medidas radicales, desde la clase más desfavorecida a la menos numerosa clase pudiente y poseedora del poder económico y, a menudo, político. No es un juego de fuerza mayor, en el que argumentaciones populistas vencen a la teoría de mercado, que defiende que el propio mercado será capaz de compensar los desajustes y desequilibrios de la economía mundial. Un mundo en el que los que más tienen no contribuyen, de forma notable y sientan ejemplo y cátedra con su comportamiento, no es un mundo justo. Un mundo justo no es una utopía si creemos en él. Si las bases del sistema que ha permitido la generación de grandes patrimonios no son redefinidas, todos y cada uno de esos grandes patrimonios desaparecerán junto con el resto de la sociedad en un mundo que afronta retos cada vez más difíciles de superar. En la anterior línea de argumentación, proponemos que el 10% del patrimonio personal por encima de los 100 millones de euros se invierta en el gran fondo de inversión que conforma la piedra angular de esta serie de artículos. Al igual que la contribución corporativa del artículo anterior, esta contribución sigue siendo patrimonio del individuo y, únicamente, los rendimientos resultantes de las estrategias de inversión se destinan a ayuda al desarrollo. Sólo con ideas, simples de aplicar y poderosas en sus planteamientos y alcance, lograremos un cambio de rumbo, un giro de timón en una nave que navega a la deriva. Los dinosaurios desaparecieron por la aparición en escena de un meteorito. Nosotros somos ese meteorito que, sorprendentemente, apunta hacia nuestra propia desaparición. Pero, a diferencia de los dinosaurios, la clase humana presume de ser racional. En la racionalidad de la clase humana confiamos. Nota 1 Decem es el término en latín equivalente al número diez.
30 oct 2015
Artículo BIT
DECEM. Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (4)
ATlitteurlnaactiióvna so f ienla anrcteie draes epsatrruac atuyuradra f laulj odse sdaer rcoalljoa l mundo globalizado del siglo XXI es un mundo de creciente complejidad, en el que la libertad de movimiento de bienes y servicios, del capital humano y de los flujos monetarios en un fenómeno denominado liberalización, ha acelerado, aún más si cabe, la interconexión de las distintas piezas de ese puzle llamado globalización. Dicen los expertos que el fenómeno de globalización no es ni mucho menos reciente. La realidad es que el mundo vivió un primer episodio de globalización entre los años 1870 y 1914. Una globalización intrínsecamente ligada a un aumento considerable del comercio internacional, un fenómeno que en el primer episodio mencionado con anterioridad tuvo lugar entre las potencias europeas y sus imperios coloniales y ex – colonias (como fue el caso de Norteamérica) repartidos a lo largo y ancho del globo. Un primer episodio de una serie que hoy continúa. Hay una diferencia clave entre la primera etapa de globalización y la segunda que vivimos en la actualidad y que comenzó en 1971, cuando Estados Unidos decidió de forma unilateral abandonar el sistema de tipos de cambio fijo. En ambas, el comercio internacional ha aumentado de forma notable. Sin embargo en la primera etapa hubo flujos migratorios considerables entre Europa y sus (ex) colonias, mientras que en la segunda etapa los flujos migratorios han sido sustituidos por flujos monetarios. Las sociedades ricas del norte han cerrado sus fronteras a los flujos migratorios del sur, a la vez que han impuesto la retirada de aranceles a las economías en vías de desarrollo, haciendo uso de su poder de votación, que no de persuasión, en las Instituciones Económicas Internacionales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y Organización Mundial del Comercio). Se crea de este modo una sensación artificialmente natural de apertura comercial, una sensación de que todos los países jugamos el mismo juego bajo las mismas reglas de transparencia, unas reglas establecidas gracias al consenso y el buen hacer de nuestros representantes políticos. ¿Quién sustentaba el poder económico en el primer episodio de la globalización? ¿Quién sustenta el poder económico durante la actual etapa de la globalización? Hemos pasado de un escenario en el que las potencias europeas regían el devenir económico del mundo, a un escenario complejo caracterizado por la creciente sofisticación de los instrumentos financieros. Una creciente sofisticación que parece escaparse del entendimiento de una mayoría de la población, incapaz de beneficiarse de una nueva corriente que gana en importancia conforme pasa el tiempo. Los fondos de inversión El poder económico del siglo XXI es un poder oculto detrás de los fon- DECEM Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (4) Fondos de inversión libre: el poder económico que nadie ve Éste es el cuarto artículo de la serie Decem, una serie de artículos fundamentalmente innovadores que pretenden proponer mecanismos financieros alternativos para recaudar fondos que se puedan destinar a ayuda al desarrollo de los países del tercer mundo. A lo largo de la serie de artículos, se hará hincapié en la implementabilidad de las ideas sugeridas y se propondrán argumentos a favor y en contra de las mismas. Jaime Pozuelo-Monfort Ingeniero de Telecomunicación http://j.pozuelo-monfort.com E Alternativas financieras para ayuda al desarrollo dos de inversión, un poder sustentado por la industria bancaria y los grandes patrimonios. El poder económico del siglo XXI es un poder capaz de crear flujos monetarios que invierten y desinvierten cantidades inimaginables a escala mundial, gracias a técnicas financieras sofisticadas. Un poder económico tan capaz de llevar prosperidad y esperanza de crecimiento a muchas zonas del globo, y tan incapaz de realizarlo de forma sostenible y duradera. Tan incapaz porque la prioridad para una mayoría de fondos es el beneficio económico puro y duro a corto plazo. Un beneficio puro y duro que no busca el denominado rendimiento social y que se limita a buscar una rentabilidad económica que muchas veces no está ligada a un aumento del bienestar. Los fondos de inversión son, sin embargo, necesarios en un mundo capitalista concebido del modo actual. Son necesarios porque permiten que los ahorros de muchos pensionistas e individuos no pierdan su valor conforme pasa el tiempo y porque permiten la operativa de un sistema basado en el crédito y el ahorro, un sistema basado en el endeudamiento como forma de llevar a cabo un proyecto o una adquisición. Se suelen distinguir dos tipos de fondos: aquellos que están regulados y aquellos que no lo están. Un fondo regulado debe seguir una serie de criterios de inversión establecidos por la autoridad competente. Se trata de fondos habitualmente al alcance del pequeño ahorrador. Un fondo no regulado recibe el nombre de fondo de inversión libre, fondo de cobertura, o según su denominación en inglés hedge fund. Se trata de una caja negra a ojos del regulador, un tipo de fondo con libertad total de invertir en los activos que estime oportuno, únicamente accesible por el ahorrador cualificado, definido como aquel cuya inversión supera un cierto umbral1. Los hedge funds han cobrado una importancia notable en los últimos años. Se han convertido en el instrumento de inversión favorito de muchos porque son capaces, utilizando estrategias de inversión sofisticadas, de obtener rendimientos superiores a los obtenidos por los fondos de inversión regulados. La importancia de los hedge funds es clave a la hora de entender el comportamiento del mundo. Tienen una operativa no regulada que les permite endeudarse de forma considerable e invertir cantidades muy superiores a las cantidades de las que realmente disponen. Cantidades que, gracias a la liberalización de los flujos monetarios, pueden ser invertidas en todo tipo de activos (divisas, materias primas) en mercados emergentes y economías en vías de desarrollo. Los hedge funds se han convertido en la “Espada de Damocles” del capitalismo. Por un lado aumentan de forma considerable la capacidad INGENIERÍA FINANCIERA. DECEM. Alternativas financieras para ayuda al desarrollo de inversión, gracias a la técnica del endeudamiento. Esta capacidad de inversión repercute de forma positiva en los mercados financieros gracias a un aumento de la liquidez. Sin embargo, su objetivo de búsqueda de rentabilidad económica en el corto plazo los convierte en un instrumento desestabilizador y causante de una volatilidad creciente en los mercados de divisas y de materias primas, entre otros. Pregúntese por qué el tipo de cambio euro-dólar sube y baja en la actualidad de forma tan virulenta y por qué el precio del barril de petróleo o el metro cúbico de gas natural varía con tal frecuencia y magnitud. Quizás la respuesta se la pueda dar un gestor de hedge funds. El endeudamiento Supongamos que partimos de una cantidad inicial a invertir de un millón de euros. Si la decidimos invertir en un fondo regulado, el gestor correspondiente dispondrá de esa misma cantidad que podrá invertir en los activos que considere más atractivos desde un punto de vista de la rentabilidad. Podrá invertir medio millón de euros en acciones y otro medio millón de euros en deuda pública. Supongamos que partimos de una cantidad inicial a invertir de un millón de euros. En esta ocasión acudiremos a un fondo no regulado, también denominado fondo de inversión libre o hedge fund. A diferencia del fondo regulado, el hedge fund puede endeudarse e invertir cantidades muy superiores a la originalmente invertida. En este caso el hedge fund puede pedir prestados al banco nueve millones de euros, para disponer de una cantidad final de 10 millones de euros. Se ha aumentado por tanto la cantidad inicial por un determinado factor, lo que se denomina en la jerga financiera como factor de endeudamiento o apalancamiento. El efecto magnificador de la industria de fondos de inversión libre es desconocido de muchos. Es frecuente encontrar factores de apalancamiento de entre 10 y 15 veces la cantidad inicial. La cantidad, por tanto, de que disponen para invertir supera con creces la cantidad inicialmente invertida. La operativa de endeudamiento es habitual en la industria financiera y, por tanto, no debe sorprender al lector. Es una operativa habitual que suele beneficiar tanto a la parte que se endeuda (hedge fund) como al prestamista (banco). Es una operativa habitual que no suele beneficiar a terceros que sufren las consecuencias de un aumento, en ocasiones muy significativo, en la volatilidad del activo. Una volatilidad que gusta a los mercados porque hace subir el precio de las opciones. La razón de ser de un factor de apalancamiento alto es el convencimiento de haber descubierto una buena oportunidad de inversión. La rentabilidad de una buena oportunidad de inversión se dispara gracias al poder del factor de apalancamiento2. Un endeudamiento que magnifica las ganancias, pero que también puede magnificar las pérdidas. Al aumentar de forma considerable la cantidad disponible para invertir, el endeudamiento tiene consecuencias severas en la determinación del precio del activo. Cuando la oferta excede a la demanda, la teoría económica afirma que el precio del activo sube, y viceversa. Por tanto si la cantidad a invertir se multiplica artificialmente por diez o quince, la demanda superará con creces a la oferta y el precio del activo podrá ser susceptible de aumentar de forma considerable y por tanto de provocar una burbuja o de “no responder a fundamentales” como gusta decir al analista financiero. Continue leyendo decem04 en http://decem.info Notas 1 Habitualmente 500.000 euros en Europa o un millón de dólares en Estados Unidos, aunque la reciente legislación en España ubica el umbral en 50.000 euros. 2 En un ejemplo básico que describe una oportunidad de arbitraje, imaginemos que compramos un millón de acciones a un precio de 10 euros por acción en el mercado europeo. El fondo regulado habrá comprado 100,000 acciones y el fondo no regulado podrá comprar (gracias al endeudamiento) un millón de acciones. Supongamos que la acción cotiza simultáneamente a 11 euros en el mercado norteamericano. El fondo regulado vende 100,000 acciones a un precio de 11 euros, obteniendo un beneficio de 100,000 euros que se corresponde con un 10% de la inversión inicial. El fondo no regulado, sin embargo, venderá un millón de acciones a un precio de 11 euros, obteniendo un beneficio de un millón de euros que se corresponde con un 100% de la inversión inicial. La rentabilidad del fondo no regulado es por tanto 10 veces superior a la del fondo regulado, gracia a la capacidad de endeudamiento por tratarse de un instrumento no regulado. “Los fondos de inversión son necesarios en un mundo capitalista, porque permiten que los ahorros de muchos pensionistas no pierdan su valor con el tiempo”
30 oct 2015
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DECEM. Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (5)
litteurlnaactiióvna so f ienla anrcteie draes epsatrruac atuyuradra f laulj odse sdaer rcoalljoa l crédito: “dícese de aquella cantidad de dinero, o cosa equivalente, que alguien debe a una persona o entidad, y que el acreedor tiene derecho de exigir y cobrar”1. El crédito es un concepto abstracto a la vez que práctico y necesario. Abstracto porque consiste en un acuerdo entre dos partes mediante el cual la primera parte prestará una cantidad de dinero a la segunda durante un periodo de tiempo a cambio de una compensación denominada comúnmente tipo de interés asociado. Práctico porque permite la adquisición de bienes materiales a cambio del compromiso por parte del prestamista del pago a plazos en un tiempo futuro. Necesario porque sin la habilidad de pedir dinero prestado, o similarmente de endeudarse, el mundo capitalista de comienzos del siglo XXI no podría existir del modo que lo conocemos. Piense en su vida cotidiana. Piense en qué medida depende del crédito y se dará cuenta de que sería difícil prescindir de él. En el ejemplo más básico la solicitud de una hipoteca se ha convertido en un trámite muy común entre aquellos que desean adquirir una vivienda en propiedad. La hipoteca no es más que un préstamo a plazos que compromete al prestamista a realizar pagos futuros durante una cantidad predeterminada de tiempo. Los pagos futuros de una hipoteca y en general de cualquier otro tipo de préstamo, suelen consistir de principal e intereses. El principal es sencillamente el precio original del bien adquirido, sea este una vivienda o un automóvil. Los intereses reflejan la compensación que se paga al acreedor (persona o entidad) por disponer de una cantidad de dinero por adelantado. Los tipos de interés reflejan de otro modo la depreciación del dinero con el paso del tiempo. Un euro hoy tiene más valor que un euro en un año, porque existe inflación que, haciendo honor a su nombre, infla los precios con el paso del tiempo. Así las cosas, la posibilidad de solicitar un préstamo es importante no solo para las personas, sino también para las empresas. Las empresas deben endeudarse a menudo para llevar a cabo un proyecto que requiera financiación. Un proyecto empresarial podría implicar la apertura de una sede DECEM Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (5) La cadena de valor del crédito Esta es la quinta entrega de Decem, una serie de artículos fundamentalmente innovadores que pretenden proponer mecanismos financieros alternativos para recaudar fondos que se puedan destinar a ayuda al desarrollo de los países del tercer mundo. A lo largo de estos artículos se hará hincapié en la implementabilidad de las ideas sugeridas y se propondrán argumentos a favor y en contra de las mismas. Jaime Pozuelo-Monfort Ingeniero de Telecomunicación http://j.pozuelo-monfort.com E “El crédito hace posible la vida hoy en día tal y como la conocemos, tanto a las personas como a las corporaciones” Alternativas financieras para ayuda al desarrollo en el extranjero, o la construcción de una factoría. En definitiva, el crédito hace posible la vida hoy en día tal y como la conocemos, tanto a las personas como a las corporaciones. Los bancos: facilitadores del crédito Decir que la sociedad actual del modo que la conocemos no sería factible sin el crédito, es equivalente a decir que los bancos juegan un papel crucial como facilitadores del mismo. Los bancos facilitan el acceso al crédito en la medida que lo hacen posible. El papel de un banco no es otro que el de conciliar a aquellos que desean invertir su dinero con aquellos que desean endeudarse. De este modo se satisface a dos audiencias diferentes con diferentes objetivos: una deseosa de obtener un rendimiento por el dinero invertido, y otra deseosa de endeudarse para adquirir un bien porque necesita financiación. Los bancos juegan por consiguiente un papel crucial, ocupando un privilegiado lugar en la cadena del valor del crédito. Una cadena de valor en la que el banco es un intermediario puro y duro, pero sin el cual el crédito sería ciencia-ficción. De este modo un banco no debe en ningún caso conceder un préstamo a un cliente potencialmente moroso. Además, el banco tiene una responsabilidad para con la sociedad: asegurar que el crédito se concede en condiciones justas para una financiación de un producto o proyecto que cumple con una serie de criterios éticos, sociales y medioambientales. Desafortunadamente hoy en día un banco únicamente presta importancia a la solvencia del tomador del préstamo. De este modo el banco únicamente concederá un préstamo si considera que con una probabilidad muy alta el prestamista devolverá el principal más los intereses. Maximización del beneficio económico La mayor parte de los grandes bancos comerciales son entidades que cotizan en Bolsa. De este modo la prioridad de un banco será la maximización del precio de la acción y por tanto la maximización del beneficio puramente económico. Lamentablemente el actual modelo capitalista busca únicamente la maximización del beneficio económico sin incorporar otras dimensiones más sociales, más humanas, tales como la ética o la medioambiental. Un banco concederá un préstamo basándose en criterios estrictamente económicos, cargando un tipo de interés proporcional al nivel de morosidad del prestamista, o de forma equivalente inversamente proporcional a la probabilidad de impago o nivel de solvencia del prestamista. Un banco no incorpora el propósito del préstamo, es decir, qué producto el prestamista desea adquirir, o alternativamente qué proyecto el prestamista desea financiar. La consideración del propósito del préstamo es fundamental. Un banco debe incorporar la dimensión ética y medioambiental a sus criterios de asignación de crédito que permiten dilucidar si se concede o no un préstamo para financiar la adquisición de un producto o la realización de un proyecto. No es lo mismo financiar la construcción de una planta que genera energía sin contaminar el medio ambiente, que financiar la construcción de una planta que genera energía contaminando sustancial- “La industria bancaria conforma el sector más lucrativo de cuantos existen en el capitalismo actual” Alternativas financieras para ayuda al desarrollo mente. No es lo mismo financiar a un país africano gobernado por un dictador que financiar a un país africano democrático cuyos líderes han sido elegidos en un proceso electoral transparente. Los bancos son los facilitadores del crédito. Forman de este modo una parte fundamental de la cadena de valor del crédito. Sin los bancos jugando el papel de intermediarios, el concepto de crédito simplemente no existiría. Una industria lucrativa La industria bancaria conforma el sector más lucrativo de cuantos existen en el capitalismo actual. El más lucrativo de acuerdo a cuatro dimensiones2: volumen de ventas, beneficios, activos, y capitalización bursátil. El sector bancario ocupa de manera consistente la primera posición en tres de las cuatro categorías mencionadas con anterioridad, de un total de 27 sectores considerados. Es importante recordar que el modelo de gestión de un banco busca la maximización del beneficio económico, una estrategia puramente económica que descarta criterios éticos o medioambientales. La razón de ser de este modelo radica en que la mayor parte de los bancos son entidades que cotizan en Bolsa, motivo por el que se ven forzadas a sucumbir a las exigencias de los accionistas. Buscando la maximización del beneficio económico y dejando a un lado otras consideraciones menos relevantes desde el punto de vista de la rentabilidad, un banco concederá préstamos a proyectos de dudosa credibilidad ética y medioambiental. Proyectos de dudosa credibilidad porque se gestionan desde dictaduras de países en vías de desarrollo cuyos líderes ilegítimos gobiernan a sus anchas sin respetar ni al ser humano ni a la madre naturaleza. Proyectos de dudosa credibilidad porque se encargan de financiar la compra de armamento por parte de gobiernos en guerra civil que permiten a las compañías occidentales aumentar sus ingresos y por tanto sus beneficios para la dicha del accionista. Proyectos de dudosa credibilidad porque se encargan de financiar la construcción de plantas petrolíferas y de extracción de minerales en países en vías de desarrollo sin respetar estándares mínimos de sostenibilidad medioambiental. Los bancos deben cerrar el grifo a proyectos que no cumplen con una serie de requisitos éticos y medioambientales. O, al menos, aquellas entidades que pretenden llevarlos a cabo deberían ser penalizadas y forzadas al pago de una tasa de interés mayor para compensar el daño colateral que habitualmente resta impune, un daño colateral que gusta a Occidente porque exime de la responsabilidad de corresponder con una compensación económica equivalente. Continue leyendo decem05 en http://decem.info Notas 1 De acuerdo a la definición de la Real Academia Española. 2 De acuerdo a datos de 2007 de las 2000 compañías más grandes del mundo obtenidos de la revista Forbes. “Los bancos deben cerrar el grifo a proyectos que no cumplen con una serie de requisitos éticos y medioambientales”
30 oct 2015
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DECEM. Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (6)
Titulación o el arte de estructurar flujos de caja ivimos en un capitalismo pseudo democrático. Creemos que el capitalismo es democrático porque vivimos en democracia, porque de vez en cuando y de acuerdo a un documento escrito por nuestros antepasados denominado constitución, tenemos el derecho a elegir a nuestros representantes. El pueblo es soberano. Viva el pueblo. Pero esas máximas que una vez honraron a la verdad de un sistema realmente democrático en esencia, no rigen el devenir ni de la democracia ni del capitalismo actual. Unas máximas que en su día establecieron unas reglas que hoy en día no pueden regir un juego sustancialmente diferente, un juego con unos actores económicos que dominan el devenir de la sociedad occidental dominadora del mundo actual. Todos somos iguales ante la ley. Pero no todos somos iguales ante el dinero. El dinero no puede, hoy más que nunca, convertirse en protagonista de injusticias cotidianas que azotan y acechan a los más desfavorecidos de nuestra sociedad global, una sociedad anclada en los mecanismos del pasado sin capacidad para proyectar sus inquietudes en políticas de futuro capaces de cambiar el rumbo de un mundo desigual, de un mundo sin igual. Y un mundo sin igual es un mundo irreemplazable. Las rentas no ligadas al esfuerzo son rentas no merecidas. Las rentas no ligadas al esfuerzo son rentas regaladas, en un sistema de favoritismos que hacen recordar más a un régimen feudal de la Edad Media que a un mundo democrático y globalizado del siglo XXI, un mundo de posibilidades futuras. El paradigma económico del sistema capitalista se centra en recompensar el esfuerzo personal. El mítico sueño americano no es DECEM Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (6) Las rentas no ligadas al esfuerzo Vivimos en un capitalismo pseudo democrático. Creemos que el capitalismo es democrático porque vivimos en democracia, porque nuestros representantes públicos se encargan de recordarnos día tras día que todos somos iguales ante la ley, con los mismos derechos, con los mismos deberes. Jaime Pozuelo-Monfort The Multidisciplinary European http://j.pozuelo-monfort.com V “El dinero no puede, hoy más que nunca, convertirse en protagonista de injusticias cotidianas que azotan y acechan a los más desfavorecidos de nuestra sociedad global” Alternativas financieras para ayuda al desarrollo otro que recompensar económicamente el esfuerzo de aquellos que son capaces de salir adelante en un sistema justo, un sistema de meritocracia en el que se recompensa el esfuerzo y se confía en mucha menor medida en la suerte. Un sistema que conecta esfuerzo con prosperidad. Esforcémonos y lograremos un mundo mejor, esforcémonos y lograremos compensar las diferencias creadas entre el Sur y el Norte que únicamente han acentuado los grandes males que azotan a una mayoría de la población. No podemos vivir en una sociedad con individuos que se dedican a vivir de las rentas heredadas de sus antepasados. No podemos convivir con una sociedad en la que determinados privilegiados se encargan de ocupar su tiempo libre con extravagantes hábitos gracias al dinero heredado de sus progenitores, mientras que millones de individuos viven en la pobreza extrema sin más esperanza que la de no morir en el plazo inmediato. El mundo de hoy en día es un mundo distinto. El mundo de hoy en día es un mundo globalizado nos guste o no nos guste. No podemos beneficiarnos de los aspectos positivos de la globalización a expensas de no compensar el impacto negativo que provocan. Es bueno e importante crear un paradigma económico en el que el esfuerzo se vea recompensado económicamente y conduzca a la prosperidad. El esfuerzo personal conduce al bienestar personal y al bienestar general, de acuerdo con los postulados de Adam Smith, en el que una mano invisible dirigía el devenir de una sociedad confiada a las virtudes de una nueva concepción económica. Existen desequilibrios extremos. Existen diferencias extremas. Existen desequilibrios y diferencias extremos que no pueden convivir con el beneplácito de un grupo de la sociedad que vive literalmente de las rentas de capital heredadas y no ligadas a su propio esfuerzo. Despertemos de ese mundo ideal que no es. Despertemos de ese mundo ideal que nos hemos encargado de construir en torno a nosotros. De ese mundo ideal en el que vivimos artificialmente aislados de una realidad que algún día nos pasara factura. Es una cuestión de prioridades factibles. Es factible tasar de forma apropiada las rentas de capital heredadas sin necesidad de expropiar directamente lo que por razones de sangre pertenece “legítimamente” a los descendientes de personas que en su día realizaron el esfuerzo que se vio compensado de manera correspondiente. Es una cuestión de prioridades factibles. Es posible pasar factura a aquellos que desean no esforzarse en esta vida gracias a una lotería injusta que les ha colocado en la privilegiada situación de poder vivir del cuento mientras que otros se mueren de hambre y en la enfermedad por carecer de lo más básico, lo más básico que los derechos universales del ser humano se encargaron de definir en la declaración de 1948. Donde quizás otros no vean conexiones, hay conexiones. Donde quizás otros no vean una relación causa efecto, hay una relación causa efecto. El mundo necesita soluciones rápidas, el mundo necesita que de una vez por todas el concepto de redistribución global se lleve a la práctica, y para ello es necesario, y para ello es fundamental que los privilegiados de la sociedad estén dispuestos a ceder una parte de su oficio y de su beneficio para crear las condiciones que permitan que una mayoría de la población mundial acceda a un sistema en el que el esfuerzo se vea realmente compensado. Tres tipos de rentas no ligadas al esfuerzo Existen tres tipos fundamentales de rentas no ligadas al esfuerzo. El primero sería la herencia pura y dura en la que los descendientes del difunto heredan su patrimonio una vez fallecido éste. Es un traspaso puntual de un conjunto de bienes concreto. El segundo sería “Abandonemos la visión histórica de que el mundo en vías de desarrollo es incapaz de crecer y salir adelante por méritos propios ganados y demostrados a lo largo de décadas tras la independencia de los otrora imperios coloniales” Alternativas financieras para ayuda al desarrollo la herencia de un flujo de capital futuro relacionado, por ejemplo, con los derechos de autor1. Es un traspaso vitalicio de un conjunto de derechos del fallecido autor a materializar en un tiempo futuro. Un tercer tipo incluiría seguros de vida de una persona fallecida recibidos por los beneficiarios del mismo. Todos deben ser tasados apropiadamente. La tendencia en el impuesto de sucesiones ha sido precisamente su eliminación. Una eliminación inconsistente con la necesidad de aumentar los fondos que se dedican a ayuda al desarrollo. Una eliminación injusta porque únicamente premia a los privilegiados de la sociedad. Una eliminación inverosímil porque no justifica el principio de remuneración por el esfuerzo personal. Al igual que nosotros no podemos cargar con las deudas de nuestros antepasados, no deberíamos beneficiarnos del trabajo duro de nuestros antepasados. Y si permitimos que así sea, deberíamos al menos tasar de manera apropiada un flujo monetario que hace un flaco favor al que lo recibe porque le exime de la responsabilidad de esforzarse para salir adelante, le condena al buen vivir y a la holgazanería, y le expropia la virtud del incentivo y el beneficio de la motivación. La tendencia en el impuesto sobre derechos de autor ha seguido una dirección similar. Los diferentes países miembros de la Unión Monetaria, lejos de alcanzar consensos que permitan homogeneizar la legislación fiscal a nivel europeo, se dedican a rivalizar entre sí para atraer la razón social de empresas e individuos que permitan incrementar la tasación a nivel local2. Un proceso denominado en ingles race to the bottom en el que finalmente un concepto de redistribución económica acaba convirtiéndose en un régimen de tasación cero en el que rige la ley del más fuerte, el más fuerte a nivel económico. Las rentas no ligadas al esfuerzo se deben tasar de manera considerable para dedicar una parte de ellas a compensar los desequilibrios extremos a los que hemos llegado, a menudo y aparentemente de forma paulatina y silenciosa. Las rentas no ligadas al esfuerzo se deben tasar de manera considerable hasta que no haya una persona sobre la faz de la Tierra carente de acceso a las necesidades más básicas y que viva en un régimen económico que no premia económicamente el esfuerzo y lo liga a la prosperidad. Las rentas no ligadas al esfuerzo deben incorporar una tasa que ascienda, por ejemplo, al 10% de la cantidad presente o futura a ingresar en concepto de herencia puntual (traspaso de bienes del difunto) o vitalicia (beneficio futuro por derechos de autor). Tipos de esfuerzo personal El nivel de tasación de un 10%, debe ser lo suficientemente alto tal que penalice las rentas no ligadas al esfuerzo, pero lo suficientemente bajo para que no incentive un gasto anticipado pre mortem por Alternativas financieras para ayuda al desarrollo parte de los antecesores, un derroche innecesario motivado por la máxima de a vivir que son dos días. Se trata de encontrar un equilibrio, de alcanzar un compromiso de tasación. El ser humano es, a fin de cuentas, un ser racional a la vez que sentimental. Un ser racional capaz de esforzarse a título individual por aspirar a un nivel de vida mejor. Un ser sentimental que es capaz de esforzarse para sacar adelante a sus seres queridos, por y para los que trabajará, con el objetivo no solo de enriquecerse personalmente, sino de mejorar sustancialmente el bienestar de sus seres más cercanos. Según este razonamiento, el ser humano se esfuerza según dos niveles de agregación: el ser racional se esfuerza para aumentar su bienestar individual, el ser sentimental se esfuerza para aumentar el bienestar de sus seres queridos. Expropiar el 100% de las rentas no ligadas al esfuerzo tendría consecuencias nefastas respecto a la segunda categoría de esfuerzo, mermando parcialmente y como veremos a continuación, la capacidad de trabajo ligada al ser sentimental. El ser sentimental se esfuerza, por otro lado, por mejorar el bienestar de sus seres queridos. El bienestar de sus seres queridos es bienestar presente y es bienestar futuro. El bienestar de sus seres queridos es bienestar pre mortem y es bienestar post mortem. Es el bienestar post mortem de los seres queridos el que se ve impactado por la tasación de las rentas no ligadas al esfuerzo. Cualitativamente se correspondería con una cuarta parte del esfuerzo del ser humano (racional y sentimental) en vida, una parte no despreciable. Una expropiación total del esfuerzo del ser sentimental post mortem, que correspondería a una herencia puntual o vitalicia, tendría consecuencias nefastas respecto al potencial de tasación. Si un individuo es consciente de que el 100% de sus bienes serán expropiados al fallecer, se crea un incentivo brutal a gastar todo lo que se tiene en vida, al derroche caprichoso. A medida que disminuye el nivel de tasación sobre una herencia puntual o vitalicia, disminuye el incentivo del individuo a fallecer por gastarlo todo en vida, una relación curiosa que conviene analizar en profundidad a la hora de establecer un umbral de tasación apropiado. La historia del mañana Hoy escribimos la historia del mañana. Hoy sentamos las bases de una nueva concepción del capitalismo. Y si no somos capaces de reaccionar ante los retos que plantea el mundo desigual de principios del siglo XXI, nuestros descendientes mirarán hacia atrás con la incredulidad de ver a una sociedad que fue incapaz de reaccionar, que fue incapaz de zanjar de una vez por todas el gran mal de nuestros días, el mal del hambre, el mal de la enfermedad, el mal de saber que se pueden solucionar y de no ver una voluntad explícita por parte de nuestros representantes públicos. Otras sociedades en otros tiempos reaccionaron ante amenazas que se materializaron. Nuestra sociedad no necesita esperar a que la amenaza se materialice. La amenaza ya se ha materializado repetidamente, y buena muestra son las hambrunas que azotan los países más pobres y endeudados, y buena muestra son las epidemias de enfermedades erradicadas o controladas en el primer mundo, que asolan y diezman a una población del mundo en vías de desarrollo que se debe preguntar la razón de semejante desdicha. Abandonemos la visión histórica de que el mundo en vías de desarrollo es incapaz de crecer y salir adelante por méritos propios ganados y demostrados a lo largo de décadas tras la independencia de los otrora imperios coloniales. Cambiemos nuestras reglas antes de querer imponerlas a terceros. Creamos en la sociedad de la redistribución. Creemos la sociedad de la redistribución, de la justicia global, de la equidad. Y para ello, sin duda, es necesario que la sociedad occidental se instale en el convencimiento de que medidas tasadoras de rentas no ligadas al esfuerzo son no sólo necesarias, sino factibles. Es, finalmente, una cuestión de prioridades factibles. Notas 1 Los derechos de autor incluirían entre otros los derechos de publicación de un libro por parte de los descendientes del autor original, o los derechos de emisión de canciones, programas, películas, por parte de los descendientes del autor original. 2 Como es el caso del impuesto corporativo en Irlanda o el impuesto de derechos de autor en Holanda.
30 oct 2015
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DECEM. Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (7) La tasación sobre el lujo
Titulación o el arte de estructurar flujos de caja na sociedad económicamente dispar abarca una variedad de poderes adquisitivos que permiten la existencia de una economía de mercado en la que la especialización de producto, el servicio añadido y la atención al cliente se superponen para ofrecer al consumidor un producto ajustado a sus necesidades y su capacidad de pago. El estado del bienestar requiere de la tasación para afrontar un gasto público que universaliza el acceso a la educación y a la sanidad, que homogeneiza una sociedad dispar en habilidades y por tanto remuneración, y permite cubrir el riesgo de infortunio de la ciudadanía, que se siente reconfortada en un sistema solidario basado en la redistribución. Una redistribución otrora limitada a las fronteras de un estado-nación, que ha madurado hacia un modelo inter-continental en el plan Marshall de posguerra, o intra-continental en la Europa de los 27. Una redistribución cuya tendencia debe afrontar los retos de la globalización y evolucionar hacia un modelo global. La piedra angular del concepto de redistribución es, por consiguiente, la tasación, una tasación sobre el patrimonio y sobre las rentas de capital, una tasación sobre bienes y servicios adquiridos en un impuesto comúnmente denominado de valor añadido. La tasación progresiva La tasación progresiva es posible hoy en día no solo a nivel de renta, sino a nivel de compraventa de productos y servicios. Actualmente el impuesto sobre el valor añadido no existe en numerosos estados, y adopta en otros una versión simplificada con diferentes niveles de tasación en función de la necesidad del producto o servicio. Así, para productos y servicios básicos la tasación será menor que para aquellos considerados accesorios2. Una mayor tasación se debería aplicar a productos cuya demanda DECEM Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (7) La tasación sobre el lujo1 El lujo existe desde tiempos inmemoriales. El lujo permite la diferenciación, otorga estatus y merece el orgullo de su poseedor, a expensas de lo que piensen los demás, a expensas de la admiración o el desprecio de terceros que lo verán como un objeto de deseo o un complemento innecesario en una sociedad en la que existen alternativas valoradas en su precio justo. Jaime Pozuelo-Monfort The Multidisciplinary European http://j.pozuelo-monfort.com U INGENIERÍA FINANCIERA. DECEM. Alternativas financieras para ayuda al desarrollo no varíe sustancialmente al variar el nivel de tasación sobre los mismos, lo que se conoce como productos de demanda inelástica3. Los economistas dicen que se deben tasar aquellos productos o servicios cuya demanda no varíe de forma significativa al aumentar el precio. De este modo, si el bien de lujo es inelástico, entonces se debe tasar considerablemente porque un impuesto (que aumente su precio) no afectará a su demanda. En una sociedad sostenible que penaliza el exceso existe una dualidad entre quien debe y quien puede compensar por el daño colateral. Por un lado podemos plantear un pago en función de la responsabilidad, según el cual aquellos individuos que causen un mayor daño colateral deberían asumir el coste asociado4. Por otro lado podemos plantear un pago en función de la capacidad de pago, según el cual aquellos individuos de mayor poder adquisitivo deberían asumir el coste asociado del daño colateral conjunto5. Éste es el caso de la contribución francesa a la solidaridad internacional, un impuesto consistente en tasar los billetes de avión sobre largas distancias, una tasación óptima que debe incorporar impuestos más altos en productos consumidos preferiblemente por los individuos de mayor poder adquisitivo6. Una sociedad sostenible La sociedad del siglo veintiuno debe basarse en la sostenibilidad, alejándose del consumo innecesario y penalizando el exceso. En una sociedad de mercado el exceso debe convivir con otros hábitos de consumo más saludables, pero debe ser penalizado para compensar el daño colateral producido por un consumo mal gestionado y mal repartido. Un daño colateral definido como la consecuencia de no distribuir el consumo de forma más equitativa entre aquellos que derrochan y aquellos que carecen, cuando los que carecen no tienen ocasión de salir adelante y nacen condenados a vivir en la pobreza eterna. Una sociedad sostenible basada en el consumo debe guiarse por los principios de justicia y equidad globales, que garanticen el riguroso cumplimiento de un orden global de prioridades. En una sociedad global somos todos parte de una gran familia denominada humanidad. Una gran familia en la que un miembro no debería, por principios si los hubiere, zampar con gula, mientras que simultáneamente otro miembro perece de hambre en el sufrimiento pronunciado. Unos padres nunca permitirían un desequilibrio tan extremo. Nuestra clase política, nuestra clase económica son los dirigentes de la sociedad y tienen la responsabilidad de legislar y gobernar para y por la justicia global. Los miembros de esa gran familia deben exigir unos dirigentes responsables, unos dirigentes sin trato de favor hacia uno u otro miembro de la familia, capaces de establecer reglas de operación globales que aseguren la transición hacia una sociedad global basada en la justicia y la equidad. El lujo es a menudo innecesario y contraproducente, conducente a un sobregasto y a un reparto desigual del consumo que merece una profunda reflexión en el primer mundo. A veces concebido como necesario, el lujo debe ser tasado apropiadamente en modo de un impuesto sobre ventas progresivo que tase más pronunciadamente aquellos bienes y servicios susceptibles de ser adquiridos por individuos de mayor poder adquisitivo, sin olvidar el marco que conduce a esta conclusión: un mundo de desigualdad extrema ávido y hambriento de un aumento considerable de la recaudación de fondos que se puedan dedicar a ayuda al desarrollo en el tercer mundo. Breve historia de la tasación sobre bienes de lujo Como otros modos de tasación que fluctúan con el tiempo y cuya popularidad varía de forma cíclica, la tasación sobre bienes de lujo ya existía como modo de acumulación de fondos públicos y ha sufrido una evolución a lo largo de los tres últimos siglos. A finales del siglo XVIII numerosos estados europeos buscaban una tasación sobre productos cuya demanda fuera inelástica al precio, especialmente bienes básicos ampliamente consumidos para los que no había sustitutos. De acuerdo a un estudio reciente7, en el periodo comprendido entre 1788 y 1792 la tasación sobre bienes Los economistas Arthur Pigou (1877-1959) y Frank Ramsey (1903-1930) INGENIERÍA FINANCIERA. DECEM. Alternativas financieras para ayuda al desarrollo inelásticos en Inglaterra ascendía a un 45% de los fondos públicos, mientras que la tasación sobre bienes elásticos ante la renta suponían un 19% de los fondos públicos. El mismo estudio reseña que la definición de qué era considerado lujo y qué era considerado necesidad no se basaba en investigaciones reales de qué consumía la población, sino más bien en suposiciones normativas. Habitualmente se consideraba superflua la adquisición de productos importados, una consumición voluntaria. Adam Smith y otros economistas de su generación sugirieron que la forma más justa de tasación consistía en tasar el lujo en lugar de tasar bienes más básicos. Originalmente la tasación sobre el lujo fue utilizada con el objetivo de manipular el consumo de importaciones consideradas de lujo, como productos textiles, para promover el consumo de productos sustitutos fabricados localmente. Un reciente informe8 expone que los grandes patrimonios tienden a consumir productos y servicios de lujo en mayor medida que bienes de otras categorías como joyería o arte9. Una dinámica, la de adquisición de productos de lujo, que está incrementándose a nivel global, lo que confirma la intuición de que una tasación sobre el lujo es, hoy más que nunca, factible y necesaria. En esta línea de argumentación la figura anterior muestra una distribución de los gastos de aquellos patrimonios por encima de un millón de dólares, desglosados por región. El concepto de justicia global Occidente ha sido capaz de establecer una definición de bienestar que garantiza el acceso universal a servicios básicos definidos como derechos en la declaración universal de los derechos humanos. Una definición de bienestar que contempla la definición de un umbral de renta mínima por debajo del cual la dignidad humana deja de existir como tal. Esta renta mínima se traduce en una mayoría de países10 en la definición de un salario mínimo y jornada laboral máxima que permitan cubrir las necesidades básicas. El estado del bienestar también subvenciona a la vez que garantiza el acceso universal a los servicios básicos que conforman el esqueleto del mismo. Es hora de que extrapolemos el concepto de bienestar a un nivel superior que contemple el bienestar de todos y cada uno de los ciudadanos del planeta. Los extremos que vivimos hoy en día son polos opuestos sin atracción. Los extremos que vivimos son vergonzosos, deleznables, y evitables en una sociedad que presume de solidaria y es incapaz de afrontar el inmovilismo de una clase política y económica anclada en las ideas del pasado que no ha demostrado estar a la altura de los retos de comienzo de siglo. El mundo es un mismo lugar. En un mismo lugar no deberían coexistir el gasto caprichoso e innecesario con la carestía extrema conducente al sufrimiento agudo y a la muerte prematura. Debemos acercar el sufrimiento del mundo pobre al primer mundo para que el consumidor sea consciente de la necesidad de tasación en los bienes de lujo. Somos incapaces de aceptar que existe el sufrimiento extremo porque somos incapaces de soportarlo, porque moriríamos en vida y viviríamos muriendo si fuéramos enteramente conscientes de que pudimos salvar una vida, y sin embargo no lo hicimos. Un genocidio involuntario que demuestra nuestra incapacidad de reacción. Un genocidio involuntario que se penaliza en Occidente y cuya mención escandaliza a la sociedad del bienestar, que no asume responsabilidades, que se exculpa con letra pequeña y justifica su inoperancia basándose en principios de la teoría económica, basándose en arquitecturas financieras faltas de principios. No podemos continuar una dinámica conducente a la desaparición basándonos en el principio de la ignorancia, una virtud endeble, una bondad inconsistente. Un impuesto que penalice el exceso El mantenimiento de un estado del bienestar requiere de la acu- “Una sociedad sostenible basada en el consumo debe guiarse por los principios de justicia y equidad globales, que garanticen el riguroso cumplimiento de un orden global de prioridades” INGENIERÍA FINANCIERA. DECEM. Alternativas financieras para ayuda al desarrollo mulación de recursos económicos a partir de la tasación de patrimonio, rentas de capital y adquisición de bienes y servicios, aplicando el principio de redistribución mediante una tasación denominada progresiva. La consecución de una sociedad basada en los principios de equidad y justicia global implica la penalización del exceso, en una economía de mercado que opera en un régimen democrático que por definición debe contemplar la libertad consumidora del individuo en función de su poder adquisitivo. No es necesariamente obvio determinar qué es y qué no es un bien o servicio de lujo. Tampoco está claro si una tasación adicional sobre un bien o servicio de lujo disminuirá de forma considerable la demanda del mismo. Es necesario consensuar qué bienes o servicios son considerados de lujo y establecer un subconjunto cuya demanda no disminuya de forma sustancial ante una tasación adicional. Desde un punto de vista de eficiencia, es lógico tasar de forma más pronunciada aquellos bienes que no experimenten caídas grandes en la demanda cuando el precio aumente, de modo que aumente la recaudación y el consumo no se resienta. El exceso es perjudicial para la sociedad en su conjunto. El exceso no se manifiesta únicamente en aspectos como la contaminación o el abuso de poder. Los grandes patrimonios tienen la oportunidad y el deber de invertir y gastar su dinero de forma ética y social. Los grandes patrimonios deben sentar cátedra y convertirse en referencia a seguir, pues un mal gasto del dinero es irresponsable, pues una mala administración del dinero no es admisible en una sociedad global necesitada de inversores socialmente responsables, necesitada de consumidores que gasten eficientemente. La penalización del exceso es por tanto necesaria y conducente al incremento paulatino de la ayuda dedicada al desarrollo en el mundo pobre. Un impuesto sobre el lujo no es únicamente un modo de aplicar el principio de redistribución entre países ricos y países pobres. Es una forma de redistribuir entre los ricos y los pobres dentro de cada uno de los países en vías de desarrollo, un concepto de redistribución local que quizás hoy no se dé con el rigor de Occidente en países en vías de desarrollo que se caracterizan por una clase media casi inexistente. Mi casa es su casa. Mi mundo es su mundo. Mis acciones, mis actitudes, ya no son independientes del resto del mundo circundante. Son parte de un engranaje global que debe volverse sostenible. Notas 1 Éste es el séptimo artículo de la serie Decem, una serie de artículos fundamentalmente innovadores que pretenden proponer mecanismos financieros alternativos para recaudar fondos que se puedan destinar a ayuda al desarrollo de los países del tercer mundo. A lo largo de la serie de artículos, se hará hincapié en la implementabilidad de las ideas sugeridas y se propondrán argumentos a favor y en contra de las mismas. 2 Lo que en principio puede considerarse como una versión descafeinada del impuesto sobre el lujo. 3 De acuerdo a Ramsey (1927). 4 Consistente con la teoría del economista Pigou (1920). 5 Como es el caso con el impuesto sobre la renta de las personas físicas. 6 Un reciente análisis realizado por Gillen, Morrison y Stewart (2002), que recolectaron 254 estadísticos de demanda de 21 estudios, justifica el argumento de que la demanda de viajes de negocio de larga distancia es altamente inelástica, mientras que la demanda de viajes de placer de corta distancia es muy sensible al precio. 7 The Political Economy of British Taxation, 1660- 1815, Maxine Berg, Economic History Review. 8 World Wealth Report 2007, Capgemini y Merrill Lynch. 9 El arte en particular se escaparía a este tipo de tasación pues se entiende a menudo como una inversión poco correlacionada con los ciclos de acciones, renta fija y mercado inmobiliario, y no a un gasto relacionado con el consumo lujo. 10 En Irlanda existe una renta básica que se otorga a aquellas personas sin techo ni ocupación remunerada. Fuente: World Wealth Report 2007, Capgemini y Merrill Lynch
30 oct 2015
Artículo BIT
DECEM. Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (8). La fuga de cerebros: una fuga capital
INGENIERINÍAG EFNINIEARNÍCAI EFRINAA. NDCEICEERMA.. ATlitteurlnaactiióvna so f ienla anrcteie draes epsatrruac atuyuradra f laulj odse sdaer rcoalljoa n 1998, el entonces presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, abrió su discurso sobre el renacimiento africano con las siguientes palabras: “En un mundo en el que la generación de conocimiento nuevo y su aplicación en el cambio de la condición humana es el motor que aleja a la sociedad del barbarismo, no podemos olvidar la necesidad de llamar a los cientos de miles de intelectuales africanos para que vuelvan de sus lugares de emigración en Europa y América del Norte, para unirse a los que permanecieron en sus países de origen. Sueño con el día en el que los matemáticos e informáticos africanos residentes en Washington y Nueva York, los médicos, ingenieros, doctores, gestores y economistas africanos, vuelvan de Londres y Manchester y París y Bruselas para incorporarse al pool africano de talento, con el fin de encontrar soluciones a los problemas y retos de África, para abrir las puertas de África al mundo del conocimiento, para elevar a África en el universo de la investigación, la educación y la información.” En un mundo desigual la fuga de cerebros acentúa la disparidad de recursos humanos entre los dos hemisferios del globo, penaliza a sociedades necesitadas de profesionales cualificados, a expensas del beneficio injusto que repercute fundamentalmente en la sociedad del bienestar, que se complace de poder atraer el talento del mundo para darle una oportunidad de salir adelante, sin pararse a pensar en el efecto colateral que esa migración de mano de obra cualificada tiene en los países emisores, en los países de origen, que ven y no pueden parar una fuga injusta y no recompensada. Una fuga pseudo positiva La fuga de cerebros tiende a considerarse positiva desde los países que reciben la mano de obra cualificada procedente principalmente de los países en vías de desarrollo. Se trata de unos profesionales cualificados que, en su afán por mejorar su nivel de vida y aspirar a una vida más próspera, deciden dejar detrás sus países de origen para establecerse en Norteamérica y Europa, sociedades que por el envejecimiento de la población y la escasez de profesionales en determinadas áreas como la tecnológica o la sanitaria, ven con buenos ojos y aceptan de buena gana a estas gallinas de los huevos de oro provenientes del mundo en vías de desarrollo, que consiguen a precio de ganga. La mano de obra cualificada nada tiene que ver con la mano de obra poco cualificada. Son dos categorías diferentes cuyo impacto en el desarrollo económico de un país es notablemente distinto. Un país necesita de profesionales cualificados para salir adelante, un colectivo proporcionalmente muy inferior al de profesionales poco cualificados. Desde este punto de vista la fuga de cerebros vacía de profesionales cualificados una multitud de países en vías de desarrollo, los despoja de sus activos más valiosos, los expolia, arrebatando ese tesoro, un recurso vital, decisorio en el devenir y progreso económico. Decimos en Occidente que la ayuda al desarrollo de los últimos 30 años ha sido inefectiva en la lucha contra la pobreza de muchos países, que siguen anclados en niveles de renta per cápita de hace medio siglo. Decimos en el mundo industrializado que la corrupción y los regímenes políticos dictatoriales de medio mundo son un impedi- DECEM Alternativas financieras para ayuda al desarrollo (8) La fuga de cerebros: una fuga capital1 La fuga de cerebros es un fenómeno que se ha acentuado con la internacionalización de los flujos migratorios. Involucra a esa parte del colectivo inmigrante considerada mano de obra cualificada, y tiene un impacto profundamente negativo, desestabilizador y demoledor en las sociedades del mundo en vías de desarrollo, que ven como los profesionales formados con dinero público se marchan a otros países, aspirando a un futuro mejor. Jaime Pozuelo-Monfort The Multidisciplinary European http://j.pozuelo-monfort.com E INGENIERÍA FINANCIERA. DECEM. Alternativas financieras para ayuda al desarrollo mento para el normal desarrollo de sus economías. Nos gusta analizar a nivel macroeconómico y a posteriori el porqué del fracaso estrepitoso de multitud de economías de África y América Latina. Sin embargo no caemos en observar que algunos de los mecanismos fomentados desde Occidente, como la aceptación y atracción del talento proveniente de países pobres, se constituyen en un aliciente, en un catalizador, que acelera los procesos de empobrecimiento de numerosas economías, y les impide progresar, pues una economía sin capital humano capacitado es una economía inoperante, pues una economía incapaz de retener el talento por ella generado, es una economía que invierte y pierde lo invertido, desterrando para siempre el retorno de la inversión, que repercute de manera positiva en la parte del mundo que no lo necesita. Nos engañamos pensando que en el fondo en el mundo desarrollado estamos únicamente abriendo las puertas a aquellas personas que escapan de la pesadilla de la pobreza extrema buscando una vida mejor, pues únicamente abrimos las puertas a aquellas personas de formación cualificada, que en cualquier caso tendrían una oportunidad de trabajar en su país de origen, y nos olvidamos de forma flagrante de una mayoría de personas que viven en la más absoluta miseria, que carecen de educación porque no se la pueden pagar, y se ven condenadas a vivir sin esperanza. Nos engañamos pensando que esas personas a las que acogemos causan un impacto en sus países de origen, pues creemos que los envíos de dinero, o de otro modo las denominadas remesas, benefician a los que dejaron en casa. Debemos distinguir entre aquellos inmigrantes poco cualificados que envían remesas de aquellos inmigrantes cualificados que envían remesas. El primer grupo causa un efecto más positivo que el segundo en sus países de origen. En esta línea de argumentación y de acuerdo a un estudio reciente de Riccardo Faini2, no hay evidencia empírica de que los inmigrantes cualificados envíen más remesas que los no cualificados. Al contrario, los inmigrantes cualificados pasan más tiempo en el extranjero que los no cualificados, y echan raíces con más facilidad en los países de acogida. El estudio concluye que la mano de obra cualificada proveniente de familias más educadas y adineradas, tiene un incentivo menor a enviar remesas, al mismo tiempo que pasa un mayor tiempo en el extranjero y tiene facilidad para atraer a la familia a los países de acogida. En conclusión, la fuga de cerebros, arguye el estudio, no puede asociarse con un índice mayor de reenvío de remesas, desmitificando la creencia de que la importación de mano de obra cualificada es más positiva para el mundo en vías de desarrollo que la importación de mano de obra no cualificada. Cifras detrás del fenómeno El Profesor Richard Devon de la Universidad estatal de Pensilvania estima que Estados Unidos invierte 200.000 dólares en cada estudiante que termina una licenciatura, lo que da una idea de lo que se ahorra el mundo industrializado al importar profesionales cualificados desde otros países3. No es un mundo fácil para las economías en vías de desarrollo. Un estudio4 de la “Organización para el Desarrollo y Cooperación Económica” muestra que de entre los receptores indios y chinos de un doctorado en ciencias o ingeniería en Estados Unidos en 1990-91, un 79% de indios y un 88% de chinos seguían trabajando en Estados Unidos en 1995. Estos porcentajes contrastan fuertemente con un 11% de coreanos y un 15% de japoneses, que habiendo recibido un doctorado en Estados Unidos en 1990-91 continuaban trabajando en el país en 1995. La siguiente figura muestra el drama que viven algunos países de África en el sector sanitario. El promedio porcentual de médicos africanos que deciden partir al extranjero es de un 29% en el África Subsahariana, alcanzando picos por encima del 50% en países como Liberia, Angola o Mozambique. No es difícil adivinar la razón del estancamiento de la economía de muchos de estos países, tan azotados por epidemias como la malaria o el Sida y tan incapaces de tratar a su propia población por la insuficiencia de recursos humanos. El caso de las enfermeras mejora al de los médicos, pero no se presenta alentador. Un fenómeno que está lastrando a todo un continente como África. De acuerdo al Director General Ndioro Ndiaye de la Organización Internacional de Migración dependiente de Naciones Unidas, para compensar la pérdida y escasez de habilidades provocada por la fuga de cerebros, los países africanos tienen que dedicar 4.000 millones de dólares anuales para emplear a 100.000 expatriados no africanos que cubren los puestos vacantes, que reducen los efectos devastadores provocados por la fuga de cerebros5. No todo son malas noticias en África, la caída de determinados dictadores está INGENIERÍA FINANCIERA. DECEM. Alternativas financieras para ayuda al desarrollo propiciando la vuelta masiva de expatriados. Es el caso de Kenya, donde la reciente elección del presidente Mwai Kibaki ha desencadenado unas expectativas de retorno masivo de sus ciudadanos en el extranjero. De acuerdo a Kibaki, Kenya necesita “el genio de sus ciudadanos donde quiera que estén”. Devolvamos lo que no es nuestro La ayuda al desarrollo no es más que la propina al mundo pobre por los servicios prestados, una propina que no compensa el daño hecho a unas sociedades expoliadas de sus recursos más preciosos, las personas, sin las que este mundo no puede operar, sin las cuales este mundo no puede avanzar. Un mundo globalizado es un mundo de movilidad, en el que los flujos migratorios deberían idealmente funcionar independientemente de la cualificación de las personas. Aceptamos a doctores africanos pero no a los desesperados que llegan a las costas en patera. Es un mecanismo de doble rasero que no compensa a las sociedades expoliadas por el daño realizado. Hay modos de impedir que el inmigrante cualificado se quede de por vida en el país de acogida, y de fomentar el retorno a su país de origen. Los médicos, por ejemplo, podrían estar obligados a permanecer por un periodo de varios años trabajando en el país de origen, para devolver la inversión realizada a cargo y costa de las arcas públicas. El Ministerio de Salud surafricano6, por ejemplo, retrasa la entrega del título de licenciado en medicina, para asegurarse de que la certificación viene después en lugar de preceder al periodo de servicio público. El expatriado que huye del mundo pobre en busca de una oportunidad profesional en el primer mundo tiene la responsabilidad de compensar a su país de origen por los servicios prestados, por haberle facilitado una educación y una oportunidad de aspirar a una vida mejor en el extranjero. El expatriado debe contribuir a que en su país de origen su marcha se vea compensada por la formación de un profesional similar y el establecimiento de políticas de retención del talento. Tanto el país de destino, típicamente un país desarrollado, como el inmigrante cualificado deben compensar al país pobre del que sale la mano de obra cualificada, una compensación a modo de impuesto aplicado de forma equitativa tanto al país de acogida como al expatriado. La proposición anterior es fácil de implementar y pretende compensar por el robo de un recurso humano cualificado, formado en un país en vías de desarrollo, que tras haber invertido en formación se ve indefenso, frente a las facilidades que Europa y Norteamérica dan al inmigrante cualificado. Una proposición que supondría que el estado de acogida que atrae al inmigrante cualificado, abonase al país emisor una cantidad equivalente a un porcentaje del sueldo bruto del trabajador cualificado, una cantidad que se vería complementada por una contribución similar por parte del inmigrante cualificado, pues tanto el país de acogida como el inmigrante cualificado se benefician de una situación que únicamente perjudica al país emisor, que debe ser compensado por un daño que a día de hoy pasa desapercibido, ignorado, lejos de la atención de lo medios de comunicación, que no quieren, que no deben denunciar un flujo migratorio que mezcla el favoritismo descarado con la conveniencia aguda. Todos somos libres en un mundo globalizado. Libres de emigrar o de permanecer. Libres de arriesgar, de esforzarnos. Pero las propias reglas construidas por el ser humano a lo largo de décadas, de siglos de historia, dificultan la puesta en marcha de un sistema justo, construyendo barreras e impidiendo el paso cuando nos conviene, utilizando nuestro músculo militar para proteger un orden internacional que nos beneficia. El ser humano del siglo veintiuno, las sociedades del siglo veintiuno, tienen que comenzar a abonar el daño colateral provocado por unas políticas de inmigración selectiva que despojan al mundo pobre de sus activos más preciosos. Notas 1 Éste es el octavo artículo de la serie Decem, una serie de artículos fundamentalmente innovadores que pretenden proponer mecanismos financieros alternativos para recaudar fondos que se puedan destinar a ayuda al desarrollo de los países del tercer mundo. A lo largo de la serie de artículos, se hará hincapié en la implementabilidad de las ideas sugeridas y se propondrán argumentos a favor y en contra de las mismas. 2 Remittances and the Brain Drain, Riccardo Faini, Junio 2006 3 http://www.businessweek.com/smallbiz/content/ aug2007/sb20070821_920025.htm 4 http://www.oecdobserver.org/news/fullstory.php/ aid/673/The_brain_drain:_Old_myths,_new_real ities.html 5 http://www.un.org/ecosocdev/geninfo/afrec/vol 17no2/172brain.htm 6 http://www.queensu.ca/samp/transform/Cohen 1.htm
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