Pasar al contenido principal

Resultados de búsqueda para ...

Artículo BIT
Infoneurastenia (16) TVIC y nativos digitales
Los científicos acaban de determinar que el primer homínido erguido (Science, marzo 2008), data de hace 6 millones de años. Mientras lo leo, aparece entre mis papeles una foto de otro bípedo erguido, con uniforme militar y un fusil entre las manos, que resulta ser este infoneurasténico firmante. Esta foto data de 1962, cuando servidor estaba en segundo curso de ingeniería y veraneaba haciendo las milicias. ¡Cómo hemos evolucionado los bípedos! Un factor que sí ha variado es la velocidad de cambio, al menos el de los conocimientos. Por entonces yo no sabía qué era un bit y mucho menos un ordenador, y así acabé mi carrera de teleco. Es explicable. Redondeando, puede decirse que la Humanidad tiene aproximadamente una antigüedad de unas 120.000 generaciones (calculando 25-30 años por generación); la imprenta, 22; teléfono, 5; televisión, 3; ordenador y transistor, 2; Internet, 1; Web, ½. Prácticamente es imposible seguir la evolución de la tecnología, salvo desde una intensa especialización. Además, su socialización, en su faceta de TVIC (Tecnologías para la Vida Cotidiana) es extrema en todos los países desarrollados. Nuestros bípedos retoños nacen y se desenvuelven en un entorno básicamente digital. No entienden nada de estructuras ni de los porqués, pero captan la funcionalidad y no se sorprenden de las cosas –para nosotros asombrosas– que hacen las TVIC. Mi nieto de 6 años contesta feliz a los SMS que le envío al teléfono de su madre. Me enseña cómo buscar juegos en Internet y cómo jugar con ellos. Cuando vemos películas como “Crónicas de Spiderwick”, le parece natural que haya seres invisibles que pueden verse con un anillo especial o que el elefante “Horton” hable con los habitantes de una ciudad entera contenida en una mota de polvo. Si yo le dijera que hay una cámara que “ve” a través de la ropa o un sistema que permite controlar un ordenador con los gestos de las manos, se quedaría tan tranquilo. Intento estudiar la formación de la inteligencia de estas generaciones nuevas aceleradas (mi concepto de “noomorfosis digital”). El filósofo J. A. Marina me escribe que está interesado en investigar las “tecnologías de la inteligencia”, ésas que “tocan” el cerebro y hacen que funcione de manera diferente y A. Baricco sugiere que estamos en época de “mutantes”. ¿Sabemos adónde vamos? Fernando Sáez Vacas Profesor de la Universidad Politécnica de Madrid Infoneurastenia (16) TVIC y nativos digitales
30 oct 2015
Artículo BIT
FRONTERA. Tres revoluciones tecnológicas para el cambio cultural
8 bit 169 JUN.-JUL. 2008 En la humanidad han existido drásticos cambios culturales como el de la adquisición del lenguaje hace 50 milenios, la Revolución agro-pecuaria- urbana al final de la glaciación, la Revolución industrial iniciada en el siglo XVIII, y esta nueva etapa de tránsito en la que estamos inmersos, y que llamamos de la información, pero cuya culminación exige implantar tres revoluciones tecnológicas ya iniciadas, para que la civilización supere esta crisis (de civilización) y no se malogre lo conseguido (como triplicar la esperanza de vida al nacer). La duración de este tránsito será probablemente de medio siglo. Revolución de la energía. La civilización industrial se ha basado en los combustibles fósiles, energía barata considerada inextinguible: primero el carbón y luego –desde 1859– el petróleo junto con el gas natural. Estas energías no son ya ni baratas, ni inextinguibles. Las reservas de petróleo se agotarán en menos de 40 años y son altamente contaminantes, con un consumo creciente de 84 millones de barriles al día en explotaciones al límite que determinan un imparable aumento de precio y ha elevado la contaminación atmosférica CO2 en 27.000 millones de toneladas al año, pasando éste de tener 200 partes por millón en la glaciación a 380 ppm en la actualidad, en escalada exponencial. El problema es que a este ritmo puedan alcanzarse las 500 ppm, en 2050. Inconcebible, pues antes se habrá acabado el petróleo. Sustituir los combustibles fósiles por la energía nuclear para generar electricidad es un imperativo de supervivencia (hoy de fisión y mañana de fusión); como lo es sustituir los hidrocarburos del transporte por pila de hidrógeno. La civilización exige investigar y ganar en eficiencia energética. La demanda comienza a superar a la oferta ante el desarrollo de los países emergentes. El petróleo, con más de 80.000 productos derivados, no está para quemarlo. Y los 180.000 millones de dólares anuales necesarios para cumplir con el Protocolo de Kyoto, podrían ahorrarse o dedicarse al ahorro energético y al progreso de la ciencia. Revolución de la alimentación. Las pesimistas previsiones malthusianas fracasaron porque la tecnología permitió la alimentación de una población de seis mil quinientos millones de personas, tras la Revolución Verde. Pero ahora mismo empiezan a faltar alimentos, y de ahí la explosión en su coste, además de que la revolución verde exige energía y fertilizantes a escala industrial. Popularizar los alimentos genéticamente modificados es una necesidad, como paso previo a la generación de alimentación por síntesis. No se puede condenar al hambre a gran parte de la humanidad que desea vivir con los patrones de desarrollo vital del mundo occidental. Por eso emigran a él en masa. Revolución de las TIC. Las TIC están en su inicio y su desarrollo es vital para transformar la sociedad en otra intercomunicada virtualmente en tiempo real, con lo que se ahorraría hasta un tercio del consumo energético. La red de banda ancha universal, incluso en el móvil, se impone, así como su integración de la informática con periféricos directos a los humanos (voz en vez de teclado). El Principio Copernicano (consultar Google) enunciado por John R. Gott para determinar la duración probable de esta etapa de transición, indica con una probabilidad del 50%, que acabará a partir del año 2057. Habremos consumido en menos de dos siglos las reservas en hidrocarburos que la Naturaleza tardó en crear 500 millones de años. Y empezará otra cultura. FRONTERA Tres revoluciones tecnológicas para el cambio cultural Aquilino Morcillo Crovetto Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
Artículo BIT
Javier Domínguez
bit 169 JUN.-JUL. 2008 9 Cuando caminas por el campus del paradigmático Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) experimentas una sensación de veneración casi monástica. Todo, desde las denominaciones de los edificios a los rótulos de los despachos o los murales que adornan las paredes de los pasillos, provoca un estado de ánimo en el que se mezclan la nostalgia de los años universitarios y los afanes de aquel ingeniero novato que trabajaba y soñaba con la tecnología. A primera vista parecería como si las cosas no hubiesen cambiado demasiado; te reencuentras con libros repletos de ecuaciones diferenciales e integrales y con los diagramas y símbolos que ocuparon tantas horas de estudio y congoja. Descubres referencias pioneras sobre materiales y sistemas que, más tarde, dejaron huella profunda en tu trayectoria profesional. Tropiezas, también, con prototipos de soluciones que alimentaron tu discurso prospectivo y que nunca encontraron un problema que resolver. Y cuando ya estás a punto de asimilar el impacto de todas estas sensaciones y de situarlas racionalmente en el proceso evolutivo del que has sido observador privilegiado, inesperadamente, te encuentras con aulas donde se imparten clases de música, teatro, escultura, pintura, cine o fotografía, y con salas adornadas de pantallas donde se practica con los más modernos videojuegos. Parcialmente recuperado de la sorpresa y la desorientación que provoca este descubrimiento, intentas encontrar los motivos de estas iniciativas. La explicación institucional sostiene que la educación artística es un medio para estimular la curiosidad, la imaginación y la creatividad. Con pequeñas dosis de esta educación, los estudiantes se preparan mejor para enfrentarse a proyectos con múltiples respuestas; se abren nuevas perspectivas para explorar la búsqueda de soluciones, y se refuerza la importancia de los procesos para obtener unos resultados. Con este esfuerzo por superar la dicotomía “arte frente a ciencias”, el MIT demuestra su sensibilidad ante el hecho de que la vulnerabilidad y el sentido de lo enigmático, que caracterizan los movimientos del arte actual, son también componentes del desarrollo científico. Dicho de otra manera, el misterio y la intuición sirven de contrapunto a la racionalidad y claridad de las que siempre presumió la ciencia y la tecnología. Así es como el MIT debate su reconversión en una Universidad de Artes y Ciencias. Más allá de motivaciones profundamente educativas, que las hay, no olvidemos que en la cultura estadounidense no se da puntada sin hilo, con un hilo impregnado del sentido de la competitividad y de la búsqueda de oportunidades de negocio. Desde esta perspectiva, resulta menos sorprendente asociar la tecnología con las artes y las ciencias sociales. Aunque sólo sea para apreciar la importancia de la música, el dibujo, la fotografía, el cine, o el teatro, en el diseño de los lenguajes, aplicaciones y contenidos que deberán provocar el interés de la ciudadanía para rentabilizar las inversiones en las modernas plataformas tecnológicas de comunicación. A partir de esta visión global y transversal de los medios, están surgiendo nuevas oportunidades laborales en el desarrollo de aplicaciones electrónicas, en la industria de los videojuegos, en el cine, en la TV, en la prensa, en la radio o en la educación. Ahora que tanto se debate sobre el futuro del espacio educativo, merecería la pena prestar atención a esta manera de entender la formación. MIT: Universidad de artes y ciencias Javier Domínguez Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
Artículo BIT
Los platos rotos del servicio universal
Los platos rotos del servicio universal Decía Nicholas Negroponte, gurú mundial de las telecos desde su best-seller El Mundo Digital, que sería obsceno hacer llegar las redes de fibra al corazón del África negra antes que las cañerías de agua. Los servicios, como las instituciones, los hábitos de consumo, los derechos políticos, y hasta la vestimenta son progresivos y no se puede hacer trampa en su provisión. Encontrar y racionalizar la jerarquía que guardan entre ellos es diagnosticar el problema para apuntar una solución. En la Escuela nos enseñaron que el método nos proporcionaba la herramienta con independencia de la tecnología, que en las TIC cambia a velocidad de crucero, de forma que siempre se podría encontrar una fórmula que se abstrajera lo suficiente del caso concreto para buscar una forma común de razonar. Cuando hablamos de regulación podemos aproximarnos usando una técnica similar y detectar similitudes y trayectorias. El artículo 22 de la Ley General de Telecomunicaciones de 2003 define al servicio universal como un conjunto definido de servicios cuya prestación se garantiza para todos los usuarios finales con independencia de su localización geográfica, con una calidad determinada y a un precio asequible. Este artículo se asemeja más a un preámbulo constitucional que una ley técnica emitida por el regulador. Y es que las declaraciones de intenciones son eso: una aspiración. Porque cuando esa aspiración quiere ejecutarse y hacer se efectiva es cuando hay que decidir quién baila con la más fea. La vocación social de la Unión Europea le lleva a diseñar los idílicos escenarios de provisión de servicios a los usuarios, en todo el territorio comprendido entre los fiordos y la valla de Melilla, aunque de momento no se sepa quién paga la cuenta. Y la misma indefinición política, que se ha manifestado hace unos días en Irlanda, toma forma en las políticas regulatorias, donde se pasa de la fijación de precios a las tendencias liberales. Cuando no se es ni una cosa ni la otra, es decir, ni economía de libre mercado ni proteccionista, sino el tan buscado sistema mixto, se corre el riesgo de hacer una cosa para hacer la contraria al día siguiente. Como muestra, un botón. La Comisión Europea para la SI multa a una operadora que hace una oferta a precio reducido de ADSL por perjudicar al mercado y a los usuarios a largo plazo, ya que está claro que a corto plazo los beneficia. La misma institución unos meses más tarde propone que el usuario pague por llamada recibida en el terminal móvil porque les beneficia a largo plazo y les perjudica en el corto. La argumentación es idéntica y las medidas opuestas. Los platos rotos del servicio universal Gonzalo Moreno Muñoz Ingeniero de Telecomunicación Y la complejidad del problema, como casi siempre, al final se reduce a una cuestión de esencia, de identidad; lo que se quiere ser y a donde marchar. En EE.UU. funciona de forma aplastante el libre mercado y jamás el Estado asegurará la provisión ubicua de servicios. Japón rebosa literalmente de tecnología y cablear con fibra tan pocos kilómetros y tan densos es fácilmente asumible por la industria. Sin embargo Europa pierde su sitio y busca en el azul comunitario, una especie de Camelot, donde no falte una sola conexión a internet y empresas y consumidores vivan en perfecta simbiosis, aquellas ganando mucho y estos pagando poco. Pero la realidad es que la lista de disconformidades por las muchas intervenciones en tan poco tiempo está en la hoja de servicios de la UE. Y cada vez es uno distinto el que paga los platos rotos, en función de lo que queramos ser.
30 oct 2015
Artículo BIT
Dietética de la información. Infoneurastenia (17)
Infoneurastenia (17) Dietética de la información Hoy día, seamos infoprofesionales o no, estamos casi todos familiarizados con siglas y términos como MPX, PDA, VoIP, USB, GPRS, jpeg, webmail, joystick, bluetooth, blog, SMS, escáner, webcam y tantos otros. Pero, hacia el mes de mayo pasado, una gran polémica pública, desde las portadas de la prensa general, ha empezado a ilustrarnos con términos de simbología científica, tales como E-461, E-322, E-621 y otros semejantes, que son los nombres de sustancias usadas como aditivos en sectores de la actividad culinaria actual, llamados en “cristiano” metilcelulosa, lecitina de soja o glutamato monosódico. Según el provocador del debate, el cocinero Santamaría, crítico con su uso creciente en detrimento de los productos más naturales, sustancias como éstas o parecidas, sirven para gelificar, espesar, emulsionar, colorear, potenciar el sabor, etcétera. Resulta que, aunque suene raro, nos están hablando de gastrotecnología, de tecnococina, de cocina tecnoemocional, de tecnología molecular, de alimentos funcionales. Quizá con un ejemplo podremos apreciar mejor por dónde van los tiros: en la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de Harvard han conseguido fabricar por primera vez nanoburbujas, entre cuyos usos previstos están “la conservación “ultraprolongada” de alimentos y el desarrollo de nuevas texturas y sabores”. Por lo que se ve, los avances de esta clase de tecnología, igual que los de la infotecnología, generan también conflictos entre formas sociales tradicionales y formas sociales emergentes, que conviene analizar y resolver. En este caso, entre una cocina más o menos tradicional y la cocina moderna tecnificada, que si, por ahora, parece un asunto que afecte sólo a restaurantes para ricos, no debemos olvidarnos de su impacto antes o después sobre los alimentos en conserva, los precocinados o sobre las especias que compramos para nuestras comidas caseras. Sin poder evitarlo, mi mente infoneurasténica ha rememorado un párrafo del libro El hombre simbiótico (pág. 242), de Rosnay: “Al igual que la dietética alimentaria ayuda a equilibrar la vida del ser humano, las sociedades industrializadas deben inventar una dietética de la información (para evitar la contaminación informativa) y una dietética de la energía (para reducir el despilfarro)”. ¿Podemos extraer lecciones? Yo llevo un tiempo diciendo que la superabundancia de funcionalidad (“aditivos” tecnológicos) que nos ofrece la industria en la tecnología de todos los días no es útil de forma general y lo demuestran las encuestas. Fernando Sáez Vacas Profesor de la Universidad Politécnica de Madrid
30 oct 2015
Artículo BIT
FRONTERA. Pbits frente a TWh
La Revolución de la Energía es una necesidad real impuesta por agotamiento del petróleo, y además acuciada por la ONU, que a través del Panel Internacional del Cambio Climático (http://www.ipcc.ch/) pretende reducir drásticamente las emisiones de CO2. Con este objetivo, la Agencia Internacional de la Energía (AEI), integrada por 27 países encuadrados en la OCDE, ha publicado el libro “Energy Technology Perspectives 2008” (http://www.iea.org/), presentado en Tokio en junio, en el que se ve factible reducir las emisiones de CO2 a la mitad entre 2010 a 2050, y con unas medidas que exigirán “una revolución energética mundial”, con un coste de $45 billones, por: – Mayor eficiencia energética. Acabar con el derroche – Captura y almacenamiento de CO2 . Almacenaje profundo y forestación. – Fuentes renovables (construcción de 17.500 turbinas eólicas). – Energía nuclear (1.300 nuevas centrales nucleares frente a las 435 hoy operativas y 30 en construcción) El petróleo ha comenzado una explosiva línea ascendente de precio, ya sin retorno, (140 $/barril cuando escribo hoy) debido a dos causas: demanda creciente, sobre todo de las grandes economías emergentes, y oferta menguante, que ha alcanzado el máximo en la explotación de recursos (ley de Hubbert). En 2007 la producción ha experimentado su primer descenso desde 2002, cayendo el 0,2% hasta sumar 81,53 millones de barriles diarios. La energía en el mundo se reparte entre un 87% de combustibles fósiles (28% carbón, 36% petróleo, 23% gas), un 7% nuclear y un 6% de hidroeléctrica y renovables (www.foronuclear.org). Las dificultades económicas de un país dependerán de su dependencia energética exterior, y la debilidad de España es que depende de las importaciones en un 85,1%, frente al 56,2% de la OCDE. De ahí la profundidad de la crisis ante los aumentos de precio. Pero cuando en el caso español, el petróleo llega a representar el 51% de la energía, y en su mayoría se destina al transporte por carretera (4,6 millones de camiones y furgonetas) y privado con más de 20,3 millones de turismos (www.ine.es) o se realiza una revolución que modifique los hábitos de consumo, o este río de petróleo no habrá quien lo pague. Pero tanto el ferrocarril como el vehículo eléctrico (o de pila de hidrógeno) exigen suministro de electricidad, siendo idónea la energía nuclear, sin descartar las alternativas, para esa electrificación descarbonizada. La telecomunicación se muestra esencial, pues gran parte de los desplazamientos de trabajo pueden ser sustituidos por el teletrabajo, y muchos kWh de energía relevados por Petabits de información circulando por la Red Universal Digital. La Asociación Española de la Industria Eléctrica ha publicado el Informe “Perspectivas de la generación eléctrica 2030”, en que vaticina un 32% en energías renovables y un 7% en nuclear (http://www.hispanidad. com/imagenes/cartas/Prospectiva2030.ppt). El problema es que en esta legislatura terminan los permisos de explotación de 7 de las 8 centrales nucleares operativas, y el presidente del Gobierno español es contrario a la energía nuclear por principios y ¡falta de agua! (según declara al Financial Times en una entrevista del 4 de junio). Europa apuesta por la construcción de centrales nucleares, pero en España, la fanática religiosidad ecologista impera, mientras Francia nos exporta hasta 8.834 kWh nucleares/año. Dios nos coja confesados en esta crisis. FRONTERA Pbits frente a TWh Aquilino Morcillo Crovetto Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
Artículo BIT
Los retos del sector TIC
Los retos del sector TIC Tomás Iriondo Director General de GAIA La sociedad del bienestar, en la que nos encontramos actualmente sumergidos, lleva a los jóvenes a afrontar con menos entusiasmo los retos a medio y largo plazo que para sus padres fueron tan atractivos. Nuestros estudiantes tienen las necesidades básicas cubiertas, y no se plantean afrontar carreras de alta dificultad que no les garanticen un futuro con una solidez económica relativamente inmediata. En este sentido, es fundamental destacar cómo el sector tecnológico y de las telecomunicaciones ha pasado en los últimos años de representar un alto atractivo a generar una alta incertidumbre, tras pasar por un periodo de escepticismo social que siguió a la burbuja tecnológica del “punto.com”. Afortunadamente, esta situación ha cambiado, si bien, experimentamos las consecuencias de este periodo. Pero estas no son las únicas causas de la actual crisis de profesionales que viven las Tecnologías de la Información y de la Comunicación. La significativa bajada de la natalidad en la década de los ochenta, a la que pertenecen los actuales jóvenes en edad de formarse, y el incremento de las actividades TIC en otros sectores como la banca, la industria o la administración, desnivelan la balanza entre oferta y demanda. Tan sólo uno de cada diez entrevistados cumplen las expectativas que requieren los puestos de trabajo; y la participación en programas de becas se está reduciendo en más del 50 %, sin llegar a ponerse en marcha todas las ofertadas. Áreas relacionadas con el desarrollo tecnológico de carácter avanzado, tales como la nanotecnología o los sistemas embebidos, las vinculadas a los procesos de internacionalización, los perfiles vinculados con las implantación de modelos o protocolos de gobernabilidad tecnológica (como el CMMI o el ISO 20.000) son fundamentales para que las TIC crezcan al ritmo evolutivo marcado hasta el momento. La principal propuesta que encabezamos desde GAIA (Asociación de Industrias de las Tecnologías Electrónicas y de la Información del País Vasco) es la de mejorar la formación mediante la identificación de los contenidos y competencias demandadas y estructuración de planes de formación complementarios que refuercen los currículos de los jóvenes profesionales a incorporar en el sector. Para trabajar la cantera se ha diseñado un programa de sensibilización y comunicación a los centros educativos de ESO, Formación Profesional y Universidades, con el objetivo de trasladarles el reto que ofrece el sector para su desarrollo profesional y compartir con ellos la ilusión de trabajar en un sector de futuro con grandes oportunidades. No obstante, la responsabilidad la ostentamos todos: sector, administraciones y sociedad. Es necesario animar a los jóvenes a plantearse su futuro en torno a las tecnologías, evidenciando las oportunidades que estas ofrecen tanto desde la perspectiva profesional como el desarrollo personal. Estamos convencidos que los esfuerzos que entre todos hagamos para conseguir una mayor implicación y compromiso de los jóvenes hacia las formaciones técnicas va a revertir directamente en una sociedad más próspera, un mayor desarrollo de las personas y, sobre todo, modelos laborales que promuevan la conciliación de la vida laboral y familiar, el trabajo en red y otras experiencias innovadoras.
30 oct 2015
Artículo BIT
El papel de los gobiernos de las Administraciones
Estamos bastante acostumbrados a que una Administración sectorial lidie con las empresas de su sector. Lo defiende o no en función de la percepción que tiene el público que lee las noticias. En nuestro caso tenemos: un Ministerio, que no recuerdo el nombre de las veces que ha cambiado, y su Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información, un regulador que es la CMT, una Comisaría de Sociedad de la Información y Media y una Comisaría de la Competencia. Para añadir un poco más de alegría al corralillo, tenemos las Administraciones autonómicas en forma de innovación, modernización o de telecomunicaciones y sociedad de la información que hacen del patio un teatro de escenificación. Cada una de estas Administraciones defiende lo que cree necesario en función de una dimensión que está en el eje de la empresa-usuario. Ahora bien, las cosas no son así de simples. Se mezclan además nuevas dimensiones: los países, las Comunidades Autónomas y los medios de comunicación. Nos explicaremos. Por un lado, si quien gobierna una administración busca tener una imagen de reconocimiento de las libertades, mejoras sociales, defensa de los derechos de los trabajadores, defensa de los usuarios, etc., como consecuencia se harán leyes más estrictas para las empresas. Si por el contrario, se defiende la postura de que lo que ha de primar es que las empresas tengan beneficios altos y que, gracias a la creación de riqueza por parte de las empresas, mejorará, y así lo agradecerá, el contribuyente y usuario, se harán leyes más beneficiosas para las empresas. Esta primera dimensión es fácilmente inteligible para todos. Ahora entra la segunda, que es la necesidad de cada administración. Si a todo lo anterior añadimos que cada administración ha de hacer palpable su necesidad de existir, su razón de ser, ha de aparecer en cualquier ocasión que se tercie, cada una ha de defender su territorio, es cuando aparecen conflictos. ¿Quién ha de decir qué? Tú regulas pero yo hago las leyes. Legislo una nueva ley de comercio electrónico y me cargo las leyes de comercio que estaban transferidas a las comunidades autónomas. El roaming, como es internacional, lo regulo yo. Yo multo porque afecta a empresas de varios países. No sé si lo han notado, pero hemos intentado tocar a todas las administraciones y si nos ha faltado alguna ha sido un error. Bien, aquí la cosa se complica bastante. El papel de los gobiernos de las Administraciones Carles Martín Badell Ingeniero de Telecomunicación Y ahí es cuando aparece la tercera dimensión, esa que da el relieve, y es cuando se lía todo. Efectivamente, los gobiernos gobiernan las administraciones por percepciones. Pero no por las percepciones que tienen los ciudadanos, sino por la percepción que creen ellos que tienen los ciudadanos. ¿Cómo saldré en el diario mañana? Y esto hace que a veces se digan cosas en público para que los ciudadanos tengan la imagen pretendida. Después, lógicamente, las llamadas de desagravios: “Oye, disculpa lo de ayer, ya sabes…” Y claro, con todo esto el papel de las administraciones se complica enormemente. Más aun cuando, como decía un político muy famoso, los adversarios están delante y los enemigos detrás. En definitiva, todo sea por el bien común… y naturalmente por el dinero.
30 oct 2015