Artículo BIT
Catarsis
Opinión Catarsis Estoy a punto de tirar la toalla: no encuentro el tema sobre el que enredar en el próximo número de la revista BIT, el que, transcurridas varias semanas, tendrá usted delante. Repaso los asuntos de actualidad que pertenecen a la idiosincrasia de los telecos e intento anticipar si, de aquí a entonces, ahora para usted, sobrevivirán o si aparecerán novedades que los invaliden. Ninguno me estimula para aportar mi mirada porque intuyo corresponden a coyunturas muy inestables. Me resisto a divagar sobre los rasgos de la crisis o el futuro de la profesión: mi ánimo no está para homilías ni discursos de autoayuda. Descarto acudir a Wikipedia para documentarme sobre siglas de nuevas tecnologías ya que mi descripción resultaría trasnochada. En fin, que no logro superar esta sensación que me bloquea para atrapar la idea que active mi creatividad. ¿Sería más fácil si colaborase en un medio de comunicación más habitual? Me resisto a crear un blog personal con plena libertad para escribir siempre que se me antoje: sospecho tendría escasa audiencia. Tampoco me entusiasman las redes sociales, mejor avenidas con el tapeo de la inmediatez, el anuncio de convocatorias, la autopromoción o la simple curiosidad. Francamente, prefiero compartir el ambiente de BIT y acompañar a Julián Fernández Navajas en sus excursiones por mis tierras aragonesas, envuelto en los aromas de las historias vinícolas de Manolo Gamella. En el estado de catarsis en que me hallo, fantaseo con una revista que haga un uso intensivo de las virtudes del medio digital sin limitarse a un simple archivo en PDF: además de conseguir un ahorro importante, se agiliza su edición y difusión. Imagino que la información se renueva al ritmo de la actualidad y la oportunidad; que se insertan nuevos artículos sin necesidad de eliminar los anteriores; y que se integran boletines electrónicos como el 0.1noticias. Sueño con un formato de edición adaptado al tamaño de las pantallas de las tabletas: una sola columna en lugar de las dos o tres del actual BIT que convierten en pesadilla su lectura electrónica. Y como somos de teleco, marca de tecnologías avanzadas, supongo que se incorpora información multimedia (audio y vídeo) y enlaces para acceder a otras páginas web. Pero siempre priorizando el análisis y la divulgación, con relatos breves y entrevistas resumidas, que ayuden al lector a entender y profundizar en lo anticipado por otros medios o plataformas. Reconozco que el olor del dinero rompe la magia de la fantasía, pero no consigo desligar la reinvención electrónica de BIT de los asuntos económicos. Repaso el presupuesto del COIT para 2013 y observo que se asignan 150.039,10 euros a la “realización y distribución de la revista BIT”; resulta que ese importe es ligeramente superior al déficit previsto (145.390,17 euros) para este ejercicio. Así las cosas, un BIT digital ¿aliviaría la delicada cuenta de resultados y ayudaría a presentar un presupuesto más aseado? ¡Me salvó la campana! Con mis elucubraciones logré hilvanar un relato que servirá, si la autoridad competente y el tiempo no lo impiden, para volvernos a encontrar. Un placer. Javier Domínguez Ingeniero de Telecomunicación [email protected]
30 oct 2015