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Los jóvenes telecos reclaman empresas responsables
El sector de las telecomunicaciones siempre ha presumido de tener una de las menores tasas de desempleo. La última edición de la “Guía de las Empresas que ofrecen Empleo”, publicada por la Fundación Universidad Empresa (FUE), la Cámara de Comercio e Industria de Madrid y la Confederación Empresarial de Madrid- CEOE (CEIM) a finales de 2010, dirigida a universitarios y titulados en Formación Profesional, señala que el sector mantiene el primer puesto como ofertante de empleo cualificado por tercer año consecutivo. El perfil más demandado, por un 61,3% de las empresas, es el de ingeniero, principalmente industriales, informáticos y de telecomunicaciones. La misma guía señala un aumento de un 10% de los contratos en prácticas con respecto al año anterior y una notable bajada salarial de los jóvenes titulados. Sólo el 25% tienen un sueldo bruto que supera los 24.000 euros, un 37,5% menos que en 2008. Sorprendentemente, los problemas relacionados con la calidad del empleo, otro aspecto valorado en el barómetro del CIS, apenas son considerados como una preocupación. En 2010, el Fondo Monetario Internacional (FMI) señalaba el grave problema de la dualidad del mercado laboral español, entre trabajadores de más edad con contratos de trabajo de carácter indefinido, con una mayor protección laboral e incrementos salariales elevados, y trabajadores más jóvenes con contratos de carácter temporal y bastante desprotegidos. Ni el desempleo juvenil ni la dualidad del mercado laboral son problemas que afectan únicamente al mercado español. Charles Handy, experto irlandés en gestión y comportamiento organizacional, lo califica como la paradoja del trabajo, “se corre el riesgo de llenar las empresas de gente que resulte ser el equivalente moderno de los monjes, es decir, personas que renuncian a todo por su profesión. Para que pueda sobrevivir, la empresa actual –basada en los activos humanos– debe hallar una forma de proteger a la gente de las exigencias del trabajo”1. Los empresarios llevan años protestando por la rigidez de los contratos laborales y las dificultades para despedir a un trabajador. Sin embargo, todos los esfuerzos que pretenden flexibilizar el mercado y fomentar el empleo, se traducen en precariedad laboral. Los principales factores que influyen en los trabajos precarios del sector TIC son la temporalidad, la retribución salarial, la jornada laboral y las vacaciones. Son los culpables de que el atractivo del sector disminuya año tras año. Innovación Total En España, la tasa de desempleo supera el 20%, duplicándose en el caso de los jóvenes entre 16 y 25 años, y es la principal preocupación de los ciudadanos, según el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), desde hace muchos meses. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) prevé que esta situación se mantenga hasta finales de 2015. En la conyuntura económica actual, los gobiernos se esfuerzan por promover modelos que fomenten el desarrollo sostenible. Una de las líneas es favorecer un entorno en el que se logre empleo de calidad basado en la igualdad de oportunidades. En este escenario, las empresas deben asumir un papel más relevante implementando estrategias responsables que aporten beneficios no sólo a los accionistas, sino al conjunto de la sociedad, tomando especial conciencia del que es su activo fundamental, los Recursos Humanos. Jóvenes Telecos Los jóvenes telecos reclaman empresas responsables Paula Lema Camean Miembro del Grupo de Trabajo de Jóvenes Telecos Luis Gil Palacios Miembro del Grupo de Trabajo de Jóvenes Telecos En el caso de diplomados y licenciados (actualmente, el 39% de los españoles entre 25 y 35 años tiene un título universitario o de FP de grado superior2), hay que añadir el hecho de que casi la mitad consideran que tienen un nivel de formación superior al que necesitan para el puesto que desempeñan. Dada la elevada tasa de desempleo, los jóvenes aceptan puestos para los que están sobrecualificados y las empresas no ponen reticencias a este hecho a pesar de que esta sobrecualificación no parece reflejar ningún efecto positivo en la productividad de las mismas. La responsabilidad social Bernardo Kliksberg, economista argentino, defiende que una empresa responsable es mucho más competitiva3. Considera que la responsabilidad social corporativa (RSC) es una inversión y no un gasto. La Comisión Europea ha definido la RSC como la “integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y sus relaciones con sus interlocutores”4. La responsabilidad social genera buen gobierno, en tanto en cuanto, la capacidad de reconocer las consecuencias de un hecho y responder de él ante la sociedad y otras partes interesadas. Una de las definiciones de gobierno corporativo establece que un buen gobierno significa conseguir que quien decide en la empresa interiorice las consecuencias de sus decisiones para todos los interesados5. Desde el momento que se asume el bienestar de todos los interesados como un fin, y no como un medio para aumentar el beneficio privado de los accionistas, la empresa se identifica con el modelo pluralista que orientará su gobierno corporativo en tal sentido. Es llamativo observar que las grandes compañías de telecomunicaciones en sus planes de RSC adquieren compromisos con sus clientes, con el medio ambiente y con la sociedad en general, pero apenas nombran a sus empleados. Todavía es más incomprensible ver como alguna de ellas propone, en su plan director, iniciativas para aumentar la calidad de vida de sus empleados, como el teletrabajo y, posteriormente, en sus informes de progreso no se mencionan estas iniciativas y, en su lugar, se refleja la actitud de los directivos convocando reuniones fuera de la jornada laboral. Las empresas han olvidado que las personas son su principal activo y que el compromiso trabajador-empre- Jóvenes Telecos. Los jóvenes telecos reclaman empresas responsables Dada la elevada tasa de desempleo, los jóvenes aceptan puestos para los que están sobrecualificados y las empresas no ponen reticencias a este hecho a pesar de que esta sobrecualificación no parece reflejar ningún efecto positivo en la productividad de las mismas” “ sario ha de ser mutuo. Según Drucker, “los trabajadores deben ser la mayor responsabilidad, pero las personas son nuestra mayor oportunidad”6. Las grandes empresas (con más de 250 empleados) son menos de un 0,2% del tejido empresarial español, siendo microempresas (con menos de 10 empleados) un 95% del total. Las PYMES aportan casi un 80% del empleo. Éstas sostienen que han aumentado los contratos indefinidos y han reducido los temporales durante la crisis. El “Estudio sobre las pymes con forma societaria”, elaborado por el Colegio de Registradores de la Propiedad en colaboración con la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (AECA) deduce que “las pymes de menor dimensión son las que mantienen el empleo medio en cualquier fase del ciclo económico, en tanto que las grandes son las que lo ajustan a la baja con la caída de la actividad”. Subcontratación mal entendida Los grandes proveedores de telecomunicaciones han reestructurado sus plantillas mediante prejubilaciones y expedientes de regulación de empleo (ERE) durante los últimos años, convirtiéndose en los principales destructores de empleo del sector. Su opción ha sido la subcontratación: la externalización de servicios con el objetivo de abaratar los costes de producción. Mediante esta modalidad los empleados prestan servicio a una compañía diferente a la que paga sus salarios. Suelen ser empleos caracterizados por la precariedad. Las empresas contratan a personal de alta cualificación con el objetivo de poder cobrar honorarios mayores a las empresas usuarias. El trabajador, por su parte, es contratado por su titulación desarrollando tareas menores con baja retribución y el pretexto de que va a prestar sus servicios a una empresa de reconocido prestigio, influyendo positivamente en su currículum. Es habitual más de un nivel de subcontratación, lo que restringe los salarios produciendo gran desmotivación y ausencia de compromiso del empleado hacia la empresa que le paga el salario. ¡El Premio Nobel Ronald Coase, ya en 1937, apoyaba la externalización mediante la “Teoría de costes de transacción”, que dice que las empresas deben realizar sólo aquellas acciones cuyos costes sean menores que si se decidiera subcontratarlas7. El dilema surge cuando el ahorro consiste en la delegación de la responsabilidad social de la empresa, añadida a la delegación del propio servicio. Además de la subcontratación interna existente en cada país, podemos decir que esta faceta se ha globalizado en el sector TIC desde hace ya una década. El resultado son muchos puestos de trabajo llevados a países con mano de obra más barata. La elusión de la RSC en otros países también tiene consecuencias para las empresas, entre otras, empeora su imagen. Casos como el de Inditex, que ha asumido recientemente la responsabilidad por irregularidades laborales en dos subcontratas en Brasil, o como el de Nike, cuya imagen se vió muy deteriorada hace algunos años al conocerse que sus zapatillas estaban hechas por niños, y que actualmente incluye en sus informes de RSC las condiciones laborales de todos sus proveedores, están muy lejos de generalizarse. Aunque en España tenemos una cifra de desempleo especialmente alta, sólo tenemos que mirar al resto de países desarrollados, para ver que nos enfrentamos a un problema global, en el que los estados son incapaces de frenar las desigualdades sociales y se percibe cada vez más a los negocios globales como las únicas instituciones lo suficientemente fuertes como para enfrentarse a los retos sociales y medioambientales de nuestro planeta a largo plazo. Por ello, la responsabilidad social empresarial se debe instaurar como una “obligación”.3 Notas 1 “The Age of Paradox”, Harvard Business School Press, Charles Handy, 1994 2 ”Youth on the move”, Eurobarómetro, Comisión Europea, 2011 3 “Hacia una nueva Ética Empresarial”, Diario La Nación, 2003 4 “Libro Verde: Fomentar un marco europeo para la responsabilidad social de las empresas”, Comisión Europea, 2001 5 ”Corporate governance”, Jean Tirole, 2001 6 ”Managing in the Next Society”, Peter F. Drucker, 2002 7 ”The nature of the firm”, Ronald Coase, 1937 20octubre 2011 186 Jóvenes Telecos. Los jóvenes telecos reclaman empresas responsables Es llamativo observar que las grandes compañías de telecomunicaciones en sus planes de RSC adquieren compromisos con sus clientes, con el medio ambiente y con la sociedad en general, pero apenas nombran a sus empleados” “
30 oct 2015