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Artículo BIT
El año de la reinvención de Microsoft
Opinión El año de la reinvención de Microsoft -------------------------------------------------------------------------------- El año 1999 ha sido apasionante para Microsoft, a lo largo del mismo se han sentado las bases de lo que han de ser las propuestas tecnológicas de la compañía para los próximos años. Con este fin Microsoft se ha reorganizado, ha definido las estrategias de negocio en áreas criticas como comercio electrónico y gestión del conocimiento, y ha concluido el desarrollo del sistema operativo empresarial mas avanzado: Windows 2000 La reorganización de Microsoft es la necesaria respuesta empresarial a los nuevos retos que se plantean. La nueva estructura se diseña con el doble propósito de adaptar aún más el diseño de los productos a las necesidades de los clientes y de hacer posible la nueva “visión” de Microsoft. La conocida aspiración de Microsoft de “un ordenador en cada puesto de trabajo y en cada hogar” se ha ampliado, y lo que se persigue ahora es “aumentar a través del software las posibilidades de usuarios y empresas de hacer lo que deseen, en todo momento, desde cualquier lugar y desde cualquier dispositivo” El desarrollo de las estrategias de Microsoft en áreas tales como gestión del conocimiento o comercio electrónico contribuyen a hacer realidad este objetivo. En el área de gestión de conocimiento, Bill Gates anuncio en Madrid una serie de iniciativas que simplificaban el acceso de los usuarios a la información y la toma de decisiones, y que permitirán: en primer lugar, acceder a la información que se necesite en cada momento; en segundo lugar, almacenar en mismo sitio toda la información relacionada con un tema, independientemente de su formato; en tercer lugar, incluir el soporte nativo estándar de HTML o XML en dispositivos no PCs, tales como teléfonos, hand-held PCs..., de forma que la información sea accesible en formatos adecuados para cada situación, persona y dispositivo; y, por último, el desarrollo de interfaces inteligentes que revolucionarán la forma de trabajar de las personas Otra área clave en el desarrollo de servicios en la red es la de Comercio Electrónico. La propuesta de Microsoft pasa por integrar una serie de productos y servicios y por establecer un lenguaje común para el comercio electrónico: Microsoft BizTalk, diseñado para facilitar a las compañías la realización de sus transacciones, la integración de aplicaciones y el intercambio de datos. Esta nueva tecnología acelerara la adopción del comercio electrónico dado que suministra un vocabulario común para las aplicaciones a través de cualquier plataforma o tecnología. BizTalk es un entorno de trabajo basado sobre esquemas XML y los estándares de la industria, que permitirá a las empresas integrar sus sistemas al margen de la plataforma, el sistema operativo o la tecnología en los que estén basados. BizTalk ayudará a que las empresas intercambien mas fácilmente sus datos de negocios, como órdenes de compra y catálogos de productos, y a dirigir sus campañas promocionales de comercio en línea. Microsoft trabajara en colaboración con clientes, socios y consorcios de la industria para definir los esquemas de BizTalk y acelerar la adopción de los estándares de la industria. No es casualidad que en ambos escenarios –gestión del conocimiento comercio electrónico– se mencione el soporte de XML como parte de la estrategia de Microsoft. XML abre enormes posibilidades para personalizar la Web, para hacerla más ágil y programable, trasladando el centro de Internet desde los servidores a los usuarios. Por esta razón, Microsoft esta impulsando activamente la adopción del nuevo lenguaje e incorporando el soporte XML a sus productos y aplicaciones. Por último, el año 1999 coincidió con el envío a fábrica del código de Windows 2000, el nuevo sistema operativo de Microsoft para las empresas, que refleja los profundos cambios de gestión y organización que Internet y las nuevas tecnologías han triado a las empresas. En la actualidad, los sistemas de información de una compañía deben ir mas allá de sus límites físicos, e integrarse e interoperar con los sistemas de información de proveedores y clientes. Por otra parte, los sistemas de información deben tener en cuenta el creciente numero de usuarios móviles y la complejidad que los nuevos entornos plantean desde el punto de vista de la seguridad. Windows 2000 recoge esta nueva realidad empresarial y permite una mejor utilización de Internet para el desarrollo de la actividad de la compañía, y lo hace sobre una base de servicios estándares de seguridad Windows 2000 es, sin duda, el elemento central de la nueva estrategia de Microsoft orientada alrededor del concepto de “software como servicio”. Un cambio tecnológico de proporciones similares a lo que significó en su momento el Interfaz Gráfico de Usuario o la aparición de Internet. Detrás de este cambio está la necesidad de simplificar a empresas y usuarios la personalización y el almacenamiento de datos; ampliando, a su vez, las posibilidades de compartir la información. Y hacerlo, de acuerdo con la nueva propuesta de Microsoft, que todo ello sea posible en cualquier momento, desde cualquier lugar y desde cualquier dispositivo. Francisco Román Director General de Microsoft España
30 oct 2015
Artículo BIT
La formación universitaria para la Sociedad de la Información
Opinión La formación universitaria para la Sociedad de la Información -------------------------------------------------------------------------------- ¿Está la Universidad en condiciones de dar una respuesta adecuada a las exigencias de formación que se derivan del proceso de implantación de la Sociedad de la Información en España?. En un momento en el que se está planteando el porvenir de la Universidad al tiempo que asistimos al inicio del desarrollo de la Sociedad de la Información quizás sea una pregunta pertinente. Estas notas pretenden abordar, para su discusión, algunos aspectos que pueden ayudar a encontrar una contestación a la pregunta planteada. Centraremos nuestros comentarios en el análisis de dos aspectos que consideramos relevantes y definitorios de la Sociedad de la Información: el primero se refiere al incremento de la tecnificación de la sociedad y el segundo guarda relación con la velocidad de cambio de las cosas y su incidencia en los perfiles profesionales de la enseñanza superior. Solo después podremos abordar algunos aspectos que pueden reflejar la situación de la Universidad, en el proceso de creación de la Sociedad de la Información y presentar al lector algunas ideas para su consideración y, como no, para su discusión. Este debate no es específico de las Escuelas de Ingenieros de Telecomunicación2 pero creemos que puede serles de utilidad abordarlo. Sería bueno si, al menos, intentaran llevarlo a cabo. La tecnificación creciente de la sociedad en la Sociedad de la Información Si la Sociedad de la Información es aquella en la que una parte cada vez más importante del bienestar y la riqueza generada dependen de la producción, la transformación, la difusión y el consumo de la información mediante la utilización de dispositivos informáticos y redes de telecomunicaciones, el desarrollo de la Sociedad de la Información implicará una necesidad de un nivel cada vez mayor de conocimientos tecnológicos por parte de las personas que produzcan, transformen, difundan y utilicen dichas informaciones. El crecimiento progresivo de la Sociedad de la Información nos está conduciendo a una sociedad cada vez más necesitada de conocimientos relacionados con las tecnologías de la Información y las Telecomunicaciones. Esta necesidad afectará directamente al ciudadano, en su calidad de usuario de la información, bien sea a través de su ordenador, de su televisor, de su teléfono móvil o de quien sabe qué en un futuro. En este sentido, los estrategas, pensadores y responsables de los poderes públicos coinciden en la urgencia de introducir, sin dilación, el uso de Internet como instrumento de trabajo en todos los niveles de la educación: primaria, secundaria, profesional, vocacional y, por supuesto, universitaria. Igualmente, esta situación va a afectar cada vez más al ciudadano en su actividad laboral como consecuencia de la introducción de equipos informáticos y de telecomunicaciones en su puesto de trabajo. Quizás aquí la sensibilidad hacia la necesidad de una formación preventiva sea menor, pero seguro que aquellas organizaciones que decidan seguir por ese camino van a tener que reaccionar con celeridad, bien para formar a su personal, bien para substituirlo; pero eso es otra cuestión que no vamos a abordar aquí. Y, por último, esta nueva situación afectará, también a los profesionales que tengan que participar directamente en los procesos de desarrollo, implantación y gestión de todos aquellos productos y procesos específicos de la Sociedad de la Información. Una buena parte de estos profesionales serán titulados universitarios y la formación que reciban será decisiva en el proceso de desarrollo, implantación y gestión de la Sociedad de la Información. Velocidad de cambio y nuevos perfiles profesionales Por si no fuera suficiente lo anterior, hay que constatar que, en el entorno de la Sociedad de la Información la tecnología está evolucionando a una velocidad inusitada hasta el extremo de que los cambios resultantes se hacen cada vez más difíciles de asimilar. En estas circunstancias la sensación de la importancia de lo nuevo se hace cada vez más patente hasta el extremo de pasar a formar parte del lenguaje diario: nuevas tecnologías, nueva economía, nuevas profesiones, nuevo marco reglamentario. Aunque, normalmente, lo nuevo suele resultar casi siempre de una evolución gradual de lo anterior, que, de pronto, pasa a ser considerado como viejo. En el entorno de la Sociedad de la Información la velocidad a la que se están produciendo los cambios es tan elevada que puede dar la sensación de que todo lo que aparece es tan distinto de lo que le precedió que nada tiene que ver con su propio pasado. Un análisis simplista de este fenómeno podría conducirnos al error de que nada de lo anterior vale. Vamos a considerar este fenómeno en lo relativo a la formación. Es cierto que la creación de la Sociedad de la Información conllevará la creación de nuevos puestos de trabajo, pero abusar del termino de nuevas profesiones como la solución del problema laboral en la Sociedad de la Información puede conducir a consecuencias negativas y, quizás, dar lugar a actitudes oportunista. En lugar de hablar de nuevas profesiones consideramos, quizás, más correcto utilizar el término de nuevos perfiles profesionales, que a nuestro juicio refleja mejor la necesidad de adaptar las actuales titulaciones a las necesidades de la Sociedad de la Información. Esta situación también está afectando directamente a la actividad de la Universidad. La Universidad en el proceso de creación de la Sociedad de la Información De acuerdo con todo lo anterior, para responder a la pregunta que nos formulábamos al principio deberíamos contestas previamente a otras dos cuestiones. La primera sería: ¿Está la Universidad española realmente en condiciones de formar, de manera adecuada, al personal responsable del proceso de desarrollo, implantación y gestión de la Sociedad de la Información?. Y la segunda es: ¿Cómo debería procederse para adecuar las actuales titulaciones universitarias a los nuevos perfiles profesionales exigidos en la Sociedad de la Información?. Por lo que se refiere a la primera cuestión habrá que convenir que lo que la Universidad pueda enseñar dependerá de los conocimientos de sus profesores. La clave está, pues, en saber donde y como aprenden los profesores universitarios y si eso es suficiente de acuerdo con las exigencias de la Sociedad de la Información. En una Universidad con mayoría de su personal docente en dedicación exclusiva, un profesor aprende: bien en los libros, bien como consecuencia de sus actividades de investigación y en, menor medida, como resultado de la todavía escasa colaboración con la Empresa. Es un hecho que la permeabilidad entre Universidad y Empresa en lo que se refiere a intercambio de personal de sus plantillas es prácticamente inexistente. Está claro que en las materias más básicas de un Plan de Estudios continua siendo válido el procedimiento habitual de aprendizaje del profesorado, pero lo que también es cierto es que en aquellas otras de carácter más aplicado y en contínua evolución los procedimientos tradicionales de aprendizaje del profesorado son absolutamente inadecuados. Difícilmente puede enseñarse bien lo que no se conoce ni se practica. En el entorno de la formación de los aspectos más aplicados de la Sociedad de la Información este riesgo es cada vez mayor. Una solución a este problema pasa, en nuestra opinión, por romper la situación actual de estanqueidad del profesorado universitario, de manera que sea posible fomentar, sin traumas, la permeabilidad entre el personal de dentro y de fuera de la Universidad. Pero esta solución choca de plano, entre otras cosas, con la actual estructura de plantillas, acceso a los cuerpos docentes, plazas vitalicias y procedimiento de excedencias. Lo que está claro es que mientras la Universidad continúe blindándose de su entorno empresarial y social, en particular en las carreras técnicas, habrá que continuar preguntándose si el profesorado universitario sabe lo suficiente, y lo conoce suficientemente bien, como para formar adecuadamente a los profesionales que dicho entorno empresarial y social precisa. Y esto es especialmente importante en el marco de la Sociedad de la Información. Por lo que se refiere a la segunda de las cuestiones que nos formulábamos más arriba en relación con el problema de la elaboración de los nuevos perfiles profesionales, será necesario recordar que cualquier enseñanza universitaria se rige por un Plan de Estudios publicado en el BOE. En condiciones normales, y en el mejor de los casos, el periodo de desarrollo de un nuevo Plan de Estudios de una carrera de cinco cursos suele tener una duración mínima de siete años: uno para su confección, otro para su aprobación y cinco para su implantación. De acuerdo con lo anterior, la primera promoción de estudiantes llegará al mercado laboral ocho años después que se planteara el Plan de Estudios por el que se ha formado, así hasta que se apruebe el siguiente. Esta claro que, desde cualquier punto de vista, ocho años son demasiados en el proceso de desarrollo de la Sociedad de la Información. Pánico da pensar que al socaire de la novedad se destape la fiebre de las Universidades españolas por la implantación de nuevas titulaciones en relación con la Sociedad de la Información, que no verán la luz hasta dentro de una eternidad. La solución tendrá que pasar por flexibilizar el proceso de introducción dinámica de nuevos conocimientos en los actuales Planes de Estudios de acuerdo con las necesidades del entorno. Pero esta solución que podría parecer sencilla choca de lleno con los modos habituales de proceder de la Universidad, veámoslo. La introducción de nuevos conocimientos puede conllevar la introducción de nuevas asignaturas y, como consecuencia, la desaparición de otras antiguas. Tal pretensión corre el riesgo de incidir de pleno con el carácter patrimonial de las asignaturas que históricamente ha venido asumiendo el profesorado y provocar su rechazo furibundo. Difícilmente desde dentro de la propia Universidad pueda llevarse a cabo, con eficacia, un proceso de estas características. Conclusiones En nuestra opinión el camino para que la Universidad española acabe, de verdad, estando en condiciones de dar una respuesta válida a las exigencias de formación del proceso de implantación de la Sociedad de la Información deberá pasar, entre otras cosas, por fomentar la permeabilidad de su personal docente con el de la empresa y por flexibilizar el procedimiento para la fijación de los contenidos de los Planes de Estudios. Esto supone la necesidad urgente de vencer las inercias tradicionales de la Universidad y de su profesorado, que si la propia Universidad no es capaz de llevar a cabo desde dentro parece evidente que a la Sociedad no le va a quedar más remedio que imponer desde fuera o, lo que es peor, buscar soluciones alternativas. Vaya por delante que, siempre en nuestra opinión, ni la incuestionable autonomía universitaria ni la necesaria libertad de cátedra van a ser excusas válidas para impedirlo. Esta ha sido nuestra opinión. La discusión queda, pues, abierta. Por cierto, en el Informe Universidad 2000, de casi 500 páginas, encargado por la Conferencia de Rectores y publicado el pasado mes de marzo, únicamente hemos encontrado tres menciones al término Sociedad de la Información: una en la página 6 para referirse al Libro Verde de 1995, de la Comisión Europea sobre la Educación y Formación, otra en la pagina 455 al hablar de un informe australiano sobre las nuevas tecnologías en la educación universitaria y, finalmente, una última, en la página 97, en el apartado dedicado a analizar los cambios estructurales a que está sometida la Universidad y en la que se hace referencia a la necesidad de modernización de sus estructuras y a las inversiones que se precisan para llevarlas a cabo. ¡Qué se le va a hacer! Antonio Alabau Catedrático Universidad Politécnica de Valencia [email protected]
30 oct 2015
Artículo BIT
Telefónica y las telecomunicaciones
Opinión Telefónica y las telecomunicaciones [El Espacio de Investigación Europeo y sus implicaciones en España] -------------------------------------------------------------------------------- Resulta obvio destacar la permanente actualidad de Telefónica en los medios de comunicación de España, pues por algo ostenta el número uno en el rango empresarial, pero esta presencia tiene generalmente muy poca relación con lo que en BIT nos interesa como ingenieros, y que es el objeto preferente de nuestra actividad y de la de la empresa: las telecomunicaciones, de las cuales o bien no se habla, u ocupan una atención indirecta a las informaciones económicas, políticas o empresariales que centran la noticia Los ciudadanos españoles han debido de verse sorprendidos por las dos etapas recientes que han centrado esta información: al comienzo del primer gobierno del PP, la atención a Telefónica se centró en un despiadado ataque a Telefónica y a su presidente, a quien los medios del Grupo PRISA designaban como "el amigo de Aznar", blanco de los ataques al gobierno en lo que se denominó "la guerra digital", en la que se enfrentaron los periodistas en dos bandos irreconciliables de amigos y enemigos del gobierno. El origen de la "guerra" fue el establecimiento de una empresa que rompió el monopolio de la TV de pago ostentado por el Grupo PRISA, y la compra por Telefónica de diversos medios de comunicación audiovisual (Antena 3, Onda Cero, etc.), que se interpretó nada menos que como un ataque a la libertad de prensa. De una forma mágica, y un mes antes de las elecciones, cuando más fuertes eran los ataques a Telefónica por el asunto del próximo cobro por 100 directivos de las opciones sobre acciones (por un importe de casi 80.000 millones de pesetas), que se constituyó nada menos que en la base de la campaña electoral, la situación cambió radicalmente, y el Grupo PRISA cesó en sus ataques a Telefónica, y tras las elecciones, los otrora opositores se convierten en los partidarios del presidente de Telefónica (que ha pasado de ser "el amigo de Aznar" al "perseguido por Aznar"), que es atacado por sus antiguos defensores, en lo que en sí se presenta como otra guerra a cara de perro entre periodistas enfrentados por la gestión de Telefónica. En esta batalla han sido muy pocas las intervenciones de los ingenieros de telecomunicación, y tal parece que el asunto no nos concierne, cuando la realidad es que el hecho de que la telecomunicación no aparezca en la lucha dialéctica, la misma está subyacente y muy directamente relacionada con la misma, como se expondrá a continuación. Empezaré diciendo que la "guerra digital" se ha terminado porque Telefónica y el Grupo PRISA han llegado a un acuerdo por el que se establecerá un maridaje entre la red Internet de Telefónica (su portal Terra) y los contenidos del Grupo de comunicación, para su difusión en un mercado potencial Iberoamericano que supeera los 400 millones de personas. Es sabido que la red móvil igualará en número de terminales a la red fija en los próximos años (en España ya se produjo el sobrepaso a mediados del año 2000), que los terminales de Internet igualarán a los de la red móvil pocos años después, y que el tráfico será preferentemente de datos en una red mundializada a finales de la década. Puesto que la integración de redes y servicios es una realidad imparable, debida a la digitalización, aquél operador que no prevea un sistema integrado telecomunicaciones-multimedia-audiovisual (Nueva Era, según la U.I.T.), está condenado a ser absorbido por la competencia. Puesto que en esta nueva realidad los contenidos de la red poseen más valor añadido que los de mera infraestructura, los operadores de tráfico necesitan reconvertirse en operadores de valor, lo que se convierte en cuestión de supervivencia adquisiciones como las tan antes criticadas de Telefónica (Vía Digital, Antena 3, etc.), y pactos como los previstos para darle contenido a los portales de Internet. Sería absurdo que la primera multinacional española en telecomunicaciones no se aliara con la primera multinacional española en contenidos para competir conjuntamente en el mercado exterior en español (2º mundial en Internet, con más del 9%, según la UIT). El que estas empresas sean amigas del gobierno de turno, o dejen de serlo, es totalmente irrelevante para el interés nacional. La importancia de los portales nos la da un dato, que se ofrece en la publicación Millenium (1999) de la UIT: en un mundo globalizado por la información, el comercio representa el 70,2% del valor económico; la electrónica el 11,2%; las telecomunicaciones el 8,7%; la industria editorial el 5,7% y el entretenimiento electrónico el 4,2%. Puesto que en un mundo intercomunicado con equipos móviles personales las transacciones comerciales serán electrónicas por la red, introducidas a través de los portales, que cobrarán una comisión por ello, el coste de la telecomunicación tiende a ser subsidiario, por lo que quien base su negocio exclusivamente en la explotación de la red irá a la quiebra, por la prevalencia de los contenidos, pero quien descuide la calidad y prestaciones de la red será desplazado del negocio, pues la misma se convierte en el soporte estructural de la economía de la sociedad del conocimiento. Podemos hablar de Telefónica como ingenieros tanto desde el punto de vista empresarial y de los contenidos (empresas, alianzas, valor de las acciones de bolsa, etc.) como desde el punto de vista de las tecnologías y de calidad de la red, pues ambos nos competen, pero puesto que a esta segunda faceta no se le dedica excesiva atención, me centraré en ella por ser la más conflictiva, aunque relacionándola con la anterior. El hecho de que las acciones suban o bajen tiene su importancia, máxime cuando más de dos millones de españoles han confiado sus ahorros al valor de la empresa, pero este es sólo un indicativo de la gestión, ya que la empresa también se gestiona a largo plazo. La realidad es que en 1996 el valor de la acción apenas alcanzaba los 5 ¤, y el 6 de marzo de 2000 valía seis veces más, si bien el 16 de junio este valor había caído un 34,11%, lo que representó una pérdida de capital de 687.000 millones de pesetas en un solo día. Es tan elogiable aumentar la capitalización bursátil como criticable su desvalorización, pero un análisis empresarial debe ir más a las causas que a los efectos. Las causas de que suba el valor bursátil de una empresa operadora dominante de telecomunicación son muy diversas, pero es muy difícil que baje cuando todas las del entorno están subiendo. A efectos comparativos, y según datos de la propia Telefónica, entre el 30-06-96 y el 14-01-00 la rentabilidad del accionista de Telecom Italia fue del 478% mientras que la del de Telefónica fue del 482%, lo que las hace prácticamente equivalentes. Mientras que la expansión exterior de Telefónica tuvo éxitos como su introducción en Brasil y la consolidación de su política en Hispanoamérica, se produjeron dos hechos que empañan esta brillante actuación en el solar patrio: la destecnificación por pre-jubilaciones y la consecuente pérdida de inmovilizado material por falta de inversión, que influyen muy directamente en la falta de calidad y competitividad de la red española de cara al futuro. El 1-01-96 Telefónica tenía una plantilla, en España, de 69.543 personas, mientras que el 1-01-99 había bajado a 58.127 personas, ya que en el convenio de 1997 se acordó la rebajar la jubilación de 57 a 55 años (y posteriormente a 52), al objeto de dejar la plantilla por debajo de las 50.000 personas el 1-01-01. Esto tiene un coste técnico, la destecnificación por pre-jubilaciones (los especialistas de mayor experiencia rondan los 52 años), y un coste económico, que la prensa informó era de 459.500 millones de pesetas por indemnizaciones para 13.967 empleados entre los años 1999 y 2000. ¿De dónde sale este dinero?. La solución de Telefónica para el problema ha sido simple: disminuyendo la inversión y contabilizando el coste con cargo a reservas, y no a la cuenta de resultados, por lo que se falsea el beneficio según el Plan General de Contabilidad y el artículo 192 de la Ley de Sociedades Anónimas; en consecuencia, el inmovilizado material neto, que era de 2.992.254 millones de Pta. en el ejercicio de 1996, ha pasado a ser de 2.659.560 millones de Pta. en 1998, lo que indica una descapitalización de planta del 11,11% en dos años (los datos de 1999 ya no figuran en la Memoria Anual de accionistas, lo que hace temer lo peor). De hecho, la inversión en España en 1998 fue inferior en un 42,37% a la del ejercicio anterior. Es un hecho que gracias a esta política de disminución de personal y de no repartir beneficios, una empresa consigue aumentar artificialmente el valor de la acción bursátil, pero si ello es a costa de su destecnificación y descapitalización, esta política se convierte en especulativa, máxime en una empresa que ya era líder en Europa en el índice de líneas por empleado con el que se determina su productividad. La situación de la red es por tanto precaria, por falta de calidad, lo que justifica la actitud de Telefónica de impedir la tarifa plana de Internet, pues con el equipamiento actual no se podría soportar. Y el problema es que es ahora precisamente cuando sería necesario disponer de una red acorde con las necesidades de una sociedad desarrollada que exige una moderna y actualizada infraestructura de telecomunicaciones de la que España carece. Posiblemente el interés del presidente de Telefónica de radicarse en Miami no es sino una pública confesión de que España carece de la infraestructura necesaria para gestionar desde Madrid una empresa multinacional de la magnitud de Telefónica. Y mientras tanto, la prensa sigue empeñada en temas tales como la amistad o enemistad entre el presidente de Telefónica y el de la Nación. Realmente curioso. Aquilino Morcillo Crovetto Ingeniero de Telecomunicación [email protected]
30 oct 2015
Artículo BIT
El Espacio de Investigación Europeo y sus implicaciones en España
Opinión El Espacio de Investigación Europeo y sus implicaciones en España -------------------------------------------------------------------------------- El proceso de construcción europea se ha venido desarrollando con dificultades desde hace varias décadas, pasando por varios ciclos de aceleración y ralentización En estos momentos, una vez que el proceso de adopción de la Moneda Única Europea se ha estabilizado, la corriente de opinión favorable a una mayor integración europea tiene su vista puesta en nuevos retos entre ellos, disponer de una política exterior común, y construir una comunidad científica y tecnológica que apoye la mejora de la competitividad de Europa en un mundo globalizado. Si bien el primero de los retos mencionados es muy difícil de lograr a corto plazo debido a las diferentes sensibilidades nacionales, el segundo, la construcción de una comunidad científica y tecnológica europea, está recibiendo en los últimos meses un impulso especial. La Comisión Europea apoyada por las últimas presidencias, Portugal y Francia, ha concedido a este tema una gran importancia, apoyada también por el Consejo y el Parlamento Europeos. La Comisión Europea ha tomado la iniciativa con la publicación de un documento de reflexión sobre el "Espacio de Investigación Europeo"1. Todos los países europeos han iniciado debates internos sobre las propuestas de la Comisión y, en definitiva, sobre su visión de la configuración que debería tener un Sistema de Ciencia y Tecnología europeo más cohesionado. Figura1. El círculo virtuoso de la innovación Conviene pues, antes de adentrarnos en las consecuencias que este proceso tiene para nuestro país, analizar el papel que juegan las políticas públicas de apoyo a la I+D y a la innovación en sus niveles regional, nacional y comunitario. Posteriormente, revisaremos las principales ideas que subyacen en la creación del "espacio de investigación europeo", para analizar finalmente los retos que nuestro país va a tener que afrontar en los próximos años. Evolución de las políticas públicas de I+D En la última década, el papel jugado por las actividades de I+D en la mejora de la competitividad de las sociedades modernas ha sido puesto de relieve en numerosas ocasiones. Este hecho se refleja en la creciente atención prestada a la I+D y al dinamismo encontrado en los sectores empresariales de alta tecnología. No obstante, la distancia tecnológica de Europa con respecto a EEUU o Japón no disminuye, y el porcentaje del PIB destinado a I+D en los países europeos se ha mantenido estable, o ligeramente decreciente, en la última década. Esta situación ha conducido a un estado de preocupación permanente entre los responsables de la política científica y tecnológica de la Comisión Europea y de los Estados Miembros. En términos de objetivos globales, todas las políticas de I+D e innovación actuales están enfocadas a facilitar el desarrollo armónico del denominado "círculo virtuoso de la innovación". La figura 1 representa de forma gráfica este concepto: el conocimiento se convierte en bienestar y el bienestar en mayor conocimiento. En la figura 1 también se ha representado la idea de que las políticas públicas deberían aplicarse a todos los elementos de la cadena en vez de hacerlo únicamente a algunos de ellos y de manera aislada, como ha sido habitual en las últimas décadas. Únicamente cuando las políticas de I+D faciliten la realimentación entre el conocimiento y el bienestar, podrá mejorarse la situación actual. Un factor que se debe tener presente a la hora de definir políticas de I+D concretas se refiere al hecho de que ya no es posible formularlas de manera aislada en cada país. En este contexto, la pertenencia de España al conjunto de países desarrollados y, en especial, nuestra pertenencia a la Unión Europea hace necesario prestar atención a las políticas de I+D comunitarias Su interacción con las políticas nacionales dentro del proceso de integración europea aludido anteriormente cobra especial significado en estos momentos en los que el Gobierno español ha decidido, tras la aprobación del Plan Nacional de I+D+I, la creación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología: y en la UE comienza un nuevo periodo de financiación de fondos estructurales (2000-2006), y la Comisión Europea desea abordar una nueva estructura de la I+D comunitaria. La interacción entre todos estos aspectos cobra una importancia política mucho mayor de la que tenía anteriormente. La política europea de I+D está incluida en el Tratado de la Unión Europea a través de la ejecución de diversos "Programas Marco"2. Diversos artículos del Tratado (artículos 163 a 173) establecen el marco de definición de las actuaciones en investigación y desarrollo tecnológico, así como la coordinación entre las políticas de I+D de los diferentes Estados Miembros entre sí y con la Comisión Europea. La figura 2 representa la relación que existe, en la práctica, entre las políticas europeas de I+D y las de los Estados Miembros de la UE. Se puede observar cómo las políticas de educación comunitarias, fuertemente relacionadas con la sociedad del conocimiento, no guardan apenas relación con las de I+D que incorporan de forma integrada sus propias actuaciones relacionadas con los recursos humanos, atendiendo fundamentalmente a las necesidades de movilidad o especialización de los investigadores ya formados. Evaluación de la política comunitaria de I+D El peso que tiene la I+D en el presupuesto comunitario no es muy elevado. La figura 3 representa esta situación en la que se puede ver globalmente el peso que tienen la Política Agrícola Común y la de Cohesión (asociada fundamentalmente a los fondos estructurales). Las actividades de I+D en la distribución presupuestaria para el año 2000 suponen únicamente el 4% del total de las políticas internas de la Unión Europea. Estos recursos se utilizan para financiar el Programa Marco de I+D de la UE. Bien es cierto que dentro de la política estructural, los Estados Miembros pueden incluir, como es el caso de España, actuaciones de I+D orientadas al desarrollo regional. Pero esa es una decisión de los EEMM y no del conjunto de la UE. Figura2. Interacción entre políticas nacionales y europeas Como puede sospecharse, la capacidad de influir decisivamente sobre el establecimiento de las prioridades nacionales es muy escaso. Es interesante indicar que España aporta el 7,25% del presupuesto comunitario lo que en el caso de la I+D representa una cifra aproximadamente del 7% del presupuesto español dedicado a investigación y desarrollo. Un porcentaje bajo para que su influencia sea decisiva. Los retornos que se están obteniendo por nuestro país son del orden del 6,4% (ligeramente inferior a la aportación). Los Programas Marco financian de forma competitiva actividades que implican a más de dos instituciones (empresas, universidades, etc.) de al menos dos EEMM aunque, generalmente, implican a muchos más miembros. Por otro lado, el principio de subsidiariedad indica que las actuaciones que deben financiarse con el presupuesto comunitario son aquellas que no puede o no conviene realizar a nivel nacional. Este principio limita bastante las posibilidades de actuación comunitaria y coloca la responsabilidad de la financiación de la I+D que no tenga un claro valor añadido europeo en cada uno de los estados miembros. Derivado de ello, ha existido una tendencia desde hace cinco o seis años en "concentrar" las actividades del Programa Marco en un número reducido de temas en los que Europa deba competir a nivel mundial. La consecuencia derivada de esta situación es un cierto sentimiento compartido entre los Estados Miembros de la UE de que algo diferente debería hacerse en el futuro si se desea superar las limitaciones de la situación actual. Hacia un Espacio de Investigación Europeo En el contexto que acabamos de resumir, y como ya hemos indicado, la Comisión Europea publicó el pasado mes de enero un documento titulado "Hacia un Espacio de Investigación Europeo" con el fin de promover un debate entre la comunidad científica y tecnológica europea, las instituciones de investigación, el Consejo, el Parlamento Europeo, los EEMM, etc. con vistas a incrementar la coordinación entre las políticas nacionales de I+D y establecer las bases del futuro Programa Marco que constituye según el Tratado de la Unión Europea el procedimiento operativo de financiación de las actuaciones de I+D. En respuesta a este documento, la mayor parte de los países pertenecientes a la Unión Europea, entre ellos España, así como diferentes instituciones académicas e industriales, han presentado documentos de posición, iniciándose un amplio debate. Es importante destacar que detrás de este proceso se encuentra el interés de la nueva Comisión Europea en establecer diferencias con su antecesora y el de algunos Estados Miembros fuertes en I+D en tomar un protagonismo mayor dentro del concepto de "cooperación reforzada" existente en el Tratado y que cobrará mayor importancia habida cuenta de que ya no es necesario aprobar en el Consejo Europeo las decisiones relativas a I+D por unanimidad sino por mayoría cualificada. Seguidamente, analizaremos los puntos fundamentales en los que se centra la discusión con mayor influencia sobre la I+D de cada uno de los países. Movilidad de los investigadores La movilidad de los investigadores europeos tiene como objetivo a largo plazo permitir la existencia de una "carrera científica" a nivel europeo facilitando el movimiento de los investigadores de un centro de excelencia a otro. Ello requerirá una progresiva armonización de las condiciones laborales, fiscales, de seguridad social, etc. en las que se desarrolla la actividad en los centros públicos de investigación. Existe un consenso general sobre las ventajas que ello reportaría, aunque todos los países reconocen las dificultades existentes en el proceso de armonización. Especial atención se desea prestar al papel de las mujeres en la ciencia, cuyo número en niveles de responsabilidad es muy bajo. Estructuras estables de investigación En estos momentos, Europa posee centros de investigación de gran calidad aunque con escasa masa crítica para abordar todas las necesidades que se plantean en algunos sectores. De manera similar a como en el sector privado se asiste de forma continua a un proceso de concentración de las capacidades tecnológicas y de producción mediante mecanismos de fusiones y alianzas estratégicas entre empresas, podría ser conveniente realizar algo similar en los centros de investigación europeos. El Consejo Europeo ha acordado establecer un "mapa de la excelencia europea" y apoyar el establecimiento de redes que incluyan a los mejores grupos de I+D europeos, buscando el apoyo a aquellos centros de excelencia que dispongan de la suficiente masa crítica de calidad. Asimismo, la mayor parte de los países europeos poseen grandes instalaciones científicas (generalmente dotadas de grandes equipamientos) que, aunque están abiertas a científicos de otros países, su construcción y operación es un asunto nacional. De alguna manera, se asiste a un proceso de "europeización" de las grandes infraestructuras nacionales. Apertura progresiva de los programas nacionales Actualmente, cada uno de los Estados Miembros de la UE dispone de sus propios programas de investigación y desarrollo orientados a la financiación de sus grupos de investigación y empresas. La Comisión esta impulsando un proceso de apertura progresiva de estos programas a la participación de investigadores o empresas de otros países, de incorporación de evaluadores internacionales, intercambio de información sobre la ejecución de los diferentes programas, etc. Evolución futura Figura3. Distribución del presupuesto comunitario Para los próximos Programas Marco, la necesidad de incluir el apoyo a centros de excelencia y grandes instalaciones, así como la posibilidad de que algunos países decidan acometer programas complementarios (a la carta) con apoyo financiero de la UE (algo que el Tratado de la Unión Europea permite), va a modificar profundamente la arquitectura del futuro VI PM. El proceso mencionado en los apartados anteriores será más o menos sencillo en función de tres factores básicos: •	El desarrollo económico asociado a la sociedad del conocimiento. La nueva economía descansa mucho más en la producción de intangibles que de tangibles. Tan pronto como este hecho se incorpore a los mecanismos implícitos de toma de decisiones, los recursos públicos y privados para la innovación pueden crecer. •	La percepción pública sobre la integración europea. La disponibilidad de más recursos económicos en los Estados Miembros no implica necesariamente que se utilicen para financiar programas de I+D en el ámbito comunitario comunitario. Este factor dependerá de la percepción por el ciudadano europeo de las ventajas que le reportaría de alcanzar un nivel de integración superior, en el que la I+D se convierte en un ingrediente básico. La consolidación política de la nueva Comisión Europea y el papel que jugará en el futuro el Parlamento Europeo serán elementos básicos. •	Los logros visibles de los actuales programas marco. El impacto sobre la competitividad de los programas marco basados en la financiación de muchos proyectos relativamente pequeños constituidos por diferentes entidades de diversos países (consorcios), junto con acciones de movilidad de investigadores de un país a otro y algunas acciones de acompañamiento, no es suficiente. Sus consecuencias para España no son despreciables. España ocupa en ciencia y tecnología una posición de debilidad con respecto a otros países de la UE tanto en términos de porcentaje del gasto en I+D respecto del PIB como en número de investigadores o porcentaje de empresas innovadoras. Para España, este momento constituye, por un lado, un desafío, y por otro una enorme oportunidad en el proceso de internacionalización de la ciencia y la tecnología españolas. Un desafío porque la posición de partida en esta carrera no es buena y requerirá un gran esfuerzo económico. Una oportunidad porque la presión externa desde Europa puede acelerar los necesarios cambios internos y provocar una modernización de nuestro sistema de ciencia y tecnología. La posición española ante este reto ha sido abierta y positiva 3 aunque con precauciones. Si los países europeos fuertes en I+D deciden impulsar un proceso de cooperación reforzada, la existencia de una Europa a varias velocidades en I+D es inevitable. En este caso, nuestro país tendrá que hacer un esfuerzo adicional para estar en la "primera velocidad". Gonzalo León Dpto. de Ingeniería de Sistemas Telemáticos ETSIT UPM
30 oct 2015
Artículo BIT
La regulación: una experiencia singular
Opinión La regulación: una experiencia singular -------------------------------------------------------------------------------- Cuando a finales del año 1996 se creó la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) y se me propuso formar parte de su primer Consejo, lo tomé como un reto magnífico y para una persona como yo, apasionada de las actividades relacionadas con las tecnologías de la información y las telecomunicaciones una ocasión única e irrepetible, por lo que acepté sin vacilar Era un diseño de la Unión Europea para desarrollar la transición desde un mercado intervenido y en monopolio, (el de las telecomunicaciones) hacia un mercado liberalizado y en competencia, que requería de la puesta en marcha de un ente neutro e independiente (la CMT) capaz de modular con finura este proceso y resolver caso a caso con rapidez cuantos conflictos entre operadores se suscitaran. Por delante varias tareas a realizar. Primero poner en marcha la CMT desde la nada, un Ente Público, organizarla y dotarla de la infraestructura y los conocimientos suficientes en las áreas jurídica, tecnológica, económica y de la competencia, para poder resolver con eficiencia cuantas cuestiones se plantearan. Nada fácil, por cierto, puesto que la experiencia anterior en la creación de Entes Autónomos lo fue por la vía de la segregación de partes de otros entes ya existentes. Después dotar a la CMT de personalidad y establecer su independencia por sus cuatro costados, esto es: 1º Respecto al Gobierno, de ahí su razón de ser creado. 2º Respecto al Tribunal de Defensa de la Competencia, órgano que vela por el mismo fin en todas las actividades de la economía y por tanto, con un evidente solape de atribuciones con respecto a la CMT. 3º Respecto a la Comisión Europea, admitiendo su tutela y 4º Respecto a los Operadores del mercado, a los que hay que atender con neutralidad y equidistancia. También era necesario dotar a la CMT de su propio estilo como Administración, accesible y dialogante, por lo cual comencé por ejercerlo en primera persona atendiendo a cuantos se acercaran. Sin olvidar la transparencia, requisito esencial en un órgano que pretende liberalizar los mercados y por ello resulta imprescindible que el regulador de cuenta de sus actos con publicidad suficiente. Por ello la CMT eligió la página web desde el principio, por su inmediatez, facilidad de acceso, y su capacidad de búsqueda y de almacenamiento. Hoy la web de la CMT resulta un elemento indispensable para cualquier persona involucrada en el sector y que junto con su Informe Anual (Memoria) que contiene las estadísticas del sector, se convierten en las muletas que dan soporte a la interpretación de este mercado. Y finalmente, en este proceso de desarrollo de la CMT no podían faltar dos elementos como son la seguridad y confidencialidad de la información, no en vano, en la CMT se depositan documentos que de ser públicos podrían afectar negativamente a la competencia. Dejando a un lado las tareas de la puesta en marcha de la CMT, voy a comentar mi visión del escenario que teníamos por delante, cuyo punto de partida a finales de 1996 era de monopolio en telefonía, de competencia imperfecta con posición de dominio en transmisión de datos y un Internet acababa de comenzar su andadura con un atomizado conjunto de proveedores de acceso (ISP) nacidos bajo la política de la promoción con un único número de acceso (050) que si bien sirvió para impulsarlo, también acentuó la posición dominante de Telefónica en transmisión de datos. La incorporación de las Directivas de la Comisión Europea a nuestro ordenamiento jurídico propiciaba un marco abierto a la competencia en el que la CMT debía: Dar entrada a nuevos operadores en al mercado, primero el Ministerio de Fomento mediante concurso (Retevisión, UNI2 y los operadores de cable), para luego la CMT mediante el otorgamiento de Licencias y Autorizaciones Generales en condiciones regladas. Anticiparse a los potenciales conflictos de Interconexión entre operadores, fundamentalmente entre Telefónica y los operadores entrantes, tutelando una Oferta de Interconexión de Referencia (OIR) que facilitase la entrada de competidores al mercado. Entender el fenómeno IP (Internet Protocol) de conmutación de paquetes de datos como una evolución tecnológica dificil de compaginar con la clásica telefonía vocal basada en la conmutación de circuitos. Entender el proceso de digitalización del propio sector de las telecomunicaciones para determinar sus consecuencias y observar su influencia en los mercados conexos como la Radio y la Televisión. Ver el proceso de maduración del mercado desde una integración vertical fruto de su gran componente tecnológica hacia una desagragación de la cadena de valor de los Operadores en Acceso y Transporte, o si se quiere, en Mayoristas y Detallistas. Y, como no, que bajen los precios, que para esto se ha decicido introducir la competencia. Del resultado, no quien para juzgarlo, esto deben hacerlo los propios Operadores que desde la CMT hemos regulado y sin lugar a dudas los ciudadanos, o mejor dicho, los clientes que en definitiva deben ser los verdaderos beneficiarios de la competencia. Florenci Bach Ex vicepresidente de la CMT [email protected]
30 oct 2015
Artículo BIT
"Las nuevas tecnologías y su influencia en las sociedades avanzadas del nuevo siglo".
La creciente utilización de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones representa uno de los aspectos de mayor influencia en los países y en las sociedades avanzadas en el nuevo Siglo. Así, al igual que hablamos de la Sociedad Industrial para referirnos a los sistemas económicos y sociales que han dominado la mayor parte del siglo XX, con el término Sociedad de la Información aludimos a un nuevo modelo de sociedad en el que la información y el conocimiento ocupan un lugar central. Ante esta nueva era, una de las prioridades políticas de los próximos años debe ser el promover todas las iniciativas necesarias para aprovechar, desde el primer momento, la oportunidad histórica derivada de la rápida evolución de las tecnologías de la información y las comunicaciones, y, muy especialmente, de los avances en las telecomunicaciones. En el ámbito europeo, en la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de Europa celebrada en el mes de marzo de 2000 en Lisboa, los líderes europeos han fijado como un nuevo objetivo estratégico de la Unión Europea "convertir a esta en la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, capaz de crecer económicamente de manera sostenible con más y mejores empleos y con mayor cohesión social". Para Europa, la Nueva Economía o la economía basada en el conocimiento nos ofrece grandes oportunidades de crecimiento económico sostenido y, lo que para España es de gran interés, las posibilidades de creación de empleo. Esta nueva sociedad posibilita un funcionamiento más eficiente del sistema de mercado, dentro de una economía cada vez más globalizada y con mayor grado de interrelación. También, se produce un aumento de la productividad, aparecen nuevos canales de distribución, y nuevas formas de concebir las empresas, de estructurar los sectores y de realizar los negocios. El Gobierno ha mostrado reiteradamente su voluntad y su compromiso por un rápido desarrollo de la Sociedad de la Información en España. La creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología persigue este objetivo y permite, además, la unificación y coordinación de las políticas relacionadas con la ciencia, tecnología, telecomunicaciones y desarrollo de la sociedad de la información, junto a las políticas industriales. El proceso de liberalización de las telecomunicaciones en España constituye uno de los principales instrumentos en los que hay que seguir profundizando para alcanzar un rápido y vertebrado desarrollo de la Sociedad de la Información en nuestro país. La labor realizada en los últimos cinco años está dando unos resultados muy positivos para lograr acercar a las empresas y familias españolas a esta nueva Sociedad, como lo demuestra la rápida evolución de Internet y sobre todo por el éxito de la telefonía móvil, que nos ha situado por encima de la media comunitaria. La plena implantación de la Sociedad de la Información en España implica hacer partícipes a todos los ciudadanos y a todas las empresas de las oportunidades que brindan las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones. El objetivo del Gobierno de conseguir una "Sociedad de la Información para todos" hace necesario utilizar distintos instrumentos. En este sentido, el Real Decreto-Ley 7/2000, de 23 de junio, de medidas urgentes para la Liberalización de las Telecomunicaciones ha continuado con las políticas activas de fomento del acceso a Internet y a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. La introducción de la tarifa plana para el acceso a Internet, garantizando así la inmediata accesibilidad de todos los ciudadanos, especialmente las familias, a precios asequibles, y los bonos de voz, y de voz y datos, han permitido acelerar el incremento del uso de Internet entre las empresas y las familias españolas. Los datos del Estudio General de Medios, con un crecimiento del 39 % del numero usuarios de Internet de mayo a noviembre, y el crecimiento del 78% del tiempo de uso de acceso a Internet a través de la red telefónica durante dicho período, confirman la buena dirección de estas medidas. También, las desgravaciones fiscales introducidas en las medidas legislativas de junio de 2000, están teniendo una incidencia significativa en el incremento del número de ordenadores personales en las familias y en las empresas. Aunque debemos superar el bajo nivel de presencia en la Red de las empresas, y en especial de las PYMES, el uso del comercio electrónico por parte de las empresas está creciendo de forma significativa. Será favorecido por el establecimiento de un marco regulador adecuado que aporte una mayor seguridad a las transacciones electrónicas, tal como se contempla en el Proyecto de Ley de los Servicios de la Sociedad de la Información y del Comercio Electrónico que el Gobierno tiene previsto remitir al Parlamento en los primeros meses del año 2001. Otro gran objetivo del Gobierno en el ámbito de las telecomunicaciones, es disponer de redes rápidas y potentes de acceso, redes que, en definitiva, tengan más ancho de banda para que los nuevos servicios y aplicaciones se desarrollen con mayor celeridad alcanzando al más amplio conjunto de los españoles. También el Gobierno, está realizando, en el marco de la Iniciativa Estratégica "INFO XXI", una labor de coordinación y fomento para el desarrollo de la Sociedad la Información en la Administración Pública. La aprobación del Plan de Acción INFO XXI por parte de la Comisión Interministerial de la Sociedad la Información supone un avance decisivo en la Administración Electrónica, donde ya hay importantes actuaciones en marcha en el ámbito de la Educación, la Sanidad, la Justicia, la Administración Tributaria, o la Seguridad Social, que permiten una mejora considerable en la prestación de los servicios públicos a los ciudadanos. Alcanzar estos importantes objetivos constituye una tarea en la que todos: administraciones públicas, instituciones, agentes sociales, asociaciones civiles, empresas y ciudadanos tenemos que participar activamente. Anna M. Birulés i Bertrán Ministra de Ciencia y Tecnología
30 oct 2015
Artículo BIT
"La política de telecomunicaciones y el desarrollo de la Sociedad de la Información".
España afronta en el presente un gran reto en su transición hacia una verdadera Sociedad de la Información. La internacionalización y la revolución de las tecnologías de la información y las comunicaciones nos abren un gran mundo de oportunidades que debemos ser capaces de aprovechar. La estabilidad presupuestaria y financiera, la liberalización de los mercados de bienes, servicios y factores y la introducción de competencia han sido ingredientes fundamentales para superar un gran reto: la plena integración en la Europa del euro. Este logro ha sido posible a través de la convergencia nominal con los países más estables de la Unión. Sin embargo, nuestra ambición no nos permite contentarnos con este logro. Es empeño decidido del Gobierno converger con los países más prósperos de Europa en términos reales, mejorando el bienestar de todos los ciudadanos. Para ello resulta imprescindible asegurar una transición lo más rápida posible de nuestro país a la Sociedad de la Información. La entrada en la era digital, propulsada por la revolución de las tecnologías de la información y las comunicaciones, abre múltiples oportunidades en términos de creación de renta, de empleo y de cohesión social, en definitiva, de bienestar. Estos frutos resultarán de la incorporación de nuevas ideas, tecnologías y formas de comunicarse en un mundo global. Esta es una de las principales conclusiones de la Cumbre de Lisboa, que subrayan la importancia de incorporar lo antes posible a la UE a la "revolución de las TIC". Estas razones han configurado a la política de desarrollo de la Sociedad de la Información como una política prioritaria. Desde el Ministerio de Ciencia y Tecnología, creado precisamente con el fin de impulsar la investigación, el desarrollo, la innovación y el desarrollo de la Sociedad de la Información, se coordinan las acciones del Gobierno para acelerar la implantación de una Sociedad de la Información para todos en España. La regulación de la "sociedad digital" debe tener presentes aspectos de tanto calado como la convergencia tecnológica y sus repercusiones sobre las estrategias competitivas de los agentes económicos, la regulación de los contenidos y de los servicios que permiten su provisión, las políticas de discriminación positiva hacia los agentes con mayores dificultades para acceder a la sociedad de la información o el establecimiento de un marco regulador adecuado para las transacciones electrónicas que respete adecuadamente los derechos de los agentes. La estrategia del Gobierno para impulsar el pleno desarrollo de la Sociedad de la Información se sustenta en varios pilares: 1) La plena liberalización de los mercados de servicios de telecomunicaciones. La plena competencia en los mercados de telecomunicaciones es el mejor medio para asegurar que las empresas, especialmente las pymes, y los usuarios residenciales se beneficien de servicios de calidad al menor precio posible. Muchas han sido las medidas de liberalización adoptadas por el Gobierno en los últimos años. El acceso indirecto a las llamadas locales y la apertura del bucle local son los últimos pasos de la liberalización de las redes telefónicas fijas. Esas medidas se ven complementadas con medidas regulatorias aplicables al operador dominante de tanto calado como la aprobación de una tarifa plana de acceso a Internet asequible (2.750 pesetas) y de bonos mensuales tanto para voz como para datos de 600 minutos a precios reducidos (700 pesetas o 1.400 pesetas, según los horarios de acceso). La introducción de dos nuevos operadores en la banda de 1800 MHz en el mercado de la telefonía móvil es también buena muestra de la decisión del Gobierno de incrementar la competencia en los mercados de telecomunicaciones para beneficio de todos los usuarios. La instauración de la plena competencia debe realizarse de forma equilibrada con la necesaria extensión y diversidad de nuestras redes de banda ancha, sin las cuales el acceso a Internet y a los nuevos servicios de la Sociedad de la Información no serán una realidad. El desarrollo de la competencia debe conducirse de manera que éste sea compatible con el incentivo a la inversión en redes y tecnologías, en particular, el desarrollo de redes alternativas a las de los tradicionales monopolistas públicos. 2) El establecimiento de un marco regulador que dé confianza y seguridad a los usuarios de los servicios de la Sociedad de la Información. Los usuarios sólo comprarán o venderán en la red y disfrutarán de los servicios que la tercera generación de telefonía móvil hará posible si somos capaces de instaurar un marco que infunda seguridad y confianza a los que en él se encuentran. Sólo así explotaremos todas las posibilidades que las nuevas tecnologías nos reportan. La seguridad debe abarcar tanto la protección de los usuarios en la realización de transacciones electrónicas como la protección frente a contenidos indeseables. 3) Brindar a todos los ciudadanos las oportunidades de la Sociedad de la Información. El compromiso del Gobierno es hacer realidad una Sociedad de la Información para todos. Se trata de evitar la denominada "fractura digital", asegurando la igualdad de oportunidades en el acceso de todos los ciudadanos a la red. Esta misión abarca no sólo facilitar el acceso a Internet a todos los ciudadanos a través de precios asequibles, sino también luchar contra la infoexclusión mediante políticas activas de introducción de Internet en las escuelas, tanto de enseñanza básica como secundaria. Estas acciones se complementan con la acción formativa. Nuestro país no puede permitirse dejar pasar el tren de las nuevas tecnologías para acercarnos al pleno empleo. Las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones constituyen un gran yacimiento de empleo capaz de contribuir decisivamente a la creación de empleo. Aprovechar esta oportunidad requiere evitar que por ausencia de una capacitación o formación adecuada estas oportunidades se desaprovechen. De ahí el carácter crucial de la necesidad de formar a personal cualificado en el sector de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones. Se trata, en este caso, de una responsabilidad compartida del sector público y el sector privado. El papel protagonista debe residir en las empresas, a través de la formación continua y el reciclaje tecnológico de sus recursos humanos, pero el sector público debe ser activo en su acción formativa, orientando la formación pública a la demanda de capital humano de las empresas y reformulando sus políticas activas de empleo con el fin de formar a los desempleados en capacidades demandadas por el mercado. 4) La Administración como proveedor de servicios a través de la red. Los servicios públicos en línea son una prioridad. Algunos servicios son hoy ya una realidad (algunos de ellos, paradigmáticos y novedosos en el plano mundial, como la posibilidad de presentar la declaración del IRPF a través de Internet). Sin embargo, el campo de aplicación es todavía muy amplio, y pronto otros muchos servicios que harán más fácil la vida de los ciudadanos serán una realidad. El Gobierno está plenamente comprometido con el pleno desarrollo de la Sociedad de la Información en España. El entusiasmo con el que trabajamos en la consecución de este objetivo parte de nuestra convicción de que la Sociedad de la Información va a constituir una gran fuente de renta, empleo y bienestar para todos los ciudadanos españoles. Baudilio Tomé Secretario de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información
30 oct 2015
Artículo BIT
"Efectos económicos de los cambios en las Tecnologías de la Información y Comunicación".
Alo largo de los últimos años está teniendo lugar un debate en torno al papel que desempeñan las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) en la aparición de lo que se ha dado en llamar "Nueva Economía", entendiéndose como tal la combinación de una situación de crecimiento económico no inflacionario, durante un período prolongado de tiempo, basado en un aumento de la productividad inducido por la globalización de la economía y la creciente utilización de las tecnologías de la información y comunicación. El origen de este debate se halla en los importantes avances tecnológicos que han experimentado estos sectores a lo largo de los últimos años, que han permitido notables reducciones de precios de los bienes y servicios que producen y, sobre todo, una mejora en su calidad, tal y como ponen de manifiesto los progresos realizados en relación con el procesamiento y transmisión de la información. Los efectos potenciales sobre la economía en su conjunto pueden incidir tanto sobre la oferta como sobre la demanda agregada, con una intensidad que depende del grado de flexibilidad de los mercados de productos y factores. Así, los avances tecnológicos mencionados, generan recortes en los costes de producción y aumentos de la productividad de todas aquellas industrias que utilizan como inputs los bienes y servicios producidos por las TIC, lo que a su vez, reduce los costes de los factores productivos de otras industrias. Ello estimula a las empresas a producir más para cada nivel de precios, lo que, en última instancia, determina un aumento de la oferta agregada y del potencial de crecimiento la economía. Por otra parte, el desarrollo de estas tecnologías puede tener efectos sobre la demanda agregada. Así, en la medida en que se generen expectativas de aumento de los beneficios en las empresas relacionadas con estos sectores, puede producirse, como parece que ha ocurrido los últimos años, un aumento de la valoración bursátil de estas empresas que impulse, por una parte, el consumo de las familias y, por otra, la inversión. Hasta aquí, los efectos sobre el conjunto de la economía que cabe esperar del desarrollo de las nuevas tecnologías son similares a los que provoca una innovación tecnológica, y comparables, históricamente, al impacto que pudo tener el establecimiento del ferrocarril o la invención de la electricidad. En esta ocasión, sin embargo, la difusión de las nuevas tecnologías se produce de forma más rápida, tiene mayor alcance y está dando lugar a formas innovadoras de organización de la producción, con nuevas reglas, principios e instituciones. La evidencia en torno a este último aspecto no es todavía concluyente, si bien la generalización en el uso de Internet está creando oportunidades, negocios y servicios hasta ahora inexistentes; está actuando como catalizador y como receptor del proceso al mismo tiempo, y está generando la aparición de lo que se denominan "externalidades de red". Por otra parte, está permitiendo una reducción importante en los costes de búsqueda de información y la apertura a la competencia de servicios que hasta hace poco disfrutaban de elementos de monopolio local. En resumen, la utilización generalizada de Internet incentiva la eficiencia y la competencia de la economía. Desafortunadamente, la información estadística disponible no permite contrastar los efectos descritos en su totalidad, aunque algunos resultados relativos a la economía americana son suficientemente ilustrativos. Esta economía ha experimentado a lo largo de los últimos cinco años una de las expansiones económicas más largas de su historia, de manera que en el promedio del período 1996-2000 ha registrado una tasa anual de crecimiento del PIB del 4,4%, tasas de avance de la productividad del trabajo y del empleo del 2,4% y del 1,9%, respectivamente, y un crecimiento en el deflactor del PIB del 1,9%. Además, estudios recientes señalan la significativa aportación de los sectores de las tecnologías de la información y de telecomunicaciones a esta aceleración en el crecimiento económico, estimándose, en algunos de ellos, que las ICT han contribuido en dos terceras partes a la aceleración del ritmo de crecimiento de la productividad registrada entre los períodos 1991-1995 y 1996-1999. La Unión Europea vive, también, una fase de expansión económica, pero los resultados en términos de crecimiento del PIB y de la productividad son más modestos, con tasas del 2,6% y del 1,2% en el período 1996-2000, respectivamente. Por otra parte, el peso del valor añadido de las ramas que producen bienes informáticos y de telecomunicaciones en el del conjunto de la economía se situaba en el 4,2% en el año 1999, mientras que alcanzaba el 6,8% en EEUU, y el gasto en bienes y servicios de estos sectores por habitante era un 60% inferior en la UE. No obstante, la economía europea podría estar acortando diferencias con respecto a la americana. Así, en 1999, la participación de las TIC sobre el valor añadido de la UE creció a una tasa del 6% (3% en Estados Unidos) y las ventas por Internet un 214% ( un 195% en Estados Unidos); tasas que se explican, en parte, por unos niveles de partida muy inferiores. Según estas cifras, la inversión y la utilización de las nuevas tecnologías de la información y de las telecomunicaciones está alcanzando en Europa magnitudes razonables, pero su impacto sobre el crecimiento y la productividad es todavía limitado, lo que indica una utilización todavía insuficiente de las posibilidades que brindan las nuevas tecnologías. Para corregir esta tendencia es necesario que los países europeos avancen más rápidamente en las reformas necesarias para dotar a los mercados de bienes, factores y servicios de mayor flexibilidad, en el diseño de una regulación más eficiente que favorezca el establecimiento de nuevas empresas y en el desarrollo de los mercados financieros y, en particular, de los de capital riesgo, imprescindibles para suministrar financiación a las empresas más innovadoras que integran los sectores vinculados a las nuevas tecnologías. Y todo ello, en un entorno macroeconómico que garantice la estabilidad y la eficiente utilización de los recursos. Jaime Caruana Gobernador del Banco de España Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015