e plantea actualmente una reforma de los estudios de ingeniería, que constituye una auténtica revolución cuyas consecuencias son difíciles de evaluar, aunque parece pueden ser muy negativas para el conjunto de estas enseñanzas. Los estudios de Ingeniería tienen su razón de ser en aunar un conjunto de actividades humanas que conjugan ciencia y técnica, con el fin de colaborar con el progreso socio económico de nuestro país y, en lo relativo a la Ingeniería Superior, mejorar, además, el desarrollo industrial y el nivel de I+D+i. Es importante destacar que la creación de las ingenierías, y por tanto de los Centros en donde se formaban los técnicos que las ejercían, junto a los títulos que se les otorgaba, surge como una necesidad del Estado de disponer de una serie de funcionarios (¿no sería mejor profesionales?) capacitados para proyectar o vigilar aquellos trabajos en los que el Estado interviene, bien por razones de orden fiscal, por salubridad, seguridad o por otras causas. La Unión Europea, en 1999, trata de aunar y homogeneizar los diferentes sistemas educativos universitarios de todos los países que la integran, creando el Espacio Europeo de Educación Superior que permita crear un sistema compatible de titulaciones entre los diferentes países, establecer planes de estudio basados fundamentalmente en los dos ciclos principales de Grado y Postgrado, aplicar un sistema de créditos equivalentes y garantizar la calidad de la educación. Las Universidades, con el modelo actual o con el que triga el Espacio Europeo de Educación supero¡ior, deben de continuar cumpliendo sus tres finalidades clásicas de impartir enseñanza, realizar investigaciones e impulsar la transferencia de tecnologías a la sociedad manteniendo un alto nivel de calidad. La adaptación al Espacio Europeo de Educación, un reto para nuestra Ingeniería S El autor, quince años como Rector de la Universidad Politécnica de Madrid, aporta su experiencia y su conocimiento para reflexionar sobre la incorporación de nuestra Ingeniería al Espacio Europeo de Educación. Partiendo de una valoración muy positiva de la actual formación de nuestros ingenieros, recomienda prudencia a la hora de abordar el proceso, y propone una serie de actuaciones para hacerlo con las suficientes garantías. Rafael Portaencasa Baeza Ex-Rector Universidad Politécnica de Madrid “Los estudios actuales se han adaptado a las necesidades de nuestra sociedad y han contribuido de modo notable al desarrollo de nuestras industrias, empresas y Administración” Triibuna La actual formación, sólida y adecuada a nuestras necesidades Si miramos para atrás podemos observar que en el ámbito de las Ingenierías y Arquitectura, en todos los Centros que existen en las Universidades españolas, se han preocupado constantemente de formar titulados, con los conocimientos precisos para las necesidades de las diferentes industrias y administración y es de destacar que el paro de titulados en casi todas las ramas de la Ingeniería es prácticamente nulo, luego ciertamente los estudios se han adaptado plenamente a las necesidades de nuestra sociedad y han contribuido de modo notable al desarrollo de nuestras industrias, empresas y administración. En la mayoría de los países más desarrollados del mundo, el acceso a la profesión de Ingeniero Superior requiere una formación extensa y profunda en materias básicas, técnicas y tecnológicas. Si se establece un programa de menos de 5 años para estas profesiones, se impedirá a nuestros profesionales competir en igualdad de condiciones con los ingenieros que se forman en Europa. La declaración de Bolonia no expresa en ningún momento la necesidad de eliminar niveles de estudio o equiparar todos los estudios a un nivel único, sino todo lo contrario y por ello se considera imprescindible el mantenimiento de una formación mínima de 5 años para la profesión de Ingeniero Superior. Nuestro actual modelo de sistema universitario es totalmente dinámico, capaz de corregir en cada momento todos sus múltiples defectos. Además, llevamos ya varios años con una amplia movilidad de nuestros estudiantes entre otros Centros Europeos, programas de doble titulación con otras Universidades Europeas de alta calidad y también es cierto que nuestros titulados no tienen problemas para encontrar empleo, no solo en la industria española, sino en cualquier otra de la Unión Europea, donde deseen hacerlo, siempre que tengan un buen conocimiento de la lengua del país o al menos del inglés. Por todas estas razones estimo que deberíamos ser cautos en todo lo que supone una auténtica revolución de los sistemas educativos, viendo sus ventajas e inconvenientes, y desde luego no siendo pioneros en reformas que luego no fueran secundadas por los países de mayor peso de la Unión Europea. Este nuevo modelo hace desaparecer o convertir en otra cosa diferente a los actuales Centros de Ingeniería y Arquitectura Técnica. Hay un problema latente que no podemos olvidar. Los titulados de estos Centros han sido siempre muy demandados por el sector empresarial, y parecería lógico atender su demanda de pasar sus tres años actuales a cuatro, sin dejar de tener en cuenta que sus formación debe ser más práctica que la de los Centros de Ingeniería. Por otro lado, en la mayoría de estos Centros, y especialmente en los de la Universidad Politécnica de Madrid, si dejamos a un lado las asignaturas básicas, más del 70% de su profesorado solo tiene el Título de Ingeniero Técnico o Arquitecto Técnico, luego no es fácil la reconversión para que pudieran impartir estudios de ciclo completo, como son los nuevos que se establecen de Grado. Este es un difícil problema que requiere soluciones o propuestas, que hasta la fecha no conozco. Son muchos los temas pendientes que requieren muchos análisis y reflexiones, pensando siempre en lo que tenemos y no en modelos utópicos, que a lo mejor no podrían realizarse. Esta reflexión creo que debe encaminarse a estudiar con calma y lentitud por parte de todos los colectivos afectados, como son las Universidades, los profesores y alumnos de las mismas, los Colegios Profesionales y el sector empresarial e industrial, todos los cambios precisos para mejorar nuestro actual sistema educativo y su adaptabilidad posible, o no, a los modelos de Bolonia. Se deberá analizar todos los defectos corregibles, perfeccionamiento del profesorado, mejora de laboratorios, prácticas empresariales y otros. La unificación prevista de los estudios en 4 años plantea, ade- 34 bit 162 ABR.-MAY. 2007 TRIBUNA. La adaptación al Espacio Europeo de Educación, un reto para nuestra Ingeniería “En la mayoría de los países más desarrollados del mundo, el acceso a la profesión de Ingeniero requiere de una formación extensa y profunda en materias básicas, técnicas y tecnológicas” más, la necesidad de fusionar las Escuelas de Ingeniería Técnica con las de Ingeniería Superior, con todos los problemas que esto supone en muchas Universidades, no solo por la distancia física de sus edificios, sino por razones académicas. Finalmente, hay que tener en cuenta el tema de las atribuciones profesiones, vinculadas a la mayoría de los actuales títulos de Ingeniería, requerirán una nueva Ley de Atribuciones que marque las pautas a seguir y defina responsabilidades. Una propuesta basada en la experiencia y el conocimiento No obstante si se sigue adelante con esta reforma, deberían realizarse las siguientes acciones: 1. Actuales Escuelas Universitarias de Ingeniería Técnica y Arquitectura Técnica: En estos Centros solo se impartirían los títulos actuales que hasta ahora se daban de 3 años y se atiende su demanda de pasar a 4 años. Estos títulos tendrían atribuciones profesionales verticales, como actualmente está establecido. También podrían impartirse en dichas Escuelas otros títulos de Grado de 4 años sin atribuciones profesionales. Así pues, en dichas Escuelas no se podría impartir los Master con atribuciones profesionales horizontales. En las citadas Escuelas sí podrían impartirse Master sin atribuciones profesionales, debiendo exigirse para ello un número mínimo de doctores en asignaturas tecnológicas y una valoración positiva de calidad por la ANECA. 2. Actuales Escuelas Superiores de Ingeniería: En estos Centros se podría impartir los actuales títulos de ingeniería técnica de 4 años con atribuciones profesionales verticales, si así lo aprueba la propia Universidad. También podrían impartirse nuevos títulos de 4 años sin atribuciones profesiones específicas. En estas Escuelas se podría impartir los Master de 1 ó 2 años de duración, correspondientes a los actuales títulos oficiales, con atribuciones profesionales horizontales. Igualmente podrían impartirse otros títulos de Master sin atribuciones profesionales. Si resumiéramos lo anterior el modelo recomendado, según mi opinión, si se sigue adelante con este proceso, sería el siguiente: a) Títulos de Grado de 4 años, con atribuciones profesionales verticales que se podrían impartir tanto en las actuales Escuelas Universitarias como en las Superiores. b) Títulos de Master, con atribuciones profesionales horizontales, que solo podrán impartirse en las actuales Escuelas Superiores, con duración de 1 ó 2 años. c) Títulos de Master sin atribuciones profesionales, que podrían impartirse en todos los Centros, teniendo en cuenta para las Escuelas Universitarias actuales las recomendaciones anteriores. En todos estos casos se requerirá que la Universidad apruebe en cada caso las pautas a seguir para la impartición de los diferentes estudios en sus diversos Centros, de acuerdo con sus recursos económicos y disponibilidad de profesorado cualificado. Reflejo en estos puntos mi opinión personal, basada en mi conocimiento y experiencia en el mundo de la Ingeniería y Arquitectura, pero son temas a debatir y analizar profundamente, pues el objetivo fundamental debe ser siempre el que originó la existencia de la propia Ingeniería, que es atender las necesidades crecientes de nuestras industrias y sociedad, sin abandonar ni el nivel ni el prestigio que desde hace muchos años caracteriza a nuestros titulados. La adaptación al Espacio Europeo de Educación, un reto para nuestra Ingeniería