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Los Parques Científicos y Tecnológicos como paradigma español para el siglo XXI
PARQUES CIENTÍFICOS Y TECNOLÓGICOS La creación de los primeros parques científicos y tecnológicos tuvo lugar por el gran desarrollo experimentado por las tecnologías de la información en la segunda mitad del siglo XX. El paradigma de los parques es, sin lugar a dudas, el Silicon Valley en California. El éxito de los primeros proyectos hizo que el modelo se trasladara a todos los lugares del mundo. En estos momentos varios millares de parques jalonan toda la geografía mundial y España es, sin lugar a dudas, uno de los países más representativos del mundo en el desarrollo de estos proyectos. La importancia de los parques científicos y tecnológicos españoles radica en que concentran la I+D privada de las regiones donde se ubican, quizá exceptuando los casos de Madrid y Barcelona, y son lugares de encuentro ciencia y empresa. Por este motivo, uno de los grandes objetivos de cara al futuro es conseguir que ese encuentro se traduzca en una mayor inversión en I+D pública y, sobre todo, privada. Además, los parques juegan un papel de interfaz muy notable, acelerando los procesos de transferencia de tecnología entre los diversos agentes del Sistema y posibilitando la creación y el rápido crecimiento de nuevos centros de investigación y de nuevas empresas de base tecnológica, piezas clave para lograr la deseada convergencia tecnológica con Europa de nuestro sistema nacional de Innovación. Evolución histórica Haciendo un repaso por la historia de los parques científicos y tecnológicos españoles, vemos como ésta se puede dividir en tres etapas: – Fase inicial: Entre 1985 y 1992 se crean en España ocho parques tecnológicos promovidos por las comunidades autónomas. La inversión en estos ocho proyectos superó los 300 millones de euros y en su desarrollo no participaron las universidades inicialmente. Por otro lado, en aquellos momentos las PYME españolas no tenían interés por el desarrollo tecnológico. Con respecto a la tipología de los primeros parques, en un primer momento se puso mucho interés en los proyectos de urbanización y poco en la construcción de edificios. Sin embargo, el interés por la creación de edificios hizo aumentar la presencia de las empresas. Se trataba de un nuevo tipo de emplazamiento empresarial donde el cuidado de la imagen era fundamental, así como el respeto por las zonas verdes. El lugar también se elegía estratégicamente, es decir, se buscaba la cercanía a un aeropuerto y excelentes comunicaciones. – Fase de desarrollo: A partir de 1993 aparecen nuevas iniciativas ligadas a otros promotores más allá del modelo estric- Los Parques Científicos y Tecnológicos como paradigma español para el siglo XXI Felipe Romera Lubias Presidente Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España (APTE) tamente autonómico, como por ejemplo, la Zona Franca de Vigo. Durante estos años se completa el mapa regional del País Vasco y el gobierno balear promueve el Parque Balear de Innovación Tecnológica (PARCBIT). A partir de 1995, las universidades comienzan a interesarse por los parques tecnológicos y comienzan a surgir parques de ámbito más científico. Prueba de ello, es que en estos momentos, 23 universidades están desarrollando parques científicos y tecnológicos. – Fase de expansión: A partir de 1998 se produce un gran crecimiento económico debido al desarrollo de la Sociedad de la Información y nace un nuevo modelo de parque: Los Parques Científicos. Por otro lado, en los últimos años, las comunidades autónomas están jugando un papel muy importante en la creación de parques y en su fortalecimiento. Por este motivo, está surgiendo numerosas redes de parques en las Comunidades Autónomas. Las Comunidades Autónomas fueron las pioneras a la hora de apostar por los parques y gracias a ellas se crearon los primeros entre mediados de los 80 y principios de los 90. Ellas fueron las promotoras de estos parques y han hecho que el panorama económico cambie por completo en sus regiones con la creación de estos nuevos espacios. Fruto de los resultados positivos de la instalación de un parque en una zona determinada, han aparecido otro tipo de promotores como son los ayuntamientos, universidades o incluso empresas privadas. Sin embargo, las políticas regionales españolas son muy activas y están creando redes regionales de parques para configurar sus sistemas regionales de innovación. Redes regionales Los primeros fueron los vascos, con su Red de Parques Vascos. Una red fuertemente conectada: el presidente de la red es el presidente de los parques, pero, con independencia de sus miembros, son empresas diferentes. La red de Castilla y León es una red fuertemente conectada, tanto en las estrategias como en la gestión, una única empresa gestiona los parques creados por la comunidad autónoma. En Cataluña la red surge de abajo, los parques, hacia arriba, la Administración. La red está débilmente conectada desde el punto de vista autonómico y con independencia de sus miembros. El caso andaluz también es diferente. La red se puede considerar débil y fuertemente conectada, los miembros se constituyen alrededor de una asociación sin ánimo de lucro que financia íntegramente el gobierno autonómico y a través de ella realiza muchas de sus políticas. En Valencia la nueva red de parques científicos se estructura de manera similar al caso andaluz. Es promovida por el gobierno regional y están por ver qué políticas desarrolla. Madrid también crea una red similar a la de Valencia. Todos estos ejemplos tan ricos en la generación de nuevas oportunidades para diseñar sistemas regionales de innovación y tan diversos entre sí, deben de hacernos reflexionar sobre el papel que los parques han de jugar en el futuro como nodos de sistemas en red que nos ayuden a transformar el sistema español de innovación. LaAsociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España (APTE) Durante la fase inicial de la historia de los parques, se crea e 1998 la Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España (APTE) que está ubicada en el Parque Tecnológico de Andalucía. Se constituye en 1989 por los gerentes de los 6 primeros parques que surgieron en España. Desde su constitución, hace ahora 20 años, la Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España siempre ha trabajado con un objetivo claro: convertir a los parques científicos y tecnológicos en piezas claves del sistema de innovación español. Para ello, la Asociación se ha articulado en una gran red de redes, cada una con objetivos diferentes aunque siempre con miras comunes. En este sentido, la APTE cuenta con una red que aglutina a los “Las Comunidades Autónomas fueron las pioneras a la hora de apostar por los parques y gracias a ellas se crearon los primeros entre mediados de los 80 y principios de los 90” PARQUES CIENTÍFICOS Y TECNOLÓGICOS directores de los parques científicos y tecnológicos, otra red que trabaja con los técnicos de transferencia de tecnología de los parques y con sus empresas, y otra red, gestionada por la OTRI (Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación) de la APTE que se ocupa de poner en contacto al mundo científico de dentro y fuera de los parques con el tejido empresarial de los parques y que trabaja estrechamente con los técnicos de los parques. Con estas tres redes perseguimos instalar en los parques un sistema virtuoso de la innovación (ver figura 1) En estos 20 años de experiencia hemos conseguido que se produzca en España un boom en la creación de parques ya que se ha demostrado que la construcción de un parque en una región suele imprimir un gran empuje a la economía de la zona y es por ello que 17 comunidades autónomas cuentan ya, al menos, con un parque. Este empuje suele traducirse en el aumento de número de puestos de trabajo, la mayoría de alta capacitación, mejora de la calidad del mismo, dinamización de los sectores empresariales, atracción de capital, creación de empresas de base tecnológica, aumento de la inversión en I+D, en definitiva diversifica la economía y suele crear alrededor de él un entramado de empresas de servicios para el parque que cambia radicalmente la estructura inicial de la economía de la zona. En los últimos años La pasada legislatura fue muy fructífera para el desarrollo de los parques científicos y tecnológicos gracias a la Orden de ayudas para proyectos de I+D+i realizados en parques científicos y tecnológicos. Desde 2005 a 2007, con esta orden se concedieron ayudas por casi 1.000 millones de euros de financiación para una inversión superior a los 1.400 millones en infraestructuras y proyectos de I+D realizados tanto por empresas como por otras entidades dentro de los parques. Los efectos de estas ayudas en los parques científicos y tecnológicos los podemos comprobar en los incrementos que se registraron en los siguientes indicadores de los parques durante el periodo 2005-2007, reflejados en la tabla de la figura 2. Las cifras de actividad de los parques a finales de 2008 han puesto una vez más de manifiesto el gran potencial de los parques científicos y tecnológico españoles. Actualmente, la Asociación cuenta con 79 miembros, 32 de los cuales son parques en funcionamiento. Las estadísticas elaboradas con la información de la actividad estos parques revelan que el número de empresas ubicadas en los parques ha crecido un 21% con respecto al año anterior y en estos momentos los parques albergan a 4.592 entidades. Los sectores que han experimentado mayor crecimiento con respecto al ejercicio anterior han sido PARQUES CIENTÍFICOS Y TECNOLÓGICOS Figura 1. Sistema virtuoso de innovación. Figura 2. Evolución 2005-2007. el de la Medicina y Salud con un aumento del 63% y el de Aeronáutica y Automoción con un aumento del 62% con respecto al año anterior. No obstante, el sector que aglutina al mayor número de empresas en los parques miembros de APTE es el de la Información, Informática y Telecomunicaciones con un 25%. El empleo ha crecido un 27% con respecto a 2007 y ha alcanzado la cifra de 127.559 trabajadores a finales de 2008. De estos trabajadores, aproximadamente un 50% tienen titulación universitaria. Sin embargo, llama la atención que el indicador que más ha crecido ha sido la facturación de las empresas de los parques, que ha pasado de 13.230 millones de euros a finales de 2007 a 18.323millones de euros a últimos de 2008, lo que supone un incremento del 38%. La característica más importante que diferencia a los parques de otro tipo de emplazamiento empresarial es su potencial de investigación y desarrollo (I+D) y éste queda reflejado en el número de personas que cada vez más se dedican a actividades de I+D y que a finales de 2008 alcanzó las 18.842 personas, cifra que supone aproximadamente el 6% del empleo total en I+D en España y que ha crecido en un 33% con respecto al año pasado. Según el Estudio de Impacto Socioeconómico de los parques que realizó APTE en 2005, si existiera un parque operativo por provincia se concentrarían en los parques cerca del 30% del empleo total español en I+D. Hecho fundamental para nuestros anhelos de convergencia con Europa. Por este motivo, nuestro reto en los próximos 20 años será alcanzar ese objetivo. Según un reciente artículo publicado por The Information Technology and Innovation Foundation (ITIF), la receta para poder resucitar la economía norteamericana es destinar 15.000 millones de dólares en infraestructuras de I+D, ya que esta inversión se traducirá en la creación de más de 400.000 empleos en un año. Desde APTE estamos convencidos que invertir en la creación de parques científicos y tecnológicos es una excelente receta para mejorar nuestra economía y la productividad de nuestras empresas. PARQUES CIENTÍFICOS Y TECNOLÓGICOS Figura 5. Evolución del empleo en los Parques españoles. Figura 6. Evolución de la facturación en los Parques españoles Figura 3. Evolución del número de empresas en los Parques españoles. Figura 4. Número de personas en tareas de I+D.
30 oct 2015
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“El Parc Científic Barcelona, del conocimiento a la innovación”
PARQUES CIENTÍFICOS Y TECNOLÓGICOS l PCB acoge cuatro grandes institutos públicos de investigación, unos setenta grupos de investigación y más de sesenta empresas. También incluye instrumentos de innovación de la Universidad de Barcelona: la Fundació Bosch i Gimpera, el Centro de Patentes y la Agencia de Valorización y Comercialización de los Resultados de la Investigación. El PCB pone a disposición de la comunidad investigadora una amplia oferta tecnológica, con sus plataformas tecnológicas y los servicios científico-técnicos de la Universidad de Barcelona. En total, más de 2.200 personas trabajan en nuestro entorno. Unas 200 son personal propio del PCB, y el resto trabaja en los centros de investigación o las empresas que acogemos. El 56% de la comunidad PCB son mujeres, y una gran mayoría tiene licenciaturas (46%) o doctorados (33%). El PCB se constituyó como fundación privada en 1997, a iniciativa de la Universidad de Barcelona. Sus objetivos son: potenciar la investigación de excelencia con el apoyo de una amplia oferta tecnológica; dinamizar la relación entre la universidad y la empresa; impulsar la creación de nuevas empresas e institutos; y promover el diálogo ciencia-sociedad y las vocaciones científicas. El Patronato del PCB incluye, además de la Universidad de Barcelona y la Fundació Bosch i Gimpera, a los Gobiernos español y catalán, el CSIC, dos cajas de ahorros y un banco. La principal característica del PCB es que se intenta facilitar la cooperación entre sus ocupantes. Esta estrategia empieza con la distribución de espacios, ya que las empresas y los institutos de investigación están mezclados a consciencia en varios de nuestros edificios. Otra manera de promover la colaboración desde la Dirección del PCB es mediante el networking. El resultado de este esfuerzo es que una gran cantidad de proyectos se han realizado – o están en curso – con la participación de empresas, investigadores públicos y los propios investigadores del PCB. El Parc Científic Barcelona, del conocimiento a la innovación Durante los últimos once años el Parc Científic Barcelona (PCB) ha desarrollado un modelo que se ha convertido en una referencia de relación entre el mundo académico y el sector privado. Proporciona un punto de encuentro para investigadores que trabajan en laboratorios públicos y privados, donde pueden compartir instalaciones científicas comunes y pueden acceder a una amplia oferta tecnológica. Su objetivo principal es promover la innovación, sobre todo en las ciencias de la vida, pero también en otros sectores. Jesús Purroy Director de Investigación e Innovación Parc Científic Barcelona “La principal característica del PCB es que se intenta facilitar la cooperación entre sus ocupantes. Esta estrategia empieza con la distribución de espacios, ya que las empresas y los institutos de investigación están mezclados a consciencia en varios de nuestros edificios” E PARQUES CIENTÍFICOS Y TECNOLÓGICOS En este momento el PCB dedica alrededor de la mitad de su espacio de laboratorio a los institutos públicos de investigación. Estos se dedican a la biomedicina, la bioingeniería, la biología molecular y el clima. Una cuarta parte la ocupan empresas privadas. La mayoría de ellas trabajan en los sectores biotecnológico, químico y farmacéutico. Otra cuarta parte del PCB está ocupada por la oferta tecnológica, que se pone a disposición de investigadores de todo el mundo. La oferta tecnológica del PCB incluye nuestras Plataformas Tecnológicas, que tienen un papel doble. Por una parte, son proveedores de servicios especializados, en áreas como la proteómica, la nanotecnología, la toxicología y otras. Al mismo tiempo, estos grupos llevan a cabo proyectos de investigación, y colaboran con socios públicos y privados para desarrollar productos y técnicas. Uno de los proyectos de más éxito del PCB es la bioincubadora de empresas, que gestionamos conjuntamente con la Fundació Bosch i Gimpera (que es la oficina de transferencia de tecnología de la Universidad de Barcelona). En 2002 se inició el primer ciclo de incubación, con el apoyo económico del Gobierno catalán. Las cinco empresas que se beneficiaron de este proyecto multiplicaron su personal por cuatro (de 27 a 98 empleados), y su facturación por doce (de 369.000 euros a más de 5 millones de euros), durante sus cuatro años de permanencia en la bioincubadora. En 2007 empezó otro ciclo de incubación, con el apoyo del Banco Santander. Catorce empresas se han instalado en la bioincubadora PCB-Santander, de sectores como la biotecnología, la cosmética y la agronomía. Este ciclo acaba- “El modelo de parque científico que ha desarrollado el Parc Científic Barcelona ha demostrado ser un éxito, a juzgar por el crecimiento de las empresas instaladas, la excelencia de la investigación que se lleva a cabo en sus centros y la gran cantidad de visitantes “ PARQUES CIENTÍFICOS Y TECNOLÓGICOS rá en 2010, a tiempo para incorporar a estas empresas a la ampliación del PCB, que se inaugurará en 2011. Los datos de 2007 indican que las 50 empresas que en aquel momento había en el PCB tenían un total de 33 productos farmacéuticos en desarrollo (16 preclínicos, 2 en fase 0, 4 en fase 2 y 11 en fase 3). Estas mismas empresas tenían 64 productos de diagnóstico y reactivos en desarrollo, y 51 estaban ya en el mercado. El PCB también tiene una actividad de networking con otros parques e instituciones, en el marco de acuerdos, proyectos de colaboración e intercambios de personal. Esto se manifiesta, por ejemplo, mediante nuestra participación en el Council of European Bio Regions (CEBR). A través del CEBR, fomentamos el acceso de las PYMES a instalaciones científicas de primer nivel en toda Europa, mejoramos las prácticas de bioincubación y comunicación científica, y buscamos herramientas para facilitar el acceso a recursos humanos para el sector biotecnológico. El proyecto de networking más ambicioso en el que participamos es la Red Emprendia (Red Universitaria Iberoamericana de Incubación de Empresas). La Red Emprendia nace con la aspiración de crear un tejido empresarial iberoamericano generado a partir de los resultados de la I+D universitaria y contribuir a que las universidades iberoamericanas se constituyan en el motor de este proceso. En este momento forman parte de ella una docena de universidades de seis países (España, Portugal, México, Argentina, Chile y Brasil). La oficina técnica de la red se instalará próximamente en el PCB. El PCB también desarrolla una intensa actividad de consultoría con otros parques e instituciones que desean implantar modelos parecidos al nuestro. Esta actividad se desarrolla en España y en lugares tan lejanos como Oriente Medio, América Latina y Europa del Este. En este momento el PCB se encuentra a punto de completar un proceso de expansión, que le llevará desde los 36.800 m2 actuales hasta 96.000 m2 en 2011, con una población que alcanzará las 4.500 personas. Este crecimiento implicará la incorporación de nuevos grupos y empresas, un fuerte aumento de nuestra oferta tecnológica y la expansión de las instalaciones de muchos de nuestros actuales clientes. El nuevo PCB dispondrá de un auditorio para 400 personas y otras instalaciones que permitirán la organización de actividades para la comunidad científica y para la sociedad en general. El modelo de parque científico que ha desarrollado el Parc Científic Barcelona ha demostrado ser un éxito, a juzgar por el crecimiento de las empresas instaladas, la excelencia de la investigación que se lleva a cabo en sus centros y la gran cantidad de visitantes –científicos, administradores, estudiantes de todas las edades– que nos visitan. Las razones de este éxito se basan en la adecuación de nuestra propuesta a un entorno receptivo para aprovecharla.
30 oct 2015
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Red de Parques y Clusters de la Comunidad de Madrid
PARQUES CIENTÍFICOS Y TECNOLÓGICOS l nivel de la I+D en Madrid, supera claramente el del conjunto de España (1,98%, por encima de la media europea) y tiene el mayor PIB por habitante del país. El esfuerzo que desarrollan tanto la Administración Pública como el sector privado empresarial, han permitido elevar todos los índices relacionados con la innovación a cotas similares a la de otros países avanzados de nuestro entorno. Primeros Parques Científico-Tecnológicos en la Comunidad Los parques tecnológicos o científicos se caracterizan por ser espacios de alta tecnología, donde su producción generalmente es de tipo informática, telecomunicaciones y aeronáutica, entre otros. Aunque en la Comunidad de Madrid ya existen desde hace tiempo algunos Parques Tecnológicos o Científicos, como son, por ejemplo, el Parque Tecnológico de Madrid (PTM) situado en la localidad de Tres Cantos, y el Parque Científico de Madrid (PCM) situado en Cantoblanco, la reciente iniciativa de la Comunidad de Madrid, para impulsar una Red de Parques y Clusters, va más allá, como veremos en el siguiente apartado. El Parque Tecnológico de Madrid El Parque Tecnológico de Madrid (PTM) tiene una extensión de 28,4 hectáreas y se creó a raíz de sendos convenios firmados en 1985 y 1986 entre el IMADE y Tres Cantos, S.A. El PTM reúne todas las características que se suelen exigir a este tipo de espacios: entorno ambiental adecuado, proximidad de varias universidades, buenas dotaciones de infraestructura y cercanía a una gran ciudad. El PTM se encuentra constituido por un Centro de Empresas, un Centro de Encuentros y un Parque industrial. El Centro de Empresas actúa como incubadora, y tiene como finalidad el favorecer el nacimiento de nuevas iniciativas empresariales de alta tecnología y, en la actualidad, acoge a más de 20 empresas, que pueden permanecer en el mismo por un plazo máximo de 3 años. La práctica totalidad de estas empresas está dedicada a actividades relacionadas con la informática, las telecomunicaciones, la electrónica o la ingeniería, con alguna empresa de consultoría y asesoría de empresas. La Comunidad de Madrid, a través del IMADE (Instituto Madrileño de Desarrollo), puso en marcha, en mayo de 2007, la Red de Parques y Clusters de la Comunidad de Madrid, constituyéndose como una herramienta para impulsar la economía del conocimiento y potenciar la innovación y el valor añadido de los productos y servicios; con enfoque en un único objetivo: posicionar Madrid entre las 10 regiones más avanzadas del mundo. Red de Parques y Clusters de la Comunidad de Madrid José Manuel Huidobro Ingeniero de Telecomunicación E PARQUES CIENTÍFICOS Y TECNOLÓGICOS El Centro de Encuentros es un edificio destinado a la realización de actividades y servicios comunes, dotado con salas de reuniones, salón de actos y otros servicios como cafetería, estanco, restaurante y reprografía. En el Parque Industrial hay localizadas empresas pertenecientes, fundamentalmente, a sectores industriales de alta tecnología y con un alto componente de investigación y desarrollo, siendo los más habituales los de informática (15%), ingeniería (15%), telecomunicaciones (14%), electrónica (12%), y la ingeniería aerospacial (9%). Existen diversas compañías dedicadas a la asesoría, consultoría, industria farmacéutica y a la electromedicina. El Parque Científico de Madrid El Parque Científico de Madrid (PCM) se encuentra estratégicamente situado en la zona norte de la Comunidad de Madrid (Cantoblanco), una de las comunidades más activas en investigación y desarrollo de España. Esta institución se configura como un actor decisivo en la dinamización del sistema regional de I+D+i. Su objetivo es transformar el conocimiento científico y la capacidad de desarrollo tecnológico de los diferentes agentes de la región en progreso sostenible y en bienestar social. Las herramientas que el PCM utiliza para fomentar dicha transferencia de conocimiento son básicamente la promoción de plataformas científicotecnológicas de calidad y la creación y desarrollo de empresas innovadoras de base tecnológica. Si bien el PCM es un parque generalista, los principales sectores tecnológicos donde desarrolla su actividad son biociencias (biotecnología, biomedicina y agroalimentación); tecnologías de la información; nuevos materiales y nanotecnología; y medio ambiente y energías renovables. Asimismo, el PCM es una entidad colaboradora y abierta a todo tipo de agentes, empresas e instituciones de ámbito nacional como internacional que compartan su misma filosofía y objetivos. Red de Parques y Clusters La Red de Parques y Clusters de la Comunidad de Madrid está formada por grandes y pequeñas empresas, centros de investigación, universidades y centros tecnológicos, además de contar con los espacios de excelencia que sirven de base para los Clusters: los parques científicos y tecnológicos. Con una inversión de 6.000 millones de euros, de los que 1.100 corresponden a la parte pública y 4.900 son de inversión privada, está previsto que la Red ocupe en los próximos 10 años 1.100 hectáreas de los Parques Científico- Tecnológicos situados en las localidades de Getafe, Leganés, Móstoles, Alcalá de Henares, así como en Colmenar Viejo donde se prevé ubicar la Ciudad del Conocimiento, en los que se localizarán 1.000 nuevas empresas de investigación y se generarán en torno a 50.000 empleos. La constitución de la Red de Parques y Clusters resulta un elemento clave en la mejora del sistema de innovación de la Comunidad de Madrid (CM) y en el logro de los objetivos propuestos por su Plan de Innovación. El impacto adicional esperado en el sistema de innovación con la implantación de esta Red, creada como Asociación Empresarial de Interés General (sin ánimo de lucro), le permitirá liderar el conjunto de las regiones más innovadoras del sur de Europa (generadoras de empleo de calidad y de actividades de valor añadido) y alcanzar los objetivos de esfuerzo y resultados en innovación planteados en el horizonte 2010. La Red pretende ser autosuficiente a corto plazo gracias a la obtención de recursos por las propias actividades desarrolladas: ayudas de organismos nacionales y europeos por la participación en proyectos o la prestación de servicios relacionados con la innovación, aportaciones de los socios (IMADE, Cámara de Madrid, CEIM, socios clusters), y servicios y proyectos propios. Ventajas de pertenecer a la Red de Parques y Clusters La Red de Parques y Clusters desarrolla actividades en todas las áreas clave identificadas por las empresas de alta y media-alta tecnología. Es capaz de realizar todas estas actividades de una forma más eficaz que otras instituciones de carácter 100% público porque: Cuenta con la proximidad de la demanda en los sectores estratégicos a través de las empresas integradas en los clusters y su visión no es, por tanto, administrativa. Es capaz de generar economías de escala en la prestación de servicios especializados en cada uno de los ámbitos anteriores y reducir su coste. No es un consumidor neto de recursos públicos de la Comunidad. “Un Parque es un enclave físico donde el talento, la tecnología y la capacidad emprendedora se dan la mano, generándose un entorno innovador de excelencia” PARQUES CIENTÍFICOS Y TECNOLÓGICOS Pero, ¿qué es un parque científicotecnológico? Un parque es un enclave físico donde el talento, la tecnología y la capacidad emprendedora se dan la mano, generándose un entorno innovador de excelencia. Las relaciones basadas en la innovación harán de los parques científico-tecnológicos el lugar adecuado para desarrollar proyectos empresariales de presente con futuro. Un parque se basa en ser un lugar donde se: – Agrupan empresas, universidades y centros tecnológicos – Aceleran procesos de transferencia de tecnología – Fomenta la interconectividad de agentes de forma formal e informal Un Parque asienta su desarrollo en varios ejes de oportunidad: – La Innovación: El futuro es de las empresas innovadoras y de las que entienden que la innovación es el único vehículo para hacer negocio. – La Especialización: Existe una clara tendencia a la especialización en los Parques motivada esencialmente por el propio dinamismo de las empresas que reconocen que la proximidad física de los elementos les hace más fuertes y competitivos. – La Calidad: Una imagen de calidad proyecta solidez empresarial. – La Rentabilidad: Se busca el éxito y la rentabilidad de las inversiones. En este sentido son una palanca para asegurar la rentabilidad de la iniciativa. – La Ayudas Públicas: Diseñadas para actividades que se llevan a cabo en estos enclaves privilegiados y que cubren desde las obras para la construcción y equipamiento, hasta el desarrollo de proyectos de I+D+i. Por su parte, los clusters (polos de alta tecnología), son una agrupación de empresas, generalmente del mismo sector económico, que comparten experiencias, buenas prácticas y actúan de manera coordinada para conseguir el marco competitivo más favorable para el desarrollo de sus actividades. Son potentes canales de comunicación para transmitir las necesidades del sector no solo a la Administración, sino también a otros agentes del sistema económico regional y que facilitan a las empresas una serie de servicios y apoyo que actúa directamente sobre su competitividad (generalmente en forma de intensidad de conocimiento) y que no son facilitados por otro tipo de organización empresarial. Los clusters, que pueden ser emergentes, estratégicos, naturales, o de otro tipo, se basan en innovación y cooperación, y la clave de su éxito es llegar a tener una masa crítica de recursos en la zona geográfica en la que se han establecido, para lo que suele ser muy importante la colaboración a tres bandas: Empresas, Universidades y Autoridades regionales/locales. Los cluster que la Comunidad de Madrid está desarrollando, son los siguientes: Aeroespacial, Audiovisual, Biocluster, Financiero, Salud y Bienestar, Turismo, Artes Gráficas, Automoción, Energías Renovables, Plataforma Logística y Seguridad. Pero esta iniciativa de la CM no es única, puesto que la mayoría de los estados miembros de la UE están actualmente desarrollando e implementando políticas de clusters, tanto a nivel nacional como regional, como parte de su política para responder a los objetivos de la Estrategia de Lisboa. El Observatorio Europeo de Clusters (http://www.clusterobservatory.eu/) ha calculado que el 38% de los trabajadores europeos trabajan en empresas que son parte de algún cluster. Asimismo, ha identificado más de 2.000 clusters regionales en las 258 regiones analizadas. De entre las ventajas más importantes que las empresas pueden obtener de la participación y funcionamiento en un cluster se pueden destacar las siguientes: – Acceso a proveedores y servicios especializados. Permitiendo a las empresas centrarse en mayor medida en aquellas etapas de la cadena de valor en las que son más eficientes y externalizando otras tareas. – Acceso a formación y un mercado laboral especializado. Los cluster logran una masa crítica capaz de atraer recursos humanos de alta cualificación. – Eficiencia y productividad, en gran medida a causa de los efectos anteriores. – Transferencia de conocimiento. Los clusters son redes entre diferentes agentes de un sistema regional en las cuales la información, el know-how y el conocimiento se transmite de unos a otros.
30 oct 2015
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Plataformas de innovación en red
PARQUES CIENTÍFICOS Y TECNOLÓGICOS 46 bit 174 ABR.-MAY. 2009 n los últimos años, las ciencias, las tecnologías y la innovación están protagonizando una nueva revolución mundial. La base de esta revolución radica en la transición hacia un modelo económico basado en el conocimiento. Como catalizador de esta transformación aparece el despertar de la “nueva Internet”, donde los nuevos conceptos de espacio social, colaborativo y abierto han fomentado una nueva forma de pensar, actuar y relacionarse que, adecuadamente aplicados al entorno empresarial, tienen el potencial de reinventar el concepto de empresa, empleado, cliente, proveedor, competidor o regulador. Las empresas entienden que la supervivencia de su negocio estará supeditada al éxito de los cambios que sean capaces de abordar. Como consecuencia, un mercado cada vez más global y competitivo, donde muchas de las barreras existentes se han derribado, una sociedad mejor informada y más exigente en calidad y personalización del servicio y un ritmo desenfrenado de innovación tecnológica, están obligando a las empresas a buscar nuevas fórmulas para innovar mejor, más rápido y antes que su competencia. Uno de los caminos que mejores resultados tangibles está consiguiendo recientemente es el de los modelos de innovación en red. En ellos, cada empresa crea plataformas o instrumentos a su medida para desarrollar sus nuevos productos/servicios, procesos y modelos de negocios, capitalizando el mejor talento externo, optimizando y compartiendo gastos e inversiones y acortando los tiempos de ciclo. Plataformas de innovación en red “La clave es entender la realidad de la región de cara a aportar las mejores soluciones en el contexto adecuado” E La capacidad del departamento de I+D de las empresas tendría que ser infinita si pretendiera, en un contexto como el actual, generar toda la innovación necesaria para mantenerse constantemente a la vanguardia del mercado. Es necesario identificar nuevos modelos de colaboración que permitan capitalizar la innovación compartiendo costes y riesgos … y, cómo no, beneficios. Rachid Harrús Senior Manager Innovación de Everis PARQUES CIENTÍFICOS Y TECNOLÓGICOS bit 174 ABR.-MAY. 2009 47 Sin embargo, las plataformas de innovación en red no son un fin en sí mismo, sino un medio que permite fomentar la competitividad de las empresas basada en la innovación, promover la cultura emprendedora y de la innovación (apoyada en la creación de talento financiero, emprendedor y creativo, que son los tres tipos de talento imprescindibles en cualquier región donde quiera aflorar la innovación), apoyar la creación de empresas innovadoras y, por ende, generar empleo de alta cualificación que incremente el desarrollo socio-económico de su zona de influencia. Estas plataformas de innovación en red, en cualquiera de sus versiones, han de responder a las necesidades del ecosistema empresarial donde están ubicadas, las cuáles se detectan en función de diferentes análisis: contexto empresarial, formativo, científico, de políticas públicas de innovación, etc. La clave radica en entender la realidad de la región de cara a aportar las mejores soluciones en el contexto adecuado: seguro que hemos oído cientos de veces que se ha fracasado en la implantación del modelo de Silicon Valley en diferentes lugares del mundo –incluso dentro de EE.UU–. Lo importante es ser capaz de aplicar las mejores prácticas adaptándolas a la realidad local. Por lo tanto, la visión de cara a estructurar este tipo de plataforma es construirla a partir de los modelos unitarios de innovación en red. Dentro de éstos, por ejemplo, se pueden encontrar: 1. Plataformas de i-emprendedores: incubadora para emprendedores de naturaleza innovadora donde se proveen servicios de alto valor añadido como búsqueda de financiación. 2. i-cluster temático: conjunto de varios tractores empresariales complementarios que aúnan sus intereses, en red semi-abierta, integrando todos los agentes relevantes de la cadena de valor y de su ecosistema de innovación, para desarrollar y explotar conjuntamente innovaciones relacionadas con la temática correspondiente. 3. i-factoría: conjunto de servicios de análisis, validación y apoyo integral al lanzamiento de ideas innovadoras al mercado. 4. i-living Lab: conjunto de empresas, universidades, entidades financieras, colegios profesionales, administración, etc. que cierran un compromiso de trabajar por un objetivo común como, por ejemplo, desarrollar prototipos concretos de temáticas específicas en entornos reales simulados como, por ejemplo, un quirófano. 5. etc. Un siguiente estadio dentro de las plataformas de innovación en red sería la agrupación de estos modelos unitarios: lo realmente diferencial, y lo más complicado, es conocer cuál es la combinación idónea de piezas del puzle para obtener el resultado esperado en cada momento. Uno de los modelos que más ha proliferado en los últimos tiempos son los parques en sus diferentes versiones. Este paradigma se basa en el modelo de la Triple Hélice (Henry Etzkowitz). “En un mundo tan global y con tanta oferta, para un parque es absolutamente imprescindible conseguir un rasgo de identidad que le diferencie del resto, que sea capaz de generar una marca global y que sea identificado inequívocamente” 48 bit 174 ABR.-MAY. 2009 PARQUES CIENTÍFICOS Y TECNOLÓGICOS No existe el modelo perfecto sino que cada uno cumple su función en el entorno en el que se desarrolla, responde a diferentes demandas y, por lo tanto, maneja diferentes palancas para la obtención de sus objetivos. El valor de estas plataformas es directamente proporcional a los servicios que prestan. Por lo tanto, su objetivo principal es la prestación de servicios de alto valor añadido pero, nuevamente, alineados con las necesidades del ecosistema. En caso contrario, se puede dar el paradigma de que se hayan estructurado servicios maravillosos como, por ejemplo, validación tecnológica, pero que no los utilice nadie porque el tejido empresarial esté más orientado, por ejemplo, a la producción y procesamiento de materias primas. Como se ha comentado previamente, en un mundo tan global y con tanta oferta, para un parque es absolutamente imprescindible conseguir un rasgo de identidad que le diferencie del resto, que sea capaz de generar una marca global y que le permita ser identificado inequívocamente. Nuestra apuesta es basar esta diferenciación en la verticalización de toda la actividad que se genera en torno a una plataforma de innovación en red: apostar por una temática concreta y lo suficientemente ambiciosa como para garantizar un crecimiento sostenible en base al desarrollo en torno a ella. Por último, como expresión máxima de las plataformas de innovación en red podemos encontrar las denominadas ciudades temáticas. Su reto no sólo versa sobre la prestación de servicios sino que hay que contemplarlas desde dos ejes: 1. En el ámbito físico: como concentración de una serie de edificios e instalaciones relacionadas con la temática seleccionada. 2. En el ámbito lógico: como plataforma capaz de crear un área de oportunidades y de actividades económicas para el asentamiento de empresas del ámbito de la temática, tanto de prestación de servicios como de actividad industrial e innovación y desarrollo. Nuevamente, el reto no se encuentra en definir la ciudad perfecta, sino en crear una iniciativa que atraiga y retenga contenidos y demanda a corto, medio y largo plazo, y sea sostenible en el tiempo. O resumido en una frase: combinar las ideas e invenciones (innovación) con las prácticas de amplio uso (producción) de cara a producir nuevos productos, servicios, procesos o negocios que generen dinero, bienestar o marca (explotación) bajo un concepto de concentración y clusterización (alojamiento y hospedaje empresarial) facilitando la habitabilidad e integración de las personas (socialización y ocio). En resumen, las plataformas de innovación en red persiguen dar una respuesta a las necesidades del entorno desde una perspectiva glocal –propuesta de valor creada y capitalizada localmente, pero pensada a la medida y escala de los mercados globales– donde los servicios de valor añadido y la temática seleccionada es clave para su éxito. “Las plataformas de innovación en red persiguen dar una respuesta a las necesidades del entorno desde una perspectiva glocal donde los servicios de valor añadido y la temática seleccionada es clave para su éxito” Ejemplo sobre tipología de servicios ofrecidos por Parques Fuente: everis 2009
30 oct 2015
Artículo BIT
PULSO A LA I+D+i ESPAÑOLA
Pulso a la I+D+i española Quizá una de las tesis más escuchadas en este 2009 que despedimos ha sido que la innovación es el motor del cambio del modelo económico, que se impone más aún hoy en este entorno de crisis global. El propio Rey D. Juan Carlos destacaba ante sus socios iberoamericanos en la reciente Cumbre Iberoamericana de Estoril que la innovación y el conocimiento son “ herramientas esenciales para reactivar el crecimiento y el empleo de forma más eficaz y sostenida” Finaliza el año europeo de la creatividad y la innovación y en ese entorno ha surgido la polémica con la aprobación de unos Presupuestos Generales del Estado para el ejercicio de 2010 que, bajo el principio de “austeridad presupuestaria”, han desatado toda una oleada de declaraciones desde todos los organismos y estamentos relacionados con la ciencia y la tecnología. Sin entrar en guerras de cifras, es un presupuesto que mantiene las inversiones, en un momento en que algunos claman por intensificarlas. La realidad es que según datos recientemente difundidos por el INE sobre una base de 48.000 empresas españolas, en el periodo 2006-2008 un 34,8% de las empresas españolas fueron innovadoras. En el último año de la muestra, estas compañías dedicaron 19.919 millones de euros a la innovación tecnológica en producto o proceso. Los indicadores más relevantes que miden el pulso de la innovación, llevan años arrojando datos de crecimiento sostenido. Pero, hoy por hoy, parece complicado adivinar qué consecuencias acarreará la crisis económica al sistema de innovación español y cómo evolucionarán en la misma los países del entorno. En una época poco proclive a predicciones, la revista BIT quiere hacerse algunas preguntas al respecto:¿se están sentando las bases para mejorar la competitividad de nuestra industria y dar al traste con una balanza comercial deficitaria? ¿estamos o estaremos preparados para enfrentarnos a un mundo global?¿nuestro sistema de innovación es suficientemente fuerte como para ser motor de la economía y factor necesario del cambio de modelo productivo?¿cuáles son las oportunidades de futuro y cómo aprovecharlas? Para ello hemos convocado a los actores más autorizados para que nos ofrezcan una panorámica de la situación actual y compartan con nosotros sus deseos y propuestas a futuro. Componen este monográfico artículos de los dos Ministerios implicados en el despliegue de políticas de innovación tecnológica (el Ministerio de Ciencia e Innovación y el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio), la patronal sectorial AETIC y la Fundación COTEC. Esperemos aclarar algunos conceptos en este asunto en el que, al menos, los objetivos son compartidos. PULSO A LA I+D+i ESPAÑOLA Jose Manuel Fernández de Labastida Dirección General de Investigación y Gestión del Plan Nacional de I+D+I Ministerio de Ciencia e Innovación Luis Prieto Cuerdo Subdirector General para la Economía Digital. D. G. para el Desarrollo de la Sociedad de la Información. S. de E. de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información. Ministerio de Industria, Turismo y Comercio Juan Mulet Director General de la Fundación COTEC Juan Gascón Cánovas Director de Telecomunicaciones e I+D+i AETIC urante los últimos 25 años España ha protagonizado un avance espectacular en sus capacidades como potencia investigadora. España ha pasado de ser un país insignificante en investigación y desarrollo a ser considerado un importante colaborador en las iniciativas científicas internacionales. Los avances se han producido en numerosos ámbitos de la actividad vinculada a la investigación y el desarrollo pero es en el contexto de la producción científica donde los resultados son más palpables. Teniendo en cuenta la información proporcionada por bases de datos de publicaciones científicas internacionales como la de Thomson Reuters se observa que en este periodo la producción científica española se ha multiplicado por siete pasando de representar apenas el 1% de la producción mundial al principio de los años ochenta a alcanzar el 3,44% en el quinquenio 2004-2008. Este crecimiento ha venido acompañado por una mejora constante en el nivel de relevancia de las publicaciones científicas españolas. Las cifras que emergen de la mencionada base de datos muestran que España pasó de una citación media por artículo situada un 50% por debajo de la media mundial en el quinquenio 1981-1985 a colocarse cuatro puntos por encima de dicha media en el quinquenio 2004-2008. Además, el comportamiento de este indicador ha sido monótono creciente durante este periodo. Ha permanecido ajeno a los vaivenes presupuestarios gracias a las importantes decisiones de política científica que se tomaron en la década de los ochenta y que se han mantenido y reforzado a lo largo de todos estos años. En efecto, en la década de los ochenta se optó por asignar los recursos para la realización de actividades investigadoras en base a criterios competitivos alineados con los procedimientos usados internacionalmente. La evaluación por pares se implementó rápidamente en España con la creación de la Agencia Nacional de Evaluación y Prospectiva y años después se introdujeron complementos de productividad para los investigadores del sector público que incentivaron el acercamiento hacia una La producción científica en España “España participa hoy día en numerosas colaboraciones internacionales donde nuestros investigadores demuestran ser altamente competitivos y nuestros gestores son admirados por su rigor en la optimización del uso de los recursos” D Recientes mediciones de la producción científica española muestran un incremento sostenido de su volumen y un aumento notable de su relevancia. En el quinquenio 2004-2008 el impacto de las publicaciones científicas españolas superó por primera vez la media mundial. Los efectos de las políticas expansivas en recursos de los últimos años comienzan a verse reflejados positivamente en los principales indicadores de producción científica. Jose Manuel Fernández de Labastida Dirección General de Investigación y Gestión del Plan Nacional de I+D+I Ministerio de Ciencia e Innovación actividad investigadora generadora de resultados con cabida en las mejores revistas científicas internacionales. Desde entonces los procedimientos de evaluación y de asignación de recursos han ido mejorando, siendo referidos a menudo como ejemplo de buenas prácticas en el ámbito internacional. España participa hoy día en numerosas colaboraciones internacionales donde nuestros investigadores demuestran ser altamente competitivos y nuestros gestores son admirados por su rigor en la optimización del uso de los recursos. Una política científica guiada por criterios internacionales, una comunidad investigadora comprometida y una disponibilidad de recursos impulsada por las distintas administraciones con competencias en investigación y desarrollo, han ido de la mano durante todos estos años para situarnos como la novena potencia mundial en producción científica, un nivel quizá inimaginable en el inicio de la década de los ochenta. En pocos ámbitos España ha experimentado una evolución similar, tanto cuantitativa como cualitativamente. Esta mejora ha afectado a todos los ámbitos del conocimiento aunque los niveles alcanzados en las distintas áreas del conocimiento son desiguales. La fotografía del estado de la producción científica española recogida en la base de datos de Thomson Reuters, mostrada en la siguiente tabla, indica que en la mitad de las áreas de conocimiento contempladas en dicha base de datos la relevancia de las publicaciones españolas está por encima de la media mundial. En la tabla se muestra el porcentaje de producción respecto a la mundial del área, y el porcentaje respecto a la media mundial de impacto del área en el que se sitúan las publicaciones españolas. En relación con esto último, un porcentaje positivo (negativo) corresponde a los puntos porcentuales por encima (debajo) de la media mundial. En diez de las veintiuna áreas este valor es positivo. Adicionalmente, en la columna “Δ impacto”, se muestra la variación media de este porcentaje en los últimos cinco quinquenios. Se observa que esta variación es positiva en todas las áreas excepto en una, lo que demuestra que el impacto de nues- Figura 1. Impacto relativo de las publicaciones españolas (media mundial = 1,00) tras publicaciones está creciendo en prácticamente todas ellas. Mantener la tendencia identificada hasta alcanzar un nivel que nos sitúe entre los países más influyentes de Europa es el reto al que ahora nos enfrentamos. Esto no va a resultar fácil ya que cada vez se necesitará un mayor esfuerzo para seguir avanzando. La investigación de calidad se realiza con buenos equipos humanos y también con buenas infraestructuras científicas, aspectos que se han reforzado debido a la importante inversión realizada en los últimos años, una inversión cuyos frutos empiezan a reflejarse en los indicadores de producción científica, que están experimentando crecimientos superiores a los de los periodos anteriores. Los efectos de la inyección de recursos en investigación y desarrollo se hacen palpables en el medio plazo y solo estamos viendo el principio de la importante repercusión que tendrá el esfuerzo público realizado durante los últimos años. Los datos muestran que España está cómodamente situada, en lo que se refiere a la cantidad de su producción científica, en la mayoría de las áreas, en la quinta posición europea, un puesto adecuada con su tamaño. Sin embargo, tiene margen de crecimiento para tener una producción científica más acorde con su volumen, tanto medido en habitantes como en producto interior bruto. El sistema de investigación y desarrollo español es aun pequeño en términos relativos y es necesario continuar creciendo para tener el peso que nos corresponde a nivel europeo. En la siguiente tabla se hace una comparación de la situación española con la de algunos países europeos. Se observa de la misma que el porcentaje de producción correspondiente a España es claramente mejorable. Debemos seguir creciendo para situarnos a mediados de la próxima década en torno al 4,5% de la producción mundial, aproximadamente un punto más que en la situación presente. En relación con el impacto de las publicaciones científicas la tabla muestra la distancia que aun nos queda por recorrer para alcanzar los niveles de Francia o Alemania. Sin embargo, se observa que nos estamos aproximando al nivel de Italia. Los datos también nos indican que en áreas como la Economía, las Ciencias Sociales o la Psicología y Psiquiatría países con un alto nivel investigador, pero con una lengua propia distinta de la inglesa presente en la actividad investigadora en dichas áreas, poseen indicadores de impacto negativos. Los de España, son no obstante, más negativos y no debemos descuidar el necesario impulso que debemos seguir proporcionando a la investigación en estas áreas. En tres áreas hemos superado los niveles de impacto de Italia y Francia: Física, Química e Ingeniería. En otro conjunto de ellas nos estamos aproximando, como es el caso de las Ciencias de Materiales, las Ciencias del Espacio, la Medicina Clínica y el Medio Ambiente y la Ecología. Por otra parte, en general, la distancia a países como Alemania, Holanda o el Reino Unido es considerable. Nos enfrentamos al reto de enfocar nuestra política científica para seguir creciendo, no solo en el número de publicaciones científicas, sino haciéndolo de manera que las aportaciones españolas sean cada vez más relevantes. Es necesario disponer de una base solida y consolidada de actividad investigadora para ser capaces de “Mantener la tendencia identificada hasta alcanzar un nivel que nos sitúe entre los países más influyentes de Europa es el reto al que ahora nos enfrentamos” liderar campos concretos de investigación. Sin embargo, no es suficiente. Para liderar es necesario acompañar las políticas generales de incentivación de la investigación con acciones de gran calado que permitan el desarrollo de centros y equipos de investigación que sobresalgan en al ámbito mundial. El conjunto de Administraciones responsables del fomento de la investigación científica y técnica, Comunidades Autónomas y Administración General del Estado, debemos compartir y complementar las políticas para enfocar coherentemente nuestras acciones hacia un crecimiento sostenido, cada vez de mayor impacto, y hacia la identificación de potenciales nichos de liderazgo para garantizar su emergencia y consolidación. Es necesario seguir avanzando en esta dirección porque puede no generarse el volumen de innovación tecnológica que necesita nuestro país si no desarrollamos políticas adecuadas para ello, pero desde luego no se producirá si no tenemos un sustrato sólido, con focos de liderazgo mundial, de actividad en investigación científica y técnica. Concluyendo, las políticas expansivas en recursos de los últimos años han situado la producción científica española en unos niveles que garantizan su relevancia en el contexto internacional. A la vez que iremos observando cómo los indicadores van consolidando esta realidad debemos continuar desarrollando las políticas adecuadas para garantizar que alcanzaremos en los próximos años el nivel de los principales países europeos y generaremos el necesario liderazgo científico que permita a España erigirse como protagonista en determinados campos de investigación. l reto ya no es sólo tecnológico y empresarial, aunque reconocemos la importancia que tiene nuestro sector tecnológico como motor del cambio, sino más bien político, económico y social. Con las decisiones que tomamos hoy se está diseñando la sociedad del mañana. Para ser consecuentes con esta filosofía, son los poderes públicos los que en el ámbito de sus competencias tienen que liderar este tránsito. Tenemos que acelerar nuestro camino hacia la economía del conocimiento, donde las personas, su creatividad y capacidad innovadora son la primera fuente de riqueza y de empleo. En este contexto, las Administraciones públicas (AA. PP.) juegan un papel de impulso en la adaptación al cambio. Los 3 retos más importantes que debemos afrontar son: • La puesta en marcha de políticas de fomento de la SI que permitan aumentar la calidad de vida de la ciudadanía y la recuperación económica del país, por ejemplo, a través de la capacitación de ciudadanos y PYME, impulso del despliegue de infraestructuras de banda ancha o generando confianza en la red. • La modernización de las AA. PP., ampliando la oferta y calidad de los servicios que prestan actualmente a ciudadanos y PYME. • Liderar el cambio cultural que se debe producir y que nos permita adaptarnos al cambio tecnológico que se nos presenta, de tal manera que consigamos aprovechar las oportunidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías, repercutiendo en la mejora el bienestar de la Ciudadanía, y basándonos en nuestros valores de siempre la libertad, la igualdad y la solidaridad. Conscientes de este reto, el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (MITYC) ha puesto en marcha políticas claramente orientadas a situar a España entre los líderes en el uso y la producción de las TIC. Estas iniciativas están englobadas en la estrategia de construcción de la Sociedad del Conocimiento a través del Plan Avanza. En este sentido, el Plan Avanza ha contribuido a la consolidación de un modelo de crecimiento económico basado en el incremento de la competitividad y la productividad, la promoción de la igualdad social y regional y la mejora del bienestar y la calidad de vida de los ciudadanos. Naturalmente, para poner en marcha estas actuaciones ha sido necesario un compromiso político decidido que ha venido acompaña- Existe un amplio consenso en torno al uso intensivo de las nuevas tecnologías como motor para impulsar modelos que tienen como objetivo lograr una economía sostenible y crear riqueza. También desde la Administración pública existe el convencimiento de que estamos viviendo una época de cambios vertiginosos, impulsados por la extensión de las TIC, que nos está llevando hacia un nuevo modelo de convivencia y un nuevo modelo de crecimiento económico. La I+D+I en el Plan Avanza Luis Prieto Cuerdo Subdirector General para la Economía Digital. D. G. para el Desarrollo de la Sociedad de la Información. S. de E. de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información. Ministerio de Industria, Turismo y Comercio E do de un notable esfuerzo presupuestario. La dotación presupuestaria prevista para el Plan Avanza era de 5.544 M€ en el periodo de vigencia del Plan (2006-2010). Esta cifra ha quedado ampliamente superada ya que sólo en el periodo 2006-2009 se han presupuestado 6.021 M€ de los que 4.505 M€ se han ejecutado en el periodo 2006- 2008 y 1.516 M€ están presupuestados para el año 2009. Dicho de otra forma, el Plan Avanza ha destinado como media desde que se puso en marcha, 3 veces más presupuesto que los planes anteriores relativos a sociedad de la información. Para poder ejecutar eficazmente estos fondos, ha sido necesario buscar la complicidad de otras Administraciones públicas, empresas y agentes sociales. Esta estrategia de ejecución en colaboración y en cofinanciación con estas Entidades es otro rasgo diferencial del Plan Avanza. En concreto, ha colaborado con las 17 Comunidades Autónomas y las 2 Ciudades Autónomas, con 435 Entidades Locales, 809 Entidades sin Fines Lucrativos y 1.961 empresas. Del éxito de las medidas impulsadas por el Plan Avanza da debida cuenta la evolución de los principales indicadores de desarrollo de la Sociedad de la Información: • En 2003 sólo había 12 millones de usuarios de Internet en España. En 2009, 24,5 millones de ciudadanos se conectan a Internet, hecho que convierte a España en la 4ª comunidad internauta en Europa. • En 2003, tan sólo el 25% de los hogares disponía de conexión a Internet, en 2009 esta cifra asciende al 54%. • El porcentaje de empresas conectadas a Internet a través de banda ancha alcanzaba en 2009 el 94%, 43 puntos más que en 2003. • Actualmente, el 99% de la población tiene la posibilidad de conectarse a banda ancha, frente al 80% de 2004. • En 2008, España adelanta 6 puestos (del 12 al 6) en el ranking global de preparación para el cumplimiento de la estrategia de Lisboa según un informe de Allianz. En los últimos 4 años se ha creado una masa crítica en nuestro país en términos de mercado, usuarios, aceptación de las TIC y cobertura global de servicios. En el año 2009, entre las medidas que consideremos más destacadas dentro del Plan Avanza, podemos mencionar el subprograma Avanza I+D+I incluido en la convocatoria de ayudas del Plan Avanza para este año. El subprograma Avanza I+D+I cuenta este año 2009 con un presupuesto de 505 millones de € (150 M€ en subvención y 355 M€ en préstamo) para la financiación de proyectos de I+D+I que promuevan la participación industrial española en la construcción de «Internet del Futuro», el desarrollo de nuevos productos y servicios con elevado componente TIC, el desarrollo de la industria de contenidos digitales y la implantación de soluciones TIC y de negocio electrónico a las PYME. La convocatoria 2009 cuenta con 2 procedimientos. En primer lugar, “Internet del Futuro y otras prioridades TIC” mediante la que se financia los ámbitos de Internet de las redes, Internet de los servicios, Internet de las cosas, Internet por y para las personas, Internet del conocimiento y de los contenidos, que cuenta con su propia tipología. Adicionalmente, también son objeto de ayuda aquellos proyectos cuyo ámbito temático es tecnolo- “Dicho de otra forma, el Plan Avanza ha destinado como media desde que se puso en marcha, 3 veces más presupuesto que los planes anteriores relativos a sociedad de la información” PULSO A LA I+D+I ESPAÑOLA gías informáticas, equipos, sistemas y servicios de telecomunicaciones, electrónica y dispositivos, tecnologías de seguridad y confianza, etc. En segundo lugar, “Contenidos digitales y otras soluciones TIC PYME”, en el cual, se incluyen proyectos de productos y servicios digitales basados en contenidos distribuidos por medios electrónicos. Asimismo, se incluyen ayudas para la aplicación de procesos innovadores y nuevos métodos organizativos que mejoren la eficiencia de las PYME. Se han presentado, este año, un total de 2.298 proyectos con un presupuesto total de 4.235 M€ Provisionalmente se han aprobado 674 proyectos que cuentan con un presupuesto de 1.198 M€, a los que se les concederá una ayuda de 506 M€. Respecto de la innovación y de los aspectos orientados a PYME del sector TIC, cabe resaltar los proyectos de modernización de las PYME del sector TIC destinados a la obtención certificaciones en los ámbitos de la calidad del software (CMMI, SPICE, etc.), la gestión del servicio TI (ISO 20000) y la seguridad de la información (ISO 27001) La finalidad de estas actuaciones enmarcadas en el Plan Avanza es la obtención de alguno de los modelos de certificación, emitido por una entidad acreditada, con el objetivo de aumentar la calidad del software desarrollado en España. A pesar del alto coste (en tiempo y en dinero) que representa para las empresas la obtención de estos certificados y el escepticismo inicial mostrado sobre todo por las pequeñas empresas, el éxito de estas medidas se puede ver en los resultados. Efectivamente, España ocupa el octavo puesto en el mundo respecto de certificados CMMI y el número de certificados ha crecido un 650% en el periodo 2005-2008. En ISO 9001, España ocupa el cuarto puesto en el mundo y en ISO SPICE, el 100% de las empresas certificadas lo han hecho con el apoyo del Plan Avanza. De cara a los próximos años, la idea es continuar apoyando este tipo de iniciativas orientadas a la obtención de resultados. Esta trayectoria no nos debe hacer caer en la autocomplacencia, por ello el MITYC esta alerta para reaccionar con precisión y anticipación a los cambios que, constantemente, y de forma cada vez más acelerada, se van produciendo en el ámbito de las TIC. Aún queda mucho camino por recorrer y el MITYC, desde la responsabilidad y el liderazgo, debe continuar asumiendo un papel protagonista en el fomento e impulso de unas tecnologías claves para la modernidad y el crecimiento. En este sentido, actualmente se está elaborando el Plan Avanza 2, sucesor del Plan Avanza actual, que tendrá como horizonte temporal posiblemente el periodo 2010- 2015. Es decir, estará en línea con la Agenda digital europea prevista para ese periodo. También se está trabajando en las tareas de simplificación y mejora de los procedimientos puestos en marcha para la gestión de los programas. A comienzos de 2010 se publicará una nueva Orden de bases y una nueva convocatoria de Avanza, que incluirá el programa Avanza I+D+I con algunas novedades importantes, especialmente en lo que se refiere a la innovación. El Plan Avanza ha permitido alcanzar un nivel de desarrollo en este ámbito equiparable a la media de la Unión Europea, pero tenemos que seguir avanzando para la concesión de la Sociedad del Conocimiento. En esta línea, nos comprometemos a que el esfuerzo presupuestario que se canalizará a través del Plan Avanza2 se traduzca en desarrollo industrial y revalorización de la actividad empresarial. PULSO A LA I+D+I ESPAÑOLA Recientemente COTEC afirmaba, con motivo del quinto encuentro empresarial de países del sur de Europa, que congregó a los más importantes mandatarios de esta región en Madrid, que la crisis ha puesto en evidencia que todavía nuestro sistema nacional de innovación no está lo suficientemente consolidado, como para ser motor principal de nuestra productividad. Ahí marcaba el verdadero problema en un mundo de mercados abiertos. En el siguiente artículo Juan Mulet analiza la evolución de la innovación en España en los últimos años y cómo ha afectado la situación actual de crisis económica a este proceso. Se apuntan algunas recomendaciones para evitar que la ciencia y tecnología española quede en un segundo plano en el panorama mundial. os investigadores de las empresas españolas, estimados en equivalentes de jornada completa, fueron 42.100 en el año 2007, y gastaron 7.400 M€ Unas cifras todavía pequeñas cuando se las compara con las de los grandes países europeos, pero mucho mayores que las teníamos en España hace tan sólo diez años. Entonces, los investigadores de las empresas, contados de la misma manera, era 12.000 y gastaban 2.140 M€ El crecimiento medio anual acumulativo en ambos indicadores ha sido superior al 13,5% durante esta década. Y la mayoría de los indicadores que se utilizan para valorar la actividad innovadora de un país también han crecido de forma parecida para España, durante estos últimos diez años. En consecuencia, hoy ya puede decirse que nuestro sistema de innovación ha salido de su infancia, porque se ha dotado de los elementos que caracterizan a los más avanzados, y se pueden dar buenos ejemplos de colaboración entre ellos. Pero está todavía lejos de la madurez. El gasto total en investigación es sólo el 1,27% del PIB, cuando la media europea está alrededor del 2%, y la de la OCDE en el 2,2%. Los resultados de esta continuada aplicación de recursos han sido, en general, proporcionados al esfuerzo. La producción científica española, medida en publicaciones en revistas de prestigio mundial, ha pasado de unos 16.000 artículos en 1997 a casi 43.000 diez años más tarde, el 3,2% de todas las del mundo, lo que supone un crecimiento anual acumulativo de casi el 12%. Idéntico crecimiento han experimentado las patentes españolas concedidas a residentes en nuestro país, que han pasado de las 1.029 de 1997 a las 3.317 de diez años más tarde. Otro dato menos conocido es que las patentes triádicas, aquellas que se protegen simultáneamente en Europa, EE. UU. y Japón, son más o menos las que nos corresponden por nivel tanto de gasto en investigación como de publicaciones científicas, aunque sólo sean el 0,4% mundial. El valor añadido de los sectores de alta y media-alta tecnología también ha aumentado, pero sólo alrededor del 6% anual acumulativo entre los años 2000 y 2006. No cabe duda, por tanto, que la evolución reciente ha sido claramente positiva, y supone un significativo cambio en la historia de nuestra ciencia y de nuestra tecnología. La cuestión ahora es saber si nuestro sistema de innovación es ya un motor de la competitividad de nuestra economía, porque éste es nuestro mayor problema, en cuya solución nuestra capacidad tecnológica tiene que jugar un papel importante. El sistema español de innovación ante la actual crisis Juan Mulet Director General de la Fundación COTEC L PULSO A LA I+D+I ESPAÑOLA Pero, al mismo tiempo que en la opinión pública se confirma el convencimiento de que nuestro sistema de innovación debe ser un pilar imprescindible en el nuevo modelo económico que surgirá cuando se alcance lo que ya se viene llamando la “nueva normalidad”, la actual crisis está demostrando, si cabía alguna duda, que aún estamos muy lejos de alcanzar este objetivo. Durante el largo periodo expansivo que ha precedido a la actual crisis, la economía española ha podido crecer al margen de su capacidad innovadora. En un entorno de financiación barata, la vivienda encontraba compradores tanto en el exterior como en el interior y los sectores de bajo valor añadido, basados en mano de obra poco cualificada, podían todavía competir. Pero esto debía tener un límite. A medida que la economía iba creciendo, nuestra demanda exigía productos cada vez más sofisticados, que no eran fabricados en España, y nuestros productos tradicionales eran cada vez más caros y por lo tanto menos competitivos, no sólo en el mercado internacional, sino también en el nacional. En consecuencia, año tras año nuestra balanza de pagos ha tenido un déficit del orden del 10% de nuestro PIB y, según demuestran los cálculos, ésta ha sido la causa del 40% de la abultada deuda externa bruta, que ha llegado a ser equivalente a 1,6 veces nuestro PIB. Un análisis del déficit de la balanza de pagos, muestra hasta qué punto esta fase expansiva ha cambiado nuestro país. Así resulta que las importaciones de productos de alto contenido tecnológico han sido responsables en los años más recientes del 20% del incremento de nuestro déficit comercial. Esto pone en evidencia que España necesita ya ser competitiva también en productos de alta tecnología. Y, por supuesto, debe seguir siéndolo en los sectores más tradicionales, generadores del resto del déficit. Necesitamos pues, y con urgencia, un sistema de innovación que incluya a muchas más empresas capaces de ofrecer productos y servicios de más valor añadido, porque para nuestro país, una vez alcanzado un nivel de desarrollo económico e institucional homologable al de los mejores, la única vía para mejorar la competitividad es el aumento de la productividad. Y para ello sólo existen dos caminos, mejorar las prestaciones de nuestra oferta, lo que aumentará su valor, o reducir los factores necesarios para producirla, lo que reducirá nuestros costes. Pero estas dos ventajas se logran sólo con la innovación, es decir con la aplicación del conocimiento para conseguir los cambios que mejoren la capacidad de las empresas para generar valor. Nuestro sistema de innovación ha demostrado ya que es capaz de funcionar, pero deberá crecer, y de forma importante, para que la productividad de muchas más empresas crezca, y sólo lo hará cuando haya muchas más que basen su estrategia en el uso del conocimiento. En la actualidad sólo el 1% de nuestro valor añadido bruto es generado por empresas de alta tecnología y, escasamente, el 4% por las de media alta tecnología. En los países avanzados estos porcentajes son, respectivamente, el triple y el doble. Pero además, muchas de nuestras empresas son de pequeño tamaño, sólo unas 4.000 pueden considerarse grandes. Y el 82% de nuestros trabajadores están empleados en PYME, un porcentaje muy superior al de los países con los que tenemos que competir. El acceso al conocimiento de las pequeñas empresas es muy difícil y más su integración en el sistema de innovación, quedando éste prácticamente reservado a las escasas pequeñas empresas especializadas en nichos de tecnología avanzada. Para una economía como la española, debería esperarse que el número de empresas integradas en nuestro sistema de innovación estuviese en torno a las 40.000, pero según los datos disponibles, esta cifra es de tan sólo unas doce mil empresas. PULSO A LA I+D+I ESPAÑOLA Debería por tanto hacerse un gran esfuerzo para elevar, y con la mayor rapidez posible, el número de nuestras empresas innovadoras. Pero las empresas innovadoras precisan investigadores, y esta expansión exige una gran alteración del reparto de este colectivo, lo que seguramente será el principal obstáculo a superar. Cuando nos comparamos con la Europa de los 27, resulta que los 122.000 investigadores que hay en total en España, es decir la suma de los que trabajan en empresas y en los establecimientos de I+D del sector publico, representan el 7,2 de cada mil personas activas españolas, una cifra que compara muy bien con la media comunitaria que es 7,9. Pero por otra parte, los que trabajan en nuestras empresas son sólo 2,5 por cada mil activos, mientras que la media europea se sitúa en 3,9. Las diferencias con los grandes países europeos son lógicamente mayores. Alemania tiene 9,6 para cada mil activos, de los que 5,9 trabajan en la empresa. Francia 11,7, con 6,4 empresariales. Para que el número y la distribución de los investigadores por población activa de España alcanzaran, por ejemplo, los de Francia, el número de investigadores totales debería multiplicarse por 1,6, pero el de los empresariales por 2,6. No es sólo el número de empresas el que deberá transformarse para que nuestro sistema de innovación se convierta en el motor que necesitamos para nuestra economía. La innovación es una actitud que debe compartir toda la sociedad, por lo que son necesarios cambios profundos que afectan a las empresas, pero también al entono empresarial y a las personas. Será importante que las empresas aborden conjuntamente tanto las innovaciones tecnológicas como las organizativas y comerciales, porque en un mercado globalizado su competitividad depende tanto de unas como de otras. Son las empresas las que deben imponerse su integración en el sistema de innovación y la de convertirse en guía, por ellas mismas y a través de sus asociaciones, de los demás agentes, porque la innovación es una actividad centrada en la empresa. Un entorno empresarial que estimule la evolución del sistema de innovación debe tener una ayuda pública ágil, una legislación y, especialmente, una regulación estimulante de la innovación. Pero además tiene que ser capaz de valorar la aportación social del investigador y del empresario y lograr que los conocimientos, los hábitos y los valores, es decir la cultura de la sociedad, sean acordes con la actitud innovadora. Seguramente, lo más urgente para superar nuestras deficiencias sea empezar por la mejora de la educación, porque está en la base de todas ellas. Con la educación primaria se deberían inculcar a los futuros ciudadanos los valores y hábitos que hacen innovadora a una sociedad. Con la formación profesional, en sus vertientes reglada y continua, se debería conseguir que la empresa encontrara los especialistas preparados para afrontar sus procesos innovadores. Y con la formación superior, conseguir mejorar nuestra capacidad tanto para generar conocimiento tecnológico como para tomar buenas decisiones empresariales y públicas. Las consecuencias de esta transformación, necesaria y de gran trascendencia, no serán visibles de forma inmediata, pero entretanto se deberán ir consiguiendo otras. Una de ellas es la mejora de la capacidad de nuestras instituciones científicas para transferir tecnología. Es necesario cambiar su gobernanza para que la relación con el tejido productivo pase a ser un hecho normal y necesario para su evolución. Y seguramente esto pasará por el diseño de una carrera de sus investigadores que resulte atractiva, tanto nacional como internacionalmente. Otra deficiencia estructural a resolver es el pequeño tamaño de las empresas españolas, que les dificulta tanto el acceso al conocimiento como a la financiación. Una solución posible es el estímulo de la colaboración, que podría llegar incluso a la fusión, entre empresas de sectores comunes o sinérgicos. La financiación de la innovación no ha encontrado todavía vías adecuadas en España. La crisis ha puesto más en evidencia este otro defecto estructural. Ahora las empresas innovadoras no sólo necesitan financiación para crecer y para cumplir sus compromisos, sino también, y fundamentalmente, “Un entorno empresarial que estimule la evolución del sistema de innovación debe tener una ayuda pública ágil, una legislación y, especialmente, una regulación estimulante de la innovación” PULSO A LA I+D+I ESPAÑOLA para conservar su personal cualificado, que es su principal activo y la clave de su supervivencia. Es urgente encontrar mecanismos que hagan posible compartir el riesgo inherente a la innovación entre un número suficiente de agentes que se especialicen en las sucesivas etapas del proceso innovador. También es urgente que sepamos aprovechar el gran potencial que tiene la demanda, especialmente la del sector público y la de las grandes empresas, para estimular la innovación. Ofrecer mercados es el estímulo más adecuado para las empresas con capacidad de innovar y a la vez el mejor mecanismo para que las más hábiles triunfen. Es evidente que la crisis ha llegado demasiado pronto para la economía española. Estábamos creciendo a un buen ritmo y la evolución de nuestro sistema de innovación progresaba de una manera que las tasas de crecimiento de dos dígitos de casi todos los indicadores, permiten calificar de extraordinaria. Pero, desgraciadamente, no de explosiva, como se hubiera necesitado para afrontar mejor la situación actual y quizá hubiera sido posible en aquellos momentos de gran euforia. Estamos en unos momentos económicamente difíciles, con restricciones en los gastos privados y públicos. En el sector privado, lo más preocupante es el peligro que corren las empresas innovadoras creadas en los años recientes. Todavía no están consolidadas y la difícil financiación puede no sólo hacerles perder los negocios que han conseguido sino también poner en peligro su supervivencia. Salvar estas empresas, que serán el núcleo del sistema de innovación cuando la crisis acabe, es una de las tareas más urgentes que tiene ahora España. Por otra parte, los Presupuestos Generales del Estado anuncian una reducción de su Política 46, la que recoge todos los fondos públicos para políticas científicas, tecnológicas y de innovación. Es verdad que respecto al año anterior el montante total ha disminuido sólo un 6%, y cuando se considera sólo el gasto civil, la reducción es sólo del 3%. Pero es un frenazo importante, porque los años anteriores nos habían acostumbrado a aumentos superiores al 20%. Y los frenazos en este tipo de gastos no son nunca convenientes, porque crean un estado de ánimo poco favorable para enfrentarse a los grandes riesgos implícitos en la innovación y porque la historia confirma que ha sido siempre muy difícil volver a entrar en sendas de crecimiento de este gasto público. Con todo, hay que reconocer que el diseño del gasto incluido en la actual propuesta de la Política 46, no tiene que ser muy negativo para la I+D empresarial, porque se mantienen las convocatorias del Plan Nacional de I+D y, espacialmente, las del Programa INGENIO 2010, al tiempo que frente a la reducción de los importes de las partidas de subvenciones se proponen incrementos no despreciables de los créditos. La I+D pública sí que podrá verse perjudicada en sus inversiones, lo que puede retardar su evolución, que estaba siendo muy favorable con los importantes crecimientos de años anteriores. Pero no puede olvidarse que este estancamiento no debe mantenerse, porque será más que probable una involución que rápidamente nos devuelva a la precaria situación en la que ha vivido desde siempre la ciencia y la tecnología españolas. “Es urgente que sepamos aprovechar el gran potencial que tiene la demanda, especialmente la del sector público y la de las grandes empresas, para estimular la innovación” PULSO A LA I+D+I ESPAÑOLA i algo podemos destacar del debate que está suscitando los Presupuestos Generales del Estado, es la unanimidad en apoyar que no se reduzcan las partidas destinadas a fomentar el I+D+i. Como podemos observar en la figura 1, este continuo crecimiento se ha mantenido coherente desde el año 2001 al 2008, aunque los recortes en los fondos en 2009 y los previstos para el 2010 van a quebrar esta tendencia (ver figura 1). Esta política de apoyo que puso en marcha el actual Gobierno, recibió un espectacular impulso sobre todo a partir del año 2006, y se vio acompañada además de una estrategia para fomentar la cooperación entre grandes empresas, pymes, centros tecnológicos y universidades, para fomentar grandes proyectos de I+D+i nacionales, como son los Programas CENIT, Singulares, Estratégicos que estaban empezando a dar sus frutos. Ante la fuerte reacción, como señalaba de la Sociedad Civil, el Gobierno apunta a compensar estas fuertes bajadas, por ejemplo en el capítulo de Avanza I+D, la reducción prevista es de un 66% (ver figura 2), con otros instrumentos como el Fondo de Inversión Local y en el futuro Fondo de Economía Sostenible. Esta situación no deja de ser preocupante, sobre todo teniendo en cuenta Situación de la I+D+i en España en relación con los Presupuestos Generales del Estado de 2010 AETIC viene advirtiendo desde febrero que “el futuro es digital”. Defendía entonces un incremento de 5.000 millones de euros anuales de inversiones en infraestructuras, equipamientos eTIC, I+D+i y sostenibilidad. Instaba al Gobierno entonces a transformar el modelo de crecimiento económico apoyándose en la electrónica y las TIC para salir de la crisis. Casi un año después, Juan Gascón enumera oportunidades y amenazas del sistema de innovación, en el que ve el horizonte claro de alcanzar la media de gasto en I+D como porcentaje del PIB de los países de la UE. Juan Gascón Cánovas Director de Telecomunicaciones e I+D+i AETIC S Figura 1. Peso del Programa de Gasto 46 en los Presupuestos Generales del Estado para I+D+i. Excluido el capítulo 9: pasivos financieros Fuente: Ministerio de Economía y Hacienda. Presupuestos Generales del Estado. 1995-2009 PULSO A LA I+D+I ESPAÑOLA que el verdadero cambio de modelo que nos permite un crecimiento sostenible de nuestra economía pasa al menos por alcanzar la media en los gastos de I+D como porcentaje del PIB de la UE en el que España, a pesar del esfuerzo realizado en los últimos años, todavía sigue muy por debajo de ésta (ver Figura 3). La contribución del sector privado al cambio de modelo económico La condición anterior siendo necesaria no es suficiente, si no conseguimos implicar al sector empresarial en este tarea en nuestro país. Entre otros, porque en un mundo global, la innovación debe contrastarse por los mercados tanto en capacidad de llevar las innovaciones de todo tipo al mercado (de MK, organizativas, de productos), como en tiempo y precio para que finalmente pueda derivar en ventaja competitiva. Si bien en los últimos años ha venido aumentando de forma continuada el porcentaje de empresas que realizan I+D sobre el total (ver Figura 4), vemos que la intensidad de innovación, o lo que es lo mismo, los gastos de innovación sobre la cifra de negocios alcanzó su máximo en 2004. Por ello, nos queda todavía un largo camino para conseguir que España, en términos generales, pueda competir con los países de nuestro entorno, dando un cambio radical de una economía intensiva basada en la construcción de los últimos años, que si bien ha generado unos crecimientos y empleos por encima de la media de otros países de la UE, sin embargo pasado este espejismo, ha lastrado otro tipo de economía basada en la innovación aplicada al conocimiento, que es la que debemos aspirar si queremos mantener o mejorar nuestro nivel de vida. Figura 2. Evolución del gasto público en I+D+i (en millones de euros). Figura 3. Recursos destinados a I+D en los países de la OCDE 2000-2007. PULSO A LA I+D+I ESPAÑOLA El contexto europeo Haciendo balance a nivel europeo en el 2010 no se va a conseguir alcanzar los objetivos de Lisboa, que perseguía convertir a la UE en la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, en la que se quería alcanzar el 3% del PIB en I+D en el 2010. La situación es que la Europa de los 27 invierte el 1,85% de media, y estamos viendo como en los últimos años el centro de gravedad de esta nueva economía, se desplaza hacia Asia si atendemos al crecimiento en el número de patentes, como señala un reciente informe del IPTS (Instituto de Prospectiva Tecnológica) de la Comisión Europea con sede en Sevilla, que haciendo autocrítica indica: “hacer realidad la sociedad del conocimiento seguirá siendo el núcleo duro de la agenda de modernización económica y social de Europa, y para ello es preciso tener una estrategia integrada que abarque políticas – sobre todo respecto a los mercados – que van más allá de la política científica y tecnológica. La solución es digital Llegados a este punto, es urgente aprovechar las oportunidades que ofrece la revolución digital que no ha hecho más que empezar y que está cambiando las reglas de juego “A nivel mundial somos líderes en sectores como control del tráfico aéreo, seguridad en fronteras, TV digital, simulación civil y militar, contenidos multimedia, entre otros Figura 4. Principales variables de la innovación tecnológica en las empresas españolas (2002-2007). PULSO A LA I+D+I ESPAÑOLA en un mercado global, donde el uso intensivo de la Electrónica, Tecnologías de la Información y Comunicaciones están y van a contribuir a definir un nuevo orden en la riqueza de las naciones. Es necesario aprovechar las oportunidades que nos ofrecen la LSSI, la firma electrónica, el DNI electrónico, la ley de autonomía personal, o el uso intensivo de las TIC en la Sanidad, que pueden ser instrumentos muy valiosos para hacer en primer lugar viable y sostenible el sistema que permita con el tiempo dar y mejorar este tipo de servicios, siendo a la vez una oportunidad para desarrollar el sector. Otra área llena de oportunidades es el de la eficiencia energética y el medio ambiente, donde tenemos oportunidades, no sólo del lado de la demanda, sino también de la oferta. A nivel mundial y a veces no es suficientemente conocido, somos líderes en sectores como el control del tráfico aéreo, seguridad en fronteras, Tv. digital, simulación civil y militar, contenidos multimedia, soporte tecnológico a infraestructuras como el transporte o energía, entre otros. Las Plataformas Tecnológicas, oportunidades de mejora En nuestro país hemos conseguido aunar esfuerzos en I+D+i en torno a las Plataformas Tecnológicas (ver figura 5) que permiten conectar demanda, oferta y base investigadora. En definitiva son redes de cooperación lideradas por la industria que movilizan una importante masa crítica de investigación, desarrollo y esfuerzo innovador, incluyendo a los actores principales del sector: industria, academia, usuarios y administraciones públicas, que cuentan con el respaldo de los Ministerios de Industria, Ciencia e Innovación y CDTI. Es también necesario utilizar la demanda temprana para que la administración actúe como motor real de la innovación, generando mecanismos que incorporen las nuevas oportunidades que ofrece la recientemente aprobada Ley de Compras Públicas. Recordemos que las Administraciones Públicas contribuyen a la generación del 40% del PIB. Es conveniente mantener el trabajo de las plataformas para favorecer las cadenas de valor sectoriales y hacer aflorar oportunidades que ofrece, como señalaba anteriormente, el DNI electrónico, el nuevo ciudadano digital con la LSSI, la eSalud (receta electrónica), eFactura (AAPP y empresas), eInclusión (Ley de Autonomía personal), entre otros. Finalmente, hay que buscar la proyección internacional de nuestras empresas, donde las Plataformas Tecnológicas pueden ser un instrumento de gran ayuda, y en particular hacia Latinoamérica. Figura 5. Plataformas Tecnológicas Españolas eTIC secretariadas por AETIC. “Esta situación no deja de ser preocupante teniendo en cuenta que el verdadero cambio de modelo que nos permite un crecimiento sostenible de nuestra economía pasa al menos por alcanzar la media en los gastos de I+D como porcentaje del PIB de la UE”
30 oct 2015
Artículo BIT
La producción científica en España
Durante los últimos 25 años España ha protagonizado un avance espectacular en sus capacidades como potencia investigadora. España ha pasado de ser un país insignificante en investigación y desarrollo a ser considerado un importante colaborador en las iniciativas científicas internacionales. Los avances se han producido en numerosos ámbitos de la actividad vinculada a la investigación y el desarrollo pero es en el contexto de la producción científica donde los resultados son más palpables. Teniendo en cuenta la información proporcionada por bases de datos de publicaciones científicas internacionales como la de Thomson Reuters se observa que en este periodo la producción científica española se ha multiplicado por siete pasando de representar apenas el 1% de la producción mundial al principio de los años ochenta a alcanzar el 3,44% en el quinquenio 2004-2008. Este crecimiento ha venido acompañado por una mejora constante en el nivel de relevancia de las publicaciones científicas españolas. Las cifras que emergen de la mencionada base de datos muestran que España pasó de una citación media por artículo situada un 50% por debajo de la media mundial en el quinquenio 1981-1985 a colocarse cuatro puntos por encima de dicha media en el quinquenio 2004-2008. Además, el comportamiento de este indicador ha sido monótono creciente durante este periodo. Ha permanecido ajeno a los vaivenes presupuestarios gracias a las importantes decisiones de política científica que se tomaron en la década de los ochenta y que se han mantenido y reforzado a lo largo de todos estos años. En efecto, en la década de los ochenta se optó por asignar los recursos para la realización de actividades investigadoras en base a criterios competitivos alineados con los procedimientos usados internacionalmente. La evaluación por pares se implementó rápidamente en España con la creación de la Agencia Nacional de Evaluación y Prospectiva y años después se introdujeron complementos de productividad para los investigadores del sector público que incentivaron el acercamiento hacia una La producción científica en España “España participa hoy día en numerosas colaboraciones internacionales donde nuestros investigadores demuestran ser altamente competitivos y nuestros gestores son admirados por su rigor en la optimización del uso de los recursos” D Recientes mediciones de la producción científica española muestran un incremento sostenido de su volumen y un aumento notable de su relevancia. En el quinquenio 2004-2008 el impacto de las publicaciones científicas españolas superó por primera vez la media mundial. Los efectos de las políticas expansivas en recursos de los últimos años comienzan a verse reflejados positivamente en los principales indicadores de producción científica. Jose Manuel Fernández de Labastida Dirección General de Investigación y Gestión del Plan Nacional de I+D+I Ministerio de Ciencia e Innovación actividad investigadora generadora de resultados con cabida en las mejores revistas científicas internacionales. Desde entonces los procedimientos de evaluación y de asignación de recursos han ido mejorando, siendo referidos a menudo como ejemplo de buenas prácticas en el ámbito internacional. España participa hoy día en numerosas colaboraciones internacionales donde nuestros investigadores demuestran ser altamente competitivos y nuestros gestores son admirados por su rigor en la optimización del uso de los recursos. Una política científica guiada por criterios internacionales, una comunidad investigadora comprometida y una disponibilidad de recursos impulsada por las distintas administraciones con competencias en investigación y desarrollo, han ido de la mano durante todos estos años para situarnos como la novena potencia mundial en producción científica, un nivel quizá inimaginable en el inicio de la década de los ochenta. En pocos ámbitos España ha experimentado una evolución similar, tanto cuantitativa como cualitativamente. Esta mejora ha afectado a todos los ámbitos del conocimiento aunque los niveles alcanzados en las distintas áreas del conocimiento son desiguales. La fotografía del estado de la producción científica española recogida en la base de datos de Thomson Reuters, mostrada en la siguiente tabla, indica que en la mitad de las áreas de conocimiento contempladas en dicha base de datos la relevancia de las publicaciones españolas está por encima de la media mundial. En la tabla se muestra el porcentaje de producción respecto a la mundial del área, y el porcentaje respecto a la media mundial de impacto del área en el que se sitúan las publicaciones españolas. En relación con esto último, un porcentaje positivo (negativo) corresponde a los puntos porcentuales por encima (debajo) de la media mundial. En diez de las veintiuna áreas este valor es positivo. Adicionalmente, en la columna “Δ impacto”, se muestra la variación media de este porcentaje en los últimos cinco quinquenios. Se observa que esta variación es positiva en todas las áreas excepto en una, lo que demuestra que el impacto de nues- Figura 1. Impacto relativo de las publicaciones españolas (media mundial = 1,00) PULSO A LA I+D+I ESPAÑOLA tras publicaciones está creciendo en prácticamente todas ellas. Mantener la tendencia identificada hasta alcanzar un nivel que nos sitúe entre los países más influyentes de Europa es el reto al que ahora nos enfrentamos. Esto no va a resultar fácil ya que cada vez se necesitará un mayor esfuerzo para seguir avanzando. La investigación de calidad se realiza con buenos equipos humanos y también con buenas infraestructuras científicas, aspectos que se han reforzado debido a la importante inversión realizada en los últimos años, una inversión cuyos frutos empiezan a reflejarse en los indicadores de producción científica, que están experimentando crecimientos superiores a los de los periodos anteriores. Los efectos de la inyección de recursos en investigación y desarrollo se hacen palpables en el medio plazo y solo estamos viendo el principio de la importante repercusión que tendrá el esfuerzo público realizado durante los últimos años. Los datos muestran que España está cómodamente situada, en lo que se refiere a la cantidad de su producción científica, en la mayoría de las áreas, en la quinta posición europea, un puesto adecuada con su tamaño. Sin embargo, tiene margen de crecimiento para tener una producción científica más acorde con su volumen, tanto medido en habitantes como en producto interior bruto. El sistema de investigación y desarrollo español es aun pequeño en términos relativos y es necesario continuar creciendo para tener el peso que nos corresponde a nivel europeo. En la siguiente tabla se hace una comparación de la situación española con la de algunos países europeos. Se observa de la misma que el porcentaje de producción correspondiente a España es claramente mejorable. Debemos seguir creciendo para situarnos a mediados de la próxima década en torno al 4,5% de la producción mundial, aproximadamente un punto más que en la situación presente. En relación con el impacto de las publicaciones científicas la tabla muestra la distancia que aun nos queda por recorrer para alcanzar los niveles de Francia o Alemania. Sin embargo, se observa que nos estamos aproximando al nivel de Italia. Los datos también nos indican que en áreas como la Economía, las Ciencias Sociales o la Psicología y Psiquiatría países con un alto nivel investigador, pero con una lengua propia distinta de la inglesa presente en la actividad investigadora en dichas áreas, poseen indicadores de impacto negativos. Los de España, son no obstante, más negativos y no debemos descuidar el necesario impulso que debemos seguir proporcionando a la investigación en estas áreas. En tres áreas hemos superado los niveles de impacto de Italia y Francia: Física, Química e Ingeniería. En otro conjunto de ellas nos estamos aproximando, como es el caso de las Ciencias de Materiales, las Ciencias del Espacio, la Medicina Clínica y el Medio Ambiente y la Ecología. Por otra parte, en general, la distancia a países como Alemania, Holanda o el Reino Unido es considerable. Nos enfrentamos al reto de enfocar nuestra política científica para seguir creciendo, no solo en el número de publicaciones científicas, sino haciéndolo de manera que las aportaciones españolas sean cada vez más relevantes. Es necesario disponer de una base solida y consolidada de actividad investigadora para ser capaces de “Mantener la tendencia identificada hasta alcanzar un nivel que nos sitúe entre los países más influyentes de Europa es el reto al que ahora nos enfrentamos” liderar campos concretos de investigación. Sin embargo, no es suficiente. Para liderar es necesario acompañar las políticas generales de incentivación de la investigación con acciones de gran calado que permitan el desarrollo de centros y equipos de investigación que sobresalgan en al ámbito mundial. El conjunto de Administraciones responsables del fomento de la investigación científica y técnica, Comunidades Autónomas y Administración General del Estado, debemos compartir y complementar las políticas para enfocar coherentemente nuestras acciones hacia un crecimiento sostenido, cada vez de mayor impacto, y hacia la identificación de potenciales nichos de liderazgo para garantizar su emergencia y consolidación. Es necesario seguir avanzando en esta dirección porque puede no generarse el volumen de innovación tecnológica que necesita nuestro país si no desarrollamos políticas adecuadas para ello, pero desde luego no se producirá si no tenemos un sustrato sólido, con focos de liderazgo mundial, de actividad en investigación científica y técnica. Concluyendo, las políticas expansivas en recursos de los últimos años han situado la producción científica española en unos niveles que garantizan su relevancia en el contexto internacional. A la vez que iremos observando cómo los indicadores van consolidando esta realidad debemos continuar desarrollando las políticas adecuadas para garantizar que alcanzaremos en los próximos años el nivel de los principales países europeos y generaremos el necesario liderazgo científico que permita a España erigirse como protagonista en determinados campos de investigación.
30 oct 2015
Artículo BIT
La I+D+I en el Plan Avanza
El reto ya no es sólo tecnológico y empresarial, aunque reconocemos la importancia que tiene nuestro sector tecnológico como motor del cambio, sino más bien político, económico y social. Con las decisiones que tomamos hoy se está diseñando la sociedad del mañana. Para ser consecuentes con esta filosofía, son los poderes públicos los que en el ámbito de sus competencias tienen que liderar este tránsito. Tenemos que acelerar nuestro camino hacia la economía del conocimiento, donde las personas, su creatividad y capacidad innovadora son la primera fuente de riqueza y de empleo. En este contexto, las Administraciones públicas (AA. PP.) juegan un papel de impulso en la adaptación al cambio. Los 3 retos más importantes que debemos afrontar son: • La puesta en marcha de políticas de fomento de la SI que permitan aumentar la calidad de vida de la ciudadanía y la recuperación económica del país, por ejemplo, a través de la capacitación de ciudadanos y PYME, impulso del despliegue de infraestructuras de banda ancha o generando confianza en la red. • La modernización de las AA. PP., ampliando la oferta y calidad de los servicios que prestan actualmente a ciudadanos y PYME. • Liderar el cambio cultural que se debe producir y que nos permita adaptarnos al cambio tecnológico que se nos presenta, de tal manera que consigamos aprovechar las oportunidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías, repercutiendo en la mejora el bienestar de la Ciudadanía, y basándonos en nuestros valores de siempre la libertad, la igualdad y la solidaridad. Conscientes de este reto, el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (MITYC) ha puesto en marcha políticas claramente orientadas a situar a España entre los líderes en el uso y la producción de las TIC. Estas iniciativas están englobadas en la estrategia de construcción de la Sociedad del Conocimiento a través del Plan Avanza. En este sentido, el Plan Avanza ha contribuido a la consolidación de un modelo de crecimiento económico basado en el incremento de la competitividad y la productividad, la promoción de la igualdad social y regional y la mejora del bienestar y la calidad de vida de los ciudadanos. Naturalmente, para poner en marcha estas actuaciones ha sido necesario un compromiso político decidido que ha venido acompaña- Existe un amplio consenso en torno al uso intensivo de las nuevas tecnologías como motor para impulsar modelos que tienen como objetivo lograr una economía sostenible y crear riqueza. También desde la Administración pública existe el convencimiento de que estamos viviendo una época de cambios vertiginosos, impulsados por la extensión de las TIC, que nos está llevando hacia un nuevo modelo de convivencia y un nuevo modelo de crecimiento económico. La I+D+I en el Plan Avanza Luis Prieto Cuerdo Subdirector General para la Economía Digital. D. G. para el Desarrollo de la Sociedad de la Información. S. de E. de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información. Ministerio de Industria, Turismo y Comercio do de un notable esfuerzo presupuestario. La dotación presupuestaria prevista para el Plan Avanza era de 5.544 M€ en el periodo de vigencia del Plan (2006-2010). Esta cifra ha quedado ampliamente superada ya que sólo en el periodo 2006-2009 se han presupuestado 6.021 M€ de los que 4.505 M€ se han ejecutado en el periodo 2006- 2008 y 1.516 M€ están presupuestados para el año 2009. Dicho de otra forma, el Plan Avanza ha destinado como media desde que se puso en marcha, 3 veces más presupuesto que los planes anteriores relativos a sociedad de la información. Para poder ejecutar eficazmente estos fondos, ha sido necesario buscar la complicidad de otras Administraciones públicas, empresas y agentes sociales. Esta estrategia de ejecución en colaboración y en cofinanciación con estas Entidades es otro rasgo diferencial del Plan Avanza. En concreto, ha colaborado con las 17 Comunidades Autónomas y las 2 Ciudades Autónomas, con 435 Entidades Locales, 809 Entidades sin Fines Lucrativos y 1.961 empresas. Del éxito de las medidas impulsadas por el Plan Avanza da debida cuenta la evolución de los principales indicadores de desarrollo de la Sociedad de la Información: • En 2003 sólo había 12 millones de usuarios de Internet en España. En 2009, 24,5 millones de ciudadanos se conectan a Internet, hecho que convierte a España en la 4ª comunidad internauta en Europa. • En 2003, tan sólo el 25% de los hogares disponía de conexión a Internet, en 2009 esta cifra asciende al 54%. • El porcentaje de empresas conectadas a Internet a través de banda ancha alcanzaba en 2009 el 94%, 43 puntos más que en 2003. • Actualmente, el 99% de la población tiene la posibilidad de conectarse a banda ancha, frente al 80% de 2004. • En 2008, España adelanta 6 puestos (del 12 al 6) en el ranking global de preparación para el cumplimiento de la estrategia de Lisboa según un informe de Allianz. En los últimos 4 años se ha creado una masa crítica en nuestro país en términos de mercado, usuarios, aceptación de las TIC y cobertura global de servicios. En el año 2009, entre las medidas que consideremos más destacadas dentro del Plan Avanza, podemos mencionar el subprograma Avanza I+D+I incluido en la convocatoria de ayudas del Plan Avanza para este año. El subprograma Avanza I+D+I cuenta este año 2009 con un presupuesto de 505 millones de € (150 M€ en subvención y 355 M€ en préstamo) para la financiación de proyectos de I+D+I que promuevan la participación industrial española en la construcción de «Internet del Futuro», el desarrollo de nuevos productos y servicios con elevado componente TIC, el desarrollo de la industria de contenidos digitales y la implantación de soluciones TIC y de negocio electrónico a las PYME. La convocatoria 2009 cuenta con 2 procedimientos. En primer lugar, “Internet del Futuro y otras prioridades TIC” mediante la que se financia los ámbitos de Internet de las redes, Internet de los servicios, Internet de las cosas, Internet por y para las personas, Internet del conocimiento y de los contenidos, que cuenta con su propia tipología. Adicionalmente, también son objeto de ayuda aquellos proyectos cuyo ámbito temático es tecnolo- “Dicho de otra forma, el Plan Avanza ha destinado como media desde que se puso en marcha, 3 veces más presupuesto que los planes anteriores relativos a sociedad de la información” PULSO A LA I+D+I ESPAÑOLA gías informáticas, equipos, sistemas y servicios de telecomunicaciones, electrónica y dispositivos, tecnologías de seguridad y confianza, etc. En segundo lugar, “Contenidos digitales y otras soluciones TIC PYME”, en el cual, se incluyen proyectos de productos y servicios digitales basados en contenidos distribuidos por medios electrónicos. Asimismo, se incluyen ayudas para la aplicación de procesos innovadores y nuevos métodos organizativos que mejoren la eficiencia de las PYME. Se han presentado, este año, un total de 2.298 proyectos con un presupuesto total de 4.235 M€ Provisionalmente se han aprobado 674 proyectos que cuentan con un presupuesto de 1.198 M€, a los que se les concederá una ayuda de 506 M€. Respecto de la innovación y de los aspectos orientados a PYME del sector TIC, cabe resaltar los proyectos de modernización de las PYME del sector TIC destinados a la obtención certificaciones en los ámbitos de la calidad del software (CMMI, SPICE, etc.), la gestión del servicio TI (ISO 20000) y la seguridad de la información (ISO 27001) La finalidad de estas actuaciones enmarcadas en el Plan Avanza es la obtención de alguno de los modelos de certificación, emitido por una entidad acreditada, con el objetivo de aumentar la calidad del software desarrollado en España. A pesar del alto coste (en tiempo y en dinero) que representa para las empresas la obtención de estos certificados y el escepticismo inicial mostrado sobre todo por las pequeñas empresas, el éxito de estas medidas se puede ver en los resultados. Efectivamente, España ocupa el octavo puesto en el mundo respecto de certificados CMMI y el número de certificados ha crecido un 650% en el periodo 2005-2008. En ISO 9001, España ocupa el cuarto puesto en el mundo y en ISO SPICE, el 100% de las empresas certificadas lo han hecho con el apoyo del Plan Avanza. De cara a los próximos años, la idea es continuar apoyando este tipo de iniciativas orientadas a la obtención de resultados. Esta trayectoria no nos debe hacer caer en la autocomplacencia, por ello el MITYC esta alerta para reaccionar con precisión y anticipación a los cambios que, constantemente, y de forma cada vez más acelerada, se van produciendo en el ámbito de las TIC. Aún queda mucho camino por recorrer y el MITYC, desde la responsabilidad y el liderazgo, debe continuar asumiendo un papel protagonista en el fomento e impulso de unas tecnologías claves para la modernidad y el crecimiento. En este sentido, actualmente se está elaborando el Plan Avanza 2, sucesor del Plan Avanza actual, que tendrá como horizonte temporal posiblemente el periodo 2010- 2015. Es decir, estará en línea con la Agenda digital europea prevista para ese periodo. También se está trabajando en las tareas de simplificación y mejora de los procedimientos puestos en marcha para la gestión de los programas. A comienzos de 2010 se publicará una nueva Orden de bases y una nueva convocatoria de Avanza, que incluirá el programa Avanza I+D+I con algunas novedades importantes, especialmente en lo que se refiere a la innovación. El Plan Avanza ha permitido alcanzar un nivel de desarrollo en este ámbito equiparable a la media de la Unión Europea, pero tenemos que seguir avanzando para la concesión de la Sociedad del Conocimiento. En esta línea, nos comprometemos a que el esfuerzo presupuestario que se canalizará a través del Plan Avanza2 se traduzca en desarrollo industrial y revalorización de la actividad empresarial.
30 oct 2015
Artículo BIT
El sistema español de innovación ante la actual Crisis
Recientemente COTEC afirmaba, con motivo del quinto encuentro empresarial de países del sur de Europa, que congregó a los más importantes mandatarios de esta región en Madrid, que la crisis ha puesto en evidencia que todavía nuestro sistema nacional de innovación no está lo suficientemente consolidado, como para ser motor principal de nuestra productividad. Ahí marcaba el verdadero problema en un mundo de mercados abiertos. En el siguiente artículo Juan Mulet analiza la evolución de la innovación en España en los últimos años y cómo ha afectado la situación actual de crisis económica a este proceso. Se apuntan algunas recomendaciones para evitar que la ciencia y tecnología española quede en un segundo plano en el panorama mundial. os investigadores de las empresas españolas, estimados en equivalentes de jornada completa, fueron 42.100 en el año 2007, y gastaron 7.400 M€ Unas cifras todavía pequeñas cuando se las compara con las de los grandes países europeos, pero mucho mayores que las teníamos en España hace tan sólo diez años. Entonces, los investigadores de las empresas, contados de la misma manera, era 12.000 y gastaban 2.140 M€ El crecimiento medio anual acumulativo en ambos indicadores ha sido superior al 13,5% durante esta década. Y la mayoría de los indicadores que se utilizan para valorar la actividad innovadora de un país también han crecido de forma parecida para España, durante estos últimos diez años. En consecuencia, hoy ya puede decirse que nuestro sistema de innovación ha salido de su infancia, porque se ha dotado de los elementos que caracterizan a los más avanzados, y se pueden dar buenos ejemplos de colaboración entre ellos. Pero está todavía lejos de la madurez. El gasto total en investigación es sólo el 1,27% del PIB, cuando la media europea está alrededor del 2%, y la de la OCDE en el 2,2%. Los resultados de esta continuada aplicación de recursos han sido, en general, proporcionados al esfuerzo. La producción científica española, medida en publicaciones en revistas de prestigio mundial, ha pasado de unos 16.000 artículos en 1997 a casi 43.000 diez años más tarde, el 3,2% de todas las del mundo, lo que supone un crecimiento anual acumulativo de casi el 12%. Idéntico crecimiento han experimentado las patentes españolas concedidas a residentes en nuestro país, que han pasado de las 1.029 de 1997 a las 3.317 de diez años más tarde. Otro dato menos conocido es que las patentes triádicas, aquellas que se protegen simultáneamente en Europa, EE. UU. y Japón, son más o menos las que nos corresponden por nivel tanto de gasto en investigación como de publicaciones científicas, aunque sólo sean el 0,4% mundial. El valor añadido de los sectores de alta y media-alta tecnología también ha aumentado, pero sólo alrededor del 6% anual acumulativo entre los años 2000 y 2006. No cabe duda, por tanto, que la evolución reciente ha sido claramente positiva, y supone un significativo cambio en la historia de nuestra ciencia y de nuestra tecnología. La cuestión ahora es saber si nuestro sistema de innovación es ya un motor de la competitividad de nuestra economía, porque éste es nuestro mayor problema, en cuya solución nuestra capacidad tecnológica tiene que jugar un papel importante. El sistema español de innovación ante la actual crisis Juan Mulet Director General de la Fundación COTEC Pero, al mismo tiempo que en la opinión pública se confirma el convencimiento de que nuestro sistema de innovación debe ser un pilar imprescindible en el nuevo modelo económico que surgirá cuando se alcance lo que ya se viene llamando la “nueva normalidad”, la actual crisis está demostrando, si cabía alguna duda, que aún estamos muy lejos de alcanzar este objetivo. Durante el largo periodo expansivo que ha precedido a la actual crisis, la economía española ha podido crecer al margen de su capacidad innovadora. En un entorno de financiación barata, la vivienda encontraba compradores tanto en el exterior como en el interior y los sectores de bajo valor añadido, basados en mano de obra poco cualificada, podían todavía competir. Pero esto debía tener un límite. A medida que la economía iba creciendo, nuestra demanda exigía productos cada vez más sofisticados, que no eran fabricados en España, y nuestros productos tradicionales eran cada vez más caros y por lo tanto menos competitivos, no sólo en el mercado internacional, sino también en el nacional. En consecuencia, año tras año nuestra balanza de pagos ha tenido un déficit del orden del 10% de nuestro PIB y, según demuestran los cálculos, ésta ha sido la causa del 40% de la abultada deuda externa bruta, que ha llegado a ser equivalente a 1,6 veces nuestro PIB. Un análisis del déficit de la balanza de pagos, muestra hasta qué punto esta fase expansiva ha cambiado nuestro país. Así resulta que las importaciones de productos de alto contenido tecnológico han sido responsables en los años más recientes del 20% del incremento de nuestro déficit comercial. Esto pone en evidencia que España necesita ya ser competitiva también en productos de alta tecnología. Y, por supuesto, debe seguir siéndolo en los sectores más tradicionales, generadores del resto del déficit. Necesitamos pues, y con urgencia, un sistema de innovación que incluya a muchas más empresas capaces de ofrecer productos y servicios de más valor añadido, porque para nuestro país, una vez alcanzado un nivel de desarrollo económico e institucional homologable al de los mejores, la única vía para mejorar la competitividad es el aumento de la productividad. Y para ello sólo existen dos caminos, mejorar las prestaciones de nuestra oferta, lo que aumentará su valor, o reducir los factores necesarios para producirla, lo que reducirá nuestros costes. Pero estas dos ventajas se logran sólo con la innovación, es decir con la aplicación del conocimiento para conseguir los cambios que mejoren la capacidad de las empresas para generar valor. Nuestro sistema de innovación ha demostrado ya que es capaz de funcionar, pero deberá crecer, y de forma importante, para que la productividad de muchas más empresas crezca, y sólo lo hará cuando haya muchas más que basen su estrategia en el uso del conocimiento. En la actualidad sólo el 1% de nuestro valor añadido bruto es generado por empresas de alta tecnología y, escasamente, el 4% por las de media alta tecnología. En los países avanzados estos porcentajes son, respectivamente, el triple y el doble. Pero además, muchas de nuestras empresas son de pequeño tamaño, sólo unas 4.000 pueden considerarse grandes. Y el 82% de nuestros trabajadores están empleados en PYME, un porcentaje muy superior al de los países con los que tenemos que competir. El acceso al conocimiento de las pequeñas empresas es muy difícil y más su integración en el sistema de innovación, quedando éste prácticamente reservado a las escasas pequeñas empresas especializadas en nichos de tecnología avanzada. Para una economía como la española, debería esperarse que el número de empresas integradas en nuestro sistema de innovación estuviese en torno a las 40.000, pero según los datos disponibles, esta cifra es de tan sólo unas doce mil empresas. Debería por tanto hacerse un gran esfuerzo para elevar, y con la mayor rapidez posible, el número de nuestras empresas innovadoras. Pero las empresas innovadoras precisan investigadores, y esta expansión exige una gran alteración del reparto de este colectivo, lo que seguramente será el principal obstáculo a superar. Cuando nos comparamos con la Europa de los 27, resulta que los 122.000 investigadores que hay en total en España, es decir la suma de los que trabajan en empresas y en los establecimientos de I+D del sector publico, representan el 7,2 de cada mil personas activas españolas, una cifra que compara muy bien con la media comunitaria que es 7,9. Pero por otra parte, los que trabajan en nuestras empresas son sólo 2,5 por cada mil activos, mientras que la media europea se sitúa en 3,9. Las diferencias con los grandes países europeos son lógicamente mayores. Alemania tiene 9,6 para cada mil activos, de los que 5,9 trabajan en la empresa. Francia 11,7, con 6,4 empresariales. Para que el número y la distribución de los investigadores por población activa de España alcanzaran, por ejemplo, los de Francia, el número de investigadores totales debería multiplicarse por 1,6, pero el de los empresariales por 2,6. No es sólo el número de empresas el que deberá transformarse para que nuestro sistema de innovación se convierta en el motor que necesitamos para nuestra economía. La innovación es una actitud que debe compartir toda la sociedad, por lo que son necesarios cambios profundos que afectan a las empresas, pero también al entono empresarial y a las personas. Será importante que las empresas aborden conjuntamente tanto las innovaciones tecnológicas como las organizativas y comerciales, porque en un mercado globalizado su competitividad depende tanto de unas como de otras. Son las empresas las que deben imponerse su integración en el sistema de innovación y la de convertirse en guía, por ellas mismas y a través de sus asociaciones, de los demás agentes, porque la innovación es una actividad centrada en la empresa. Un entorno empresarial que estimule la evolución del sistema de innovación debe tener una ayuda pública ágil, una legislación y, especialmente, una regulación estimulante de la innovación. Pero además tiene que ser capaz de valorar la aportación social del investigador y del empresario y lograr que los conocimientos, los hábitos y los valores, es decir la cultura de la sociedad, sean acordes con la actitud innovadora. Seguramente, lo más urgente para superar nuestras deficiencias sea empezar por la mejora de la educación, porque está en la base de todas ellas. Con la educación primaria se deberían inculcar a los futuros ciudadanos los valores y hábitos que hacen innovadora a una sociedad. Con la formación profesional, en sus vertientes reglada y continua, se debería conseguir que la empresa encontrara los especialistas preparados para afrontar sus procesos innovadores. Y con la formación superior, conseguir mejorar nuestra capacidad tanto para generar conocimiento tecnológico como para tomar buenas decisiones empresariales y públicas. Las consecuencias de esta transformación, necesaria y de gran trascendencia, no serán visibles de forma inmediata, pero entretanto se deberán ir consiguiendo otras. Una de ellas es la mejora de la capacidad de nuestras instituciones científicas para transferir tecnología. Es necesario cambiar su gobernanza para que la relación con el tejido productivo pase a ser un hecho normal y necesario para su evolución. Y seguramente esto pasará por el diseño de una carrera de sus investigadores que resulte atractiva, tanto nacional como internacionalmente. Otra deficiencia estructural a resolver es el pequeño tamaño de las empresas españolas, que les dificulta tanto el acceso al conocimiento como a la financiación. Una solución posible es el estímulo de la colaboración, que podría llegar incluso a la fusión, entre empresas de sectores comunes o sinérgicos. La financiación de la innovación no ha encontrado todavía vías adecuadas en España. La crisis ha puesto más en evidencia este otro defecto estructural. Ahora las empresas innovadoras no sólo necesitan financiación para crecer y para cumplir sus compromisos, sino también, y fundamentalmente, “Un entorno empresarial que estimule la evolución del sistema de innovación debe tener una ayuda pública ágil, una legislación y, especialmente, una regulación estimulante de la innovación” para conservar su personal cualificado, que es su principal activo y la clave de su supervivencia. Es urgente encontrar mecanismos que hagan posible compartir el riesgo inherente a la innovación entre un número suficiente de agentes que se especialicen en las sucesivas etapas del proceso innovador. También es urgente que sepamos aprovechar el gran potencial que tiene la demanda, especialmente la del sector público y la de las grandes empresas, para estimular la innovación. Ofrecer mercados es el estímulo más adecuado para las empresas con capacidad de innovar y a la vez el mejor mecanismo para que las más hábiles triunfen. Es evidente que la crisis ha llegado demasiado pronto para la economía española. Estábamos creciendo a un buen ritmo y la evolución de nuestro sistema de innovación progresaba de una manera que las tasas de crecimiento de dos dígitos de casi todos los indicadores, permiten calificar de extraordinaria. Pero, desgraciadamente, no de explosiva, como se hubiera necesitado para afrontar mejor la situación actual y quizá hubiera sido posible en aquellos momentos de gran euforia. Estamos en unos momentos económicamente difíciles, con restricciones en los gastos privados y públicos. En el sector privado, lo más preocupante es el peligro que corren las empresas innovadoras creadas en los años recientes. Todavía no están consolidadas y la difícil financiación puede no sólo hacerles perder los negocios que han conseguido sino también poner en peligro su supervivencia. Salvar estas empresas, que serán el núcleo del sistema de innovación cuando la crisis acabe, es una de las tareas más urgentes que tiene ahora España. Por otra parte, los Presupuestos Generales del Estado anuncian una reducción de su Política 46, la que recoge todos los fondos públicos para políticas científicas, tecnológicas y de innovación. Es verdad que respecto al año anterior el montante total ha disminuido sólo un 6%, y cuando se considera sólo el gasto civil, la reducción es sólo del 3%. Pero es un frenazo importante, porque los años anteriores nos habían acostumbrado a aumentos superiores al 20%. Y los frenazos en este tipo de gastos no son nunca convenientes, porque crean un estado de ánimo poco favorable para enfrentarse a los grandes riesgos implícitos en la innovación y porque la historia confirma que ha sido siempre muy difícil volver a entrar en sendas de crecimiento de este gasto público. Con todo, hay que reconocer que el diseño del gasto incluido en la actual propuesta de la Política 46, no tiene que ser muy negativo para la I+D empresarial, porque se mantienen las convocatorias del Plan Nacional de I+D y, espacialmente, las del Programa INGENIO 2010, al tiempo que frente a la reducción de los importes de las partidas de subvenciones se proponen incrementos no despreciables de los créditos. La I+D pública sí que podrá verse perjudicada en sus inversiones, lo que puede retardar su evolución, que estaba siendo muy favorable con los importantes crecimientos de años anteriores. Pero no puede olvidarse que este estancamiento no debe mantenerse, porque será más que probable una involución que rápidamente nos devuelva a la precaria situación en la que ha vivido desde siempre la ciencia y la tecnología españolas. “Es urgente que sepamos aprovechar el gran potencial que tiene la demanda, especialmente la del sector público y la de las grandes empresas, para estimular la innovación”
30 oct 2015