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Las organizaciones profesionales
Francisco Marín Ingeniero de Telecomunicación Contador de la AEIT Las organizaeiones profesionales Las organizaciones que agrupan a los profesionales en España están en estos días recuperando un protagonismo en los medios de difusión que contrasta fuertemente con un período anterior de silencio preocupante. Era preocupante que unas organizaciones que son parte constituyente de lo que compone el entramado social. no estuvieran presentes en el día a día de un país que está en período de profundas transformaciones. Por esa razón, la de recuperar voces para la sociedad, me parece saludable la reaparición en escena de las opiniones de los profesionales. Es mi intención ofrecer una opinión distinta de las actualmente imperantes, en el marco de un debate que considero necesario y positivo. Antes de entrar más en detalle, conviene precisar que del conjunto amplio de facetas tras las que se puede contemplar la problemática profesional, yo quiero centrarme en dos que me parecen suficientemente globalizadoras como para no necesitar reunir a mayor número de ellas. La primera, parte de considerar que la crisis de trabajo y riqueza ha llegado, de manera directa, a los medios profesionales que se ven afectados por la falta de empleo y por la pérdida de poder adquisitivo con todas las secuelas que ambas cosas acarrean. La segunda faceta encara la nueva situación creada en nuestro país tras la llegada al poder del primer gobierno socialista en la actual andadura democrática. Expectativas de modificación de las estructuras científicas, nuevas medidas de carácter tecnológico y un p rometid o cambio más general en los hábitos de los ciudadadanos, son tal vez parámetros importantes en la reflexión de los profesionales ante la nueva etapa. Retomando el hilo con que se inició esta breve exposición, mis preocupacio:les se reflejan en cómo se están posicionando algunas profesiones, a través de sus órganos directivos, frente a las facetas antes citadas. Es comprensible que frente a una crisis generalizada, algunas profesiones opten por una política defensiva bajo el lema de "sálvese quien pueda". Es comprensible pero, a mi entender, no recomendable. Es más, yo creo que es, a la postre, suicida. Una poi ítica que hiciese hincapié en los aspectos corporativos, entendidos en el sentido más cerrado, que reivindicase reinos de taifas para cada profesión en función de la posesión de cuarteles de invierno seguros donde esperar tiempos mejores, sería apostar por el pasado rehusando además a empujar por un futuro mejor. Son preocupantes algunas posiciones tomadas por colectivos que pretenden poner barreras al campo en función de la defensa a ultranza de áreas zonas privadas- negando la entrada al ejercicio profesional de aquellos que están mejor preparados para ello. Es bajo el punto único de los conocimientos y la mejor explotación de los recursos que la sociedad pone bajo la responsabilidad de los profesionales, que se pueden establecer hoy litigios entre las distintas formaciones técnicas. Cualquier reclamación que se haga desde prismas que contemplen otros intereses, está condenada al fracaso y al no reconocimiento de su iusteza por el resto de la sociedad. Algunos ejemplos de estas actitud~ negativas son las ofrecidas por Médicos e I Ingenieros Aeronáuticas, enfrentadas a I bioingenieros y expertos en Comunicaciones, en áreas que se les escapan a sus conocimientos de forma rotunda. La situación creada por la mayoría socialista en el legislativo y la presencia de un ejecutivo distinto del que se venía sucediendo en España desde hace muchos años, ha modificado sustancialmente, las actuaciones de los grupos de interés y de opinión. Así aquellos que estaban acostumbrados a tener en los organismos públicos su medios naturales de "expresión, se ven ahora necesitados de nuevas vías para explicar sus posiciones. La oposición de antes se acostumbra a gobernar y los gobernantes de siemp re se tienen que acostumbrar a ser oposición. De esta resituación de las fuerzas poI íticas y sociales no cabe duda, se ven afectadas algunas profesiones que han tomado desde hace poco tiempo una actitud beligerante con el ejecutivo, que no se entiende bien si no se contempla bajo el punto de vista de su utilización como plataformas de opinión opuestas a opciones rivales. Esta opción, de indudable valor democrático, está descalificada a priori si se hace faltando a las normas del juego que dentro de cada profesión deben de estar marcadas para que se manifieste toda la pluralidad existente en cada sector, sin limitaciones a las posibilidades de disentir o expresar opiniones contrarias, en fin jugando democráticamente pero también hacia dentro de los propios profesionales. La revitalización de operaciones como la Unión Profesiohal, "Sanedrin" de los profesionales que se intenta arrogar la representación de cientos de miles de ciudadanos sin consúltar, y a través de una supuesta delegación de voto que jamás ha solicitado, puede ser un anuncio de lo que se nos viene encima si no sabemos destapar este tipo de actuaciones claramente antidemocráticas. La postura enfrentada a estas maniobras que intentan arrebatar opiniones a amplios sectores profesionales, con ánimos globalizadores, no puede ser otra que hacer llegar por vías claras a la opinión pública que las profesiones son plurales, que el conjunto de los ciudadanos que trabajan en las responsabilidades más altas de este país no se alinean necesariamente con las posturas hoy en la oposición, sino que como en todo colectivo existen opiniones diversas a las que hay que permitir y animar a que se expresen en el ámbito, comunmente aceptado por todos, que nos permite las reglas del juego democrático actualmente en vigor.
30 oct 2015