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Cuatro perlas sobre el engaño del Grado en Ingeniería de Telecomunicación
Este es el título de la última entrada que he publicado en la bitácora fgabiola.wordpress. com. Mal que nos pese seguimos siendo un colectivo más cercano al papel que a lo electrónico, así que viendo la aceptación entre aquellos que lo han leído, intento adaptar el lenguaje de los hiperenlaces al del texto plano. Aunque ya ha pasado más de un año desde que en febrero de 2009 se publicó en el BOE la Orden CIN/355/2009 por la que se establecían los requisitos para la verificación de los títulos universitarios oficiales que habilitan para el ejercicio de la profesión de Ingeniero de Telecomunicación, en la que la denominación Ingeniería de Telecomunicación quedada reservada para el Máster, y su uso no podría conllevar a error o confusión sobre sus efectos profesionales, parece que hay quiénes se resisten y no pueden superar la tentación de inducir a confundir la identificación de profesiones. Estas desgraciadas actuaciones exigen un inmenso esfuerzo de supervisión y seguimiento que afortunadamente está siendo llevadero gracias al actuar de muchos Ingenieros presentes en todos los territorios y centros, pero que implica un desgaste humano y un coste económico de difícil justificación. En las siguientes líneas se describen cuatro situaciones; son las últimas pero no las únicas y en todas ellas subyacen esos grandes principios del “... y si cuela...”, “...por intentarlo...”, presuponiendo elevadas dosis de desidia en todos aquellos que tanto tiempo y esfuerzo han dedicado durante estos últimos años para que la Ingeniería de Telecomunicación siguiera donde siempre ha estado. Los hay que al amparo del aclaratorio asterisco a pie de página de “pendiente de verificación” ofertan sueños de ser Ingeniero de Telecomunicación en cuatro años con un supuesto Grado en Ingeniería de Telecomunicación que saben que nunca será verificado positivamente por el Consejo de Universidades. Ofertas de fantasías similares las encontramos precedidas de la coartada de “Propuesta de...”, que acompañan al Grado de Ingeniería de Telecomunicación, y que nunca pasarán de la fase de propuesta. Encontramos también a aquellos que quieren rebautizar su colegio bajo la denominación de Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos de Telecomunicación y Graduados en Ingeniería de Telecomunicación. Batiburrillo que no se sabe muy bien si agrupa a profesionales, titulados universitarios de titulaciones inexistentes o una mezcla de todo ello. Y por último encontramos a los que recurriendo a la conjunción para no juntar las palabras Ingeniero y Telecomunicación juegan a la creatividad semántica proponiendo la aprobación de una nueva denominación para el COITT que vendría a ser Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos de Telecomunicación, Graduados en Ingeniería y Peritos de Telecomunicación. Pocas veces habíamos visto tantos esfuerzos desde tan distintos sectores por apropiarse y hacer uso ilegítimo de una denominación ¿qué tendrá? Francisco Javier Gabiola Ondarra Doctor Ingeniero de Telecomunicación Cuatro perlas sobre el engaño del Grado en Ingeniería de Telecomunicación
30 oct 2015
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La transformación de las operadoras españolas de telecomunicaciones
Las operadoras de telecomunicaciones en España han disfrutado durante varios años, de unos de los precios más elevados tanto en términos relativos como absolutos, con unos márgenes también bastante más elevados, que los de las operadoras de otros países. Los consumidores españoles además, tenían un gasto en telecomunicaciones bastante más alto. Sin embargo, la grave crisis económica que tan duramente ha impactado en España y de la que tardaremos en salir, ha cambiado drásticamente este favorable escenario. La guerra de precios de las operadoras de telecomunicaciones en España ha sido durísima, aumentando la sensiblemente competencia y haciendo imprescindible un drástico proceso de transformación. La exigencia de los consumidores españoles es hoy en día mucho mayor, siendo mucho más sensibles a la calidad y al precio. Esta nueva realidad exige que el enfoque tradicional de venta basado en el intercambio aislado, con técnicas de venta agresivas cuyo más triste exponente fue el “spam” telefónico de las teleoperadoras de marketing directo, se vea reemplazado por un enfoque orientado a establecer una relación estable y duradera con el cliente. Ahora es imprescindible conocer a fondo las necesidades de los clientes y conseguir su lealtad. El marketing transaccional o de masas ha ido dando paso a un marketing relacional o uno a uno. Los consumidores actuales demandan servicios agregados fiables y fáciles de utilizar, con tarifas claras y baratas. El personal comercial y de marketing de las operadoras se apoya desde hace varios años en herramientas CRM (Customer Relationship Management) para conseguir la satisfacción y retención del cliente. Las herramientas de venta a través de Internet permiten también una gran personalización y comodidad para los clientes, pues pueden directamente contratar o dar de baja sus productos y servicios en cualquier momento y lugar. Otra tendencia más reciente para mejorar la relación con los clientes es la apertura de tiendas físicas en la que asesorar a los clientes y resolver sus dudas y problemas cara a cara. Los operadores de telecomunicaciones son, además, empresas claramente concienciadas y activas en programas de RSC (Responsabilidad Social Corporativa) y sostenibilidad. Finalmente, la reducción de personal técnico y la subcontratación de actividades como la operación y mantenimiento de las redes, aumentando el porcentaje de personal dedicado a las tareas comerciales, es también un paso que han empezado a dar muchas operadoras españolas y que se consolidará durante los próximos años. Es decir, los operadores han pasado de una orientación al mercado centrada en el producto (la tecnología) y la venta, para centrarse en un marketing de relaciones (sus clientes). Por otro lado, la transformación a IP que se está produciendo con las redes de nueva generación, permite a las operadoras ofrecer a sus clientes paquetes de servicios diferenciados de alto valor añadido a un coste bastante atractivo, debido a la convergencia de servicios sobre una infraestructura común. Esto no sólo supone un cambio organizativo y de habilidades en la parte de infraestructura de los operadores (ingeniería, planificación, certificación, operación y mantenimiento, etc.), también supone un importante cambio en la comercialización de sus productos y servicios, donde el personal de marketing y ventas requiere de un mayor conocimiento técnico para entender el valor añadido de los distintos servicios y colaborar en la creación de nuevas ofertas atractivas a los usuarios, habilidad de transmitir de forma sencilla el valor de su oferta a los clientes y de transmitir a los suministradores de equipos y servicios las necesidades de sus clientes, etc.3 La transformación de las operadoras españolas de telecomunicaciones Ramón Jesús Millán Tejedor Ingeniero de Telecomunicación
30 oct 2015
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Tiempo muerto
Vaya por delante mi entusiasmo por el baloncesto. Aprecio la técnica de unos jugadores ambidiestros, que botan y mueven la pelota sin mirar, y que saltan y bracean con precisión y coordinación. Además, la colaboración y la generosidad, materializadas en las ayudas y asistencias, nos muestran la relevancia del quehacer colectivo sobre lo individual. Hay, también, en el baloncesto, más allá de las cualidades de los jugadores, una dinámica que me resulta estimulante. Jugar en un espacio reducido obliga a transitar, en décimas de segundo, de una mentalidad atacante a otra defensiva, o viceversa. Las situaciones se suceden a tal velocidad, que no cabe pararse a reflexionar sobre dónde situarse y qué hacer. Las decisiones hay que tomarlas corriendo, unas veces hacia delante y otras hacia atrás, sin estorbar a los compañeros y mirando dónde está el contrario, qué hace y tratando de intuir su reacción. Lo importante es anticiparse y obstaculizar la iniciativa del rival; complicar su trabajo, hacerle pensar; sorprenderle y evitar que nos sorprenda. Es cierto que, prescindiendo de matices cuantitativos, lo expuesto es característico de todos los deportes con balón. Sin embargo, en el reglamento del baloncesto (también aplicado a otras especialidades deportivas) existe una herramienta estratégica muy relevante: la solicitud de los “tiempos muertos”. Admitamos que, en un minuto, pocas cosas se pueden preparar que no se hayan ensayado antes. Más que ingeniar movimientos brillantes, la pausa sirve para aleccionar a los jugadores y procurar que modifiquen su actitud; intenta poner orden donde había desconcierto; corta el ritmo cuando es el contrario el que lleva la iniciativa; facilita el cambio de la estrategia defensiva, presionando al equipo contrario para obligarlo a pensar e incrementar la posibilidad de que cometa errores; o, elegir a otros jugadores que cambien el estilo del juego. Son de sobra conocidos los gurús que se sirven de esta dinámica deportiva para elaborar un discurso y crear un negocio que asesore en la toma de decisiones, en el liderazgo de grupos o sobre estrategias competitivas. Sin pretender emularlos, no puedo evitar el impulso de reclamar un “tiempo muerto” cuando percibo la necesidad de descifrar las claves de lo que acontece a nuestro alrededor, poner orden donde hay desconcierto, resolver conflictos, pasar página en historias que condicionan nuestra acción, limpiar el disco duro, vaciar el archivo de papeles y tirar de la cadena. Es crucial acertar en el momento de solicitar el “tiempo muerto”. Y qué mejor ocasión, ahora que la AEIT se toma un año para reflexionar sobre su futuro, para que el COIT aproveche la pausa y, conjuntamente con la AEIT, debatan cuál sería la (¿única, por eso de la convergencia?) estructura institucional más eficiente para la ordenación, representación, defensa e impulso de nuestra profesión. Y ya que estamos, no vendría mal mirar al banquillo y dar oportunidades a la cantera. 3 Javier Domínguez Ingeniero de Telecomunicación Tiempo muerto
30 oct 2015
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Cómo está evolucionando el grafo social de Facebook
Recientemente hemos conocido que el servicio de música Spotify había decidido dotar de funcionalidad social a su servicio, mediante la interconexión con la red social Facebook. Podía haber seguido el enfoque tradicional de desarrollar la funcionalidad dentro de su aplicación, pero prefirió un enfoque más pragmático: admitir que la componente social de los servicios se desarrolla cada vez más en las redes sociales y añadir dicha funcionalidad sobre la más grande de ellas, Facebook. Lo novedoso es que este grafo social está evolucionando y convirtiéndose en una estructura mucho más compleja y está previsto que siga evolucionando en los próximos años. Lo curioso es que esta evolución tiene mucho que ver con la “web semántica”, tanto por su semejanza primigenia como por las tecnologías que se van a utilizar para su puesta en marcha. El grafo social inicial era muy simple: el único tipo de entidades eran las personas y el único tipo de relaciones eran las de amistad. A medida que Facebook iba añadiendo nuevas posibilidades a su red social online, el grafo social se iba enriqueciendo. En cuanto a entidades disponibles, aparecieron los “grupos” y las “páginas”. Y en cuanto a las relaciones, se añadieron las de “pertenecía a un grupo” y la de “ser fan de”. Lo que ha anunciado la compañía es que en los próximos años este grafo social evolucionará y será posible incorporar objetos que no se encuentren dentro de la red social online. Se trataría de páginas web externas a Facebook que podrían ser referenciadas y manejadas dentro de la red social, tendencia que seguramente se extenderá más y más. Esto supone un movimiento hacia la conexión con lo que se denominan objetos sociales, es decir entes alrededor de los cuales se establece una relación social entre las personas. Pero nada impediría que esta relación se extendiera también a objetos, que obviamente necesitarían una forma de trasladarse al mundo digital. En este terreno existen cada vez más iniciativas para crear una gran base de datos unificada de objetos, uno de los elementos clave de la futura Internet de las Cosas. El espectro de posibilidades que se abre es enorme y las tecnologías semánticas podrían empezar a tener ese papel destacado que Tim Berners-Lee anunciaba y que nunca llegó. Lo que no queda tan claro es como se va a materializar en acciones concretas, puesto que lo que se conoce hasta ahora tiene mucho componente tecnológico y escaso de negocio. El potencial de relación entre entidades es cada vez mayor y decisiones como la de Spotify podrían convertirse en una norma y no en una excepción. Los nuevos modelos para la creación de servicios son cada vez más acusados y la creación de centros de referencia alrededor de los cuales se desarrollan determinados tipos de funcionalidades es cada vez mayor. Y ante este esquema de relaciones cabe plantearse cuál es el papel que queda para cada uno y que le deja el entorno para él.3 ¿Cómo está evolucionando el grafo social de Facebook? Carlos Domingo Soriano Director de Internet, Multimedia y Multilingüismo de Telefónica Investigación y Desarrollo Salvador Pérez Crespo Gerente de Strategic Foresight de Telefónica Investigación y Desarrollo
30 oct 2015
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Un sueño
En un mundo en el que todo tiende a digitalizarse, la televisión no podía quedarse atrás. Se trataba de pasar de la señal analógica, sistema tradicional para recibir la televisión, a una señal digital que es mejor, claro está, si se aprovecha. La señal de televisión analógica presentaba una serie de desventajas que la digital convierte en avances. Entre ellas destaca la saturación del especto radioeléctrico, que limita el aumento de canales que se podían emitir y recibir, problemas en la recepción de la señal, necesidad de un nivel de señal bastante alto y muchas limitaciones a la hora de enviar datos junto con la imagen y el sonido. Y en la era de la información, este tipo de pegas eran insufribles. Gracias a la TDT podremos recibir numerosos canales de televisión de forma gratuita: tanto los canales actuales como otros nuevos, hasta 40 canales próximamente; disfrutar de la mejor calidad de imagen y sonido y de los más avanzados formatos con imagen panorámica (16/9), sonido envolvente digital, subtítulos, múltiples idiomas, etc, así como acceder a los nuevos servicios y contenidos interactivos MHP (Multimedia Home Platform). La TDT permite acceder a la Sociedad de la Información. El usuario accede a los servicios disponibles desde su televisor, selecciona la aplicación que desea, introduce sus datos (DNI electrónico), el sistema comprueba la identificación del solicitante y emisor y receptor intercambian datos. Además, existe la posibilidad de recibir la TDT en movilidad, ya sea con un teléfono móvil preparado o cualquier equipo que integre un sintonizador y tenga la antena adecuada. La menor potencia de señal necesaria para tener la señal digital lo podría hacer posible. Sin embargo, es ahora cuando salen a la luz las deficientes instalaciones de TDT realizadas por profesionales sin experiencia. Quienes al final las resuelven son las empresas autorizadas con técnicos de telecomunicaciones con cierta experiencia y competitividad. Considero que el principal deber que tiene la Asociación y el Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación es evidentemente velar por la defensa de los intereses, en este caso, de nuestro colectivo, que tiene que ver con la información y la formación, indispensables en un sector tan cambiante que exige a sus profesionales estar continuamente al día. También considero que debe ser un punto de encuentro en el que compartir experiencias. Me agrada y alegra enormemente ver en nuestras reuniones interprofesionales cómo las empresas y profesionales, que son competencia en el mercado, trabajan juntas e intercambian experiencias en beneficio de la actividad, del sector y en definitiva del usuario. Martin Luther King, Jr. dando el discurso en la Marcha en Washington por los Derechos Civiles, mencionó una frase que quedará para la posteridad: ”yo tengo un sueño”, cuando habló poderosa y elocuentemente de su deseo de un futuro en el cual la gente de raza negra y blanca pudiesen coexistir armoniosamente y como iguales. Pues yo tengo otro: que la letra I, vaya unida a una orquesta formada por Información, Imaginación e Innovación y, sobre todo y ante todo, dirigida por la I de un Ingeniero de Telecomunicación.3 Juan Luis Pedreño Molina Decano de la demarcación del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación de la Región de Murcia Un sueño
30 oct 2015
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Creación o institución
Convertir una idea, proyecto o colectivo en institución no significa perder la creatividad, pero tiene mucho de parálisis. Por eso, las instituciones son el blanco natural de ataque de los que reclaman la esencia perdida para recuperar la frescura del acto creador. Sin embargo las instituciones son las construcciones visibles de esa ejecutoria fundante: una idea feliz, una innovación radical, una filosofía rompedora. Sin la institución no sería posible la continuidad ni la legación, por lo tanto se concluye en que son necesarias como así lo han confirmado las civilizaciones más prudentes de la historia. En el mundo Teleco el alcance institucional es difuso por la propia materia que desdibuja los rasgos característicos de una institución perdurable: fuerte simbolismo físico, vínculo a una localización geográfica, resistencia al cambio, petrismo. Nuestra disciplina es un espectro ensanchado que tiene influencia en naturalezas bien distintas que van desde la investigación universitaria hasta las multinacionales tecnológicas pasando por los centros de excelencia o los talleres de los futuros gurús. Aunque esta materia de estudio, de mercado, de investigación no juega en esas coordenadas porque prima lo virtual frente a lo físico y el movimiento frente a la quietud, por lo tanto cualquier forma de normativizar este campo necesita de traje institucional con corte especial, que ninguna otra área de ingeniería en particular o del conocimiento en general requiere. El libre mercado como principio ordenador de la economía y hoy universalmente protegido, requiere de instituciones que lo postulen, también en nuestro sector. Así en Europa se ha construido un complejo jurídico-institucional en Bruselas y los estados miembros que defienden y promueve la feliz idea de Adam Smith aplicada a las comunicaciones electrónicas. Algo parecido ocurrió con el primer algoritmo de búsqueda de Google hasta convertirse en una multinacional gigante que cotiza en bolsa o la genial investigación en nuestras universidades para terminar en una burocracia subvencionada de congreso en congreso. Es evidente que algunas instituciones envejecen mejor que otras y que esa mayoría de edad es necesaria aunque sea inevitable que parte de la fuerza creadora se pierda por el camino. Sin embargo, el ritmo de la sociedad del conocimiento y las tecnologías de la información piden unas instituciones que evolucionen de la misma forma para servir al fin para el que fueron creadas. Quizá el problema de la esclerosis institucional pueda estar relacionado con la pirámide de Maslow o ser consustancial al hombre el crear y armar una herencia que le sobreviva. Pero esa secuencia que empieza en la creación para llegar a la institución no tiene porque ser necesariamente lineal sino circular. Y el círculo sólo se termina cuando la institución creada sabe que su objetivo último no es el interés creado sino servir a nuevos actos creadores que renueven su vigor. Así será en política y en economía, para la empresa y la universidad y cuantos ámbitos sea necesario ordenar y construir de forma que se aumenten los recursos creciendo sostenidamente. Salvaguardar el alma de la institución que sabe de su origen y trabaja para alcanzar su fin no será otro que cerrar el círculo volviendo al punto de partida.3 Gonzalo Moreno Muñoz Ingeniero de Telecomunicación Creación o institución
30 oct 2015
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La profecía de Nicholas Carr
Como si del profeta Isaías se tratase, en 2004 Nicholas Carr escribió las siguientes palabras: ““Las empresas simplemente se conectarían a la red a través de un cable o antena, y todas las funcionalidades que requirieran sus empleados estarían disponibles automáticamente. Las TI se harían tan simples de usar como la electricidad. Y eso, de hecho, es exactamente el objetivo que muchas empresas TI están ahora intentando llevar a cabo”. Carr sólo erró en el nombre del fenómeno, ya existían indicios para que los más clarividentes como él adivinaran la irrupción del “cloud computing” o, más exactamente, “utility computing”. Libros como los de Carr o Goleman consisten sobre todo en plasmar múltiples evidencias una detrás de otra, pero muestran por qué Harvard tiene tanto prestigio. Todos tenemos delante las pistas, pero no muchos reflexionan con acierto y, desde luego, muy pocos lo hacen además anticipándose a los hechos. En la UPM me transmitieron que las TIC tienen la capacidad de generar ventajas competitivas sostenibles para las organizaciones. Durante años estuve convencido de que lo que hacíamos era tan mágico que en cualquier lugar donde plantáramos nuestra semilla tecnológica germinaría un frondoso retorno de inversión. Como Ingeniero de Telecomunicación ha sido muy duro aceptar la nueva realidad. En muchos aspectos ya somos una commodity y la mayoría de las empresas de TIC compiten más en precio que en valor, muchas no son más que sumideros de externalización. Y algunas grandes tecnológicas, que fueron referencia de una era, se han diluido en su decadencia. El sector TIC está en crisis como casi todos. Sin embargo, la nuestra no es sólo coyuntural, desde el reventón de la burbuja puntocom la crisis de valor añadido es estructural. Las reglas de la “nueva economía” se han revelado exactamente las mismas que las de la vieja, entre las cuales las más importantes son la relación ofertademanda y la economía de escala. Las TIC son necesarias, pero ya no son suficientes, paradójicamente a causa de su éxito, universalización, estandarización y abaratamiento. Hay en el sector más evidencias del fenómeno, entre las cuales la proletarización del ingeniero es la más dolorosa, pues se apoya en la gran infraestructura global que hemos ayudado a levantar. Y por si éramos pocos, la amenaza de supresión del visado colegial nos llega como puntilla de descabello. Desde luego, no me extraña que hayan bajado las vocaciones estudiantiles ante este panorama tan desolador. Por suerte, no todas las “clouds” son oscuras. “Commodity” y “utility” contienen un sentido peyorativo, pero al mismo tiempo muestran su condición de imprescindibles. Pronto no habrá negocio (quizá ni hogar) que pueda funcionar sin la presencia ubicua de las TIC. Las grandes tecnológicas ya lo han asumido. El objetivo ahora es más ambicioso si cabe: el mercado lo constituyen el planeta y la humanidad. Hemos perdido glamour pero a cambio ganamos en potenciales clientes. Como protagonistas, ésta es nuestra nueva misión, nuestra nueva identidad. Los profesionales tenemos un gran reto: ocupar los nuevos espacios de valor, fortalecer nuestra propia ventaja competitiva. Nuestro rasgo diferencial frente al intrusismo no puede ser sólo un trámite administrativo, por favor. El Big Switch sólo acaba de nacer. Vivimos tiempos de crisis, pero también tiempos de renovación. Observemos la realidad, pensemos y lideremos, como si la UPM fuera Harvard.3 La profecía de Nicholas Carr José Eduardo Mohedano Córdoba Ingeniero de Telecomunicación 10 abril-julio 2010
30 oct 2015
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Penalti
8agosto-septiembre 2010 El árbitro había decretado la pena máxima: el portero se enfrentó a una decisión trascendental. ¿Qué hacer: lanzarse hacia la izquierda; hacia la derecha; o, quedarse quieto en el centro de la portería? Había leído el resultado de un estudio hecho por un grupo de investigadores israelíes. Éstos, después de analizar 286 penaltis de las principales ligas de fútbol, deducían que la mayor probabilidad de detener el disparo correspondía a la opción de permanecer quieto en el centro de la portería. El penalti se retrasaba por las discusiones con el árbitro. Al portero le dio tiempo para imaginar qué pensarían sus compañeros o los miles de espectadores pendientes de su actuación y, lo más inquietante, qué diría la prensa al día siguiente si decidía permanecer quieto en el centro del arco. Le acusarían de “hacer la estatua”, de no intentar algún movimiento para tentar la suerte. En el estudio de los israelíes, sólo en el 6% de los casos analizados el portero había decidido no lanzarse hacia algún lado. Las discusiones continuaban y llegó a pensar en cómo se sentiría él, después, si decidiese mantenerse en el centro y el resultado fuese gol. El ambiente le impelía a la acción por la acción. Moverse, intentar algo, era la respuesta más habitual, lo más ortodoxo; quedarse quieto haría que se arrepintiera amargamente. En las inquietas noches previas a los partidos, mientras juega a dormir, o en las posteriores en las que repasa las jugadas que ha protagonizado, se lamenta de que el puesto de portero tenga el marchamo de perdedor. Sus fallos pueden ser determinantes y no tiene la contrapartida de redimirse marcando algún gol en la portería del contrario. Era el puesto donde uno más siente la soledad y donde menos se beneficia de la ayuda de los compañeros ya que, ellos, no pueden utilizar las manos. Últimamente, en las largas concentraciones, lee artículos sobre el llamado “coaching empresarial”, e imagina dedicarse, cuando se retire del deporte, a este tipo de actividad. Se identifica con los que, como él, se enfrentan en solitario a la toma de decisiones y se sienten inducidos a la acción por la acción como estrategia dominante. Entretanto, practica con su amigo teleco cuando este le consulta sobre sus inquietudes profesionales (el visado de los proyectos, los mensajes alarmistas sobre el colapso de las redes y las tarifas planas, el despliegue de la fibra óptica hasta el hogar o las subastas de espectro). Cada vez está más convencido de que, a veces, no hacer nada es preferible a hacer algo. En ese momento crucial del penalti, ¿está dispuesto a ser consecuente con sus reflexiones? No es la primera vez que se enfrenta a esa experiencia así que, finalmente, decide actuar de la manera que mejor le hará sentirse consigo mismo. Al día siguiente, nadie se ocupaba de la decisión del portero: el disparo del penalti salió fuera, por encima del larguero. 3 Javier Domínguez Ingeniero de Telecomunicación Penalti
30 oct 2015