Artículo BIT
Tecnología nacional / tecnología importada: sobre tecnologías propias, apropiadas y de futuro
Tecnología Nacional Tecnología Importada Sobre tecnologías propias, apropiadas y de futuro Distanciándose prudentemente del día a día en que nos vemos envueltos los profesionales del sector, el autor se plantea el propio significado de la palabra TECNOLOGÍA y lo utiliza como pretexto para definir algunos criterios que ayuden a identificar posibles tecnologías de interés. Texto José Manuel Laredo En otro tiempo era corriente dar a las palabras un sentido sobrenatural y utilizarlas con ánimo de controlar ciertos acontecimientos adversos, o de propiciar otros beneficiosos. La novedad estriba ahora en que ello sigue pasando sin que a menudo se tenga conciencia de que tal cosa ocurre. Por las razones que paso a exponer a continuación creo que algo de esto sucede cuando se emplea la palabra tecnología, en vez de técnica, y se le añade el adjetivo propia, apropiada o de futuro. La palabra técnica se deriva de un verbo griego muy antiguo, teucho, cuyo significado fabricar o construir se vincula desde su origen a la realización de actos apropiados y eficaces a la finalidad productiva propuesta. Asi la palabra griega techna designa la destreza, el savoir faire, en la realización de esos actos productivos tanto por artistas como por artesanos. Modernamente, cuando estos actos se apoyan cada vez más en conocimientos científicos, es lógico que el primer significado que se le atribuya a la palabra técnica en el Diccionario de María Moliner esté relacionado con la aplicación de una ciencia para la obtención de objetos o resultados prácticos. A su vez el sufijo logia se aplica para atribuir el carácter de ciencia a un determinado campo del conocimiento geología, antropología. De manera que, a primera vista, la palabra tecnología parece asignar el carácter de ciencia a lo que no era más que la aplicación de una ciencia cuando no de simples prácticas que tienen más relación con conocimientos intuitivos que científicos lo cual resulta cuando menos una curiosa pretensión o bien resaltar la vocación de ciencia de una disciplina que estudia las aplicaciones de la ciencia. Pero el sentido más común en el que se emplea la palabra tecnología es el de simple sinónimo Tecnología Nacional Tecnología Importada de técnica o conjunto de técnicas, anulando a través de metonimia corriente terminología el significado originario del sufijo antes mencionado. Complicar o alargar una palabra para que siga significando mismo, tampoco deja de ser una curiosidad digna de. Hay que reconocer que semejante logro del lenguaje quizás no sea una creación original de nuestra propia lengua, sino de aquella otra anglosajona the scientific and technologic language of today de la cual está siendo tributaria. Pero como ni la sonomia, ni la estética del lenguaje parecen justificarlo, cabe suponer que encuentre alguna razón más de la ciencia como deidad omnipotente y capaz de solucionar los problemas de los hombres a través de sus aplicaciones con fines prácticos, explica el deseo más o menos oculto de ensalzar a éstas elevándolas a la categoría de ciencia. Deseo que recibió fáis palal siendo para ello al término techne con el sufijo logia, que le dio además un sonido más ampuloso y respetable, desplazando con facilidad a aquel otro más modesto y escueto que antes cubría su significado. Una vez reforzada esta palabra para magnificar su contenido originario, lógico es que se esgrima más allá de los necesario incurriendo en redundancias carentes de lógica, pero pletóricas de intencionalidad. Así, en la reciente ley de la ciencia, se habla no sólo de investigación científica —básica y aplicada, se entiende sino de investigación científica y tecnológica como si de esta manera se fueran a propiciar los beneficios de la misma, ampliando el acervo de técnicas o tecnologías propias o nacionales. Al igual que se habla de impulsar o desarrollar no sólo la investigación I sino la investigación I y su desarrollo DID. Desde siempre se ha valorado positivamente la destreza en el manejo de las técnicas, al considerarla fuente de poder y de dinero. Y es que no sólo las utilizaciones más antiguas que se conocen del verbo teucho se refieren a la fabricación de armas, sino que como observaba David Hume en su Ensayo sobre el comercio 1752. un país podía conseguir, con el perfeccionamiento de su techne, que sus aceros y sus hierros trabajados por manos tan laboriosas, se igualen en el intercambio al oro y los rubíes de las Indias . O visto desde otro ángulo, los indios no sólo ofrecían de buen grado a los primeros visitantes europeos el oro y los rubíes de su territorio a cambio de espejitos u otros objetos de vidrio cuyas propiedades y procedimientos de fabricación ignoraban, sino que fueron dominados con armas también La posibilidad de apropiarse de una techne viene hoy limitada, no sólo por el sistema de patentes que garantiza su propiedad, sino por los nuevos conoci cuando los ciudadanos del viejo continente habían llegado a asimilar los logros de la revolución industrial namiento de relojes, motores e incluso circuitos electrónicos, están proliferando nuevos artefactos cuyos común de las gentes. Por poner un ejemplo la mayoría de las personas se atrevían ya a hurgar en las tripas de un reloj, de un automóvil, a arreglar un enchufe y hasta construirse una radiogalena, sin embargo hoy no ocurre lo mismo con los relojes de cuarzo digitales con la televisión., y con toda la parafernalia informática de uso generalizado La vertiginosa multiplicación nan ni cómo se fabrican, unido a la creciente especialización de los conocimientos, ensancho el foso entre la techne y los usuarios de sus productos, originando en tastos una veneración cada vez más profunda hacia aquélla y una fe desmesurada en sus capacidades Porque la inicial fascinación ejercida por los logros de la industria humana, de tanto repetirse. se ha acabado transformando en simple anodadamiento y agotándose la capacidad de asombro de la gente ante los frutos más inusitados, afianzándose la idea de que ya no hay nada imposible. Junto con la palabra tecnología se extendió así la creencia en la posibilidad de alcanzar el reino de Jauja o lo que es lo mismo, el olvido de que en buena lógica las aplicaciones de una ciencia difícilmente podrán violar las leyes por ella establecidas que señalan la imposibilidad de lograr dicho reino, al definir el marco teórico que limita ef alcance de los inventos del ingenio humano o el entorno físico en el que han de aplicarse. Precisamente la admiración hacía lo nuevo y desconocido hizo que la denominación tecnología de futuro se aplique mas a campos que permanecen en la oscuridad para el gran público por ser ajenos a los enfoques de la mecánica clásica que éste había asimilado y. en general, a las prácticas agrarias e industriales corrientes. Entre aquellos se encuentran áreas de investigación básica que ocupan un lugar privilegiado en el ranking de prestigio de las profesiones física denotación de inteliger ateríales y el ancho campo de la electroanza desde la investigación en hasta la robotización y la las principales inspiradoras de la investigación y el desarrollo de lo que hoy se llaman nuevas tecnologías y van camino de serlo en el futuro, mostrando la profunda irracionalidad que impregna a la actual civilización, en laque al decir de Fromm Un problema que salta a la vista al privilegiar la investigación y el desarrollo en estas tecnologías de futuro, es que se separan del resto de las tecnologías del presente cuyo perfeccionamiento se desatiende e incluso se somete a los dictados de aquéllas Así. en ocasiones se observa que. en vez de adaptar el tratamiento informático a las necesidades de información de una determinada organización o actividad, la información se selecciona y modeliza atendiendo a criterios emanados del propio tratamiento informático, que acaban así organizando el futuro de la actividad de para ella. Pero el problema más chocante es que se seleccionen de forma tan ligera y poco razonada aquellas áreas de la techne que. por estimarse de futuro, van a acaparar lo fundamental del esfuerzo investigador, en detrimento de otras cuyo abandono les cierra ese mismo futuro. Como el futuro de una techne depende de la atender, parecería lógico que una tal selección atendiera a su posibilidad para contribuir al mantenimiento y enriquecimiento de la vida humana. Sin embargo, nada más lejos de la realidad las finalidades militares n las posibilidades sin precedentes que tiene la especie humana de incidir sobre el entorno planeta bien y para mal, su propio futuro, parecería razonable invertir la situación descrita orientando con más cordura las aplicaciones del ingenio humano. Para lo cual doras hoy por hoy inexistentes. Como, a mi modo de ver. los aspectos económicos debieran ocupar un lugar fundamental en la orientación de este género de decisiones, los dos últimos capítulos de mi libro La economía en evolución 2 proponen criterios y formulaciones teóricas útiles para que la tecnología deje de ser considerada como algo exógeno que se mantiene fuera del alcance del análisis económico. Valga decir, por el momento, que las disfuncionalidades que originó el empleo indiscriminado de técnicas novedosas, ha dado lugar a una literatura critica, que tuvo que recurrir a la redundancia de hablar de técnicas o tecnologías apropiadas a prioridades y características peculiares de un determinado entorno para diferenciarlas de otras que se estiman Inapropladas. bien por su ciencia para resolver problemas Tecnología Nacional Tecnología Importada as haya aprobado la eficacia de la nueva tecnología no quiere decir que tu aplicación actual sea la básicos de ese entorno o por las consecuencias negativas que pudieran derivarse de su aplicación. Esta perspectiva resalta lo engañoso que puede clasificación intuitiva antes mencionada de tecnologías de futuro a potenciar, ya que en su enorme amplitud, albergará tecnologías apropiadas e Inapropiadas, dignas o indignas de ser desarrolladas y aplicadas a determinadas finalidades y campos. Otro tanto podría decirse de la tecnología nacional, en sus acepciones mas o menos amplias. Aunque cabe esperar que las técnicas diseñadas en un país se adapten mejor a sus necesidades, tampoco puede descartarse que ocurra lo contrario. Precisamente un indicador de la madurez que ha adquirido un país en el manejo de la técnica, viene dado por la capacidad e iniciativa de la tecnología nacional para proyectar soluciones adaptadas a las necesidades y problemas que le son propios y a las vocaciones y características de su territorio, recurriendo para ello a los medios técnicos más adecuados, con independencia de que sean más o menos futuristas, nacionales o extranjeros. Como no resulta previsible que la generalidad de los problemas específicos de un país encuentren solución apropiada en contexto muy diferentes, parecería lógico que la investigación apuntara en primer lugar hacia ellos y sólo en segundo lugar hacia campos más amplios o versátiles en los que la importación, copia y adaptación inteligente de conocimientos y técnicas plantea menos problemas. Sin embargo, esto no ha sido en nuestro país donde el objetivo de forzar la modernidad impulsando la tecnología nacional en ciertos campos de renombre internacional, ha provocado la desatención de otros más vinculados a las realidades concretas del territorio, de sus recursos o de sus habitantes. Recurramos a un ejemplo para aclarar ideas. El de la técnica de cultivos enarenados que se desarrolló en el litoral almeriense. En primer lugar hay que destacar que se trata de un logro de la tecnología nacional cuya puesta a punto ha transcurrido por completo al margen de la Administración pública, no figurando a efectos estadísticos ni como investigación ni como desarrollo. El principal mérito de esta técnica de cultivo reside en que ha conseguido utilizar con éxito los recursos de la zona canalizando en favor de la agricultura los condicionantes del medio natural que antes impedían su desarrollo. En efecto, la gran insolación y aridez de esa zona barrida por los vientos, su carencia de fertilidad y de aguas superficiales dignas de mención acentuada por la permeabilidad de sus suelos explican que fuera inviable en ella la agricultura. Sin embargo, la nueva tecnología, al conjugar convenientemente la preparación de suelo artificial, la irrigación a partir de aguas del subsuelo y el establecimiento de unos abrigos muy simples, pudo aprovechar la insolación, la permeabilidad del suelo e incluso el viento, para ahorrar las obras de drenaje y crear un microclima favorable para el rendimiento y la precocidad de los cultivos con unos costes muy bajos, compitiendo con ventaja con las técnicas de invernaderos más complejas y costosas desarrolladas en otras latitudes. Pero el que se haya probado la eficacia de la nueva tecnología no quiere decir que su aplicación actual sea la óptima. Para ello hace falta, en primer lugar, completar las intuiciones iniciales con datos reales del funcionamiento del sistema que permitan modelizarlo y experimentar sobre sus distintas opciones de gestión, para seleccionar con conocimiento de causa aquellas que permitan aprovechar mejor los recursos disponibles. Y en segundo lugar, establecer los modelos y simulaciones de la relación del sistema con el entorno, necesarios para controlar los problemas de sobreexplotación y contaminación de acuíferos de modo que aseguren su viabilidad futura. El recurso a los medios electrónicos e informáticos se muestra imprescindible para cubrir cada una de las fases de la investigación toma continuada de datos y su tratamiento, modelización y simulaciones a los diferentes niveles, que sería necesaria para racionalizar el empleo de la técnica de cultivo indicada. Lo cual pone de manifiesto que una aplicación incluso tan localizada como la descrita, rompe con las clasificaciones sectoriales y administrativas al uso, que enfrentan la agricultura a la industria, la bioquímica a la electrónica. o la hidrología a las ciencias del suelo, en el reparto de los dineros públicos. Pero esta convergencia de los distintos campos en programas y proyectos de investigación adaptados a la problemática del país, exige romper con el desfase que se observa entre la investigación que se desarrolla en laboratorios o parcelas aisladas y los problemas que plantea la gestión en el contexto más amplio en el que se desenvuelve. A la vez que demanda el abandono de patrioterismos cortos de miras. Porque poco importa a los efectos antes indicados que el termopar, el medidor de capacidad o la sonda de neutrones empleados para seguir la temperatura y la humedad de un suelo sean o no fabricados en España. Lo que si importa es que se empleen en líneas de investigación específicas de este país, que entronquen con aquellas otras más básicas y prestigiosas de la comunidad internacional, pero evitando mimetismo y competencias costosas y en muchos casos estériles. Valga lo anterior para hacer una llamada de atención sobre el hecho de que para dominar el futuro hay que empezar por controlar el presente y que el nivel de la tecnología propia empieza a demostrarse por su capacidad para dar solución a los problemas propios. Notas Bibliográficas 2 JOSÉ MANUEL NAREDO. La contemporánea. es Economista y Estadístico Actualmente es vocal de la Junta Asesora Permanente del Ministerio de Hacienda y desarrollado su actividad profesional, entre otros sitios, en la OCDE. Es autor de numerosos artículos y publicaciones y de un libro.
30 oct 2015