Artículo BIT
NÚMERO MONOGRÁFICO. TIC Y COMPETITIVIDAD ECONÓMICA
A mediados de 2010 la Comisión Europea lanzaba una ambiciosa iniciativa integrada en el programa Europa 2020: la Agenda Digital Europea, que pretendía promover que el viejo continente se preparara de manera adecuada para “obtener los beneficios económicos y sociales sostenibles que pueden derivar de un mercado único digital basado en una Internet rápida y ultrarrápida y en unas aplicaciones interoperables”. Llega el turno de que España plantee una estrategia alineada con Europa y establezca los objetivos, líneas de trabajo y medidas para impulsar el desarrollo de las redes del siglo XXI y el uso avanzado de las nuevas tecnologías por las empresas y los ciudadanos. En este momento crucial para el sector y difícil para nuestra economía, conceptos como productividad, eficiencia, conocimiento o innovación deben cobrar un protagonismo esencial. De las decisiones que se adopten ahora dependerá en gran medida nuestra capacidad de competir en el futuro y que aprovechemos plenamente la capacidad de las TIC como dinamizadoras de la economía. Para debatir sobre estos asuntos hemos convocado a un grupo de expertos de talla indiscutida, para poner en común propuestas que permitan a España explotar al máximo este más que demostrado efecto benéfico de las TIC. Comparten la mesa de este Café de Redacción: Fernando Ballestero (Secretario General de Orange España), Jesús Banegas (Presidente de AMETIC), Rafael Díez Vega (Director de Regulación de Telefónica S.A.), Juan Mulet (Director General de la Fundación COTEC) y Eugenio Fontán (Decano Presidente del COIT). De izda. a dcha.: Rafael Díez Vega, Jesús Banegas, Amaia Pesqueira, Eugenio Fontán, Fernando Ballestero, y Juan Mulet. Monográfico TIC Y COMPETITIVIDAD ECONÓMICA Café de redacción otras partidas mucho menos importantes para el país. No obstante, yo sigo siendo optimista, porque España tiene su reloj tecnológico en hora y es un país muy vertebrado desde el punto de vista de la Sociedad de la Información. Rafael Díez. Desde el punto de vista institucional hay un reconocimiento de la importancia de las infraestructuras como motor de la nueva economía. Lo que sí debemos reconocer es que eso no llega al ámbito social. En la sociedad seguimos teniendo una percepción de las peores de entre todas las industrias. Nuestra reputación está incluso por debajo de la del sector financiero. Parece sorprendente que la única industria que sistemáticamente en los últimos diez años ha contribuido a la reducción de precios, no sea capaz de poner en valor su aportación a la sociedad. En el ámbito institucional, si bien se reconoce el valor del sector, todavía falta el paso de dar cierta consistencia a este reconocimiento en la toma de decisiones, sobre todo en lo tocante al marco regulatorio. Yo creo que se está exigiendo al sector en este momento un esfuerzo inversor enorme para que despliegue las infraestructuras de telecomunicaciones del siglo XXI, que sin duda van a impulsar la nueva economía, y por otra parte falta el marco institucional para favorecer la inversión y observamos con preocupación que sigue habiendo una presión continua para la bajada de precios y se establece un esquema competitivo que es contrario a los fundamentos económicos de la industria. En este sentido toda Europa se está equivocando. No se puede actuar así con un sector que debe ser la locomotora de la nueva economía. Fernando Ballestero. Coincido en que, en general, hay una coincidencia de la importancia de que los territorios estén conectados pero, sin embargo, creo que la inercia ha llevado a una sensación de cierta autocomplacencia expresada con la pregunta: ¿Es que alguien pone en duda que estamos conectados? La inercia no está dejando ver a los responsa- BIT. Ya en 2001, Manuel Castells dijo que “Los territorios no conectados pierden competitividad económica” en su informe “Internet y la sociedad en Red”. Este discurso se ha ido intensificando en los últimos años y corroborando empíricamente con cierta insistencia. ¿Consideráis que hay una consciencia política real sobre esta realidad? En la coyuntura actual de crisis global (especialmente dura en nuestro país) ¿es más oportuno que nunca evidenciar esa relación indisoluble entre la robustez de las infraestructuras de telecomunicación y los servicios asociados y la prosperidad económica? Jesús Banegas. Hoy por hoy no conozco a nadie que no acepte la importancia de las tecnologías y de las redes para conseguir una economía competitiva. Es cierto que en los últimos diez años los Gobiernos se han hecho cargo del asunto a través de políticas proactivas, aunque no cabe duda de que esta tendencia ha decaído como consecuencia de la crisis. Hoy creo que, aunque esta premisa sigue formando parte del discurso, políticamente el asunto está arrinconado por otros más acuciantes. Creo además que como sector tenemos mucho que aprender de la capacidad de influencia de otros lobbys. No hay más que mirar los Presupuestos Generales del Estado y ver qué volumen se emplea en innovación en España comparado con Si los políticos y la sociedad no perciben la importancia que tiene el que de una manera endémica la mitad de nuestros jóvenes se dediquen a buscar empleo porque no encuentran una oportunidad para desarrollar su proyecto personal, estamos ante un problema gravísimo” “ Eugenio Fontán Café de redacción TIC Y COMPETITIVIDAD ECONÓMICA Monográfico TIC Y COMPETITIVIDAD ECONÓMICA Café de redacción Monográfico bles políticos de todos los partidos y a las instituciones que la pregunta que debemos hacernos es: ¿estamos suficientemente conectados?, ¿lo que hace diez años era banda ancha, es lo mismo que lo que ahora consideramos banda ancha?, ¿las necesidades pueden afrontarse de la misma manera? En este momento institucionalmente quizá estemos haciendo poco para que la conexión sea acorde con las necesidades presentes y futuras de este país y con el papel que puede jugar la conectividad en su desarrollo. Juan Mulet. Creo que el problema más grave que realmente tenemos en estos momentos en España es el de nuestra escasa productividad. Está demostrado que las TIC tienen una gran influencia en ella por un doble camino. Uno es la consecuencia directa de las inversiones en TIC, y el otro es su importante efecto en lo que los economistas llaman la “productividad total de los factores” (PTF), con la que explican por qué el PIB crece más que la suma de los efectos directos del capital y del trabajo. En nuestro país, durante la pasada etapa de bonanza económica, el aumento del capital invertido en TIC y su influencia directa en nuestro crecimiento económico ha sido razonable. Por el contrario, la contribución de nuestra PTF ha sido más de siete veces inferior a la que muestran los principales países de nuestro entorno. Aunque los estudios econométricos capturan todavía mal el efecto de las TIC sobre la PTF, todo el mundo coincide en que ni la estructura de nuestra sociedad ni la de nuestro tejido productivo, permiten aprovechar el gran potencial de nuestra inversión en TIC, para mejorar esta componente del crecimiento de la economía, que es la más característica de los países avanzados. Jesús Banegas. En España hemos crecido en equipamientos tecnológicos, el problema está en el uso productivo, que está relacionado estrechamente con la apertura de los mercados. Las empresas que compiten abiertamente son intensivas en usos eficientes de las tecnologías. España tiene sectores muy importantes (como la construcción o el turismo) poco intensivos en el uso tecnológico. Sin embargo, cualquier sector de la economía española abierto a la competencia internacional usa la innovación permanentemente. La apertura a la competencia, sobre todo a la internacional, es definitiva y España es un país que tiene sectores muy pesados que están cerrados a la competencia. La segunda razón es el tamaño de las empresas. En España hay una densidad muy grande de microempresas. Somos uno de los países con mayor vocación emprendedora del mundo, pero de emprendimiento autónomo. Dos factores que son esenciales para la competitividad como la innovación y la internacionalización, solamente pueden anidar en empresas de una cierta dimensión. Creo por tanto que para que en España las tecnologías cumplan su función y mejoren la productividad, hacen falta dos reformas institucionales: más apertura de los mercados y una política industrial que favorezca el crecimiento del tamaño de las empresas. Juan Mulet. La sociedad española tiene todavía un importante déficit de formación y educación, que contrasta con otros avances que hemos tenido. Por ejemplo, en políticas de innovación, hemos tenido éxito en lo que parecía más difícil: conseguir que nuestros investigadores compitieran con éxito en el ámbito mundial, pero no hemos sido capaces de sensibilizar a la sociedad de que la ciencia y su aprovechamiento económico es muy importante. A mí me sorprende que en estos momentos en que la financiación pública a la innovación se está resintiendo por la crisis, sean Para que en España las tecnologías cumplan su función y mejoren la productividad, hacen falta dos reformas institucionales: más apertura de los mercados y una política industrial que favorezca el crecimiento del tamaño de las empresas” “ Jesús Banegas mayo 2012 los científicos los únicos que protestan. Las reacciones de los intelectuales, de los empresarios y de la sociedad en general han sido muy tímidas. BIT. El Secretario General de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información, Víctor Calvo Sotelo, declaraba recientemente, haciendo suya la máxima esgrimida por las empresas españolas del sector que trabajan para ofrecer a las empresas un “marco normativo sencillo, estable y predecible”. ¿Consideráis que, de cumplirse esta máxima, se produciría un estímulo suficiente para nuestra industria que permita que ésta despliegue todo su potencial de aportación a la recuperación económica? Rafael Díez. El requisito mínimo es que el marco sea predecible. Hasta ahora el marco ha sido finalista y va cambiando dependiendo de lo que se quiere conseguir en cada momento. No se puede ser contradictorio con los fundamentos económicos del sector. Este sector es un sector intensivo en inversión y que tiene unas grandes economías de escala. Pretender que esto es un sector con centenares de operadores es inconsecuente con los fundamentos económicos y, por tanto, abocado al fracaso. Eugenio Fontán. Yo reclamo a este sector y a sus responsables que eleven su mira y proyecten su punto de vista más allá de las medidas puramente sectoriales. Coincido con el Secretario de Estado en su valoración, pero creo que aquí estamos enfrentándonos a un problema mucho más relevante y es que, en primer lugar, la sociedad y la economía no tienen los mismos ciclos. El profesor Mulet hablaba de la productividad total de los factores que es lo que permite medir la influencia de la tecnología en la productividad y en la evolución de los parámetros económicos. España tiene un problema histórico porque los responsables políticos, a lo largo de la historia, han sido muy reluctantes o muy torpes a la hora de entender la importancia de la tecnología, fuera cual fuera la tecnología dominante en cada tiempo, y sobre el impacto que debe tener en la evolución económica y se ha acentuado mucho la acción política en los elementos de naturaleza social. Pensemos que estamos utilizando los mismos instrumentos que usábamos hace cincuenta años en circunstancias totalmente distintas y, muy probablemente, ya no son los apropiados. Sería conveniente que nos dotáramos de nuevos instrumentos adaptados a las nuevas circunstancias. Fernando Ballestero. Estoy absolutamente de acuerdo en que las tecnologías son básicas para el desarrollo pero en este país, del mismo modo que se ha desarrollado una magnífica red ferroviaria o de carreteras, no se ha desarrollado todavía el concepto de que las redes de telecomunicación forman parte en las infraestructuras básicas del país. Sin embargo inciden fuertemente en la productividad de las empresas. No hay una conciencia general de la importancia de las redes como elemento dinamizador de la economía. Probablemente se está valorando el uso de las redes que hacemos los ciudadanos a título personal (para comunicarnos o para el ocio), por encima de la incidencia que tienen las mismas redes sobre la competitividad de nuestras empresas, pues el Café de redacción TIC Y COMPETITIVIDAD ECONÓMICA Monográfico Todo el mundo coincide en que ni la estructura de nuestra sociedad ni la de nuestro tejido productivo, permiten aprovechar el gran potencial de nuestra inversión en TIC para mejorar esta componente del crecimiento de la economía, que es la más característica de los países avanzados” “ Juan Mulet potencial de impacto al crecimiento está en el uso en el ámbito empresarial. Rafael Díez. Conviene que no olvidemos además que las infraestructuras de telecomunicación no son infraestructuras que estén financiadas públicamente, sino que las financian esencialmente las empresas privadas. Empresas que desde hace unos años se encuentran en una situación de deterioro de sus resultados y que, por otro lado, se encuentran con una demanda muy importante de renovación total de la infraestructura existente (redes de cuarta generación móviles y redes de banda ancha ultrarrápida). Eso somete a las empresas a una tensión muy importante que tiene que ver con el marco normativo, porque nosotros no pedimos como otras industrias subvenciones, lo que pedimos simplemente es un marco regulatorio que no nos penalice y creo que esto es fundamental, porque estamos en una circunstancia muy delicada. Jesús Banegas. No solo no somos capaces de crear reglas de juego que auspicien y favorezcan la inversión, sino que en la práctica la perjudicamos. España es, posiblemente, el país más prolífico en reglas del mundo. El tema del mercado único en España, por ejemplo, ya comienza a ser dramático. No solamente somos poco proactivos en facilitar el despliegue de nuevas redes, de nuevas inversiones en innovación, sino que encima se perjudica lo que existe con prohibiciones anacrónicas, e incluso con multas como la impuesta a los operadores para financiar la televisión pública. Estas transferencias directas de un sector a otro son una arbitrariedad suprema. España tiene un problema serio, al que no damos importancia, de calidad institucional. Tenemos unas reglas del juego manifiestamente mejorables y eso afecta y constriñe la expansión y el desarrollo de nuestro sector. Rafael Díez. Yo creo que parte de los problemas que tiene España provienen en buena medida de la falta de perspectiva que tiene Europa en el tema normativo. De hecho, esto es lo que los analistas financieros están poniendo encima de la mesa. Si nos fijamos en la posición de Europa respecto a esta industria, desde la perspectiva de los diferentes eslabones de la cadena de valor (fabricantes de equipos, proveedores de infraestructuras, fabricantes de aplicaciones, fabricantes de sistemas operativos…) nos damos cuenta de que la industria europea está prácticamente desaparecida en todas las fases de la cadena de valor, salvo los operadores de telecomunicación, que curiosamente somos la parte más presionada por la regulación, en beneficio del resto del ecosistema. Creo que esto exige un replanteamiento muy importante. BIT. Es indudable el efecto benéfico de la aplicación de las TIC a prácticamente todos los sectores productivos de la economía. ¿Consideráis que hay sectores estratégicos para el país en los que debería hacerse un especial énfasis de modernización tecnológica? Eugenio Fontán. Aquellos sectores que están más abiertos a la competencia son los que, de manera natural, incorporan las tecnologías más eficientemente. Aquellos que están en entornos intervenidos o subvencionados tienen menos necesidad de invertir en tecnología o de incorporar valor añadido a sus modelos productivos. En este sentido, por ejemplo, es triste que ahora mismo estemos padeciendo el colapso de las cajas de ahorro, precisamente porque estaban Rafael Díez Vega Nosotros no pedimos como otras industrias subvenciones, lo que pedimos simplemente es un marco regulatorio que no nos penalice y creo que esto es fundamental, porque estamos en una circunstancia muy delicada” “mayo 2012 TIC Y COMPETITIVIDAD ECONÓMICA Café de redacción Monográfico en un entorno que no era competitivo, ni aplicaban criterios de gestión, ni estaban regidas por las leyes de mercado. Es más que evidente que la competencia es la que exige de forma natural el uso y la incorporación de las tecnologías. Fernando Ballestero. Muchas veces hay situaciones muy desequilibradas dentro de sectores específicos. Pensemos en el sector de la sanidad. Qué duda cabe que desde el punto de vista de equipamiento médico, el cambio en los últimos años ha sido radical. Sin embargo, en la gestión sanitaria todavía hay muchas cosas que quedan por hacer. Si hablamos de Administración electrónica, hoy en día realmente puedes hacer muchas gestiones vía Internet, pero, sin embargo, entras en un juzgado y sigues viendo los papeles amontonados en los pasillos, lo que claramente contribuye a la lentitud de la justicia. En todo sector hay muchas desigualdades. En algunos casos lo que incentiva que se dinamice la introducción a las nuevas tecnologías, como es el caso del sector médico-hospitalario, muchas veces son las propias empresas fabricantes de equipos que han desarrollado sus innovaciones y las han puesto a disposición del mercado respondiendo a la demanda de necesidades de los profesionales. Yo creo que es necesario potenciar la oferta, sin duda, y en algunos casos como en las redes, somos los inversores privados los que debemos hacerlo, dentro de un marco favorable, pero es necesario incentivar la investigación y ayudar para que el empuje innovador empresarial pueda seguir adelante y también es necesario generar demanda, formar, educar en el potencial que tienen las herramientas para aumentar la eficacia. Juan Mulet. Es un buen ejemplo el sector de la medicina. Nos hemos encontrado con personas muy preparadas para utilizar los recursos tecnológicos que se ponen a su alcance y, por tanto, hay una fuerte demanda y exigencia por parte de los profesionales. Sin embargo, hay muy pocas empresas que, en el ámbito mundial, oferten este tipo de equipos. Jesús Banegas. Schumpeter afirmó que la innovación tecnológica es necesariamente oligopolística. Hay sectores como el de la electromedicina, o la aeronáutica, donde un puñado de proveedores inundan el mundo de las más excelentes novedades tecnológicas. Esto sucede así porque son sectores que tienen economías de escala, innovación permanente y porque elevan tanto el listón de la calidad, que el número de jugadores se reduce. Observamos que los sectores más innovadores tienen pocos agentes y eso sucede también en nuestro propio sector. Juan Mulet. Pero en esos sectores que mencionas, hay una demanda preparada y exigente. En el caso de la justicia eso todavía no ocurre, aunque por descontado haya posibilidad de hacer muchas cosas y muy bien. BIT. Pero quizá precisamente en este momento hay que reivindicar que la tecnologización de los servicios públicos se traduce en eficiencia económica y eficiencia de los propios servicios en un momento en los que además se ven obligados a realizar recortes. Jesús Banegas. Igual que se ha llevado a cabo con éxito el apagón analógico y la transición a la televi- Del mismo modo que se ha desarrollado una magnífica red ferroviaria o de carreteras, no se ha desarrollado todavía el concepto de que las redes de telecomunicación forman parte de las infraestructuras básicas del país. Sin embargo, inciden fuertemente en la productividad de las empresas” “ Fernando Ballestero Monográfico sión digital, se debe declarar el apagón del papel para la Administración. La función pública es enemiga del uso de la tecnología, porque el uso de la tecnología la hace en muchos casos perfectamente innecesaria, es decir, el uso de la tecnología en algunos ámbitos de la Administración cambia tanto las reglas del juego que muchas funciones dejarían de tener sentido y, por tanto, de alguna manera, la propia Administración se resiste al cambio. Juan Mulet. El cambio, en este caso, exige un mínimo de convicción y empeño en los responsables que deben adoptar esas decisiones. Y está claro que ahí, hasta el momento, se está fallando. En estos años hemos evolucionado muy bien en muchas cosas pero, desde luego, hemos fallado en algo que es fundamental en la economía actual, en la capacidad de aprovechar el conocimiento. BIT. Y en estas circunstancias de crisis ¿es de esperar que haya modificaciones en la incorporación a la Sociedad de la Información de nuestras empresas?¿Se está resintiendo el esfuerzo innovador?¿Cómo influye el tamaño empresarial? Juan Mulet. Según los datos más recientes que tenemos, desde que empezó la crisis y hasta 2010, cada año un 30% de las empresas que tienen entre 10 y 49 empleados han dejado sus actividades de I+D. En cambio, las empresas que tienen entre 49 y 150 han aguantado bastante bien. Las microempresas han aumentado y las empresas grandes se mantienen. El problema es que en España tenemos muchas empresas pequeñas, más frágiles ante la coyuntura, y andamos escasísimos de empresas grandes. Lo que, hasta hace unas semanas, nos daba cierta confianza era que, hasta 2010, el gasto empresarial total en I+D, a pesar de la crisis, se había ido manteniendo de forma razonable. Se había conservado el gasto corriente, mientras que era el gasto de inversión el que se resentía. Esto podría interpretarse como que, en las empresas que resistían, la actividad en I+D ya se había convertido en una necesidad. El avance de los datos para 2011, indica que en este año la reducción ya ha llegado a los gastos corrientes, aunque no de una manera alarmante. BIT. En este sentido, una de las consecuencias más dramáticas de la crisis afecta a la difícil empleabilidad de los jóvenes en España (en cotas que cuadriplican las tasas mundiales de desempleo juvenil) ¿Hasta qué punto consideráis que las TIC podrían revertir estos datos tan poco esperanzadores?¿qué medidas deberían orquestarse para que así lo fueran? Jesús Banegas. La política económica y las reglas de juego institucionales determinan las decisiones de los agentes económicos. Venimos de un tiempo en que un éxito empresarial del mundo tecnológico era extremadamente ridículo en beneficios, en comparación con el de cualquier empresario del ladrillo. En España hemos tenido una política económica que ha favorecido, por ejemplo, a la construcción y, sin embargo, ha menospreciado el emprendimiento de valor añadido. Eugenio Fontán. Ha habido errores importantes también del tejido empresarial. El tejido empresarial y el tejido político no han estado desacoplados, sino más bien excesivamente acoplados, incluso ha habido una transferencia permanente de personas y de ideas entre ambos. En todo caso, de todos los indicadores que ahora estamos acostumbrados a examinar, para mí el más grave y el más preocupante, tiene que ver con que seamos el país del mundo con mayor desempleo juvenil. Si los políticos y la sociedad no perciben la importancia que tiene el que de una manera endémica la mitad de nuestros jóvenes se dediquen a buscar empleo porque no encuentran una oportunidad para desarrollar su proyecto personal, estamos ante un problema gravísimo. Creo que la tecnología exige el diseño de nuevos instrumentos que permitan que esta generación tan bien formada se incorpore al mercado laboral. Al menos hay tres ámbitos que habría que repensar. El primero, es de las relaciones laborales. Los modelos de contrato laboral que existen ahora son inapropiados para disminuir el desempleo porque pertenecen al pasado. Creo sinceramente que quizá las empresas podrían contratar a ese joven desempleado si pudieran hacer uso de instrumentos laborales más flexibles. Esto debería alinearse también con el planteamiento de un modelo mercantil, ligado a los nuevos negocios. Los instrumentos mercantiles que existen en la actualidad son prácticamente los mismos que había hace treinta años (la Sociedad Anónima y la Sociedad Limitada) y no facilitan para nada la incorporación al mercado de innovadores o pequeños empresarios, que quedan prácticamente ahogados por la propia burocracia, como denuncian los emprendedores de manera insistente. El tercer instrumento que habría que transformar tiene que ver con la inversión. No existen mecanismos incentivadores para invertir en innovación. De manera natural el español cuando quiere invertir se plantea dos posibilidades: los instrumentos financieros tradicionales y el ladrillo. Nadie ha previsto que el ciudadano, de forma natural, invierta al menos un cinco por ciento de sus ahorros en proyectos innovadores, como ocurre en otros países, instrumentos probablemente no exentos de riesgo, pero ¿es que no se nos ha manifestado de forma suficientemente clara que las otras opciones de inversión tampoco estaban exentas de riesgo? Creo que deben ponerse en marcha medidas realmente innovadoras, impulsadas desde el Ministerio de Industria, en colaboración con el Ministerio de Economía y Competitividad, porque ahora mismo hay que transformar muchos de los instrumentos que están disponibles y que a mayo 2012 todas luces no sirven para mejorar nuestra competitividad. Jesús Banegas. La legislación laboral española pertenece a una época autárquica, en la que estábamos cerrados a cal y canto al exterior. En España hay dos reglas de juego que condenan a los jóvenes al desempleo. Por un lado, somos de los pocos países del mundo que tiene salario mínimo para los jóvenes y eso es ajeno a la realidad económica. En segundo lugar, en países avanzados social y económicamente la mitad de sus empleos son a tiempo parcial (en Holanda, el 48%). La contratación a tiempo parcial debe depender de la libre voluntad de las partes y se plantea en muchos países como una opción laboral más, cosa que no ocurre en España. Además, el sistema laboral español es un factor que restringe por completo la libertad del empresario para crecer y decrecer. En España crecer empresarialmente es fácil, decrecer te cuesta, con frecuencia, la vida. No tenemos flexibilidad y los empresarios españoles están razonablemente acobardados, solamente dan un paso adelante y crecen, cuando tienen mucha seguridad. En materia de innovación yo tengo una propuesta que siempre agrada a los políticos pero que nadie ejecuta.¿Qué pasaría si cualquiera de nosotros invirtiera, en la medida de sus posibilidades, en un proyecto innovador (y en España tenemos agencias como el CDTI que pueden evaluar la idoneidad de los proyectos) y esa inversión fuera un gasto deducible al cien por cien? ¿Y si además, cuando se recuperara la inversión, ese montante estuviera libre de impuestos? Pero estas medidas no se llevan adelante porque las fuerzas que apoyan e inspiran esto, somos menos poderosas, menos fuertes, que las que se oponen. Fernando Ballestero. Yo quisiera añadir un argumento más apoyando estos comentarios, que tiene que ver con el aprovechamiento del potencial en la creación de empresas. En España hoy, la mayoría de los jóvenes, y más aun los que tienen mayor grado de formación, tienen muy internalizado el uso de las TIC y las redes. De ahí que estamos potencialmente más adaptados a descubrir en qué ámbitos y para qué funciones pueden hacerse mejoras o aprovechamiento de éstas. En definitiva, un potencial de detectar necesidades no cubiertas, esto es, nichos objetivos de nuevas empresas. Este potencial hay que aprovecharlo. BIT. Como habéis mencionado, el Ministerio de Industria ha puesto en marcha la elaboración de la Agenda Digital Española. Como punto de partida ha conformado un Comité de Expertos, que tiene buen protagonismo en este número de BIT, tanto en este coloquio como en los artículos que conforman este especial sobre TIC y competitividad económica. Me gustaría que, como miembros del Comité, pudieran valorar la importancia que tiene que esta medida se tome con la dimensión y el alcance adecuados. Jesús Banegas. Creo que en este momento deberíamos pensar seriamente las cosas esenciales que tendríamos que cambiar, seleccionarlas muy bien y perseguir al Gobierno para que se lleven adelante. En este sentido creo que es fácil llegar a un consenso en que tenemos que ser pioneros en los despliegues en las Redes de Nueva Generación. España es de los pocos países del mundo que tiene operadores privados que, bajo determinadas reglas, pueden hacer ese esfuerzo y colocar a España en primera división. Para ello necesitamos concretar qué reglas hacen falta para garantizar las inversiones. En segundo lugar, las Administraciones Públicas tienen que aprovechar la fuerza de las TIC para mejorar la eficiencia y la productividad de los servicios púbicos. Además modernizar la Administración Pública es modernizar a la ciudadanía, porque todos, de una manera u otra, estamos relacionados con ella. Eugenio Fontán. Si tuviera que escoger alguna de las prioridades que el grupo de expertos debe trasladar al Gobierno, y siguiendo con esa idea de concentrarlas, hay que advertir que los instrumentos fiscales que se están utilizando en España, Monográfico penalizan claramente a los sectores más productivos. Es evidente que hay una transferencia de recursos financieros de un sector tan productivo como es el del despliegue de las infraestructuras y las redes de telecomunicación a favor de otros sectores que no solamente no son productivos, sino que además son anestesiantes. Antes o después los grandes inversores que están detrás de los operadores de telecomunicaciones, como detrás de cualquier otra industria, se preguntarán si merece la pena pagar impuestos en las infraestructuras que acometen en nuestro país para financiar sectores improductivos. Si la respuesta a esta pregunta es que no les interesa, asistiremos a una huida de la inversión en España. La segunda gran prioridad es la de solicitar a la Administración que, con independencia de la utilización que quiera o no quiera hacer de la tecnología, haga autocrítica y se adelgace. Además tiene la posibilidad de hacerse eficiente, mediante el uso de las tecnologías, aunque también podría adelgazarse por otros motivos. El tercer asunto es el de asumir las responsabilidades sobre el paro juvenil. Vamos a poner encima de la mesa muchas sugerencias que pueden ayudar a paliar este problema y deben ser escuchadas. En cuarto lugar, o se promueven unos nuevos mecanismos que faciliten la inversión en tecnología y en operaciones de riesgo tecnológico o, de manera natural, el español medio no invertirá en este tipo de operaciones, aunque se hayan demostrado igual de seguras o inseguras que las inversiones tradicionales. Por último, el tejido productivo lo que necesita es que le dejen un marco de competencia claro y poco regulado. Todos estos planteamientos al final habrá que encarrilarlos en múltiples propuestas, pero no cabe duda que esas son las repuestas que debería dar el Gobierno lo antes posible a una situación económica casi de emergencia. Rafael Díez. Que esta industria nuestra, cuando va al mercado de capitales, está teniendo dificultades en conseguir dinero es un hecho, pero, además, es una industria a la que se va quitando valor, y es evidente si se mira cuál ha sido la cotización de nuestras empresas frente a los índices estándar durante los últimos años. Los analistas, particularmente en los informes sobre Europa, están diciendo algo que decía la industria desde hace muchos años. Si usted tiene que invertir en algo novedoso y de riesgo, además resulta que si tiene éxito alguien va a recortarle el retorno, pero si fracasa solo usted responde del fracaso. ¿Podemos esperar que alguien invierta en un negocio así? Pues eso representa la regulación europea. Si pretendemos que con este tipo de regulación se vayan a desarrollar las redes de cuarta generación móviles y la nueva red de ultra banda ancha, vamos mal encaminados. No olvidemos que los límites que tiene el regulador y el gobierno español los pone también Bruselas. Adicionalmente creo que se piensa que ésta es una industria a la que se puede exprimir y, a la vez, seguir presionando para que los precios sigan bajando, porque ésta es la única industria en que esta presión es continua. Algo hay que hacer diferente si se quiere de verdad tener estas infraestructuras.3 ECONÓMICA Café de redacción Monográfico El Ministerio de Industria, Energía y Turismo ha puesto en marcha una Comisión de Expertos que acaba de presentar sus propuestas a Industria sobre la Agenda Digital Española. La reunión de constitución del grupo que se celebró el pasado 22 de marzo fue presidida por el Ministro José Manuel Soria, quien aseguró que la Agenda Digital es uno de los factores que ayudarán a la recuperación económica que genere crecimiento y empleo y destacó la importancia de las iniciativas de administración electrónica y el despliegue nuevas redes de comunicación. El catedrático de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid, Jorge Pérez, coordina esta comisión, que tiene por objeto redactar un informe que al cierre de esta edición acaba de ser presentado con las líneas maestras que debería seguir la administración en el impulso de la Sociedad de la Información. Junto a Pérez, el grupo está compuesto por otras quince personalidades de relevancia en el sector, entre las que se encuentra el Decano-Presidente del COIT, Eugenio Fontán y otros seis ingenieros de telecomunicación colegiados. La Agenda Digital Española, alineada con la estrategia de la UE, establecerá los objetivos, líneas de trabajo y medidas a adoptar para el impulso de la Sociedad de la Información durante la legislatura. Uno de los apartados más importantes será la extensión de las redes fijas y móviles de nueva generación. Aunque el alcance temporal de la Agenda será el de la legislatura (2012-2015), tendrá un horizonte 2020 en alguno de sus objetivos. La Agenda debe estar alineada con la Agenda Digital para Europa, que dentro de la Estrategia Europa 2020 se desarrolla actualmente en la Unión Europea. Siguiendo el esquema de la Agenda Europea, la estrategia española partirá de unos pocos objetivos generales, que se desarrollarán en líneas de actuación prioritarias. En este número de BIT hemos contado con la participación de parte de este grupo de expertos que han colaborado en la elaboración de este especial sobre TIC y competitividad económica. Las conclusiones del Grupo están disponibles en la web colegial3 El Ministerio de Industria, Energía y Turismo convoca un Grupo de Expertos de Alto Nivel para la elaboración de la Agenda Digital Española Entre los dieciséis expertos que componen el grupo hay siete ingenieros de telecomunicación miembros del COIT, entre ellos el Decano-Presidente Eugenio Fontán El Ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, presidió la reunión constitutiva del grupo de expertos de Alto Nivel. COMPOSICIÓN DEL GRUPO DE EXPERTOS COORDINADOR: Jorge Pérez Martínez. Catedrático de la ETSI de Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid. Javier Arias González. Departamento de Ventas de Google. Jesús Banegas Núñez. Presidente de la Asociación de Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información, Telecomunicaciones y Contenidos Digitales (AMETIC). Jaime Bustillo Velasco. Director del Área de Tecnología de Vodafone España. José Cerdán. CEO de Acens Technologies. Rafael Díez Vega. Director corporativo de Regulación de Telefónica. Esteban Egea Sánchez. Director de Relaciones Institucionales de IBM España. Eugenio Fontán Oñate. Decano-Presidente del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación (COIT). Julio Gómez Cobos. Director General de Operadores y Regulación. Orange Spain. Elena Gómez del Pozuelo. Presidenta de la Asociación Española de Economía Digital (ADIGITAL). Juan José González Álvarez. Director de Desarrollo de Estrategia de Indra. Luis Lada Díaz. Académico de la Real Academia de Ingeniería. Juan Mulet. Director general de COTEC. Pedro José Muñoz Delgado. Director de la División de Tecnologías y Sistemas. El Corte Inglés. Ingemar Naeve. Presidente de Ericsson España. Juan Pi Llorens. Expresidente de IBM para España y Portugal.
30 oct 2015