19871997 Viendo pasar el tren Texto Aníbal R. Figueiras Vidal Director de ETSI Telecomunicación. Universidad de Santiago Vigo. No es cosa de recrear aquí definiciones, descripciones y apologías de las Tecnologías de la Información recientemente descubiertas como conjunto en España, sirven para minutos de radio, tantas columnas de prensa, tantas declaraciones de éxito, tantas sesiones de seminarios, que podemos suponer que ha numerosos expertos en sus aspectos genéricos, y no resulta conveniente distraer, de tantas fuentes de saber la atención de profesio La información sobre las Tecnologías de a Información comienza a seguir, en nuestro país, un camino contrapuesto a la ciencia de dichas tecnologías los circunloquios y las repeticiones sobre sus generalidades no van acompañados por el planteamiento, análisis y resolución de lo fundamental. La discusión y formulación de objetivos, métodos, recursos, herramientas, etc., no reciben invitación para traspasar nuestras fronteras. Hace diez años, fecha inicial de referencia, en la que puede estimarse que estaba apareciendo un razonable knowkow sobre estas tecnologías en España, se iniciaron encomiables esfuerzos por parte de muchos departamentos de la Administración, numerosas empresas, varios centros de investigación y algunos grupos universitarios por organizar, rentabilizar nivel científico tecnológico disponible. A mi entender, tales intentos no han sido suficientemente coherentes, continuados y selectivos como para dar los resultados en los que se confiaba no hemos recortado distancias con los países más avanzados, y de ello hay numerosos ejemplos. Por no extenderme en enumeraciones y casos particulares, dedicaré los párrafos que siguen a los cuatro aspectos que, en mi opinión, tienen importancia trascendental y no han sido convenientemente abordados. Las políticas de necesidades, obscuras y mal difundidas, las ofertas y propuestas, no presentadas salvo en condiciones de reclamación, y los estudios de apertura de mercados, siempre pospuestos a su captura por otros, nos ofrecen el clásico panorama de la casa sin barrer. Sería tan trabajoso determinar por dónde cortar el circulo Recetas hay, y harto acreditadas abundante y asequible información sobre políticas ministeriales, tendencias empresariales, experiencias exportadoras coordinación por parte de profesionales de reacciones seleccionadas. Pese a ello, aventuro la opinión de que no veremos como los implicados vencen sus propias inercias. La cooperación en planes y programas internacionales se lleva a cabo, en la mayoría de los casos, como cola de león que ahuyenta las moscas que pican cuerpo y cabeza y de pequeño se trata habitualmente. el europeo, ceñido a perseguir los despojos del estadounidense y del japonés. Una cola además por el raquitismo de los programas nacionales, recortados cada año bajo el divertido pretexto de que no hay material humano suficiente me comprometo a demostrar, en vanos terrenos, que lo había planteamientos equivalentes a los de otros países. Se toma como fin la inmediata recuperación de las contribuciones anuales. No se conocen fórmulas para generar verdadero provecho, la capacidad de elaborar productos avanzados, en lugar de alquilar a plazo corto a investigadores y técnicos. Inducir y arriesgar la creación de compiiñi1. de multinacional no parece prohibido iras una adecuada selección de campos de actividad, que los hay casi desiertos en Europa fomentar la cooperación con ellos de centros públicos sería casi trivial. Incluso mecanismos de agrupación para fines específicos quedan a nuestro alcance. Pero sospecho que la intensidad del desconcierto y la urgencia nos harán retroceder en la próxima década en resultados de esta cooperación internacional. Un aspecto no menos negativo es la creencia de la opinión pública en un mundo de extrañas maravillas, lejanamente relacionado con las Tecnologías de la Información y más cercano a la ciencia ficción, llevados de la mano por medios de difusión que presentan ordenadores que persiguen, robots que deciden, circuitos que piensan y ondas que se divinizan. Es la noticia científico técnica tratada en España con igual asiduidad, cuidado y deferencia que la económica, la artística, la de espectáculos, cualquier otra F.s obligación de expertos en cada faceta bases científicas, utilización, impacto social, etc. no frustrar a generaciones completas absolutamente aprovechables, que ya hoy quedan enganchadas al ordenador de liegos y ensayos arbitrarios, a los que no se transmite mensaje alguno sobre otras posibilidades. Auguro, de todas formas, que nos seguiremos quejando de que se ignora nuestro mundo y que nos faltan manos y. Como he mencionado las cabezas, me viene a la mía que el número de las disponibles como titulados y técnicos resulta ya no frustrante, sino dramáticamente reducido, Y me voy a permitir una extensión impar en este cuarto aspecto porque a él va muy ligada mi vida. Hoy se multiplican las quejas lo que no deja de encender mi simpatía al recordar que. precisamente hace diez años, se hicieron las primera advertencias sobre el previsible futuro. No puedo comprender el retraso, pero menos la actual actuación colgar carteles diciendo esto es una Escuela, iniciativas casi individuales para formar por arriba o por los lados lo que ayuda, pero no soluciona el verdadero mal, f.s paradójica una situación en que se rechaza el ingreso en una Escuela por no disponer de un 7,G como resultado de un curioso cómputo en que las dispersiones por diferencias de rigor entre centros, por falta de criterio y uniformidad en divertidos exámenes de una mañana o una tarde, a los que se incorporan materias que poco tienen que ver con vocaciones específicas y que confunden así la validación de un bachillerato con la adecuación para el ingreso en una carrera, mientras existe una brutal sobredemanda de titulados, y hay titulados que podrían formar si hubiese plazas, espacio y medios adecuados es una burla a los estudiantes, a las empresas y al país. Es lamentable que nadie coordine la reconversión de otros titulados, ni nadie quiera ser coordinado. Es educación continua por escasez de candidatos, y que haya escasez de candidatos porque no son suficientes para el trabajo diario y la oferta de educación continua es pobre. Es. resumo, la completa catástrofe ni se estudia el problema ni se toma medida alguna que tienda a reducirlo de modo efica. En un plazo de diez años, esta pesada piedra colgada a nuestro cuello nos llevará irremisiblemente al fondo de la incapacidad tecnológica creo que hemos perdido tiempo. Hacer partícipe a quienes me leéis de un pesimismo que me ha ganado en quince años de profesión no supone una llamada al catastrofismo para desmentirme, entre otros, estáis vosotros. Os deseo la mejor suerte.