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Las telecomunicaciones en España
Las Teleeomuníeaeiones en España Vamos a analizar la situación de la:stelecomunicaciones en España, exponiendo nuestro punto de vista de profesional dedicado a este campo en la explotación de los servicios, procurando evitar posiciones extremas de triunfalismo o derrotismo. Un examen global de las telecomunicaciones españolas nos permite afirmar, en líneas generales, que éstas se desenvuelven de forma aceptable. Los volúrrenes de inversión, el grado de nacionalización de los equipos instalados, la densidad de abonados, el nivel de tarifas, el grado de auto matización del servicio y la calidad del mismo, entre otros parámetros fundamentales, están razonablemente adaptados a los condicionantes de nuestro país. Sé puede, por tanto, afIrmar que, teniendo en cuenta la realidad española, nuestros servicios de telecomunicación no desmerecen de los correspondientes a otros países de Europa. Ello no quiere decir que no tengamos y estemos obligados a abordar posibilidades de mejora y que no existan problemas, algunos de ellos realmente importantes y difíciles de resolver. En la explotación de los servicios de telecomunicación existen dos fases, cada una de las cuales tiene sus problemas peculiares: la operación del servicio y la ampliación y adecuación de la red. La operación de los servicios requiere un contacto continuo con los usuarios, contacto que se desea mejorar, y en este sentido se están tomando varias decisiones. Esta operación está sometida actualmente a un proceso de cambio im- portante por la introducción de las nuevas tecnologías y los nuevos - servicios. Los nuevos equipos permiten una conservación centralizada que varía radicalmente los principios de la conservación clásica. Por otro lado, los sistemas informáticos tienen aplicación en una multitud de facetas de operación y administración del servicio. La adaptación de la estructura existente a estas nuevas posibilidades es un problema complejo que se está abordando con decisión. La ampliación y adecuación de la red presenta, en los últimos años, difIcultades importantes. Se comienza por estimar la demanda de servicios y, teniendo en cuenta los estudios de estructura de la red y el Plan de Evolución Tecnológica que determina los tipos de instalación a utilizar, se fijan los Prógramas de Obras que son un compromiso entre las necesidades de la demanda y las posibilidades fmancieras. Ultimamente, la demanda, que había mantenido una tendencia creciente, ha comenzado a decrecer, lo que ha llevado consigo una reducción en los programas. Es evidente la influencia en este fenómeno de la crisis económica, aunque también pueden existir otros factores menos coyunturales. Por otra parte, la evolución de la tecnología ha conducido a las centrales electrónicas, que necesitan mucha menor mano de obra de fabricación; Ambos fenómenos han conducido a exceso de mano de obra en las fábricas, siendo éste uno de los problemas más importantes que tiene actualmente elsector de la telecomunicación. Se trata de paliar este inconveniente con ceses de trabajo convenidos y jubila ciones anticipadas, con las indemnizaciones consiguientes. Se intenta, por otro lado, fomentar al máximo las exportaciones que, en la mayoría de los casos, suponen el 30 por ciento del total de la producción. El mercado mundial está muy difícil pues los problemas son similares en otros países y en ellos, además de reducciones de plantillas importantes (miles de operarios en Thomson en Francia y en Western Electric en EE.UU.), las fábricas se han lanzado al mercado exterior a precios muy competitivos. Aun con esta reducción en los programas de obras, existen difIcultades para la fInanciación de los mismos. En la situación actual de la economía española, cada vez son más difíciles y más onerosas las ampliaciones de capital y los préstamos, con unas cargas financieras muy elevadas. El recurso posible y deseable, utilizado en la mayoría de los países, es el de aumentar la autofinanciación, lo que va en línea con los mayores coeficientes de amortización que exigen los nuevos equipos, dada la rapidez de la evolución tecnológica. Factor a considerar, tanto en las inversiones como en las tarifas de prestación de servicios, es el fenómeno de la inflación, que compensa con exceso la reducción de costos que llevan consigo I"lS nuevas tecnologías. Las Telecomunicaciones en España tienen otros problemas a los que no nos hemos referido aquí. Hemos tratado, simplemente, de esbozar de forma concisa algunos de los problemas fundamentales que encontramos en nuestra actividad profesional. BIT -5
30 oct 2015
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Acuerdo nacional sobre el empleo
Juan l. Marin, Ingeniero de Te1 ecomunicación. Participó en las negociaciones entre Gobierno, Sindicatos y CEOE para la elaboración del ANE representando a CC.OO. Secretario General de la Federación del Metal de Cc. OO. Aeuerdo .Naeíonal sobre el empleo E s inevitable comenzar recordando el impresionante volumen de de- sempleados en nuestro país como consecuencia más saliente de la crisis económica. Las cifras actuales (1.783.500 trabajadores según INE), y la velocidad de crecimiento de los último" años (8,22 por ciento en 1978, 10,14 por cientél en 1979, 12,60 por ciento en 1980 y 13,93 en ell er semestre de 1981), son más que significativas para reforzar el carácter de este problema como el más importante del país en términos económicos, sociales y aún políticos. El ANE supone el primer intento serio en nuestro país de atacar est..: problema con soluciones eficaces. Pese a no ser un plan ambicioso, a ser limitado en su vigencia (final del 82), y a no resolver por si mismo el problema, cuy".! causa final es la crisis, habría que señalar unas cuantas características que lo pueden configurar como un instrumento eficaz para la creación de empleo: a) Se instituye la vía del acuerdo para resolver el problema. En condiciones normales, las fuerzas sociales y económicas operan con un importante grado de autonomía. Sin embargo, la situación económica, social y política de nuestro país (no se olvide la cercanía en el tiempo del 23 F) dibujan un panorama de emergencia que exige como indispensable la vía del acuerdo entre las partes. b) Elemento fundamental en la creación de empleo es el aumento de inversión pública (creación 350.000 empleos). A este respecto podemos recordar los debates parlamentarios en que la izquierda sustentaba estas posiciones frente a los criterios del gonierno. A estas alturas está comunmente a~eptando que el sector privado no crea por sí solo puestos de trabajo. Si invierte, lo hace, en todo caso, para amortizarlos (mejoras tecnológicas). c) Contempla, no sólo las medidas de creación de empleo, sino también una serie de acciones complementarias en cuanto a cobertura del desempleo (subsidio, desempleo agrario, colectivos especiales, etc.). Este incremento de gasto, imprescindible dadas las altas cifras de paro que se registran, se sufraga entre los empresarios y la Administración. d) Lo que fundamentalmente aportan los trabajadores (los sindicatos en su nombre) es la moderación salarial, bajo el presupuesto general de la transferencia de renta de los trabajadores con poder di~ reivindicación a los colectivos más desprotegidos (parados, pensionistas, trabajadores a salario mínimo). Sin necesidad de insistir en su contenido detallado, si se puede decir que ha sido bien recibido por práctica unanimidad en todos los medios. La pregunta generalizada también es si se va a cumplir, en especial el punto relativo a la creación de los 350.000 puestos de trabajo. El primer índice de cumplimiento lo va a dar la discusión de los Presupuestos Generales del 82 que se avecina. En todo caso, el propio carácter del acuerdo, va a exigir una permanente vigilancia por todos los firmantes (especialmente de los sindicatos). En cuanto a la reconversión industrial, las primeras medidas legales se han tomado con la publicación de un Real Decreto-Ley (ROL 9/1981 de 5 de junio) que apunta las líneas generales de la política industrial del gobierno. Es de esperar, sin embargo, que en breves semanas se realice un debate parlamentario en tomo a Sil reencaminamiento como proyecto de Ley y, por tanto, con la posibilidad de ser enmendado. El desarrollo de estas medidas puede variar profundamente la estructura industrial de nuestro país, en función sobre todo de la próxima integración en la CEE. Desde diferente óptica, sin embargo, se ha resaltado la ausencia inexplicable de medidas de reindustrialización en el Decreto Ley del Gobierno con lo que parece limitar su alcance solamente a los sectores en crisis. En este sentido, la necesidad de iniciativas en tomo a la política industrial, cobra un interés excepcional. El desarrollo del decreto referente al trábajo en prácticas, si bien puede fomentar la creación de puestos de trabajo para profesionales jóvenes, puede convertirse, en un mecanismo "económico" para las empresas en el reclutamienf"} de personal. CC.OO. ha firmado el ANE y su 11 Congreso ha ratificado esta firma. Somos conscientes de que el acuerdo en sí no va a resolver por si solo el problema del paro. Un amplio programa es nuestro Plan de Solidaridad contra el Paro. El ANE no hace sino ir en esa dire-:ción, de forma limitada, pues no es un plan de política industrial y de protección a los parados a medio plazo. CC.OO. está de acuerdo en el eje básico del ANE: la redistribución de las rentas salariales, es decir, que los trabajadores con empleo hagan esfuerzos a camhio de que el producto de esos esfuerzos vaya a la creación real de puestos de trabajo (esencialmente vía inversión pública que es la única fiable) y a la protección de los colectivos más desprotegidos Esas contrapartidas fundamentales eran las ausentes en otros acuerdos que CC.OO. no ha firmado, y por lo que dichos acuerdos no han supuesto la generación de empleo. No nos cabe duda, sin embargo, de que tanto el Gobierno como la CEOE van a intentar (de hecho ya se detectan síntomas) que el ANE se desnaturalice, in cumpliendo gran parte de las contrapartidas. La presión de! empresariado sobre el Gobierno es muy fuerte y no hay que olvidar que la CEOE firmó a regañadientes. Por ello damos tanto valor a la Comisión de Seguimiento que puede permitimos una vigilancia estricta y continuada. Y por ello no descartamos que sea necesario en un momento dado ejercer medidas de presión que entendemos deberían extenderse al conjunto de la sociedad. Porque del cumplimiento del acuerdo no dependen solamente los intereses de unos cuantos, sino de toda la población. Si el mecanismo ensayado no da resultado, podrían derivarse nuevas y muy importantes frustraciones 30ciales y una fuerte pérdida de credibilidad en la capacidad de enté:ndimiento y de respeto de los acuerdos por las instituciones democráticas. .
30 oct 2015
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La profesión de las Tres Marías
Luis ARROYO La profesión de as Tres Maas os carrozas telecomunicantes tuvimos ocasión de convivir, en nuestros años de universidad, con una rara, e incluso envidiada, especie de estudiante que sólo practicaba tres asignaturas llamadas "las marías": religión, política y educación física. Quién iba a decimos a nosotros que unos lustros más tarde, la segunda de ellas se convertiría en el tema nacional por excelencia, quitándole la primacía inclu~o al fútbol, y dejando ambas a la religión en el lugar que siempre ha tenido por estos pagos. Las marías no sólo eran el consuelo docente de estudiantes poco aplicados, sino que también constituían todo un símbolo de los contrasentidos de nuestro sistema de enseñanza; relegar a esa pobre categoría temas tan trascendentes, no parece casar bien con nuestro supuesto papel de reserva espiritual de occidente. Los que años más tarde fuimos bautizados con el sobrenombre de la generación del silencio, parecemos estar condenados a no decir ni pío, pues ahora no hacemos otra cosa que quedamos mudos de espanto cuando leemos o escuchamos artículos o discursos de algún prohombre de la patria, en los que se aborda el controvertido tema de nuestro futuro tecnológico, industrial, social o político; los enfoques podrán ser varios pero el mañana será uno para todos. En. este campo aparecen también tres temas relegados a un papel de meros comparsas o, lo que es aún peor, al de protagonistas por un día. Las tres marías de nuestro tiempo ya no son las que eran durante los años de estudiantes; telecomunicaciones, microelectrónica e informática desempeñan ahora ese papel, pero no en la universidad, sino en la sociedad entera. Políticos, sindicalistas, patronos, economistas y banqueros siguen deshojando la J:Ilaigarita de nuestro modelo indus. trial, sin darse cuenta que en 1981 de nada sirve apuntarse a uno u otro modelo, si éste no coincide con el que hayan escogido los líderes occidentales. La senda del desarrollo español podrá seguir atravesando campos de cemento, valles de acero, riberas de cítricos o playas de turistas, pero si nuestro camino no está empedrado con obleas de silicio, seguiremos siendo tan dueños de nuestro destino, como lo pueda ser la hormiga que muere aplastada por el zapato de un caminante anónimo. Llegados a este punto nos parece sumamente importante subrayar el hecho de que la tecnología hace tiempo que perdió su carácter meramente instrumental, habiéndose insertado en el entramado cultural de occidente. Quiere esto decir que si los políticos, sindicalistas, patronos, economistas y banqueros no se dan cuenta del riesgo que corremos si las tres marías de los 80 no dejan de serio, estaremos sentando las bases del progreso de los demás sobre las cenizas de nuestro futuro. Los ingenieros de telecomunicación tenemos la obligación de asumir el protagonismo que nos corresponde, sea cual sea nuestra posición, pues en un estado democrático cada ciudadano tiene su propia parcela de responsabilidad social. No podemos adoptar la poStura pasivoplañidera de los que solamente andan suspirando por un libro blanco o un plan cuatrienal, que llevarse a la mesilla o a la mesa de despacho, pues con serimportantes estos documentos, no lo es menos el esfuerzo aunado de los que día a día ejercitan al máximo su profesionalidad. ¿ Qué sucedería si todos los ministros, subsecretarios y directores generales fueran ingenieros de telecomunicación? No hace falta echarle mucha imaginación al tema para llegar a la conclusión de que muchas cosas serían distintas a las que hasta ahora han venido sucediendo a lo largo de toda una época en la que ningún ingeniero de telecomunicación ha desempeñado nunca ninguno de esos cargos públicos. Que nadie piense que me estoy refiriendo a las prácticas de un espíritu de cuerpo mal entendido, y que sólo busca el mantenimiento de los derechos adquiridos por unos pocos en detrimento de las justas aspiraciones de los demás y con menos~bo del bienestar social. Si nos asustan nuestras responsabilidades no tenemos más que esperar a que otros inventen la ingeniería telemática; entonces quedaríamos relegados al papel de técnicos analógicos en un mundo digital. No nos engañemos, España podrá seguir siendo la reserva cultural de occidente pero los tanques donde se almacenen nuestros conocimientos estarán hechos con silicio inteligente. Que éste sea de importación o de fabricación nacional, dependerá en gran medida de que la ingeniería de. telecomunicación deje de ser considerada por la sociedad española como la profesión de las tres marÚas.
30 oct 2015
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¿Tenemos la Universidad que nos merecemos?
Punto de J.A. MARTIN PEREDA Vicerrector de investigadón de la U.P.M. Tenemos la Universidad que nos merecemos Durante los últimos años, y a la luz del inacabable tema de la LAU, han resurgido una serie de problemas que la Universidad española tenía larvado s desde su nacimiento y que, según muchos, son origen de casi todos sus males. Los temas de las Universidades privadas, del carácter de servicio público que deben tener, de los tipos y situación del profesorado, de la representatividad en los entes de gobierno, de la selección del profesorado, de la autonomía tanto docente como de gestión, han sido algunos de los más ampliamente tratados y debatidos. Y en función de su planteamiento y resolución se ha querido encontrar el remedio del mal general. Pero todo esto es, a mi entender, parte de un problema todavía más grave y que estimo pueda anquilosar el desarrollo futuro de nuestra Universidad. Me estoy refiriendo al fundamental de preguntamos cuáles son las carreras que realmente deberían existir en nuestro país, y si las que existen son las que realmente deberían ser. Y esta pregunta se centra, de hecho, en las actuales Universidades Politécnicas. Como es bien sabido, las Politécnicas no nacieron de una forma natural. Su creación fue fruto de una amalgamación híbrida de entes previos, las Escuelas de Ingeniería y Arquitectura, que había vivido durante muchos años, en algunos casos cientos de años, una vida por completo independiente. Y no sólo eso, eran además entes creados por Ministerios que necesitaban formar en ellos a sus cnerpos de funcionarios especializados en temas técnicos. En consecuencia, respondían a necesidades más de la Administración, en muchos casos, que de la propia sociedad como un todo. Cada Escuela era un verdadero reino de Taifas que intentaba albergar todas las enseñanzas que pudieran ser necesarias en un determinado momento. En ocasiones, esta verdadera independencia entre Centros se extendía casi a las células básicas de los mismos, esto es, a las Cátedras. Cada Cátedra constituía un verdadero subreino dentro del otro. Las consecuencias de todo esto las conocemos bien. En lugar de existir un gran departamento, que podría incluso ser Facultad, de, por ejemplo, Física, existen diez pequeños departamentos de Física, repitiendo todos ellos análogos laboratorios para prácticas de alumnos y solicitando instrumentación básica repetida diez veces. En lugar de existir una clara definición entre los diferentes campos que abarcan las distintas ingenierías, quedan zonas comunes a varios que provocan conflictos de competencias. Ingenieros de diferentes Escuelas tienen, en algunos casos, más puntos en común que ingenieros ingresados de un mismo centro pero de diferentes especialidades. Temas como los de Construcción, por citar sólo uno, se encuentran en cuatro o cinco centros. La Electrónica, caballo de batalla de la Telecomunicación, se reparte en casi todos. El problema directo, sufrido por la Universidad, es el de la mala adecuación de los medios a los fines, es la proliferación de análogos laboratorios e idénticos equipos entre los distintos centros, es, finalmente, los celos de como parar laboratorios equivalentes. El sufrido por los titulados es el no tener claramente definido qué es lo que saben hacer, y para qué valen y en dónde pueden trabajar. El sufrido por la sociedad es la lucha de competencias y la desadaptación de medios. Finalmente, y sólo como ejemplo, se plantea el tema real de los Colegios profesionales. Y con él la pregunta, quizás básica, de qué ente, si la Universidad o éstos es el que debería conferir realmente la capacidad del ejercicio profesional. ¿Cuál sería una solución? La solución, yo particularmente, intuyo alguna. Pero como podría estar deformada no quiero exponerla aquí de forma directa. Prefiero dejar que la idea comience a germinar y quizás, dé frutos. Y ver si tenemos la Universidad que nos merecemos o si merecemos algo mejor.
30 oct 2015
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Microelectrónica, sus aplicaciones y la industria
La evoución de la electrón ica, en base a co m ponentes mi croe I ect ró ni cos y microprocesadores, hace que hoy cualqu ier planteam iento industrial pase por la capacidad de producir y de apl icar ea f1l po ne n tes mi croe I ectrón i coAs( lo han entendido los pases que están en la cresta del poder(o industrial y todos los que tratiJn de no ser desplazados de su posición en el concierto de pases desarrliados, 1. Los componentes La importancia de los componentes rn i croelectrón icos y e I coste de esta b I ec i m i e n to de estruct uras pa ra su fabricación crece cada d la con la complejidad de los mismos La innovación y la producción de microe;ectrón ica ya no está al alcance de "pequeñas firmas", Los siete grandes de la microelectrónica amer i ca na gasta ro n en la actua de sus plantas más de 1.000 millones de dólares y según el Chase Man hatan-Bank la inversión necesaria para mantenerlas competitivas en esta década debe ser dei orden de 15.000 millones de dólares, Por ello el Gobierno japonés participa, con el 40 por ciento de su coste, en un programa de microelectrónica que se in ició con un presupuesto de unos 700 millones de dólares. El Japón cubre hoy más del 80 por ciento de la demanda de la industria propia, que inunda el mundo con productos de fundamento mi croelectrón ico. El consumo europeo en 1979 (de 1.600 millones de dólares) sólo estaba cubierto en una tercera parte por fabricación propia y la sensación de dependencia cund ió en todos los pa (ses y motivó planes que tratan de romper la depen denc ia i nd ustr ia 1, estratég i ca, económica y poi itica asociada a la el ependencia en m icroelectrón ica, 1-; g0ierno inglés soporta, desde 1978, libras, el Jesús Sánchez Izquierdo Director de la Asociación para el esarrollo de la tecnologia y ,lplicaciones de microprocesadores (ADAMICRO) estableci miento de la firma I nmos, e invertirá otros 50 millones en los próxirnos tres años en un programa de desarrollo de circuitos VHSIC, Las su bvenci ones estata les en F ran ci a han sido de 1 2.000 millones de pesetas desde 1978 hasta 1982 en un pri mef pian de componentes En u n segundo plan de componentes habrá una inversión de 40.000 millones de pesetas en los próxi mos cuatro años, En Alemania el Gobierno ha invertido 100 mi Ilones de marcos en los 10 últimos años pina el desarrollo de la microelectrón ica. 2. Las aplicaciones El desarrollo de aplicaciones con la ú Iti ma tecnolog {a electrón ica ha impactado la industria clcisica y dado origeM a productos nuevos. Toda Europa es consciente de este hecho y para difundirlo, y promover la nueva tecn o I og (a, se Ilan establecido acciones. Inglaterra creó el llamado MAP (Microprocessors Apl ication Proyect) en 1978 para difundir y promover las aplicaciones de microprocesadores en todos los sectores i nd ustr iales. Le dotó con 55 millones de libras. Alemania, estableció un pian en enero de 1982. Le ded icará 300 mi!lones de marcos. 3. La situación Podr iamos establecer que: 1, E I no disponer de una industria de co m pone n tes m icroe I ectrón i cos implica una dependencia, análoga a la dependencia de materias primas energéticas, 2. La partici pación de la tecnologia microelectrón ica en industrias no electrónicas es decisiva para mantener la competitividad de los productos clásicos. 3. La m icroclectrón ica da oportunidades de creación de nuevos productos y en consecuencia de nuevas i nd ust r ias empleos, De este planteamiento fundamental es importante hacer part !cipe a nU8stra clase po I it i ca y a n Lest ras estru ctu ras económicas e industriales, pues nuestra situación es de espectadores en cuanto a la fabricación de componentes mi c roe I ectró n i coso Se vien e h ab I and o del tema desde hace tiemro y continuamos hablando-La acción debe ser rápida, concreta y con la inversión adecuada. No valen parches o remiendos en el sector de componentes, Es algo más serio. En cuanto a la difusión general y promoción de aplicaciones de los microprocesadores, se han tomado acciones por parte de la Ad minístración que demuestran su inquietud, pero con ci fras muy ti"m idas comparadas con las de otros pa Ises. Los 10.000 millones de pesetas del plan inglés o los 1 4 000 millones de pesetas del plan alemán son orientativos de lo que es necesario para cambiar una estr u ctu ra i nd ustr i a I clás i ca a la nueva tecnolog (a, Hemos de ser conscientes de que un cambio tan profunda ex ige acciones de dimensiones análogas a las que han realizado otros. No nos engaflernos. Nosotros no podremos hacerlo con mellOs. La situación es tan crucial que el tópico de "Nueva revol ución industrial" y otros por el esti lo se quedan cortos. Las acciones necesarias son de tal trascendencia,! dimensión que la respuesta y soporte poi (tico al más al to nivel es decisivo. Si queremos 110 segu i r siendo diferentes tendremos que hacer lo que toda Europa está haciendo V hacerla ahora y con inversiones análogas. El Plan de la Industria Electrónica Nací on a I puede dar el p I anteam iento adecuado y presentar los esquemas de acción que esperemos que el Gobierno asuma, y no sea un estudio más, como otros de triste recuerdo.
30 oct 2015
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La industria nacional y la defensa
Hemos asistido estos días a la trágica confirmación de la importanci a de la electrónica en un conflicto bél ico moderno que ha pasado de tecnología auxiliar a asumir el papel de arma de empleo directo. Aún conociendo que detrás de toda arma (con independencia de su nivel de sofisticación) está el hombre, desde un punto de vista puramente técnico pa. rece supérfluo resaltar la importancia de la electrónica como medida de la capaci. dad de Defensa de un país y su grado de independencia industrial y por ente militar. Efecti vamente, si anali zamos las funciones tácticas de cualquier ingenio militar moderno, nos daremos cuenta de que su base es preponderantemente elec. trónica. Los modernos buques, aviones, o vehículos terrestres incluyen equipos y sistemas electrónicos que, en los casos de mayor complejidad, llegar a superar el 50 por ciento del precio fi nal del conjunto. No es de extrañar que por esta razón, el contratista global de los últimos buques de la Mari na Alemana sea precisamente una empresa electrónica en lugar de un asti I1 era conven ci ona I . Las antiguas mentalidades que con. templaban la electrónica como un "canta m i n ante" de las fabri caci ones de defen. sa dan paso hoy día, a considerar las fa. bricaciones clásicas como meros veh ículos portadores de electrónica. Si abandonamos el campo de los materiales operativos y abordamos el del entrenamiento en el empleo de los materiales modernos, veremos todo un conjunto de herramientas didácticas y de ensayo, basadas en la electrónica, la cual permite por medio de los simuladores realizar operaciones, maniobras y pruebas . que por su costo o riesgo son impensa. bles. Todo lo anterior no hará sino re. crudecerse en un futuro inmediato, pues la historia nos enseña dos lecciones a este respecto: no hay arma sin contraarma y la mejor contraarma es un arma del mis. Antonio Rodriguez Rodríguez Director General de la divisiÓn de Electronica e Informática del INI mo tipo. En otras palabras: la mejor contraele ctrón i ca será otra el ectró n i ca. Si damos por demostrada la importancia de la electrónica en la Defensa, podemos pusar a efectuar el análisis de su situación industrial en España. Históricamente, y tras el paréntesis que supuso la famosa ayuda americana, que prácticamente desmanteló nuestra reputada industria de Defensa, la pri mera preocupaci ón de nuestra Ad m in i straci ón h a s i do la compensaci ón de parte de las adquisiciones hechas en el exterior con el fin, no sólo de limitar nuestra exportación de divisas, si no de adquirir tecnologías de fabricación de moderna factura. Hoy en día, las únicas limitaciones de es. tas prácticas i nd ustria les puedo aseg u r a r que no son técnicas (calidad, volumen, precios, cadencias,...) sino I as propias de negociaciones de esta índole o las que imponen la rentabilidad de las cortas se. ries que precisa España cuando no se contempl a su exportación. La siguiente preocupación ha sido I a de logra r cofabri caci ones que i ndependicen el uso del armamento, capacitando a la industria para un adecuado manteni. miento, reposición y puesta al día de las con figuraci ones de los mode rnos s iste mas de combate; esto va lográndose habiendo alcanzado ya real izaciones muy por encima de los ejemplos que pOdrían haberse citado pocos años atrás. El paso lógico actual sería la aplicación de los de los logros anteriores a dise. ños puramente españoles o en colaboraci ones i nte rn aci onal es tanto par a sati sfa. cer nuestras necesidades nacionales como para poder atacar mercados de exporta. ción. La Ley de dotaciones presupuestarias para equipamiento y sostenimiento de las FF.AA. supone una oportunidad única para que España cuente con su propia tecnolog(a electrónica al imponer un marco de programación del gasto con horizonte suficiente. De los 2,3 billones de pesetas se pueden estimar en 100.000 millones de pesetas anuales los costos en e q u i pa miento electrónico (a precios constantes de 1982). Siendo un país un Siendo un país un todo armónico, no entramos la razón por la que nuestra industria de defensa tenga que sufri r de li mitaci ones más propias de país tercer. mundista que de nación que por su nivel industrial se sitúa entre las quince primeras del mundo y todo eUo conociendo el papel de la industria militar como motor de progreso tecnológico, de infl uenci a exterior y generador de empl eo. A mi juicio son pocas las condiciones para que, los que nos hemos preocupado por el futuro de esta actividad, veamos real izados n ues tros deseos como i ndustriales y como españoles, a saber: - Que la electrónica tenga carta de natu. raleza independiente no sometida, en lo esencial a negociaci ones extrañas a sus intereses. - Que las industrias conozcan a un nivel de detalle suficiente, el equipamiento correspondiente a la dotación presupuestaria de I a ley citada anteriormente junto con las líneas generales de la poi ítica industrial y tecnológica en nuestras F F .AA. - Que se establezcan unas líneas de acción prioritarias en el campo de la electrón ica con vistas a evitar la actual dispersión de esfuerzos, y llegar a una limitada y sana independencia; que di. chas prioridades estén cubiertas por incentivos a las industrias que asuman los riesgos de investigación correspondientes (quizás por una ley de contratación de prototi pos). Creo que no sería una afirmación gratuita asegurar que el Ministerio de Defensa puede contar con un plantel de in, dustr i as. ta nto pú bl icas como pr i vadas, dotadas de una capacidad probada a la luz de las no muy numerosas pero positivas experiencias.
30 oct 2015
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El ingeniero como funcionario generalista
Francisco Javier Noza Mián Ingeniero de Telecomunicación Técnico de Administración Civil Jefe del Servicio de Informática del Registro de la Propiedad Industrial El ín.eniero como funcionario .eneralista Difícil es, que al plantearse un análisis de la situación española en el momento presente no surja un prioritario problema: la reforma de la Administración Pública. En el contexto de este problema, trataré, en estas breves líneas, de situar ellJ"rpl del ingeniero como funcionario generalista o más concretamente como funcionario del C;uerpo Técnico de la Administración Civil. Una Administración Pública estructuralmente democrática y fun"~ionalmente eficaz es la descripción más breve que se puede realizar del modelo que pienso que se ajusta tanto al marco constitucional como a las demandas sociales. Sin duda alguna, el térm ino eficacia tiene un gran contenido anfibológico que trataré de precisar. La eficacia de la Administración Pública hay que situarla esencialmente en la prestación de bienes y servicios que se pueden agrupar en torno a dos grandes categorías: - La primera de ellas comprendería aquellos bienes y servicios en los que la componente infraestructural o constituye en si misma el bien o el servicio, o su contribución al mismo es, cuantitativamente, muy importante. Es decir, agruparía parcelas como las obras públicas, los transportes, las comunicaciones, la vivienda, la defensa, etc., que tradicionalmente vienen denominándose come infraestructuras técnicas. - La segunda lo haría respecto de los bienes y servicios en los que aliado de la componente infraestructural, los recursos humanos empleados juegan un papel decisivo. Se refiere, pues, a aspectos como la salud, la seguridad social, la educación, la cultura, el ocio, etc., que cabe englobar dentro de la categoría de las infraestructuras sociales. Las tendencias de los últimos años corroboran la creciente importancia de las infraestructuras sociales, cuya caren cia es fuente de insatisfacción social, mientras que la situación de las infraestructuras técnicas, al menos en términos relativos, es de estabilidad. Pues bien, ante este planteamiento cabría decir que los Cuerpos Especiales de Ingenieros en la Administración, han estado y están vinculados mayoritariamente con la infraestructura técnica. Por el contrario, el ingeniero como funcionario generalista, ha de situar su campo de actuación en el ámbito de las infraestructuras sociales, buscando una eficacia de la Administración Pública que se concreta en un incremento de la productividad social. La vertebración de un nuevo sistema administrativo, de gran complejidad, no sólo requiere una sofisticada regulación jurídica sino también un adecuado soporto técnico. Es por ello por lo que resulta imprescind ible la implantación de las modernas "técnicas instrumentales" de gestión, término éste quizá impreciso, pero que agrupa bajo él las aportaciones de un nuevo "Iogos" surgido a raiz de la revolución científico-técnica de los años cincuenta. En la implantación, desarrollo y correcta utilización de estas "técnicas imtrumentales" pienso que se legitima plenamente el trabajo del ingeniero como funcionario generalista, con el objetivo último de la consecución de una Administración más democrática y más eficaz. En definitiva este ingeniero ha de aportar sus conocim ientos para cooperar en la evolución de la Administración Pública que originariamente se constituye en torno a un "Iogos" jurídico, recibe posteriormente las aportaciones de un "Iogos" económico (momento que, en nuestro país se manifiesta meridianamente en la reforma de los años sesenta, con su intento de constituir una Administración para el desarrollo económico) y se encuentra ahora en trance de recibir otro "Iogos" que ha de responder a las demandas de una sociedad democrática, en un momento de crisis económica y en el marco de una transformación sustancial del Estado español. La reciente aparición de estas técnicas instrumentales de actuación en las organizaciones complejas, ha imped ido la acuñación, hasta el momento, de unas definiciones concretas y delimitadas que únicamente el paso del tiempo permitirá, pero podemos acercarnos a fijar un concepto integral de las mismas a través de su tipolog ía. Entre ellas podemos señalar: la estad ística descriptiva e inferencial, teoría de sistemas, dinámica de sistemas, evaluación de inversiones. programación lineal, gestión de aprovisionamientos, programación dinámica, teoría de juegos y de la decisión, anál isis de fenómenos de espera, simulación e informática y telemática (técnicas éstas que apoyan a todas las anteriores y donde nuestra profesión puede y debe aportar sus muchos conocimientos). Este conjunto de disciplinas es lo que Robert Lilienfeld ha dado en denominar "Systems Thinking". Estas ideas, aqu í brevemente expresadas, son las que han orientado y han hecho posible que en este momento el Cuerpo Técnico de Administración Civil cuente con un colectivo significativo de ingenieros que prestan sus servicios en muy diversas áreas de la Administración Pública. En definitiva, se trata de acercarnos a las ideas de Gordon S. Brown cuando señala que los in"genieros y la ingeniería deberán ocuparse de ahora en adelante, más del "Software Social", entendido como el conjunto de doctrinas, cód igos, proced imientos, reglas y en general, la cultura del mundo actual, que del tradicional "Hardware", del que venían ocupándose hasta el momento. Creo que una reforma auténtica de la Administración Pública en España no puede ser ajena a estos planteamientos, para que que un futuro cercano podamos decir que la letra del artículo 103 de nuestra Constitución es ya una realidad.
30 oct 2015
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Función social del ingeniero
Profesor Adjunto de la Cátedra de Microondas de la E.T.S.IT.M. Función socia de ingeniero in duda, la década de los 70, ha supuesto la consolidación de los aspectos más inmediatos, si se quiere más propios, de nuestra ingeniería. Por un lado, y desde la perspectiva del ejercicio profesional, el aumento cuantitativo del colectivo de Ingenieros de Telecomunicación, así como la diversificación de los contenidos de su trabajo, muestra un desarrollo importante de nuestra profesión, acorde con la demanda social de unas tecnologías (electrónica, informática y comunicaciones) que se presentan como la clave de cualquier futura aventura que, en materia de desarrollo económico, desee acometer este país. Por otro lado, este proceso se ha visto complementado con una mejora sustancial de la formación técnica que recibe el futuro ingeniero, a su paso por la Universidad. La renovación de Planes de estudios y la incorporación de profesorado joven a puestos de responsabilidad en las E.T.S.I.T. (Madrid y Barcelona), son claros indicadores de los esfuerzos realizados en este senti do. Sin embargo, a nuestro juicio, este panorama queda ensombrecido por el descuido de un aspecto tan fundamental como es el de la inserción de nuestra ingeniería, en la cada vez más compleja dinámica social. Y conste, que por inserción social entendemos algo tan modesto como es la participación del ingeniero en ámbitos de relación social distintos del exclusivamente profesional, de forma que los distintos grupos sociales, el ciudadano medio si se quiere, aproveche "todas" las posibilidades que ofrecen nuestros ingenieros, y no sólo aquellas derivadas de su puesto de trabajo u ocupación profesional. Esta incomunicación ciudadanoingeniero, paradójica en unos profesiona les que hacen del tratamiento y comunIcación de información, cometido cotidiano de sus vidas, no es un problema particular de la "telecomunicación", sino más bien herencia de la secular separación técnica-sociedad, que otras ramas de la ingeniería, algunas con siglos de experiencia, no han sabido solucionar. Nadie niega el papel fundamental de los ingenieros en la organización productiva, como actores claves en la invención, desarrollo y producción de objetos y prestación de servicios útiles al ciudadano. Pero, podemos preguntarnos: ¿No podr ía la ingeniería aportar soluciones en otros ámbitos sociales y políticos más amplios, aparentemente alejados de su actividad profesional propia? En nuestra opinión, la respuesta es afirmativa. El ingeniero, por su formación científico-técnica y su experiencia profesional, podría ayudar a resolver desde los problemas ciudadanos cotidianos, hasta los niveles de decisión política más elevados. Pero quizás, debiéramos ir más lejos todavía: el ingeniero, educado y acostumbrado en la búsqueda de soluciones técnico-económicas posibles, con los "pies en la tierra", teniendo siempre presente el criterio de optimización del resultado, puede aportar unos modos de comportamiento, de trabajo, y en definitiva una visión de los problemas, que, siempre en contraste con los procedentes de otros grupos sociales, podrían ser útiles a la colectividad. Sin embargo, es indudable que estas posibilidades planteadas en teoría, no se desarrollan en la práctica. La escasa participación del ingeniero, tanto individual como colectivamente, en asociaciones, grupos de promoción de ideas, etc., ni tan siquiera en la participación poi ítica, confirman (salvo excepciones) este hecho. Parece como si existiese una barrera insalvable que impide el entendimiento entre el ingeniero y el ciudadano medio. El ciudadano se sitúa frente al ingeniero con una peligrosa ambivalencia de sentimientos. Por un lado, depende de sus inventos, sin los cuales no podría mantener sus actuales condiciones de vida. Pero por otro, el ingeniero no deja de aparecérsele como un ser distante, poseedor de un saber, "el secreto tecnológico", al que no puede acceder. Ni su lenguaje, ni los procesos de que se sirve para construir los "artefactos", son inteligibles para él. El único vínculo de relación entre ambos, lo constituyen los propios objetos. Objetos que si en un primer momento, aparecen como "mágicos" (no se comprende el misterio de su funcionamiento), rápidamente se "naturalizan", apareciendo como algo dado y cotidiano, que no hace referencia a sus autores (entre otros, los ingenieros). Por su parte, el ingeniero contribuye a esta incomprensión con el exceso de tecnicismo en su formación y con los hábitos que desarrolla en el ejercicio de su trabajo. Acostumbrado a tomar decisiones técnicas ( ióptimas! ) en el marco laboral, encuentra serias dificultades para desenvolverse en ámbitos socio-políticos más amplios, en los que, en primer lugar, no está claro cuál es la decisión óptima en cada caso, y en segu nd o lugar, es preciso tener en cuenta otros factores, diferentes de los puramente racionales, tales como costumbres, sentimientos colectivos, normas sociales, etc. El Ingeniero, aparece así ante el hombre medio como "cabeza cuadrada", tópico que al fin y al cabo, no esconde más que una realidad de falta de flexibilidad, de la que tantas muestras hemos dado en otros tiempos. En nuestra opinión, la década de los 80, es un momento oportuno para iniciar el esfuerzo por romper el mencionado muro de incomprensión. Es necesario acercar la ingeniería al ciudadano, buscar un lenguaje que permita esta relación, y alcanzar cotas de participación social más elevadas. Este esfuerzo, debe comenzar desde la misma formación del ingeniero, mostrándole la importancia de "mojarse", tanto individual como colectivamente, en el diseño de un futuro socio-económico, que navega en un mar de desconciertos. Por otro lado, parece razonable aprovechar (quizás llenar de contenido) el marco institucional existente (Los Colegios y las Asociaciones profesionales) para este cometido. En efecto, cuando uno ojea un manual de Sociología política, los colegios profesionales aparecen definidos como "grupos de presión que pretenden influir sobre los órganos de decisión política, para obtener decisiones favorables en la defensa de los intereses económicos y profesionales de sus colegiados". Una visión tan estrecha de la acción de los colegios y asociaciones profesionales, carece de sentido en unos momentos en que el ejercicio libre de la profesión tiene un peso específico tan discreto. ¿No será el momento de iniciar una transformación en estas instituciones, de manera que se conviertan en grupos de promoción de ideas? Las últimas actuaciones de nuestro Colegio, tendentes a mostrar a la Administración, los partidos poi íticos, fuerzas sindicales, etc., la importancia de la Electrónica, Informática y Comunicaciones, como sector clave en el futuro modelo de sociedad, caminan en este sentido- Quizás, habría que pedirles objetivos más ambiciosos, más alejados de los órganos de poder, y más cercanos al ciudadano. Vivimos en un mundo en crisis, a la que por cierto nuestras técnicas han contribuido de forma nada despreciable. Son necesarias soluciones técnicas, pero sobre todo poi íticas. El espacio vital en que se desenvuelve el hombre de hoy, es eminentemente técnico, y sin embargo, hay un sen ti r cada vez más ex tend ido, d e rechazo hacia este substrato artificial y deshumanizado. Que 103"ingenieros de Telecomunicación comiencen a preocuparse por lograr una mejor inserción en la sociedad, no es algo gratuito. Responde a una necesidad de cambio.
30 oct 2015