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Primavera electrónica y telecomunicada
A Vuelapluma Primavera electrónica y telecomunicada -------------------------------------------------------------------------------- Pasa el tiempo y la primavera se va convirtiendo en verano Una primavera rara anduvo sobre nosotros y nos hizo actuar de extraña forma, quizá con un atisbo de guerra al fondo y muchas telecomunicaciones: de satélite, de máquina voladora con tripulante, de máquina explosiva no tripulada. Todo electrónico, telecomunicado. Es el triunfo de la tecnología aérea, un siglo después del triunfo de la tecnología naval. Ellos, que son jóvenes e hicieron el gran imperio, deshicieron los restos coloniales de una España que no supo repartirse el mundo a tiempo con los ingleses, que desoyó lo de "Con todos guerra y paz con Inglaterra" y mantuvo en el trono un child of the House o Bourbon, entregado a la voluntad de Francia, hasta de la Francia republicana del directorio... Ellos, a los que respetuosamente llaman cousins los ingleses, siendo sus ancestros, ahora mandan hacer lo que los europeos deberían llevar a cabo solos, sin tutelas. Y todo lo que se hace es con sus máquinas, sea cual sea la sigla o la escarapela. Ellos a inventar, y nosotros a copiar. En Barcelona, con frío y toques de chubasco estuvimos oyendo mucho discurso a cerca del mal llamado comercio electrónico; mucho de lo que parece importar, del escaparate y las medidas de seguridad para el cliente, un usuario final que todavía no puede ser masivo, ni lo será; porque no todo el mundo tiene acceso al ordenador, ni ganas de tenerlo; y porque la mayoría de las cosas no se pueden comprar bien sobre muestra virtual sino tocándolas. A mi me gusta la idea de Centrotiendas en España, o de Centrolojas en Portugal: lo de "comprar paseando", como si fuera en un gran centro comercial repartido por zonas selectas de las ciudades. Y con un entramado telemático que conduce a lo que importa, a evitar papelorio, que, como insiste Ángel Viña, está hecho de átomos, que pesan, mientras los bits son inmateriales. Lo que importa (digo yo y decimos tantos que, por pura estadística, o estamos en una gran equivocación o estamos en lo cierto) es hacer desaparecer el flujo maldito de la "evidencia material" en las transacciones entre empresas: desde la petición de oferta a la orden de pago, pasando por los pedidos y las órdenes de fabricación. En Barcelona, presididos por el señor Schwartz no televisivo, oímos algo a cerca del business to business, pero no es suficiente. FUNDESCO está obligada a seguir en la brecha. Otra cosa es lo que oímos en Oporto. Allí, reunidos por Antonio Marques en el INEGI, representantes de una consultora mundial y de otra fabricante mundial de ordenadores aseguran que los intercambios "electrónicos" (¿por qué no "telemáticos"?) de documentos van a representar entre el 80 y el 90 por ciento del total del volumen de ventas realizadas a través de la interred. Mientras el cielo se deshace en ráfagas de lluvia sobre la cuenca del Duero, armamos una discusión interesante, mucho más viva que las de Barcelona, y descubrimos que la universidad de la capital del "Norte" portugués (Galiza Bracarense) tiene un grupo de trabajo dedicado a las aplicaciones de la interred (¿Por qué llamarla "internet"? ¿Porque manden ellos, los vencedores en Santiago de Cuba?) para la pequeña empresa. Bien. Seguiremos, cada cual a lo nuestro, con nuestras manías telemáticas. Algunos, convencidos de que las micromuescas en el metal de base de un disco óptico son mucho más duraderas que la tinta del folio con membrete. Y no toquemos la seguridad, porque muchos podríamos hablar de falsificaciones -cuando no amaños y chapuzas- en documentos tradicionales, tanto de consulta como de compromiso... De este asunto y de otros, como de por qué van tan lentas las obras de "el cable", pudimos hablar Luís Manuel Sánchez -mi colega del CIS- y José Manuel Soto, hasta hace poco director general de Medios de Comunicación de la Xunta de Galicia y actualmente director general de Intelsis. Fue un favor que nos hicieron los pilotos y los jefes de Iberia. Como dice mi suegro, "cuando me llegue la hora y me pidan la última voluntad, diré que me devuelvan las horas perdidas en los aeropuertos, y viviré años". Ciertamente. Gracias a los señores de los aires pudimos intercambiar puntos de vista sobre lo que nos mantiene ilusionados en la profesión; y, cuando ya nos cansábamos de la cantinela ("Iberia informa... Dentro de cuarenta y cinco minutos..."), nos pusimos a leer y comentar los periódicos. Juntamos las elecciones municipales al modem de cable, los derechos de paso y apoyo al modem asimétrico, revisamos las posibilidades de negocio en toda Iberoamérica, teniendo en cuenta la condición doble de estos gallegos que despistan llamándose como los portugueses y hablando casi como ellos. Nos metimos a la antropología profunda de las esquelas mortuorias en Galicia, cada una con nombre y mote que hace referencia a lugar, familia, condición, oficio y hasta relación con animales domésticos. Y, en el colmo de nuestros aburrimientos, entramos a leer las búsquedas gratuítas de pareja. En las columnas de "chico busca chico" escontramos una que nos hizo reír hasta llamar la atención de los desesperados que nos rodeaban. Rezaba algo así como "Soy Robin el morenito. Llámame y seré tu Banderas. Pasaremos toda la noche cabalgando sobre una vaca verde mientras yo te cardo el pelo". La carcajada rompió el maleficio. Nos llamaron a embarcar y todavía no nos lo creíamos. Volábamos ya y seguíamos sin creerlo, con una risa floja, hija de algo onírico, de sexo trastornado sobre una vaca verde. Viendo nieves en montes bajos, temí por las glorias del vino, cosecha del 99. Y recordé una frase de nuestro compañero Emilio Rojo, elaborador de caldos exquisitos en el Ribeiro castigado por las heladas: "Esto, colega, es una desgracia entálpica". En fin, amigos. La guerra sigue, y no sé que beberemos. -------------------------------------------------------------------------------- Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
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Xacobeo"99
A Vuelapluma Xacobeo"99 -------------------------------------------------------------------------------- Los de Airtel montaron un sarao comunicativo de altos vuelos, pero no pude asistir; no vi ni a Ripoll ni a Lamas, buena gente. Otra vez será Y, bien, señores: se acabó el curso. Lo acabé con una palabra que resume todo nuestro empeño de telecomunicadores: "velocidad". Así lo hice constar ante el auditorio de los condenados a escucharme. Saqué la palabra del libro de AUTEL sobre los servicios de telecomunicación en España, donde espero que ejerzan profesión mis alumnos. La última lección fue sobre la comunicación vía satélite entre ordenadores, que no llegamos a ver popularizada a pesar de lo que nos costó a todos los contribuyentes ese atrevimiento del Hispasat, para muchos la mayor provocación a la capacidad ociosa que jamás haya habido. Allá quedaron sobre el encerado los pintarrajos de los apilamientos de protocolos, y sobre la pantalla un recuerdo de improntas y transpondedores. Adiós, muchachos queridos: es la hora de las ojeras, el café, el maldito tabaco (¿por qué fumáis tanto, hijos nuestros?) y la tentación de amor sobre la hierba que exhala un aroma dulzón, húmedo, mareante. Pero no, chavales, no: a estudiar, que nos tenéis que pagar la pensión y sois pocos, porque en nuestras mocedades nos acobardamos y sólo tuvimos la parejita, o ni siquiera eso, que algunos se quedaron sin repuesto para el hijo que se les mató en accidente de moto. Hay que mirar por vosotros porque sois escasos, y porque pensamos que resultáis caros... Me llamó Rafael Rey, uno de nuestros compañeros que se ven en la condición inconcebible de prejubilarse en lo mejor de su vida profesional, nada más que por cumplir suficientes años para el ajuste indiscriminado de Bazán. Hablamos de las posibilidades laborales de un hijo suyo, informático, y lo tranquilicé: la tendencia es a que falten rapaces bien formados, que sepan programar y entender un sistema con visión telemática. Todos tranquilos, que Jazztel marca camino. Tranquilos. Rafael se fue a Noruega (imagino que a vender fragatas llenas de equipamiento de telecomunicación) y quedamos citados para nuestra vuelta, porque yo también me fui, a otras latitudes extremas, a la Acabación de la Tierra: primero a Buenos Aires, después al Chubut, a la Patagonia mítica. A la Argentina me mandan los amigos de la EOI y algunas obligaciones de mi trabajo principal. Fernando Maristany quiere que explique en el París del Plata desde donde os escribo- lo que voy aprendiendo sobre redes de máquinas. Fernando abunda en la idea que nos persigue a muchos: la de acabar con el soporte de papel para honra de nuestro oficio. Tenemos que hacer "algo", un algo comprometedor y demostrativo. Pero aún hay más ideas que convertir en realidad, más campos que explotar para los que aprendimos el teorema de Shannon. Veréis: el Cantábrico es mar de galerna y trainera, para hombres de temple; en el Cantábrico se pinta sola una villa hidalgosa llamada Viveiro; en Viveiro, la parroquia pescadora de Celeiro, con el mayor puerto de fresco de toda la costa española, más que Coruña o Vigo. Aquellos hombres del Norte (que también pescan en la Patagonia) quieren integrar todos los sistemas de navegación, apoyo a la pesca y telecomunicación sobre redes modernas, con presentación ergonómica. Y en ese reto andamos, recorriendo la antigua provincia de Mondoñedo, donde nació don Álvaro Cunqueiro, que en ella situaba la selva mágica del mago Merlín... Paréntesis xacobeo: vengan los peregrinos de la más rancia cristiandad por esos caminos de bruma y caballos salvajes, en paralelo al tren de Gijón, y descubrirán por qué se junta inmensa muchachada en el Festival Celta de Ortigueira. Suba algún viajero a los centros emisores que dominan la ría, deje torres y elementos radiantes a sus espaldas y contemplará bellezas de difícil descripción. Llegue después a Ferrol, suba a Laraxe y siga por autopista hasta Lisboa, parando a venerar los huesos del hereje Prisciliano, que dice el vulgo ser de un tal Santiago Apóstol, muy venerado... Decíamos que es materia de nuestro entendimiento de prácticos en las leyes del electromagnetismo eso de andar con las comunicaciones marinas, pero hay más: nosotros ya estudiábamos las máquinas que nos enseñaba Sáenz Vacas, mientras eran contempladas en el resto de escuelas y facultades. Así nos podremos ocupar de asuntos como la ingeniería inversa, el diseño asistido por ordenador y la creación de prototipos para todas las industrias, cuanto más para la de telecomunicación, tan necesitada de pruebas y ajustes. Por esos negocios me vino a ver Ricardo Blanco Sendón, a quien habíamos echado de menos en la fiesta de ingenieros en que Jorge Pérez terminó mandato para la tribu atlántica. Ricardo quería que en nuestro centro de innovación de Ferrol le hiciéramos un trabajo de copia de piezas y reproducción tridimensional para su empresa de control electrónico de la energía eléctrica. Lo recibí a la entrada con Salvador Baamonde, compañero asistente a una jornada de domótica y, cuando indagamos por qué no había asistido a la fiesta de nuestra asociación, Ricardo nos contó que había estado muchos meses enfermo, por culpa de una intoxicación en un banquete; y dos de esos meses, en coma. Afortunadamente para todos, familia y médicos fueron pacientes. Y un día revivió. Mientras mirábamos un buque de guerra hendir el espejo de la ría, Salvador le preguntó a Ricardo qué recordaba de los tránsitos a la muerte y a la vida. Ricardo no recuerda nada de eso. Prefiere evocar una de sus humoradas sencillas: pasa a contarnos cómo un conocido desfalcó a la empresa de la que era socio para pagar detectives que controlasen a su mujer, de la que tenía celos. Y como la bendita de la controlada de balde ahora estaba pagando los créditos con que se tapaban las trampas del celoso. Me río, tomo nota para novelas y seguimos camino de los laboratorios... -------------------------------------------------------------------------------- Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación Escritor
30 oct 2015
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Santiago, belleza exuberante
A Vuelapluma Santiago, belleza exuberante -------------------------------------------------------------------------------- Llevo conmigo -paradójicamente- muchos papeles sobre el mal llamado comercio electrónico Del verano os hablo. En veraniega tarde hubo junta de representantes de los ingenieros de telecomunicación, en Santiago, y hablamos de nuestros negocios como es preceptivo. Debéis saber que en las postrimerías del Xacobeo 99 se os espera a todos para una magna reunión, con ofrenda al Apóstol Peregrino Europeo y Matamoros, y sarao en lugar que estamos escogiendo, donde también recibiremos a los colegas de la Ordem dos Engenheiros portugueses de nuestro ramo. La junta acabó en restaurante berciano (o sea, gallego irredento) en lo más típico de la "almendra" de Compostela, con satisfacción de deber cumplido e inquietud de deberes nuevos, como el de Tecnocultura 2000, en la capital europea del granito, las iglesias y los pazos que ningún "desarrollismo" pudo destruir... Santiago tiene una belleza exhuberante, de piedra que la lluvia tarda en disolver. En el Obradoiro (que quiere decir "Taller") muchos fuimos a escuchar a Plácido Domingo; y pocos pasamos al patio del Hostal de los Reyes Católicos, donde Telefónica ofrecía un village, que viene siendo, ¡manda truco!, no lo que uno asocia a la palabra francesa sino refección de pie con ricos vinos y algo de picar acorde. Hablamos cuanto dio la garganta. Yo me entretuve con un amigo de ilusiones mozas, compañero de residencia estudiantil en Madrid, Guillermo Fernández Vidal, vigués bien conservado, incombustible, con tentáculos por ese Nuevo Mundo donde un español nunca es un gringo sino un gallego o un godo, dependiendo de cuánto pinche y corte. A Guillermo le llaman "la pared elástica" porque, cuando se le aprieta en una negociación, va cediendo para después recuperarse y volver a la posición de partida. Hacía tiempo que no nos veíamos. La última vez había sido en su despacho de altura celestial, en el edificio más sólido de Madrid. Guillermo estaba llegando del otro gran Santiago, el de Chile, y nos juntamos a la firma del acuerdo entre ControTiendas y Telefónica para hacer comercio electrónico real. Esta noche de gloria compostelana Fernández Vidal estaba inspirado: "Zapatero a tus zapatos", insistía, refiriéndose a las compañías de otros ramos que se meten a explotar licencias de telecomunicación. "Están por las plusvalías. Sólo buscan futura venta de infraestructuras y cartera de clientes a las empresas que saben del negocio". Para Guillermo, Airtel, chapeau; Retevisión, un record del Guinnes: en pérdida de cuota al año... El caso es, sin embargo, que la mayoría queremos que haya negocio para muchas empresas; hasta para "Erre", que se nos presentó en Compostela con toques de autóctono cercanos a lo esperpéntico, como una gaiteira pintarrajeada de verde que me hizo recordar el dicho de un paisano: este mundo está loco porque, ¿cómo se le puede decir a una rapaza "nena, tócame la gaita"? El colega Arturo Dopico rige una empresa de la que nada se supo después de que le demostrásemos cariño multitudinario en los calores del 99 que se enfría. Los más crueles la llaman "Errecarallo" (¿quién sería el genio de la imagen corporativa que tanto desconocía Galicia?) y los más amigos dicen que está intentando cambiar de tecnología para poder cumplir algo de lo que promete; para poder agarrarse al mendrugo que le dejen los grandes. Ojalá aparezca una empresa nativa para darnos servicios indispensables a todos los habitantes progresistas del país de las brumas, cuando ya se observan movimientos que nos hacen mirar a los de siempre: Eduardo Cillero, de Alcatel, delante de mi casa decía que no me debo preocupar por los cables coaxiales sin espacio de acometida; que ya va viniendo el módem asimétrico... Cosas veremos. Corren fuertes rumores de operaciones tecnológicas con escandinavos; callan demasiado dos hombres prudentes, Soto y Merino. Pero alguien va casando movimientos; y se pueden dar pistas: pregúntesele a Luis Rey-Stolle, y hasta a algún almirante; a cualquiera de los que creen que "poder naval es poder mundial". Mirando el fulgir de la ría ferrolana, en larguísima tarde de solsticio sobre el paralelo 43, relajándonos tras una inacabable sesión de tecnología aplicada a la defensa, sonaban las claves: "F85" y "compensaciones". En la próxima entrega a vuelapluma, si puedo, diré más. Viajes: no faltaron, a Gasteitz, por cosas de la representación virtual de máquinas; a Mallorca, por la imitación de robots a los humanos. Pena que la Rioja Alavesa sea corta de producto; una risa el Ábaco de Palma, con reminiscencia de lugares locos, decadentes, italianos. Y comienza el otoño con promesa de vinos. Esperamos que a Emilio Rojo le vaya bien su ribeiro. De los albariños podemos esperar cualquier prodigio para el 2000. El Douro, entre Oporto y Régua, era un esplendor de sucalcos, terrazas con que se humaniza el paisaje presidido por el chambergo y la capa del hombre de Sandeman sobre un otero. La Ribeira Sacra del Miño era otro esplendor aterrazado, lleno de vides. Volvimos a la facultad, a los exámenes. En un retrete, el mensaje del momento: "Redime os teus pecados: instala Linux". Siguen las faltas de ortografía: "Robustez" (ver Fontinha y Corominas) es término coincidente en los romances ibéricos occidental y central, pero los alumnos tienden a escribir, respectivamente, según el escogido para responder preguntas, "rebustede" y "robusted"... Que vuelvan las reválidas, por favor, señores rectores. Manténganse firmes. Y adiós, Atlántico a través, con miedo de que me hagan otro robo como en Buenos Aires me hicieron, usando los detalles privados de mi tarjeta VISA: compras de inmaterialidades, programas descargados por la interred... Llevo conmigo -paradójicamente- muchos papeles sobre el mal llamado comercio electrónico. Pero también llevo intención de leer cosas de centenariados en 1999, Borges y Hemingway; y de (alerta para Bernardo González Palacios) un centenariable maravilloso, Eça de Queiroz, en el 2000. -------------------------------------------------------------------------------- Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación Escritor
30 oct 2015
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ADSL: ¿No podíamos llamarle"modem asimétrico para bucle de par"?
A Vuelapluma ADSL: ¿No podíamos llamarle"modem asimétrico para bucle de par"? -------------------------------------------------------------------------------- Telegráfico, porque son muchas las historias a contar Primero, Brasil, enorme, a donde me dirigía cuando os dejé con la última entrega a vuelapluma. Una vez más allí, me reitero: un monstruo industrial, humano, cultural, algo paralelo a la India, tierra de parias y ricos, capaz de producir exquisiteces tecnológicas, incapaz de contener contaminación, destrucción de la naturaleza... Telefónica, muy presente. Espero que les vaya bien con un real que ya vale medio dólar... No le va a ir tan bien a De la Rúa como no devalúe el peso. Brasil se come a Argentina y a quien se ponga por delante, con Mercosur y sin él. A la vuelta, en Compostela, junta de la Asociación de colegas de Galicia. Perfil del ingeniero que debemos promocionar: el conectado con la empresa, empresario, arriesgado, no asalariado. Madrid. Reunión de redacción del BIT. Proponemos algo así como una "cárcel de papel" para todos los atentados contra el idioma de comunicación formal, código que, si no respetamos en esencia, deja de tener valor de universalidad y se convierte en lo que hoy viene siendo, un patois tecnológico. San Gabriel. Me siento al lado de Julio Pernía y, a la hora del refrigerio, me presenta a su patrón, octogenario y alegre, feliz con el galardón de los que llevan más de cincuenta años. Quién nos diera llegar allá... El señor secretario general habla de la radio digital y la frecuencia única que puede facilitar "espacios culturales uniformes", y lo entendemos: uniformizar España a golpe de producto hecho en Madrid. Por si fuera poco, alerta sobre el castellano en la Internet (¿por qué no "interred" señor castellanista?), y cae en la trampa del ADSL. Por favor, compañeros, tomemos la lengua franca en serio: ¿No tiene el Ministerio para pagar un poeta, un filólogo, un ingeniero con "espíritu de la lengua"? ¿No podíamos llamarle "modem asimétrico para bucle de par"? ¿No nos valdrían para España las siglas MAB-P, junto con MAB-C para el modem asimétrico correspondiente a las redes de coaxial? Oporto. Conferencia internacional sobre las tecnologías de la información y el trabajo. Se alzan voces asustadas por el intercambio telemático de documentos entre empresas, la logística conectada con él, el teletrabajo, la teleenseñanza. Pero no se le pueden poner puertas al campo, caiga quien caiga. Darwin ya dijo lo que tenía que decir... Cena en bodega con tres siglos de historia, cata de oportos blancos secos, merluza con grelos y otras delicadezas, vinos verdes y maduros que tienen embelesado a un alto funcionario de Bruselas, danés de nación. Con el paladar acomodado, nos explica como están diseñando la nueva Europa, en decadencia demográfica, necesitada de mano de obra barata: es mejor que penetren la fortaleza gentes rubias, de cultura cristiana, que morenas de cultura musulmana. España es un problema para Europa, por su vecindad. Los próximos países "europeos de verdad" serán Estonia, Chequia, Polonia y Hungría. A Coruña y Mondariz. Al lado de mi casa, por suerte, presento una novela magnífica: Paso a dos, de Ramón Pernas, premio Ateneo de Sevilla, historia del horror heredada: paseo falangista, represión franquista, exilio, venganza... La autopista se hace dura con lluvia. Llego a Mondariz cuando parte de los actos ha acabado. Ya se nombró socio de honor a Antonio Couceiro, antes consejero de Industria, ahora presidente del Puerto coruñés; y se presentó el premio Gerardo García Campos, amigo ausente. Van a sentarse a cenar más de doscientos compañeros. De los de Madrid, el decano, gallego consorte, que sabe de mares batidos y mariscos; y Raúl Cabanes, a cuyo lado me acomodan, que pone cara de hombre mediterráneo ante la atrocidad de camarones, centollos, nécoras etcétera que nos colocan delante. Hablamos mucho, con la cordialidad que impone el calor de un balneario fuera del cual todo es bruma y, cuando llega la hora del ingeniero del año, el presidente de nuestra asociación me pide unas palabras sobre Esteban Solleiro. Micro en mano, narro nuestro primer encuentro, cómo lo mandé a hablar con quien lo podía contratar, cómo se empeñó en diseñar y fabricar lo que no parecía interesante para aquella empresa. No puedo evitar comparaciones: para mí es más difícil fabricar que dar servicios, por muy importantes y dignos que éstos sean. Solleiro toma la palabra y cuenta algo que nos debe animar: un sarao como este -pero cuando éramos muchos menos- fue el "momento fundacional" de Egatel, su empresa. Por tanto, hay que reunirse: de la agitación vienen los choques; de las colisiones, los negocios. Hacia las dos de la madrugada se inicia el desfile, unos a la habitación, otros a la discoteca. Manuel Morgade se manifiesta lector de A Vuelapluma. Gracias. Joaquín Lameiro corrobora anécdota: en una conferencia sobre teleenseñanza en Lugo, un figurón empresarial nos dio una charla de cierre repitiendo su admiración por los circuítos "intrigados". Ángel Viña carcajea, y queda con Lameiro en hablar del e-business de IBM... Jorge González me confiesa haber caído también en las redes de Telefónica, como otros compañeros jóvenes. Me parece bien: estos rapaces distinguen fácilmente entre "abonado" y "cliente". El imperio se renueva antes de contraatacar... Miguel Armesto me dice lo más agudo de toda la magna fiesta: cuando se acaben de renovar las infraestructuras, cuando convivan pares, coaxial y accesos por radio, ¿para qué usaremos la capacidad instalada? Será el momento de los contenidos. La Guardia Civil vigila el balneario, pero no es por nosotros, sino por una partida de mulatos que tuvieron la suerte de escapar de la favela. Compartimos hotel con la selección de fútbol brasileña Por los pasillos, fotos del tiempo glorioso de los balnearios. En ellas, Primo de Rivera... Pobre España, que no sabe inventar, ni vender nombres: Vichy existe en el mundo. Mondariz, no. Buenas noches. -------------------------------------------------------------------------------- Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación Escritor
30 oct 2015
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Una escuela de ingenieros puede ser una patria. Hasta patria mayor
A Vuelapluma Una escuela de ingenieros puede ser una patria. Hasta patria mayor -------------------------------------------------------------------------------- Pasaron los meses. Hizo el año desde que Gerardo García Campos nos dejó. Pasó la Navidad del 99, con un Papá Noel del que no sabíamos nada los españoles de antes. Vinieron los Reyes de siempre y dejaron algún cariño Ya se prepara el carnaval, que por aquí se llama Antroido, o Entroido, que viene de Introitum, introducción a la Primavera Gozosa. En tierras próximas, de fablas absorbidas por la castellana, lle llaman Entruejo. Viene el carnaval y de él contaremos; pero hablemos ahora del pasado: Tuvimos visita. Aquí se presentó Miguel Ángel Lagunas, que está como lo dejamos en la Escuela pero con carga de piel -que la piel es una desconsiderada y no deja de crecer sobre músculo y panículo. Miguel Ángel es el mismo tipo cordial, bienhumorado, y viene dispuesto a tener paciencia, a un examen de titularidad que trae cola. Hablamos. Cuando nos damos cuenta, estamos en aquella escuela de don Julio de Paula, don Narciso, Warzanskij, Arto Madrazo, Alarcón, Jover... Uno es de donde hizo vida. Las patrias son muchas. Una escuela de ingenieros puede ser una patria. Hasta patria mayor. A Lagunas le ha salido un problema en estas aldeas ártabras, algo ya sufrido antes por Aníbal Figueiras: hay un sujeto de conducta incomprensible que les fastidia las oposiciones a nuestros compañeros, y a los presidentes de los tribunales. Profesor titular de algo físico, se presenta a todo lo telemático que desconoce. Manipula -legalmente- datos y condiciones e impugna las decisiones del tribunal que justísimamente lo manda a hacer gárgaras... Tuvimos más visitas. Eran tiempos duros de invierno -oficialmente todavía otoño-, de diluvio frío y aeropuertos inutilizados, cuando se desarrolló en Coruña el Commerx 99, una revisión de las cosas que llamamos comercio electrónico impropiamente. Con tal modo de comercio (¿cómo lo llamaríamos acertadamente?) anda todo el mundo nervioso; se dicen y hacen muchas sandeces. Recuerda a los tiempos iniciales de la energía eólica: había que estar en lo de los molinos, pero pocos quijotes quedaron a la hora de producir kilovatios hora. Ángel Viña le echó pecho y montó una reunión de la que se deduce quien va a supervivir. Con un nombre, Commerx, que, tirando de la cuerda filológica, lleva al latín. Y mirad qué cosas, hermanos: a Viña le dijo un catedrático de Letras que ese nombre era demasiado culto para que lo hubieran inventado unos ingenieros. En fin: si algunos ingenieros contasen lo que leen y escriben a los excluyentes cultivadores de las lenguas latinas... En el Commerx 99 estuvo Fernando Pardo. Habló, como el hace con primor, a la americana, en un descanso entre platos de almuerzo. Nos puso los puntos sobre las íes. Después discutí con el: al IED (EDI) tradicional ha de supervivir -creo- a la novedad del LME (XML). Tienen que convivir las dos formas de estructurar datos, la comprimida del IED que llegó a EDIFACT pasando en Europa por ODETTE y la que se apoya en un lenguaje nuevo, autodescriptivo. No se puede tirar por tierra todo el trabajo de compresión de mensajes que demandaban las redes de hace veinte años. Ahora la capacidad abunda y no importa despilfarrar metadatos... Bueno, perdón, que ya estaba en la batalla sobre lo que todos los previsores indican como masivo en el “comercio telemático” (¿os gusta?). Ya me perdía en el intercambio de documentos entre empresas, documentos sin evidencias de papel -lo que va a representar una inmensa mayoría de las transacciones. De izda a dcha: Luis Miguel Uriarte, Bernardo González Palacios, Xavier Alcalá, Luis Arroyo, Fernando Saez Vacas y Manuel Fonseca, todos telecos escritores B2B frente a B2C, en siglas inglesas poco serias, con juego fonético por el medio, que en castellano podrían ser EAE (empresa a empresa) y EAC (empresa a consumidor). Y vuelvo a pedir disculpas, compañeros, pero me resulta exasperante la estupidez mimética de los españoles todos, que de toda España los había en nuestra reunión coruñesa. Me harté de oír términos en inglés mal pronunciado. Salté en público contra un infeliz que decía target en vez de objetivo. En una comida, nuestros colegas de Telefónica contaron lo de pasar Telefónica Datos a Telefónica Data. Les faltó contar lo de Telefónica B2B. Esto es una pena, y todavía hay que aguantar el patrioterismo españolista dando la vara y la murga con las inmersiones lingüísticas periféricas. España no tiene solución. Se está convirtiendo en algo incómodo, colonia gratuita porque nadie le pide serlo: ¿o es que no podía haber una Telefónica EAE, por ejemplo? Lingüicidas. Propongo que Martín de Bustamante nos devuelva el premio, borrar a Lada de los archivos de miembros de junta y castigar a Cabanes con suspensión de representación hasta que, con los demás, nos presente el propósito de enmienda: dirigir desde la empresa más poderosa aquí y allende los mares una operación españolizadora... ¿Estaré solo en esta batalla? No. Me acompaña Serafín de la Concha. Leyó un original de novela de mares y abordajes; de lo que casi fue, de lo que hubiera sido si España se hubiese repartido el mundo con Inglaterra (“Con todos guerra y paz con Inglaterra”). Me dice que le hice pasar unos buenos ratos. Y me sugiere incluir mapas y esquemas con el texto: Ferrol y su arsenal, el Río de la Plata, la Patagonia, la Tierra del Fuego... Hablamos cuando navego por la autopista del Atlántico hacia Oporto. Me quedo pensando: quiero sitio en el servidor de la red al que nos conectamos los de Telecomunicación. Allí pondría los productos de las vanidades literarias, para que los consultáseis y, si os gustasen, los leyérais para enviar comentarios a mi buzón. Creo que ésta va a ser una nueva forma de expresión literaria. La nueva, vía interred global. Y que a tipos avanzados como nosotros (la virtud se nos supone) les corresponde experimentar. Piénselo también la redacción del BIT. Quizás habría que juntar de nuevo a los ingenieros escritores y tratar el tema a fondo... Que se enteren los de Letras de todo lo que se puede inventar, para que no les falte materia de trabajo. Un abrazo a todos (incluídos los castigables de Telefónica). -------------------------------------------------------------------------------- Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación Escritor
30 oct 2015
Artículo BIT
Proclamemos la libertad del conocimiento
A Vuelapluma Proclamemos la libertad del conocimiento -------------------------------------------------------------------------------- Y, como anunciaba en la nota anterior, aquí esta don Carnaval, gran fiesta de irreverencias que este año coincide con la payasada electoral. Júntese todo a una primavera adelantada y España será una juerga con flores y cantos de pajaritos Nunca se había visto tanta falta de imaginación en los discursos, ni se llegaría a pensar que la política estuviese manejada por mentes tan romas, por lenguas tan incapaces. Resulta maravilla, prodigio extremo, que todavía funcione algo en este impaís. Cuando ésta llegue a vosotros, queridos amigos, ya habrá pasado la contienda. Sabremos cómo se reparte el poder. Con suerte, estaremos en disposición de ver el rumbo del progreso en nuestros conocimientos. Hablando de progreso, os diré que anduve por tierras californianas, es decir: por el futuro. Me encerraron cerca de San Francisco y me contaron lo que va viniendo en la programación que afecta a las telecomunicaciones especialmente; y a todo lo demás, porque la pasión del humano es la pseudoubicuidad, el pesudo-tiempo real, con los retardos inevitables de procesado y transmisión. Pero aquellos evangelists (¡llaman evangelistas a los predicadores del avance tecnológico!) no consiguieron evitar que me fugase con algunos compañeros españoles y que, con ellos, volviera a ver lo que más gusta de esa monumental Puerta de Asia. En días de lluvia y poca luz, los llevé a lugares de visitas pasadas, incluso a la Chinatown -y al Empress of China, con camareros chinos vestidos a la europea y azafatas chinas a su estilo de seda y largas sayas, evocador todo de película de Orson Welles. Repasamos la ciudad de rascacielos y casas de yeso y madera, cuestas y tranvías. Y en un bar irlandés se nos confesó una señora filipina: reconoció que sus abuelos hablaban castellano, y que su madre le enseñó una canción, quizá habanera, de amores lindos, que ella nos supo cantar con voz quebrada... Volvimos para aquí seguros de que ya no son veinticinco años los que nos separan de los ianquis de nuestro oficio, como hace cinco lustros ocurría. Cada lustro que anduvimos por la historia de la telemática, la diferencia entre americanos y españoles se fue reduciendo otro lustro. Hoy estamos de ellos a cinco años: los que necesitaría una buena gobernación para convencer a todas las familias españolas de que un ordenador es un electrodoméstico, no un becerro de oro. Algo nos une a los americanos y a otros europeos que nos acompañaron en San Francisco: se ha producido la popularización de las técnicas que se apoyan en la interred universal y en las páginas virtuales. Falta gente preparada. Peligra la calidad del producto. A mi vuelta enfrento el tema tanto en el centro de innovación para el que trabajo como en la facultad desde la que doy teoría (con la ilusión de que alguien quede capacitado para pagarme la pensión). Hay que hacer una terapia de choque. Se necesita formar técnicos capacitados para resolver las necesidades de la nueva realidad. Y una anécdota: llama un despistado, de alguna asociación de "avanzados" en la materia. Dice que va a denunciar a nuestro centro público "por hacer páginas web para las empresas, en competencia con la iniciativa privada". Respondo: hoy, programar con lenguajes que llevan a la construcción de páginas virtuales es como manejar un procesador de textos. Estamos en un mundo nuevo, en el que no caben los especialistas. Un centro de transferencia tecnológica puede proporcionar información a las empresas asociadas por medio de páginas que residen en su servidor. No se les va a mandar por fax, o por correo electrónico, si se recogen datos variables minuto a minuto... Vino Aníbal Figueiras. En el Consello da Cultura Galega hablamos de asuntos interesantes. Por ejemplo, que en 1851 se hizo en la universidad de Santiago una demostración de luz por arco voltaico. Fue la primera de España. Y también hablamos de transmitir datos por redes de energía eléctrica. Acompañando a Domingo Docampo por la Ferradura compostelana, estuvimos de acuerdo: esa red es un canal "sucio", con "explosiones espectrales". En la práctica, lo estropean los transitorios, infinitos al nivel de la baja tensión. No parece que vaya a abaratar la capilarización de las redes de datos. Ojalá sirva para resolver casos difíciles de acceso. También estuvo por aquí Rafael Lamas. Fuimos hasta Os Corrais, a la casa que fue de don Gonzalo Torrente Ballester, de la que habla con saudades en sus crónicas de diario madrileño. Rafael, buceador de la ría ferrolana, recordó que en el bajo de esa casa con blasón y placa otrora se vendían almejas, vieiras y zamburiñas. Rafael Lamas Lamas suscribe algo más de lo que me habían dicho en Compostela los amigos catedráticos de teoría de la señal: el acceso inmediato, la sustitución del bucle tradicional, será por radio, jugando a minimizar potencias, a exprimir el espectro, con protocolos que añadan una inteligencia cada día mayor. Confieso que con Rafael Lamas, compañero de aventuras en la telecomunicación y en la transferencia de conocimiento técnico, también hablé de chismes. Por ejemplo, de los cuartos que podríamos haber amasado si nos llegamos a quedar en aquella CTNE de nuestras juventudes. Hoy España toda mira con envidia a un hombre: Villalonga, vaso lleno que rebosa y vierte sobre los inmediatos. Viendo brillar la ría, y las garzas patilargas pasear por la orilla como caprichos de relojero, consideramos posible que a Villalonga se le llegue a perdonar lo del reparto, pero nunca lo de la lindura y el patrimonio de la moza con la que disfruta amores. De la visita a Ferrol del ferrolano de Airtel me quedó una idea aparentemente ácrata, pero acertadísima: debemos proclamar la libertad del conocimiento, ¡abajo las patentes! Hasta la próxima, compañeros -------------------------------------------------------------------------------- Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación Escritor
30 oct 2015
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El orgullo de pertenecer a la casta de los que previeron el futuro
A Vuelapluma El orgullo de pertenecer a la casta de los que previeron el futuro -------------------------------------------------------------------------------- Escribo mientras viajo, desde Saint Nazaire a París, desde París a Barcelona, y desde Barcelona a Coruña. Aprovecho las ventajas del primer ordenador verdaderamente portátil de mi vida, algo que pesa menos de quilo y medio Pasando por Nantes, patria de Jules Verne, no puedo evitar un recuerdo para su genio inventor -que nunca alcanzaría a soñar las maravillas telemáticas de nuestro mundo. Y siento un orgullo peculiar, de pertenecer a la casta de los que previeron el futuro que hoy es presente: En una itinerante semana por Francia, estuve tan accesible como sin salir de mi aldea. El teléfono móvil paneuropeo me fue comunicando con la oficina, con casa, con la facultad. El ordenador sólo necesitó de una clavija para abrir todos los buzones de correo a mi servicio. Me faltó a penas probar la intercomunicación del portátil con el móvil a través de sus interfaces de infrarrojos. Lo haré en el próximo viaje por estas Europas nuestras (o la primera noche que duerma en Portugal). Y, por cierto, un avance que vi en la France: los lectores portátiles de tarjetas de crédito. Intrigado, pregunté a los responsables de los restaurantes y me dijeron que no tenían ningún transceptor en los establecimientos. Me quedé pensando si, para el caso, se usará una aplicación especial de GSM -porque hacerlo con LMDS parece matar mosquitos a cañonazos. Si la cosa es así, dentro de la telefonía digital "de andar por casa", ¿por qué no tenemos en España ese servicio? Considero que es importante el no dejar de ver la propia tarjeta de crédito. Os recuerdo que dejé de verla un rato en Buenos Aires y me robaron más de trescientas mil pesetas en software descargado a través de la interred de los virus y otras trampas. Tomad nota, colegas con licencia de telefonía móvil... Vuelvo a casa y traigo conmigo una sensación de crisis tan paneuropea como el teléfono. Europa se ha distorsionado. España es un esperpento de Europa. Veamos: Las necesidades de la sociedad de la información no se pueden satisfacer por falta de personal especializado en las técnicas correspondientes (un inciso: cuidado, colegas, con el abuso de la palabra "tecnología"). Mientras, sobran parados. Y no entremos en el absurdo de que nos lluevan los "inmigrantes" para hacer los trabajos que rechazan los inscritos en las listas de desempleo (en la costa cantábrica de Galicia importan marineros peruanos mientras los de la ría de Vigo miran, de brazos cruzados, cómo los marroquíes no les dejan pescar). Un reto colosal para nosotros, gentes de la telemática, es responder a la demanda que podemos temer inflada, pero que, si viniese al punto de equilibrio, aún costaría mucho satisfacer. Dentro de ese reto están los nuevos métodos de enseñanza. Y con eso llegamos a la "teleenseñanza semipresencial" -de nuevo una fórmula híbrida, propia de nuestros tiempos, en los que conviven los sistemas: el papel y los soportes multimediáticos, el eutoaprendizaje y la discusión con el profesor. Otro reto, amigos de Madrid, es la descentralización de las empresas "cuaternarias". Nos estais dejando la periferia sin gente, cuando todos sabeis que nada paga en Madrid la libertad de levantar mantas de gaviotas a galope tendido por una playa invernal y solitaria. Francia -la centralista- lo comprendió hace tiempo (damos testimonio los viajeros por la Bretaña o el Pays de la Loire). Y no hablemos de los Estados Unidos. Si queremos hacer España en equilibrio, sin tensiones territoriales, es mejor repartir. El "rompeolas de las Españas" debe quedar reducido a una casta administrativa. Ya sois muchos en Madrid, amalgamados, porque entre vosotros funcionó la melting pot como ya viera George Borrow -"don Jorgito el inglés"- en los años ásperos y desarrapados de la reina niña Isabel II. Ahora, sed buenos españoles y no nos tenteis con ofertas que sólo brillan en dinero. Basta de stock options ahí. Ofrecédnoslas en las tierras de nuestros hijos y de nuestros nietos. Pagaremos con fidelidad... Bien. Acaba el curso. Para mí con preocupación. Me tocó un primero y recomprobé que nadie sabe de memoria el valor de los logaritmos básicos, ni de las más básicas raíces cuadradas. Para más, en los exámenes aparecen grandes descubrimientos científicos como el "miliherzio" y el "nanohertzio". No sé si sabreis que los telemáticos de Coruña planteamos un cisma amable. Nos marchamos del departamento de Electrónica y Sistemas a otro nuevo: Tecnologías de la Información y la Comunicación. Ya nos veremos en diferentes saraos, que todos somos arrieros del bit. Y hablaremos, que la cosa está viva e inalámbrica. Doy noticia de haber hablado con Ricardo Alvariño, quien a la sazón manejaba los recursos escasos de las telecomunicaciones y ahora manejará lo que le mande doña Anna, con dos enes). Ricardo me explicó cosas complicadas de la "portabilidad" de los números de teléfono. Yo le ofrecí pago en almejas de la ría de Ferrol, y ahora quisiera ofrecerle también ostras de las mismas aguas. En Airtel, discutiendo otras complejidades, me encontré con César Cid, que secuestrásteis en ese Madrid sin sitio para estacionar ni los Smarts. Quiero que César vuelva... Y no me faltó libro fiel de mi profesor Sáez Vacas, que ya da teoría hasta desde los más exquisitos púlpitos de la cultura reservada a filósofos y literatos. Gracias, Fernando. Por lo demás, todo bien. Gil Bernardez nos gobierna, y, cuando no podemos asistir a las reuniones de junta, nos hace entrar en teleconferencia. Un acierto, Gil. Y una sugerencia para todos los de la profesión: ¿por que no promovemos la tele-multi-vídeo-conferencia global? Los encuentros deben ser sólo para comer y beber. Más barato que en Francia, claro... Hasta otra y viva España. -------------------------------------------------------------------------------- Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación Escritor
30 oct 2015
Artículo BIT
El comercio electrónico no es sólo cosa de web
A Vuelapluma El comercio electrónico no es sólo cosa de web -------------------------------------------------------------------------------- Amigos todos: De lo que hay por las provincias del Noroeste —como el franquismo mandaba llamar— en esta entrega nada os contaré; pero sí os quiero contar de lo vivido en tierras donde el Noroeste español se desangró durante siglos de emigración Confieso que nunca me desprendo de la Argentina; que su acento suena constantemente próximo a mí, desde la infancia. Me crié entre quienes tenían parientes en "Buenos Aires", lugar impreciso que, mirando al mapa, se podía convertir en otros tan distantes de él como Bahía Blanca, Comodoro Rivadavia o Río Gallegos, en el Sur de la epopeya nacional que se dirigía desde "el París del Plata". Con ellos y las hablas de indianos (siempre motivo de chanza) imaginé un sueño de territorios magníficos, fertilísimos. Siempre quise viajar a conocerlos y fue Madrid —querido e insoportable Madrid— el lugar extraño donde aparecería una moza argentina que se atrevió a compartir vida conmigo... De Argentina vengo. Recién llegado estoy cuando os escribo. Agradezco una vez más a Fernando Maristany la oportunidad de ir a explicar lo que voy sabiendo en la universidad más porteña de todas: la UCA de Puerto Madero, desde donde se mira el agua barrosa de la Mar Dulce. Fernando entendió lo que yo pretendía: algo que está en la mente de todos los que vemos un bluff de pesadilla en tanto ".com" que se publicita. Me dio opción a que me escuchasen veintiocho profesionales argentinos del ramo de las telecomunicaciones, a los que les quería indicar qué hay detrás de la pantalla del ordenador cuando hablamos de algo que ya tiene dos décadas de uso: el comercio electrónico "de verdad". En un Buenos Aires lleno de anuncios de empresas "electrónicas" (que dicen vender desde amor duradero hasta cereales a granel) me estaba esperando un colega argentino, Raúl Viñales, corresponsable del curso master de la EOI a que nos envía Maristany. Raúl ya me tenía preparado un seminario breve en el COPITEC, Consejo Profesional de Ingeniería de Telecomunicaciones, Electrónica y Computación. Quería que hablase largamente de los trabajos que por aquí hacemos en materia de comunicar aplicaciones de ordenador para aliviar a los humanos en los actos de comercio —sean de consulta o de compromiso... Sobre las márgenes del Plata se hacía sentir el invierno; y una desazón pesada como el toldo de plomo algodonoso de las nubes. Llovía "con tristeza de tapera" según dice el tango —mucha sabiendo que una tapera es un rancho arruinado, venido abajo. Gallegos que conocen mi mala conciencia de narrador me convidaron a almorzar antes de ir a la facultad a dar clase. Hablamos de robar materia literaria y devolver al pueblo informador lo que se debe. Por mucho que yo admirase a don Gonzalo Torrente, no puedo olvidar que vertió en castellano lo que originalmente exprimió de su Galicia, como hicieran Valle-Inclán o la Pardo Bazán. Por eso no los consideramos escritores gallegos. Hablamos —digo— de tal materia, y de mi deuda con Argentina: sobre el inmenso país admirado sólo escribí en castellano un libro (que le leyó Javier Nadal, con gusto, antes de irse a dirigir aquella Telefónica). Tendremos que traducir... El vino de ese almuerzo, Fond de Cave, que pocos riberas del Duero —españoles o portugueses— superarían, nos permitió tomar un contacto a fondo con la realidad argentina: Españoles somos, pero argentinos de corazón (y mis interlocutores, de más vísceras). Reconocemos que la República del Sol en la Bandera quitó hambres y alimentó ilusiones de todos los que saltaban del barco. Pero desilusionó a casi todos y amenaza con amargar el fin de vida a los ancianos que allá quedan. No hay duda de que durante los años de "el turco" Ménem se produjo un lavado de cara del país. Con el ojo puesto en las telecomunicaciones, recordemos por ejemplo cómo funcionaba la ENTEL: se levantaba el teléfono y sólo a veces había tono para marcar. Hoy, sin embargo, la telefonía funciona (con extrañas limitaciones, como la de itinerancia de los móviles), los datos se transmiten debidamente y hay accesos a Internet que bien quisiéramos tener en España. Pero el desasosiego manda entre los argentinos: "ya no queda nada por vender" (ninguna empresa pública), los políticos "se lo robaron todo" y el capital sigue actuando con la prepotencia de siempre. Tan prepotente que, ante el anuncio de impuesto sobre los intereses de los depósitos a plazo, respondió al gobierno con un cruce de río —a Uruguay, en maleta— de ciento cincuenta millones de dólares en una sola noche. Por Corrientes, avenida de librerías y teatros, se impone la parodia con un título eficaz: "Lo que el turco se llevó". Y dicen que entre él y sus compañeros de viaje imposible, socializante (por peronista) y liberalizador (por orden del FMI) al tiempo, "se metieron cincuenta mil millones debajo del poncho"... Bien. Con los alumnos, un gusto: se asustaron oyendo que el comercio electrónico no es cosa sólo de web, o que la interred global es una infraestructura y la web un "mega-almacén" de información. En la Cámara Argentina de Comercio Electrónico, acuerdo: coincidimos en la evolución posible desde el EDI tradicional a los nuevos sistemas de intercambio telemático de documentos comerciales. Y la intervención en el COPITEC, inolvidable. Fuera, en la calle Perú, quedaba el azote húmedo del invierno. Dentro todo fue cordialidad. Un público ávido de oír puntos de vista ajenos provocó que el conferenciante modificase el curso de la presentación. No se acababa la discusión. A horas de tomar camino para cada casa en algún punto de la ciudad desparramada, nos enganchamos en los modelos de confianza y las técnicas de comunicación en función de ellos. Nada hay como sentirse escuchado. Y el agradecimiento obliga: Traigo recado para Enrique Gutiérrez Bueno, decano del COIT, de parte de Valentino Kunica, presidente del COPITEC: tenemos un acuerdo de cooperación que explotar... Si hace falta, querido Enrique, me ofrezco de puente. -------------------------------------------------------------------------------- Xavier Alcalá Ingeniero de Telecomunicación Escritor
30 oct 2015