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Artículo BIT
¿Llegó el momento de la domótica?
El sector de la construcción en España pasa por una profunda crisis después de un largo período de crecimiento en viviendas construidas y precios. Durante este tiempo, la demanda de vivienda era superior a la oferta y los promotores no necesitaban competir entre sí para vender sus promociones. El mundo de la construcción en España no podía seguir instalado mucho más tiempo en ese estado de "locura" injustificado, con un elevadísimo número de casas construidas, superior a las 450.000 al año, a precios desorbitados y con ínfima dotación tecnológica (las ICT son casi la única). Esto originó un sector muy atomizado y con poca competencia, llegando a existir más de 50.000 empresas promotoras y 90.000 constructoras. Sin embargo, muchas han comenzado a desaparecer durante el irremediable proceso de ajuste después del pinchazo de la "burbuja". Ahora, el comprador de la vivienda está más informado y es más exigente ante la decisión de inversión probablemente más importante de toda su vida, pues el precio medio de la vivienda en España es superior a 2.390 €/m2. El estado de estanflación, la crisis de liquidez y las pobres perspectivas económicas, hacen que incluso se medite mucho más su compra. Está claro que lo que más valora el cliente son las características intrínsecas del edificio (la ubicación, la orientación, las dotaciones comunitarias, etc.), no obstante, una vez satisfechos estos requisitos básicos, cualquier valor añadido constituye un elemento diferenciador respecto a la competencia. En un escenario de recesión económica, la oferta supera a la demanda y es necesario ofrecer una mejor relación calidad-precio para poder vender, y es ahí donde entra en juego la domótica, dotando a los edificios de un valor añadido muy alto e incrementando notablemente la imagen de calidad. Según los expertos, una vivienda de gama alta con un sobrecoste de sistemas tecnológicos del 3%, es valorada un 10% más por el comprador que la misma vivienda sin dichos sistemas. La domótica además ha mejorado mucho en varios aspectos, como el precio, la manejabilidad, la estandarización, la normativa, etc. Hoy en día los usuarios son más conscientes de la importancia de un sistema domótico con acceso remoto en la vivienda, que gestione la climatización, iluminación, seguridad, etc. Esta situación es una oportunidad excelente para el despegue definitivo del sector de la domótica, a medida que mejore la situación económica, lo cual beneficiará también a los suministradores de equipos y operadores de telecomunicaciones, que llevan trabajando en el "hogar digital" durante años. ¿Llegó el momento de la domótica? Ramón Jesús Millán Tejedor Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
Artículo BIT
La regla
Fue uno de los distintivos de la enseñanza técnica hasta entrados los 70 del siglo pasado. Incluso en algunas especialidades de la ingeniería, los alumnos se enfrentaban a un ejercicio específico para demostrar su dominio. Me refiero a la “regla de cálculo”. Para recordarla, sugiero una visita a www.reglasdecalculo.com. No pretendo someterles a un ejercicio de nostalgia; elegí esta anécdota como huella de la evolución del aprendizaje técnico en el último cuarto del siglo XX. Cuando se repasan aquellos planes de estudio (los de 7 años de duración) y se contrastan con el acontecer profesional de los que fuimos sus estudiantes, uno termina el recorrido deseando que los responsables de diseñar los nuevos planes hagan una aproximación más afortunada a los conocimientos y habilidades que necesitarán los ingenieros de las futuras promociones. Muchas cosas han cambiado desde aquellos currículos monolíticos. Ahora, encontramos áreas de especialidad y de intensificación; materias troncales, obligatorias, optativas o de libre elección, y el cuatrimestre es el período de referencia. Con todo ello, el alumno dispone de un amplio y flexible catálogo para orientar su formación académica hacia el perfil que más le atrae. Me pregunto, como ya lo hiciera Fernando Sáez Vacas en su Infoneurastenia (BIT Nº 164), si tantas ramas no dejan ver el árbol y menos el bosque. Dirán que así es el modelo de las universidades de Norteamérica, área líder en innovación tecnológica. Lo cierto es que allí sus alumnos compiten, incluso antes de egresar, por ser emprendedores y por aprovechar las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías. Se preparan, también, para comunicar con claridad, rigor y eficacia; para vender sus capacidades y negociar sus proyectos. No basta con dominar la especialidad elegida; hay, además, que aprender a consolidarla en el contexto técnico, económico y social, descubriendo las relaciones entre sus componentes. Con una mejor dosificación entre el aprendizaje de los conocimientos (específicos y generalistas) y las habilidades, los futuros titulados estarán más capacitados para ser emprendedores e innovadores en la realidad que les toque vivir. En cualquier caso, la etapa universitaria ocupa un corto espacio de tiempo en un recorrido profesional. Por muy acertado que sea el plan de estudios, siempre encontraremos alguna huella añeja que muestra los cambios radicales e incontrolables a los que nos tuvimos que adaptar. Para los más veteranos pudo ser la “regla de cálculo”. Para los de los 80 y 90, la familia del circuito integrado que marcó sus primeras prácticas. El modelo de la consola de videojuegos, es un firme candidato para convertirse en la referencia nostálgica de los nativos digitales. Para terminar, un brindis y una sugerencia. El brindis: “Por el mayor de los éxitos en la elaboración de los nuevos planes de estudio”. La sugerencia: “Que el COIT organice unas jornadas para presentar y explicar los nuevos planes”. Amén. La regla
30 oct 2015
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La salida de la crisis en España. El “cómo”, y no el “cuándo”
Si echamos la vista unos años atrás, vemos un país que, siguiendo la buena tendencia de las economías mundiales, consigue unos índices de crecimiento desconocidos hasta el momento. Nadie se para a pensar entonces que el crecimiento de España se basa en un modelo económico, el de “El Ladrillo”, que no es perdurable en el tiempo. Actualmente nos encontramos ante una situación que muchos intentan meter bajo el paraguas de una crisis financiera internacional, haciendo creer a los más ingenuos que cuando otros arreglen el problema, nosotros saldremos adelante. No dudo que haya una crisis financiera que ha afectado a España, es un hecho. Pero habría que preguntarse cómo, precisamente, el país que se jacta en foros internacionales de la fortaleza de su sistema bancario es uno de los mas afectados. Se me ocurren dos cosas: o bien su sistema bancario no es tan fuerte, o bien España sufre algo más que una mera crisis financiera. Mi opinión es que ambas cosas son ciertas pero me centro en la segunda. La situación actual de España, es consecuencia de algo mucho más grave. Ante una crisis financiera, la masa monetaria en circulación disminuye y, por tanto, la demanda de todo tipo de bienes de consumo se ve mermada, pero si el modelo económico de todo un país se basa en productos, para los que la financiación externa es la única vía de compra (viviendas), es fácil vislumbrar lo que pasará si el sistema falla. Me hace gracia observar como algunos, aún preguntan a nuestros políticos sobre cuándo llegará el final de la crisis. Y digo, me hace gracia, porque los propios dirigentes parecen entrar en el juego aventurándose a decir fechas como si de una profecía de Nostradamus se tratase. Yo les preguntaría: ¿cómo va a salir España de la crisis? ¿es necesario esperar a que otros países empiecen a alzar de nuevo el vuelo, para darse cuenta de que España se queda atrás?, ¿no se dan cuenta de que el problema de España no es un problema de Wall Street, ni de índices Dow Jones, ni tan siquiera de hipotecas subprime?, ¿nadie se da cuenta que el problema de España es un problema de raíz, de planteamiento, de modelo de crecimiento, de pura política económica? Un país, en términos de mercado, es como un producto, o funciona o no funciona y para que un producto funcione tiene que tener una ventaja competitiva respecto a la competencia. La continuidad de la actividad económica de España, deberá pasar, por tanto, por generar su propia tecnología, creando sus propias empresas de ingeniería, creando productos propios con valor añadido, distintos de los de los demás y que supongan una verdadera ventaja competitiva en los mercados internacionales. Esto exige dos cosas: tiempo y recursos económicos. El primero es oro, y ya no queda mucho, y el segundo, lo están dilapidando poco a poco, con medidas improvisadas y de última hora, así que llegados a este punto, cabe preguntarse: ¿no debería España haber aprovechado los tiempos de bonanza para haber creado un tejido industrial moderno e innovador?, ¿de que nos ha valido tanta bonanza económica?, ¿que nos va a quedar después de todo?. Juan A. Salgado Salgado Ingeniero de Telecomunicación, Ing. Téc. Industrial y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Europea de Madrid La salida de la crisis en España. El “cómo”, y no el “cuándo”
30 oct 2015
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El nuevo analfabetismo del siglo XXI
Cortar el acceso a internet sin que sea necesaria la intervención de un juez. Esto es lo que pretenden algunas instituciones, públicas y privadas, de diferentes países europeos con el objetivo de eliminar el intercambio de contenidos, que consideran ilegales, a través de internet. España es uno de los países, junto a Francia y Reino Unido, que más avanzados tiene los planes para establecer medidas intervencionistas, que incluyen la reducción de la velocidad, el espionaje de las redes y la desconexión en el caso de cometer delitos contra la propiedad intelectual. Redtel, representante de las compañías de acceso a internet y la SGAE, Sociedad General de Autores, ya tienen un acuerdo en este sentido. En Francia, la polémica ley antipiratería ha sido recientemente aprobada en la Asamblea Nacional, aunque el nuevo texto todavía debe ser examinado por una comisión parlamentaria mixta y sometido a un voto final en el Parlamento, en principio programado para la próxima semana. Por tanto, parece haber superado la importante cantidad de enmiendas que interpuso la oposición, socialista, por cierto, algo que no era de extrañar, teniendo en cuenta que el texto incluía en sus comienzos la posibilidad de vigilar incluso los correos electrónicos de los usuarios. En Reino Unido los acontecimientos se han precipitado ante los datos que corroboran que, en la actualidad, más de siete millones de personas intercambian contenidos con copyright en el país británico de forma habitual, de manera que el Gobierno se ha puesto manos a la obra. La diferencia, en este caso, es que incluso algunos autores han mostrado su disconformidad con la idea de limitar el acceso a internet. Pero, a pesar de que España, Francia o Reino Unido están intentando sacar adelante este tipo de legislación, la realidad es que el Parlamento Europeo ya aprobó, con el 90% de los votos, un informe que rechaza que los Gobiernos europeos puedan denegar el acceso a Internet como sanción a los consumidores que realicen descargas. Acción que es calificada como "el nuevo analfabetismo del Siglo XXI" por la propia Cámara continental. Por tanto, las medidas que pretenden imponerse en España, Francia o Reino Unido son propuestas que nacen desde un absoluto analfabetismo, según los organismos de gobierno europeos. Más aún si tenemos en cuenta que, a pesar de lo que puedan decidir cada uno de estos países, todo parece indicar que Europa no legislará a favor de cortar el acceso a internet, como corrobora el informe anteriormente mencionado. De no ser así estaríamos ante la primera vez que el Estado decide cuándo, cómo y a quién se corta internet, todo ello sin un control judicial previo, lo que atentaría contra otro tipo de derechos más fundamentales, si cabe, que el de limitar a una persona el acceso a la información que proporciona la web. Publicado en Cinco Días el 20 de octubre de 2009 Arjan Sundardas Profesor del IE Business School El nuevo analfabetismo del siglo XXI
30 oct 2015
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Los ingenieros de telecomunicación lideran el I Congreso Nacional de Hogar Digital
El pasado mes de noviembre se celebró en Gijón el primer Congreso Nacional de Hogar Digital, organizado la Comisión Multisectorial del Hogar Digital de ASIMELEC (CMHD), donde el COIT tiene una presencia activa. El objetivo de este nuevo Congreso era el de crear un foro de referencia en el cual conocer y presentar todas las aplicaciones y novedades legislativas relativas a servicios, infraestructuras, proyectos, normativas y certificaciones en torno a las nuevas tecnologías digitales aplicables al hogar. En la apertura del Congreso, destacó la presencia de Bernard Cywinski, arquitecto de la firma norteamericana Bohlin Cywinski Jackson, pionera en el diseño de edificios sostenibles y responsables del Hogar Digital de la mansión de Bill Gates. Su ponencia versó sobre la preocupación por la eficiencia energética y la necesidad de una arquitectura más sostenible. Incidió sobre el cambio que debe sufrir el proceso de elaboración de los proyectos arquitectónicos donde actualmente siguen un patrón lineal de colaboración en serie entre los diferentes agentes (instalaciones, estructura, diseño, cerramientos, telecomunicaciones, control etc.) hacia un patrón de diseño colaborativo donde el arquitecto debe asumir el papel de gestor e integrador de equipos y el proyecto debe desarrollarse con una implicación y colaboración interdisciplinar entre todos los agentes. Este cambio viene justificado por el aumento en importancia de las instalaciones y el control y gestión de los edificios. El COIT participó de forma activa en tres de los seis bloques. En el bloque sobre Legislación, Proyectos y Certificación, intervino el Vicedecano resaltando la necesidad de los ingenieros de telecomunicación en la fase del diseño de la instalación y de la importancia de la dirección de obra y posterior certificación final para la garantía de calidad en la ejecución. Asimismo se resaltó la idoneidad del visado en los proyectos y certificaciones como paso previo a la obtención del certificado de “Hogar Digital”. En el bloque sobre Tecnologías en el Hogar, intervino un compañero representante de la delegación de la AEIT en Asturias haciendo hincapié en el papel que debe desempeñar el ingeniero de telecomunicación en la cadena de valor del Hogar Digital. Finalmente, en el bloque de Servicios del Hogar Digital la intervención fue a cargo del Director Técnico del COIT quien describió la importancia de las comunicaciones en el Hogar Digital y su nexo de unión con el nuevo anexo que próximamente recogerá la Reglamentación de ICT sobre este tema. En el Congreso se ha podido constatar que los objetivos inicialmente planteados han sido cumplidos con creces, consiguiendo reunir un plantel de expertos nacionales e internacionales donde se ha debatido sobre la actual legislación, proyectos, la realidad actual de las tecnologías en el hogar digital, los servicios del hogar digital, así como la formación y responsabilidad de los profesionales que los hacen posibles. Todos los asistentes coincidieron con el éxito del mismo y con la gran labor realizada por nuestro compañero y Secretario de la CMHD, Valentín Fernández. Cabe destacar el peso específico de nuestro colectivo en este sector emergente, constatado en el Congreso, con el elevado número de ponencias a cargo de ingenieros de telecomunicación. Al menos quince de los ponentes eran ingenieros de telecomunicación, reforzando nuestra posición como líderes de la implantación de este tipo de soluciones en la sociedad española. Carlos Fernández Valdivielso Vicedecano del COIT Los ingenieros de telecomunicación lideran el I Congreso Nacional de Hogar Digital
30 oct 2015
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Platón y los telecos*
Uno de los derechos fundamentales de la persona que garantiza nuestra Constitución es el derecho a la propia imagen (artículo 18.1). Aunque no sea estrictamente aplicable al caso que nos ocupa ahora, sí que es válido partir de ahí para llegar a la importancia que tiene el concepto de la imagen aplicado a otros sujetos de derecho distintos. La imagen o la fama, en este sentido íntimo –olvidando la ficción creativa de la publicidad–, es la consecuencia de los propios actos y es algo personalísimo que ni siquiera puede ser modificado desde fuera, aunque así se pretendiese, porque forma parte de ese ámbito privado que es inmune incluso a la aplicabilidad de la ley. La imagen que a lo largo de su historia se ha forjado la profesión de ingeniero de telecomunicación es consecuencia de unos hechos que nacen en el ámbito académico con una excelencia formativa contrastada y con una capacidad de esfuerzo acorde a su dificultad, y que se desarrolla luego con unos actos profesionales solventes, rigurosos y prestigiados. Esa imagen social ya hace años que se plasmó popularmente en un término: ser Teleco. Durante estos años ha habido y hay otros grupos profesionales en nuestro sector que también han labrado su propia imagen. Desde los iniciales ayudantes, luego peritos y más tarde ingenieros técnicos, hasta los excelentes FP’s o el gremio de instaladores. Pero la marca Teleco siempre ha sido asociada al prestigio del título de ingeniero de telecomunicación. Esta marca está más cerca del concepto que en derecho romano se define como “auctoritas” que del de “potestas”. La autoridad como poder es otorgada y luego se impone; podría asimilarse en nuestro caso al título habilitante. La “auctoritas” es conseguida y no se impone sino que es socialmente reconocida. Vivimos en una época en que parece normal, porque es más fácil, tratar de conseguir la “auctoritas” mediante el uso del término que la define. Eso es reducir la idea a su nombre, cuando el nombre, como ya nos enseñó Platón, jamás se aproximará lo suficiente a la idea pura que trata de identificar. Estamos asistiendo en nuestro caso a ver cómo se publicitan las bondades de estudiar teleco asociando sutilmente este anuncio a la palabra teleco, pero cuando seguimos el hilo publicitario vemos que se llega a centros académicos, incluso universitarios, que no imparten la titulación de ingeniero de telecomunicación. Todo esto nos ha llevado, por sentido de la responsabilidad y por defensa de la propia imagen, a registrar en la Oficina Nacional de Patentes y Marcas el término Teleco como marca asociada a nuestro Colegio, que es el representante exclusivo de la profesión de ingeniero de telecomunicación. Como he dicho antes, no se trata de imponer la idea sino de identificar el nombre (la marca). Y todo el que quiera ostentar esa marca tiene un camino claro y expedito: estudiar Teleco, es decir, Ingeniero de Telecomunicación o si ya hablamos en clave Bolonia, Máster en Ingeniería de Telecomunicación y acceder así al título profesional de Ingeniero de Telecomunicación. * Marca registrada. Más información en el Café de Redacción (p. 22) Platón y los telecos* Francisco Mellado García Decano-Presidente del COIT
30 oct 2015
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Lenguaje, vivencias y comunicación
Cada profesión defiende su dominio adoptando una jerga de difícil comprensión para los no expertos. Nos justificamos con la excusa de que toda innovación ofrece algo distinto y que es ineludible inventar palabras para describirla. Sabemos, también, que el impacto de la novedad será mayor si la terminología que lo acompaña provoca sorpresa intelectual. Y si, además, se añade una dosis de anglicismos y de siglas, el resultado está garantizado: ¡ni los expertos son capaces de interpretar correctamente la idea expuesta! Nada que oponer al esfuerzo de contar las cosas para los especialistas. Hay tribunas, habituales en el ámbito científico, en las que está admitido e, incluso, acreditado, el uso intensivo de neologismos como señal de modernidad. Pero, uno se pregunta si, para lograr una mayor repercusión social, no habría que transmitir también las ideas con un toque estético y un estilo sencillo y divulgador. Los ingenieros de telecomunicación estamos en desventaja frente a otras especialidades: nuestro conocimiento se diluye en la intangibilidad de las ondas, en cables ocultos o en emisores situados en órbitas celestiales. No tenemos edificios, ni puentes, ni autopistas, ni trenes ni aeronaves de que presumir; lo más tangible de nuestro quehacer son las zanjas y las torres de antenas, asuntos sobre los que es mejor no ponerse estupendos. Además, el devenir tecnológico nos ha emparentado indisolublemente con la informática, de manera que hemos perdido nuestra identidad en ese revoltijo que son las tecnologías de la información y la comunicación, las famosas TIC. Nuestras fortalezas se sitúan en el espacio de las sensaciones: las que provocamos cuando las personas se comunican urbi et orbi, acceden a la información de manera inmediata, disfrutan del entretenimiento televisivo… Vivencias que son puras vibraciones, sin materia, y que no pueden ser objeto de exposiciones. Pero siempre nos quedará el lenguaje, con sus textos y discursos en los que proclamemos la importancia de las telecomunicaciones en el bienestar social. Y es aquí, siento decirlo, donde no sabemos seducir a la sociedad con un lenguaje sencillo y claro, que ayude a entender la sustancia de nuestra ingeniería. Lo que contamos está repleto de vocablos extraños, ideas complejas y, lo peor de todo, con tan elevada dosis de siglas que éstas deslucen el estilo de un artículo y dificultan la comunicación. Me pregunto: ¿Y si organizáramos encuentros entre periodistas y telecos para un intercambio de inquietudes y experiencias?. Mejoraríamos nuestras capacidades comunicativas y divulgativas. A los periodistas, les ayudaría a entender los conceptos básicos de nuestras tecnologías y a superar la inseguridad que a veces se percibe, cuando, por ejemplo, informan sobre el espectro o las estrecheces de la anchura de banda. La “marca” teleco será, en definitiva, la gran beneficiada. Lenguaje, vivencias y comunicación Javier Domínguez Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
Artículo BIT
Europa como problema o solución
Los presdigitadores ejecutan el truco más inverosímil con una llamada de atención en la dirección adecuada y en el momento oportuno. No sé si el acalorado debate mediático sobre la desconexión de Internet a los usuarios por vía administrativa, es más o menos trascendente para los derechos de los internautas o las libertades individuales; pero encallar toda la agitación sectorial en torno a uno de los cientos de aspectos del nuevo Paquete Telecom, por lo menos, no es prudente. Porque esos mismos usuarios que hacen bien en recelar de los poderes públicos, mucho, y de las operadoras, más todavía, tendrían que levantar la vista ante otras implicaciones de la nueva regulación europea para que los árboles no nos impidan ver el bosque. Ver el bosque es intuir qué pasará en unos años en el sector teleco de Europa, es decir, si seguimos con el camino que empezamos a finales de los noventa con diseños regulatorios de supuesto mercado libre, o si es posible un nuevo paradigma que nos ponga en el disparadero para que el mercado desarrolle el vigor que se le presupone. La nueva normativa es hija de la comisaria Reding y, por tanto, claramente continuista de las políticas aplicadas hasta ahora que han tenido algunas luces y muchas sobras. Entre las primeras, han estado las medidas de integración europea, a pesar del intervencionismo, haciendo más barato ciertos servicios continentales como el SMS. Entre las segundas, el acoso, justificado o no, a los antiguos monopolios nacionales que, sin embargo, han demostrado ser los únicos capaces de tener músculo inversor a largo plazo. Pero debemos de seguir partiendo de la máxima: es posible llevar el mercado teleco a competencia real y ha habido suficiente tiempo para diseñar un traje cómodo a un sector que no acaba de encontrar su sitio. El Paquete Telecom, necesariamente revisado en 2010, no incluye todos los elementos de autocrítica, que el poco avance de la competencia en los estados miembros durante diez años, hubiera exigido. Bajo el paraguas argumental de la protección de los consumidores se han tomado medidas acertadas; pero las empresas, únicas responsable en última instancia de generar servicios de calidad, han sentido con demasiada frecuencia el aliento en el cogote de la Comisaria del ramo. Y es que la Comisión, y sus facultades ejercidas de hecho, es un ente jurídico que no llega a tribunal y se pasa de agencia sectorial. No se ha ocultado nunca que, a partir de la creación del ERG1, el objetivo era crear una agencia paneuropea que dejara residuales, o hiciera desaparecer los organismos nacionales de regulación, sin plantear el debate de si es recomendable regular de forma centralizada antes de tener un mercado único de las telecomunicaciones. En las nuevas directivas esto queda resuelto, de momento, con un ente intermedio, el BEREC2 que no llega a regulador, pero supone un cuerpo extraño por encima de las autoridades nacionales. Con este Paquete Telecom, Europa ahonda el camino iniciado en 2002 poniendo a los usuarios en el centro de la actividad regulatoria, pero sin buscar otras alternativas que quizá redunden a largo plazo en esos mismos ciudadanos a los que se afana en defender. 1 European Regulatory Group 2 Body of European regulators for Electrónic Communications Gonzalo Moreno Muñoz Ingeniero de Telecomunicación Europa como problema o solución
30 oct 2015