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Un reto apasionante
En los últimos meses ha tenido muy buena acogida la serie televisiva “House” en la que, a menudo, vemos como a una persona que lleva una vida normal, de repente le ocurre algún problema de salud y es llevado urgentemente a un Hospital donde un grupo de médicos especula entre múltiples posibles enfermedades, inicialmente sin mucho éxito, hasta que finalmente siempre el gurú “House” acaba teniendo una feliz idea que le lleva a dar un diagnóstico certero. Pero es seguro que todos nos hemos preguntado alguna vez qué ocurriría si alguna vez nos llevan a un Hospital en el que no se encuentre el Dr. “House” o bien, simplemente, que el médico que nos atiende no sea precisamente una lumbrera. Incluso puede que tengamos suerte, pero ese día el Dr. “House” que nos atienda se encuentre con una gripe o con un problema personal que le impida poner todas sus neuronas a nuestro servicio. El resultado sería un mal diagnóstico y como consecuencia un mal tratamiento, con el trágico desenlace que ello pudiera tener. El problema de fondo consiste en que el diagnóstico depende demasiado del criterio subjetivo del médico, no existiendo un procedimiento claro y definido que permita que, cualquiera que sea el médico que nos atienda, el diagnóstico sea el mismo y, además, sea el correcto. A pesar de que se han realizado grandes progresos en los tratamientos y en los equipos para ayuda al diagnóstico, todavía queda mucho por hacer en lo referente al conocimiento de las enfermedades. Quizás esto se deba a que la mayoría de ellas han sido definidas bajo criterios muy heterogéneos basados principalmente en la experiencia de muchos años, pero careciendo de un enfoque científico riguroso. Actualmente nos encontramos con que no existe ningún sector que genere más datos que la Sanidad. Así, cada paciente aporta gran cantidad de información a los médicos, que queda almacenada en diferentes medios (papel, historia electrónica) pero que, sin embargo, solo son analizados puntualmente cuando se desea realizar una investigación sobre una patología determinada. Ante esta situación, se abre un reto apasionante para los ingenieros expertos en análisis de datos. Si fuéramos capaces de diseñar y construir sistemas automatizados para análisis continuado y masivo de datos, podríamos conocer no solo el comportamiento real de las enfermedades sino también sus factores causales, con lo que facilitaríamos enormemente la labor diagnóstica de los médicos y podríamos definir medidas preventivas y terapéuticas que permitirían salvar muchas vidas. Afortunadamente, esto ya es posible hoy día gracias a las nuevas tecnologías de análisis de datos. Tan solo hace falta que las Administraciones públicas y las empresas tengan una voluntad real de apoyar la investigación de la ingeniería aplicada a la medicina. Mientras que sigamos desconociendo la causa de más de la mitad de las enfermedades actuales o, simplemente, mientras que sigan habiendo unos padres que sufren, a quienes la medicina les siga diciendo que no sabe hacer nada para salvar a su hijo pequeño, creo que los ingenieros no podemos permanecer impasibles ya que podemos y debemos aportar soluciones a estos problemas que, algún día, serán los nuestros. Un reto apasionante Juan Francisco Paredes Lozano Ingeniero de Telecomunicación y Licenciado en Medicina y Cirugía
30 oct 2015