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Las TICs en la Defensa y Seguridad
Las TICs en la Defensa y Seguridad Adiferencia de lo que ocurrió hasta los años ochenta, en la pasada década los avances tecnológicos y sus aplicaciones más novedosas no se han generado en el sector de la Defensa. Los sistemas militares han mantenido su nivel tecnológico compartiendo unas tecnologías -las TICs- en imparable crecimiento de la mano de sus aplicaciones civiles. Es lo que se conoce bajo el concepto de dualidad tecnológica que se ha traducido en una mayor integración de ambos sectores, incrementándose la compartición no solo su base tecnológica, sino también de los estándares, infraestructuras y servicios utilizados. Los acontecimientos del once de octubre suponen una drástica modificación de los escenarios de conflictos y de la percepción con que estos se reciben desde una sociedad en la que la seguridad aparece como condición necesaria para su desarrollo. En consecuencia, durante los próximos años cabe esperar un aumento significativo de la actividad del sector de la defensa y seguridad y, lo que quizás es más importante, una aceleración de la tendencia a la mencionada integración, donde las TICs jugarán un relevante papel. En este contexto está más que justificado que el BIT dedique este monográfico a un sector que no suele ocupar las páginas de los medios de comunicación que leen habitualmente los Ingenieros de Telecomunicación, a pesar del importante volumen de negocio anual que supone. El aforismo de que quien controla el espectro electromagnético gana la guerra ha quedado superado por las características de los nuevos conflictos. Para triunfar en las futuras “batallas de la información” es imprescindible incrementar la eficiencia de la generación, transmisión, interceptación y procesado de datos. Por ello, en este monográfico, con las inevitables limitaciones de espacio de la revista, se han seleccionado un conjunto de temas que pretenden aportar los elementos básicos del estado del arte de los sistemas para la defensa y la seguridad así como de su futura evolución. El número incluye cinco interesantes artículos. “El Plan Director de I+D”, por Carlos Villar Turreu, General de División, Director General de Armamento y Material del Ministerio de Defensa; “Tecnologías disponibles para la Seguridad”, por Luis Mayo, Director General (CEO). Grupo Tecnológico e Industrial GMV, S.A.; “La batalla por el espectro electromagnético”, por J. Reyes y J. M. Pascual, División de GE de Indra; “Comunicaciones tácticas entre las necesidades militares y la evolución tecnológica”, por Juan Martín Hernández, Capitán de Transmisiones, Programa RBA/SIMACET/PR4G, Mando de Apoyo Logístico (MALE) y “Aplicación de las e-Tecnologías en los Sistemas de Defensa”, por Francisco González Mené. Finalmente, en el café de redacción, representantes de los diversos agentes del sector, debaten sobre el presente y futuro del sector. Todo ello con el objetivo de dar una visión lo más completa posible de un sector cuyo dinamismo se verá incrementado en los próximos años. ARTÍCULOS Bit - Nº 130 Sumario Editorial Opinión (I) Opinión (II) A Vuelapluma Aragón Desde Sevilla... T.R. Murcia Noche J.Linares Julio Linares (II) Mª Jesús Prieto Display Display Empresa Gente Bit Entrevista Especial Café Redacción GRETEL (I) GRETEL (II) Perfil ¿Qué es? Rincón Internet Marco Regulador Pulso del Mercado Gale. Operadores Tecn. Sociedad I Portal Ingeniería Tecn. Sociedad II Bit Recomienda N Las TICs en la Defensa y Seguridad El Plan Director de I+D* Tecnologías disponibles para la Seguridad La batalla por el espectro electromagnético Comunicaciones tácticas entre las necesidades militares y la evolución tecnológica Aplicación de las e-Tecnologías en los Sistemas de Defensa
30 oct 2015
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Las TICs en la Defensa y Seguridad: El Plan Director de I+D*
El Plan Director de I+D* IMPORTANCIA DE LA I+D Las actividades de Investigación y Desarrollo (I+D) tienen una gran importancia para las Fuerzas Armadas de cualquier país como una vía posible para buscar la superioridad sobre sus eventuales enemigos. Esta aseveración ha sido una realidad a lo largo de la historia: en los tiempos pasados todos los ejércitos, y entre ellos los españoles, han dedicado, tradicionalmente, una parte de sus recursos a conseguir la superioridad tecnológica que aporte una clara ventaja en el plano táctico, operativo e incluso estratégico. Pero desde la Segunda Guerra Mundial, las actividades de I+D son de importancia capital para la sociedad en general y, por tanto y con mayor motivo aún, para las Fuerzas Armadas. SITUACIÓN ACTUAL La voluntad del Gobierno de impulsar la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+I), plasmada en la aprobación en la pasada legislatura del Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica 2000-2003 y corroborada en la legislatura actual con la creación del nuevo Ministerio de Ciencia y Tecnología, debe contribuir a impulsar las actividades de I+D en todo el ámbito nacional. Los principios generales de la política nacional de I+D reflejados en el Plan Nacional son: estar al servicio del ciudadano y de la promoción del bienestar social, contribuir a la mejora de la competitividad empresarial y a la generación de conocimiento. Interesa destacar que "Defensa" es una de las doce áreas sectoriales que incluye el PN (además de las nueve científico-tecnológicas y de las cuatro de investigación básica no orientada), y como tal contribuye a la consecución de estos principios generales. La plena integración española en la estructura militar OTAN significa que hemos de disponer de unidades capaces de operar codo con codo con las de nuestros aliados, a no ser que queramos vernos relegados a tareas de carácter auxiliar. Asimismo, la construcción de una defensa europea, que debe servir, además de sus objetivos fundamentales, a tratar de reducir la brecha tecnológica entre Estados Unidos y los países europeos, exige la decidida participación española. La profesionalización permitirá disponer de unidades con la capacidad de despliegue, el adiestramiento y la motivación que requieren las misiones derivadas de esa creciente integración militar española en organizaciones multinacionales. La tropa y marinería profesional, debido a su mayor plazo de permanencia en las filas de los ejércitos y su mejor preparación, van a permitir operar adecuadamente los sistemas de armas cada vez más complejos y, por otro lado, la reducción de efectivos que implica la profesionalización, exige ser compensada con un mayor nivel de calidad que, entre otros factores, se alcanza con un mejor nivel técnico del armamento y equipo. PLAN Director DE INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO Consciente de los retos anteriores, la Dirección General de Armamento y Material, en colaboración con el Estado Mayor de la Defensa y los Estados Mayores del Ejército de Tierra, de la Armada y del Ejército del Aire, elaboró durante el año 2000 el primer Plan Director de Investigación y Desarrollo (en lo sucesivo, PDID). El Plan Director de Investigación y Desarrollo define los objetivos y las líneas de actuación del Ministerio de Defensa en este ámbito mediante el establecimiento de las directrices que seguirá la política de investigación y desarrollo (I+D) y la selección de las áreas tecnológicas en las que el Departamento concentrará sus futuros esfuerzos. Un aspecto muy importante del PDID es el carácter abierto y participativo que se ha pretendido darle desde sus inicios, respetando, como es lógico, la reserva que exigen las materias concretas objeto de I+D. Para la elaboración del Plan, el Grupo de Reflexión para la Elaboración del PDID (GREPI), constituido por personal del Ministerio de Defensa, inició los estudios y, sobre todo, definió la taxonomía tecnológica, que identifica las áreas de posible interés para Defensa. Posteriormente, aquellas áreas de más directa aplicación militar fueron analizadas por 16 Grupos de Estudio Tecnológico (GETs), en los que tomaron parte más de 240 personas pertenecientes al Ministerio, la universidad y las empresas de Defensa. FINALIDAD DE LA I+D La sociedad demanda en el ámbito de la Defensa unas Fuerzas Armadas eficaces y eficientes, acordes con sus misiones y con los recursos que se les asignan. Estas metas serían las correspondientes, en nuestro ámbito, a las que con carácter general inspiran el Plan Nacional antes expuesto, y con el que el PDID debe mantener una estrecha coordinación, tal y como marca uno de los principios rectores de la política de I+D del Ministerio de Defensa. De acuerdo con ello, la finalidad principal de las actividades de I+D de Defensa no puede ser otra que la de contribuir a dotar a las Fuerzas Armadas con sistemas de armas y equipos, cuyo nivel tecnológico y características de todo orden sean los más adecuados para nuestras futuras misiones. Estos sistemas y equipos han de ser producidos y apoyados por un sector, el de la industria de Defensa, cuyas expectativas económicas también es preciso tener en cuenta, entre otras razones, porque son determinantes para la propia existencia del sector. De ahí que una segunda finalidad de la I+D de Defensa sea la de preservar y fomentar, en lo posible, nuestra base industrial y tecnológica de Defensa, poniendo para ello énfasis en el crecimiento de nuestra capacidad científica y tecnológica. CONTENIDO DEL PDID El PDID es un documento con el siguiente contenido: • Una valoración de la situación actual, en lo que a I+D se refiere ("Marco de Referencia"). • Los principales aspectos de lo que va a ser, de ahora en adelante, la política de I+D del Departamento. • Un estudio de las tecnologías de interés para Defensa, junto con la selección de aquellas en las que se concentrará el esfuerzo económico. • La programación de I+D del Ministerio. • Las consecuencias que la implantación del PDID tendrá para Defensa, así como las actividades que, como consecuencia del Plan, será necesario poner en práctica a corto, medio y largo plazo. ÁREAS TECNOLÓGICAS Áreas Tecnológicas “Subyacentes o Capacitadoras” A.01 Materiales estructurales y análisis de efectos estructurales. A.02 Materiales relacionados con la firma y materiales para estructuras inteligentes. A.03 Materiales electrónicos. A.04 Materiales y dispositivos fotónicos/ópticos. A.05 Dispositivos electrónicos y eléctricos. A.06 Tecnologías para materiales energéticos y plasma. A.07 Materiales químicos y biológicos A.08 Tecnologías informáticas. A.09 Proceso de señal y tratamiento de la información. A.10 Ciencias humanas. A.11 Tecnologías del entorno físico. El Plan de I+D tiene, como es natural, un enfoque tecnológico: no trata sobre sistemas de armas, sino sobre las tecnologías necesarias para tales sistemas. La taxonomía adoptada en el PDID deriva de la que España ha aceptado en el marco del GAE01. De esta forma se facilita considerablemente la correspondencia entre las actividades nacionales y las que se llevan a cabo en esa organización. Desde un punto de vista funcional, existen tecnologías orientadas a la obtención de sistemas y otras más básicas, cuya aportación a los sistemas es indirecta, puesto que se canaliza a través de las primeras. Esto es lo que se ha identificado como "tecnologías orientadas a sistemas" y "tecnologías subyacentes o capacitadoras". • Las 11 calificadas de "subyacentes" o "capacitadoras" incluyen las tecnologías de carácter más básico (81 en total), que sirven de fundamento para las siguientes. • Las 16 "orientadas a sistemas" son las que de manera directa facilitan el diseño, la fabricación y las pruebas de sistemas de armas y equipo. Incluyen una (la B.14) que se ocupa del propio combatiente entendido como sistema, y una última (B.16) dedicada a la infraestructura y al medio ambiente, que, aunque no constituyen sistemas en el sentido que aquí se atribuye a esa expresión, son áreas a las que el Ministerio dedica atención preferente y que en ciertos casos pueden justificar alguna actividad de I+D. Abarcan un total de 141 tecnologías, agrupadas en 34 subáreas. El número de tecnologías potencialmente útiles para las Fuerzas Armadas es muy elevado, de manera que no seria factible trabajar en todas ellas. Por eso el Plan Director establece, como uno de los rasgos que definen la politice en esta materia, la concentración de los créditos disponibles en un numero limitado de tecnologías. Este enfoque que habrá de ponerse en práctica de una manera gradual traerá consigo varias ventajas: permitirá obtener resultados más importantes en cada una de las tecnologías seleccionadas y generará también una carga de trabajo más continua para los diferentes agentes investigadores. En conjunto, el esfuerzo del Ministerio de Defensa se aplicará mayoritariamente a: • Áreas relacionadas con las tecnologías de la información (tecnologías CIS y de comunicaciones; sistemas de guiado, presentación, proceso y control; sensores electromagnéticos; y técnicas de simulación y entrenamiento). • El diseño de plataformas (y, en alguna medida, su propulsión) y el de armas. • Las tecnologías del combatiente. Política DE I+D La política de I+D del Ministerio de Defensa buscará ante todo la eficacia, la eficiencia y la flexibilidad. Para ello: • La dirección y ejecución de las actividades de I+D será única y centralizada en la Dirección General de Armamento y Material, aunque la gestión y ejecución debe estar descentralizada en los distintos agentes. Como norma, la ejecución material de las tareas de I+D correrá a cargo de la Universidad, las empresas o los organismos autónomos. • Como se ha explicado anteriormente, la concentración del esfuerzo presupuestario se centrará sobre un número limitado de tecnologías que permita obtener mejores resultados en ellas y cargas de trabajo más estables para los diferentes agentes investigadores. • Las futuras adquisiciones de los usuarios, junto con las tecnologías seleccionadas, determinarán los desarrollos y, en su caso, las investigaciones a llevar a cabo para conseguir una mayor coordinación entre la I + D y las adquisiciones. • Los créditos disponibles para I+D se concentrarán en nuevos desarrollos y, dentro de las tareas de investigación, tendrá preferencia la investigación aplicada sobre la de carácter básico. • Se fomentará la coordinación con el Plan Nacional para evitar duplicidades, aprovechar plenamente los resultados del Plan Nacional, mucho más extenso y ambicioso que el primero PDID, y generar la máxima sinergia entre ambos. • La reducción de costes afecta al proceso entero de obtención. No obstante, las etapas iniciales de un programa—aquellas en las que se define lo que se desea obtener—son cruciales a este respecto. Para iniciar la fase de desarrollo con un enfoque correcto se aplicarán en todos ellos, entre otras normas: técnicas modernas de gestión de costes, utilización de productos comerciales (COTS2 y GOTS3) y normas civiles, etc. • Se promoverá la cooperación internacional para mantener y, en lo posible, mejorar la base tecnológica e industrial española; para facilitar la construcción del pilar europeo de Defensa; para lograr que Europa siga desarrollando y produciendo sistemas de armas y equipos avanzados; y como instrumento para reducir sus costes unitarios. • El Departamento iniciará también un programa de I+D (especialmente de investigación, básica y aplicada), financiado conjuntamente con la universidad y la empresa, con la doble finalidad de minimizar el coste y comprometer los recursos propios de los agentes de I+D, sobre todo en aquellas tecnologías cuyo dominio vaya a reportarles claros beneficios económicos. CONCLUSIONES La implantación y puesta en práctica del Plan Director de 1+ D de Defensa tendrá consecuencias sobre los procesos y las organizaciones relacionadas con la I+D, que supondrán un gran reto para el Ministerio de Defensa. En cuanto a los procesos, será necesario plantear con la mayor antelación posible la necesidad de futuros sistemas, lo que implicará refinar los actuales mecanismos de planeamiento, mejorar los procedimientos y criterios de selección de programas, establecer revisiones periódicas del Plan e implantar un sistema de auditorías. Por otro lado, las actuales organizaciones deberán adaptar su estructura orgánica a las nuevas necesidades (en especial la Subdirección General de Tecnologías y Centros); será preciso formar adecuadamente a los jefes de programa, implantar un sistema de observatorios tecnológicos y racionalizar los centros de I+D de Defensa. Bit - Nº 130 Sumario Editorial Opinión (I) Opinión (II) A Vuelapluma Aragón Desde Sevilla... T.R. Murcia Noche J.Linares Julio Linares (II) Mª Jesús Prieto Display Display Empresa Gente Bit Entrevista Especial Café Redacción GRETEL (I) GRETEL (II) Perfil ¿Qué es? Rincón Internet Marco Regulador Pulso del Mercado Gale. Operadores Tecn. Sociedad I Portal Ingeniería Tecn. Sociedad II Bit Recomienda N Carlos Villar Turreu General de División, Director General de Armamento y Material del Ministerio de Defensa ARTÍCULOS Las TICs en la Defensa y Seguridad El Plan Director de I+D* Tecnologías disponibles para la Seguridad La batalla por el espectro electromagnético Comunicaciones tácticas entre las necesidades militares y la evolución tecnológica Aplicación de las e-Tecnologías en los Sistemas de Defensa
30 oct 2015
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Las TICs en la Defensa y Seguridad: Tecnologías disponibles para la Seguridad
Tecnologías disponibles para la Seguridad El atentado terrorista del pasado 11 de Septiembre ha significado la confirmación manifiesta de un cambio que venía percibiéndose en el terreno de la defensa y la seguridad desde hace algún tiempo. En el transcurso de pocos años, hemos pasado del escenario de confrontación de grandes bloques políticos a otro en el que las amenazas ya no están asociadas a una gran potencia militar sino a un enemigo organizado en pequeños grupos, con una enorme autonomía y con una gran agilidad. Lo más inquietante de la nueva situación es que ya no luchamos ahora contra un eventual ataque de un enemigo bien identificado empleando armas de destrucción masivas contra objetivos claramente definidos, sino contra el riesgo mucho más insidioso de ataques contra objetivos civiles, que constituyen el corazón de sistemas clave para el sostenimiento de la actividad económica de los países (i.e. aviación comercial, sistema financiero), en definitiva contra algunos de los símbolos de nuestro estado del bienestar. Además, este tipo de acciones no requiere un gran despliegue de medios materiales, lo que dificulta enormemente su detección y la prevención de los mismos. Por otra parte, el fenómeno de la globalización ha permitido la aparición de un nuevo modelo de terrorismo en red, altamente tecnificado, y que puede originarse y golpear en cualquier lugar del mundo. En este nuevo escenario, cambia el paradigma de defensa contra las amenazas externas. De hecho, cabe decir que en un mundo globalizado todas las amenazas han dejado de ser externas, y que nos enfrentamos al enemigo en casa, luchando dentro de nuestras fronteras y, en muchos casos, con nuestras propias armas en cuanto a tecnología. Planteado en estos términos, el problema puede no estar tan ligado al desarrollo de nuevas tecnologías como a la aplicación eficiente de las tecnologías disponibles para hacer frente a las amenazas insurgentes en este nuevo escenario. O en otros términos: el problema no es tanto de I+D, investigación y desarrollo, como de D+I, desarrollo e innovación; es decir, el nuevo desafío es definir nuevos procesos que nos permitan aprovechar de forma óptima las tecnologías disponibles para combatir al enemigo que ha surgido en los últimos años tras la descomposición del bloque del Este y la aparición de los movimientos terroristas universales. ¿Cómo podemos poner las tecnologías existentes al servicio de las estrategias necesarias para enfrentarnos a los nuevos escenarios de seguridad? Como se ha puesto de manifiesto en los recientes acontecimientos de la guerra de Afganistán, la estrategia de defensa ya no puede plantearse en términos de justa revancha (“retaliation”). Los enemigos no poseen objetivos que merezcan el coste de los medios necesarios para destruirlos en la mayoría de los casos. Así pues, el planteamiento que debe hacerse es radicalmente diferente. En primer lugar, es necesario prevenirse contra este tipo de ataques, es decir, disponer de información continua, precisa y fiable sobre los posibles planes de estos grupos. En segundo lugar, es preciso proteger los activos críticos contra estos ataques. Pues bien, hace años que existen tecnologías que pueden contribuir en gran medida a estos objetivos. Un buen ejemplo de ello son las tecnologías espaciales. En la actualidad estas tecnologías encuentran aplicaciones en el sector de la defensa y la seguridad de forma que casi podría calificarse de rutinaria en diversos ámbitos dentro del mundo de la defensa y la seguridad. Por ejemplo, se dispone de satélites de observación y vigilancia, tanto en lo que se refiere a la obtención de imágenes en diferentes bandas del espectro electromagnético (óptica, IR, MW – i.e. SAR -) como en lo que se refiere a la escucha de telecomunicaciones. Ciertamente, puede discutirse la capacidad de nuestro país para construir por sí solo uno de estos sistemas, pero no es menos cierto que nuestra industria participa en el desarrollo de este tipo de sistemas y que nuestros cuerpos de defensa y seguridad tienen acceso a este tipo de información. Baste para ello recordar la participación española en el satélite espía Helios. Es también evidente que los satélites proporcionan una alternativa muy interesante para proteger una infraestructura crítica desde el punto de vista social, político y económico para nuestra sociedad: la de telecomunicaciones. Es palpable como tras el 11 de septiembre, el gobierno de los EEUU ha incrementado su uso de las telecomunicaciones por satélite entre otros motivos para disponer de una infraestructura alternativa a otros medios más susceptibles de ser atacados (interferidos, destruidos o de cualquier otra forma) por un grupo terrorista. Es obvio que un satélite estacionado en órbita a 36.000 km de altura resulta mucho menos vulnerable que un nodo de comunicaciones en tierra. También estas tecnologías están disponibles en nuestro país básicamente, si bien es evidente que no resulta rentable su explotación comercial en un mercado ampliamente globalizado como es el espacial. Algo parecido sucede con las tecnologías de posicionamiento y sincronización de tiempo por satélite, que pueden resultar vitales a la hora de proteger infraestructuras móviles, proporcionando información precisa sobre su localización en cada instante de modo que puedan protegerse adecuadamente contra intentos de toma de control por parte de amenazas externas. En realidad, las tecnologías espaciales básicas están ampliamente disponibles en Europa, y la industria española ocupa un papel de cierta relevancia en el tejido industrial europeo en este sector, encontrándose plenamente integrada en los movimientos de concentración que se han iniciado en este sector desde hace algunos años y ocupando posiciones de liderazgo en algunas tecnologías críticas para estos sistemas, como es el caso de GMV, que desde hace años es uno de los principales suministradores de sistemas de control en tierra para satélites y misiones espaciales. El problema pues no es tanto de disponibilidad de las tecnologías como de una aplicación innovadora de las mismas a los nuevos problemas planteados en el escenario actual de seguridad y defensa en términos de: 1) Velocidad de respuesta a las amenazas. Si bien es cierto que las tecnologías necesarias para la defensa contra estas nuevas amenazas están disponibles, no es menos cierto que lo están también en gran medida para el enemigo. Por ejemplo, un pequeño grupo de expertos, con una infraestructura muy limitada podría lanzar un ataque mediante virus a través de la red contra instituciones críticas para nuestra sociedad. Es necesario tener una gran capacidad de respuesta para detectar rápidamente estas actuaciones y responder a las mismas, lo que requiere posiblemente una forma diferente de cooperación entre los organismos de seguridad, los expertos industriales y los organismos públicos de investigación. 2) Disponibilidad de soluciones alternativas: no pueden confiarse los sistemas e infraestructuras críticas a una única solución tecnológica. Debe asegurarse la disponibilidad de alternativas con tecnologías claramente diferenciadas que permitan transferir la operación de infraestructuras críticas de una a otra de forma rápida y sencilla. Por ejemplo, en este momento la tecnología de posicionamiento y sincronización depende grandemente de una única fuente de información: GPS; es vital disponer de un sistema alternativo que mejore la robustez frente a posibles ataques que puedan inhabilitar el sistema temporalmente. 3) Aprovechamiento del conocimiento existente para desarrollar rápidamente nuevas soluciones a nuevos problemas. En definitiva se trata de combatir al enemigo con sus propias armas: las de innovar con las tecnologías disponibles para buscar nuevas formas de contrarrestar las amenazas basadas en esas mismas tecnologías. 4) Por último, es necesario aumentar la capacitación tecnológica del usuario, es decir, de los operativos de las fuerzas de seguridad y defensa del Estado. En muchos casos, la utilización óptima de los medios y tecnologías disponibles dependen en gran medida del conocimiento de estos sobre las posibilidades ofrecidas por los sistemas proporcionados por la industria. Con todo, no debe cuestionarse la necesidad del desarrollo de nuevas tecnologías. Por el contrario, es evidente que este es un elemento crítico a la hora de mantener la presente asimetría de medios con respecto al nuevo enemigo, que difícilmente puede tener los recursos necesarios para equilibrar la balanza en este sentido. Hay que mantener un esfuerzo continuo en este campo de modo que pueda mantenerse una ventaja “competitiva” sobre las nuevas amenazas que surgen en el escenario modificado de estrategia y seguridad en que nos encontramos. Y para ello, es necesaria la inversión en el desarrollo de nuevas tecnologías de comunicaciones, y en la incorporación de las tecnologías nacientes (p.ej. IP version 6, VPN, etc) a los sistemas de defensa y seguridad. Sin embargo, este esfuerzo resultará baldío si no se trasladan las tecnologías existentes a productos y procesos capaces de mejorar nuestra capacidad de respuesta frente a las nuevas amenazas de una forma innovadora. La industria y los organismos públicos de investigación españoles disponen de la base científica y técnica necesaria para los hacer frente a los nuevos retos en materia de seguridad. Hemos tan sólo de encontrar la forma de explotar estas capacidades de forma eficiente antes de que el enemigo descubra como explotar nuestras carencias. Bit - Nº 130 Sumario Editorial Opinión (I) Opinión (II) A Vuelapluma Aragón Desde Sevilla... T.R. Murcia Noche J.Linares Julio Linares (II) Mª Jesús Prieto Display Display Empresa Gente Bit Entrevista Especial Café Redacción GRETEL (I) GRETEL (II) Perfil ¿Qué es? Rincón Internet Marco Regulador Pulso del Mercado Gale. Operadores Tecn. Sociedad I Portal Ingeniería Tecn. Sociedad II Bit Recomienda N Luis Mayo Director General (CEO). Grupo Tecnológico e Industrial GMV, S.A. El problema no es tanto de disponibilidad de las tecnologías como de una aplicación innovadora a los nuevos problemas planteados en el escenario actual de seguridad y defensa ARTÍCULOS Las TICs en la Defensa y Seguridad El Plan Director de I+D* Tecnologías disponibles para la Seguridad La batalla por el espectro electromagnético Comunicaciones tácticas entre las necesidades militares y la evolución tecnológica Aplicación de las e-Tecnologías en los Sistemas de Defensa
30 oct 2015
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Las TICs en la Defensa y Seguridad: La batalla por el espectro electromagnético
La batalla por el espectro electromagnético Bajo las siglas EW (Electronic Warfare o Guerra Electrónica) se engloba cualquier acción militar que involucre el espectro electromagnético para controlar su uso. No hace falta recordar que buena parte de los sistemas de comunicaciones, las radioayudas, telemetría, radares, etc, se apoyan físicamente en la transmisión y recepción de ondas electromagnéticas, eso sin incluir la luz y, en general, la parte del espectro electromagnético que se trata como “óptica”, y que requiere un tratamiento diferenciado. Así pues, parece obvio deducir que el bando que conquiste el espectro electromagnético habrá conseguido una posición dominante, vital en el desarrollo de los conflictos bélicos actuales. Dada la naturaleza de los medios que emplean o se apoyan en el espectro electromagnético, la Guerra Electrónica se ha venido a integrar en la llamada IW o Guerra de lnformación, cuyo objetivo es bloquear el uso de información por parte del enemigo mientras se garantiza el uso de la información propia. Dentro de la diversidad de elementos involucrados en la generación y tratamiento de la información, están los sistemas de comunicaciones, sensores y redes de mando y control, fundamentales para el control de las operaciones, por lo que la destrucción de la capacidad de coordinación del enemigo, así como la protección de los sensores y redes propias caen dentro de los objetivos primordiales de la Guerra Electrónica. La Guerra Electrónica, por mor de la tecnología en la que se apoya, es objeto de permanente evolución, al igual que su clasificación, obligada a dar cabida a nuevos conceptos y formas de interrelación de sus diferentes disciplinas. La clasificación tradicional se encuadraba bajo las siglas ESM, ECM y ECCM: ESM engloba las Medidas de Apoyo Electrónico (Electronic Support Measures), destinadas a la interceptación de emisiones para su reconocimiento o inteligencia. ECM indica las acciones destinadas a anular o degradar, contramedir, electrónicamente los sistemas del enemigo (Electronic Counter Measures). ECCM se refiere a los medios empleados para dificultar o evitar la posible contramedida realizada contra los sistemas propios (Electronic Counter Counter Measures). Actualmente se amplía la denominación anterior, pasando a denominarse ES, EA y EP: ES se refiere a Apoyo Electrónico, EA a Ataque Electrónico y EP a Protección Electrónica. Dentro del Ataque Electrónico se encuadra, no sólo a las técnicas anteriormente conocidas como ECM, sino que se añade el uso de armas de energía dirigida, el efecto del pulso electromagnético nuclear (NEP) para destruir equipos electrónicos o el empleo de misiles antiradiación (ARM). La Protección Electrónica amplía igualmente el concepto anterior de ECCM para incluir también el apantallamiento y aislamiento de los equipos o el empleo de enlaces de comunicación seguros (COMSEC). Aparte de esta clasificación, en los primeros tiempos de la Guerra Electrónica se solía incluir divisiones por bandas: Banda de Comunicaciones, Banda Radar y Banda Optica. Hoy en día esta clasificación resulta muy imprecisa, toda vez que los sistemas de comunicaciones han extendido su rango de operación solapando su banda con la tradicionalmente empleada por los sistemas radar y viceversa. Después de esta introducción y dado lo limitado del espacio de este artículo vamos a centrarnos en comunicaciones y radar dentro de la Guerra Electrónica. Guerra Electrónica de Comunicaciones En un artículo aparecido en Electronic News en 1978 Willian Perry decía “Comenzamos a darnos cuenta de que si perturbamos un radar enemigo habremos neutralizado un arma. Pero si perturbamos la infraestructura de comunicaciones del Sistema de Mando y Control, habremos bloqueado todo un arsenal”. Para muchos, lo más sorprendente de esta frase es el arranque “comenzamos”; asegurar la comunicaciones propias e interceptar y entorpecer las del enemigo ha sido un objetivo militar bien sentado, anterior incluso a la aparición de la electrónica en el campo de batalla. Así pues, el sentido de la frase lo debemos entender en el marco de un escenario de conflicto moderno, con gran dispersión física y movilidad de los medios de combate, donde la tecnología de comunicaciones ha permitido mantener la coordinación de la fuerza mediante el uso masivo de enlaces radioeléctricos, incrementando, de paso, la dependencia y por lo tanto, la necesidad de control sobre el espectro electromagnético. Pasemos a exponer los medios y técnicas más importantes que se emplean en la actualidad en el campo de la Guerra Electrónica de Comunicaciones. Medios ES (ESM) de soporte o apoyo Electrónico: Detección, Localización: La primera tarea que se encomienda a los medios ES o ESM es la de detectar en el espectro la presencia de fuentes de emisión radioeléctrica dentro de las bandas empleadas por los sistemas de comunicación enemigos. Para ello se han empleado tradicionalmente receptores capaces de operar en un amplio rango de frecuencias con alta velocidad de barrido apoyados por analizadores de espectro que ofrecían al operador una visión panorámica de la ocupación instantánea de espectro. El aumento constante en la capacidad de proceso en los microprocesadores y DSP (procesadores digitales de señal) trajo en los años ochenta la aparición de los primeros receptores digitales de banda ancha. Estos equipos segmentan el espectro en tramos de, por ejemplo, 1MHz y mediante técnicas de procesado digital de la señal realizan la detección de señales con una resolución y precisión en la determinación de la frecuencia de la señal, mejor que la canalización empleada por los equipos de comunicaciones. En este campo, a principio de los 90, Indra desarrolló un equipo que introducía interesantes mejoras operativas al realizar un análisis comparado entre los resultados de exploraciones consecutivas del espectro, lo cual permite detectar con gran rapidez y certeza la presencia de emisores que emplean técnicas de salto en frecuencia para evitar su interceptación y ataque. En lo que se refiere a la localización, la tarea se encomienda a los radiogoniómetros, equipos que permiten la determinación de la dirección de llegada del frente de ondas electromagnéticas provenientes de un emisor dado. Con las marcaciones de dos o más radiogoniómetros o con las marcaciones de un mismo equipo, tomadas en distintos puntos, se realiza la localización mediante procedimientos de triangulación. Diversas técnicas se han venido empleando en radiogoniometría desde las primeras décadas del pasado siglo; las más importantes se pueden agrupar en: métodos basados en la amplitud de la señal, medida con antenas que presentan diagramas de radiación con máximos y nulos conocidos; y métodos de fase que explotan los defasajes medidos entre distintos elementos de un array de antenas. Actualmente se siguen empleando los dos métodos, dependiendo, fundamentalmente, de las limitaciones en la dimensión de las antenas que imponga cada aplicación. No obstante, el procedimiento preferido, siempre que se pueda disponer de una apertura en el array de antenas superior a un décimo de la longitud de onda, es un método de fase conocido como interferométrico por correlación. Consiste en el cálculo de la distancia mínima entre un vector, compuesto por los desfasajes medidos entre elementos del array de antenas y los puntos de un espacio n_dimesional obtenidos por calibración de la antena, donde n es el número de elementos que componen el array. Este procedimiento permitiría, en principio, la utilización de la amplitud junto con la fase, la decisión en este caso dependerá, fundamentalmente, del comportamiento de la antena. Desde mediados de los 90, la disponibilidad de DSP, ASIC y otros dispositivos de lógica programable de más reciente aparición, ha permitido la aparición de los llamados radiogoniómetros de banda ancha que basan su funcionamiento en la utilización de receptores digitales que entregan al calculador de goniometría, en un mismo instante, la señal de varios cientos de canales obtenidos mediante el proceso digital de un segmento del espectro que puede alcanzar los 10 MHz de ancho. Mediante este tipo de equipos se puede realizar, no sólo la localización, sino también la detección en el espectro de las señales, antes encomendada a los receptores de exploración. Por lo demás, los procedimientos de cálculo de goniometrías y las antenas no varían, en lo fundamental, de lo que se venía empleando en equipos de banda estrecha. Los radiogoniómetros de banda ancha se han desarrollado como respuesta a las técnicas de salto en frecuencia, empleadas por las modernas radios de combate, que consiguen escapar a la localización de los equipos de banda estrecha, salvo que estos incluyan algún tipo de medida “emboscada” que permita la goniometría sobre este tipo de radios en redes poco densas. Identificación: Otra tarea encomendada a la ES es la identificación de emisores de comunicaciones. Dicha tarea ha sido realizada en muchos casos por los propios operadores de los sistemas ES mediante la escucha con receptores de monitorización convencionales, la ayuda de un analizador de espectro y, en algunos casos, con el apoyo de un analizador para el tratamiento de señales de datos con modulaciones poco sofisticadas. Posteriormente, y sin quitar protagonismo al papel fundamental que juegan los operadores de los sistemas ES de Comunicaciones, han ido apareciendo equipos de apoyo que permiten clasificar modulaciones y/o identificar sistemas de comunicaciones de forma automática. Dada la diversidad de bandas de trabajo y sistemas de comunicaciones existentes no podemos hablar de una sola técnica de clasificación, resulta paradójico comprobar como los sistemas más sofisticados que emplean técnicas ECCM o EP, si bien resultan más difíciles de detectar, localizar y perturbar, sin embargo, son más fáciles de identificar por presentar parámetros más claros, o menos ambiguos, de cara a su clasificación. La clasificación se hace más compleja en bandas como la de HF donde no hay una clara distribución de los sistemas por bandas de trabajo ni canalizaciones, y donde la inmensa mayoría de las señales presentan esquemas de ocupación de banda muy similares. En estos casos la parametrización no es evidente y la determinación de una clase de señal se complica, hasta el punto de que el último clasificador que hemos desarrollado emplea algoritmos de redes neuronales implementados en varios DSP de gran capacidad. Con todo, la labor más laboriosa no fue la programación de la red en sí, sino la definición paramétrica y el entrenamiento con multitud de señales de todas las clases identificables. Aunque no se ha mencionado antes, una forma de identificación puede ser el análisis del contenido de los mensajes. Este aspecto se adentra más en lo que llamamos IW y por lo tanto no lo trataremos en este artículo, de hecho la Guerra Electrónica de Comunicaciones, sobre todo en su aspecto táctico, se ha polarizado más en obtener inteligencia en tiempo útil de la localización, identificación y análisis de actividad de los emisores de comunicaciones que del contenido de los mensajes en sí. Con esa información el sistema ES debe levantar el OBE (Orden de Batalla Electrónico) del enemigo y mantenerlo actualizado en todo momento, de forma que resulte de utilidad en las decisiones que adopte el mando de la fuerza a la que apoya. No obstante, los sistemas ES pueden ayudar adicionalmente a la IW mediante la grabación de emisiones que posteriormente pueden ser analizadas. Medios EP (ECCM) o de protección electrónica de las comunicaciones: La misión de estos medios es disminuir la vulnerabilidad de las comunicaciones, dentro de los mismos podríamos distinguir dos tipos, por una parte están las técnicas que van encaminadas a reducir la detectabilidad y perturbación de las comunicaciones, y por otra, aquellos otros que buscan evitar que el contenido de los mensajes pueda ser fácilmente explotado por el enemigo. Entre las primeras podemos enumerar: La transmisión con salto de frecuencia; las trasmisiones de espectro expandido por modulación directa de código, empleadas no sólo en los sistemas CDMA (Acceso Múltiple por División de Código) sino en otros sistemas, ajenos incluso al soporte de comunicaciones, como es caso del ya popular GPS; Técnicas mixtas que emplean ambos procedimientos; Antenas con nulo orientable (steerable null antennas); Antenas de muy alta ganancia o gran directividad, empleadas fundamentalmente en enlaces satelitales; etc. Algunas de estas medidas introducen un efecto adicional de protección del mensaje al dificultar el seguimiento de las señales y/o su demodulación. Para proteger el contenido del mensaje el medio por antonomasia ha sido siempre el cifrado o tipo de codificación del mensaje que se realiza sólo para que no sea entendido por el enemigo (podríamos considerar la secrafonía como una forma de codificación o alteración de una señal de información analógica para ocultar su contenido). En este aspecto la aparición a finales de los setenta de los códigos de clave pública o RSA supuso un avance extraordinario en este tipo de sistemas, ya que con esta técnica el conocimiento de las claves y el procedimiento de cifrado no es suficiente para proceder al descifrado del mensaje; con este sistema la historia del famoso “enigma” hubiera sido otra. Es, probablemente, en las técnicas de cifrado donde encontramos mayor asimetría entre el coste de la “medida” y el coste de la “contramedida”. Otras técnicas empleadas en los sistemas de comunicaciones como: códigos correctores de errores, procedimientos de ecualización de canal, etc, contribuyen a la protección del mensaje frente a perturbación, intencionada o no, al tiempo que introducen un elemento de dificultad adicional a la explotación del contenido del mensaje. Medios EA (ECM) o de contramedidas frente a los sistemas de comunicaciones: En la medida en que han ido apareciendo nuevos sistemas de comunicaciones, los sistemas ECM se han visto obligados a evolucionar, tanto en lo que se refiere al equipamiento técnico como a los procedimientos empleados en estas operaciones. Dicha evolución no sólo tiene que ver con técnicas de “ataque” de las comunicaciones enemigas, sino también con las formas de reducir su vulnerabilidad, dado que un sistema ECM es necesariamente activo y potencialmente detectable por los sistemas ES de que disponga el enemigo. Desde el punto de vista técnico, la mayoría de los sistemas ECM de Comunicaciones suelen estar compuestos por los siguientes subsistemas o equipos: Subsistema ES de apoyo: Para que la contramedida sea eficaz debe evolucionar con rapidez, adaptándose a los cambios que experimentan los enlaces que se pretenden interferir, por ello resulta necesario que el sistema ECM cuente con medios de observación y seguimiento de las señales objetivo. Dado el efecto autoperturbador de las transmisiones propias, los sistemas ECM suelen abrir ventanas temporales de observación, cancelando la trasmisión durante periodos muy breves. Está técnica se conoce como Look-through. Generadores y Procesadores de técnicas de contramedidas: Estos equipos elaboran la señal de contramedida y controlan, con los datos aportados por el subsistema ES, la operación del sistema. Dichas operaciones pueden responder a diversas tácticas como puede ser: romper los enlaces interfiriendo con señales de mayor potencia, perturbar sólo los canales y/o dispositivos de control y sincronismo de las redes enemigas, generar transmisiones con el mismo formato y contenido parecido a las empleadas por el enemigo con fines de engaño, etc. La paulatina incorporación de técnicas ECCM en los equipos de comunicaciones ha obligado a introducir nuevas técnicas como la perturbación por repetición que emplea como señal atacante la misma señal objetivo retardada y amplificada. Amplificadores de potencia de banda ancha: Aunque su misión es simple dentro de un sistema ECM (amplificar la señal de perturbación hasta el nivel requerido para que la contramedida sea eficaz) su diseño o selección es delicado, dado que se deberá establecer un compromiso entre: potencia, tamaño, consumo, disipación térmica, banda de trabajo, linealidad, rapidez de respuesta y las condiciones de operación impuestas, fundamentalmente, por la plataforma donde vaya instalado. Antenas: Con el fin de incrementar la potencia radiada aparente, la mayoría de las antenas empleadas en los sistemas ECM son directivas y presentan una buena adaptación en sus bandas de trabajo. Aquí, si pensamos por ejemplo en la banda de VHF táctica, habrá que encontrar un compromiso de diseño por el hecho de que, desde el punto de vista de la eficiencia como elemento radiante, las antenas tienden a ser grandes y deberían situarse en un punto elevado sobre el terreno, próximo a las líneas enemigas; lo que está en clara contradicción con las recomendaciones que surgen de un estudio de vulnerabilidad. Si lo que pretendemos perturbar es un enlace directivo de UHF, debemos seleccionar muy bien la posición para poder “entrar” por el lóbulo principal o por uno lateral que presente condiciones para interferir el enlace, en este caso es vital mejorar la PRA mediante la antena. Si son las comunicaciones satelitales lo que queremos contramedir, los medios y las formas diferirán sustancialmente, dependiendo de que se ataque a los canales ascendentes o a los descendentes, esto afectará no sólo a las antenas sino también a los amplificadores y plataformas del sistema ECM. En los sistemas ECM, la selección de plataforma y el adecuado diseño de procedimientos operativos tienen, de cara a su supervivencia, mucha mayor importancia que en los sistemas ES. La preocupación por la vulnerabilidad ha llevado, incluso, al desarrollo de perturbadores desechables que pueden ser desplegados o “sembrados” dentro de las líneas enemigas. Guerra Electrónica en Radar Gran parte de los conceptos y técnicas tratadas al hablar de la Guerra Electrónica en Comunicaciones son comunes a la problemática en Radar, con las oportunas diferenciaciones debidas tanto al uso de unos rangos de frecuencia diferentes, y unas tecnologías específicas, como al hecho de enfrentarse a medios destinados tanto a la detección y seguimiento como al guiado de armas. El uso del Radar puede ser defensivo u ofensivo, y la aplicación de la Guerra Electrónica en Banda Radar puede tener connotaciones recíprocamente ofensivas o defensivas. El aspecto de protección de la plataforma en que se integra el sistema de Guerra Electrónica frente a amenazas, permitiendo la consecución de la misión asignada, es muy importante ya que el Radar está ligado de forma directa o indirecta a sistemas de armas. Por ejemplo en el inicio de las operaciones actuales es muy importante disponer de los medios embarcados de ES (alertadores) y EA (perturbadores y engañadores) que permitan realizar el control del espacio aéreo. Típicamente la supresión de la defensa aérea del escenario hostil es el punto inicial de las operaciones que requiere los medios más sofisticados con el fin de reducir en lo posible el riesgo que supone. Como en el caso de comunicaciones, las tareas a realizar en Banda Radar involucran la detección de emisiones, su medida, localización, clasificación e identificación y de forma complementaria el control de la respuesta indicada en cada caso generando perturbaciones o engaños o actuando sobre otros sistemas en función de la situación. A continuación nos centraremos en los aspectos más recientes en que se desenvuelve la Guerra Electrónica en Banda Radar. Evolución de la tecnología Radar, y connotaciones en EP. Las mejoras introducidas en Radar, en términos de EP, obliga a la mejora continua en las técnicas ESM y ECM correspondientes. El éxito en el enfrentamiento en Guerra Electrónica depende, como en cualquier otra situación, de los recursos y medios empleados. Un desfase entre la tecnología Rádar y la de medios de alerta y defensa puede generar una situación de inferioridad. Un ejemplo típico de esta situación fue la producida durante la guerra del Yom Kippur (1973) entre Israelíes y Arabes. En este escenario se utilizó por primera vez de forma operativa tecnología de guiado por onda continua. Los equipos de alerta de los aviones israelíes no estaban preparados para esta amenaza lo que condujo a unas pérdidas muy elevadas en las fases iniciales de dicha guerra. Para evitar este tipo de situaciones un principio clave de la guerra electrónica es estar preparados ante las nuevas situaciones que puedan producirse. En la actualidad los avances en Radar van enfocados al uso intensivo de técnicas ECCM, (modernamente técnicas de Protección Electrónica, EP). Estas técnicas de forma básica buscan: Evitar la detección del radar o hacer que ésta se produzca lo más tarde posible. En este sentido se está trabajando en radares de onda continua que transmiten muy poca potencia y que obtienen sensibilidades muy elevadas mediante el uso de proceso de señal de forma intensiva. Este tipo de radares se denomina de baja probabilidad de interceptación, LPI (Low Probability Intercept). Evitar que se pueda clasificar, identificar o explotar de forma conveniente la señal detectada. En diversos escenarios típicos tanto en tiempo de paz como en el escenario de un conflicto, la cantidad de emisiones presentes en un momento dado, podrían dificultar la identificación de un emisor potencialmente peligroso de otros que no lo son. Esta situación da lugar a la denominada baja probabilidad de explotación, LPE, (Low Probability Exploitation) con lo que una emisión podría pasar inadvertida, enmascarada en un escenario denso o podría catalogarse como algo que no es en realidad. Disponer de las características técnicas que dificulten en lo posible la perturbación o engaño. Respecto a los medios utilizados por los radares para dificultar su posible perturbación se incluyen muchas áreas que afectan entre otros al diseño de la antena, la agilidad en la modificación continua de parámetros y la detección de una situación de perturbación o engaño para establecer un cambio en los parámetros que evite dicha situación. Evolución ES en Banda Radar. Para superar esta situación se requiere el uso de técnicas similares a las utilizadas en Radar en Guerra Electrónica, con el uso de técnicas de procesado de señal de forma intensiva . El uso de Receptores Digitales capaces, en banda ancha, de lograr sensibilidades suficientes para contrarrestar las nuevas amenazas con mayores capacidades en términos de precisión de medida y proceso, resultará clave en un futuro inmediato. Para evitar el enmascaramiento de emisiones los sistemas de alerta y apoyo electrónico deben incrementar su capacidad de proceso, permitiendo trabajar en escenarios muy densos con una precisión de medida y unos algoritmos de clasificación suficientemente complejos como para realizar un correcto análisis y clasificación de las emisiones. Una mejor medida de todos los parámetros que caracterizan una emisión contribuye a facilitar el trabajo de los algoritmos y evitar posibles ambigüedades. Será la aplicación la que establezca el grado de precisión deseable para dichas medidas. La realización de receptores digitales se basa en la detección, clasificación y análisis de señales mediante el proceso de señal de un ancho de banda muestreado sin detección previa por medios analógicos. El primer paso es, lógicamente, realizar la conversión analógico digital del ancho de banda de interés para que estos datos puedan procesarse. En guerra electrónica banda radar los anchos de banda de interés son muy grandes y se requiere el uso de al menos 500 MHz por canal de forma instantánea, combinando una secuencia de ellos o un solapamiento de bandas para lograr anchos de banda de varios GHz. Los conversores analógico a digital (ADC) actuales, obligan al traslado a una frecuencia intermedia FI, función del ancho de banda analógico del componente utilizado, lo que hace que la calidad de las muestras obtenidas dependan del circuito de RF o microondas que obtiene la FI y del propio conversor ADC. La recepción digital permite la obtención de sensibilidades mayores a las posibles con recepción analógica, además de permitir el proceso multiseñal de forma que sea menos sensible a perturbaciones o escenarios densos. El uso de frecuencias de muestreo tan elevadas permite que para relaciones señal a ruido adecuadas, la precisión de medida de parámetros temporales sea del orden de los nanosegundos. La tecnología de ADC es de utilización en la realización de estaciones base de comunicaciones móviles lo que permite la obtención de circuitos COTS de prestaciones adecuadas. Sin embargo las necesidades de ancho de banda y margen dinámico hacen que este sea un área de investigación con el fin de conseguir anchos de banda superiores con mayor número de bits de muestreo. Actualmente el ritmo de evolución de la tecnología es de 1 bit cada 6 años para una frecuencia de muestreo dada. El objetivo a un plazo más largo es conseguir digitalizar la señal directamente de la antena a frecuencias y anchos de banda de muchos GHz, para ello existen diferentes métodos, entre los que destaca la conversión electro-óptica de la señal de antena para muestrearla con un banco de conmutadores ópticos que alimenten a una batería de convertidores optoelectrónicos cada uno muestreado por un ADC. Este procedimiento permite una enorme estabilidad en el reloj de muestreo lo que a estas frecuencias se convierte en un problema importante. Evolución EA en Banda Radar. Ya hemos visto que los equipos de guerra electrónica en su vertiente de apoyo electrónico, ES, tendrán que ser más efectivos en cuanto a probabilidad de interceptación se refiere mediante la utilización de anchos de banda y sensibilidades adecuados. Evidentemente para ser capaces de realizar una buena defensa electrónica es preciso disponer de un apoyo electrónico adecuado, integrado con los medios de EA. En su vertiente de contramedida o ataque electrónico tendrá que disponer de potencia suficiente para afectar a los radares a pesar de tener que enfrentarse a características de antena desfavorables. La generación de potencia es objeto de desarrollo de nuevos amplificadores, la utilización de tubos miniaturizados o de amplificadores de estado sólido permite realizar sistemas de potencia redundantes con más fiabilidad, también se realiza transmisión con apuntamiento electrónico de forma que sea más eficiente la potencia empleada. Actualmente se están desarrollando tecnologías como el Nitruro de Galio, GaN, que permite la realización de amplificadores de estado sólido de mayor potencia. Es muy importante el análisis de las características de cada radar concreto y el establecimiento de las técnicas de perturbación o engaño más apropiadas. El estudio de vulnerabilidad del radar es un punto de encuentro tanto desde el punto de vista de diseño radar como de diseño de las técnicas empleadas por los equipos de guerra electrónica. Un buen conocimiento de las características y aplicaciones del radar son el punto de partida para este análisis. Las técnicas llamadas de engaño buscan reproducir el eco del radar convenientemente alterado en sus características para producir la generación de una medida falsa (en el caso de un sistema de apuntamiento la pérdida del enganche y en el caso de un radar de exploración una situación convenientemente confusa). Su generación a partir de medios como memorias digitales de radiofrecuencia, DRFMs, permite realizar la grabación en tiempo real de las señales radar y su alteración y retransmisión de forma flexible, adaptándose a la técnica necesaria pero manteniendo una réplica suficientemente precisa del radar que no sea distinguible de la real. Otras áreas de desarrollo tecnológico. Durante un largo periodo de tiempo la investigación relacionada con el uso de la tecnología para la defensa ha sido un motor de innovación no solamente en el desarrollo de las aplicaciones propias de dicho fin, sino también en todas aquellas tecnologías de base necesarias para posibilitar el avance de las mismas. La aparición de otros mercados como motores de desarrollo, como es el caso de la telefonía móvil o de la informática personal, produce una situación inversa a la anterior; la tecnología desarrollada para utilización civil permite su uso en defensa dando lugar a sistemas más competitivos respecto al coste y por otra parte ganar en fiabilidad o disponibilidad al utilizar ciertos dispositivos comerciales muy maduros tecnológicamente. El uso de componentes disponibles comercialmente, COTS (commercial off the shelf), permite el acceso a tecnologías necesarias para el desarrollo de sistemas de última generación mediante inversiones moderadas. Esta situación tiene sin embargo sus desventajas y la industria electrónica para la defensa ha perdido parte de la dedicación que recibía por parte de las compañías que al verse enfocadas hacia mercados con crecimientos muy rápidos, exigen producciones de grandes series o desembolsos enormes para distraer recursos de dichas áreas hacia posibles requerimientos de la defensa. Dentro de la tecnología de Guerra Electrónica en general, tanto en Banda Radar como en Comunicaciones, las áreas de evolución tecnológica más importantes, algunas de las cuales ya han sido esbozadas, son las siguientes: a) Un mayor nivel de miniaturización en la componentística, incluyendo las microondas mediante el uso circuitos de substratos multicapa. Microondas en 3-D, microvías y vías ciegas, utilización de tecnologías de multicapa cerámica (LTCC, Low Temperature Cofired Ceramics). Integración de circuitos electro-mecánicos miniaturizados (MEMs) o electro óptico mecánicos (MOEMs) que permitan el desarrollo de nuevos componentes. b) Un aumento del margen de frecuencia cubierto tanto hacia frecuencias superiores (banda K y en adelante) como inferiores. c) Digitalización de la señal y su proceso lo más cerca posible de la antena, posibilitando la recepción digital. d) Una mayor integración de funciones al combinar el uso de receptores y transmisores de forma conjunta para realizar funciones ESM, ECM y ECCM. e) Utilización intensiva de proceso de señal mediante lógica programable (FPGA) como alternativa a los ASIC y con ventajas en cuanto a capacidad de proceso, DSPs (Digital Signal Processors) y GPPs (General Purpose Processors). f) Utilización de la tecnología digital para la realización de memorias digitales de radiofrecuencia (DRFMs) que permiten la realización de técnicas de engaño y perturbación más eficaces. g) Realización de etapas amplificadoras de potencia mediante tubos de menor tamaño o mediante amplificadores de estado sólido. h) La introducción de nuevos algoritmos como los de superresolución en radiogoniuometría y estimación espectral. Guerra Electrónica, Inteligencia e Interoperatibilidad. Un aspecto importante de la Guerra Electrónica es su integración con el resto de los recursos empleados. El análisis realizado del escenario y potenciales amenazas permite el planeamiento y preparación adecuados del resto de los medios de apoyo, ataque o defensa electrónica. La inteligencia electrónica, ELINT (Electronic Ingelligence) en Rádar, o COMINT (Communications Intelligence) en comunicaciones, y su fusión de datos junto con la de otros sensores para dar lugar a una inteligencia coordinada, SIGINT (Signal Intelligence) es clave para el inicio y sostenimiento de una acción de Guerra Electrónica. Esta tarea se realiza a lo largo del tiempo, como prevención, de forma que en tiempo de paz se tenga un control de las emisiones y se conozcan las potenciales amenazas, o en el escenario de un conflicto, de forma que se disponga de la información más precisa sobre la situación y un análisis exacto y a tiempo de la misma. La distribución de la información obtenida de forma adecuada en un plazo de tiempo que permita su utilización es el requisito básico para su explotación en el caso de escenarios tácticos. En la situación en que se desenvuelven los conflictos modernos, misiones de paz en entornos multinacionales, se generan una serie de requerimientos especiales desde el punto de vista de necesidades de Guerra Electrónica como es la movilidad y flexibilidad. Desde el punto de vista de la interoperatividad o funcionamiento de los sistemas de Guerra electrónica en el contexto general, existe una doble integración de funciones: De forma externa a la propia plataforma, mediante su integración dentro de un sistema distribuido en un escenario coordinado. Así un avión que realiza una misión, apoyado en sus propios medios de defensa y ataque electrónico, recibe el complemento de otras plataformas que realizan labores de ataque electrónico en retaguardia y otros que realizan labores de escolta complementando los recursos de defensa. En paralelo, existen medios de detección y análisis tanto en tierra como aerotransportados, que permiten a través de un sistema de mando y control el envío de instrucciones y la dirección en tiempo real de las operaciones. Por otra parte, de forma interna a la plataforma, la realización simultánea de diferentes funciones de manera cada vez más integrada. Los medios de apoyo, ES, están integrados con los de ataque, EA, de forma que cualquier señal es instantáneamente clasificada y en función de su peligrosidad es inmediatamente contramedida. También se realiza de forma simultánea la obtención de datos para análisis e inteligencia que permitan mejorar el conocimiento del escenario. Conclusiones Para concluir, sólo decir que la Guerra Electrónica, como cualquier disciplina militar, está inmersa en un continuo juego evolutivo que entrelaza las réplicas y contrarréplicas de los medios de combate en la búsqueda permanente de conseguir una posición de ventaja. En ese esfuerzo tecnológico, y en lo que atañe a esta disciplina, la industria española lleva trabajando desde hace más de veinte años. Hoy podemos decir, sin temor a equivocarnos, que estamos en una posición destacada dentro del concierto de la industria europea en este campo. Bit - Nº 130 Sumario Editorial Opinión (I) Opinión (II) A Vuelapluma Aragón Desde Sevilla... T.R. Murcia Noche J.Linares Julio Linares (II) Mª Jesús Prieto Display Display Empresa Gente Bit Entrevista Especial Café Redacción GRETEL (I) GRETEL (II) Perfil ¿Qué es? Rincón Internet Marco Regulador Pulso del Mercado Gale. Operadores Tecn. Sociedad I Portal Ingeniería Tecn. Sociedad II Bit Recomienda N J. Reyes y J. M. Pascual División de GE de Indra ARTÍCULOS Las TICs en la Defensa y Seguridad El Plan Director de I+D* Tecnologías disponibles para la Seguridad La batalla por el espectro electromagnético Comunicaciones tácticas entre las necesidades militares y la evolución tecnológica Aplicación de las e-Tecnologías en los Sistemas de Defensa
30 oct 2015
Artículo BIT
Las TICs en la Defensa y Seguridad: Comunicaciones tácticas entre las necesidades militares y la evolución tecnológica
Comunicaciones tácticas entre las necesidades militares y la evolución tecnológica Frente a las redes civiles, las redes tácticas presentan unas características diferenciadoras derivadas principalmente de tres factores, la necesidad de cumplir los requerimientos operativos que se le imponen, las limitaciones de banda y las peculiares características técnicas y servicios que se le exigen. Entre los requisitos de tipo operativo hay algunos que particularizan de manera determinante a este tipo de redes: se exige que las redes militares sean muy flexibles para poder adaptarse a escenarios muy diversos y cambiantes; deben ser fácil y rápidamente desplegables, de operación sencilla que no exijan una amplia preparación técnica; con alto grado de supervivencia, o sea, tolerantes a los fallos por avería o manipulación y resistentes a las destrucciones parciales y por tanto fácilmente recuperables; capaces de soportar aplicaciones en tiempo real; distribuidas, para evitar que la concentración de medios sea un objetivo estratégico, robustas no solo en cuanto a los componentes HW y SW sino también los protocolos y los procedimientos; sencillas de mantener gracias a MTBF y MTTR bajos, con repuestos de fácil acopio y sin necesidad de complicadas herramientas al menos en los escalones inferiores, y además intrínsecamente seguras. Las limitaciones de ancho de banda no son menos restrictivas. A la densa ocupación del espectro hay que añadir la acción enemiga, que tratará de perturbar los enlaces llegándose a alcanzar tasas de error de 1E-03 por lo que será imprescindible utilizar técnicas robustas de corrección de errores, que a su vez aumentarán las necesidades de ancho de banda, lo mismo ocurre al tener que emplear cifra y técnicas evasivas como las de salto de frecuencia, en VHF la situación se complica aún más y en HF hay que añadir los tradicionales problemas que los modos de propagación imponen. Si hay algo en lo que no se diferencia un usuario civil de un usuario militar es en la exigencia de que la red le suministre los servicios que requiere de forma fiable y transparente, quiere que la red funcione y que de cara a él lo haga de la forma más sencilla posible. El usuario militar no se localiza en un punto de terminación de red fijo, sino que se desplaza de un nodo de acceso a otro y a su vez los nodos de acceso cambian de posición o desaparecen de acuerdo al devenir del combate dando lugar a nuevas configuraciones de red. Requiere diversos servicios y aplicaciones (telefonía, fax, transferencia de ficheros conferencia, transmisión de datos, videoconferencia...) va a utilizar diferentes tipos de terminales (teléfonos analógicos y digitales radioteléfonos, ordenadores...), seguros y no seguros, con diversos modos de tráfico (orientados y no orientados a conexión, con ancho de banda fijo, con velocidades variables...) con diferentes clases de servicio (prioridades, apropiación de llamadas, desvíos...) y necesitará conectarse con otras redes civiles y militares, tácticas y estratégicas, nacionales y extranjeras, el operador de la red quiere utilizar equipos basados en tecnologías duraderas pero a la vez actualizables, con sistemas de gestión de tráfico y red efectivos y por si todo esto fuera poco, el gestor quiere además una red ...barata pues a la postre los recursos destinados a defensa son cada vez más limitados. En los escalones de mando inferiores el medio de comunicación que se utiliza es la radio. Las técnicas de espectro ensanchado, y en concreto el empleo de salto de frecuencia en la banda de VHF, está ampliamente extendido desde hace algunos años en la mayoría de países de nuestro entorno. En 1989 Estados Unidos comenzó a dotar del radioteléfono SINCGARS a sus Unidades, y desde entonces otros países como el Reino Unido con el JAGUAR V, Italia con el HYDRA V, Alemania con el SEM, Israel con el CNR 900, Francia con el PR4G se han unido. España inició en el año 1992 la adquisición del radioteléfono francés alcanzando hasta la fecha más de doce mil configuraciones en distintas versiones desde equipos de mano (handheld), portátiles y vehiculares hasta sistemas destinados a plataformas aéreas. Velocidades de hasta 300 saltos/segundo permiten disponer de una grado de protección acorde con la amenaza actual. El empleo de antenas adaptativas o de nulo orientable, que tratan de atenuar una señal perturbadora hasta niveles inferiores a los de la señal deseada, no han tenido la expansión que hace unos años se esperaba. El problema que representa la gestión de frecuencias cuando el número de redes es alto, se despliegan en pocos kilómetros cuadrados o se acumulan en pocas centenas de metros como en un Puesto de Mando (situación cosite) o incluso en un mismo vehículo (situación covehículo) y la banda de frecuencias disponible es reducida, (condiciones que se reproducen sistemáticamente) se intenta resolver empleando sistemas de búsqueda de canal libre. El imparable aumento de los sistemas de armas que requieren el intercambio rápido y fiable de mensajes vía radio ha traído como consecuencia la necesidad de utilizar técnicas de acceso al medio, siendo TDMA la más empleada en la banda de VHF. Con la aparición de los primeros satélites de comunicaciones comenzó el declive en el empleo militar de la banda de HF. Se acabaron los desvanecimientos, el continuo chisporroteo, los cálculos de enlaces no siempre exitosos, los problemas en esa distancia crítica de 60-120 kilómetros... y con ellos los experimentados operadores de radio, únicos “magos” capaces discernir entre infinidad de ruidos la imperceptible señal de un mensaje MORSE en sueco, aunque no tuviese la menor idea de lenguas extranjeras. Sin embargo, aunque tarde para recuperar la experiencia de aquellos operadores, el empleo de la banda de HF ha resurgido notablemente en los últimos años. La flexibilidad que proporciona este medio, su capacidad de supervivencia (únicamente una explosión nuclear podría inutilizar la ionosfera como repetidor natural) y la combinación de nuevos sistemas automáticos de enlace y de corrección de errores y el empleo de antenas específicas para enlaces NVIS (Near Vertical Incidence Skywave), ha propiciado este resurgir, como así lo han demostrado operaciones en Irak, Bosnia o la Antártida. En España, mientras la Guardia Civil ha preferido el empleo de equipos basados en ALE (Automatic Link Establishment) el Ejército y la Armada apostaron por técnicas LQA (Link Quality Analisys) que permiten analizar toda la banda y proporcionan las mejores frecuencias, la razón señal ruido de todo el espectro, un ionograma que muestra los diferentes caminos de propagación, la ocupación de la banda y el ancho de banda de las emisiones, la gestión en tiempo real de hasta 2400 frecuencias y la comunicación en caso de emergencia mediante mensajes cortos repetidos en toda la banda cada 450 Khz aproximadamente (chirpsound) y por tanto con un alta posibilidad de éxito. La conducción de las operaciones necesita establecer un canal que permita el flujo ininterrumpido de órdenes e información entre los más altos niveles de decisión política y militar y los escalones más elementales de ejecución. Las redes civiles y militares plenamente integradas resuelven el nivel estratégico y en el nivel táctico la red radio de combate permite el mando de las pequeñas Unidades. Entre ambas, en el nivel operacional, la red táctica principal constituye el nexo de unión. Sobre un sistema mallado de centros de transmisiones unidos por radioenlaces digitales multicanal en la banda de SHF y/o por fibra óptica cuando la estabilidad de la situación lo permite, se conectan los nodos que sirven a los puestos de mando de las Unidades y que facilitan el acceso de los usuarios. La digitalización de la voz se realiza en el terminal de usuario y a diferencia de las técnicas utilizadas en el campo civil, se utiliza normalmente modulación delta adaptativa por sus características de robustez frente a las interferencias y a la degeneración de la señal, sacrificando un poco la calidad. El terminal de usuario presenta también algún tipo de interfaz para poder conectar equipos de datos. El desarrollo de las operaciones imponen una gran movilidad, mayor cuanto más bajo es el escalón del que se trate, así es normal que el puesto de mando de una Brigada cambie de asentamiento de dos a cuatro veces en un día. Es por tanto necesario, que el directorio establezca una relación unívoca entre el abonado y el número de red que se le asigne, con independencia del punto en el que esté conectado. Este número, normalmente de siete cifras, puede ser deducido mediante el empleo de sencillas reglas sin más que conocer mínimamente la organización de las Unidades, y que en ningún caso revelan el orden de batalla, o disposición de las fuerzas. Además, a cada usuario se le asigna un código personal y secreto que utilizará para poder hacer uso de determinadas facilidades que el sistema le ofrece, como una medida de seguridad más para dificultar que un hipotético saboteador pudiese, por ejemplo, desviar llamadas a un número no deseado. El código secreto es indispensable también para poder conectarse a la red. Esta operación se denomina afiliación y mediante la marcación de una secuencia determinada el usuario informa a la red del punto de acceso que ha elegido, la búsqueda por inundación permite al sistema de conmutación localizarle y establecer la conexión. Los radioenlaces se encriptan empleando cifra de bloque, es decir se cifra todo el troncal, aunque a las autoridades o sistemas de armas o de información que se determine se les dota de cifradores end-to-end. Cuando existen varias zonas de acción muy dispersas entre sí o alejadas de terreno nacional o aliado, el empleo de satélites se hace imprescindible. Algunos países también se permiten utilizar este medio en el nivel táctico, con equipos portátiles multicanales en UHF. Desde que en 1962 se lanzara el primer satélite utilizado como repetidor y pocos años más tarde el SYMCON y el INTELSAT I demostrasen de manera fehaciente las ventajas del empleo de la órbita geoestacionaria, que ya en 1945 Arthur Clarke había vislumbrado, la utilización de este medio en las comunicaciones militares ha crecido de manera exponencial, empleándose tanto satélites comerciales como los equipados parcial o exclusivamente con carga gubernamental. Si bien es cierto que por los motivos ya indicados, en el ámbito militar los satélites no han eclipsado totalmente al empleo de la radio en HF, es indudable que las ventajas operacionales y las posibilidades que ofrece en términos de calidad, estabilidad, cobertura y capacidad, no son comparables. Mientras que en las comunicaciones civiles el satélite se presenta como un medio complementario a los enlaces terrestres y al cable submarino, en las comunicaciones militares y dado el aumento de las operaciones denominadas fuera de área, es decir alejadas de terreno nacional, y en lugares con nula infraestructura civil en la que apoyarse, se convierte en medio indispensable, y único capaz de soportar los servicios que hoy día se requieren. La mayoría de los países de nuestro entorno disponen de satélites militares, o al menos de satélites con misión gubernamental como soporte de comunicaciones para la defensa nacional, sin renunciar al empleo de sistemas exclusivamente comerciales por su mayor cobertura. En el segmento terrestre los equipos van desde terminales más o menos portátiles monocanales, pasando por pesados equipos de varios megabytes instalados en cabinas transportables sobre camión y con antenas dotadas de tracking, hasta terminales embarcados en buques y submarinos. El reto de la interoperabilidad Las nuevas misiones de ayuda humanitaria, mantenimiento de la paz, y recientemente de lucha antiterrorista, en las que se coopera no solo con los países tradicionalmente aliados, sino también con otros pertenecientes a diferente esfera de defensa, están incrementando considerablemente la necesidad de interoperabilidad. Esta ha sido una preocupación largamente sentida desde la creación de la Alianza Atlántica, es más, hay que decir que es una cuestión a resolver incluso en el seno de cada país y no solo en las comunicaciones, ni mucho menos, ya que se extiende por todas las funciones de combate. Esta preocupación se ha traducido desde hace años en esfuerzos más o menos decididos a reducir el handicap que supone la falta de entendimiento, no solo de sistemas de armas, de identificación, de información, de comunicaciones... sino también de procedimientos. Supuesto que la problemática asociada al idioma está resuelta, hay muchos otros obstáculos que salvar. El recelo ante lo extranjero, los diferentes recursos económicos dedicados, las particulares necesidades nacionales, los propios intereses industriales, las arquitecturas incompatibles, los diferentes ritmos y calendarios de implantación de los sistemas...son algunos de ellos. Hace más de 20 años que la Conferencia Nacional de Directores de Armamento de la OTAN (CNAD) emprendió la iniciativa para mejorar la interoperabilidad de las comunicaciones tácticas. En 1985 la OTAN formó un grupo de proyecto (PG/6) con el objetivo de evaluar los requerimientos operativos, la tecnología y las arquitecturas y redactar los acuerdos de estandarización (STANAG) de las comunicaciones tácticas en el periodo post 2000. después de dos primeras fases en las que se realizaron estudios de viabilidad y se definió la arquitectura básica, en 1998 doce naciones, Alemania, Bélgica, Canadá, Estados Unidos, Francia, Holanda, Italia, Noruega, Portugal, Reino Unido, Turquía y España, firmaron un acuerdo para tomar parte conjuntamente en el desarrollo de los estándares de interoperabilidad que se espera estén finalizados en el 2004/2005. El programa, denominado TACOMS Post 2000, tienen por objetivo diseñar, validar y establecer estándares comunes para los sistemas de comunicaciones militares de nueva generación, basándose en los requerimientos operativos, y constituye un punto de inflexión en la tendencia hasta hace poco mantenida de utilizar estándares específicamente militares. TACOMS establece por el contrario que siempre que sea posible deben basarse en los estándares comerciales y solo se emplearan soluciones militares cuando los requisitos estrictamente lo justifiquen. Este es un cambio muy importante y la única vía posible para beneficiarse del rápido progreso que la tecnología en este sector experimenta. Las industria de defensa implicadas en este proyecto tienen un papel decisivo en todo el proceso y no deben caer en la tentación de proponer estándares basados en sus propios productos, a veces prematuramente desfasados por la vorágine de un sector que evoluciona tan vertiginosamente, sino hacer un esfuerzo para presagiar cuál va ser la tecnología que se impondrá pasado mañana, pues la de mañana empieza a ser ya obsoleta. De ese esfuerzo ellas serán las principales beneficiarias, y de lo contrario el trabajo de estandarización será baldío, ya que ningún país implementará en sus sistemas estándares superados por la técnica. Del desarrollo civil a la aplicación militar La masiva utilización de COTS (Commercial off the shelf) por sus ventajas de reducción de costes, escalabilidad y disponibilidad es sólo uno de los aspectos hacia donde previsiblemente van a evolucionar las comunicaciones tácticas. En este sector, los tiempos en los que los avances tecnológicos venían de la mano de la industria de defensa pasaron a la historia. Ni siquiera las tecnologías de doble uso liderarán los desarrollos. Cada día más las tecnologías civiles, los sistemas abiertos, los estándares comerciales, los servicios civiles y sus infraestructuras, debido a su dinamismo, serán de aplicación directa en el campo de batalla, o en todo caso sufrirán pequeñas adaptaciones. Si el tráfico de voz se prevé que se mantenga o disminuya ligeramente, ocurrirá todo lo contrario con el volumen de datos que es previsible que aumente de forma considerable debido principalmente a la digitalización del campo de batalla, al empleo extensivo de sensores electroópticos, magnéticos y de RF y al uso masivo de los sistemas de identificación. El empleo de banda de más altas frecuencias permitirá soportar mayores anchos de banda a costa de aumentar el número de repetidores. Aumentará el empleo de la fibra óptica sobre todo en las redes de área local pero no se espera que la conmutación óptica alcance el campo táctico en un futuro próximo. Las redes tienden inexorablemente a la integración de voz y datos siguiendo los pasos del mundo civil, y no tardarán en predominar los servicios basados en IP. La red radio de combate se verá beneficiada con equipos de mayor velocidad, incluso los equipos multibanda, multimodo y multifunción reconfigurables por software, podrán ser una realidad cuando madure la tecnología SDR (Software Defined Radio) y tendrán aplicación directa en las comunicaciones del soldado del futuro. Bit - Nº 130 Sumario Editorial Opinión (I) Opinión (II) A Vuelapluma Aragón Desde Sevilla... T.R. Murcia Noche J.Linares Julio Linares (II) Mª Jesús Prieto Display Display Empresa Gente Bit Entrevista Especial Café Redacción GRETEL (I) GRETEL (II) Perfil ¿Qué es? Rincón Internet Marco Regulador Pulso del Mercado Gale. Operadores Tecn. Sociedad I Portal Ingeniería Tecn. Sociedad II Bit Recomienda N Juan Martín Hernández Capitán de Transmisiones. Programa RBA/SIMACET/PR4G Mando de Apoyo Logístico (MALE) La conducción de las operaciones necesita establecer un canal que permita el flujo ininterrumpido de órdenes e información Cuando existen varias zonas de acción muy dispersas entre sí o alejadas de terreno nacional o aliado, el empleo de satélites se hace imprescindible El empleo de banda de más altas frecuencias permitirá soportar mayores anchos de banda a costa de aumentar el número de repetidores ARTÍCULOS Las TICs en la Defensa y Seguridad El Plan Director de I+D* Tecnologías disponibles para la Seguridad La batalla por el espectro electromagnético Comunicaciones tácticas entre las necesidades militares y la evolución tecnológica Aplicación de las e-Tecnologías en los Sistemas de Defensa
30 oct 2015
Artículo BIT
Las TICs en la Defensa y Seguridad: Aplicación de las e-Tecnologías en los Sistemas de Defensa
Aplicación de las e-Tecnologías en los Sistemas de Defensa La Ventaja Competitiva Si hay alguna actividad humana en la que el dominio y la superioridad en la gestión de la información suponga una ventaja definitiva e irreversible por sus consecuencias finales es la militar. Este articulo pretende ser una introducción a la utilización de los Sistemas de Información en las operaciones militares, cuales son las necesidades de los Comandantes de la Fuerza y como se le puede dar respuesta en el marco de las nuevas tecnologías. Aún no ha aparecido el Napoleon del campo de batalla digital ni el Von Clausevicht que fije la doctrina del genio militar, pero hay un consenso general en que las tecnologías con las que se genera riqueza en el mundo comercial son igualmente útiles para optimizar los asuntos de la guerra. El cambio fundamental consiste en pasar de una gestión local con intercambios eventuales de la información, a una gestión global e instantánea en un entorno de red. En el ámbito militar esto se traslada de forma inmediata, "Red Global de Información" y "Guerra Orientada a la Red". Los sensores, los centros de mando y las armas dejan de ser elementos propios de las plataformas (unidades) y pasan a ser partes de la Red. La Red Global es un problema tecnológico, pero no es menos un problema de decisión estratégica. <<Conoce al enemigo, conócete a ti mismo y tu victoria nunca será amenazada. Conoce el terreno, conoce las condiciones meteorológicas y tu victoria será total>> (Sun Tzu 500 a.JC). Parece simple y obviamente nada nuevo pero su aplicación en la practica no lo es tanto y aunque parezca paradójico, el conocerse a uno mismo - donde estoy y que tengo en cada momento, no es precisamente el problema menor. Guerra y tecnología han ido de la mano a lo largo de la historia. La información y el conocimiento son los objetivos invariables. Las nuevos Sistemas de Información ofrecen posibilidades para la gestión del conocimiento completamente distintas. No es mas de lo mismo pero mas rápido; es un nuevo concepto. Las tecnologías que están conduciendo la nueva revolución industrial conducirán la próxima revolución en los asuntos militares pero esta vez el impacto en las organizaciones militares y en sus procedimientos será radical; tanto como lo ha sido para la industria. Los Sistemas de Información en las Operaciones Militares. C4ISR Las funciones de Mando (Command), Control, Comunicaciones, Procesamiento, (Computers), Inteligencia, Vigilancia (Surveillance) y Reconocimiento son los procesos que se llevan a cabo en las Operaciones Militares. Los Sistemas de Información asociados a las Fuerzas Militares pretenden facilitar y mejorar la eficacia de cada una de esas tareas tanto al nivel de unidad y plataforma individual como al nivel de las estructuras de mando de los Grupos de unidades. Las operaciones militares son efímeras y tienen su propio ciclo de vida, desde la alerta inicial hasta la retirada. Los Sistemas de información están activos, apoyando todas las fases, desde el principio. Pese a lo que podría parecer de entrada, el porcentaje de tiempo en el que se ejecutan las acciones de combate es mínimo y, de hecho, uno de los objetivos es evitarlas. El resultado final de la acción militar tiene mucho que ver con el uso eficiente de los Sistemas de Información antes del uso de las Armas. Las unidades que forman parte de la Fuerza se integran en una cadena de mando. Los Sistemas de Información propios de las unidades deben permitir la conectividad e Interoperabilidad con el resto de la Fuerza. Los sistemas de mensajería militar (correo electrónico), planeamiento interactivo, con el intercambio de vídeo, texto (chatting) y pizarra compartida (whiteboarding) y la conexión de redes y servicios de forma segura (PKI) posibilitan que las unidades sean parte efectiva de la Fuerza. La detección y localización La secuencia lógica del proceso C4ISR arranca en la vigilancia y obtención de información (S). Los sensores: radar, acústicos, ópticos o electromagnéticos detectan la presencia y el comportamiento de los objetos en el área de interés. La identificación de la amenaza El reconocimiento (-R) facilita la identificación y determinación de la eventual hostilidad de los objetos detectados. Los radares secundarios, el análisis de firmas o del comportamiento - maniobras evasivas o de engaño, los mensajes y la inteligencia completan la imagen del área de operaciones proporcionando las denominadas RAP -(Recognized Air Picture), RMP –(Recognized Maritime Picture) y RLP –(Recognized Land Picture). A nivel de la Fuerza -CJTF las tres imágenes, la de situación naval de superficie y submarina, la terrestre y la situación del espacio aéreo se combinan dando lugar al COP -Common Operational Picture. El COP es el instrumento principal del Comandante de la Fuerza para el conocimiento de la situación y es uno de los pilares para la toma de decisiones. La creacion de Conocimiento. Inteligencia La inteligencia (I) es el proceso de crear y gestionar conocimiento a partir de los datos crudos iniciales. Se trata de deducir cual puede ser el curso más probable de los acontecimientos para adelantarse a ellos y romper el ciclo de decisión de oponente. Enemigo, terreno y meteorología son los puntos de partida. El conocimiento de la doctrina y tácticas del enemigo junto con la situación y potencia de combate de sus bases y unidades y el historial y biografía de sus jefes sirven para estimar cuales pueden ser sus planes y objetivos y avanzar hipótesis de las líneas de acción posibles. Estas hipótesis son el resultado final del proceso de Inteligencia y punto de partida para la toma de decisiones. Las bases de datos documentales y los sistemas de gestión del conocimiento (KM) son las herramientas soporte de los procesos. El proceso de Mando El Mando y Control (C2) es el conjunto de procesos que lleva a cabo el Comandante de la Fuerza y su Estado Mayor para gestionar los recursos de combate. La disponibilidad de información precisa en cada momento permite trabajar con todas las opciones posibles. El Mando y Control es un proceso de toma de decisiones y de ejercicio de autoridad sobre los subordinados. La naturaleza de la operación militar es dinámica y sometida a circunstancias aleatorias. El entorno del centro de Mando y Control se puede visualizar como la imagen de una sala de guerra. Los datos reconocidos de los sensores, la información de inteligencia y los mensajes de situación llegan cifrados a través de las redes de comunicaciones –data link, y los sistemas de mensajería. La información de situación actualiza las bases de datos y se refleja sobre los mapas con los símbolos tácticos característicos. Cuerpos de Ejercito, Batallones, Grupos Navales, Escuadrillas, unidades de alto y pequeño nivel forman parte de las vistas que las células de operaciones aéreas, terrestres, navales y conjuntas actualizan cada vez que llega nueva información. Los objetivos y posibles líneas de acción del enemigo aparecen como flechas, polígonos y elipses en color rojo. Las líneas de acción de las Fuerzas propias aparecen en color azul. Sobre el mapa se simulan los resultados de las decisiones y las listas de objetivos. Combustible, potencia de fuego, plantilla, vehículos de las unidades se presentan en pantallas alfanuméricas o sobre el mapa al hacer “click” sobre las imagenes. En otras capas de información, sobre el mismo mapa, aparecen representados los radios de alcance de las armas y de los sensores y las zonas de cobertura o las áreas desprotegidas. La esfera de Información. R=”click” Si el centro de mando esta integrado en una red global las incidencias en cualquier punto de la red se reflejan inmediatamente. Toda la información del Teatro de Operaciones aparece a un “click” de distancia publicada por servidores Web. El Comandante pide a Inteligencia su mejor estimación actualizada con el nuevo meteo (parte meteorológico) y a Logística un nuevo Plan de abastecimiento de las unidades y transporte de repuestos. Las posibles líneas de acción se discuten on-line con los comandantes subordinados. Video y Audio sobre IP, Chatting y Whiteboarding son las herramientas instaladas en los PC comerciales para intercambiar datos y gráficos e interaccionar en tiempo real. La decisión final del Comandante de la Fuerza se transforma en ordenes que se transmiten inmediatamente a las unidades conectadas a la Red o se transforman en mensaje formateados cuyas plantillas se rellenan automáticamente conectando los servidores Web a las bases de datos. Interoperabilidad Una Fuerza militar se construye desde cero para llevar a cabo una misión. La Fuerza se forma agregando sobre el terreno componentes y unidades de muchas procedencias. Tras el cumplimiento de la misión la Fuerza desaparece. La Interoperabilidad como capacidad de intercambiar información y coordinar actuaciones es el ingrediente que aportado por cada unidad aúna la Fuerza y en definitiva hace que aparezca como tal. No basta con tener sistemas localmente capaces en las unidades. Si una unidad no puede interoperar con las otras es prácticamente inútil para la Fuerza. El objetivo ideal es que una unidad dotada de nuestros sistemas se integre en la Fuerza como "Plug & Play" con acceso en tiempo real y que no requiera procesos manuales o traducciones de ningún tipo. Se trata de conseguir, independientemente de la dispersión física de la Fuerza, que en muchos casos se busca para reducir la vulnerabilidad, que las unidades formen parte integral de la Red de Mando, que puedan sincronizar sus actuaciones y que tanto los sensores como las armas de las unidades sean recursos de la Fuerza en su conjunto. La Interoperabilidad hay que buscarla en infraestructura, datos, aplicaciones y procedimientos. Sutiles interpretaciones de las normas y requisitos “especiales” de cada usuario conducen de forma inevitable a las desviaciones y falta de interoperabilidad. En teoría, la teoría y la practica convergen, en la practica no. Los estándares comerciales “de-facto” solucionan por definición estos problemas. Cientos de miles o millones de usuarios intercambiando o accediendo a Información de forma continua garantizan la interoperabilidad y compatibilidad de las soluciones comerciales y de los futuros desarrollos. Aplicación de las e-tecnologias en los Sistemas Militares. C4ISR C4ISR e Interoperabilidad tienen una misma respuesta, aplicación de sistemas COTS – Commercial Off the Shelf en una infraestructura de Red IP común a toda la Fuerza. Mediante sistemas de arquitectura abierta Web y el uso de páginas HTML y XML dinámicas se consigue el objetivo de acceso universal a cualquier información que haya en la Red . El uso de tecnología Java para crear y distribuir agentes de proceso a los clientes –applets, y para crear componentes autónomos, multiplataforma y reutilizables (Java Beans) con acceso a las bases de datos y los servicios de Red es el paso siguiente para alcanzar interoperabilidad de aplicaciones y de dominio. La seguridad multinivel montada sobre la base de un sistema PKI con generación y registro de certificados permite la firma y cifrado de información y mensajes y el acceso seguro SSL a los servicios Web. El uso de XML como interfase para el intercambio de información entre de los gestores de base de datos y los servicios Web y las plantillas XSL para tratar y transformar los documentos XML extienden el paradigma de Base Global de Datos a toda la Red. Los servicios WAP sobre Web(WML) y Puertas de enlace WAP para acceso de móviles y PDA’s extienden el uso de la arquitectura de red a los dispositivos móviles de mano con una posible aplicación en las redes tácticas de combate y en las redes radio HF de bajo ancho de banda. Redes Asimétricas. GBS Global Broadcasting System, GBS, es una de las tecnologías comerciales que han revolucionado el concepto de limite de ancho de banda en unidades remotas. El concepto de funcionamiento se basa en la simple constatación de que los usuarios remotos de la red de mando, como un usuario cualquiera de la red Internet, reciben mucha mas información que envían a la Red. Por tanto el ancho de banda que necesitan para mandar datos, subida, es muy distinto y menor al que necesitan para recibir, bajada. La solución aparece de mezclar los dos componentes, canal de subida sobre circuito estándar de bajo ancho de banda y canal unidireccional de bajada sobre señal digital de difusión directa satélite. El resultado es una red IP asimétrica que a los efectos del usuario final es una red convencional de gran ancho de banda. Arquitectura Web De todas las tecnologías disponibles, las arquitecturas Web y su entorno de aplicación son las mas prometedoras con vistas a facilitar la interoperabilidad de los sistemas y universalizar la posibilidad de "Plug & Play” en la creación de una Fuerza Militar. La base de la idea es aplicar el concepto de servicios "www" en una Red de Mando única a la que acceden todos los usuarios mediante navegadores estándar de Internet con capacidad de ejecución de "Java Scripts", "Applets de Java" y "XSL scripts" para la visualización y eventual manipulación de documentos y datos. Los navegadores Internet materializan el concepto de cliente ligero universal que esta disponible en prácticamente cualquier plataforma y cualquier sistema operativo. La incorporación de extensiones -"plug-in" en los navegadores o de applets de Java que se reciben y ejecutan de forma automática amplían de forma ilimitada la capacidad de proceso de los navegadores cuya funcionalidad puede llegar a ser prácticamente cualquiera. La disponibilidad de servicios Web integrados en los sistemas y el rápido desarrollo de las tecnologías de integración de componentes basados en Java. J2EE, Servlets, Entreprise Java Bean (EJB) y JSP permite prever la disponibilidad de interfaces Web en todos los sistemas; sean de nuevo desarrollo o heredados. Si una red de mando esta configurada como una red Intranet IP con arquitectura Web, un ordenador PC con una instalación de software estándar, como la que puede adquirirse en un establecimiento comercial cualquiera por unos 1500 euros, es en la practica todo lo que necesita para empezar a funcionar de forma efectiva. El mito de la falta de seguridad en la arquitectura Web y la confusión frecuente de que el uso de tecnología Web y conexión física a Internet son la misma cosa han trabajado en contra de la aceptación de las propuestas iniciales de uso de arquitectura Web en el ámbito militar Europeo. No obstante, la tecnologia PKI y la incorporación de extensiones criptograficas en JAVA, -JCE con la aplicación de firmas digitales tanto para datos como para código, las listas de control de accesos y la definición de dominios protegidos, conforman una panoplia de herramientas con capacidades mas que suficientes para alcanzar cualquier nivel de seguridad requerido en un escenario militar. Otro mito bastante extendido es que los sistemas Web son únicamente efectivos con enlaces de gran ancho de banda y disponibilidad. Este queda resuelto en la practica con la utilización de sistemas WAP con acceso inalámbrico y velocidades inferiores a 9600 baudios para aplicaciones de intercambio de datos alfanuméricos e imágenes de baja resolución y con el uso de redes asimétricas GBS. Los Procedimientos de Adquisición en Defensa. Demostradores Tecnológicos Es claramente impensable, o debería serlo, el desarrollo ex - novo de plataformas tecnológicas para una aplicación militar en exclusiva. Sobre todo si se piden características o prestaciones semejantes a las comerciales. Presupuestos y plazos de obtención reducidos o simplemente las expectativas de los usuarios sobre las prestaciones de los sistemas conducen a que las mejores soluciones, las soluciones que aportaran mayor valor a los clientes hay que construirlas sobre componentes COTS. La solución pasa por invertir el proceso habitual; dando al cliente la oportunidad de evaluar la aplicación de las tecnologías existentes a su necesidad en un entorno próximo al real y prácticamente posibilitar que se lleve el Sistema puesto. El complemento a las demostraciones en vivo son los centros de validación y experimentación de nuevas tecnologías. Liderazgo Industrial La aplicación de los conceptos que hemos repasado en este articulo implica la capacidad de proponer soluciones a los requisitos militares desde los sistemas de arquitectura abierta integrando tecnologías COTS en soluciones de red Intranet y equipamiento multi-plataforma. La adhesión a los principios de arquitectura de redes abierta, uso de COTS, incorporación de soluciones Web y un profundo conocimiento de los casos de usuario son los pilares del proceso. La mejora y adecuación de las capacidades tecnológicas de las empresas y de su posición como socios tecnológicos de los clientes pasa por actividades de prototipado, experimentación de soluciones y demostraciones a los clientes de la viabilidad de las nuevas soluciones. No se trata tanto de desarrollar tecnologías básicas como de disponer de tecnologías y técnicas de integración. La capacidad de implantación rápida y de configurar las tecnologías COTS a los entornos del usuario junto con los atributos de Interoperabilidad y robustez de las soluciones son los temas ganadores. Las tecnologías hacia donde evolucionan las expectativas de los clientes pueden resumirse en las siguientes: – Infraestructura de Redes y seguridad. ATM, GBS, WAP, PKI – Arquitectura Web y entornos de aplicación XML, WML – Sistemas Distribuidos sobre plataformas J2EE. – Procesos de Lenguaje Natural – Entornos de colaboración y Flujo de Trabajo (work-flow) – Gestión del conocimiento. Correlación y Resolución de conflictos. – Técnicas de compresión. – Técnicas de visualización y representación multidimensioanal. – Adiestramiento y simulación Interactiva. (HLA) – Aplicación de B2B, B2C, SCM,CRM, en Sistemas Logísticos La convergencia de los conocimientos sobre el entorno de aplicación de los usuarios y el dominio sostenido de las e-tecnologias aplicadas a los futuros Sistemas de Información Militares son la clave de Indra para mantener una posición de liderazgo continuado. Acrónimos - ADAMS Allied Deployment And Movement System Material System - ASP Active Server Pages - ATCCIS Automated Tactical Command Control Information System - ATM Asynchronous Transfer Mode - ATO Air Tasking Order - C4ISR Command Control Communication Computers Intelligence Surveillance Recognizance - C4ISR_FTW C4ISR For The Warrior - CAOC Combined Air Operations Center - CEO Chief Executive Officer - CJTF Commander Joint Task Force - COA Course of Action - CONOPS Concept of Operations - COP Common Operational Picture. - COTS Commercial off the Shelf - CWAN Coalition Wan DHTML Dynamic HTML RP Enterprise Resource Planning - FTP File Transfer Protocol - GBS Global Broadcasting System - GE General Electric - GIS Geographical Information System - HTML Hypertext Markup Language - HTTP Hyper Text Transfer Protocol - ICC Interim CAOC Capability - IP Internet Protocol - JCE Java Cryptography Extension - JSP Java Server Pages - JWID Joint Warrior Interoperability Demonstration - KM Knowledge Management - LOCE Linked Operations-Intelligence Centers Europe - MCCIS Maritime Command and Control Information System - MIL-STD Military Standard - MTF Message Text Formatting - OODA Observe Orient Decide Act - OPORDER Order of Operation - PDA Personal Digital assistance - PfP Partnership for Peace - PKI Public Key Infrastructure - RAP Recognized Air Picture - RLP Recognized Land Picture - RMP Recognized Maritime Picture - ROE Rule of Engagement - SACEUR Supreme Allied Commander Europe - SSL Secure Socket Layer - URL Universal Resource Location - WAN Wide Area Network - WAP Wireless Application Protocol - WML Wireless Markup language - XML Extended mark up language - XSL Extended Script Language Bit - Nº 130 Sumario Editorial Opinión (I) Opinión (II) A Vuelapluma Aragón Desde Sevilla... T.R. Murcia Noche J.Linares Julio Linares (II) Mª Jesús Prieto Display Display Empresa Gente Bit Entrevista Especial Café Redacción GRETEL (I) GRETEL (II) Perfil ¿Qué es? Rincón Internet Marco Regulador Pulso del Mercado Gale. Operadores Tecn. Sociedad I Portal Ingeniería Tecn. Sociedad II Bit Recomienda N Francisco González Mené Director de Consultoría de Indra Las Tecnologías que generan riqueza en el mundo comercial optimizan los negocios de la Guerra El Objetivo es Interoperar. Las Unidades se integraran en la Fuerza como “Plug&Play” Un mito bastante extendido es que los sistemas Web son únicamente efectivos con enlaces de gran ancho de banda y disponibilidad La adhesión a los principios de arquitectura de redes abierta, uso de COTS, incorporación de soluciones Web y un profundo conocimiento de los casos de usuario son los pilares del proceso ARTÍCULOS Las TICs en la Defensa y Seguridad El Plan Director de I+D* Tecnologías disponibles para la Seguridad La batalla por el espectro electromagnético Comunicaciones tácticas entre las necesidades militares y la evolución tecnológica Aplicación de las e-Tecnologías en los Sistemas de Defensa
30 oct 2015
Artículo BIT
Un mundo de cables
Un mundo de cables Lo que atañe a los servicios de cables submarinos ha sido siempre poco conocido por los profesionales, en general. Su trabajo, desarrollado en el medio marino, con unas condiciones ambientales y logísticas tan diferenciadas, han creado siempre un halo de misterio al rededor de los telecos llamados “cableros”. En sí, el cable submarino supone una gran oferta en lo que se refiere tanto a los servicios de banda ancha como a la posibilidad de suministrar capacidad de transmisión a terceros. Parecía que podría superar mejor que nadie la crisis generalizada, a la función de carrier se añadía la posibilidad de diversificar sus servicios. Sin embargo, el sector no ha podido por menos que registrar alguna turbulencia , iniciada o no con la caída de su valoración bursátil. El número de operadoras también ha aumentado en los últimos tiempos, con respecto a lo que era habitual. Es posible que la crisis se resuelva con algunas concentraciones de empresas, como ocurre a veces. De cualquier manera, lo mejor es atender a los expertos, que nos ofrecen su punto de vista respecto a un área tan desconocida como interesante. Los artículos que ofrecemos a continuación son: “Las operadoras de cables submarinos y su papel en unas telecomunicaciones mundiales liberalizadas”, por Adolfo Castilla, Presidente de FLAG Telecom España, S. A.; “Aspectos jurídicos de la explotación del cable submarino”, por Javier Cremades García, Abogado, Presidente de Cremades & Calvo-Sotelo; “Sistemas submarinos sin repetidor: desafíos actuales y tecnologías futuras”, por Bruce Raw, Director Técnico de IslaLink; “Emergiendo a la superficie: cómo triunfar en el mercado actual de comunicaciones por cable submarino”, por Ignacio Ugalde,Presidente de Tyco Telecom Iberia; “Cables submarinos regionales”, por Alfonso Gajate, Presidente y Consejero Delegado de IslaLink; “Una Infraestructura Submarina para soportar el desarrollo de las Telecomunicaciones en América Latina” por Higinio Sánchez García-Cervigón, Director General Red Internacional Grupo Telefonica y “Los buques cableros españoles”, por J. Suela Jefe de Activación de buques de Tyco Telecommunications Madrid. En el artículo “La revolución Internet sobre redes de cables aéreos”, por Ignacio Royo Pascual, Responsable del Área de Transmisión, Gerencia de Ingeniería de Clientes de Albura (http://www.iies.es/teleco/). Bit - Nº 131 Sumario Editorial Opinión (I) Opinión (II) Opinión (III) T.R. Murcia Aragón A Vuelapluma Cataluña Bit a Bit Gente Bit Display Display Empresa Entrevista Especial Café Redacción GRETEL Portal Ingeniería Perfil ¿Qué es? Tecn. Sociedad I Tecn. Sociedad II Tecn. Sociedad III Rincón Internet Marco Regulador Pulso del Mercado Bit Recomienda N Artículos Un mundo de cables Las operadoras de cables submarinos y su papel en unas telecomunicaciones mundiales liberalizadas Aspectos jurídicos de la explotación del cable submarino Sistemas submarinos sin repetidor: desafíos y tecnologías futuras Emergiendo a la superficie: cómo triunfar en el mercado actual de comunicaciones por cable Cables submarinos regionales Una Infraestructura Submarina para soportar el desarrollo de las Telecomunicaciones en América Latina Los buques cableros españoles La revolución Internet sobre redes de cables
30 oct 2015
Artículo BIT
Un mundo de cables: Las operadoras de cables submarinos y su papel en unas telecomunicaciones mundiales liberalizadas
Las operadoras de cables submarinos y su papel en unas telecomunicaciones mundiales liberalizadas Puede que esta revista y los que colaboramos en este informe especial dedicado a los cables submarinos hayamos esperado demasiado para explicar las características de un nicho o subsector de las telecomunicaciones, interesante y atractivo por muy diversos motivos, pero algo atribulado hoy por la fuerte ralentización en la que ha entrado el sector en su conjunto. Hasta hace unos meses las operadoras de cables submarinos intercontinentales formaban un poderoso grupo de compañías emergentes al que se le auguraba un brillante futuro. Estaba, y está, formado por un reducido número de empresas entre las que se pueden citar: Global Crossing, Tycom, 360, Emergia, Level 3 (que se está saliendo en la actualidad de este negocio), Williams (incluido en este grupo con muchas reservas), GTS (ya desaparecida), FLAG Telecom y algunas otras, entre las que se pueden incluir compañías operadoras de cables submarinos locales tales como Islalink, empresa privada emergente que acaba de anunciar la finalización de un cable submarino entre la península y Mallorca. Todas ellas son poseedoras de cables submarinos de fibra óptica, utilizados para suministrar capacidad de transmisión a otras operadoras. La mayoría de ellas han sido constituidas en los últimos 6 u 8 años, a la vista de las oportunidades ofrecidas por un entorno mundial liberalizado, por la explosión de las compañías punto.com, que deslumbró a los mercados hace varios años, y por una expansión, que se esperaba impresionante, de los servicios de banda ancha. Un subsector con futuro Hoy algunas de esas compañías están pasando por malos momentos. Global Crossing, que podría considerarse como la primera empresa de este grupo, por ejemplo, buscó el pasado 29 de enero la protección de la declaración de suspensión de pagos y anunció una reestructuración profunda de sus actividades mundiales con entrada de nuevos accionistas en su capital social. La compañía 360, casi sin llegar a operar y tras una rápida construcción de cables alrededor del mundo, se declaró en bancarrota a mediados del año pasado. GTS dejó de operar hace algunos meses, habiéndose repartido sus activos entre varios otros operadores. Level 3 ha pasado por graves dificultades que la han llevado a detener algunos de su proyectos de expansión mundial y a retirarse silenciosamente de algunos de los mercados en los que había comenzado a actuar. Y Williams también parece tener algunos problemas en su funcionamiento. Las restantes muestran menos dificultades, pero su actividad, empezando por su cotización en bolsa, se ve fuertemente afectada por los problemas de sus competidores. De la lista indicada anteriormente Emergia, que explota el cable SAM-1, construido alrededor de Sur y Centroamérica, marcha razonablemente bien, entre otras cosas porque es propiedad casi al 100 % de Telefónica y tiene un amplio mercado cautivo formado por todas las subsidiarias de Telefónica en esa parte del mundo. Esta empresa no cotiza en bolsa, por lo que se encuentra también al abrigo de la volatilidad actual de esta institución generadora de financiación. Tycom, empresa que ha adquirido relevancia mundial como fabricante e instalador de cables submarinos y como suministrador de servicios de operación y mantenimiento de dichos cables, para lo cual dispone de la mayor flota actual de buques cableros, anunció hace algún tiempo su entrada en el negocio de operadoras habiendo construido ya algunos cables para su explotación. Su presencia en el mercado parece estar garantizada por el hecho de pertenecer a Tyco, un gigante norteamericano con grandes recursos. El fortalecimiento de esta empresa comenzó a finales del pasado año con la compra de todas las acciones en bolsa de Tycom por parte de Tyco y su posterior salida del mercado de valores. En las últimas semanas se ha anunciado además el cambio de nombre de Tycom que pasa a denominarse Tyco Telecommunications y, también, su posible incorporación a una de las grandes divisiones en las que se ha estructurado el poderoso grupo Tyco, en concreto, la División de Electrónica. FLAG Telecom, por último, es una operadora de cables submarinos intercontinentales, notable por muchos motivos. Está acostumbrada en primer lugar a batir récords, tales como poner en marcha el cable submarino más largo de la historia, el denominado FLAG Europe Asia (FEA) entre el Reino Unido y Japón: más de 28.000 kilómetros de cable submarino a través, literalmente, de los siete mares. Instalar en el Atlántico Norte el cable de mayor capacidad jamás instalado: el FA-1 de 5 Terabits/s y dotado de tecnología DWDM. O, ser el primer cable privado que llegó a China. FLAG es además una empresa que no se ha dejado arrastrar por las exuberancias de los mercados de capitales de los últimos años y que ha practicado una política financiera cautelosa. Su situación de endeudamiento es muy razonable y sus ventas se han mantenido relativamente bien en un año difícil como ha sido el 2001, lo cual le ha permitido mantener un EBITDA positivo en los cuatro trimestres de dicho ejercicio. Los resultados de su salida a bolsa a primeros del 2000 fueron excelentes y posee liquidez suficiente para afrontar largos periodos de baja actividad de los mercados de capacidad. La mayoría de los analistas financieros la señalan como uno de los valores más atractivos --dentro de la atonía general de los valores de telecomunicaciones-- de las bolsas de Nueva York y Londres en las que cotiza, a pesar de que, como en el caso de muchas otras empresas, sus acciones se han visto penalizadas y arrastradas por lo ocurrido en el sector de las telecomunicaciones en los últimos meses. Tipología de empresas Las telecomunicaciones hoy son complejas y difíciles de analizar en todos los sentidos. Diversas oleadas de cambios tecnológicos, la fuerte liberalización del sector y la convergencia e integración con los mundos cercanos de la Información-Informática y los Medios de Comunicación, por citar sólo tres de los fenómenos que han actuado sobre ellas, las han dejado prácticamente irreconocibles si se comparan con la situación existente sólo seis u ocho años atrás. En esa época, la actividad de todo el sector coincidía exactamente, en el caso concreto de España, con la actividad de una sola empresa: Telefónica, que ya se había vuelto compleja por haber incorporado a sus actividades la transmisión y conmutación de datos, por estar introduciendo a gran velocidad la tecnología digital en sus redes y por diversificar enormemente la oferta de servicios. Todavía, no obstante, resultaba fácil analizar aspectos diversos relacionados con el funcionamiento de las telecomunicaciones. Era mucho más fácil, por ejemplo, determinar la facturación total del sector, mano de obra empleada, valor añadido, porcentaje de las telecomunicaciones en el PIB nacional y muchos otros aspectos relacionados con la evaluación y medida general de la actividad. También resultaba fácil explicar y describir la red de telecomunicación nacional y su funcionamiento, y hacer consideraciones tendenciales sobre su expansión. Igualmente era relativamente sencillo saber en qué consistía una empresa operadora de telecomunicaciones y de qué partes se componía. En la actualidad todo eso es mucho más complicado, empezando por la distinción entre unos tipos de operadoras y otros. En el mundo existen hoy miles de empresas operadoras y, a pesar de los intentos de diferenciarse de muchas de ellas, la tarea se manifiesta complicada. Da la impresión de que al final todas las compañías tienden a ser operadoras globales, incluyendo su presencia internacional, a pesar de haber empezado especializándose en ciertas áreas parciales de los negocios de telecomunicación. Tal es lo que ocurre con los llamados carriers’ carriers, u “operadoras de operadoras”, empresas nacidas en principio para suministrar servicios a otras operadoras y que nunca, por definición, tienen como cliente al denominado usuario final de las telecomunicaciones. No están nunca, por decirlo de otra manera, en la última milla, es decir en el bucle local que lleva los servicios de telecomunicación hasta las familias, SOHOS y empresas. Tampoco suelen participar en los servicios de conmutación, aunque esto está cambiando aceleradamente a medida que la conmutación desaparece como actividad centralizada de las redes de telecomunicación. Compañías como GTS o Global Crossing, por ejemplo, empezaron como carriers’ carriers pero muy pronto anunciaron su intención de dirigirse a todo tipo de clientes con las dificultades que eso entraña, como veremos más adelante. Las operadoras de cables submarinos son genuinos carriers’ carriers. Sus clientes son siempre otras operadoras y sus servicios consisten básicamente en el suministro de infraestructuras de transmisión a larga distancia. Puede haber carriers’ carriers que suministren a otras operadoras capacidad a larga distancia mediante cables o redes terrestres, por lo que el cable submarino no tiene por qué ser definitorio de un carriers’ carriers. Digamos que el conjunto es carriers’ carriers y el subconjunto operadora de cable submarino. Una empresa de cables submarinos es un carriers’ carriers, pero hay muchos carriers’ carriers que no prestan servicios intercontinentales y no poseen, por tanto, cables submarinos. Para hacer más complicado el asunto, hay carriers’ carriers que proporcionan circuitos punto a punto a cualquier destino mundial, incluyendo las conexiones intercontinentales, sin ser propietarios de cables submarinos. Simplemente adquieren capacidad en cables submarinos existentes y la revenden tanto a otras operadoras como a sus clientes finales. Cable & Wireless o KPNQwest, serían operadoras de este tipo. Sus redes de capacidad tienen alcance mundial pero no operan ellas mismas ningún cable submarino. Y eso que, dicho sea de paso, Cable & Wireless tuvo desde 1983 hasta 1999 su propia filial de cables submarinos, Global Marine Systems Ltd, empresa vendida en ese último año a la entonces emergente Global Crossing. FLAG Telecom FLAG Telecom podría ser un ejemplo de operadora de cable submarino a utilizar como referencia. Hacía 1992, NYNEX, la antigua “Baby Bell” explotadora de las telecomunicaciones en el estado norteamericano de Nueva York, descubrió que había una fuerte escasez de capacidad de transmisión en el medio Oriente en general y en el Golfo Pérsico en particular, lo que hacía muy difícil conectar esta zona con Europa y Estados Unidos. Decidió resolver ese problema construyendo un cable submarino, pero además, identificó dicha escasez como una oportunidad de negocio y, teniendo en cuenta la ya extendida liberalización mundial, decidió construir el cable sin la colaboración de otras operadoras, como había sido lo habitual hasta entonces. Decidió invertir ella sola en el cable y vender posteriormente capacidad a cualquier operadora que lo necesitara, incluyendo las operadoras de los países por los que el cable discurriría. Más adelante, con la fusión de NYNEX y Bell Atlantic, el proyecto se amplió, diseñándose un cable submarino mucho más largo entre el Reino Unido y Japón. Se aprovechó además para crear una empresa totalmente independiente en la que se dio cabida a accionistas procedentes de los países en los que el cable iba a tocar, no relacionados, por cierto, con las telecomunicaciones. Nació así FLAG, denominación que es un acrónimo de “Fiberoptic Link Around the Globe”, con el único objetivo de construir el cable, operarlo y vender su capacidad a cualquier otra operadora que la necesitara. En Noviembre de 1997 el cable quedó totalmente terminado con un recorrido de más de 28.000 km, 17 estaciones costeras y presencia en 13 países. La empresa se consolidó como operadora de cables submarinos y muy pronto comenzó a desarrollar la vocación de circunvalar el globo terráqueo recogida en su nombre. En el verano del 2000, al primer cable siguió el FLAG Atlantic-1, entre Paris / Londres y Nueva York, el cual resulta ser el cable más moderno y de más capacidad instalado en el mundo, con un doble recorrido en el Atlántico Norte de más de 14.000 Km. Un tercer cable en el Nordeste de Asia, conectando Hong Kong, Taipei, Seúl y Tokio, ha visto la luz en los últimos meses, así como diversas ampliaciones y extensiones del cable FEA. La compañía, por otra parte, ha sido lo suficientemente prudente como para detener el proyecto de construcción del FLAG Pacific1, a la vista de las dificultades actuales del sector en todo el mundo. Al principio, los servicios de FLAG eran limitados, porque los cables sólo tocaban en las estaciones costeras y a ellas sólo llegaban, con algunas excepciones, las compañías operadoras dominantes. El servicio más generalizado era el de venta de capacidad en forma de IRUS (Derechos irrevocables de uso a la vida del cable). Un operador internacional podía adquirir, por ejemplo, 1 STM1 (155 Megabits/segundo) entre Londres y Japón por los 20 a 25 años de vida del cable; un DS3 (45 Megabits/segundo) entre Porthcurno (estación costera en el Reino Unido) y Estepona (estación costera en España), también a la vida del cable; un E1 (2 Megabits/segundo) entre Estepona y la estación costera en Italia situada en Palermo; y en general, cualquier capacidad entre cualquier par de estaciones costeras. Lo normal era vender estas capacidades a las operadoras dominantes que eran las que disponían de redes hasta las estaciones costeras o a otros operadores internacionales con capacidad de intercambiar tráfico con los operadoras dominantes. Al abrigo de la liberalización surgieron otras operadoras con capacidad de conmutación y de transmisión sólo en las grandes ciudades que enviaban su tráfico internacional a través de circuitos internacionales punto a punto alquilados normalmente a las operadoras dominantes. Las operadoras de cables submarinos buscaron entonces la forma de hacerse con redes propias o con capacidad en otras redes, desde las estaciones costeras hasta el centro de las grandes ciudades donde operaban las nuevas compañías de telecomunicaciones. Como dichas compañías comenzaban sus actividades con poco tráfico y sin saber muy bien si iban a tener o no éxito, se inclinaron por demandar circuitos en régimen de alquiler anual. Surgió así lo que con terminología del sector se llama servicios MBS (Managed Bandwithd Service o Servicio de Banda Ancha Gestionada). Algunas operadoras de cables submarinos terminan haciéndose con redes terrestres y con el tiempo, además, dichas redes se transforman en redes IP, con lo que el número de servicios ofrecidos aumenta considerablemente. La misión de las carriers’ carriers. Si uno se retrotrae a los años anteriores a la década de los 70, cuando las operadoras de telecomunicaciones eran sobre todo compañías de teléfonos y el monopolio nacional constituía la forma más generalizada de explotación de estos servicios, resulta muy fácil establecer las grandes áreas de que se componían dichas operadoras. Estaba, por un lado, el bucle local o bucle de abonado que constituía, y constituye todavía, esa última milla a la que ya se ha hecho referencia. Por otro, las redes terrestres extendidas por todo el territorio en que la compañía operaba, con su entramado de puntos de concentración, centrales locales y grandes centros de conmutación y con sus redes troncales (backbone) conectando unas ciudades con otras o unas centrales con otras. Por último existían las conexiones internacionales, incluidas las intercontinentales. Así como en las dos primeras áreas una operadora nacional era propietaria y responsable única de su red, en la tercera, es decir, en las conexiones internacionales de larga distancia, sobre todo las intercontinentales, casi siempre a partir de los primeros cables submarinos telefónicos, se adoptó la fórmula de construir dichos cables a través de un club o consorcio. Si se trataba de construir un nuevo cable a lo largo del Atlántico Norte, por ejemplo, diversas empresas operadoras (o PTTs, por lo que se refiere a Europa), explotadoras de monopolios en distintos países, por ejemplo BT, France Telecom, Telefónica y AT&T, se ponían de acuerdo, financiaban el cable, lo construían, creaban la organización de operación y mantenimiento y se repartían entre ellas la capacidad disponible. La capacidad de transmisión intercontinental adquirida por cada empresa entraba inmediatamente a formar parte del monopolio regional del que las mencionadas empresas disfrutaban. Cuando la liberalización se extendió en el mundo a partir del desmembramiento de AT&T en Estados Unidos en 1984, no resultó extraño pensar que esos cables construidos a través de clubes creados ad hoc pudieran ser objeto de la iniciativa privada. Si los cables diseñados y planificados por un club de empresas vendían toda su capacidad, antes incluso de comenzar a construirse, ¿por qué no iba a vender su capacidad a los operadores incumbentes tradicionales y a otros operadores nuevos surgidos al abrigo de la liberalización mundial, una empresa privada que construyera un cable?. Estas empresas podrían especializarse y conseguir dos objetivos generales, básicos para su éxito, e incuestionables para hacer desistir a las operadoras tradicionales de volver a plantearse la construcción de cables en forma de clubes. Dichos objetivos eran una calidad técnica indiscutible y un precio sin comparación con ningún proyecto alternativo. Para conseguirlo, las nuevas empresas contaban con la tecnología, incluyendo la fibra óptica submarina que resultó un hecho a partir de 1986, y su especialización, que las hacían diferentes a las operadoras globales en muchos sentidos. Estas operadoras, por ejemplo no necesitarían, como necesitan las operadoras orientadas a los clientes finales, costosos estudios de mercado, costosos call centers, complejos sistemas de facturación y poderosas organizaciones de venta, formadas por cientos y miles de personas. En mercados nacionales, por ejemplo el español, estas operadoras tendrían a lo máximo 10, 15 ó 20 clientes y su actividad comercial sería relativamente fácil y poco costosa. Otra cosa sería la red mundial en sí, desde el punto de vista técnico y su operación, aspecto en el que las operadoras de cable no pueden escatimar ni esfuerzos ni recursos. Puesto que sus redes constituyen la base de las redes de otras operadoras, la calidad de servicio y de funcionamiento tiene que alcanzar los estándares más exigentes. Calidad técnica y precio muy bajo serían, por tanto, sus dos grandes ventajas competitivas, pero para ello las operadoras de cables submarinos debían no abandonar su perfil. Muchas no han respetado esta regla y han terminado sucumbiendo. Transformarse en operadoras globales y orientarse a clientes finales partiendo de una estructura de cables submarinos intercontinentales, sin tener, como es lógico, redes locales y acceso a la última milla, puede que haya sido uno de los errores de bulto en los que han caído diversas operadoras de cables submarinos. Tratar de construir esa presencia local en todo el mundo y en cortísimos periodos de tiempo constituye otro error del mismo calibre. Además, claro está, de canibalizar a sus clientes naturales e introducir confusión y desorden en los mercados. Todo eso, dicho sea de paso, ha sido evitado por FLAG Telecom. Concebidas de forma correcta, las operadoras de cables submarinos son empresas básicas para la verdadera liberalización de los mercados de telecomunicaciones. Son, en realidad, las que pueden traer consigo la liberalización, ya que su actividad permite que los costes medios de las telecomunicaciones internacionales puedan descender por debajo de los costes de las redes previamente existentes. Cuando un operador internacional emergente se establece en un determinado país en las primeras etapas después de la liberalización, lo normal es que se oriente a proporcionar conmutación y transmisión internacional alquilando circuitos punto a punto al operador incumbente, que es el único que dispone de ellos. Al principio, el operador emergente puede obtener un beneficio debido a las altas tarifas internacionales existentes, pero a medida que el operador incumbente baja dichas tarifas se va quedando sin márgenes hasta que al final es echado del mercado si no viene un operador de larga distancia a bajar el coste del circuito punto a punto adquirido al operador dominante. Esa misión de bajar los costes medios del monopolio y permitir a otras operadoras desarrollarse y competir con las operadoras dominantes, es común a todos los carriers’ carriers. Para poder llevarla a cabo la competencia entre carriers’ carriers tiene que ser limitada ya que por el hecho de tener estas complejas infraestructuras intercontinentales costes marginales continuamente decrecientes, competir significa muy fácilmente llevar los precios a cero. La competencia entre infraestructuras que prestan unos servicios difíciles de diferenciar, como es el caso de la capacidad a larga distancia, puede llevar al desastre a las operadoras de cables de larga distancia, cuando son muchas de éstas las que se crean y cuando no se cumplen las expectativas de demanda de capacidad bajo las que los cables se construyeron. En los últimos años se ha dado la circunstancia excepcional de haberse generado una oferta desmesurada de financiación en el mundo de las telecomunicaciones, que ha llevado a la construcción de más cables intercontinentales de los que son necesarios a corto plazo. La oferta de capacidad en determinadas regiones, por ejemplo Atlántico Norte, es hoy muy elevada, a la vez que la demanda se ha contraído o no ha respondido a las expectativas. Históricamente las cosas fueron distintas. Los cables submarinos, inicialmente los telegráficos, y muy posteriormente los de telecomunicación, fueron abordados por la iniciativa privada. Algunos de ellos, como el primer cable transatlántico de telegrafía terminado de construir en 1866 (diez años antes de que Alexander Graham Bell inventara el teléfono), tras una epopeya humana de más de trece años, constituyen un hito sin precedentes comparable, según algunos, al proyecto Apolo que puso un hombre en la Luna. El TAT-1, como se denominó a ese cable, y los siguientes hasta llegar al TAT-14, recientemente puesto en marcha, fueron explotados con éxito por sus constructores, que no se enfrentaron nunca a la existencia de competencia, salvo la que supuso a partir de 1920 la combinación de la tecnología de comunicación por radio inventada por Marconi, con la telefónica inventada por Bell. Al igual que no es fácil hoy crear otra NASA tampoco lo era en aquellos años construir un cable alternativo en el Atlántico. La magnitud del proyecto y su, para la época, elevadísima financiación eran ya una insuperable barrera de entrada para otros competidores. Evolución de los cables submarinos Construir hoy un cable submarino intercontinental es relativamente fácil, como obra de infraestructura y como proyecto financiero. Los más de 28.000 km del cable FEA de FLAG Telecom requirieron una inversión de 1.500 millones de dólares y el más reciente y más avanzado FA-1, ha exigido unos 1.300 millones. Son inversiones importantes pero nada anormales para estos tiempos en los que se han creado grandes bolsas de capital por todos los rincones del mundo, hasta hace muy poco dispuestas para ser invertidas generosamente en negocios de telecomunicaciones. Precisamente, esa facilidad para la financiación de proyectos como la construcción de un cable submarino, una red terrestre completa o una red de telefonía móvil, además de la trivialización de la fabricación y el montaje de esas infraestructuras, que son fenómenos únicos de nuestra época, es lo que está haciendo que la competencia en los mercados de telecomunicaciones sea insoportable. En el Atlántico Norte, por ejemplo, existían hace dos o tres años unos 8 ó 10 cables tendidos entre Europa y Norteamérica en activo, además de otros 8 ó 9 ya retirados de uso. Entre estos últimos los primeros TAT, desde el TAT-1 al TAT-7. Desde esa fecha, unos 5 cables nuevos han sido instalados en la zona, o están a punto de instalarse, elevando la capacidad de transmisión potencial disponible a más de 15 Terabits/s. De ellos, 4 son proyectos privados en manos de alguno de los carriers’ carriers mencionados anteriormente y uno construido en forma de club. Todos ellos están compitiendo fuertemente unos con otros, bajando los precios de manera muy acelerada. La sobrecapacidad actual está previsto que desaparezca en unos tres o cuatro años, si la revolución de los servicios de banda ancha termina siendo una realidad e Internet se desarrolla como está previsto. No sería extraño que eso sea así y de hecho las empresas que sobrevivan pueden tener un futuro muy brillante, auque de momento, algunas compañías de cables submarinos lo están pasando mal. Tal situación no se había dado en el mundo de los cables submarinos a través de la historia. De hecho, los cables submarinos anteriores a la época actual, han constituido, la mayoría de ellos, proyectos sólidos y rentables que han cumplido su ciclo de vida (entre 12 y 24 años) sin ningún problema y prestando el servicio para el que fueron construidos. La liberalización mundial de las telecomunicaciones y la euforia financiera bajo la que se ha producido está creando algunos problemas a corto plazo, pero los expertos más concienzudos indican que a medio plazo las aguas volverán a su cauce y las operadoras de cables submarinos tendrán éxito, y jugarán el papel destacado que les corresponde. Aunque es un terreno muy específico del mundo de las telecomunicaciones, la historia de la construcción y explotación de cables submarinos, está hoy muy bien documentada y resulta de mucho interés, en sus dimensiones, tecnológica, económica y empresarial. Hay bibliografía abundante de entre la que cabe citar dos referencias notables: 1) From Elektron to “e” Commerce, 150 Years of Laying Submarine Cables. Publicación compilada y editada por Stewart Ash en 2001 bajo el patrocinio de Global Marine, BT, ALCATEL y Cable & Wireless y 2) El mundo es uno. Del telégrafo a los satélites. Libro debido a la magnífica pluma de Arthur C. Clarke, el afamado autor de 2001. Odisea del espacio. De acuerdo con la primera de estas referencias, los 136 años de vida que van a cumplir pronto los cables submarinos transatlánticos (desde julio de 1866 hasta 2002), más los 14 ó 15 anteriores en los que se construyeron cables entre el Reino Unido y Francia a través Canal de la Mancha y en algunos otros puntos, se pueden dividir en cuatro grandes etapas. Es una historia llena de grandes proezas, en la que además se puede analizar con precisión la interrelación y el juego entre los avances tecnológicos, la iniciativa humana, la capacidad emprendedora de determinados individuos y determinadas naciones, las componentes económicas y financieras, e, incluso, el poder político. Todo empezó con un invento impresionante de la época moderna debido inicialmente a los ingleses y con cierto retraso, también a los americanos: el Telégrafo. William Fothergill Cooke, militar y hombre de negocios inglés y Charles Wheatstone, profesor del King’s College de Londres, pasan por ser los inventores de este sistema de comunicación basado en la electricidad y, sobre todo, por ser los que instalaron la primera línea telegráfica. Hecho ocurrido en el otoño de 1837 en Inglaterra, al instalarse en la vía de ferrocarril entre las ciudades de Euston y Camden, la primera línea telegráfica experimental. Cooke además creó en 1843 su propio servicio de telégrafo destinado al público en general, el cual llegó a ser ya en 1845 un negocio brillante. Wheatstone, como científico de primera magnitud que fue, participó en muchas aventuras tecnológicas de su época, casi todas relacionadas con la electricidad y el electromagnetismo, máximos avances tecnológicos del siglo XIX y primera parte del XX. En 1840 y 1841, cuando todavía colaboraba con Cooke, viajó a Bruselas y París para analizar y negociar la construcción de un cable submarino entre Inglaterra y Francia. Dicho cable terminó siendo una realidad el 28 de agosto de 1850, fecha que marca el comienzo de la actividad de los cables submarinos en Inglaterra y en el mundo. En los diez años que se necesitaron para convertir en realidad el sueño de la comunicación a través del océano, hubo que resolver muchas cuestiones tecnológicas, tanto en cuanto a la transmisión de señales eléctricas a distancia, como en cuanto a la fabricación y tendido de los cables e, incluso, a la del diseño y construcción de los buques cableros necesarios. Así como vencer las múltiples dificultades de financiación, de constitución de empresas diversas y de su gestión, necesario todo para poner en marcha la nueva industria de la comunicación a distancia. Hitos a destacar en los 152 años de vida de los cables submarinos, además de los mencionados son: el tendido del primer cable transatlántico en 1866, tema al que ya se ha hecho breve referencia; el primer cable a través del Pacífico en 1902; el tendido del primer cable transatlántico telefónico en 1956; el primer cable submarino de fibra óptica tendido entre el Reino Unido y Bélgica en agosto de 1986 y los múltiples avances realizados desde entonces en tecnología de transmisión de altísima capacidad, incluyendo la tecnología DWDM. Consideraciones económicas Los carriers’ carriers, especialmente los que proporcionan conexiones intercontinentales, es decir, los operadores de cables submarinos, aportan a las telecomunicaciones elevados ancho de banda y larga distancia. La velocidad de transmisión, por otro lado, es la velocidad de la luz, la máxima posible hoy por hoy. Siendo, por otra parte, las telecomunicaciones globales por definición, y constituyendo hoy la fibra óptica un sistema de transmisión insustituible e inigualable, los cables submarinos son infraestructuras imprescindibles cuya importancia se verá cada día más acrecentada. Si tenemos en cuenta, además, que la tecnología de transmisión está elevando el ancho de banda o capacidad de transmisión a valores increíbles y que ello significa que no tiene sentido repetir dichas infraestructuras, sino compartirlas, las operadoras independientes de cables submarinos parecen la mejor solución para el conjunto del sector. Dichas operadoras constituyen las verdaderas “autopistas de la información”, de las que ahora se habla menos, pero que serán absolutamente imprescindibles para que Internet termine dando de sí todo el potencial que encierra, y la Sociedad de la Información y del Conocimiento dé paso a un nuevo mundo y a una nueva economía. En relación con esta cuestión es importante tener en cuenta que una infraestructura unitaria y completa, como resulta ser un cable submarino intercontinental, tiene características típicas de monopolio natural. Sus costes medios totales y sus costes marginales son continuamente decrecientes, lo que tiene dos significados de muy distinto sentido, dependiendo de que haya demanda o no y de que haya competencia o no. Si hay demanda suficiente o no existe ninguna competencia, el rendimiento del negocio es alto y continuamente creciente hasta que la capacidad se agote. Si no existe demanda, o la competencia es masiva, como ocurre en la actualidad, los precios serán continuamente decrecientes hasta que las empresas no puedan continuar y cierren. Como ejemplo concreto de esa dinámica de precios y costes, se pueden mencionar dos hechos recientes ocurridos en el mercado español. El primero tiene que ver con el descenso impresionante, y decididamente no bueno para nadie, de los precios de los circuitos internacionales. En abril de 1999, por ejemplo, cobraba Telefónica por un circuito de 2 Megabits/s, Madrid-Londres, la cantidad de 60.000 dólares mensuales. En esa fecha, dicho sea de paso, FLAG Telecom cobraba por la misma capacidad entre las estaciones costeras de Estepona y Porthcurno, en el Reino Unido, la cantidad de 60.000 pesetas mensuales. No disponiendo todavía de redes terrestres no podía, sin embargo, ofrecer un circuito punto a punto entre Madrid y Londres. Pero para la cuestión de precios que debatimos, lo importante es que los primeros circuitos internacionales del mismo tipo ofrecidos por primera vez en esa fecha por un nuevo carriers’ carriers establecido en España, salieron al mercado nada menos que a 10.000 dólares mensuales. Lo mismo ocurrió con otros destinos en Europa. Alguien se preguntará por el motivo de esa extraña política de precios y hay que decir que los que vivimos el fenómeno desde dentro nunca la hemos entendido del todo. Algunas pistas pueden indicarse a posteriori. La primera, que el precio de los circuitos internacionales, vendidos en principio a operadores internacionales no lo marcaba el mercado español sino el mercado internacional. En otras palabras, el circuito Madrid-Londres no se vendía en Madrid sino en Londres, y los mercados internacionales disfrutaban ya de mejores precios que el mercado español. La segunda es que en aquella época eran muy frecuentes las políticas agresivas de entrada en nuevos mercados, destinadas a quedarse rápidamente con un porcentaje alto de dicho mercado e impedir así que otros nuevos y posteriores entrantes lo tuvieran fácil. La tercera, por último, rebuscada, insólita y terriblemente peligrosa, como luego se ha visto, consistía en no llevar a los costes del producto las inversiones. O, lo que es lo mismo, sencillamente no amortizar. No se olvide a este respecto que la bolsa crecía exponencialmente y que muchas de las empresas emergentes estaban pensadas para salir rápidamente a bolsa y obtener unas plusvalías excepcionales. ¿ Para qué vamos a amortizar, decían, si esta empresa va a valer diez veces más que ahora en dos o tres años?. Argumento perfecto salvo que la bolsa comenzó a bajar de forma espectacular a primeros del 2000 y no ha dejado de hacerlo hasta ahora. La empresa en cuestión, que tan brillantes prácticas introdujo, como cabría esperar, hace tiempo que desapareció. Ni que decir tiene que Telefónica difícilmente pudo vender un circuito internacional punto a punto a otros operadores a partir de esa fecha. Otra cosa distinta son los clientes finales, grandes bancos y otros usuarios, con los que dicha compañía ha mantenido unas relaciones especiales y una estrategia de precios y servicios destinadas a no perderlos que le han dado muy buenos resultados. Los precios, por terminar la historia, no se quedaron en los 10.000 dólares mencionados. Siguieron bajando y hoy, un E1, es decir, 2 Megabits/s de capacidad punto a punto entre Madrid y Londres, se vende por menos de 1.000 dólares mensuales. El segundo hecho está teniendo lugar en la actualidad. Un operador español decide adquirir un STM4 (4x 1 STM1= 4x 155Megabits/s) entre Madrid y París. Se trata de un circuito importante y que como el mercado está bastante parado, despierta con rapidez la atención de todos. Resultado: más de 17 operadores están dispuestos a ofertar y partirse la boca por este pedido. Entre ellos hay de todas clases y colores, verdaderos operadores propietarios de redes, serios y sólidos, que cuidan la calidad y el servicio, operadores locales a los que les sobra capacidad internacional, propuestas increíbles de swapping, revendedores de capacidad establecidos como tales, oportunistas dispuestos a comprar y vender ad hoc, compradores y vendedores a ciegas, etc. Del precio al que finalmente se cerrará la operación es mejor ni hablar. ¿Pero qué decir del servicio que se prestará al usuario final?. En el mejor de los casos, que no habrá garantías de que sea el adecuado. Las telecomunicaciones, como servicio público de gran importancia que es, se habían ido construyendo a través de los años basadas en la seguridad, altos estándares de calidad y, entre otras medidas, redundancia y múltiples alternativas destinadas a asegurar el servicio en todas las rutas. Todo esto, no es que se haya perdido, pero se ha debilitado enormemente. Las redes de telecomunicación y sobre todo los circuitos internacionales son hoy más precarios que en otras épocas, salvo si los suministradores son verdaderos operadores, siendo el usuario el que sufre las deficiencias. Los mercados de las telecomunicaciones y las tecnologías de la información se encuentran hoy, según ciertos autores americanos, en una situación muy difícil a la que denominan “hipercompetencia”. Es una fase de evolución del sector complicada, y letal para muchas empresas, en la que es casi imposible competir con métodos tradicionales. Algunas de sus características son: la existencia de muchas más empresas de las que el mercado puede soportar, al menos a corto plazo; sobrecapacidad en todos los lugares a los que se mire; bajada continua de los precios de los productos; pocas posibilidades de diferenciación de los productos y servicios; contracción de la demanda de servicios de telecomunicación en general y muy baja demanda de los nuevos servicios en particular; incorrectas actuaciones reguladoras; fallos tecnológicos clamorosos; endeudamiento excesivo de las empresas; niveles increíblemente bajos del valor en bolsa de las compañías del sector y pérdida de interés de los inversionistas y de los bancos por las empresas de telecomunicación. Como consecuencia de todo ello, una generalización de las prácticas competitivas más perversas que transforman el mercado en un campo de batalla y la búsqueda de clientes en una caótica guerra de guerrillas en la que todo vale. Algo así como la vida animal en una charca africana y en sus aledaños cuando llega la sequía. De esa situación se saldrá poco a poco y de acuerdo con lo que la teoría económica dice al respecto. Todo sector maduro, dice tal teoría, tiende al oligopolio. El excesivo número de empresas actual irá disminuyendo por diversos procedimientos. Unas desaparecerán, otras serán adquiridas y otras se fusionarán. Esa es la dinámica que se viene observando en las telecomunicaciones desde hace meses. Las operadoras de cables submarinos, como es lógico, se encuentran sometidas a ella. Bibliografía Ash, Stewart (2001) Complilador y Editor: From Elektron to “e” Commerce. Global Marine, Bt, ALCATEL y Cable and Wireless. Barry-King, Hugh (1979) Girdle Round the Earth. William Heinman Ltd. London. Black, R. M. (1983) The History of Electric Wires and Cables. Peter Peregrinus. Bray, John (1995) The Communication Miracle. Plenum London. Clarke, Arthur C. (1996) El mundo es uno. Del telégrafo a los satélites. Ediciones B, S.A., Barcelona. Finn, Bernard S. (1973) Submarine Telegraphy, The Grand Victorian Technology. Her Majesty’s Stationary Office. Haigh, K. R. (1978) Cableships and Submarine Cables. STC Submarine Systems. Kieve, Jeffrey (1973) The Electric Telegraph – A Social and Economic History. David & Charles, Newton Abbot Maclean, Douglas (1996) Optical Line Systems. Wiley, London. Tarrant, D.R. (1999) Atlantic Sentinel. Flanker Press Ltd. St. John’s Bit - Nº 131 Sumario Editorial Opinión (I) Opinión (II) Opinión (III) T.R. Murcia Aragón A Vuelapluma Cataluña Bit a Bit Gente Bit Display Display Empresa Entrevista Especial Café Redacción GRETEL Portal Ingeniería Perfil ¿Qué es? Tecn. Sociedad I Tecn. Sociedad II Tecn. Sociedad III Rincón Internet Marco Regulador Pulso del Mercado Bit Recomienda N Adolfo Castilla Presidente FLAG Telecom España, S. A. Artículos Un mundo de cables Las operadoras de cables submarinos y su papel en unas telecomunicaciones mundiales liberalizadas Aspectos jurídicos de la explotación del cable submarino Sistemas submarinos sin repetidor: desafíos y tecnologías futuras Emergiendo a la superficie: cómo triunfar en el mercado actual de comunicaciones por cable Cables submarinos regionales Una Infraestructura Submarina para soportar el desarrollo de las Telecomunicaciones en América Latina Los buques cableros españoles La revolución Internet sobre redes de cables
30 oct 2015