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TIC Y COMPETITIVIDAD ECONÓMICA. Las TIC como plataforma de innovación y competitividad para la empresa española.
TIC Y COMPETITIVIDAD ECONÓMICA Las TIC como plataforma de innovación y competitividad para la empresa española Juan José González Director de Desarrollo Estratégico de Indra información o a que somos capaces de procesarla de modo más eficaz. Eficiencia energética sostenible El primer elemento al que hago referencia es la eficiencia. Pero esta eficiencia debe ser, lógicamente, sostenible en el largo plazo. La utilización de las TIC es imprescindible para lograr un ahorro de costes sustentado en cambios de procesos, lo que puede servir de base a un crecimiento que haga un uso eficiente de los recursos. La tecnología permite, además, modos de trabajo con mayores niveles de participación y comunicación de los profesionales, y una mayor integración de la vida laboral y personal. La adopción -y el uso- masivos de las TIC, tecnologías de propósito general que cada sector productivo puede aprovechar de un modo diferente, están en la base de las mejoras de eficiencia logradas por otras economías en el mundo. Específicamente, sólo mediante la incorporación de las TIC es posible lograr la eficiencia energética, explotar las enormes ventajas que ofrecen tanto el eBusiness como la virtualización, y optimizar la asignación de recursos mediante la redefinición de las tareas diferenciadoras de la empresa y la subcontratación de las demás a proveedores de mayor escala. En este punto me detendré, brevemente, en la relevancia de la adopción del eBusiness (y su correlato en la administración electrónica) para la mejora sostenible de la eficiencia de la economía española en su conjunto. El eBusiness incluye la revisión de los procesos internos de la empresa, la racionalización y la automatización y también la utilización de medios electrónicos para los procesos de aprovisionamiento (eProcurement) y comercialización (comercio electrónico). La disponibilidad de información para compradores y vendedores y la posibilidad de segmentación individualizada de la oferta contribuyen a la creación y el sostenimiento de mercados más fluidos y transparentes. Las TIC son el factor habilitador imprescindible para que esta transformación pueda llevarse a cabo. El segundo elemento que aportan las TIC es la inteligencia, gracias a las inusitadas capacidades de generación de datos y a las posibilidades nunca hasta ahora disponibles de tratamiento de los mismos en tiempo real. Las TIC permiten disponer de los datos que nos ofrecen un conocimiento más detallado de la situación real de los procesos y las infraestructuras. Las tecnolon este contexto, casi resulta ocioso preguntarse si las tecnologías pueden tener un efecto benéfico sobre las empresas. La evidencia es abrumadora. La tecnología y la innovación no son una opción, son una exigencia. Quién no innova, perece. Esa es la premisa. Pero aún así, siempre resulta útil detenerse un momento y reflexionar acerca de una cuestión tan compleja y de tanto calado para el futuro de la competitividad de la economía española. Por ello, vamos a desgranar esta afirmación preguntándonos, y contestándonos, por qué impulsar el uso de la tecnología en las empresas. La tecnología aporta a las empresas dos elementos clave para su supervivencia y su éxito futuro: eficiencia e inteligencia. De lo que se trata es de hacer las cosas que ya hacíamos, de modo más económico, o de comenzar a hacer cosas que hasta ahora no éramos capaces de hacer, gracias a que disponemos de nueva Las empresas españolas se enfrentan a un enorme desafío. Les ha tocado ser protagonistas de un momento sumamente complejo, lleno de incertidumbres y sombras. De las empresas se espera que tomen las iniciativas necesarias para su propia supervivencia y la de nuestra economía en su conjunto. Superar el reto significará salir de la crisis con una recuperación afianzada en la productividad y en la competitividad. Juan José González analiza en este artículo la capacidad de las TIC para ayudar a las empresas a conseguir este objetivo. gías de sensorización, de comunicaciones móviles de gran ancho de banda y bajo coste, de procesamiento distribuido y de almacenamiento, nos abren la posibilidad de toma de decisiones más próxima a las causas de los problemas. Disponemos de los datos, sabemos el tiempo y el lugar en que fueron generados, tenemos información acerca de los agentes que intervinieron en su modificación e incluso podemos trazar la historia de cambios en función del contexto. En paralelo, han evolucionado las herramientas que nos permiten el tratamiento de inmensas cantidades de datos no estructurados en tiempo real. La inteligencia es el fundamento del nuevo paradigma de diferenciación. Competitividad e inteligencia tecnológica Este uso inteligente de la tecnología está dando pie al cambio de modelo de gestión de la energía (smart grids), las ciudades (smart cities), la sanidad (salud personalizada), el transporte,… De nuevo, las TIC explotan su condición de tecnologías de propósito general para favorecer la evolución de diferentes sectores productivos, la transformación de la Administración o el cambio de los patrones de comunicación entre las personas. Además, el uso inteligente de las TIC favorece el desarrollo de industrias de futuro centradas en la prestación de servicios digitales sobre las plataformas de comunicaciones. Los contenidos digitales, el Internet de las cosas, las redes sociales y el marketing digital y personalizado, son ya motores de crecimiento que serán esenciales para una recuperación sostenible de la economía. Llegados a este punto me gustaría hacer una observación sobre la innovación y las TIC. Pienso que es posible, y hasta necesario, aprovechar el potencial de las TIC para innovar tanto en procesos (en busca de eficiencia) como en oferta (gracias a un uso más inteligente de las mismas). Las TIC son la plataforma sobre la que construir una innovación que se oriente a aumentar la competitividad. Al aumentar la competitividad de las empresas, la eficiencia y la inteligencia habilitan la posibilidad de la internacionalización sostenible de la empresa española. Es evidente que competir en un mundo crecientemente interconectado solamente estará al alcance de aquellas empresas con capacidades de eficiencia y diferenciación que estén al nivel de los mejores del mundo. En definitiva, el uso innovador de las TIC es esencial para el futuro de las empresas. Pero va más allá: es fundamental para el futuro de la sociedad. El papel cada vez más relevante de las TIC aumenta los riesgos de exclusión de aquellas personas que no estén capacitadas para aprovechar su potencial. O dicho de otro modo, los retos de una adopción responsable de las TIC deben estar orientados hacia un crecimiento inteligente, sostenible e inclusivo. Si todo esto es tan evidente, quizás la pregunta adecuada sería cuál es el motivo del retraso en la incorporación de las empresas españolas a la innovación, apoyada en las TIC. España no es, hoy por hoy, una economía muy innovadora. Arriesgándonos a una valoración, podríamos afirmar que es sólo moderadamente innovadora (ocupa el lugar 20 entre las 25 economías orientadas a la innovación, según los resultados del European Innovation Scoreboard). Creo que vamos por buen camino, pero nos queda mucho por hacer. Y hay que hacerlo ahora, en momentos complejos, en los que resulta más difícil tomar la decisión de invertir en tecnología. Invertir en eficiencia e inteligencia para hacernos más productivos y competitivos, para hacer más baratas las cosas que hacemos hoy y para hacer cosas que hoy ni soñamos con hacer, es la clave para una recuperación sostenible. Porque hoy no El uso inteligente de las TIC favorece el desarrollo de industrias de futuro centradas en la prestación de servicios digitales sobre las plataformas de comunicaciones. Los contenidos digitales, el Internet de las cosas, las redes sociales y el marketing digital y personalizado, son ya motores de crecimiento que serán esenciales para una recuperación sostenible de la economía” “ puede haber nada más peligroso para las empresas españolas que dejar de ser competitivas en costes, sin llegar a ser competitivas en innovación. Las pymes y la innovación España ha demostrado su capacidad para competir en todo el mundo en sectores como el textil, el turismo, la energía o la logística y el transporte, entre otros. Por otra parte, empresas españolas relevantes, ya han logrado una posición de liderazgo en diversos sectores de nuevo cuño, caracterizados por el empleo de tecnología punta, como el control inteligente del transporte, el software, las energías renovables, la biotecnología o la sanidad digital. En todos y cada uno de ellos, la tecnología es el pasaporte para el futuro. El potencial de innovación en España se reparte entre la potenciación de la innovación en los sectores tradicionales de la economía, pero también en los nuevos nichos de mercado en sectores emergentes. No se trata de elegir entre unos u otros. Todos tienen potencial para generar crecimiento. Junto a una política de impulso de sectores punteros, basada en el uso inteligente de las capacidades de compra pública innovadora, se debe prestar especial atención al desarrollo de capacidades y a la adopción de tecnologías transversales, que tienen un impacto positivo sobre multitud de sectores. Las debilidades existen. Por supuesto que hay que impulsar la cultura de innovación en las empresas, especialmente en las pymes. De que hay que superar carencias técnicas y de formación científica, tampoco hay duda. Sobre la atomización del tejido empresarial y el riesgo que supone, hay coincidencia. Y de que resulta ineludible disminuir la brecha entre las universidades y las empresas para mejorar el sistema de transferencia de conocimiento, también. Quizás el mejor modo de empezar a hacer frente a estas y otras flaquezas de nuestra economía es hacernos preguntas. Por ejemplo, en materia de eficiencia, ¿por qué se utiliza menos el comercio electrónico que en otros países de la UE? ¿Por qué muy pocas pymes españolas conocen y usan el cloud computing? ¿Por qué sólo 4 de cada 10 empresas proporcionan a sus empleados acceso remoto al correo electrónico y otras aplicaciones de trabajo? No debiéramos quedarnos en ellas, pero tampoco huir de la reflexión. Sabemos que tenemos cosas que ofrecer: una gran experiencia industrial, transferencias de innovación y tecnología desde sectores punteros hacia los no tecnológicos –gracias al I+D de algunos sectores emergentes–, sectores tradicionales con reconocimiento internacional que pueden ser más competitivos con la tecnología. Y que tenemos algunas grandes empresas innovadoras. También es cierto que todavía pocas. Cabe recordar que debe existir una perfecta complementariedad entre la tecnología que se introduce en la empresa y su modelo de negocio. La tecnología es un instrumento; su uso depende siempre de quién y cómo la utilice. Por esa razón es tan importante que a nadie en la empresa le resulte ajeno su uso. Que sea más pronto que tarde, dependerá de la agenda que nos marquemos todos nosotros; administraciones, empresas y ciudadanos. En fin, quienes valoramos la introducción de las TIC en las empresas como una necesidad perentoria y creemos que la innovación es una garantía de desarrollo y sostenibilidad, económica, pero también social, nos hacemos eco de aquellas “leyes del avance científico” de Sir Arthur C. Clarke que, en la segunda, afirmaba “la única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá, hacia lo imposible”.3 Monográfico ¿Por qué se utiliza menos el comercio electrónico que en otros países de la UE? ¿Por qué muy pocas pymes españolas conocen y usan el cloud computing? ¿Por qué sólo 4 de cada 10 empresas proporcionan a sus empleados acceso remoto al correo electrónico y otras aplicaciones de trabajo?” “
30 oct 2015