El significado económico Adolfo Castilla OPERA os buenos resultados económicos obtenidos en nuestro país en los últimos meses tienen en mi opinión una clara relación con políticas acertadas de carácter macro y microeconómico adoptadas por el Gobierno. La liberalización de la economía en general, incluyendo la flexibilización del mercado de trabajo, como forma de reducir el déficit público y controlar la inflación, y, como consecuencia de ello, recuperar la senda del crecimiento sostenible y la creación de empleo, se situaría dentro de las medidas macro que han dado buenos resultados, y la privatización de ciertas empresas, eliminación de monopolios e introducción del mecanismo de mercado en sectores clave de nuestra economía, constituirían medidas de carácter micro que llevan en su interior la semilla del éxito. La Oferta Pública de Venta de un 60 % del capital de Retevisión y la posterior ampliación hasta un 70 % de la participación del grupo ganador en el capital de la hoy empresa pública, es una más de las medidas en la dirección adecuada adoptadas por el ejecutivo actual. En relación con ella cabe recordar, como ha dicho recientemente el Secretario de Estado de Economía, Cristóbal Montoro, que no es la ideología la que inspira ésta y otras medidas, sino la pura lógica económica y el sentido común aplicados a la resolución de los problemas de bajo crecimiento y elevado desempleo a los que se enfrenta nuestra economía. Privatizar, liberalizar y desregular son hoy, en efecto, medidas legítimas que un país democrático puede adoptar sin que por ello haya que estigmatizar a sus dirigentes con etiquetas incorrectas que no prestan ninguna ayuda, como la de "neoliberal". El triunfo de la lógica económica La lógica económica no es otra cosa que la teoría económica puesta al servicio de los hombres y debe recordarse que fue el famoso economista Joseph Schumpeter, nada sospechoso de neoliberal en el sentido extremo con el que hoy se emplea esta denominación, el que explicó con gran precisión, que cuando en una economía y en unos sectores determinados se acumulan tecnologías y conocimientos diversos, es necesario cambiar las estructuras institucionales existentes para conseguir que dichas tecnologías lleguen al corazón de la sociedad, se utilicen y, a través de la iniciativa privada, permitan la aportación de riqueza y la creación de empleo. Es un error craso, por ejemplo, dejar esas tecnologías sin utilización, utilizarlas a ritmo lento o no dejar que la sociedad se "alfabetice" en relación con ellas, simplemente por mantener formas monopolísticas de explotación no adaptadas a las nuevas circunstancias y, lo que es peor, por mantener una presencia estatal en la economía que a nadie beneficia. Pocos discuten ya en nuestro país estas medidas, tanto las de carácter general como las de tipo particular, pero es necesario insistir en los beneficios múltiples, cuantificables por cierto, que pueden traer consigo para el país y para todos sus ciudadanos, algunas de ellas tales como la eliminación de los monopolios y la introducción del mecanismo de mercado en nuestra sociedad. El sector de las telecomunicaciones es emblemático en este aspecto, porque no hay otro, y es probable que no lo haya habido nunca en la historia, en el que se haya acumulado tanta cantidad de avances tecnológicos y tantas posibilidades de nuevos productos y nuevos servicios. El ejemplo español de la Telefonía Móvil debería estar en la mente de todos en relación con estos hechos, ya que de ser un país fuertemente atrasado en este terreno, con bajas tasas de penetración, y uno de los últimos de la UE en utilizar la tecnología GSM, ha pasado en poco más de un año desde la introducción de la competencia, a ser uno de los más avanzados de Europa. Debe prestarse atención además, al hecho de que la fuerte penetración de la telefonía móvil conseguida con la aparición de Airtel y la adecuada respuesta de Telefónica, no ha perjudicado a esta última sino que la ha beneficiado de forma destacada. Esta aparente paradoja es consecuencia de algo que saben muy bien los economistas, pero que en ocasiones se les olvida: el mecanismo de mercado correctamente utilizado en una economía, introduce eficiencia, desvela oportunidades, permite la iniciativa de los ciudadanos y contribuye de forma destacada a la creación de riqueza, empleo y bienestar. La elevada elasticidad de las telecomunicaciones En un sentido algo más específicamente económico, las telecomunicaciones tienen una elevada elasticidad precio-demanda, lo que significa que los segundos y terceros operadores no vienen estrictamente a quitar mercado a nadie sino a aumentar de forma considerable el "pastel" del que participamos todos. Pequeñas rebajas de los precios, en efecto, llevan a aumentos considerables de la demanda, y a diferencia de otros consumos, que están limitados por la capacidad de consumir de las personas, en el terreno de la comunicación personal, la información, la transmisión de conocimientos, la cultura y el entretenimiento, no se sabe hoy por hoy dónde pueden estar los límites. Hay un aspecto adicional de las telecomunicaciones modernas que me gustaría también destacar aquí. Tiene que ver con algo que en los últimos años hemos desvirtuado y exagerado, como nuestra sociedad suele hacer con las buenas ideas: la necesidad de competir. Dicha necesidad, que nos mantiene activos, innovadores y eficientes, tiene que estar relacionada, en un mundo limitado y al final de su caída libre, con la conveniencia de colaborar. Las empresas hoy deben competir en precios, en calidad, en innovación tecnológica, en riqueza de sus servicios, en atención al cliente y en todo aquello que cree eficiencia y beneficie al consumidor, pero al mismo tiempo deben colaborar en todo lo que signifique crear riqueza y mantenerla, construir y proteger las reglas del mercado, adscribirse a los principios éticos que deben hoy inspirar el mundo de los negocios, preocuparse en sentido ecológico del mundo que nos sostiene a todos y, en términos mucho más específicos, entenderse con los competidores honestos que, a la hora de la verdad, las complementan y las justifican. Las Telecomunicaciones son paradigmáticas en cuanto a esas dos caras que, como en las de una misma moneda, deben hoy estar presentes en nuestro mundo. Si uno se fija bien en el caso cercano de las telefonía móvil ya mencionado, Airtel es el primer competidor de Telefónica y a la vez el primer cliente, ya que un porcentaje muy alto de lo que esta compañía factura a sus propios clientes tiene que ser pagado a Telefónica por el uso que se hace de sus redes. La interconexión de redes es un aspecto básico de esa red pluralista hacia la que avanzamos y no se puede concebir un mundo en el que existan redes de todo tipo interconectadas unas a otras sin una presencia continua de la colaboración. Lo que quiero decir es que en las Telecomunicaciones y en las economías intensivas en información hacia las que vamos, la competencia y la colaboración, las dos a la vez, son mucho más necesarias que en otros mercados de productos y servicios del pasado. Quizá se podría mencionar un aspecto adicional relacionado con la composición del capital de las compañías actuales. A algunos les preocupa todavía si una compañía determinada es española, francesa o alemana, sin caer en la cuenta de que la mayoría de las empresas del mundo son hoy compañías multinacionales independientemente de donde se encuentren sus sedes. Lo importante es que se cree actividad y empleo en un país, proceda de donde proceda el capital y la tecnología que se utilice para ello. Las compañías de telecomunicaciones modernas nacen por definición, libres, multinacionales, y abiertas al mundo más que orientadas simplemente a los mercados locales. Son las primeras compañías realmente globales. Posicionamiento del Consorcio OPERA Todo lo anterior puede dar la impresión de no estar relacionado con el Consorcio ÓPERA creado por el Banco Central Hispanoamericano, Sprint y France Telecom, para optar a la compra del 60 % de Retevisión, pero en el fondo, lo dicho hasta ahora, recoge muy bien la filosofía de actuación de nuestro consorcio en la actualidad y en el caso de resultar ganador de la OPV. En primer lugar, con la elección de un nombre propio queremos transmitir a la sociedad española la idea de que, independientemente de l a procedencia de nuestros socios, de las cuales estamos muy orgullosos, nuestro proyecto es un proyecto español destinado a crear riqueza, actividad y empleo en nuestro país y a proporcionar a todas las compañías y a todos los clientes españoles la posibilidad de mejores precios, mayor calidad, gran variedad de elección de productos y servicios y, por supuesto, las tecnologías más avanzadas relacionadas con las telecomunicaciones. En segundo lugar, nuestro consorcio se plantea la realización de gran des inversiones y la creación de un número importante de puestos de trabajo a partir de la Retevisión actual, compañía que hemos estudiado a fondo y que nos merece el máximo respeto. Nuestro proyecto técnico prevé el despliegue de una amplia y modernísima red en un período realmente reducido de tiempo. En este aspecto resultan muy destacables nuestros acuerdos con RENFE, compañía que ofrece unas condiciones inmejorables para ser el soporte de nuestra red troncal de larga distancia y que se puede beneficiar enormemente con las aportaciones diversas que ÓPERA le ofrece. También, y en lo relativo a telecomunicaciones internacionales y presencia en el mercado español, nuestro consorcio cuenta con Global One, grupo formado por Sprint, France Telecom y Deutsche Telekom, presente en 65 países, que constituye una de las tres alianzas mundiales de telecomunicación y que tiene más de 1200 puntos de presencia fuera de Estados Unidos, Francia o Alemania, 29 centros de servicio al cliente, y, en lo referente a España, 3 nodos de voz, 19 nodos de datos y 1 centro de interconexión a Internet. El mismo respeto nos merecen todos los competidores españoles, empezando por Telefónica, una compañía notable sin paliativos en cualquier aspecto al que se haga referencia. Nuestra misión será competir y al mismo tiempo colaborar con ellos en el sentido indicado anteriormente. No venimos a destruir ni a quitar nada a nadie, venimos a construir y a aportar. A expandir el mercado y a crear más riqueza para todos. En tercer lugar, y confiados como estamos en una evaluación objetiva de las propuestas, ÓPERA está preparando desde hace meses un destacado proyecto de segundo operador de telecomunicaciones y una excelente propuesta en la que ningún detalle se está dejando al azar. Un equipo multinacional y pluriempresarial en el que participan las mejores compañías consultoras, los mejores bufetes de abogados, las mejores compañías de comunicación y lo más granado de los expertos de nuestros socios, trabajan conjuntamente para conseguir una presencia destacada en el concurso público convocado por el Gobierno español. Ni que decir tiene que adquiriremos desde el principio un fuerte compromiso de atención al cliente, de alta calidad de servicios y de precios correctos y razonables. Con la diferencia sobre otros competidores de que nuestros socios tecnológicos han demostrado su buen hacer en esos aspectos en los mercados más competitivos del mundo. Sprint es una empresa notable en este terreno que se ha abierto camino en el competitivo y maduro mercado norteamericano hasta llegar a ser la décima empresa mundial de telecomunicaciones a base de imaginación y capacidad de servicio y que ha sido elegida en los últimos años como la número uno en cuanto a satisfacción de sus clientes. Es la única empresa americana de larga distancia que ha construido a nivel de Estados Unidos una red de fibra óptica 100 % digital diseñada para la transmisión de voz, datos el imágenes y el único proveedor de soluciones integrales multimedia. En cuanto a France Telecom no es necesario insistir demasiado pues todo el mundo conoce su carácter de segundo operador de Europa y de cuarto grupo mundial de telecomunicaciones, así como de sus 33 millones de líneas principales, de su 100% de digitalización de la transmisión y su 93 % de digitalización de la con mutación. También cabe mencionar por la importancia que esto tiene para Retevisión, su amplia experiencia y su carácter de líder europeo de los servicios de transmisión de señales audiovisuales de televisión. * Adolfo Castilla Es Director General de Sprint Corp. en España y miembro del Comité Directivo del Consorcio ÓPERA. En cuanto al BCH, nadie puede discutir su carácter de institución financiera de primera categoría tanto a nivel nacional como a nivel internacional, así como su condición de número uno en España por sucursales y de número dos por activos totales y número de clientes. Tampoco puede olvidarse su fuerte implantación industrial y su labor pionera en el sector de las telecomunicaciones, en el que ha participado con éxito en la oferta pública para la obtención de una licencia nacional de radiobúsqueda a través de Sistelcom y en la de obtención de una licencia para telefonía móvil a través de Airtel. Por encima de todo esto, sin embargo, lo que más nos gusta de este proyecto es la posibilidad de colaborar con el Gobierno en la modernización de la economía española a través de su liberalización y de su acercamiento a condiciones de competencia perfecta, así como la oportunidad única de devolver al consumidor el excedente que el monopolio le quitó y a la economía}la ineficiencia o el peso muerto que esa forma de explotación de las telecomunicaciones, sin duda adecuada durante un largo período de tiempo, le había producido.