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I+D+i en España: I+D e Innovación: el Reto Continua
I+D+i en España: I+D e Innovación: el Reto Continua Dr. Carles Puente CTO. Director de Tecnología y Propiedad Intelectual Cofundador de Fractus S.A. En los últimos 20 años España ha mejorado notablemente en cuanto a investigación, desarrollo e innova ción. Aunque queda un largo camino por recorrer, el futuro es esperanzador, ya que el I+D ha ido cobran do una mayor importancia en nuestra sociedad. Es cierto que para tener una economía fuerte y poder de sarrollarse, para mejorar la competitividad, hay que invertir más, no tan sólo en investigación sino también en innovación. Mientras la investigación se centra en la exploración de nuevos conocimientos, la innova ción pone además el acento en la transformación de dichos conocimientos en productos, servicios o pro cesos que mejoran los ya existentes, o que directamente cubren una nueva necesidad del mercado. Aunque a menudo en El Apoyo a la I+D El Ministerio de Industria, Turismo y nuestras universidades se Comercio, por ejemplo, tiene en desarrolla actualmente tecnología muy Si bien es verdad que la inversión marcha diversos programas que novedosa, ésta cae a veces en saco en I+D, tanto a nivel público como proporcionan subvenciones y créditos roto porque esos nuevos desarrollos privado, todavía es insuficiente y en buenas condiciones a proyectos no llegan al mercado. Hay que ser deberá triplicarse para llegar a un nivel presentados por empresas, ya sean de capaces, por tanto, de apostar un de esfuerzo proporcional al de los investigación, desarrollo tecnológico o poco más por la innovación dentro de países más avanzados, hay que innovación. Un ejemplo son las ayudas las empresas: es decir, no sólo destacar que existen ayudas a nivel que se derivan del programa Profit preocuparse por el desarrollo de la institucional, tanto del gobierno (Programa de Fomento de la tecnología básica, sino saber central como de los gobiernos Investigación Técnica) que funcionan convertirla en productos o servicios autonómicos, para apoyar proyectos muy bien, muy útiles para poder eficaces para el mercado. Y es aquí de desarrollo tecnológico en desarrollar tecnología, o las que donde el papel que pueden jugar las empresas, y más concretamente en concede el Centro de Desarrollo PYMES es fundamental. PYMES. Tecnológico e Industrial (CDTI). 52 BIT 152 AGO.-SEP. 2005 premiar bastante a menudo los proyectos de investigación industrial, más que los de desarrollo tecnológico, lo que es, en parte razonable, ya que los primeros implican un mayor riesgo. Aunque notablemente más modestos, varias comunidades autónomas disponen también de programas específicos, como por ejemplo, las ayudas procedentes de la Generalitat de Catalunya mediante la Secretaria d’Industria i Energia y el CIDEM. Todos estos programas permiten planificar la I+D de la empresa, organizar las actividades y hacer una proyección de futuro. Últimamente se están aprobando proyectos plurianuales, lo que permite mantener una política consistente de innovación dentro de la empresa. Éstas son las ayudas más conocidas y conviene que las PYME que basan su modelo de negocio en la tecnología conozcan estos programas. Es también cierto que los distintos programas pretenden dar alguna prioridad a las PYMES sobre las grandes empresas. Se suele preferir dar un mayor porcentaje de ayuda a las PYMES, porque se supone que las grandes corporaciones tienen recursos suficientes para mantenerse en el mercado y seguir investigando. En cuanto a la naturaleza de los proyectos que reciben apoyo, se suele “La inversión en I+D, tanto a nivel público como privado, todavía es insuficiente y deberá triplicarse para llegar a un nivel de esfuerzo proporcional al de los países más avanzados” No obstante quizá la diferencia sea demasiado grande, ya que en el caso de las PYMES, hablamos de un 60% de ayuda sobre el presupuesto en proyectos de investigación industrial y un 35% de ayuda para los de desarrollo tecnológico. La diferencia es significativa, pues son pocas las empresas que a pesar de dichas ayudas pueden hacer investigación básica, dado que los retornos de tal inversión vendrán a medio o largo plazo, y eso sólo se lo pueden permitir las empresas grandes. Es importante insistir en la notable distancia que existe entre la producción científica y la innovación. Si bien es importante seguir progresando en el campo de la producción científica, seguramente se debería empezar a poner un mayor énfasis en la innovación. Como hemos citado anteriormente, programas existentes como el PROFIT suelen ser bastante claros en diferenciar los proyectos de investigación industrial y los de desarrollo tecnológico. Es necesario destacar que son precisamente las PYMES las que tienen un mayor potencial para la innovación, las más dinámicas, las que tienen mayor capacidad de crecimiento y desarrollo, y existen buenos ejemplos de empresas españolas especialmente innovadoras en su sector: Baolab, Scytl, M-Centric, Infociencia, Isoco, Optenet, GridSystems…. Estas empresas suelen destacar no sólo por saber generar tecnología, sino por saber utilizarla para crear productos innovadores. Si queremos que el impacto del I+D se traduzca en resultados económicos para las empresas y para la economía en general, hay que potenciar notablemente la innovación. Uno de los programas que seguramente pueden influir más y mejor en la transformación del tejido empresarial y su relación con la investigación que se hace en nuestro país, es el programa Torres Quevedo, dirigido a la contratación de doctores e investigadores en condiciones muy ventajosas. Básicamente consiste en facilitar la incorporación a la empresa de un doctor (ingeniero, físico, biólogo…) que por definición habrá desarrollado durante varios años un trabajo de investigación puntero. BIT 152 AGO.-SEP. 2005 I+D+i en España Antes era difícil que se produjera esta incorporación ya que tradicionalmente ha existido un distanciamento importante entre la investigación realizada en los centros públicos de investigación y la actividad de las empresas. Se tenía la idea de que un investigador era una persona cuyo futuro profesional natural era continuar el desarrollo de su carrera profesional como investigador en alguna institución pública. Además, los propios investigadores veían con cierto recelo a las empresas y éstas, a su vez, mostraban sus reservas al considerar a los doctores como profesionales con mucha formación académica pero con poca orientación práctica. Gracias a este tipo de programas algunos de los mitos del pasado comienzan a desaparecer y ambos, empresas e investigadores, se benefician mutuamente. Los doctores suelen ser muy innovadores y creativos, especialmente cuando se encuentren en un entorno que fomenta la innovación. Son capaces de replantear completamente las reglas del juego de la ciencia y la tecnología, y por extensión, las del entorno en el que desempeñan su actividad “Uno de los aspectos que mejor pueden contribuir a crear riqueza es potenciar que sean los mismos investigadores los que impulsen y participen en los proyectos empresariales” profesional. Tienen una mentalidad abierta, una gran capacidad para analizar problemas complejos y, por lo tanto, una capacidad enorme para adaptarse y aprender, algo esencial para un entorno empresarial donde las oportunidades y los cambios se suceden a un ritmo vertiginoso. Incorporando un doctor en su plantilla, la empresa gana mucho más que un especialista en un área concreta de la ciencia o la tecnología, adquiriendo la empresa un motor para impulsar su transformación y renovación constante. Es importante destacar que, en ningún caso, los programas de ayuda pública pueden sustituir el principal motor de la economía, que es el capital privado. Tan importante es acercar el entorno tecnológico y científico al empresarial, como a la inversa. Es importante que, paralelo al esfuerzo público, las instituciones financieras de nuestro país hagan una apuesta decidida por el capital riesgo, una herramienta que se ha demostrado esencial en todos los países punteros en el impulso de una economía basada en la innovación. Si al capital riesgo le sumamos las iniciativas que empiezan a impulsarse desde algunos centros de investigación y universidades hacia la spin-off de empresas de base tecnológica (véase por ejemplo el programa INNOVA de la Universitat Politècnica de Catalunya), tendremos seguramente todos los ingredientes necesarios para empezar a caminar en la transformación de nuestra economía. Es muy difícil, por motivos estructurales, establecer puentes entre la investigación pública y las empresas privadas, y no es tanto un problema porque la empresa y la investigación persigan objetivos diferentes, sino porque los modelos organizativos de las instituciones públicas y las organizaciones privadas son totalmente distintos. Una forma de establecer puentes entre ambos sectores es que las empresas surjan de estos centros de investigación y universidades, porque nadie mejor que los propios creadores e impulsores de investigación, aquellos que han desarrollado la tecnología, sean quienes la traduzcan en productos/servicios innovadores. Así pues, uno de los aspectos que mejor pueden contribuir a crear riqueza es potenciar que sean los mismos investigadores, apoyados por la empresa y sus instituciones de origen, los que impulsen y participen 54 BIT 152 AGO.-SEP. 2005 en los proyectos empresariales para que los beneficios de ese contenido tecnológico se trasladen rápidamente al mercado y, al mismo tiempo, la tecnología pueda madurar adecuadamente con su presencia en el mismo. Porque es peligroso desarrollar por desarrollar, ya que no siempre se producen los resultados que uno desea en cuanto aprovechamiento económico. Aunque ni muchísimo menos sea necesario u oportuno que toda investigación deba plantearse en función de su aplicabilidad inmediata, cuando el desarrollo tecnológico lleva una orientación clara al mercado, los resultados son más fácilmente aprovechados por el mismo. En este sentido, es necesario de nuevo, poner mayor acento en la innovación y guiar la investigación según las necesidades de nuestro entorno económico y social. La Protección de la Propiedad Intelectual Una oportunidad para la mejora del sistema de innovación en España es la utilización eficaz de las herramientas de protección de la propiedad intelectual. En un entorno globalizado como el nuestro, es inevitable que la fabricación se traslade donde es más barato. Por eso, precisamente la apuesta principal, la ventaja competitiva conseguida a través de la innovación, debe protegerse mediante patentes. Las patentes son las herramientas que de una forma más eficaz permiten asegurar el valor de las inversiones en innovación, y a menudo, el camino más directo en la transformación de ese valor en ingresos. Seguramente la protección de la propiedad intelectual es una de las asignaturas pendientes en nuestro sistema de innovación. Hay que evitar interpretar las patentes como meras formalidades legales y acostumbrarse “Las patentes son las herramientas que de una forma más eficaz permiten asegurar el valor de las inversiones en innovación y, a menudo, el camino más directo en la transformación de ese valor en ingresos” a pensar en ellas como herramienta de negocio. Por ejemplo, es cierto que el CSIC registra muchas patentes en España, pero ¿cuántas de ellas se transforman en un producto o se acaban explotando empresarialmente? La verdad es que muy pocas. Por eso hay que impulsarlo con políticas de información a las empresas para que sean mucho más conscientes de que la protección de la propiedad intelectual es una herramienta legal que funciona en todo el mundo desarrollado donde están los principales mercados, y que las empresas lo utilizan, no sólo para proteger el valor de la empresa, sino también para precisamente maximizar su valor. Es una lástima que, habiendo programas que realmente son útiles a la hora de potenciar la tecnología, no se potencie lo suficiente un aspecto tan importante como la propiedad intelectual. Aunque en algunos sectores, como el químico y el farmacéutico, esto se produce de una forma bastante natural, en otros sectores como el área de las telecomunicaciones, la bioingeniería o la industria alimentaria…, falta un largo camino por recorrer. En definitiva, a pesar del enorme cambio experimentado por nuestro país en las ultimas décadas, queda aún mucho por hacer. Potenciar la cultura innovadora y emprendedora, estimular el capital riesgo y fomentar la protección de la propiedad intelectual, son elementos que deben sumarse al esfuerzo de producción científica que se está realizando para contribuir a la modernización de la economía de nuestro país. <<<
30 oct 2015