Artículo BIT
Ante la convocatoria de elecciones generales
80.- EDITORIAL Ante la convocatoria de las elecciones generales. La convocatoria de las elecciones generales nos debe brindar la oportunidad de conocer las propuestas de quienes aspiran a ser los máximos rectores del sector de las tecnologías de la información y, más en concreto, de nuestras telecomunicaciones. Los ingenieros de telecomunicación confiamos y deseamos que nuestros políticos sean capaces de exponerlas durante la campaña electoral que pronto empezará, donde la incertidumbre del resultado final debe contribuir a elevar el tono de un debate que en pasadas convocatorias no ha estado a la altura de lo que este sector merece. Las telecomunicaciones, en la encrucijada. Aceptado que el proceso de liberalización de las telecomunicaciones es una realidad incuestionable, la experiencia internacional demuestra que existen distintos modos de afrontarlo, y, en consecuencia, muchas preguntas en el aire. ¿Qué modelo de liberalización defiende cada partido político? ¿Qué rango administrativo debe tener el órgano encargado de ejecutar la política nacional de telecomunicaciones que se establezca? ¿De Dirección General? ¿De Secretaría de Estado? ¿De Ministerio? La LOT y el contrato entre el Estado y Telefónica son los instrumentos reguladores más importantes, pero ¿son adecuados? ¿Qué previsiones se tienen sobre el desarrollo reglamentario? ¿Cómo se aseguran los compromisos de nuestro primer operador? ¿Es suficiente el actual PNT como instrumento de planificación estratégica de nuestras telecomunicaciones? ¿Debe corregirse en algún sentido? En definitiva, ¿cuál va a ser la naturaleza y el calendario de los principales hitos del proceso de liberalización propuesto por cada partido político? En cualquier caso, preguntas que los profesionales no querríamos dejar sin respuesta antes de ir a votar. Retevisión, Hispasat, Televisión por cable, TV de baja potencia… son actuaciones concretas de la articulación de los agentes y desarrollo de nuevos servicios que merecerían una respuesta política de quienes desean llevar las riendas de un sector que todos definimos como estratégico para este país. Nuestra industria, en crisis. Cualquiera que sea el resultado electoral, sea quien sea quien gane las elecciones, deberá tomar, por agotamiento del actual, otro modelo económico que mejore el estado general de nuestra industria y logre una evolución positiva del empleo. Pero ante algo tan evidente como esto, surgen muchas preguntas. ¿Qué modelo propone cada partido político? ¿Cómo se van a enfrentar cada uno de ellos con la crisis económica? ¿Qué medidas se tomarán en la lucha contra el desempleo? ¿Se continuará solucionando todo vía medidas macroeconómicas? ¿Qué preocupación existe hacia la situación por la que atraviesan nuestras balanzas tecnológica e industrial? ¿Qué se hará para mejorarlas? ¿Piensan, en fin, los partidos políticos utilizar el poder adquisitivo del Estado para potenciar nuestra industria? ¿Se planificarán, por fin, las compras públicas? ¿Qué van a hacer, en definitiva, los partidos políticos, que no sea únicamente esas medidas de apoyo horizontal que se han demostrado insuficientes, para mejorar la competitividad de nuestras empresas? Muchas preguntas, cuya contestación demostrará el talante de los partidos a la hora de enfrentarse con el futuro de nuestra industria, a la que se tiene que sacar de su estado actual, pues un país, al final, no es sino la suma de las capacidades de sus empresas.
30 oct 2015