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Qué es la Ingeniería de Telecomunicación
Javier de la Plaza Onega Ingeniero de Telecomunicación QUE ES LA INGENIERÍA DE TELECOMUNICACIÓN La la impresión de que la telecomunicación va perdiendo entidad en los últimos añosf debido quizá a la aparición de nuevas palabras que podrían hacer pensar en técnh cas esencialmente nuevas cuando solamente son prefijos y sufh jos unidos con mayor o menor aciertoa Sin embargo aunque las actividades a que se refieren esa variedad de palabras pertenecen al mundo de la Telecomunicación ésa aparece cada vez con menos fuerza en publicacionesf ofertas de trabajo y publicidad en general a pesar de haber celebrado su año mundial Por otra parte intercambiando ideas con profesionales de esta ingeniería parece no estar claro su concepto y función En general telecomunicación es todo tipo de comunican ción de información fhablada escritaf de imagen de control o de datos en el sentido más amplioj que no se hace por un medio directo sino que requiere un tratamiento y un medio de transmh siún automáticos TRIBUNA Debido al rápido desarrollo tecnológico en los últimos añosr tanto el tratamiento y proceso de información como los medios de transmisión han evolucionado muchísimo y la teleco municación se ha enriquecido enormemente pero su objetivo básico sigue siendo el mismch En el pasado ha sido frecuente confundir la telecomunica ción con la electrónicar ciertamente sin ésta la telecomunicación quedaría muy disminuida hoy díaf pero conviene aclarar que la electrónica es solamente su material base y que la telecomunica ción es todo el complejo sistema que resulta de combinar inge niosamente un conjunto de funciones generalmente electrónicas y unos medios de transmisión La electrónica en su principio era bastante elemental y los equipos eran muy grandes para sistemas de telecomunicación que daban un servicio bastante limitadc La gran densidad de funciones electrónicas alcanzada hoy día y el que esas funciones sean flexibles ha conducido a lo que podemos llamar electrónh ca programada que ha permitido realizar sistemas de telecom nicación muy complejos y flexibles con un volumen reducidoa Es entonces cuando se separa un poco a la electrónica de la telecomunicación para emparejarla con su rama más moderna que es la informáticas quizá por el gran volumen económico que mueve a su alrededor Parece que la informática no es telecomu nicaciónf cuando es una forma de ella tal y como se ha definido anteriormente con su tratamiento y proceso de información y sus medios de transmisión Solamente se ha añadido una carac terística al sistema de telecomunicación y es que permite al usuario una gran flexibilidad de operación por lo que le interesa tener una formación tan amplia como lo requieran el conjunto de facilidades ofrecidas por el sistemaa Sería absurdo crear una nueva ingeniería para diferenciar una comunicación de informa ción de vídeo de una comunicación de información de datosr cuando en amboscasos se puede tratar de hacer una transferencia de información de un medio magnético de almacenamientoa Es muy importante remarcar la diferencia entre el sistema informático como ingeniería de telecomunicación y como equi po acabado que se suministra al usuario para sus aplicaciones y que no entra para nada en su estructura ni tecnologíaf es para él funcionalmente una caja negran con más o menos módulos que permite ser manejada de acuerdo con las especificaciones indica das en la documentación facilitada por el suministrador Es cierto y por razones bastante conocidas que es muy desproporcionado el número de ingenierosf licenciados y técnh cos que en nuestro país se dedican al uso de sistemas de teleco municación de electrónica programada comparado con los que se dedican a desarrollarlos y fabricarlosf pero es una gran xes ponsabilidad y un gran desafío para la Ingeniería deTelecomib nicación poner el máximo esfuerzo en el desarrollo de estos sistemas para los distintos tipos de aplicaciones que la industria y la sociedad demandan urgentemente control de procesosr m nejo de bases de datosr tratamiento y comunicación de informa ción en generaL Por otra parte es absolutamente necesario moth var al máximo y reconocer en todos los aspectos el trabajo de los ingenieros que contribuyan a que ese desarrollo sea realidacL El plan de estudios de la ETSIT como centro de forn ción básico para dirigir la ingeniería hacia el desarrollo de siste masr debe de ir orientado de forma prácticaf directa y urgente y con la máxima cooperación con la industria a los sistemas de telecomunicación de electrónica programadaf si se quiere alcan zar una cierta autonomía en este campo de la ingeniería que sin ninguna duda condicionará el futuro industrial y socialf de otro modo no pasaremos de ser unos meros usuarios de los sistemas desarrollados en el exterior Todo esto puede sonar una vez más a tópicor pero hay que insistir en que ya está bien de enseñar tanta teoría y seguir estudiando aún más teoría para conseguir un título relevanter la ingeniería si no tiene un sentido práctico no sirve para casi nadas para ese fin hay otros centros universita rios muy cualificadosa La relación y cooperación con la indus tria debe ser algo más que cursillos aisladosf debe haber una estrecha comunicación de objetivos y actividades para sacar el máximo rendimiento a lo que se aprende en esa larga y dura fase de formación Se han creado distintos centros para la enseñanza de la informática en Españar cabe pensar que con el fin de dar una formación al nivel de usuario que se ha definido anterior mentef no con la finalidad de cubrir la función que a la Inge niería de Telecomunicación le correspondea Esa función va des de la definición y desarrollo de un sistema informático hasta su fabricación y producción de la documentación de todas las caa racterísticas y posibilidades que satisface y que el usuario debe rá conocer para sacar de él el máximo benef icith Debido a la avanzada tecnología que los sistemas de te comunicación de electrónica programada requieren así como a su continua evolución sólo podrán conseguirse resultados impon tantes a nivel nacional si se centran todos los esfuerzos a través de la Ingeniería de Telecomunicación debido a su gran base en áreas muy amplias del tratamiento y la comunicación de infon maciónr la dispersión de actividades paralelas descoordinadas haría perder desgraciadamente el último vagón del desarrollen Los organismos estatales juegan un papel importantísimo en este tema dada la imperiosa necesidad de unir esfuerzos y coordinarlos de la forma más eficazf pero su estructura no es la más adecuada para conseguir una tecnología nacional en este decisivo campo de la ingeniería La electrónica y la informática están localizadas en una Dirección General mientras que la tele comunicación que es la técnica que integra a ambas se encuentra dispersa en diferentes estamentos como si de algo raro se trata raf cuando técnicamente y funcionalmente está perfectamente definidaa Desde el punto de vista de la planificación y coordinación a nivel nacional sería mucho más acertado hacer un Plan de Telecomunicación Nacional donde convergieran las distintas a tividades e intereses de la Industria y los Servicios que planes parciales para cada una de las áreas que constituyen la telecomu nicaciónf cuando la tecnología básicaf que es donde radica el supremo esfuerzo que hay que hacerf es la mismaa M Javier de la Plaza Ortega
30 oct 2015
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Reflexiones en torno a una mesa redonda
TRIBUNA Reflexiones en torno a una mesa redonda Francisco Jiménez Eusebia Delegación del Gobierno en C.T.N.E. Los días 6 y 7 de diciembre se celebró un seminario, organizado por FUNDESCO, para tratar del futuro de las telecomunicaciones. Aunque no he podido asistir a las sesiones, la mesa redonda con que finalizó me pareció particularmente interesante, porque los ponentes representaban un amplio espectro de la Administración, e iban a ser moderados por un hombre de la Compañía Telefónica. Conocía ya a tres de los ponentes, Joaquín Osa, Javier Nadal y Manuel Lázaro. Los dos primeros, Ingenieros de Telecomunicación, son buenos profesionales, altamente cualificados y situados en lugares preferentes para observar el cambio de nuestro sector y desde allí ejercer de animadores en el sentido que más convenga al país. Creo que lo están haciendo bien yme interesaba escucharles. La parquedad de palabras, largueza de conocimientos y ponderación de ideas de Manuel Lázaro me parecieron prometedoras. De Valeriano Muñoz no tenía referencias. Representaba a Economía y Hacienda, cuyas posturas ante las telecomunicaciones sí me son conocidas. En cualquier caso no vendría mal un contraste. As pues, decidía asistir y, ciertamente, no quedé defraudado. Las cosas que allí escuché, y las que dejé de oír, me parecieron materia importante para ser traídas a estas páginas. LAS PONENCIAS Valeriano Muñoz centró intervención en demostrar que las telecomunicaciones son el sector del futuro y citó un Estudio sobre Sectores de Futuro en España, el Plan Electrónico e Informático y el hecho de que la empresa pública es un instrumento de gran poder en las actividades del país. Como empresas públicas consideraba a RTVE y a CTNE. Javier Nadal desarrolló su tesis de que las telecomunicaciones adoptan históricamente una de dos figuras O explotación por el Estado o concesión. España es un caso singular, dijo, porque el Estado renuncia a su capacidad normativa y CTNE se rige exclusivamente por criterios de rentabilidad. Propuso una modificación de esta estructura y fijó ocho objetivos 1. Crear una Administración de Telecomunicación. 2 Fijar un marco flexible separando los aspectos jurisdiccionales y de competencia de los de explotación. 3. Explotación en régimen de monopolio de aquellos servicios que sólo sean rentables en tales condiciones, o que asi lo aconsejen razones estratégicas de interés nacional. 4. Explotación en régimen de competencia para los servicios de valor añadido. 5. Liberación de terminales de transmisión de datos y telex. 6. Reforma de la fiscalidad, que actualmente es injusta. l.~ Separar la industria de los servicios y desarrollar una tecnología nacional. P. Preparación para nuestro ingreso en la C.E.E. Joaquín Osa nos habló de frustraciones padecidas por los profesionales de la telecomunicación y debidas a que la Administración de Telecomunicación no acaba de ser una realidad, uniéndose a esto, que es el principal problema, el de la falta de un ordenamiento claro y estable y el de que más de un 80 de la inversión en telecomunicaciones está en manos de una compañía privada, como la Telefónica, cuyo capital está casi en un 53 en poder de particulares. Como soluciones apuntó la creación de un órgano controlador adecuado dentro del marco de la L.O.C. Citó la imposibilidad de hacer nada en el campo de la Normalización y Homologación, porque, dijo, ia Base 1d del Contrato de la CTNE con el Estado establece que los Reglamentos Técnicos y de Servicio de esta Compañía serán aprobados a propuesta suya. Manuel Lázaro comentó la rápida evolución en tecnología electrónica en general y de telecomunicaciones en particular y el creciente ritmo que es de esperar en lo futuro. Estamos pasando, dijo, de una empresa de mano de obra intensiva a una empresa de capital intensivo. Analizó la situación de la C.E.E., donde los mercados están muy controlados y donde se está realizando una acción en común que ha conseguido ya aunar esfuerzos en I D. Con vistas a nuestro ingreso en la C.E.E. aconsejó un cambio de política hacia NH, ID y reconversión. Afirmó como esencial la planificación de la demanda para ajustar a ella la oferta y recalcó la importancia que da el PEIN al desarrollo de la tecnología, citando como instrumentos de la máxima importancia las acciones que en él se prevén a través de la CAICYT y del CDTI. Nos contó que actualmente hay más recursos que peticiones y concluyó diciendo que el papel que han de jugar las pequeñas y medianas empresas es muy importante. EL COLOQUIO Hubo intervenciones buscando ahondar un poco más en el problema industrial que podría plantear, al sector telecomunicaciones español, nuestro ingreso en el Mercado Común. Lázaro mantuvo la necesidad de profundizar en Normalización y Homologación, porque nuestro ingreso en la C.E.E. va a encontrar un marco muy avanzado en este aspecto que puede impedirnos, o al menos hacer difícil, nuestra presencia industrial. El hecho de que, en los países de la Comunidad, sea obligado adquirir como mínimo el 10 de la oferta nacional de telecomunicación dentro del país no encuentra paralelo entre nosotros. El avanzado nivel de N H alcanzado por la Comunidad es una excelente línea defensiva que nosotros deberíamos imitar. Como era de esperar no tardó en aparecer el escándalo de algunos por la osadía de Valeriano Muñoz al calificar de empresa pública a CTNE. Mantuvo su afirmación Valeriano y dijo que, si era verdad que casi el 53 del capital está en manos privadas, no es menos cierto que la mayoría simple la tiene el Estado, a través de la cual asegura la toma de decisiones que Economía y Hacienda está informada perfecta y puntualmente de la gestión de CTNE, a quien se considera integrada en el PAIF como una empresa pública más y que, además, el propio contrato con el Estado arbitra procedimientos de control que la hacen tan próxima a la figura de empresa pública que su calificación como tal no comete error apreciable. Sobre los procedimientos de control por parte del Estado se citó a la Delegación del Gobierno en la Compañía Telefónica Nacional de España y su derecho al veto, establecido en la Base 8a de las del Contrato. Pero aparecieron nuevamente los lamentos de un veto que no se ha ejercido nunca, por parte de una Delegación del Gobierno infradotada y sin capacidad material de ejercer control alguno. Se formuló también la afirmación de que la CTNE sólo busca rentabilidades, insinuándose cierta dejación deservicio. REFLEXIONES Cuando alguien mencionó en tono festivo que el derecho al veto del Delegado o Delegada del Gobierno no se había ejercido nunca, Valeriano Muñoz dijo que eso sería porque nunca había hecho falta. Es cierto que nunca se ha ejercido el derecho al veto y es cierto también que nunca ha hecho falta, pero no es menos cierto que, en ocasiones, lo que sí ha existido es la posibilidad comentada de este veto, y ello ha motivado la retirada de algún punto del Orden del Día del Consejo de Administración. Posiblemente lo que más extrañeza me causa sean las intensas y reiteradas menciones al afán de rentabilidad de CTNE. Si la Telefónica adopta un esquema empresarial de sociedad anónima, en unos Estatutos que son anteriores al Contrato de Concesión, no es lícito que busque entre sus fines la rentabilidad. Si en los esquemas de financiación de la Compañía Telefónica no existen más aportaciones del Estado que las que éste decida voluntariamente, como accionista, no tendrá que buscar la financiación necesaria a través de la rentabilidad de sus instalaciones Otra cosa es que se pretenda aflorar la inexistencia de una inquietud de servicio, ahogada por ese afán de rentabilidad. A este respecto conviene recordar que, en el cuatrienio 19831986, se preveía dedicar al área rural más de 72.000 millones de pesetas, de ellos 30.000 en extensión del servicio y TRIBUNA. 42. en automatización. Un 9 de la inversión total 3,7 en extensión y 5,2 en automatización destinada a instalaciones de nula o escasa rentabilidad. Es aquí, donde la CTNE no encuentra incentivos adecuados a su iniciativa inversora, donde debe acudir al Estado, a través de sus legítimos órganos de control, a movilizar los mecanismos previstos que enderecen el rumbo deseado para los servicios. La Delegación del Gobierno en la CTNE así lo ha entendido, y hay que decir que su escasa dotación, apuntada en el coloquio con ciertos tonos derrotistas, no le ha impedido lograr que la Compañía Telefónica respondiera positivamente a su persistente control activo de creación de zonas urbanas, de manera tan significativa como lo demuestra el siguiente cuadro de realizaciones Tras un arranque poco ilusionado por parte de CTNE para la aplicación de la Orden Ministerial de 31 de octubre de 1978 sobre atención de la demanda del servicio telefónico en extrarradios y zonas rurales, que sólo se entendió por algunos sectores como un alivio corsé impuesto por el concepto de centro telefónico íntimamente asociado con el de central, Compañía ha aceptado las indicaciones de la Administración en la forma creciente que antes se ve, y que cobra mayor realce cuando se considera lo que la propia Delegación del Gobierno dice en su Memoria de 1983 Resulta de estos datos que el esfuerzo realizado por la Compañía Telefónica Nacional de España, no inferior al de 1982 en términos económicos, como ya hemos señalado, está centrado sobre un asentamiento de población menos concentrada, y probablemente también socialmente más desfavorecida, como parece desprenderse del hecho de que con mayor inversión por zona urbana se consigan menos abonados y resulte afectada una mayor población. Debemos añadir que la Delegación del Gobierno ha venido insistiendo en su apreciación de que no considerará adecuados los programas de constitución de nuevas zonas, mientras no alcance al menos las 150 anuales y en este sentido la Compañía Telefónica ha incluido ya en sus programas de 1984 y 1985, 144 y 153 zonas respectivamente. El esfuerzo de control que el Estado ejerce a través de la Delegación del Gobierno se extiende a otros aspectos. Así el Real Decreto 121881, de 5 de junio, sobre extensión del servicio público telefónico en el medio rural promulgado a iniciativa suya las Resoluciones dictadas por la Delegada del Gobierno para que la Compañía Telefónica aceptara la consideración de zonas urbanas en dos ocasiones en que aquélla se lo negaba la Resolución de 15 de marzo de 1984, sobre cambios de Distritos de Tarificación, o las intervenciones habidas en numerosos casos de este tenor, hablan suficientemente de que el control que se pregona sí se está ejerciendo y, podríamos decir, que en mayor medida de lo que las escasas dotaciones de la Delegación del Gobierno permitirían esperar. No podemos abandonar el tema en que nos encontramos sin destinar un comentario, siquiera sea de pasada, al nuevo Real Decreto sobre extensión del servicio telefónico, aprobado en Consejo de Ministros de 28 de noviembre de 1984, porque también se mencionó en el coloquio con tintas poco esperanzadas. Conozco profundamente su gestión y puedo afirmar que su promulgación se debe exclusivamente al terco empeño de la Delegación del Gobierno en la Compañía Telefónica Nacional de España, conocedora de las limitaciones, unas veces reales y no tanto, del marco legal en que se movía la extensión del servicio telefónico. En agosto de 1983 estaba preparado un borrador que fue sometido a comentarios de primera instancia. Siguió una etapa de improperios o, más seriamente, de estudio. La tercera etapa fue el maratón, allá por junio pasado. La cuarta el afinamiento, con la intervención de otros órganos de la Administración que habrían de expresar su opinión. La quinta su aprobación final. El nuevo Real Decreto consolida los derechos adquiridos por Disposiciones anteriores fija unos límites más racionales para las zonas urbanas da participación a las Comunidades Autónomas y a las Diputaciones en la planificación de CTNE hace incidir la población diseminada en la posibilidad de calificar como zona urbana, o de alcanzar un Teléfono Público de Servicio, a una determinada entidad establece que el Gobierno podrá ordenar la proporción de recursos destinados al medio rural en cada Plan Cuatrienal admite certificados de los Ayuntamientos a efectos de calificación de zona urbana, mientras que antes sólo se aceptaban los del I.N.E. habilita fórmulas para la instalación de teléfonos de extrarradio y elimina en todos estos casos la cuota de conservación que antes se aplicaba. Cierto que existirán subvenciones a CTNE desde las corporaciones autonómicas, provinciales o locales o por los propios interesados, pero a cambio aquéllas podrán decidir dónde se hallan auténticos intereses sociales desde la óptica autorizada de las responsabilidades para con sus administrados y podrán proveerles de un servicio hoy imprescindible y para el que, de otra manera, se demoraría su disponibilidad por períodos tal vez inaceptables, debido a saturación de las posibilidades de gestión y financieras de CTNE. Capítulo aparte merece la capacidad normativa del Estado, tan negada en la reunión. Si he de ser sincero habré de decir que yo nunca he visto merma alguna de esa capacidad que no venga exclusivamente de la escasa dotación humana que se dedica a tales labores, más bien podría dibujar un marco de estrecha colaboración de CTNE cuando desde la Administración se la ha requerido para ello, lo que no quiere decir que aquélla no defienda sus legítimos intereses hasta donde sea dado, pero la profesionalidad de los responsables de la Administración es la que debe marcar el punto de equilibrio definitivo que exige el bien del país. Por último, no quiero terminar estos comentarios sin referirme a una afirmación de Manuel Lázaro Hemos de realizar una buena planificación de la demanda. Y es esta afirmación de la demanda, lo que me hace detenerme en algunas consideraciones finales. Planificar la demanda es hacer expresas las necesidades, en este caso, de servicio telefónico y ajustar la oferta de un determinado período a esas necesidades. En la Compañía Telefónica Nacional de España existe una larga tradición de planificación, siempre partiendo de una demanda de servicios, en base a la cual se diseña una oferta modulada por la voluntad de avanzar. Los planes cuatrienales de la Compañía siguen en esa línea, sin embargo queda desdibujada la situación de demanda en tal medida que no se sabe bien si se está ante un ejercicio puramente voluntarista, y esto es lo peligroso. Un análisis de la demanda de servicios es lo que está pidiendo Manuel Lázaro y creo que eso merece, cuando menos, consideración. COLOFÓN En resumen diríamos que e panorama actual de las telecomunicaciones es éste 1.— Economía y Hacienda acepta como buena la situación actual. 2. A Industria le preocupa la escasa protección que España tiene ante su ingreso en la C.E.E. y recomienda actuar N. H, 1 D y planificación. 3. Transportes, Turismo y Comunicaciones lamenta su escasa capacidad normativa y de control y espera la L.O.C. como posible remedio. 4. C.T.N.E. se esfuerza por ofrecer una imagen abierta y de colaboración. 5. La Delegación del Gobierno en la Compañía Telefónica desarrolla una eficaz labor con medios muy limitados. 6. Existe una exacerbada tendencia a identificar telecomunicaciones con Compañía Telefónica.
30 oct 2015
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Hacia una expansión de la profesión
TRIBUNA Hacia una expansión de la profesión Antonio Núñez Ordóñez Doctor Ingeniero de, Director del Dpto. de Electrónica Universidad Politécnica de las Pah Parece que el Gobierno ha hecho suyo, por fin, el objetivo de desarrollar nuestro sector, asumiendo un doble criterio que durante años ha venido siendo firmemente argumentado por profesionales de los campos de la Electrónica, las Telecomunicaciones y la Informática. Primero la modernización de España, su posibilidad de seguir perteneciendo al mundo industrializado y crecer en riqueza, pasa necesariamente por potenciar las nuevas tecnologías, reconvirtiendo sectores en recesión como el siderúrgico, naval, minero, textil o confección innovando y automatizando fuertemente otros como automoción, química, maquinaria, construcción y sobretodo invirtiendo recursos para desarrollar o recibir transferencias de alta tecnología en sectores de mayor futuro, en una sociedad postindustrial y de la información. Segundo ante la evidencia de que la inversión privada en España, Empresarios y Banca, teme entrar en estos nuevos sectores desde las actuales posiciones poco saneadas, es la inversión pública quien debe dar el tirón inicial que catalice la actividad industrial, en la seguridad de que ya llegarán después como está ocurriendo los inversores al calor de nuevas oportunidades de negocio. Otros países europeos han seguido con éxito este camino. Como premisa al objeto de este artículo conviene echar un vistazo al panorama de resultados del primer ano de vida del Plan Electrónico e Informático Nacional, pues dan pie a un sereno optimismo. La implantación en España de empresas como ATT, Hewlett Packard, Nixdorf, Sony, Sanyo, Olivetti, Digital o Bull, que gestiona la Dirección General de Electrónica e Informática es un magnífico ejemplo, al igual que el crecimiento de las exportaciones o el desarrollo de los planes de Microelectrónica, Robótica, y pronto el de Sistemas de Oficina. En sintonía con ello Telefónica ha lanzado también un importante programa de entrada en la actividad industrial tomando el liderazgo que, quizá por falta de fuerzas, parecía haber abandonado el INI. Parece que queda mucho por hacer en el tema de homologación y en lo referente a la planificación de compras de Telefónica, el 1NSALUD, a la Administración en la actividad de organismos como el CDTI Industria, CAICYT Educación o CADAM Defensa así como en la lenta evolución de proyectos tales que Inforius Justicia, o Atenea Educación. Otro tanto pasa con el Programa de Compensaciones del FACA, especialmente en las categorías C y D con el lanzamiento de la TV privada de nuevo inminente o la implementación coordinada de un moderna Catálogo de Servicios de Telecomunicación por una Ley de Ordenación de las Comunicaciones que ya se hace esperar demasiado. Sin embargo lo importante es que hay ideas, se está trabajando, y el mensaje ha sido recibido. TRIBUNA Algunos otros mensajes anteriores lanzados por la profesión quizás por falta del handshaking que asegure el intercambio de la información no fueron plenamente recibidos. Dejando aparte estudios y acciones muy sólidas realizadas por la Asociación y el Colegio, recordemos por ejemplo aquella invitación de Ángel Luis Gonzalo y Pedro Higuera, publicada en el diario El País en 1981, para que la Gran Banca entrase a jugar en el sector. No ha habido ocasión de desanimarse, el Gobierno ha tomado lúcidamente el relevo. UN NUEVO MENSAJE Pero la pregunta que ahora nos podríamos hacer sería cuál es el próximo mensaje que desde la profesión hay que transmitir, y a quiénes Este artículo en su necesaria brevedad, intenta razonar una respuesta cada vez más extendida entre nuestro colectivo urge expansionar la profesión ofreciendo al país un mayor número de recursos humanos altamente cualificados y centros docentes en Electrónica, Informática y Telecomunicaciones, capaces de soportar e impulsar el crecimiento del sector. No es necesario recordar que la formación de calidad no se improvisa y que conviene sembrar pronto y regar pacientemente para lograr el fruto adecuado para el modelo industrial correspondiente al escenario del año 2.000. A este reto deben responder sin tardanza las universidades, especialmente las cuatro politécnicas de Madrid, Cataluña, Valencia y Las Palmas, junto con las demás facultades y escuelas de ingeniería repartidas por el país, en virtud de las capacidades que les reconoce la LRU para crear nuevas titulaciones y especialidades, o desarrollar las existentes. Es el Educación, a través de las funciones que tiene el Consejo de Universidades para la reordenación de las titulaciones y su homologación en todo el Estado, quien debe ser motor de este cambio en la actual etapa de transición universitaria y de adhesión a la CEE, con las implicaciones favorables a la libre circulación de profesionales, y de flexibilización de títulos en el mercado de trabajo, que conlleva. Son finalmente los empresarios, quienes superando viejos prejuicios de desconexión recíproca Universidad Empresa, deben hacer oír su voz sobre los perfiles formativos, curricular y de titulaciones que consideran óptimo no sólo para la empresa industrial del sector en 1985, sino en el horizonte previsible. Los Consejos Sociales en que están representados, su presencia en el Consejo de Universidades, y los contratos y colaboraciones previstas en el artículo 11 de la LRU, ofrecen vías suficientes para una acción efectiva. Una vez definido el mensaje se trataría de lanzarlo en los lugares adecuados y con la psicología del nuncio repitiéndolo de una y otra forma sin cansancio. CAMBIO DE MENTALIDAD Hace años ante la pregunta de si convenía crear algunas otras escuelas de ingenieros de Telecomunicación en España, era relativamente frecuente encontrar respuestas negativas aduciendo la escasez de puestos de trabajo del sector en aquellos momentos, y la posibilidad de paro. Algunas regulaciones de empleo puntuales, aunque llamativas parecieron corroborar el aserto, y la aparición por primera vez de compañeros parados pudo traer elementos de confusión y de falsa alarma. Esa actitud de recelo, de poner el carro delante de los caballos, coexistía sin embargo con el ya proverbial talante progresista de la profesión que superando debates entre ingenieros generalistas y especialistas promovía, de la mano de la escuela de Madrid, la creación de nuevas especialidades con curricula flexibles y modernos. Con gran dificultad se logró una tímida expansión al crear la escuela de Barcelona, cuya contribución al crecimiento y peso específica del sector es hoy patente. Mientras tanto amplísimos sectores de población de las regiones periféricas empresarios locales incluidos no tenían una imagen de la profesión ignorando el contenido formativo de Electrónica de la Ingeniería de Telecomunicación quizá reduciéndola al campo de Radiocomunicación y Telefonía y recurriendo a otras soluciones para sus empresas. Paralelamente el dinamismo del sector llevaba a la creación, en el mismo tronco, profesional, de cuatro facultades de Informática, de la especialidades de Electrónica y Automática en la mayor parte de las once escuelas de Ingenieros Industriales repartidas por el país, y de los Departamentos de Informática en facultades de Ciencias. La masificaciÓn de las escuelas de Telecomunicación de Madrid y Barcelona, y las oleadas de promociones de todos estos centros que están siendo perfectamente absorbidas por el mercado, especialmente en el núcleo de Electrónica e Informática, puede mostrarnos hoy cómo los árboles podían ocultar el bosque, y cuan importante es tener una visión a medio y largo plazo. Hoy en día podemos constatar por fin que la mentalidad ha cambiado por la fuerza de la realidad que impulsa el nuevo orden económico. Hay que coger el tren de las nuevas tecnologías y de la industria de alto valor añadido. Pero no es posible el desarrollo industrial en Electrónica e Informática si no hay profesionales. La educación ejerce en todos los países la función de locomotora que con el combustible financiero tira de sectores enteros de actividad. Los costes de arranque y expansión educativa en este sector estratégico deben ser asumidos por la colectividad nacional, conscientes de que es una inversión que se recupera y autofinancia. Basta ver la evolución de la cartera de contratos de muchos Departamentos Universitarios. Para ser competitivos en las nuevas tecnologías se necesita una firme y duradera colaboración entre la Universidad y la Industria. La investigación debe ser protagonista de este esfuerzo nacional de puesta al día urge alcanzar niveles superiores al 1 del PNB duplicando las cifras actuales invertidas en investigación pública y privada. UN MODELO DE EXPANSIÓN Pero contrariamente a la agilidad con que puede moverse el Capital singularmente las multinacionales del sector, poniendo en producción grandes factorías en 24 meses, no ocurre lo mismo en la educación donde formar un ingeniero cuesta 6 anos, y más aún consolidar los grupos universitarios de investigación que aseguren docencia de calidad. Se echa en falta una labor similar a la de la Dirección General de Electrónica e Informática, pero en el Ministerio de Educación. Podría ser asumida por las Direcciones Generales de Política Científica o de Ordenación Universitaria, cuyos titulares poseen probada capacidad para llevar a buen fin la Reforma Universitaria. La lentitud del proceso educativo tiene dos consecuencias. Primera si no se quiere Negar tarde hay que tomar con urgencia decisiones en este camino de la expansión de la profesión. Segunda urge también disponer de un modelo de expansión. Sobre este segundo punto quisiéramos anotar unas ideas. Pensamos que la vía de expansión de las universidades politécnicas de Madrid y Cataluña en lo que se refiere a nuestro sector podría ser la creación de nuevas titulaciones adaptándolas a la demanda tecnológica actual y futura, fomentando la tendencia a la especialización de los centros, ya que así lo permite su masivo alumnado y profesorado especializado. La expansión de las politécnicas de Las Palmas y Valencia debe consistir en primer lugar en crear las titulaciones ya consolidadas a nivel estatal, con una orientación más generalista dentro de su especificidad. Tal ocurre con las peticiones de ambas universidades para completar su espectro de titulaciones creando sendas escuelas de Ingenieros de Telecomunicación, con énfasis en Electrónica, y facultades de Informática. Finalmente se trataría de basar la expansión sobre planes de estudio flexibles y a partir del modelo Departamental de la LRU, lo cual es fácil de lograr en Las Palmas y Valencia con la consiguiente economía de costos concentración de centros en un sólo campus, y algo más complejo en Madrid o Barcelona. Ello apunta también la necesidad de un tratamiento diferenciado en uno y otro caso. AUTONOMÍA UNIVERSITARIA Y COMUNIDADES AUTÓNOMAS La Ley concede grados de autonomía a las universidades, y en otro sentido a aquellas Comunidades Autónomas con competencias por sus Estatutos. Para evitar los Reinos de Taifas que tanto nos atraen, es de desear un trabajo coordinado entre todos los implicados, incluyendo a la Industria y a los Colegios Profesionales. Sin embargo buscando mayor eficacia, limitándose a las líneas maestras de una correcta planificación, y respetando la autonomía de quien la posee en su esfera propia, podrían ser los Ministerios de Educación y de Industria quienes, en estrecha colaboración, impulsasen esta renovación y expansión educativa de nuestro sector. Hay personas capaces de esa sintonía en ambos sitios. Su tarea puede centrarse en impulsar y activar las iniciativas de las universidades y autonomías, y en orientar con su mayor visión de conjunto las iniciativas ya existentes sin frenarlas, como las de Canarias y Valencia. Citemos por ejemplo que el Parlamento de Canarias debatirá en el mes de Abril la Ley de Medidas Urgentes para la Regionalización de la Enseñanza Universitaria, que incluye la creación de estos centros. EL CONCEPTO DE PROFESIÓN Una matización final. No proponemos realizar una expansión de la profesión basada en ampliar y defender competencias profesionales. Pensamos en otro concepto de profesión, asentado sobre la formación recibida en el curriculum. A largo plazo no parece que el mercado de trabajo vaya a sostenerse por leyes de atribuciones profesionales, y menos con la adhesión de España a la CEE. Cada vez más y los estudiantes lo saben y se nota en su interés y trabajo las oportunidades de empleo descansarán en la formación personal de cada uno. Los paraguas protectores de las profesiones tienden poco a poco a desaparecer, y son la especialidad del curriculum seguido, la capacidad del graduado, y el prestigio del centro que lo formó, criterios cada vez más decisivos para la vida profesional. Muchos piensan que la familia de la ingeniería debe hacer un serio esfuerzo por clarificar la situación con amplitud de espíritu borrando diferencias menores. Por ello valdrá la pena hacer esta expansión de estudios y centros campo de la Ingeniería de Telecomunicación, con el talante abierto y universal que siempre ha distinguido a nuestra profesión.
30 oct 2015
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Electromedicina: ¿un caso de ignorancia?
Tribuna. Electromedicina: ¿un caso de ignorancia? La revista COMPUTER del Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE) en su número de Octubre pasado informaba que "... en 1984 en USA los servicios de salud suministrados por la industria han supuesto unos gastos anuales de $ 300.000 Millones, alrededor del 10% del PNB. Esta cantidad es mayor que el presupuesto federal de defensa del presente año fiscal 84 ($ 258.000 M.); mayor que las ventas de alimentos al detalle ($ 190.000 M.) y mayor que todos los gastos en las industrias de la construcción ($230.000 M.). La mayor parte del montante se gasta en los casi 2.000 hospitales..." En los países desarrollados, los gastos de salud oscilan entre el 8% y el 11% del PIB; España con un 6,5% en el año 83 tiene aún un camino por recorrer. Estas dos citas con cifras tan jugosas bastarían para que cualquier mente despierta pensase que éste es un sector con futuro y decidiese apostar por él. Sin embargo una y otra vez los hechos se resisten a ir por el camino de la razón. La Comisión de Bioingeniería quiere una vez más exponer sus opiniones sobre el estado en que se encuentra el mercado y la industria nacional en una parte del sector que mejor conoce: el subsector de la electromedicina. Mercado: Los datos que siguen se refieren a dicho subsector exclusivamente, sin duda el más importante desde un punto de vista tecnológico. Empecemos por unos datos sobre el volumen del mercado español en comparación con otros países. En el año 80, Japón tenía un consumo aparente de 760 M$ y en el año 83 había pasado a 1.128 Millones de U$ con un consumo per cápita de 9.7 U$; en Francia en el mismo período son de 226 M$ y de 281 M. de U$ con un consumo per cápita de 5.2 U$; en España los datos son de 80 M$ en el año 80 y de 95 M.U$ en el año 83, suponiendo esto un consumo per cápita de 2.6 U$, muy lejos de la media de los países del Mercado Común Europeo. Las cifras de USA se sitúan muy por encima de estos valores siendo el consumo per cápita de 16.3 U$, siete veces mayor que el español y triple del que hay en los países de la OCDE. En el mercado nacional, del consumo aparente, la producción llamada nacional fue en el año 80 de 2.112 Millones de pesetas, importando equipos por valor de 10.231 M. de ptas. mientras que en el año 83 la producción fue de 3.200 M. de ptas. con una importación de 13.800 M. de ptas. Faltaría quitar a la producción la exportación, que aunque poca la ha habido, pero decreciendo sensiblemente la contrapartida en divisas. Según las previsiones del PEIN el consumo aparente en el año que corre deberá ser de 18.832 M. de ptas. Si de su cumplimiento o no en el 84 aún no lo sabemos, podemos afirmar que sí lo hizo en el año 83. Industria: Y los datos anteriores sin hilar fino en el concepto de "producción nacional", porque analizando en profundidad nos daríamos cuenta que en producción nacional se incluyen equipos que tienen muy poco de nacional y que en cierto modo encubren importaciones. Los últimos datos del año 83 nos indicaban que el 90% del consumo español se nutre de importaciones. Estos datos son el reflejo de que la industria nacional con tecnología propia tiene una representación bien parca entre otras: Icuatro, Manufacturas Médicas, Bioingeniería, S.A., General Electric Electromedicina (USA) (? ), son de las que puede decirse mantienen actividades de I + D. Mención especial merece el tema de Icuatro porque es ahora triste actualidad y fundamentalmente por un cierto carácter de símbolo. Icuatro con una gestión por muchos considerada desafortunada se enfrenta con tres problemas fundamentales: a) financieros, con fuertes endeudamientos y estrictos análisis de rentabilidad económica por parte del INI; b) falta de producto que vender y c) pérdida de confianza del cliente en opinión de algunos justamente merecida. Mucho tememos que ya Icuatro se encuentre en un irreversible proceso de desaparición. En el BIT núm. 32 ya indicábamos que esta empresa (junto a otras) estaba atravesando momentos difíciles y sólo constatamos ahora que la situación es peor quedando prácticamente sin actividad de I + D. Punto final por tantas ilusiones y recursos financieros, fundamentalmente públicos, depositados en ella. En este panorama desolador en el que pocas espectativas se vislumbran, a excepción del caso de Bioingeniería, S.A. la cual acaba de obtener hace pocas semanas un contrato de la Agencia Espacial Europea (E.S.A.), es de desear que el resto de las compañías del sector mantengan al menos su situación actual. Investigación: La situación en este campo es de verdadera penuria: dentro del sistema sanitario apenas dos grupos con pocos medios humanos (C.P. de Hierro y CE. Ramón y Cajal); en la Universidad una sola cátedra en la ETSIT de Madrid y el CSIC donde sólo se han preocupado del área de la Biotecnología. Todos los investigadores (ingenieros, físicos, médicos, biólogos, matemáticos, etc..) incluyendo los dedicados solamente a tiempo parcial que trabajan en nuestro país en este campo son con toda seguridad menos de 200. Francia alcanza la cifra de 1.700. La influencia que esta ausencia de investigación tiene sobre el sistema sanitario es múltiple pero fundamentalmente en dos aspectos: la dependencia tecnológica en más de un 80% y otra, por más oculta no menos importante, las limitaciones a que se ven sometidas las investigaciones médicas en general por dependencia total respecto a tecnología que, con seguridad, otros investigadores han utilizado con anterioridad. Ingeniería Clínica: Es difícil concebir que haya podido existir un comprador de la importancia del INSALUD (antes de transferencias a las Comunidades Autónomas) que teniendo casi un monopolio de demanda haya influido tan negativamente en el mercado y en la industria nacional de electro-medicina. Para poder entender la actual situación es necesario remontarse a los comienzos de la estructura hospitalaria (el Centro más antiguo de la red, la C.P. de Hierro, celebró su 20 aniversario no hace muchos meses). No se tecnificaron adecuadamente los servicios centrales del antiguo INP, lo que hubiera supuesto una política racional de compras y una gestión adecuada de los recursos; cuando se hace el estatuto de personal no sanitario de los hospitales, entre los técnicos de mantenimiento no se contempló la existencia de técnicos de electrónica para el mantenimiento de la instrumentación. Los dos errores anteriores que pueden ser comprensibles hace 20 años, se han mantenido increíblemente hasta nuestros días. El mantenimiento de los hospitales sigue siendo por ingenieros técnicos que no tienen suficientes! conocimientos en el área de la electrónica, desentendiéndose del problema de la instrumentación (que por otra parte no es de su competencia) y perpetuando una situación de destecnificación (no se confunda la presencia de aparataje con tecnificación) que no se da en ningún país desarrollado y que en definitiva es el causante último de que el sistema sanitario, con un enorme potencial de compra que podía haber influido poderosamente en la creación de un sector industrial de electromedicina con tecnología propia, sigue siendo todavía un sector en el que el desbarajuste es total: ausencia de normalización (las pocas normas que hay las aprueba el Ministerio de Industria en solitario), no hay homologación planificada de equipos, no existe inventario del parque de instrumentación, no se planifican las compras, nadie fiscaliza el mantenimiento realizado por las casas suministradoras, etc., etc., etc. En la Jornada de Trabajo que sobre el tema "Planificación Tecnológica de los Sistemas de Salud en la Estructura Autonómica. Servicios de Ingeniería Clínica se celebró en FUNDESCO el 1o de Marzo y donde concurrieron notables representantes del Ministerio de Sanidad, Industria, Consejerías de Sanidad de las Comunidades Autónomas se estudiaron con cierto detenimiento estos problemas y se ofrecieron pautas para ir poniendo remedio a tan catastrófica situación. No podemos negar que parece que los actuales responsables de la Administración son sensibles a esta situación de auténtico desaguisado la cual pretenden enmendar en la medida de lo posible. Se habló de mejorar la gestión de recursos, de fomentar la I + D dentro y fuera del propio sistema sanitario y de coordinar actuaciones con el sector industrial, público y privado. Si ello se acaba plasmando en realidades enhorabuena. Sin embargo pocos días después, en las Orden Ministerial núm. 3573 publicada en el B.O.E. del 5 de Marzo sobre el establecimiento de los órganos de dirección de los Hospitales de la S.S. no aparecía la figura de Director Técnico. De "desaparición" podemos tratar el tema puesto que en los borradores de dicha Orden sí estaba. Y en la Orden Ministerial 3574 los futuros servicios de Ingeniería Clínica (nominación que por ahora damos nosotros ya que el Ministerio de Sanidad prefiere el para nosotros impreciso y poco relevante de Mantenimiento y Seguridad) quedarán adscritos a la dirección de Gestión y Servicios Generales. Mal principio para tan importante tarea que hay que acometer. Desde nuestro punto de vista esto es empezar por no cambiar cosa alguna. La evolución de los hechos en el sector electrónico e informático durante el pasado año 84, muestra que el holding industrial de Telefónica, gracias a los acuerdos firmados con las multinacionales, se configura como el grupo industrial más importante de electrónica profesional. Los acuerdos con ATT la sitúan a la cabeza del desarrollo de componentes en microelectrónica, y el traspaso de SECOINSA desde la División de Electrónica e Informática de INI, junto con el reciente acuerdo con Fujitsu, la colocan en situación de competir seriamente con las multinacionales del sector sobre todo frente a la posible incorporación de España a la CEE.. Sin entrar a juzgar la conveniencia para nuestro país de esta política industrial, el hecho real es que en la actualidad se puede decir que ya está configurado el mapa electrónico y como resultado de estas transformaciones, la División de Electrónica e Informática (?) del INI queda polarizada en las aplicaciones de Defensa. Sabiendo de la importancia estratégica que otros países conceden a la Tecnología Biomédica y el atraso tan enorme que arrastramos en el nuestro, consideramos que sería muy recomendable (y necesario) la adopción de líneas encaminadas a: 1.- Que el INI promueva el desarrollo en profundidad de la Tecnología Biomédica, aprovechando al máximo los recursos tecnológicos de sus propias empresas, reconvirtiendo algunas otras y creando nuevas empresas. ( valen más 4(1 + D) que 1I4-(I + D)l ). 2.- Favorecer la creación de empresas privadas en las Zonas de Urgente Reindustrialización que presenten proyectos dentro del ámbito de la electromedicina (lo cual fue expuesto por el Dr. Calvé, Director del Instituto Regional de Estudios de la Salud y Bienestar Social de la Comunidad Autónoma de Madrid en la Jornada antes mencionada).
30 oct 2015
Artículo BIT
Prospectiva &quotlight"
TRIBUNA Prospectiva Light Mario Urea Subdirector Después de presenciar la intervención de John Naisbitt en la I Reunión Anual de Prospectiva 1985 (Fundesco, 29-30 Abril) y el efecto que causó entre la mayoría del público asistente, uno no ha podido dominar la tentación de comentar un discurso que oscureció al del resto de los participantes, algunos de ellos también estadounidenses y nada próximos en sus posiciones. Mr. Naisbitt, muy conocido en otras partes por los más de 4 millones de ejemplares vendidos de su libro Megatxends (casi un millón con tapa dura), exmormón, exmarine, ex-empleado de IBM, buen marketing -unos 15.000 dólares por conferencia cobra el buen señor-, nos vino a predicar las Mega-palabras a nosotros, muy viejo-europeos nosotros, pero, con todo, miembros de esa minoría ansiosa de escuchar la Verdad Revelada. Nos vino a hablar de adaptabilidad, de complejidad, de movilidad, de flexibilidad, de individualidad, de creatividad. Nos vino a contar cómo USA y Japón están dejando atrás el Pasado, duro, industrialista, para entrar en el Futuro de la Sociedad de la Información, de los Servicios, de las industrias Hi-Tech. Y nos encandiló con el radiante panorama de una sociedad y una economía dinámicas, abiertas a los ganadores, a la creación de esas casi 700.000 (setecientas mil, sí) nuevas empresas aparecidas durante 1984 en los EE.UU. Una economía que no está hecha para las grandes corporaciones conservadoras, mastodónticas, de los sectores declinantes, que ya no crean empleo ni expectativas. Ni para los sindicatos, organizaciones del pasado que ya no verán el Reino de los Cielos (la sindicalización ha bajado del 40% en los años heroicos al 15% hoy), limitados como están a las viejas reivindicaciones, a los viejos conservadurismos -aún desean Seguridad Social, seguridad en el puesto de trabajo, SEGURIDAD en suma-. Y nos habló del nuevo héroe americano-japonés, el entrepreneur, en una sociedad que prima la toma de riesgos, las ideas innovadoras. Una sociedad sana, la americana. Una economía que ha elegido los sectores de futuro, los sectores blandos, la información. Que ya no exporta acero, tractores, coches, sino software, servicios informáticos, patentes, bonos de Deuda Pública...que no se puede planificar el futuro sin tomar en cuenta a los que se dejan en el camino... Y nos lo viene a decir a nosotros, que estamos peleándonos por la modernización del país en torno a las nuevas tecnologías. Y aún quedamos como lo que somos, viejo-europeos nosotros, industrialistas en medio de la corriente post-industrial. La clarividencia de Mr. Naisbitt deslumbró totalmente a la audiencia. Y hubo quien le pidió la receta para que, en el plazo más breve posible, lleguemos a ser tan post-industriales como él. Y todo el mundo entendió el mensaje de adaptabilidad, de movilidad, de flexibilidad, de creatividad, de complejidad. Que no basta -con ser importante- que los gobiernos europeos se empeñen en lanzar políticas industriales orientadas a buscar un lugar al sol en los sectores de futuro. Es preciso el compromiso de todos los individuos aceptando los cambios en las estructuras sociales, económicas y culturales si queremos alcanzar el nuevo paraíso del ocio y de la información. La perspectiva de unas empresas orientadas a la satisfacción de los que producen más que a la producción en sí misma, las jerarquías flexibles, que priman la creatividad de los empleados, libres del corporativismo decimonónico... ¿Cómo no estar TODOS los allí presentes de acuerdo, incluso emocionadamente, ante tal ejercicio de prospectiva soft, light como la Coca-cola? Fue ese nivel de discurso, de ilusiones postindustriales, el que apareció en la mayoría de las contribuciones, que de los 15 años, 15. de crisis económica generalizada, por centrarse en las grandes tendencias, pocas veces bajaron al terreno de la dura realidad. Pero es al menos dudoso que pueda tratar de desentrañarse el futuro económico de la Humanidad sin hablar de economía, y en esto, ¡ay , la mayoría de los que allí estábamos no vamos muy sobrados. Pero sí llegamos a darnos cuenta de la frivolidad con la que se identifica postindustrialismo y desindustrialización, tal vez por estar demasiado dentro de los sectores más dinámicos de la economía, tal vez por la eterna incapacidad de los técnicos de trascender su realidad parcial en pos de un discurso más globalizador (y lo global no se escribe con grandes palabras). Nos hubiera gustado asistir a un diagnóstico sobre la salud de una economía cuya industria -no sólo la declinante sino también la emergente- pierda aceleradamente competitividad respecto al extranjero, como se ha encargado de señalar la prensa económica americana, reclamando políticas industriales que eviten el enorme deterioro de la balanza comercial americana, incluso en alta tecnología. (Véase la crisis ¿coyuntural? del Silicon Valley). Pensar que los sectores productivos clásicos se debilitan como consecuencia natural de una economía dominada por los sectores de alta tecnología no se corresponde en absoluto con los datos reales de unas industrias, las clásicas, que serán cuantitativamente mayoritarias durante muchos años aún, y seguirán determinando el carácter de nuestra inserción en la economía mundial y de ahí dibujando los márgenes disponibles para resolver las tensiones que paralizan actualmente a la mayoría de las economías nacionales. Economía faltó, y faltaron las elecciones sociales que las sociedades modernas nos permiten -se supone- a los ciudadanos. Que no se puede planificar el futuro sin tomar en cuenta lo que, y los que se dejan en el camino. Pero como potencial humano no falta, esperemos que en la II Reunión de Prospectiva se dedique más tiempo a analizar los procesos fundamentales de la crisis económica y social actual, y se pregunte si puede existir alguna cuestión (como la viabilidad y la bondad de la Sociedad postindustrial) en la que nuestros intereses -los de TODOS- coincidan con los de-IBM (y esto es un ejemplo, no una alusión).
30 oct 2015
Artículo BIT
Electrónica y cultura empresarial
TRIBUNA Electrónica y cultura empresarial Jesús Calvan Ruiz Dtor. Dpto. de Aplicaciones de FUNDESCO Se viene hablando desde hace tiempo, en España y fuera de ella, de la carencia de profesionales del sector electrónica-informática-telecomunicaciones. Este es un grave problema, de solución compleja, que afecta a diversos estamentos oficiales y privados. Sin embargo, en parte derivado, probablemente, del problema anterior, surge la carencia de empresarios en un sector, potencialmente, tan dinámico. Resulta evidente que hace falta alimentar las necesidades de personal de las grandes empresas del sector. Sin embargo, desde el punto de vista del autor, es mucho más importante, para el futuro del país, el disponer de un tejido industrial diversificado y muy dinámico, que permita, generar empleo, producir equipos y sistemas de forma competitiva, ocupar "nichos" tecnológicos que las grandes empresas nunca asumirán y, en definitiva, dar lugar a una industria que sea capaz de competir con las empresas Europeas en el próximo futuro. Sin embargo, la carencia de empresarios es una tradición bien fundamentada en España. Este es un país en el que la especulación ha sido una práctica habitual en los momentos de mayor auge económico. Sin ir más lejos, los años sesenta fueron una buena muestra de movimientos especulativos alrededor del turismo y la construcción. Otra característica notable de la actividad empresarial en España ha sido la patrimonialización del Estado en beneficio de ciertos colectivos. Este hecho ha sido ya analizado por múltiples observadores. Lo cierto es que aún se deja sentir un efecto de este hábito en ciertos sectores empresariales. Resulta patente el llanto continuado de estos sectores frente a la Administración, materializada en algunos notables procesos de reconversión, que no han consistido más que en un pago de pérdidas, debidas a mala gestión, por parte de los contribuyentes. A pesar de las fuertes cantidades invertidas, en algunos casos, se sigue careciendo de tecnología y de salidas viables a corto plazo en muchas ocasiones. Resulta significativo que después de un par de años de generarse excedentes empresariales, en base a una política de contención salarial del gobierno socialista, ciertos sectores empresariales siguen clamando por la falta de condiciones de inversión en el país, mientras las empresas multinacionales no parecen detectar estas condiciones adversas, engullendo sectores enteros de la actividad productiva. Peculiar concepto del liberalismo paternalista de "papa" Estado tienen algunos de nuestros empresarios. ... hay que crear en España una nueva cultura empresarial..." No obstante, es necesario mirar hacia el futuro y ser positivo en los planteamientos. El problema consiste en estudiar la forma de crear en España una nueva cultura empresarial, particularizándola para los sectores de futuro, como puede ser el de la electrónica. Esta nueva cultura empresarial debe estar basada, sobre todo, en la asunción del concepto de riesgo en las iniciativas a emprender. Ello es aplicable, tanto a la iniciativa pública como a la privada. El riesgo es una cualidad inherente a la actividad empresarial. Se han de tomar decisiones cuyo resultado es, muchas veces, incierto. Es obvio que elle implica el que alguien ha de asumir la responsabilidad de estas decisiones, con todo lo que ello supone de inseguridad personal. De alguna manera es necesario ahuyentar el complejo funcionarial que aqueja a muchos Españoles ¡en su acepción más peyorativa, que se traduce en aquello de "me pagan poco, trabajo poco, pero estoy seguro"), sustituyéndolo, dentro de lo posible, por un concepto más dinámico de la vida económica y social. Se trata de una labor a largo plazo, que no se improvisa y que constituye uno de los pilares básicos para la puesta al día definitiva de la sociedad Española. No se trata, en absoluto, de adoptar una posición ultraliberal de las relaciones económicas y sociales. Ni mucho menos. Un país democrático moderno, dentro del contexto Europeo, no puede abdicar de ciertas conquistas sociales. Hace falta defenderlas con intensidad. Sin embargo, lo cierto es que el mantenimiento de estas conquistas pasa por la creación de riqueza suficiente dentro del propio país y ello es tarea, tanto de la iniciativa pública como de la privada, tratando de optimizar los recursos materiales y humanos de que se disponga. Uno de los aspectos de esta optimización es el fomento de iniciativas empresariales. El problema consiste en establecer una política de fomento empresarial que sea capaz de generar, a medio plazo, una nueva generación de empresarios, libres, en la mayor medida posible, de los vicios apuntados anteriormente. Particularizando para el caso del sector electrónico, se pone en evidencia un requisito básico. El nuevo empresario que se requiere debe poseer una base técnica muy importante, aunque la mayor parte de su actividad recaiga sobre los aspectos de gestión. Aparece, así, la necesidad del gestor con amplios conocimientos tecnológicos. Ello implica, por un lado, el que se ha de reforzar, en lo posible, el potencial cualitativo de formación de nuestras escuelas. Es decir, en la alternativa de crear nuevos centros o potenciar los actuales, para satisfacer la demanda de profesionales, parece más lógico apurar las posibilidades de los ya existentes. Sin embargo, no basta con la formación académica. Es necesario un rodaje del recién graduado, bien en un medio propiamente empresarial o en algún tipo de centro de desarrollo, donde aprenda los hábitos necesarios para desenvolverse en el medio profesional. Resulta particularmente llamativo el escaso número de centros a los que un recién graduado se puede dirigir para adquirir esta formación complementaria. Dejando a un lado las propias escuelas, el resto de los posibles lugares de acogida suelen adolecer de una rigidez que impide la realización de este tipo de función. Se trata, en definitiva, de formar a través del propio trabajo técnico, aprovechando una de las etapas más creativas de estos técnicos. No se trata de recrear el CSIC, sino de crear alguna/s institución/es que acogiese a los recién graduados, convenientemente seleccionados, introduciéndolos en el trabajo de desarrollo sobre proyectos concretos de interés industrial a medio plazo, estableciendo, de ordinario, un límite temporal de permanencia, con el fin de que se pudiese cumplir una labor formativa continuada. Este empeño puede ser asumido, tanto por la gran empresa pública o privada, como por la iniciativa de la Administración, cumpliendo la doble función formativa y de desarrollo de ciertos tipos de tecnologías. Si de verdad existen en el país profesionales que tienen una visión clara de problemas tecnológicos, la probabilidad de que asuman el riesgo que implica una iniciativa empresarial aumenta. Para ello bastaría, prácticamente, con mantener las medidas de fomento a la creación de nuevas empresas que ahora existen, creadas por la propia Administración. La experiencia de la historia industrial del sector electrónico de los últimos años demuestra que aquellas empresas que, habiendo reunido un buen plantel de profesionales, fracasaron, por algún motivo (algunas veces por las razones más pintorescas), han generado una saga de nuevas y pequeñas empresas que, en algunos casos, están teniendo un notable éxito. Lo que resulta absurdo es que organismos como el CDTI tengan dificultades para encontrar a quien se le pueden adjudicar ayudas en un sector con un potencial de desarrollo tan grande como el electrónico. Si, como parece obligado, se ha de transmitir un mensaje en todo artículo de opinión, éste sería en este caso: Es necesario comenzar, cuanto antes a crear una nueva clase empresarial en el sector electrónico. Esta clase se debe basar en individuos con profundos conocimientos tecnológicos que asuman el concepto de riesgo empresarial. Es una tarea de años, que se ha de iniciar ya. Así sea.
30 oct 2015
Artículo BIT
Función pública, corporativismo, eficacia
TRIBUNA Francisco Marín Pérez Vicepresidente de la AEÍT Función Publica Corporativismo, Eficacia El Estado de nuestros días, a pesar de la ola liberalizadora que nos invade, tiene un peso trascendental en las sociedades modernas. Los hombres y mujeres que desarrollan su trabajo a su servicio, qué duda cabe, tienen una gran responsabilidad. Pienso, sin embargo, que hay pocos países donde el empleo en el sector público tenga tan buen cartel como en ESPAÑA. En una apreciación arriesgada, pero que me atrevería a colocar en el rango de verdad cuasi absoluta, estoy convencido de que los Españoles se consideran más triunfadores si consiguen una parcela de poder dentro de la Administración del Estado que si destacan profesionalmente en otros sectores, como el industrial, científico, literario, etc. El reconocimiento social de aquel que consigue que su nombre aparezca en la letra impresa del B.O.E. es enorme. Ese día, cientos de llamadas de teléfono, con las consabidas felicitaciones, sinceras o no, pero obligadas, llegarán al destino de aquél que parece catapultado a la cima de su entorno adulador. Qué enorme poder se le reconoce al gestor público, a diferencia del que se le supone a aquel al que se nombra gerente de una firma comercial, catedrático de Universidad, o responsable de un proyecto de investigación. Este concepto de la importancia del "cargo" hace pensar en cómo han entendido la cosa pública las distintas generaciones de españoles, los que nos precedieron, nosotros mismos y me temo que los que nos continuarán. Dos aspectos destacaría en este sentido: a)El Estado como elemento poderoso al que se confía de manera malévola las responsabilidades casi exclusivas de que la sociedad funcione. El Estado como destinatario de la culpabilidad de todo lo malo que sucede, descargando en sus administradores las exigencias que muchas veces habría que buscar en otros organismos, personas, o entidades, colocadas fuera de su entorno. Ya se sabe la capacidad de "admirar" que se posee hacia aquello a lo que se puede criticar. b)La existencia de una "nomenclatura", generadora del círculo de elegidos y que, salvo honrosas. "...las reclamaciones de nuestro colectivo no han estado animadas por trascender como tal, sino como un servicio a la sociedad..." excepciones, ha sido el camino para la procreación de los altos cargos de la Administración Española. Es tan extraño que alguien que ha entrado en la maraña de los cuerpos de responsabilidad del Estado, salga de la tela de araña una vez cumplida su misión, que se habla de los casos raros ocurridos, como de aquellos utópicos altruistas que buscaron la cosa pública como un servicio y no como un refugio. Ya se sabe la capacidad de "admirar" la seguridad y la animadversión al riesgo que domina en estos lares. Han sido estas corporaciones (nomenclaturas) las que han instalado un método de selección de dirigentes que hace más hincapié en los criterios de fidelidad, tradición familiar, etc., que en los de conocimientos contrastados y no exclusivamente académicos, en las ideas creadoras, etc. Los Ingenieros de Telecomunicación no hemos formado parte de esa élite administrativa que se repartía las responsabilidades de la gestión pública. Había quien achacaba la situación de postergación profesional en que nos encontramos a esa ausencia de prohombres de nuestra rama en la Administración. Vale la pena recordar, aunque sea de modo anecdótico, que hay otros que buscan los motivos de esta situación en la especie de inquina que el anterior jefe del Estado manifestaba hacia una profesión que no pareció secundar entusiásticamente su aventura contra la legalidad de aquellos días. Hoy aparecen los nombramientos de compañeros que alcanzan posiciones de responsabilidad en distintas áreas ministeriales, dentro de la última reorganización administrativa y, junto a los nombramientos, las primeras acusaciones de corporativismo hacia las estructuras colegiales correspondientes. Es una falsa apreciación, a mí entender, asociar la aparición de ingenieros de Telecomunicación en los puestos altos del escalafón del Estado con el nacimiento de un corporativismo pujante en nuestro sector. Y lo es porque, entre otras cosas, la selección de responsables de la gestión pública no transcurre en estos momentos por los cauces que hemos destacado anteriormente. Hoy, sin embargo, un nuevo "corporativismo", colocado en los aledaños del partido gobernante, repite esquemas de fidelidades, compensa por los servicios prestados, y se enseñorea de la designación de los gestores públicos. Afortunadamente, puedo expresar mi convencimiento de que, en los nombramientos habidos últimamente en nuestro sector, no han triunfado esos esquemas, sino que los criterios de responsabilidad demostrada y profesionalidad han primado en la decisión. No han sido tampoco presiones colegiales las que han dado pie a que al frente de organismos que se encargan de las telecomunicaciones aparezcan hombres que entienden de lo que han de gestionar. Las reclamaciones de nuestro colectivo, en el sentido de profesionalizar la Administración, no han estado nunca presididos por un ánimo de trascender como tal, sino como una voluntad de prestar un servicio a la sociedad que nos ha formado para ello. Es por eso destacable que, además de que se hayan puesto las condiciones iniciales para que estos deseos se cumplan, se haya hecho obviando el difícil escollo de exigencias de otro "curriculum" que no fuera el estrictamente profesional. Puede ser un buen augurio que la irrupción de la Ingeniería de Telecomunicación en la Administración pública instale en su seno una nueva forma de gestión: aquella que garantice la eficacia por delante de cualquier concepción patrimonialista del Estado que, no lo olvidemos, recurriendo al dicho casi tópico de Hacienda, somos todos.
30 oct 2015
Artículo BIT
Nunca es tarde si…
TRIBUNA Vicente Ortega Castro Catedrático de Microondas la E.T.S.I.T. de Madrid NUNCA ES TARDE SI... En el año 1980 el paro entre recién graduados universitarios alcanzaba también a los ingenieros y licenciados en las ramas de Electrónica, Informática y Telecomunicación, aunque en porcentajes notablemente inferiores a los de otras áreas. Cinco años después, no sólo no hay paro en las titulaciones mencionadas, sino que, por el contrario, existe una demanda creciente por parte de las empresas que no alcanza ya a cubrirse y que amenaza con adquirir características graves que pueden influir negativamente en el desarrollo de los sectores mencionados. Este hecho, conocido y vivido por quienes desde diversos ámbitos nos movemos dentro del sector, queda refrendado por el estudio encuesta llevado a cabo por la Secretaría de Estado de Universidades e Investigación y publicado el pasado mes de mayo con el título El mercado de trabajo de los titulados universitarios en España, del cual recojo algunas de sus conclusiones de interés general y alguna particular referida a los Ingenieros deEntre los seis sectores más mencionados como movilizadores de empleo figura en primer lugar el sector de las Tecnologías de la Información. En cuanto a los títulos universitarios más solicitados por el mercado de trabajo año 1983 dos líneas de titulaciones prevalecen la de económicas y empresariales por un lado y las varias carreras que producen especialistas en informática por otro Y se señala a continuación Resaltan todas las Consultoras de personal la calidad de los Ingenieros de Telecomunicación... Hay unanimidad en afirmar que los titulados en las dos Escuelas de Telecomunicación son los que mejor salen preparados, aunque su expediente sea, por lo general, más bajo SIC. En lo referente a las titulaciones concretas que, en términos absolutos, mayor número de contratación tuvieron en el año 1982, se obtiene la tabla 1, que en términos relativos sobre el total de titulados supone un crecimiento para Telecomunicación e Informática del orden del 10, por delante de las otras titulaciones que crecen menos. Las autoridades académicas se han volcado en la reforma legislativa, en detrimento de la inversión en recursos materiales y humanos para la formación. Qué ha sucedido para que cambie la situación en muy pocos años. Pues que al fin, el sector de las TI. inició su despegue en el año 81 confluyendo iniciativas tomadas desde el sector empresarial y desde el Estado, particularmente los Ministerios de Industria y Defensa iniciativas largamente reiteradas por colectivos profesionales importantes entre los que destaca el C.O.I.T. Recordemos, siquiera sea brevemente, que en Enero de 1982 se constituye la Comisión encargada de la redacción de un Marco de Directrices para la elaboración de un Plan Nacional de la Industria Electrónica, primer paso para la posterior realización y puesta en marcha hacia mediados de 1983 del Plan Electrónico e Informático Nacional. Los programas relacionados con la Defensa y con la Aviación Civil empiezan a traducirse en contratos y la C.T.N.E. estudia un ambicioso programa de crecimiento de sus servicios y de expansión de su grupo de empresas. La Dirección General de Electrónica e Informática promueve asimismo la creación de empresas multinacionales y nacionales y, directamente o a través del CDTI y coordinándose con la CAICYT, apoyan las actividades de ID de las empresas y de los Departamentos Universitarios. Los medios de comunicación social se hacen eco, cada vez con más intensidad y frecuencia, de temas relacionados con las penetrando los mensajes en todas las capas sociales, empezando así a dejar de ser un reservado a los profesionales del sector, y finalmente el tirón inducido por el incremento del sector en el extranjero, tirón que se acelera con la posible y deseable participación en programas tales como el RACE, ESPRIT y EUREKA. Qué ha sucedido mientras tanto en el ámbito de la formación de ingenieros y de investigadores La actividad en proyectos de 1D ha crecido notablemente como consecuencia, por un lado, del incremento de los recursos dedicados por el Estado se ha pasado de algo más de 03 del PIB en el año 80 a casi el 06 en el 85 y, por otro lado, del crecimiento de actividades de las empresas, de manera que el peligro hoy empieza a ser no tanto la falta de medios para financiar proyectos como la escasez de investigadores para llevarlos a cabo. Investigadores que, bueno es recordarlo, pues por obvio a veces se olvida, se forman a partir de los graduados. Escasez de titulados, escasez de investigadores. Ocurre acaso que los bachilleres no se interesan por los estudios de las TI Un repaso a la situación del comienzo de este curso académico contesta la pregunta. Entre los centros universitarios en que ha habido que establecer limitación de ingreso se encuentran invariablemente las Escuelas de Ingenieros de Telecomunicación y las Facultades de Informática. Como botón de muestra sirva el señalar que de unas 1500 peticiones de preinscripción en la Escuela Superior de Telecomunicación de Madrid sólo han podido matricularse en primero unos 500 estudiantes, más unos 200 en segundo procedentes de otros Centros y Universidades, situación que, con algunas variaciones, viene produciéndose durante los tres últimos años. Y a pesar de ello, en dicha Escuela se ha pasado de 2600 estudiantes en el curso 8081 a 3700 en el 8485 y casi seguro pasan de 4000 en el presente curso. Et número de graduados se mantiene en torno a los 200 por curso aunque es previsible que aumente hasta 270 ó 280 cuando llegue la ola a los últimos cursos de la carrera. Señalemos que mutatis mutandi la situación es parecida en otras Escuelas y Facultades de Madrid y Barcelona. En la entrada del sistema demanda estudiantil, importante y lógica, insatisfecha en la salida demanda empresarial de graduados, también lógica, insatisfecha. Ha fallado pues el sistema educativo. Por qué Un análisis detallado nos llevaría demasiado lejos de los propósitos de este articulo. Pero a muy grandes rasgos, podría señalarse que en los últimos cuatro o cinco años toda la atención, todo el esfuerzo de los equipos ministeriales de Educación y Ciencia y de las autoridades académicas de las Universidades ha estado volcado en la reforma legislativa L.A.U., L.R.U., Estatutos, Áreas de Conocimiento, Pruebas de Idoneidad, Departamentos, etc., cuyos efectos comenzarán a verse dentro de diez años, mientras que la inversión en recursos materiales y humanos para la formación no ha crecido prácticamente nada. Añádase a esto la inercia cualquier sistema educativo y la peculiar forma de gobierno de las Universidades para comprender cómo la respuesta al cambio tecnológico apenas se ha producido en el ámbito de la formación de graduados e investigadores en Tecnologías de la Información. Un sistema lineal produce una salida proporcional a la entrada hasta que ésta excede un valor por encima del cual, primero, el sistema distorsiona y después se satura. Sólo poniendo sistemas en paralelo puede aumentarse la capacidad de entrada de estudiantes y de salida de graduados. Otras soluciones, algunas veces propuestas, de aumentar el número de graduados a base de reducir su calidad no son válidas, pues seria a la postre un engaño. Conviene señalar a este respecto que en los años 82 y 83 se han creado de seis a siete Escuelas Universitarias de Informática, que este mismo curso se han creado dos Facultades de Informática y se ha puesto en marcha la Escuela Superior de Telecomunicación de Vigo. Esfuerzo importante, aunque tardío por lo que la Informática se refiere y tardío e insuficiente en el caso de Telecomunicación. En el año 1982 en Francia el Consejo de Ministros confió al Ministerio de Educación Nacional la puesta en marcha de un plan de acompañamiento de formación de titulados en el Sector Electrónico paralelo al plan industrial emprendido. Ese año y con ocasión de la elaboración del Marco de Directrices para la Elaboración de un Plan Nacional de la Industria Electrónica, quien esto escribe, a la sazón miembro de la Comisión elaboradora del documento, incluyó varias recomendaciones en el sentido de un plan de acompañamiento de formación de titulados e investigadores. El Plan realizado posteriormente por el Ministerio de Industria, no recogió estas recomendaciones. Como ya se indicó, Educación andaba bastante ocupada con la L.R.U. Así pues, nos encontramos en una situación difícil, cuyo principio de solución no admite demoras. Desde el punto de vista de Educación el momento es propicio, pues está en proceso de elaboración la reforma de los planes de estudios y de las titulaciones. Desde el punto de vista industrial se ha puesto de manifiesto, yo creo que por primera vez en nuestra reciente historia, la importancia de la formación de graduados para el desarrollo industrial de un sector. Además de invertir en ID, cosa que se está haciendo y en la que Industria y Educación, Universidad y Empresa están marchando en paralelo y colaborando, es necesario .invertir en formación y hacerlo también en colaboración, buscando fórmulas nuevas que operen con agilidad y rapidez tratando de recuperar el tiempo perdido. Una vez más, los cambios tecnológicos nos pillaron a contratiempo y ya con el avión del Sector de las T.I. en vuelo nos damos cuenta que nos falta combustible para alcanzar la velocidad y el techo de crucero. Es necesario repostar en vuelo y rellenar los depósitos de combustible en tierra en previsión de nuevos vuelos. Nunca es tarde, si la dicha es buena.
30 oct 2015