ESPECIAL Servicios de telecomunicación El período de transición legislativo y administrativo que vivimos, sólo en parte es producto de la desatención que han sufrido las Telecomunicaciones en nuestro país. En los países más inclinados hacia el liberalismo económico, el futuro de los servicios se orienta —no sin contradicciones— hacia la desregulación o el acceso de la iniciativa privada. Pero el desarrollo desigual de las diferentes facetas de las comunicaciones y el marco peculiar de división del trabajo entre Administración y CTNE en nuestro país exigía un previo esfuerzo de clarificación o inventario, a lo que se dedica el primer trabajo que presentamos. Seguidamente, "la Transmisión de Datos en España", por LUIS MARTÍNEZ MIGUEZ (ISEL) explora, también a título de inventario, la situación de la oferta y demanda de un tipo de servicios en el que un día fuimos líderes. El tirón industrial y tecnológico de las Telecomunicaciones, que está en la base de gran parte de los movimientos de Estados y multinacionales, alcanza en nuestro país a muchas pequeñas empresas, dentro y fuera de la órbita de la CTNE. Este potencial multiplicador está extensamente documentado por ADOLFO CASTILLA (FUIMDESCO) en su aportación sobre el Y finalmente, de todas las líneas de desarrollo de la tecnología de las comunicaciones, pocos tienen un desarrollo tan imparable como las redes de banda ancha, una realidad costosa pero cada vez más practicable. Escribe FÉLIX IVORRA (CTNE): En conjunto, las aportaciones que componen este monográfico sobre "Servicios de Telecomunicación" apuntan un complejo entramado de desarrollos y contratendencias sobre los que debería operar un principio ordenador: Las Telecomunicaciones ya no son exclusivamente un servicio público, pero no deberían dejar de serlo. Servicios de telecomunicación El estado actual de los servicios de telecomunicación, desde los tradicionales telegráfico, telefónico o de radiodifusión, hasta los más modernos servicios de transmisión de datos y el papel del Estado en la explotación de los mismos, son temas de interés candente, hoy día, en que se abren tantas interrogantes sobre el futuro de las telecomunicaciones en España. El siguiente artículo trata de arrojar algo de luz sobre tan espinoso tema. Servicios de telecomunicación La necesidad de comunicarse es inherente a la condición social del hombre. La Telecomunicación es la aportación, que la electrónica y las técnicas actuales de tratamiento de la información, realizan para satisfacer esta necesidad social, independientemente de la distancia que separe a los interlocutores. Su influencia se extiende pues a todos los campos de la actividad humana, economía, sanidad, educación, administración pública, transporte, etc., modificando el comportamiento y la propia organización social de un país. Estas características atribuyen a las telecomunicaciones un interés estratégico en el desarrollo de una sociedad, lo que ha motivado desde su aparición, la consideración de éstas como objeto de la soberanía de los Estados y la atribución del carácter de Servicio Público, sometidas a los principios básicos de éste, que han sido sistematizados en: - Principio de igualdad, por el que se prohíbe la discriminación entre los usuarios. - Principio de adaptación a las necesidades del momento, que explica la ausencia de derechos adquiridos para el mantenimiento de la reglamentación que rige el servicio público, así como la rentabilidad de los contratos administrativos. - Principio de continuidad, por el que un servicio público no puede ser declarado en quiebra ni embargarse. A estos principios, pueden añadirse aquéllos a los que está sometida toda persona que colabora en un servicio público, como: - Neutralidad, política, para preservar la administración de los mismos de los vaivenes políticos. - Reserva, que deben guardar sobre asuntos profesionales. Así pues, el Estado es responsable de definir, de una forma coherente, la política nacional en materia de telecomunicaciones y de la oferta y prestación de los servicios, en función de la demanda que de éstos ejercen los distintos sectores de la sociedad y de las posibilidades técnicas y económicas. LA EXPLOTACIÓN DE LOS SERVICIOS El carácter de Servicio Público de los servicios de telecomunicación no impide que estos puedan ser, total o parcialmente explotados, por una entidad privada. La prestación de un servicio público puede revestir tres modalidades: - Directamente por la Administración, caso de los servicios Telegráficos, Télex, 8urofax y S.P.C.M., gestionados por la Dirección General de Correos y Telégrafos. - Por una entidad, en nombre de la Administración. -Por concesión a un particular, para su explotación, caso de los servicios Telefónicos y de Transmisión de Datos, explotados por la Compañía Telefónica. El contrato entre la Administración y un particular para la prestación de un servicio público se establece mediante concurso, y puede revestir tres formas: -Concesión, cuando el particular corre con todos los gastos y resultados de su gestión. - Gestión interesada, cuando el Estado y el particular se reparten beneficios y cargas. -Sociedades mixtas de capital público y privado, con reparto de beneficios en forma de dividendos. La existencia y diversidad de servicios de telecomunicación ha seguido una evolución paralela a la de las tecnologías electrónica y de tratamiento de la información. Los servicios tradicionales surgieron como una aplicación inmediata de los primeros sistemas de telecomunicación conocidos (telegráfico, telefónico y radiodifusión}, entendiendo por sistema de telecomunicación al conjunto de medios materiales, que permiten la transmisión de la información a distancia (en uno o ambos sentidos), por medios electromagnéticos y su presentación de una forma directamente utilizable por el hombre (escrito, voz o imagen). La explotación durante décadas de estos sistemas y servicios de telecomunicación dio lugar a la implantación y desarrollo de redes independientes de telecomunicación, específicas para cada servicio, especialmente en los países, como España, en los que la prestación o explotación de los distintos servicios está encomendada a distintas entidades públicas o privadas. Más recientemente, la aparición del ordenador y su rápida generalización crearon una nueva necesidad de comunicación, la comunicación de datos, en la que el interlocutor no es ya el hombre, sino una máquina. Esta nueva demanda de comunicaciones, atendida en principio con los medios disponibles por las distintas administraciones, circuitos alquilados y red telefónica, dio origen a la implantación en diversos países, entre ellos España, de redes especializadas de datos, al objeto de aumentar la calidad, rentabilidad y difusión de estos servicios. Simultáneamente, el desarrollo de la microelectrónica y de las técnicas de tratamiento de la información han permitido la aplicación de la tecnología digital en los distintos elementos que componen los sistemas y redes de telecomunicación y la introducción del ordenador como órgano de control de éstas. La capacidad y flexibilidad de gestión que el Control por Programa Almacenado proporciona a una red de telecomunicación, tanto en lo que se refiere al acceso a la misma (terminales), como al resto de funciones de red, hacen posible la prestación de diferentes servicios en una misma red, y facilidades adicionales o servicios complementarios de aquél para el que básicamente fueron creadas. Servicio» de telecomunicación LOS 30 PAÍSES DE MAYOR DENSIDAD TELEFÓNICA EN 1983 SUECIA SUIZA DINAMARCA CANADÁ FINLANDIA EE.UU ISLANDIA R.F. ALEMANIA HOLANDA NUEVA ZELANDA LUXEMBURGO AUSTRALIA NORUEGA JÁPON REINO UNIDO FRANCIA AUSTRIA ISRAEL HONG KONG BÉLGICA GRECIA ITALIA SINGAPUR MALTA ESPAÑA IRLANDA EMIRATOS ARABES BULGARIA PORTUGAL KUWAIT El conjunto de prestaciones que las entidades gestoras de redes de telecomunicación ofrecen a los usuarios, por los que se exigen unas cuotas y tarifas autorizadas, constituyen los Servicios Públicos de Telecomunicación. Estos servicios pueden agruparse en cuatro categorías en función de su nivel de elaboración, incluyendo cada categoría a las anteriores: El alquiler de los distintos tipos de circuitos, Telegráficos, Telefónicos Analógicos o Digitales y de Banda Ancha. 2°) Los servicios de transporte y selección de corresponsal a través de redes conmutadas, Red Telefónica, Telegráfica y de Datos, pero sin definir la fuente base de la información (voz, imagen, datos, etc.). 3° Servicios en los que se normaliza y caracteriza técnicamente la fuente base de información (sonido, imagen, texto, etc.) y cuya aplicación no esta incluida en el servicio, siendo necesaria la adición de nuevos elementos funcionales para alcanzarla. En esta categoría se incluyen los servicios de Transmisión de Datos por redes conmutadas (Telefónica, Analógica o Digital, Especializadas de Datos por Conmutación de Circuitos o de Paquetes y Télex), el Videotex, los servicios Teleinformáticos (Acceso a Bases de Datos, Reserva de Plazas, Transferencia de Fondos, Datafono, etc.), los servicios de Teledifusión (Radiodifusión, T.V. por cable, Filo-difusión, etc.) y los servicios de Teleautomática {Telealarmas, Telemedida, Telemando). Los servicios de este nivel, pero definidos a nivel de aplicación, pueden considerarse agrupaciones de usuarios de otros servicios de telecomunicación (de la Transmisión de Datos, por ejemplo, en el caso de los Servicios Teleinformáticas}, pero el papel normalizador de estos servicios, que llevan a cabo las entidades explotadoras de redes de telecomunicación, para hacerlos compatibles y adaptarlos a todos los usuarios, le asignan un carácter específico de servicio de telecomunicación. Estos servicios son también conocidos como de "Valor Añadido". 4o) Los servicios que pueden ser utilizados directamente por los abonados, sin adición de elemento alguno, como son los Servicios Telefónicos Fijos o Móviles (Terrestres, Marítimos o Aeronáuticos), los Servicios de Teleconferencia (audioconferencia y videoconferencia), los Telegráficos (Telegramas, Télex, Supertélex, Burofax, Telecorreo y Móviles) y los Servicios de Comunicación de Textos {Teletex, Telefax, Datafax, etc.). A continuación se realiza un análisis del nivel de cobertura de las distintas redes de telecomunicación en España y la difusión de los principales servicios que soportan, en relación con la situación de los mismos en los países de nuestro entorno, y evitando adoptar posiciones extremas, tanto triunfalistas como catastrofistas. SERVICIO TELEFÓNICO El nivel de extensión de un servicio como el telefónico tiene una especial importancia en el desarrollo de un país, dado que su infraestructura es la de más amplia cobertura, con gran diferencia, respecto a las demás redes conmutadas, lo que origina, de otra parte, que la implantación de los nuevos servicios de telecomunicación surja por la evolución técnica de este servicio y de su infraestructura. Respecto al nivel de penetración global de este servicio en España, en una comparación internacional, puede afirmarse que es bastante acorde con el nivel económico nacional, y en consecuencia, de los más bajos dentro de los países desarrollados. El cuadro 1 relaciona los 30 países de mayor densidad de líneas telefónicas, la correspondiente de teléfonos y su PI8 por habitante, en dólares. España ocupa el lugar núm. 25 en líneas por 100 habitantes y todos los países que le superan en este parámetro, excepto Grecia y Malta, tienen también un PIB por habitante superior. Por el contrarío, España supera en densidad de líneas telefónicas a países como Irlanda y Kuwait, que tienen un PIB por habitante superior al de España. Esto la sitúa en las últimas posiciones entre los países de Europa occidental, seguida únicamente por Irlanda y Portugal, a pesar de lo cual la red telefónica española ocupa, en cuanto a volumen total, el noveno lugar entre las más importantes del mundo. En cuanto a la densidad de teléfonos, la situación m más favorable para España, dado su relativamente elevado número de teléfonos por línea (1,58), sólo superado por EE.UU. (1,85) y Suiza (1,65) entre los países expuestos en el cuadro 1. El nivel global de extensión del servicio telefónico en España, según [o expuesto anteriormente, puede considerarse satisfactorio, en relación con la situación internacional y el nivel económico del país. Pero esta exposición no refleja los grandes desequilibrios regionales, que en cuanto a la penetración del servicio telefónico existe en España, y que son por todos conocidos. El cuadro 2 muestra diversos parámetros del servicio telefónico y renta "per cápita", en las distintas Comunidades Autónomas, a excepción de Ceuta y Melilla, de las que no se disponen de estos datos. En dicho cuadro puede apreciarse: - La gran diferencia existente en número de teléfonos por 100 habitantes entre las distintas Comunidades Autónomas, superior a 40 teléfonos por 100 habitantes, entre la mejor dotada (Baleares) y la peor (Extremadura). - La densidad de teléfonos en las distintas Comunidades Autónomas, tiene una estructura similar a la distribución de sus niveles de renta. No obstante la dispersión entre los niveles extremos de densidad de teléfonos, que están en la relación 3,5/1, es superior a la existente entre niveles de renta (2,3/1). Menos presentable que estos desequilibrios regionales, en cuanto a la extensión del servicio telefónico de abonados, es la existencia de altos porcentajes de población que no tienen acceso al servicio, ni a través de un teléfono público. Según se expone en el cuadro 2, existen cuatro regiones muy desfavorecidas en este sentido. El 37% de la población gallega estaba en estas condiciones en 1983, así como el 18,9% de los asturianos, el 7,3% de los murcianos y el 6,4% de los andaluces. Porcentajes ligeramente inferiores al 4% se registraban en Cantabria y Castilla-León (principalmente concentrados en las zonas montañosas de la Cordillera Cantábrica). El total de habitantes en estas condiciones se acercaba a los 2 millones, repartidos en 31.964 entidades de población. De astas, 110 eran poblaciones de más de 300 habitantes, 8.273 tenían entre 50 y 300, y el resto (28.611) no llegaban a los 50 habitantes. Como referencia en esta modalidad de servicio, el cuadro 3 indica los teléfonos públicos por 100 km2 y por 1.000 habitantes, existentes en diversos países de Europa en 1982, Los valores de estos parámetros dependen en gran medida de las condiciones de asentamiento de la población en cada país, por lo que se ha optado por tomar como referencia el valor medio de éstos, en cada parámetro. España, con 10 T.P. por 100 km2 y 1,4 T.P. por 1.000 habitantes, está un 74 y 56%, respectivamente por debajo del valor medio, entre los países expuestos en el cuadro, nivel netamente inferior al que corresponde a su nivel telefónico global. Evidentemente la infraestructura necesaria para extender el servicio telefónico a zonas de población dispersa y difícil orografía, requiere unas fuertes inversiones, que no se ven compensadas con la adecuada rentabilidad económica, que una empresa como la Compañía Telefónica, tiene como principal objetivo. En este campo, la Compañía se limita a cumplir los objetivos impuestos por el Estado, de acuerdo con el contrato establecido entre ambos. Esta situación es la que ha Nevado a la Delegación del Gobierno en la Compañía Telefónica a promover la promulgación, en el pasado año, del Real Decreto 2.248/84, que prevé la participación de las Comunidades Autónomas en la fijación de este tipo de objetivos y la financiación de las inversiones necesarias. En cuanto a la evolución reciente y prevista en el próximo futuro para este servicio, el cuadro 4 indica los valores de algunos de sus parámetros en los últimos cinco años y los previstos para los próximos, según el Plan Cuatrienal, 85-88 de la Compañía. El crecimiento anual medio del 3,9 por ciento en el número de líneas en servicio, previsto para el cuatrienio 85-88, es inferior al de cualquiera de los últimos cinco años, continuando la línea descendente iniciada al final de la década de los años sesenta, en que se alcanzaron porcentajes del 10 y 11 por ciento. Este hecho y la reducción de la fuerte demanda pendiente, un cien por cien en los últimos cuatro años, hace pensar que se está llegando a niveles de saturación en la demanda de este servicio o, al menos, a un estancamiento de la misma. Pero hay un hecho cierto, y es que estamos aún muy lejos de alcanzar los niveles de servicio de los países más desarrollados y que países con un mayor nivel de servicio que el de España siguen creciendo aun mayor ritmo. Como referencia, el cuadro 5 muestra el incremento de la densidad telefónica y ia demanda pendiente en varios países de Europa occidental, en 1982. Los países están agrupados en tres niveles de desarrollo telefónico. Como era previsible, el crecimiento de los países más desarrollados telefónicamente (grupo I), en los que puede considerarse saturada la demanda, según refleja el cuadro, es el más bajo. Por lo que respecta a España, el crecimiento del 3,93 por ciento es el más bajo de los de su grupo e inferior al de la mayoría de países del grupo superior (grupo II). Con el crecimiento anual previsto en el Plan Cuatrienal 85-88 de 3,9 por ciento, España alcanzará el nivel medio actual de servicio del grupo II (35 líneas por 100 habitantes} en el año 1995 y el del grupo I (60 líneas por 100 habitantes) en el año 2.005. Este relativo bajo crecimiento y el hecho de que la demanda pendiente prevista en el Plan Cuatrienal 85-88 para los próximos cuatro años permanezca constante, según refleja el cuadro 4, hace pensar en unas previsiones de crecimiento económico del país, no muy optimistas, en relación con los países de referencia y el nivel de las tarifas telefónicas. SERVICIOS DE TRANSMISIÓN DE DATOS Entre los diferentes servicios de telecomunicación, son éstos, sin duda, los que gozan de un mayor dinamismo, consecuencia de la rápida evolución de las tecnologías de tratamiento de la información. Sus niveles de implantación son, por tanto, un reflejo del grado de adaptación de un país a estas tecnologías y a los nuevos servicios de telecomunicación, tanto desde el punto de vista de la oferta como de la demanda. El cuadro 6 muestra el número de puntos en servicio de terminación de red en 1383, para transmisión de datos en España y varios países europeos, al que se ha añadido, como referencia, el parámetro de densidad telefónica. Comparando las dos últimas columnas, puede observarse que si bien España ocupa, en cuanto a la densidad total de terminaciones de transmisión de datos, una posición relativa entre los 13 países expuestos similar a la que ocupa en cuanto a densidad telefónica, el nivel de implantación de la transmisión de datos no es superior a la del servicio telefónico, en relación con el nivel medio de los países expuesto. Las 151 terminaciones de transmisión de datos (por 100.000 habitantes) que existían en España en 1983 son un 57% inferior a la media de países expuestos (356) en tanto que la densidad telefónica (21,86) era un 41% inferior a la media de dichos países (37). En cuanto a los distintos tipos de red a utilizar para transmisión de datos (Red Telefónica Conmutada, Circuito Alquilado y Red Especial de Datos), la situación expuesta en el cuadro 6 puede resumirse en los siguientes porcentajes: La utilización de las distintas redes para transmisión de datos en España es bastante atípica, respecto a la utilización media de los países expuestos. Llama la atención la baja utilización de la Red Telefónica Conmutada para este tipo de servicios y la muy alta de circuitos alquilados, a pesar de su alto coste. Este hecho es más llamativo si se tiene en cuenta la velocidad de transmisión utilizada en estos circuitos. El cuadro 7 ofrece la distribución de circuitos alquilados en varios países de Europa, agrupados en tres márgenes de velocidad (menos de 300 bps, 600/1.200 bps y más de 1.200 bps), así como los terminales conectados a las Redes de Datos. La transmisión a alta velocidad que podría justificar la elevada utilización de circuitos alquilados, se utiliza en un bajo porcentaje en España, 19,2% en 1982 y 13,8% en 1983, frente a una media del 69,2% en el resto de países de la tabla. CRECIMIENTO Y DEMANDA DEL SERVICIO TELEFÓNICO EN EUROPA EN 1982 En cuanto a la utilización de la Red Especial de Datos (IBERPAC), el porcentaje de utilización expuesto anteriormente está en línea con la media de países europeos, si bien el de terminales de baja velocidad (menos de 300 bps) es muy elevado (76,7%). Ha de tenerse en cuenta a este respecto, que la Compañía Telefónica fue pionera en Europa en implantar una Red de Conmutación de paquetes para transmisión de datos, cuando aún estos sistemas no estaban normalizados por los organismos internacionales. La posterior normalización de los mismos, ha aconsejado a la Compañía implantar los nuevos protocolos normalizados por el CCITT(X-25), coexistiendo actualmente dos redes paralelas sobre la misma infraestructura con protocolos R-SAN y X-25. ha favorecido sin duda la expansión de la red IBERPAC y supone una inversión adicional en la misma, por lo que podría pensarse en una cierta precipitación de la Compañía en la implantación de la Red Especial de Datos. No obstante, la experiencia adquirida por la Compañía en estas tecnologías, ha permitido el diseño y desarrollo del Sistema TESYS para transmisión de datos con tecnología totalmente propia, lo que supone un hito en la actividad de I + D de la Compañía. Es de esperar, por otra parte, que la implantación definitiva del sistema TESYS en la Red IBERPAC, con protocolo X-25, contribuya a la expansión futura de ésta. En este sentido, el cuadro 8 muestra las conexiones de transmisión de datos, previstas en el Plan Cuatrienal para el año 1988 en sus distintas modalidades, Servicios de telecomunicación con indicación de los porcentajes resultantes sobre el total y el incremento anual medio. Es de destacar el notable incremento previsto de las conexiónesele transmisión de datos en la Red I BERPAC, 23,9% anual. En cuanto a los circuitos alquilados, se prevé un incremento anual del 8%, inferior al del resto de conexiones, con lo que el porcentaje de utilización de esta modalidad en Transmisión de Datos, se aproximará a la media actual de los países expuestos en el cuadro 4. EL SERVICIO TELEX Este servicio, que permite el intercambio de mensajes escritos a través de la Red Telegráfica Conmutada de la Dirección General de Correos y Telégrafos, ha sido durante años el único servicio de comunicación de textos normalizado a nivel internacional. Esto ha originado una amplia extensión del servicio a nivel mundial, siendo actualmente la red télex la segunda en importancia, después de la red telefónica, con cerca de 1,5 millones de terminales télex en todo el mundo y especial incidencia en el sector comercial. El cuadro 9, muestra la densidad de abonados télex en distintos países, y, como referencia, la posición relativa de los mismos en cuanto a densidad telefónica. Comparando estos dos parámetros, es de destacar el bajo nivel relativo de densidad de abonados télex en países muy desarrollados en telecomunicación como EE.UU. y especialmente Japón, cuya densidad télex es inferior a la de España. Suena, país de mayor densidad telefónica y de transmisión de datos a nivel. mundial, ocupa el séptimo lugar entre los países expuestos en el cuadro 9, con una densidad de abonados tálex un 63% inferior a la de Suiza, país que ocupa el primer lugar en este parámetro. Esto hace pensar que el servicio télex está sometido a una fuerte competencia por los nuevos servicios de comunicación de textos, de mayor calidad y prestaciones, que la reciente implantación de las redes de datos hacen posible. Este, evidentemente, no es el caso de España, que cuenta con una densidad de abonados télex relativamente baja, 8,1 abonados por 10.000 habitantes, ocupando el penúltimo lugar entre los países expuestos en la tabla, inferior incluso al de Portugal. Este hecho ha sido frecuentemente expuesto como indicativo de la potencialidad de crecimiento de este servicio en España. Sin embargo, la competencia a que se ve sometido este servicio por las redes de datos, según se ha expuesto, hace pensar razonablemente que la implantación definitiva de los nuevos servicios de comunicación de textos en España, limite considerablemente el desarrollo de este servicio, aparte de otras modalidades de competencia que afectan de algún modo al servicio télex, como es el alquiler de circuitos telegráficos por la CTNE. Una explicación del bajo nivel de abonados télex en España puede hallarse en la posible desviación de abonados potenciales a circuitos alquilados de baja velocidad, lo que explicaría el alto porcentaje de utilización de este tipo de servicio en España, según se expuso al hablar de los servicios de transmisión de datos. No obstante, la escasa difusión de los servicios de comunicación de textos en España, hace posible el actual dinamismo de este servicio, como lo demuestra el hecho de que en 1984, experimentase un crecimiento, en cuanto a número de abonados, del 7,6%, alcanzándose la cifra de 33.443 abonados télex. EL PAPEL DEL ESTADO DEFINITIVO Tras el inventario de servicios parece necesario dedicar algunos párrafos el papel que el Estado ha jugado en el proceso de desarrollo histórico de los servicios de telecomunicación. De alguna forma, el modelo español, con los aciertos y los fracasos que encierra es producto de una sucesión de decisiones políticas a las que vamos a referirnos, de forma voluntariamente superficial, destacando aquellos hechos que, en su momento, tuvieron más influencia a la hora de dejar las Servicios de telecomunicación cosas tal y como están en estos momentos. La titularidad del servicio público telefónico corresponde a! Estado, según el Real Decreto de 16 de agosto de 1882. En 1924 surge la Compañía Telefónica Nacional de España a la que el Estado otorga al arrendamiento del servicio telefónico en régimen de monopolio. El Decreto de 31 de octubre de 1946, vigente en la actualidad, formalizado en Escritura Pública el 21 de diciembre del mismo año, confiere la explotación y administración del servicio telefónico en régimen de monopolio a la Compañía Telefónica Nacional de España, y separa la explotación det servicio telefónico de cualquier fórmula integrada de gestión de los servicios de telecomunicación. Tal contrato compromete a la Compañía al establecimiento, desarrollo y explotación en todo el territorio nacional ¦ de "un amplio y homogéneo sistema telefónico urbano e interurbano con los apropiados servicios auxiliares y complementarios, y a la extensión de sus servicios ai resto del territorio nacional y a las comunicaciones con el extranjero". El contrato de CTN E de 1946 puede considerarse como el punto de arranque de la actual situación de las telecomunicaciones en nuestro país. La actividad que, a partir de ese momento, desarrolla la Compañía Telefónica provoca una dejación de deberes de los poderes públicos en telecomunicaciones. La actividad en este terreno viene a ser ejercida casi en exclusividad por la CTNE, de forma tal que el correcto funcionamiento de! servicio telefónico que el usuario recibe —que mejora ostensiblemente y se pone a nivel europeo en la década de los sesenta-, hace que el fenómeno se realimente y sean cada vez mayores las competencias de la CTNE en materia de telecomunicaciones en detrimento del protagonismo de nuestra Administración, quien, en contra de lo que va sucediendo en otros países de nuestro entorno, cada vez desarrolla una actividad menor. Prueba de ello viene a ser el hecho de que, por Decreto 3585 de 1970 se concede a la Compañía Telefónica la explotación en exclusiva del tráfico cursado por instalaciones costeras y portuarias. Dicho Decreto encomienda, asimismo, a la CTNE el establecimiento, explotación y desarrollo del servicio público de transmisión de datos. Por su parte, la Dirección General de Correos y Telecomunicaciones queda encargada del servicio telegráfico y télex. La incorporación de las nuevas tecnologías al servicio telefónico, la necesidad pública de que dicho servicio alcance a todo el territorio nacional, ¡unto, y especialmente, al carácter privado de la propia Compañía y a la generación de beneficios a los accionistas y pago de impuestos al Estado todos los años, hace que la dimensión e< importancia de la C.T.N.E. corran paralelos a la cada vez mayor incapacidad del Estado de controlar y encauzar un proceso como el iniciado en 1946: Y, mientras tanto, en 1967, se produce un importante replanteamiento de la política de suministros por parte de CTNE, que trae consigo una participación activa de la propia Compañía en el sector industrial, creándose o adquiriéndose empresas por Telefónica. Las soluciones buscadas después con la aparición de la televisión publica, o con las múltiples formas de telecomunicación que con el tiempo nacen y se expansionan, como los servicios de radiocomunicaciones, o la radiodifusión en sí, o las telecomunicaciones aéreas o marítimas, o la transmisión de datos y, recientemente, los terceros canales de televisión o los nuevos servicios telemáticos, llevan a una atomización de responsabilidades. Tal situación parte, indudablemente, de la solución inicial de que el Estado cediese la gestión del servicio telefónico a una sociedad privada, aunque con fuerte control público, y en régimen de monopolio. Es esta decisión la que condiciona todo nuestro modelo y la que, junto con grandes e importantes éxitos, ha traído consigo enormes fracasos. UNA SOLUCIÓN FALLIDA Es precisamente ese caótico estado de nuestras telecomunicaciones en el seno de la Administración, inversamente BIT-39 Servicios de telecomunicación CUADRO ANEXO PRESIDENCIA DEL GOBIERNO REAL DECRETO 1209/19B5, de 19 de junio, por el que se modifica parcialmente la estructura orgánica básica del Ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones, se constituye el Instituto Nacional de promoción del Turismo y se suprimen ciertas Organismos autónomos adscritos al Departamento. En la estructura orgánica básica del Ministerio da Transportes, Turismo y Comunicaciones concurren determinadas circunstancias que hacen aconsejable su modificación. Por una parte, parece necesario potenciar singularmente el tratamiento administrativo del sector de las Comunicaciones como un aspecto funcional del Departamento en constante crecimiento y con una repercusión social y económica cada día más acusada. Finalmente, las preceptos de la Uy 50/19H4, de 30 da diciembre, de Presupuestos Generales del Estado, en la línea de reducción del gasto público adoptada por el Gobierno, ordenan la supresión efectiva de determinados Organismos autónomos adscritos al Departamento. En su virtud, a iniciativa del Ministro de Transportes, Turismo y Comunicaciones y a propuesta de los Ministros de la Presidencia y de Economía y Hacienda, previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día 19 de junio de 1985. DISPONGO: 1. Secretaría General de Comunicaciones Artículo 1.° Organización general Uno. En el Ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones, se crea la Secretaría General de Comunicaciones, con rango da Subsecretaría. Dos. Corresponde a la Secretaría General da Comunicaciones las funciones relativas a: 1. La superior dirección de todos los servicios postales y telegráficos. 2. El establecimiento, ordenación y desarrollo de las telecomunicaciones civiles. 3. La tutela del Organismo autónomo "Caja Postal de Ario-Tres. Dependen de la Secretaría General de Comunicaciones los siguientes Centros directivos: 1. Dirección General de Correos y Telégrafos. 2. Dirección General de Telecomunicaciones. Cuatro. Del Secretario general de Comunicaciones dependen 1. El Gabinete Técnico, con nivel orgánico de Subdirección General. 2. La Subdirección General de Infraestructura de las Cinco. Corresponde al Secretario general de Comunicaciones la Vicepresidencia Primera de la Junta Nacional de Telecomunicaciones. Seis. Está adscrito al Departamento, a través de la Secretaría General de Comunicaciones, el Organismo autónomo "Caja Postal de Ahorros". Art.3° Dirección General de Telecomunicaciones. Uno. Corresponde a [a Dirección General de Telecomunicaciones las siguientes funciones: 1. Estudio y propuesta de directrices de política general en materia de telecomunicaciones. 3. Ordenación y, en su caso, planificación de las redes de Telecomunicación civiles cuya titularidad corresponda al Estado, a otras Administraciones públicas, a sus Organismos autónomos, Entes públicos y Sociedades Estatales. 4. Establecimiento, conservación y gestión operativa de aquellas de estas redes que el Gobierno reglamentariamente determine. 5. Planificación indicativa, ordenación y control técnico de sistemas y redes de telecomunicaciones civiles, de titularidad privada y, especialmente, de las Empresas concesionarias de Servicios públicos de telecomunicación. 6. Informe técnico con carácter preceptivo, en los casos que reglamentariamente se determine, de los proyectos e inversiones relativas a sistemas y redes de telecomunicación. 7. Estudio, informe y, en su caso, propuesta sobre tarifas de los servicios de telecomunicación. 3, Concesiones, autorizaciones y licencias administrativas de los aparatos, estaciones, sistemas y servicios de telecomunicación, así como la inspección de los mismos, salvo las concernientes a las estaciones móviles de los servicios móvil marítimo y móvil aeronáutico y a las de las Fuerzas Armadas. 9. Gestión y administración del espectro de frecuencias radioeléctricas y asignación de las mismas, de acuerdo con la reglamentación nacional vigente, así como con los planes, atribuciones y reglamentaciones acordadas en conferencias internacionales. 10. Comprobación técnica nacional e internacional de las emisiones radioeléctricas, identificación, localización y eliminación de interferencias perjudiciales, infracciones, irregularidades y perturbaciones en los sistemas de telecomunicación, todo ello de conformidad con las reglamentaciones nacionales e internacionales sobre la 11. Establecimiento y comprobación de las condiciones de comportamiento radioeléctrico de materiales, aparatos, equipos y sistemas de telecomunicación, sin perjuicio de las competencias del Ministerio de Industria y Energía sobre normalización y homologación. 12. Colaboración con los órganos correspondientes del Ministerio de Industria y Energía en la definición de la política industrial en el sector de las telecomunicaciones. 13. Colaboración con los órganos responsables del Ministerio de Asuntos Exteriores, en el estudio, propuesto y coordinación de la política a seguir en las Organizaciones Internacionales de las Telecomunicaciones, así como en las relaciones con Organismos y Entidades nacionales, en materia de telecomunicaciones internacionales. 14. Coordinación de acuerdo con las directrices del Ministerio de Defensa, de los sistemas de Correos y Telecomunicaciones civiles a los fines de la Defensa Nacional. IB. Control y seguimiento de los planes concertados entre el Estado y la Compañía Telefónica Nacional de España. Dos. La Dirección General de Telecomunicaciones se estructura en las siguientes unidades: - Subdirección General de Redes y Sistemas de - Subdirección General de Ordenación y Reglamentación. Tres. El Director general de Telecomunicaciones es, al mismo tiempo, Delegado del Gobierno en la Compañía Telefónica Nacional de España. 40-BIT Servicios de telecomunicación DISPOSICIONES ADICIONALES Primera.- Uno. Se suprimen El cargo de Director general Delegado del Gobierno en la Compañía Telefónica Nacional de España. El Gabinete de Ordenación de las Telecomunicaciones. La Dirección General de Correos y Telecomunicación, así como las seis Subdirecciones Generales en que se estructura. La Secretaria General de Correos y Telecomunicación. El nivel orgánico de Subdirección General de la Escuela Oficial de Comunicaciones. Las Subdirecciones Generales de Sistemas Básicos y de Predicción y Climatología, así como la Secretaría general del Instituto Nacional de Meteorología. La Dirección General de Promoción del Turismo, así como las tres Subdirecciones Generales en que se estructura. La Dirección General de Empresas y Actividades Turísticas, así como las dos Subdirecciones Generales en que se estructura. Tercera.— Uno. Junta Nacional de Telecomunicaciones. 1. La Junta Nacional de Telecomunicaciones es el órgano de estudio, deliberación y propuesta en materia relativas a planificación de redes y sistemas, introducción de las nuevas tecnologías en los servicios de telecomunicación, normativa reguladora de los mismos, gestión y control del espectro radioeléctrico y, en general, en todo aquello que se refiera a la política nacional de telecomunicaciones. 2.Presidida por el Ministro de Transportes, Turismo y Comunicaciones, la Junta Nacional de Telecomunicaciones estará integrada por los siguientes miembros: -Vicepresidente primero: Secretario general de Comunicaciones. -Vicepresidente segundo: Director general de Política de Defensa. Vocales: - El Director general de Telecomunicaciones. - El Director general de Electrónica e Informática. - El Director general de Medios de Comunicación Social. - Un representante del Ministerio de Asuntos Exteriores, con el nivel de Director general. - El Director general de Correos y Telégrafos. - Un representante designado por el Ministerio del Interior, con el nivel de Director general. - El Director general del Ente Público Radiotelevisión España - Un representante de la industria nacional del sector de las telecomunicaciones, nombrado por el Ministro de Transportes, Turismo y Comunicaciones, a propuesta de les asociaciones representativas de la misma. 3. Por los Ministerios de Defensa, de Transportes, Turismo y Comunicaciones, se establecerán los criterios básicos de coordinación de la Junta Nacional de Telecomunicaciones con la Junta de Telecomunicaciones de la Defensa. Cuarta.- Uno. Continuarán ejerciendo por la Dirección General de Puertos y Costas del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo las funciones de planificación de inversiones, gestión operativa y mantenimiento de los sistemas y redes radioeléctricas de ayuda a la navegación marítima, correspondiendo a la Dirección General de Telecomunicaciones, en coordinación con dicha Dirección General, la ordenación de tales sistemas y redes, conforme a lo establecido en el artículo 3 del presente Real Decreto. . Dos, Continuarán ejerciéndose por la Dirección General de Medios de Comunicación Social de la Presidencia del Gobierno las siguientes a) Régimen jurídico de los servicios público* de Radiodifusión y Televisión, en la relativo a su implantación y funcionamiento como medios de comunicación social, sin perjuicio de las competencias de desarrollo y ejecución que puedan tener atribuidas las Comunidades Autónomas conforme a sus Estatutos. b) relaciones con al Ente Público RTVE en las materias comprendidas en el apartada anterior. c) relaciones con las Comunidades Autónomas y sus correspondientes Entes Públicos de Radio y Televisión, en las mismas materias. d) La participación en Organizaciones internacionales en aspectos relativos e medios de comunicación social, en coordinación con el Ministerio de Asuntos Exteriores. Tres. La actual Subdirección General de Régimen de Emisoras de la Dirección General de Medios de Comunicación Social pasará a denominarse Subdirección General de Régimen Jurídico de Radiodifusión y Televisión. Séptima.- 1. En el plazo de cuatro meses, los Ministerios de la Presidencia del Gobierno y de Transportes, Turismo y Comunicaciones adoptarán las disposiciones precisas para reajustar la actual organización de la Subdirección General de Régimen Jurídico de Radiodifusión y Televisión, reduciéndola a las Unidades necesarias para atender las funciones previstas en la disposición adicional cuarta, e integrando en la nueva Dirección General de Telecomunicaciones las Unidades que vienen desempeñando funciones asumidas por la Dirección General de Medios de Comunicación Social. En todo caso, a los funcionarios y demás personal afectado por dicha integración les será de aplicación lo establecido en la disposición transitoria anterior, asegurando, en las medidas de desarrollo que se adopten, su identidad de tratamiento con respecto al personal procedente de la actual Dirección General de Correos y Telecomunicaciones. 2. En el plazo de cuatro meses los Ministerios de la Presidencia del Gobierno, Economía y Hacienda y Transportes, Turismo y Comunicaciones adoptarán las disposiciones o resoluciones precisas para asignar al Ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones las dotaciones presupuestarias, así como los bienes, instalaciones o equipos actualmente atribuidos a la Dirección General de Medios de Comunicación Social para el desempeño de funciones que en el presente Real Decreto se encomiendan a la Dirección General de DISPOSICIONES FINALES Segunda.- El Ministro de Transportes, Turismo y Comunicaciones dictará cuantas disposiciones sean necesarias para la ejecución y cumplimiento de lo previsto en el presente Real Decreto, previa aprobación del Ministerio de Economía y Hacienda, si afectan a gastos de personal, y de la Presidencia del Gobierno, en todo caso. Tercera.- El Ministerio de Economía y Hacienda efectuará las modificaciones presupuestarias precisas para el cumplimiento del presente Real Decreto, que no implicará incremento del gasto público a cuyo efecto se realizarán las compensaciones previstas en el artículo 22.2 de la Ley 50/1984, de 30 de diciembre, de Presupuestos Generales del Estado. Cuarta.- Quedan modificados los artículos 2°, en su referencia al Gabinete de Ordenación de las Telecomunicaciones, y 4.°, en todo lo que resulte afectado por el presente Real Decreto, del Real Decreto 3579/1982, de 15 de diciembre, por el que se modificó la estructura orgánica del Ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones; y quedan derogadas cuantas disposiciones de igual o inferior rango se opongan a lo dispuesto en este Real Decreto, que entrará en vigor el mismo día de su publicación en el "Boletín Oficial del Estado". Servicios de telecomunicación proporcional al correcto funcionamiento de nuestro servicio telefónico, el que lleva al nacimiento, según Decreto 3333/79, de Junta Nacional de Telecomunicaciones y del Gabinete de Ordenación de las Telecomunicaciones. Pretende en ese momento la Administración poner orden en su quehacer en materia de telecomunicaciones. Confiere el citado Decreto importantes responsabilidades al Gabinete de Ordenación de las Telecomunicaciones: La planificación y coordinación de redes, informes preceptivos de programas de inversiones, asignaciones de frecuencias, colaboración en la definición de la política industrial, definición de sistemas, condiciones de homologación y relación con organismos internacionales. Las expectativas creadas ante el nacimiento del Gabinete quedan simplemente en eso: en expectativas. Su en la práctica se debe fundamentalmente al carácter no ejecutivo, sino solamente consultivo y a inexistencia por parte de la Administración de una voluntad política real de promover una eficaz ordenación de las telecomunicaciones, acorde con el puesto que nuestro país debe ocupar en el concierto internacional. Carencias concretadas en una clarísima falta de medios materiales y humanos para desarrollar una tarea de la magnitud de la que a ese Gabinete se le encomendaba. Durante el final de la década de los 70 la situación por la que atraviesan las telecomunicaciones y fa prioridad que a ella dedican nuestros poderes públicos llevan a que determinados estamentos de nuestra sociedad hagan llegar a los medios de comunicación y a las propias estructuras del Estado tan lamentable situación. En 1980 surge el compromiso del entonces ministro de Transportes y Comunicaciones, Sr. Álvarez, de redactar en el plazo máximo de un año un Libro Blanco de las Telecomunicaciones que arroje luz sobre tan controvertido sector. Pero tal compromiso se verá postergado en el tiempo sin justificación alguna. Al cabo de casi dos años y medio, aparece tan esperado informe. El Libro Blanco de las Telecomunicaciones resulta ser un compendio de hechos y situaciones que persiguen como objetivo único el mantenimiento de! status. Criticado su contenido desde amplios e importantes sectores de opinión, acaba perdiéndose el interés inicial hacia su contenido. En octubre de 1982 y tras las elecciones generales celebradas se produce un cambio de Gobierno que pasa 3 ser ocupado por el partido socialista, hasta entonces en la oposición. Ocupa la cartera de Transportes, Turismo y Comunicaciones Enrique Barón, quien al poco tiempo de tomar posesión y en sus primeras declaraciones y manifestaciones públicas destaca la dejación de responsabilidades en telecomunicaciones de anteriores Gobiernos y fija un programa concreto para el sector. Tal programa gira en torno a la elaboración y aprobación por el Parlamento de una Ley de Ordenación de las Comunicaciones. Por razones varias, como la propia debilidad de la Administración en materia de telecomunicaciones, se suceden memorias y borradores del mencionado proyecto de ley. Finalmente, y al cabo de casi tres años de gestión, cesa Enrique Barón sin haber logrado, en la práctica, modificar ni una de las estructuras que heredó al principio de su mandato. Deja, sin embargo, escrito el Real Decreto que a poco de su marcha será publicado en el B.O.E., y que resulta de indudable importancia: el 1209/1985 de 19 de Junio por el que se modifica parcialmente la estructura orgánica básica del Ministerio de Transportes, Turismo y Comunicaciones, y cuyos párrafos dedicados a las telecomunicaciones se recogen en el cuadro anexo. Dicho Decreto, que acaba con el Gabinete de Ordenación de las Telecomunicaciones, crea una Secretaría General de Comunicaciones, que recae en Mª Paz Fernández Felgueroso y una Dirección General de Telecomunicaciones, cuyo titular será Javier Nadal. Por primera vez se concentra en un solo organismo las responsabilidades hasta la fecha dispersas y atomizadas en diferentes organismos y ministerios. Se reúne, además, un equipo humano alrededor de los antes mencionados, del que se puede esperar grandes cosas. Pascual Menéndez, Joaquín Osa, Ramón Loro, Francisco Molina, Isaac Moreno, etc., podrían formar, si se cuenta con ellos, un coherente equipo sobre el que recaerá el inicio de lo que presumiblemente será una Administración fuerte en telecomunicaciones. Sin embargo, no nos encontramos sino en el mismísimo principio y queda todo por hacer. Para empezar el nuevo responsable de las telecomunicaciones, Javier Nadal, carece hasta de medios materiales, empezando por un despacho oficial para su nuevo trabajo. El nuevo Ministro de Transportes, Turismo y Comunicaciones, Abel Caballero, ha anunciado el carpetazo a la Ley de Ordenación de las Comunicaciones. Quedan, en definitiva, demasiados interrogantes para la futura ordenación de nuestras telecomunicaciones. LAS TARIFAS, UN PROBLEMA Bajo cualquier esquema normativo, se trate de gestión del servicio por el PTT o por empresas públicas/privadas, el tema tarifas tiene un carácter intrínsecamente conflictivo. Por lógica, el mantenimiento de un nivel de inversiones alto acompañado de la pretensión de alcanzar un nivel de endeudamiento limitado, supone una tensión al alza de las tarifas, que periódicamente aparece en nuestra situación regulada pero también en aquellos países en los que la desregulación está avanzada. Pero en estos casos, a pesar del control de las oficinas gubernamentales, existe el riesgo de que al final las consideraciones de servicio público, igualitarias entre telefonía rural y urbana, entre telefonía local y de larga distancia, o entre telefonía convencional y nuevos servicios, pesen menos en la fijación de las tarifas o la expansión de las redes que una política más orientada hacia fines comerciales que, además, presenta normalmente unos aspectos industriales y de potencial tecnológico más en primer plano que las consideraciones sociales. Aunque el experimento de privatización de British Telecom y la apertura del monopolio americano aportarán ejemplos prácticos del efecto de los mecanismos de mercado sobre las redes y las tarifas, en casos como el español, básicamente regulados, aún existen elecciones estratégicas que deben clarificarse. Y en primer lugar está situar la promoción industrial y tecnológica de forma no contradictoria con el marco de servicio público igualitario. En lo referente a tales elecciones estratégica la tendencia actual en los países de nuestro entorno, especialmente el Reino Unido y Japón, es de liberalización y desregularización de los servicios, de forma que el Estado pierde alguna de las misiones que tenía encomendadas. Tal tendencia en algunos países viene impuesta por diferentes razone p internacional, especialmente estadounidense, exigiendo la finalización de las medidas proteccionistas para industrias de cada país y la consiguiente liberalización de terminales y equipos es una de ellas. aparición de los nuevos servicios telemáticos, especialmente los de valor añadido, viene, asimismo, a cuestionar el papel del Estado. Finalmente, los países que están asumiendo tal tendencia a uña mayor desregularización, disponen ya de una industria fuerte y competitiva en telecomunicaciones y no necesitan tanto de la protección de la industria propia a través de la planificación de necesidades, como otros que están en posiciones más débiles. En todo este estado de cosas, el modelo español tiende también a una mayor liberalizaron. Tal es la actuación de nuestra Telefónica en los momentos actuales. Para muchos tal apertura puede ser, especialmente para nuestra industria, suicida. En nuestro país no se dan las condiciones objetivas que garanticen que proceso de desregularización iniciado vaya a ser beneficioso. En tanto no se disponga de medios alternativos, como un sistema de homologación seriamente establecido desde el Estado que se utilice de forma análoga a como se hace en otros países, una dejación en el control de nuestras telecomunicaciones por el Estado traerá consigo una invasión de productos extranjeros, especialmente telemáticos, y la consiguiente caída de nuestra industria, caracterizada precisamente por el control que la CTNE tenía hasta la fecha sobre la demanda de prácticamente todos los equipos que forman su red. Toda esta problemática era abordada por el borrador de la LDC, propugnándose esa tendencia hacia una mayor liberación en los servicios de telecomunicación. El nuevo ministro, Abel Caballero, deberá, sin embargo, anunciar a corto plazo su objetivos en este área, que no tienen necesariamente que ser los mismos que se recogen en el borrador actual de la LOC. Propuestas alternativas, como la del COIT, existen. ¿Cuáles serán los próximos pasos? Analizadores de Protocolo y Sistemas de Conmutación de datos Multiplexores Estadísticos Adaptadores a Red X-25 Redes de área local Modems de distancia reducida y Convertidores de interface. Analizadores de líneas de alta velocidad. Multiplexores para cable Coaxial/Medidores de tasas de error. Concentradores para máquinas IBM 3274 Eliminadores de modem, Multiplicadores de interface, Difusores Radiales Aclopadores Acústicos