Eduardo Gavilán Estelat Tecnologías de radio y TV en los Juegos Olímpicos Los Juegos Olímpicos de Atlanta han tenido mala prensa en todo el mundo, lo que puede justificarse por algunos fallos de organización, especialmente en los transportes y en la señalización, y por el estrepitoso fracaso de los medios informáticos que durante muchos días no pudieron proporcionar una información adecuada y fiable de los Juegos. robablemente lo que se hizo mal ha oscurecido todo lo positivo de los Juegos de Atlanta, y de la parte positiva hay que destacar la impecable cobertura técnica de radio y televisión en todos los deportes. No podía ser de otro modo ya que Manuel Romero que se apuntó un gran éxito como responsable de todas las operaciones técnicas en la Olimpiada de Barcelona en 1992, ocupó un cargo similar en Atlanta - Director del AOB (Atlanta Olympic Broadcasting) - y además eligió la misma tecnología que en Barcelona, incluyendo los avances de cuatro años de evolución. Los millones de telespectadores que siguieron los Juegos por radio y televisión en todo el mundo son testigos de la excelente calidad de todos los programas producidos en Atlanta. Sin embargo solo los miles de profesionales que trabajaban en el IBC (Centro Internacional de Radiodifusión), y los que visitaron el Centro, pudieron recorrer la magnífica exposición retrospectiva de las tecnologías utilizadas para la cobertura de los Juegos. Manuel Romero tuvo la idea de organizar esta exposición para conmemorar el Centenario de las Olimpiadas, se ocupó personalmente de todos los detalles, facilitó algunos equipos de su propiedad y gracias a sus contactos consiguió generosas aportaciones de equipos y material filmado de todas las partes del mundo para la exposición. Todos los visitantes ilustres del IBC, empezando por la Reina de España, recorrieron y admiraron la exposición que, además, fue objeto de innumerables reportajes producidos por los organismos de radio y televisión que tenían su sede en el Centro. Estructura de la exposición La exposición se montó en una amplia zona abierta del IBC, a lo largo de una de sus paredes. Se podía recorrer en orden cronológico, empezando por el sector que agrupaba todo lo correspondiente a las Olimpiadas de Amsterdam, Los Angeles y Berlin, al que seguían otros grupos de tres Olimpiadas para terminar con un sector dedicado a Los Angeles y Seúl, y el último, exclusivamente para Barcelona. En la parte más próxima a los visitantes se alineaban una serie de monitores de televisión que presentaban continuamente escenas de las Olimpiadas del correspondiente sector para mostrar los medios técnicos empleados. Intercalados con los monitores, en unas vitrinas se exponían los objetos más pequeños tales como insignias, credenciales, entradas y pases así como recortes de periódico, folletos y manuales. Delante de las vitrinas se situaron equipos de todas clases utilizados en las distintas Olimpiadas y los receptores de aquellos años. La exposición presentaba claramente la evolución de la tecnología que, en el caso de las cámaras de televisión, se iniciaba con la voluminosa cámara con tubo iconoscopio utilizada en Berlín en 1936, pasando por las inglesas equipadas con tubos CPS Emitron y orticón-imagen de 4 pulgadas, con torreta de objetivos, las de color con tubos plumbicon y objetivo zoom, las ligeras cámaras para aplicaciones de ENG (periodismo electrónico) y, por último, las diminutas cámaras CCD utilizadas en Barcelona en 1992. Los micrófonos, los magnetoscopios, las cámaras de cine, los sistemas de cronometraje y otros muchos equipos expuestos en Atlanta completaban la inigualable panorámica retrospectiva de la tecnología en las Olimpiadas. Detrás de los equipos y en paneles verticales se colocaron fotografías, planos, mascotas, uniformes, banderines y otros objetos que completaban la exposición. Además de los valiosos equipos y objetos expuestos, se quiso dar a la exposición un carácter informativo y didáctico, y en los paneles se presentaron textos explicando la historia de las Olimpiadas desde 1896 y estadísticas y datos destacables de cada una de las Olimpiadas a partir de 1928. Por otra parte, en el exterior de las vitrinas se presentó también información sobre la situación general de la tecnología en los años en que se celebraron las Olimpiadas y su aplicación a la cobertura y transmisión de los Juegos. Estos textos de carácter técnico son los que figuran a continuación, traducidos del inglés, que se refieren a los diferentes sectores cronológicos en los que la exposición estaba dividida. Amsterdam (1928), Los Angeles (1932) y Berlín (1936) La radiodifusión sonora - o telefonía sin hilos como se la llamaba entonces - empezó en los primeros años de la década de 1920, y en 1928 estaba ya firmemente establecida en muchas partes del mundo. Numerosos transmisores de onda media y larga estaban ya en servicio, y como en aquellos años no era normal que se compartieran las frecuencias, después de la puesta del sol la recepción a largas distancias no ofrecía dificultades. Las experiencias que se realizaron para la transmisión a largas distancias utilizando barcos en alta mar como repetidores no tuvieron éxito, pero la radiodifusión en ondas cortas se desarrollaba rápidamente y se utilizó ampliamente durante la Olimpiada de Berlín. Además, los radioaficionados, gracias a sus asignaciones de frecuencias, jugaron un importante papel en los Juegos de Los Angeles enviando noticias y estableciendo comunicaciones a larga distancia con las familias de los participantes. Para la recepción solían utilizarse antenas exteriores, y los programas se escuchaban con auriculares o con un altavoz separado. La técnica de la amplificación de radiofrcuencia estaba ya anticuada en 1936, y la mayoría de los receptores llevaban circuitos superheterodinos lo que suponía una gran mejora en sensibilidad y selectividad. Los medios de producción de radiodifusión sonora hicieron grandes progresos, y en los Juegos de Berlín ya existían los micrófonos labiales (también llamados de "bigotera") para hablar a corta distancia, evitando la captación del sonido ambiente. La grabación de sonido constituía algo esencial para la producción, y el problema se resolvió en Berlín utilizando un sistema de grabación del sonido en disco por medios mecánicos. La telegrafía, basada en cables submarinos y líneas terrestres, se utilizó en gran medida para enviar noticias a los radiodifusores extranjeros, y en los Juegos de Berlin ya se disponía de telex. La telefonía jugó también un papel importante en la operación de los Juegos, proporcionando los necesarios circuitos para las posiciones de comentarista. Sin embargo, los circuitos disponibles no eran suficientes para satisfacer la demanda y, con frecuencia, los circuitos tenían que ser compartidos por dos o más usuarios. Ni la prensa, ni la radiodifusión sonora, ni la fotografía podían captar fielmente la sensación de movimiento de un atleta. El único medio era la película y no es de extrañar que las filmaciones hayan jugado siempre un papel importante en las Olimpiadas. El cine y el moderno movimiento olímpico nacieron en el mismo año. En Berlín se utilizaron dirigibles Zeppelin para enviar las películas con noticias de los Juegos a los Estados Unidos. No puede dejar de mencionarse la extraordinaria película oficial de los Juegos de Berlín que recibió el título de Olympia. La película, producida por Leni Riefenstahl, es uno de los mejores documentales deportivos que se han hecho. Las técnicas de captación de imágenes utilizadas por Leni Reifenstahl se han convertido desde entonces en modelos que todavía se siguen en la producción de películas y de televisión de las Olimpiadas. Nipkow (1960 - 1946) fue el primero en producir imágenes de televisión mediante un dispositivo mecánico de exploración, pero poco después surgió otro sistema basado en el tubo de rayos catódicos. El ingeniero Vladimir Zworykin, nacido en Rusia, presentó el sistema en Nueva York en 1929. Las demostraciones de los dos sistemas realizadas en los primeros años de la década de 1930 dejaron clara la superioridad del sistema electrónico basado en un tubo de cámara denominado iconoscopio. En Berlín, la televisión se utilizó por primera vez en unos Juegos Olímpicos. Se instalaron dos cámaras electrónicas con distintos tipos de iconoscopios y diferente número de líneas. Una de las dos cámaras funcionaba en 625 líneas, número que años más tarde se adoptó como norma europea. Además, para producir señales de televisión diferidas se utilizó una cámara especial cinematográfica montada en el techo de una unidad móvil equipada con un tren de revelado. La información sobre los resultados y cronometraje cambió mucho de 1928 a 1936. Cronómetros y dispositivos fotográficos se utilizaron en Amsterdam en 1928, y su precisión aumentó hasta 1/100 de segundo en 1936. Los resultados se distribuían por teletipo en 1932 y en 1936. En Los Angeles se distribuían a los periodistas copias impresas de los resultados. Londres (1948), Helsinki (1952) y Melbourne (1956) Después de la Segunda Guerra Mundial la tecnología de la radiodifusión sonora alcanzó un alto nivel de desarrollo. Los micrófonos labiales eran ya de cinta en 1948 y se utilizaron en los Juegos de Londres y, por primera vez, discos de identificación, cuyas señales se inyectaban en los circuitos de salida de comentarista. En Helsinki se utilizó por primera vez en unos Juegos Olímpicos la grabación en cinta magnética del sonido. La grabación en cinta magnética constituyó una auténtica revolución en la producción de radiodifusión sonora y en muy poco fue adoptada en todo el mundo. Para la grabación de entrevistas los magnetófonos portátiles fueron de gran utilidad en los Juegos Olímpicos. La calidad de la radiodifusión sonora, y especialmente la recepción móvil, aumentó sensiblemente con la introducción de la tecnología de FM a partir de 1950. Cuando se celebraron los Juegos Olímpicos de Londres, la tecnología de producción de televisión había progresado rápidamente. Los tubos de cámara iconoscopios habían sido sustituidos por los tubos de imagen CPS Emitron (una especie de supericonoscopio), y las cámaras equipadas con torretas de tres objetivos facilitaban el trabajo de los operadores de cámara (aunque las cámaras eran todavía muy pesadas). Se utilizó en Londres el sistema británico de 405 líneas. Los radiodifusores filmaban las secuencias deportivas y el material se utilizaba para los programas de televisión. Con este fin se facilitaban equipos de telecine. Los rótulos se captaban directamente con las cámaras. En Melbourne el servicio de televisión comenzó con una limitada cobertura de los Juegos. Para los radiodifusores extranjeros, en los Juegos de Melbourne y de Helsinki la única posibilidad de cobertura de televisión era la filmación en película. El material se enviaba a los estudios de los radiodifusores en el extranjero donde se difundía, una vez convertido en señales de televisión. Para noticieros y documentales, se generalizó la filmación en color, pero para aplicaciones de televisión se utilizaba blanco y negro. Las cámaras Arriflex, introducidas al final de la década de 1930, constituyeron un estándar de facto para aplicaciones de televisión. En los Juegos de Londres, Omega utilizó una pistola eléctrica para las salidas y un sistema fotográfico para las llegadas (photo- finish). Para los resultados y otro tipo de información, en los Juegos de 1956 se instalaron en las sedes tableros electromecánicos. Además del telégrafo y el teléfono internacionales para las comunicaciones a larga distancia, en las tres Olimpiadas el telex se utilizó con gran profusión. Los nuevos cables submarinos y otros modernos medios contribuyeron en gran medida a aumentar la disponibilidad de circuitos telefónicos. Roma (1960), Tokio (1964) y Ciudad de Méjico (1968) El desarrollo de los transistores al principio de los años 50 produjo un considerable impacto en la industria electrónica. En lo que respecta a la radiodifusión, en muy poco tiempo los componentes de estado sólido sustituyeron a las válvulas y, sin duda, el transistor es el elemento que más ha contribuido a la mejora de los equipos para estudio y retransmisiones. La tecnología de circuitos integrados ha continuado constantemente reduciendo el tamaño, el peso y el consumo eléctrico de una amplia gama de equipos de producción aumentado al mismo tiempo la estabilidad y la fiabilidad. Las cámaras estaban ya equipadas con tubos orticón-imagen, una generación de tubos de cámara adecuados para captación de imágenes en el exterior. En lo que respecta al mercado de consumo, la proliferación de los receptores de transistores extendió aún más la audiencia de las emisiones de radio de los Juegos. Las noticias y los comentarios sobre los Juegos podían oírse en cualquier sitio, en el lugar de trabajo, en el coche y hasta en la playa. Los fabricantes de televisores también aprovecharon la tecnología de los transistores pero, a diferencia de los receptores de radio, no era posible una apreciable reducción del tamaño ya que el componente más importante de los televisores es la pantalla. Crecía la demanda de pantallas de mayores dimensiones, y la forma de las pantallas se fue haciendo más rectangular y más plana. Al campo de la producción de televisión llegó una importantísima innovación: la grabación magnética de las señales de televisión, que se utilizó por primera vez en los Juegos de Roma. Anteriormente, el único medio para grabar señales de televisión era el llamado kinescopio, dispositivo que captaba con una cámara cinematográfica las imágenes presentadas en un monitor de televisión. Con independencia de la calidad, la ventaja más importante de la grabación en cinta magnética es que las señales grabadas pueden ser reproducidas inmediatamente. El primer magnetoscopio - cuadruplex de 2 pulgadas - a pesar de su volumen, de su peso, y de los defectos de las imágenes, llegó a ser el primer estándar mundial. Al principio, el montaje de las cintas se hacía por medio de mecanismos de corte mecánico pero el sistema fue pronto sustituido por técnicas electrónicas. En la Olimpiada de Méjico se utilizó por primera vez un equipo de movimiento lento basado en técnicas de disco magnético. En Tokio se utilizaron cámaras de televisión de color equipadas con tubos orticón-imagen muy voluminosas, pero en la Olimpiada de Méjico las cámaras equipadas con los nuevos tubos plumbicon eran mucho más ligeras. El plumbicon abrió el camino a una nueva generación de cámaras portátiles que podían utilizarse en operaciones en el exterior (EFP) y también en las de periodismo electrónico (ENG). La Unión Europea de Radiodifusión había establecido una red permanente de circuitos de radioenlace para permitir el intercambio de programas entre sus miembros y la distribución a destinos múltiples de programas de interés común. Esta red, llamada Eurovisión, en 1960 cubría la mayoría de la Europa Occidental y podía conectarse con la red de Intervisión, utilizada por los países de Europa Oriental. En los Juegos de Roma, la distribución de la señal a toda Europa se realizó mediante la red de Eurovisión, y las cintas magnéticas grabadas con los programas de los Juegos se mandaban por avión a Estados Unidos y Japón. En Méjico, se utilizaron enlaces terrestres para transmitir las señales a los Estados Unidos. En 1964 las señales de televisión de los Juegos de Tokio se mandaron a los Estados Unidos por el satélite geoestacionario Symcom III. Situado sobre el Océano Pacífico, estaba diseñado para misiones distintas de las transmisiones de televisión. La UER utilizó también los programas, que se transmitían a Montreal, donde una vez grabados se enviaban por avión a Europa. También se transmitían directamente resúmenes de las grabaciones en cinta utilizando el satélite no geostacionario Relay I a pesar de que había sobrepasado el tiempo previsto de su vida útil. En 1968, el sistema Intelsat estaba ya en servicio pero debido al fallo del lanzamiento del satélite Intelsat III F1, para transmitir las señales de televisión de los Juegos de Méjico se tuvo que utilizar el satélite experimental de la NASA ATS-3. Las señales se convertían al sistema europeo PAL de 625 líneas por medio de un nuevo tipo de convertidor, de memoria de campo, que se utilizó por primera vez en esta ocasión. Los Juegos Olímpicos de Méjico fueron los primeros Juegos de verano en los cuales cada uno de los participantes era cronometrado automática y electrónicamente. La introducción del Omegascope con la consiguiente presentación simultánea en directo del cronometraje supuso una revolución en la cobertura de los deportes. El sistema consistía en una pistola para dar la señal de salida, células fotoeléctricas a la llegada, un grabador de tiempos, un cronógrafo fotográfico, un reloj público sincronizado, y un cronógrafo digital junto con una cámara para producir las imágenes de televisión. Munich (1972), Montreal (1976) y Moscú (1980) Las cámaras de televisión en color eran mucho más reducidas y de menor peso gracias a los tubos plumbicon, que habían sustituido a los orticon-imagen, y a la tecnología de estado sólido. Habían proliferado las cámaras portátiles sin cables de enlace, algunas instaladas en pequeños vehículos (autocámaras). El concepto de ENG (periodismo electrónico) por primera vez se aplicó para la cobertura de los Juegos en Montreal. Para las transmisiones de las señales producidas por las cámaras portátiles se utilizaron enlaces de microondas: Por primera vez se utilizaron en Munich cámaras robotizadas así como magnetoscopios de banda alta para la grabación en color. Aunque se utilizaron también otros nuevos formatos, las operaciones de televisión estaban basadas en magnetoscopios de 2 pulgadas y, además, en Moscú unidades portátiles también de 2 pulgadas. En los Juegos de Munich se utilizaron por primera vez generadores de caracteres para proporcionar información en las pantallas de televisión. Nunca se hubiera podido conseguir una audiencia en todo el mundo de las transmisiones de los Juegos sin los satélites de telecomunicación. La característica de operación multidestino de los satélites ha sido un factor decisivo en la distribución de la televisión. Con una sola transmisión hacia el satélite se pueden cubrir muchos países o regiones. Los satélites son también adecuados para las transmisiones unilaterales y, además, pueden proporcionar todos los circuitos de sonido necesarios para las transmisiones de los Juegos. El sistema Intelsat cubría ya todo el mundo, y se utilizaron los satélites del Atlántico, del Pacífico y del Indico para distribuir las señales a las diferentes partes del mundo. También se utilizaron satélites domésticos para distribución nacional. Durante los Juegos, cualquier periodista o radiodifusor interesado en una determinada competición, automáticamente recibía una copia impresa de los resultados obtenida por ordenador. Además, cada centro de prensa estaba equipado con terminales de ordenador que permitían a los periodistas obtener los resultados oficiales o cualquier información sobre alguno de los participantes. Los Angeles (1984) y Seul (1988) Para la cobertura de las competiciones se utilizaron equipos más ligeros y con más flexibilidad. La reducción drástica del tamaño de los tubos plumbicon permitió a los fabricantes aprovechar al máximo las ventajas de la tecnología de estado sólido y de LSI (integración en gran escala) para construir cámaras compactas, muy apropiadas para aplicaciones de ENG y de cobertura de deportes, junto con equipos de microondas de dimensiones reducidas. En Seúl se utilizaron también prototipos de cámaras equipadas con CCD (dispositivo acoplado por carga). Este dispositivo electrónico de captación de imágenes, introducido en 1985, puede hacerse tan pequeño como una insignia de solapa y, a pesar de su tamaño, produce imágenes de una increíble calidad. En los Juegos de Los Angeles se utilizaron, casi exclusivamente, magnetoscopios helicoidales de una pulgada tipo C. En Seúl se utilizaron magnetoscopios de 1/2 pulgada Beta-SP y MII. Los sistemas de gráficos por ordenador junto con generadores de caracteres perfeccionados, añadieron un nuevo valor a las imágenes de televisión. En los Juegos de Los Angeles se utilizó por primera vez el sistema de super movimiento lento. Algunas competiciones se cubrieron también en televisión de alta definición con el sistema de 1125 líneas desarrollado en Japón. Aunque los Juegos también se cubrieron con filmaciones, ninguna de ellas se utilizó para televisión y, por primera vez, no se montó un laboratorio de revelado. La tecnología de fibra óptica, introducida en los primeros años de la década de los 80, se utilizó con profusión en los Juegos. La característica de banda ancha de la fibra óptica permite la transmisión de las señales de televisión tanto para distancias cortas como largas, sin las limitaciones que impone el espectro de radiofrecuencia. Esta tecnología se utilizó principalmente para la transmisión de las señales analógicas desde las sedes a los locales del IBC (Centro Internacional de Radiodifusión). Barcelona (1992) En los Juegos de Barcelona, se introdujeron en la producción de televisión dos revolucionarias innovaciones. La primera consistió en la utilización de cámaras CCD de calidad de radiodifusión y la segunda, la adopción de magnetoscopios digitales para toda la operación. Se eligió el formato D3 de 1/2 pulgada. La tecnología CCD permitió una extraordinaria reducción del tamaño de las cámaras, característica que, junto a la robótica, hizo posible que se construyeran varias cámaras para aplicaciones especiales que realzaron la cobertura de televisión. Además de la cobertura normal de los Juegos, muchas competiciones se cubrieron también en televisión de alta definición, utilizando simultáneamente dos sistemas diferentes: el japonés de 1125 líneas y el europeo de 1250 líneas. Las dos operaciones fueron independientes y separadas. Las imágenes de los dos sistemas tenían una calidad similar, muy alta en los dos casos. Se utilizó una red de contribución de fibra óptica para el transporte de las señales, en formato digital, de las sedes del área de Barcelona al IBC. La señales de otras procedencias se transportaban mediante enlaces radioeléctricos a la red de fibra óptica de la ciudad. La señales producidas en el IBC se encaminaban hacia el exterior por medio de fibra óptica y radioenlaces. La señales se enviaban a los países vecinos por circuitos terrestres, y a los otros países mediante transmisiones desde las tres estaciones terrenas españolas a 10 satélites de telecomunicación. En el área del IBC se instalaron estaciones terrenas transportables para transmitir las señales de la televisión de alta definición europea utilizando el sistema HD-MAC y también técnicas digitales. Para proporcionar información y los resultados existían casilleros electrónicos con pantallas sensibles al tacto e impresoras incorporadas. Además el sistema llamado AMIC podía proporcionar información desde noticias de las competiciones hasta correo electrónico. El CIS, innovador sistema de información para comentaristas, se instaló en las posiciones de comentarista de 8 sedes. Este sistema de base de datos constaba de un monitor con pantalla sensible al tacto y opciones tales como listas de participantes, datos en tiempo real de las competiciones, sumarios, estadísticas y records. En Barcelona, la señal internacional, además de las imágenes directas, contenía repeticiones de movimiento lento y super lento, cronometraje, nombres de los participantes en la competición, bandera e iniciales de los países, resultados y records olímpicos y mundiales. En algunas sedes los datos podían obtenerse de forma automática de la red de datos por medio de un terminal IBM PS/2 que también controlaba los letreros de un generador de caracteres.