El fenómeno “nueva economía” aparece por un hecho principal que se puede descomponer en dos facetas, la consolidación del sector (hipersector) de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), como convergencia efectiva de sectores tradicionales (electrónica, informática y telecomunicaciones, siendo este último el más ponderado dentro del hipersector), y el nacimiento de nuevas tecnologías que auguran nuevas prestaciones y servicios, todo ello dominado por un entorno plenamente globalizado. Este hipersector, en cualquier país del mundo, constituye una componente estratégica y fundamental para el crecimiento actual y futuro, modulable en base a las decisiones que adopte cada economía nacional. En la formulación de políticas públicas relativas al hipersector TIC, ya sean políticas de oferta de productos, servicios o aplicaciones TIC o políticas de estímulo de la demanda que incrementen el acceso o el consumo de productos y servicios avanzados, uno de los problemas más relevantes, considerando precisamente esa toma de decisiones, es la definición de una clasificación del sector que se adecue a la realidad productiva. A este respecto, los análisis económicos realizados sobre este campo no son del todo homogéneos. Al tratar de analizar un sector aún no delimitado formalmente, las diferentes perspectivas de análisis dan lugar a resultados y conclusiones distintos, que podrían condicionar la toma de decisiones. Son muchas las opiniones referidas a la medición del hipersector TIC. Algunos autores, como Deiss1, señalan el desfase existente entre la demanda de datos sobre la sociedad de la información y la disponibilidad de estadísticas oficiales. Un desfase achacable, entre otras causas, a la escasa agilidad de la estadística para adaptarse a una información en continuo movimiento. Entre las dificultades para ofrecer estadísticas oficiales que atiendan a esa demanda, destaca: – Tipo de información (distinto a los tradicionales) – Inestabilidad en la demanda de datos (por la vertiginosa rapidez de sucesión de novedades y crecimientos espectaculares). – Carencia de un marco metodológico. – Proliferación de estimaciones de fuentes privadas. Añadiendo a esta lista una dificultad relevante, el retraso temporal en la obtención de las cifras. Un síntoma de la actual desconsideración que reciben estas cuestiones, que son trascendentales para una orientación estratégica del sector o de una compañía, por parte de nuestras administraciones es la divergencia de datos y el retardo en su obtención. La CMT publica en el mes de mayo/ junio sus datos de mercado del año anterior, habiendo renunciado a publicarlos semestralmente, como solamente hizo un año (2001). Por su parte, el Ministerio de Ciencia y Tecnología y el Ministerio de Economía han delegado la medición del sector a la CMT, siendo muy discutible que no deba ser una obligación de ambos, pues en base a datos deben formular sus reglamentaciones y planes públicos de extensión de las telecomunicaciones o de apoyo al sector. ENFOQUES SOBRE LA MEDICIÓN DEL SECTOR TIC Existen diferentes enfoques. Así, la OCDE2propone una clasificaciónÔ BIT 138 ABR.-MAY. 55 2003 Servicios de telecomunicaciones y nueva economía ¿Conocemos su dimensión económica? Fernando Callejas Albiñana Profesor de Econometría. Universidad de Castilla-La Mancha lu Pulso del mercado 1 Deiss, R. "Estadísticas de ámbito europeo sobre la sociedad de la información". Revistas Fuentes estadísticas. Fuentes europeas- Revista nº 46- Julio 2000. Madrid. 2 OECD: “Measuring the ICT Sector”. Information Society. OECD. París. 1998. Este documento presenta desigualdades en el análisis de algunos países. Para España, en este trabajo no se presentan cifras completas del sector TIC. Este hecho sería causa suficiente para comenzar a realizar esfuerzos en este sentido y desde distintos ámbitos.TIC de productos sobre la base de la Clasificación Central de Productos (CCP). La OCDE , por otro lado, trata el concepto ‘sector TIC’, señalando que en abril de 1998 en las sesiones ‘Working Party on Indicators for the Information Society (WPIIS)’, se llega a dar una definición del sector. Pero posteriormente, en septiembre de ese mismo año, en una reunión del ‘Committee for Information, Computer and Communications Policy’ no se considera esa conceptualización. El Plan estadístico 2001-2004 del INE no ofrecerá, de manera íntegra, estadísticas TIC, aunque ha comenzado a realizar algunos estudios concretos sobre TIC. La participación del INE en las iniciativas internacionales, lideradas actualmente por la OCDE y EUROSTAT, en colaboración con los organismos nacionales reguladores (en particular la CMT) y otros agentes, es otro requisito indispensable para mejorar las estadísticas sobre este difícil pero importante tema de actualidad. Actualmente la tributación del IAE está codificada conforme a la CNAE-74 (Clasificación Nacional de Actividades Económicas), pero la clasificación vigente es la CNAE-93, que a la vez se corresponde con la CNPA-96 (Clasificación Nacional de Productos por Actividades). Si se intenta obtener cifras con mínimo grado de desagregación por actividades en la CNAE vigente, simplemente, no podrán obtenerse. Es decir, la inoperatividad es manifiesta, cuando podría ser realmente la fuente de referencia más fiable. Con la iniciativa “e-Europe”, desde la UE, se pretende estimular actividades entre los agentes: administración on-line, e-gobiernos. Si se actualizase la CNAE y se hicieran corresponder los códigos con el IAE, por agregación anual por códigos se podrían obtener cifras (facturación bruta, neta, mercado) por actividades y, por ende, del sector. Además, como la CNAE se deriva de la NACE, emanada de la ONU, todos los países al auspicio de este organismo internacional podrían compararse directamente, aunque todavía en términos nominales. Por otro lado, Gustavo Matías3, comenta que la OCDE ha reconocido que la ‘nueva economía’ produce más del 50% del total de las economías avanzadas. Esta opinión es avalada por EEUU, al introducir en su último censo una clasificación de actividades, la North American Industry Classification System, donde industria significa actividad y no manufactura. ALGUNAS MEDICIONES CONCRETAS: DIVERGENCIAS Por tanto, es un hecho que las diferentes percepciones que sobre el sector TIC pueden desarrollarse, y con la flexibilidad del concepto, es fácil que existan definiciones diferentes, dando lugar a estadísticas distintas sobre el sector TIC. La conclusión primera es la heterogeneidad de resultado de datos, emanados de diferentes fuentes existentes. Un ejemplo ) elaborado sobre la información ofrecida por tres fuentes, dos nacionales (ANIEL4, CMT4) y una supranacional (EITO4), en el periodo 1997-2000 deja patente esta realidad (o problema). Es evidente la disonancia de cifras y de crecimientos interanuales (más preocupante estos últimos, ya que las cifras pueden estar tratadas y ser diferentes, pero podrían representar la misma evolución) presentados sobre el sector Telecomunicaciones en España. Cuando existen estas diferencias entre los crecimientos, el problema si es relevante. No obstante, si se realiza un ejercicio de agregación (tabla1) por actividades homogéneas, el resultado (cuadro1), considerando como años más homogéneos, por las actividades de las fuentes, 1999 y 2000 será: Aún tratando la información de estas fuentes, es manifiesta la heterogeneidad de los resultados. EITO ha rectificado, desde la edición “Mi- lu Pulso del mercado BIT 138 ABR.-MAY. 56 2003 Tabla 1.Correspondencia de actividades entre las fuentes analizadas 3 Matías, G. “La revolución digital del Derecho”. Semanario Nueva Economía. Diario el Mundo. 12 de Noviembre de 2000. Sección Infopolítico. Pág.11 4 Informes utilizados: ANIEL “Informe Anual”. Años 1998,1999, 2000, 2001. Madrid. CMT “Informe Anual”. Años 1998,1999, 2000, 2001. Madrid. EITO. Informes 1998, 1999, 2000, Millenium. Frankfurt. Germanyllenium”, las cifras relativas a España, y aunque ha minorado el sesgo respecto de las fuentes españolas, sigue siendo sustancial la diferencia de resultados agregados. Ante esta situación, ¿cuál es la fuente más fiable? Por un lado ANIEL es la asociación española sectorial más representativa, aunque de índole privado. Por otro lado, la CMT es un organismo público, y por último, EITO trabaja bajo el auspicio de la Unión Europea, y sus cifras son manejadas por muchísimos analistas, públicos y privados. Podría aconsejarse, actualmente, como la vía más adecuada la subjetiva. Es decir, lamentablemente, si se desea realizar un análisis del sector TIC, es aconsejable la obtención de resultados en base a una metodología propia, una vez analizado el sector y las fuentes relativas a él. Cualquier otra fuente existente puede dar una visión minorada, optimista, poco adecuada y en disonancia con la realidad, atendiendo a la clasificación de actividades que recoja, y sobre todo, a la finalidad de su análisis. Pero la solución más correcta es la activación del o de los organismos estatales financiados para acometer estas labores. En concreto, la especulación metodológica quedaría abolida, si el INE, aportando metodología, revisando y actualizando CNAE, y si la CMT, haciendo uso de sus facultades recogidas en la Ley 12/1997, de 24 de abril, de Liberalización de las Telecomunicaciones) asumiesen un papel director efectivo en el sector. CMT definiría los segmentos de actividad que el INE actualizaría en el marco de la CNAE. A la vez, la CMT podría realizar desagregaciones geográficas y elaborar informes con periodicidad consensuada con la comunidad que maneja sus datos: operadores, suministradores, administraciones públicas, o comunidad investigadora. PRECIOS HEDÓNICOS: CÓMO RECOGER SU INFLUENCIA Otro problema derivado de la falta de diligencia de organismos oficiales es la no-observación del aumento de calidad en los productos y servicios, lo que se traduce en obtener unos resultados de crecimiento de la producción infravalorados por la sobrevaloración de los precios nominales frente a los reales (aplicando el método hedónico). Los profesores Pulido y Fontela5 plantean el problema del sector TIC en su doble dimensión: “A parte de las dificultades propias de toda valoración sectorial, la producción de bienes y servicios en el campo de las TI y las Comunicaciones presenta dos problemas fundamentales: 1)definir su propio contenido en un sector nuevo y en profundo cambio y 2) calcular unos precios que tengan en cuenta las continuas variaciones de calidad”. Abogan por la armonización de unos índices que reflejen la realidad de la calidad ajustada a los precios, calculando, a través de IPRI (Indice de Precios Industriales) de productos TIC, una estimación (disminución de precios anual próxima al 10%), haciendo referencia a una propuesta de la OCDE (elaborada por Schreyer) En la misma línea Bover e Izquierdo6, analizan las consecuencias en la Contabilidad Nacional al aplicar métodos hedónicos para ajustar la calidad a los precios. CONCLUSIONES Los problemas localizados, alcance del sector y aplicación de precios hedónicos (como en EEUU, Canadá, Japón, ...) son inconvenientes de relevancia ante los que las entidades públicas, en este caso la CMT, y el INE, al amparo de la Administración Pública deberían plantear directrices eficientes, eficaces y consensuadas con los agentes. Sin embargo, y hasta el momento, iniciativas de este tipo no se conocen, ni tan siquiera se considera la problemática cuantitativa de análisis de telecomunicaciones en España. No cabe duda que para la toma de decisiones, por análisis económicos internos y comparativos, internacionales, el único camino es el análisis más realista posible (actividades claramente definidas y utilización de precios hedónicos), factible, por otro lado. BIT 138 ABR.-MAY. 57 2003 Cuadro 1. Cifra de mercado de Telecomunicaciones, por agregación de actividades homogéneas. 5 Pulido, A y Fontela, E. “Revisión internacional de las cifras de aportación al crecimiento y a la contención de precios del sector TIC”. Revista Bit. Nº 124. Noviembre-Diciembre. Madrid. 2000. 6 Bover, O e Izquierdo, M. “Ajustes de calidad en los precios: métodos hedónicos y consecuencias para la Contabilidad Nacional”. Estudios económicos, nº 70. Servicios de estudios. Banco de España. Madrid. 2001.