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Artículo BIT
Ruido
Opinión Ruido os telecos conocemos muy bien el ruido. La historia de las telecomunicaciones ilustra la permanente y despiadada contienda que mantenemos con él; enseña, también, las tácticas adoptadas, en la conquista del tiempo y de los espacios, para proteger la información (hasta aprendimos a enmascararla para que el ruido interprete que es de los suyos sin maltratarla). Esta legendaria experiencia, además de alimentarnos de realidad, debería ayudarnos a sobrevivir en ambientes contaminados por la incertidumbre y el alboroto. Sin embargo, en los últimos tiempos, tenemos problemas para gestionar, de manera proactiva, el impacto de un ruido que nos perturba profundamente. Es consecuencia de un cúmulo de circunstancias y tiene distintos protagonistas; su fortaleza le permitió superar inmune el cambio de gobiernos del que ha salido reforzado con la protección de los hombres de la troika. Pongamos que hablo del ruido producido por el aluvión de grados del Plan Bolonia que lucen la etiqueta de ingeniería de telecomunicación, así como por los másteres acreditados de los que sólo una categoría habilita para ejercer la profesión de ingeniero. Y hablo, también, de ese ruido generado por la supresión del visado para los proyectos, por la ausencia de actividades reservadas a la profesión regulada o por los límites a la colegiación obligatoria. Percibo, además, el ruido debido a las dudas sobre la coexistencia de dos instituciones afines (una, el Colegio, de derecho público y otra, la Asociación, de derecho privado), ruido que se intensifica con el continuo descenso de la demanda para el título de ingeniero de telecomunicación y del número de colegiados. Con todo ello, se detecta una inquietante fragilidad de las cuentas de resultados de ambas organizaciones y la dificultad para revertir la situación. Puede que, cuando se publiquen estas líneas y gracias a la energía consumida en subrayar las diferencias y en la defensa del statu quo, alguno de los componentes de este zumbido haya desaparecido o resulte distorsionado. Otros sectores profesionales han organizado, incluso, campañas mediáticas, con declaraciones, entrevistas y publicidad: me temo que sea una estrategia de vuelo corto. Echo en falta un debate abierto sobre la reinvención y adaptación de las instituciones al nuevo marco que nos están dibujando. Somos socios fundadores del macroespacio de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) donde las telecomunicaciones desempeñan un cometido básico y transversal: ¿por qué no aprovechar ese papel tan relevante para impulsar un plan que resalte las cosas fundamentales que compartimos; que insista en los hechos y no en los orígenes; y que apueste por un acuerdo que nos una sin insistir obsesivamente en lo que nos distingue? Sólo una iniciativa imaginativa, ambiciosa, sin exclusiones y con servicios atractivos, podrá someter este ruido que nos desconcierta. De lo contrario, me temo que terminaremos formando un coro para cantar eso de “y con tanto ruido no escucharon el final” (Ruido; Joaquín Sabina). 3 L Javier Domínguez Ingeniero de Telecomunicación [email protected] Telecoms engineering has arduously fought a never ending battle against noise in order to achieve clear communications but recent legislation such as the Bologna Process has flooded its professional space with regulatory noise by diluting rights and responsibilities among many so-called compatible professionals. Other professional sectors have launched publicity campaigns and interviews aimed at defending their turf but this will be short lived. Maybe an open debate about reinventing and adapting to the new regulatory atmosphere can help our professional college by leveraging the relevance of ICT while emphasising our strengths while leaving differences aside. Noise
30 oct 2015
Artículo BIT
El país
Opinión l país está abierto en canal. Ya están al acecho quienes desde fuera quieren tomar lo más valioso ahora que está a precio de saldo y después, cuando culminen la rapiña, vendrán los buitres a hacerse con los restos. No quedará nada y habrá que empezar de nuevo. Los que han dejado el Estado al albur de los codiciosos son ignorantes o cínicos. En cualquiera de los dos casos el resultado es el mismo: han dejado al país, nos han dejado a los ciudadanos, sin herramientas con las que defendernos. Hay quien cree que la gente se ha acostumbrado mal. Que quiere que sea el Estado el que resuelva sus problemas. Hay de todo, pero las empresas, las más grandes y las más liberales son las que más utilizan el Estado. Necesitan de su diplomacia, de las gestiones del gobierno, del prestigio del país y de su dinero, el dinero de todos, para poder competir globalmente y generar retorno para sus inversiones. Todas lo hacen y en todos los países, que nadie se engañe. Que no nos engañen. EE.UU., paradigma del liberalismo, acude en ayuda de sus grandes empresas allí donde sea necesario. Las grandes compañías tecnológicas que dominan el mundo no serían lo que son, si los gobiernos de sus países de origen no pusieran su esfuerzo al servicio de ese éxito empresarial. Lo que ocurre ahora en España no ha sido repentino aunque lo parezca. Había muchas señales de aviso, pero había que escucharlas e interpretarlas. En el ámbito que más preocupa, el del empleo por ejemplo, hace veinte años que las grandes empresas empezaron a echar a ingenieros que apenas llegaban a la cincuentena. Nadie dijo nada. Nadie parecía preguntarse dónde estaba el negocio de desprenderse de los profesionales por la edad, aunque muchos fueran muy competentes y quedarse con los que fueran jóvenes sin importar si eran o no incompetentes. Ahora empiezan a aparecer artículos en la prensa que muestran preocupación porque las empresas no quieren a los mayores de treinta y cinco años. Todo tiene una causa y lo primero que hay que hacer para superar los obstáculos es conocer lo que los origina. No se puede encontrar la solución a un problema sin conocer el enunciado. A lo mejor todo tiene que ver con cosas que ocurren en otros lugares del mundo y que nos avisan de lo que está por venir. Ya sabemos que lo que sucede en el otro extremo del planeta no nos es ajeno. Si podemos comprar aquí a un precio irrisorio un buen producto es porque alguien lo está fabricando en unas condiciones que no queremos para nosotros. Esas ventajas de compra son los avisos de la pérdida que obtendremos en nuestra vida cotidiana a medio plazo, o sea, en diferido. Sigue habiendo señales que nos avisan. A unos trabajadores de nuestro país, de repente, sin aviso, les han bajado el sueldo casi hasta la mitad por hacer el trabajo que siempre han hecho. Hay que saber que eso es sólo el comienzo, en realidad el inicio de una manera nueva de hacer las cosas, de la pobreza que se instala. La pobreza no está en ganar poco, sino que, aun teniendo un trabajo, el salario que se recibe no cubre las necesidades básicas para vivir. Es imprescindible ampliar el horizonte de nuestras observaciones. Películas como “El espíritu del 45” de Ken Loach, referida a Reino Unido, o artículos como el del Premio Nobel Krugman, “Plutocrats feeling persecuted” publicado en el New York Times, nos hablan de un fenómeno global. La actual situación española, tan dolorosa, es en realidad un caso particular de un fenómeno más amplio.3 E Teresa Pascual Ogueta Ingeniera de Telecomunicación [email protected] El país This country is torn apart with scavengers waiting outside to feast on its spoils. Some believe people have been spoiled by expecting government to solve their problems but even the largest, most liberal worldwide companies use their governments to compete globally and obtain positive ROI. No one has asked why mature professionals were released on the basis of age regardless of their competence or that of younger replacements. Maybe this is related to what goes on elsewhere which brings cheap products manufactured under conditions we do not accept for ourselves. We must expand the scope of our observations as our pain is only an example of a much broader phenomenon. This country
30 oct 2015
Artículo BIT
Vamos todos a gestionar
José Eduardo Mohedano Córdoba Ingeniero de Telecomunicación [email protected] Vamos todos a gestionar n el número 194 de Bit, nuestro compañero Juan Santaella hacía referencia a un interesante dato del último “perfil socio-profesional del Ingeniero de Telecomunicación”: el salario de quienes poseen un máster supera en unos 15.000€ la media de los que no lo han cursado. Este dato confirma que este país -básicamente un mercado más de los inventos americanos y las manufacturas chinas- los ingenieros que no realizan tareas técnicas suelen estar mejor remunerados, a pesar de que el trabajo técnico suele ser más complejo y especializado. Además, la habitual mayor rentabilidad a corto plazo de las actividades especulativas frente a las productivas acentúa este fenómeno. Al respecto, cuando vi el plan de estudios de un módulo de formación profesional, me llamó la atención que incluyera una asignatura sobre administración de empresas. Inmediatamente pensé: si hasta los de FP se dedican a "gestionar", ¿quién hará el trabajo? Eso sí, estos hechos no ocultan una triste realidad: el retorno de inversión por realizar un MBA cada vez es menor, salvo que el profesional ya esté previamente posicionado en una carrera ejecutiva/directiva. Esta disminución de retorno también la viene padeciendo el propio Ingeniero de Telecomunicación y, en general, casi cualquier título universitario. ¿La razón? Una ley bien conocida en Microeconomía: los Rendimientos Decrecientes. Ya Thomas Malthus hizo referencia a este principio en 1798, en su famosa obra "Ensayo sobre el principio de la población". Con un ejemplo llano se entiende fácilmente: si 20 albañiles es el número óptimo para levantar un edificio, por encima de esa cifra cada albañil adicional aportará cada vez menos utilidad a la obra hasta llegar a un punto en el que la incorporación de nuevos albañiles suponga más molestias que beneficios. Aplicado a nuestro caso, la economía española ya superó hace años el umbral a partir del cual cada título universitario -primero- y cada título de MBA -después- empezaron a resultar de menor aprovechamiento tanto para la sociedad como para su poseedor. Buceando de nuevo en la Historia, la primera revolución industrial surgió en Inglaterra en el siglo XVIII gracias a que los mineros y los artesanos textiles aplicaron la fuerza del vapor. Fue en la segunda revolución industrial desde mediados del siglo XIX cuando la verdadera ciencia tomó el protagonismo sobre todo en Alemania y USA, lo cual supuso el desarrollo de nuevas industrias como la electricidad, la automoción, la química, la siderurgia o las propias telecomunicaciones. Alemania y Estados Unidos comenzaron a despuntar sobre Inglaterra gracias en gran medida a su sistema educativo. Las universidades británicas estaban más orientadas a la formación de las élites gobernantes de su vasto imperio, relegando a un segundo plano la formación científico-técnica. Y poco o nada había en el sistema británico parecido a una Formación Profesional. Frente a esto, Estados Unidos y Alemania contaron con una red escuelas técnicas en las que formar a trabajadores especializados y un sistema universitario en el que la formación científica y técnica recibía una atención preferente. El gobierno británico reaccionó exigiendo el etiquetado de la procedencia (el famoso "Made in") con intención de proteger su industria, aunque el efecto fue contraproducente, ya que los consumidores preferían aquellos con la etiqueta "Made in Germany". De todos es conocido que en la Primera Guerra Mundial Inglaterra y Alemania dirimieron a cañonazos su rivalidad comercial, lo cual es casi un símbolo de esa dicotomía, ya casi ancestral, entre la ingeniería y el "management". La educación científica y la ingeniería han sido claves en el desarrollo económico y social de los dos últimos siglos, pero ahora parece que hemos llegado a un punto en el que mayor tasa educativa no aporta mayor productividad al sistema. Se hacen necesarias nuevas formas de aprovechamiento de los títulos, extrayendo mejor el talento que hay detrás.3 E Education in science and engineering have been the key drivers of economic and social development in the last two centuries but the industrialized world has reached a point at which greater levels of education do not lead to more productivity. New means of extracting talent from college degrees are needed as the Law of Diminishing Returns currently applies to the swollen number of technical degree holders with an MBA that end up in non-technical management positions with scant additional income as a result of the oversupply of such professionals. Let’s all go into managment Opinión
30 oct 2015
Artículo BIT
Intraemprendimiento
José Eduardo Mohedano Córdoba Ingeniero de Telecomunicación [email protected] Intraemprendimiento A finales de 1990, el ingeniero de software Patrick Naughton de la compañía Sun Microsystems se hartó de intentar mantener diariamente los cientos de APIs (Application Programming Interfaces) utilizadas en la empresa. Cuando le comunicó a su jefe y amigo Scott McNealy su decisión de aceptar una oferta de empleo de la compañía NeXT, McNealy le pidió que escribiera sus quejas y sugerencias. Naughton no se mordió la lengua en su lista de deficiencias, pues suponía que iba a abandonar la empresa de todas formas. Sin embargo, para sorpresa de Naughton, su jefe distribuyó la carta y recibió mucho respaldo a nivel interno. Incluso Bill Joy -cofundador de Sun- y James Gosling apoyaron sus comentarios y los hicieron llegar a otros directivos. El día en que Naughton iba a dejar Sun, recibió una contraoferta de la empresa en la que se le comunicaba la intención de crear un equipo secreto de expertos desarrolladores de software para que hicieran lo que quisieran, con el único requisito de que fuera innovador. Naughton aceptó y se incorporó al equipo de trabajo, denominado Green. Las seis personas que lo formaban, entre los que se encontraban también Bill Joy y James Gosling, se recluyeron para examinar las tecnologías existentes en el mercado en aquel momento, fijándose especialmente en dispositivos electrónicos de gran consumo. El grupo comenzó el desarrollo de un nuevo lenguaje de programación llamado Oak, que en 1994 fue renombrado a Java. Gracias también a la expansión paralela de la World Wide Web, Java tuvo un éxito arrollador, haciendo ganar muchos millones de dólares a Sun Microsystems y a toda la industria TIC en general. Dicen que el ser humano medio no aprovecha ni siquiera el 20% de su capacidad cerebral. Extrapolando, podemos hacernos algunas preguntas: ¿cuánta capacidad de sus empleados aprovechan las empresas? ¿Cuántos "Javas" nunca llegaron a ver la luz? ¿Cuántos Patrick Naughton fueron dejados escapar con indiferencia? La historia de la tecnología está plagada de casos de empresas que no supieron ver lo que tenían delante. Steve Wozniak era empleado de Hewlett-Packard y tenía la obligación contractual de presentar sus ideas a la empresa: "¿Para qué quiere la gente un ordenador?" Steve Jobs supo responder a esta pregunta. En 1876, cuando el empresario Gardiner Greene intentó vender la patente del teléfono a Western Union, le contestaron: “No nos interesa un simple juguete electrónico”. La crisis ha puesto de moda la palabra emprendimiento. También se habla del intraemprendimiento, una alternativa perfectamente válida para aquellos profesionales que no se atreven a montar un negocio por su cuenta y para aquellas empresas que saben de los beneficios que pueden obtener del aprovechamiento del talento de aquellos empleados más inquietos e innovadores, rompiendo los corsés de los supuestos "planes de carrera". La gestión de RRHH por competencias (un perfil predefinido con un coste fijo establecido) debería ser sustituida, o al menos complementada, por la gestión del talento y las capacidades de seres humanos con nombre y apellidos. El problema es identificar a las personas con un talento especial pues, para empezar, los encargados de esta tarea han de tener a su vez el don de saber descubrirlo. Algunas empresas cuentan ya con programas de emprendimiento interno, fuera de los canales tradicionales, para favorecer a los empleados que destacan por su capacidad transgresora e innovadora. Seguramente el equipo Green no habría creado Java sin Sun Microsystems, y la compañía no habría triunfado tanto sin la inquietud de Patrick Naughton. Many companies have established internal programs that allow employees to develop innovative ideas within the corporation thus promoting entrepreneurial efforts that leverage available resources and technology to produce new, game changing products and techniques. The global financial crisis has brought entrepreneurs to the forefront of attention but few companies have replaced preestablished job descriptions and costs with human resource policies and professionals that allow the promotion of innovation and new technologies. History is full of cases in which companies failed to recognize the potential of their own employees within their organization. Insider Entrepreneurs
30 oct 2015
Artículo BIT
La Orden
La Orden No quiero avasallarles, pero ¿conocen la Orden Ministerial CIN/355/2009 de 9 de febrero de 2009? Define los requisitos de los planes de estudios y las capacidades que han de adquirirse para la obtención del título de Ingeniero de Telecomunicación. Si no la leyeron, les sugiero que lo hagan: es breve y sustanciosa (www.boe.es, BOE de 20 de febrero de 2009). Les confieso que cuando repaso las competencias que determina “La Orden” experimento sensaciones dispares. Por un lado, mi autoestima se resiente al dudar de si cumpliré las condiciones exigidas. Por otro, me invade una dosis de escepticismo sobre la viabilidad de que un título universitario asegure esas capacidades (sic) “en todos los ámbitos de la Ingeniería de Telecomunicación”. Despacho rápidamente lo de la autoestima: advierto que “el papel lo soporta todo” y me doy la absolución persuadido de que las competencias más sólidas e influyentes se adquieren con el ejercicio de la profesión. Intento combatir el escepticismo y consulto, en varias universidades, la oferta de ese Máster que habilita para el título profesional de Ingeniero de Telecomunicación. Como no podría ser de otra manera, todas ellas ofrecen respuestas miméticas en su declaración de intenciones y objetivos: fieles a lo que determina “La Orden”. La cosa cambia cuando se analizan los programas de estudio: dedicación (créditos ECTS) requerida y asignaturas. Al escepticismo se añade el desconcierto. Hay propuestas de 72, 90 ó 120 créditos ECTS. Como han sido evaluadas y aprobadas por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), habrá que suponer que todas permiten lograr las capacidades exigidas por “La Orden”. ¿Será cierto? Si examinamos las materias, encontramos títulos sugestivos con guías docentes estimulantes, pero me siento incapaz de deducir si los egresados de cada Máster habilitante habrán adquirido todas las competencias que adornan al título. Llegados a este punto, sólo queda confiar en el prestigio del centro como garantía de que se cumplirán las expectativas del plan de estudios. Tengo la impresión de que a los responsables de los másteres, frente al maximalismo de “La Orden”, les asaltó el sentido práctico y negociaron unos contenidos realistas y viables. Tanto es así que, en algunos casos, se definen especialidades e itinerarios en aparente (pero radiante) contradicción con lo dispuesto, es decir, que las aptitudes requeridas para la obtención del título lo sean en todos los ámbitos de la Ingeniería de Telecomunicación. Así las cosas, ¿no se justifica revisar el contenido de “La Orden” para que el posgrado que otorga el título sea un proceso formativo vanguardista, flexible, coherente con la realidad docente e industrial y mucho más motivador para captar al futuro profesional emprendedor? Sugiero la organización de foros en los que las universidades expliquen la estructura de los programas de estudio de sus másteres. Quizá el primer compareciente tendría que ser el defensor de “La Orden”. Estoy seguro de que el debate ayudaría a resolver las incertidumbres del presente y a elaborar propuestas para el futuro. Javier Domínguez Ingeniero de Telecomunicación [email protected] Education Ministry rule CIN/355/2009 issued 5 years ago establishes the requirements and capabilities needed in order to obtain the title of Telecommunications Engineer. Upon reading said text my first feeling is that of scepticism towards the viability of obtaining the capabilities set forth “in all areas of Telecommunications Engineering” simply with such college degrees. Several university websites offer Telecoms Masters degrees that fit nicely with the Ministries’ rule but with vastly different ECTS credit requirements marketed with enticing student guides. The author proposes reviewing this Ministry rule to achieve a flexible, up to date education that is coherent with academic and industrial realities and which motivates professionals with entrepreneurial spirit. Ministry rules
30 oct 2015
Artículo BIT
La opinión SÍ
Mi opinión es sin duda que la opinión Sí importa. Pero no opinar por el hecho de decir algo o participar en el debate, sino la opinión con fundamento, como diría un famoso cocinero, o con base en el know how, como se suele decir en el mundo profesional. Mostrar lo que piensas, tanto en lo que compartes, como en lo que estás en desacuerdo, siempre desde el respeto, es positivo, aunque también es cierto que muchas veces tienes que tomar tus precauciones, o mejor dicho, tus consideraciones. El trabajo que desempeñas, la confidencialidad de la información que manejas, las normas internas de las empresas y otros factores son premisas que debes tener en cuenta y respetar al máximo a la hora de expresar tu opinión. Salvando estas circunstancias que, como repito, es importante tener en cuenta, una buena opinión es siempre bien recibida. Desde mi punto de vista, la valoración de una persona es mayor cuando de él percibes que te transmite su opinión, porque denota confianza y transparencia. Una persona que te dice lo que piensa, que manifiesta su opinión, aunque a veces no estés alineado con ella, es sinónimo de franqueza y cercanía. Pero ojo, siempre una opinión razonada. Desde el punto de vista laboral, el análisis es parejo. Un profesional que transmite sus opiniones representa un valor en la empresa, porque de su opinión se pueden extraer muchos resultados positivos. En primer lugar una transmisión del conocimiento, del know how, algo muy de moda en las compañías. También fortaleza para el trabajo en equipo, ya que opinar desemboca en cercanía y confianza, y ello es clave cuando se trabaja en colaboración. Y además es un elemento para percibir la motivación y de esta forma poder actuar para mejorarla si fuera el caso. Tenemos que valorar esos puntos positivos para concienciarnos de que nuestra opinión es importante. Los puntos negativos se difuminarán cuando las consideraciones sean aplicadas. La juventud y las distintas generaciones que conviven en el trabajo son dos conceptos de análisis en la opinión. En un trabajo conviven mileniales, profesionales de la generación X, tradicionales, etc. Esto se traduce en una mezcla de conocimientos y de experiencia, una riqueza directamente proporcional a la expresión de la opinión. Es muy importante que los profesionales de mayor experiencia transmitan su opinión a los más jóvenes y que éstos sepan escucharla. De la misma forma, la opinión de los más jóvenes debe ser valorada. Su naturaleza intrínseca como generación y sus conocimientos adquiridos dan fortaleza a lo que puedan transmitir. La mentoría cruzada es sinónimo de crecimiento. Pero no es válida cualquier opinión. Opinar por opinar no tiene valor en sí mismo, porque al igual que una opinión con criterio suma enteros para una valoración positiva, la opinión sin contenido es claramente identificable y resta más que sumar. Opina con criterio y siempre que tengas algo que decir. Sino escucha, puesto que es igual de importante para forjar tus opiniones. Este artículo representa una opinión personal sobre la importancia de la opinión. También una invitación a participar en estas páginas de BIT. Es decir, mi opinión es que la opinión SÍ importa. Vaya trabalenguas. La opinión Sí importa Although some people believe that opinions are largely worthless, the author explains that reasoned opinions based on solid fundamentals, know how and experience are a positive means for sharing information. Opinions expressed must respect others and stay within the limits of circumstances involved but those that express constructive opinions portray truthfulness and proximity while projecting motivation and interest in the subject at hand. Opinions made just to make oneself heard are useless but opinions shared among different age groups help transmit previous lessons learned as well as the latest trends, both of which lead to improved decision making. Opinions Do matter
30 oct 2015
Artículo BIT
Productividad
José Eduardo Mohedano Córdoba Ingeniero de Telecomunicación [email protected] Productividad finales de 2013 tuve el privilegio de participar en un proyecto cerca de Stuttgart, en Alemania. El despliegue era urgente y, sobre la marcha, me di cuenta de que me venía bien un segundo ordenador para poder trabajar más rápido en varias cosas al mismo tiempo. Comenté esta conveniencia a mi tutor alemán, sin muchas esperanzas, y cuál fue mi sorpresa a la mañana siguiente cuando apareció con el equipo, tras haber realizado las gestiones necesarias. ¿Se imaginan cuál habría sido la reacción en muchas empresas españolas? “¿Pero tú qué te has creído?” es lo menos que me habrían dicho en algunas. Carcajadas se habrían escuchado en otras. Sin embargo, aquel buen alemán se esforzó por ayudarme sin dudar en todo lo que me hiciera falta. Dicen las estadísticas que la productividad en España es baja y sin embargo en general los alemanes salen antes de trabajar, habitualmente a su hora, yo lo he visto con mis propios ojos. Por tanto, aquí hay algo que no cuadra. Si definimos Productividad como el cociente entre el resultado producido y los factores que han intervenido en la producción (tradicionalmente tierra, trabajo y capital), podría parecer obvio que para aumentar la productividad hay que obtener más productos o servicios y a ser posible invirtiendo menos recursos. Pero pensémoslo un poco mejor. Como se explica en Economía, el crecimiento se da como resultado de ganancias de productividad que fundamentalmente nacen de cuatro tipos de fuentes: 1) Inversión (crecimiento soloviano, en honor a Robert Solow): la productividad del trabajo depende de la cantidad y calidad de los equipos con que cuenta el trabajador. Si mejora la relación capital-trabajo, es decir, si cada trabajador cuenta con más o mejores medios, aumenta la producción per cápita. 2) Expansión comercial (crecimiento smithiano, por Adam Smith): el aumento de la productividad nace en este caso de las mejoras derivadas de la división del trabajo (más especialización en las tareas y más capacitación de los trabajadores) vinculadas al aumento de los intercambios comerciales. 3) Efectos de escala: se deriva de la reducción de costes unitarios cuando se produce en mayores cantidades. 4) Conocimientos (crecimiento schumpeteriano, por J. A. Schumpeter): el aumento del caudal de conocimientos, técnicos y organizativos, es cronológicamente la última de las fuentes de mayor productividad. Para lograr no sólo el crecimiento sino también el desarrollo económico, se ha comprobado históricamente que, por encima del crecimiento extensivo (aporte de más factores de producción), la clave está en el crecimiento intensivo, el cual proviene sobre todo de: a) Nuevos convertidores y fuentes de energía. b) Nuevas herramientas, máquinas o procesos. c) Nuevas formas de aprovechamiento y organización de los recursos existentes. A mí, de lo mencionado, me gusta especialmente todo lo que suene a inversión, conocimiento, técnica e innovación. Seguro que a ustedes también. ¿Será porque soy Ingeniero, aunque no nací en Alemania?.3 A Productivity can be defined as the quotient obtained by dividing results produced by the sum of all factors involved in their production. Economic theory states that growth is obtained from increases in productivity which is derived from four sources. Investment, as productivity depends on the quantity and quality of available means. Commercial expansion, as increased trade leads to greater specialization of a larger number of workers. Factors of scale, that reduce unit costs with larger volumes produced. Technical and organizational knowledge based productivity increases, which are the most relevant in today’s world. Productivity
30 oct 2015
Artículo BIT
Tan viejo, tan joven
Tan viejo, tan joven o hace mucho, cuando el ocaso del monopolio telefónico, estuvo de moda la segregación de los negocios de las telecomunicaciones. Contaban los expertos que era para facilitar la regulación y favorecer la competencia. Dudo sobre cuál fue realmente el desencadenante: si los motivos señalados o la estrategia de generar oportunidades para la cotización en Bolsa. Como era lógico, el móvil y los datos suscitaron las mejores expectativas y reivindicaron sus especificidades para lograr la máxima autonomía de la dominante red telefónica. Dejo para los analistas financieros la valoración de las aventuras bursátiles. Me quedo con la constatación de que, en una década, hemos pasado del “todo separado” al “todo en uno” pero con competencia. Sucedió que el maridaje del par de cobre con el ADSL cambió tanto la percepción del servicio fijo que su atributo esencial ya no es la telefonía sino el acceso a internet. Los terminales telefónicos, convertidos en objetos vintage, han cedido su protagonismo al ordenador. Así, la inteligencia ya no se limita al núcleo de la red sino que se dispersa hacia los extremos desde donde los usuarios aportan intensamente la suya. Con ello, se rompen los esquemas de los operadores ante la considerable inversión a que les obliga la demanda de mayor velocidad de conexión. Nos encaminamos hacia un escenario tecnológico con sólo dos protagonistas, la fibra óptica y la familia de protocolos TCP/IP, junto con un invitado coyuntural, el xDSL. En el tránsito, urge mejorar la calidad del WIFI y resolver el tratamiento de los residuos de la conmutación de circuitos, del acceso RDSI, la SDH, del ATM… Quiero creer que esta síntesis tecnológica beneficiará al consumidor ya que, además de reforzar la convergencia de los servicios y la simplicidad de la factura, debería reducir los precios por aquello de la homogeneidad, los grandes volúmenes y el ahorro en el mantenimiento de la red. Al lado del veterano servicio fijo, destaca el ímpetu juvenil del móvil. Este, en su corta trayectoria, y bien acompañado por unos terminales cada vez más inteligentes, ya ha probado varias opciones para el acceso múltiple radioeléctrico: el FDMA, el TDMA, el CDMA, llegando, últimamente, con la 4G, a apuntarse a la moda del OFDMA e ingresar en la familia del IP. No vendría mal, ahora que se dispone de una amplia reserva espectral, un poco de reposo en el devenir de la interfaz radioeléctrica. Así, los operadores con red podrían dedicar más recursos a mejorar la cobertura, también en interiores, y a incorporar soluciones que adapten dinámica e instantáneamente la conectividad a las variaciones de la demanda. Con el sustrato IP omnipresente en todos los niveles de las redes, toca atender las necesidades de los consumidores con aplicaciones y contenidos unificados, y acertar en qué y cómo cobrar. Mientras, los usuarios apreciaríamos se reforzase la seguridad y privacidad de los datos personales para recuperar la confianza en los servicios de telecomunicación. Me temo sea un propósito frustrado.3 N Javier Domínguez Ingeniero de Telecomunicación [email protected] In recent years the telecommunications business has gone from segregated service offerings to today’s triple and quadruple plays that integrate landline, mobile, data and TV as a package, billed in a single invoice. Customer perception has shifted from fixed voice to mobile and internet access while operators strive to figure out how to generate income from a combination of services. This evolution will hopefully bring improved quality at reduced prices along with greater capacity, security and privacy. It may be wise to carefully plan the use of newly available spectrum in order to improve overall and in-building coverage for new mobile applications. So old, so young Nota de autor: Disculpen si, como mandan los cánones periodísticos, no se indica el significado de las siglas. Hubiera resultado tedioso cuando sólo se pretendía hacer un relato anecdótico.
30 oct 2015