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TRIBUNA IBERSAT En este momento se está llevando a cabo un estudio que intenta determinar la conveniencia o no de desarrollar un satélite de comunicaciones español. Sería imprudente prejuzgar el resultado de este estudio, máxime si no se dispone de toda la información necesaria, para hacerlo. Lo que si es posible, es intentar una reflexión sobre cuáles serian las consideraciones clave asociadas al desarrollo propuesto y que consecuencias inmediatas se pueden deducir. Cuáles serian las razones por las que España debería desarrollar eo implementar un satélite nacional Es más fácil contestar a esta pregunta si analizamos las motivaciones del desarrollo de otros sistemas domésticos. En un primer grupo, nos encontramos con países cuya geografía combinada, en muchos casos con una infraestructura de telecomunicaciones relativamente poco desarrollada, hace que un sistema de comunicaciones basado en un satélite nacional sea el mecanismo más expeditivo para agilizar la introducción de redes y servicios. Este es el caso de PALAPA Indonesia, INSAT India, BRASILSAT Brasil, ARABSAT Países Árabes. En prácticamente todos estos casos, la tecnología utilizada, tanto para el satélite como para las estaciones terrenas, ha sido proporcionada por una tercera nación, normalmente EEUU Hughes, Ford Aerospace, etc. En un segundo grupo de países, como los EEUU, Canadá y la Unión Soviética, la extensión geográfica combinada con una industria espacial avanzada ha dado lugar a la proliferación de sistemas domésticos de satélites de diversas características Westar, Satcom, Comstar, G. Star, Telstar, Spacenet, Galaxy, Anik, Molnya, Loutch, etc. En los EEUU, un ambiente de telecomunicaciones liberalizado ha encontrado en los satélites el vehículo ideal para la implementación de redes alternativas. Por ejemplo, sistemas de common carriers y redes privadas con acceso directo del usuario al satélite. Por último, en Europa y Japón se han desarrollado y se están desarrollando varios sistemas domésticos TELECOM en Francia, DFS Copernicus en la RFA, ITALSAT en Italia, TELEX en los países escandinavos, CS en Japón. En todos estos casos la motivación de su desarrollo parece ser una combinación de, por una parte, la identificación de las ventajas que el satélite ofrece, incluso en geografías de extensión moderadas y con redes de comunicación avanzadas, y por otra parte, una posición estratégica de la industria aeroespacial y de los Gobiernos de los respectivos países que han deseado mantener una autonomía nacional. José M. Casas. Es ingeniero Superior de Telecom un reacio nes por la ETSl de Telecomunicación de Madrid. Entre 1973 y 1977 trabaja en Standard Tele ISTL en Harlow, Reino Unido. Entre 1977 y 1984. en ITT en de Es que además Europeo de Investigación y Tecnología Espacie le ir. ESA, en Noordwijk, Holanda. Actualmente, es responsable de los aspectos relacionados con los conexiones de redes en un programa de distribución de sobre un sistema de satélites APOLLO y de la identificación de entornos de integración de un sistema de satélite en la RDSI. estos sistemas domésticos, el tema nacido con vocación europea EUTELSAT, el cual proporciona servicios de distribución de televisión, telefonía internacional y otros servicios especiales a un consorcio de 17 países europeos entre los que se encuentra España. Desgraciadamente, el desarrollo de todos estos sistemas domésticos es un ejemplo más del síndrome de fraccionamiento de nuestro continente. Los diferentes países, en vez de haber establecido una política tecnológica e industrial coordinada que hubiese permitido optimizar los costes de desarrollo y haber creado un mercado global único, han desarrollado sistemas mutuamente incompatibles y que en buena medida parecen diseñados para pro tejer en cada caso la industria de cada país. En esta situación, Qué se puede hacer en España Está claro que aunque de toda Europa, con la obvia excepción de la URSS, es probablemente el país que mayor beneficio puede obtener de un sistema nacional de satélites de telecomunicación por extensión, grado de evolución de la red, presencia de extranjeros nuestra motivación es bastante lejana a la de los países reseñados en primer lugar. No hay razones suficientemente claras para justificar la adquisición en el exterior de todo un sistema de satélites y estaciones terrenas porque lo demande el mercado. otros países europeos antes indicados, sí parece deseable con una perspectiva estratégica el desarrollo de un programa nacional de telecomunicación espacial. A medida que han do pasando los años los satélites se han ido convirtiendo en elementos cada vez más familiares en el diseño y planificación de las redes. Los costes de lanzamiento se estima que se reducirán sustancialmente en unos años y al mismo tiempo la funcionalidad de la carga útil tiende a aumentar constantemente. A pesar del desarrollo de tecnologías de transmisión alternativas cables de fibras ópticas, existe una amplia gama de aplicaciones y configuraciones de red donde los satélites pueden jugar un papel importante. Por estas razones, España debe dotarse de una industria que esté en condiciones de soportar las actividades de telecomunicaciones espaciales. El desarrollo de un sistema nacional sería tal vez el método más pragmático de conseguir este objetivo. Al mismo tiempo, sería deseable evitar caer en el cantonalismo de crear otro sistema más que estuviera de por sí cerrado a resto de Europa. A riesgo de pecar de ingenuo yo sugeriría a nuestras Autoridades que tratasen de abrir vías para la armonización de una política paneuropea de satélites de telecomunicación. Esto, por supuesto, no es nada fácil habida cuenta de la rígida estructura de la industria y de las administraciones de telecomunicación y de los limitados éxitos de la CEC para conseguir una mayor Liberalización hasta el momento. En todo caso un sistema de satélites es un elemento importante de la infraestructura de un país moderno y su implementación requiere una planificación muy cuidadosa. Es importante señalar que, aunque el desarrollo de la carga útil del satélite puede percibirse como elemento más interesante para la industria, es tal vez más importante desarrollar las aplicaciones y el segmento terreno que permiten el uso del sistema. Un problema general de los sistemas de satélites europeos ha sido que si bien los satélites han sido desarrollados, implementados y puestos en órbita, en general no han sido utilizados en la medida de sus posibilidades. Aunque existen varios grados de innovación e implementación de sistemas de satélite es necesario prever entre cinco y diez años el comienzo de las operaciones. La idea, no sé si fundada o no de lanzar un satélite en 1992 como parte de la conmemoración de descubrimiento, parece trivializadora.
30 oct 2015