Artículo BIT
¡Quo vadis, COIT!
74.- EDITORIAL ¡Quo vadis, COIT! Como cada cuatro años, y ésta es su tercera edición, Colegio y Asociación analizan la realidad socio-profesional de los ingenieros de telecomunicación. El estudio, recién salido del horno bajo el acrónimo PESIT-3 y cuyo avance se presenta en este mismo número, ya tiene un carácter de valor añadido valiosísimo: es dinámico, al poder correlacionarse con los anteriores PESIT-1 y PESIT-2. Sus contenidos se pueden asociar a tres áreas diferenciadas: el entorno profesional y social del ingeniero de telecomunicación, en donde se desmenuza la profesión desde variadas perspectivas y se analiza las empresas donde ejerce su actividad (el 95% de los ingenieros son trabajadores por cuenta ajena), su formación (tanto la recibida durante los estudios de grado como la denominada “formación permanente”) y su opinión y posicionamiento ante el COIT y la AEIT. Es a este último aspecto al que prestaremos nuestra atención porque, de alguna forma, sirve de guía o contraste con la orientación de las actuales Juntas Directivas. Destaca (¡al fin!) que el colectivo diferencia claramente los roles de Colegio y Asociación y espera, además, de uno y de otra una mayor presencia, desde luego activa, en su entorno, profesional y social. También es, y principalmente, el grupo más joven (menos de 30 años) el que encuentra en el COIT y la AEIT un punto de identificación común que se manifiesta en forma de un cierto espíritu corporativo, en su sentido mejor: agradece los servicios que se le ofrecen (en línea de la actuación programativa de las actuales juntas) exigiendo, al tiempo, que nuestras instituciones desempeñan el papel que la propia sociedad española, al igual que otros colectivos profesionales, les reconoce. Esta última consideración marca un camino, ya emprendido pero nada fácil. Las competencias profesionales asignadas al colectivo, amparadas no ya por la legislación vigente sino por el propio modelo social en que vivimos, no están siendo bien entendidas. Desde nuestra organización no han faltado los intentos, repetidos hasta la saciedad, de encauzar las relaciones de la profesión entre el COIT e instituciones como la DGTel y Telefónica, teniendo como objetivo (desde luego no el corporativismo a ultranza, cosa sobre la que estas juntas se han manifestado siempre totalmente contrarias) la actuación conjunta de todos los actores sociales para el mejor desarrollo de nuestro país, a través de un elemento común de encuentro entre instituciones, empresas y ciudadanos. El COIT y la AEIT no renuncian, en modo alguno, a su papel social y seguirán intentando mostrar sus, permítasenos decir, sanas intenciones, por la vía, como siempre, del diálogo y la transparencia. Y, convencidos de la bondad de sus fines, no cejarán en ello.
30 oct 2015