Rogelio Segovia Llevamos un tiempo oyendo hablar del futuro de las autopistas de la información, reducidas a una cuestión más o menos técnica y si acaso de inversiones, y al mismo tiempo leyendo continuas noticias en la prensa sobre los movimientos de las grandes compañías de telecomunicaciones, del sector del audiovisual y de los mass media. Todo el mundo parece tener claro cuales son esas autopistas de la información, y que lo único que está en cuestión es un tema de mercado por saber quién de los grandes se lleva la cuota mayor. no es creíble, ni me creo que estén claras cuales son las autopistas que se pretenden construir, ni que sean un problema técnico, ni que lo único que está en juego sean cuotas de mercado Comprar políticamente, comprar estratégicamente El presidente de SUN, declaraba recientemente a la revista SPIEGEL que una de las razones por las que había impulsado la creación de Java y el NETcomputer con símbolo de taza humeante de café era porque no le gustaría que su hijo creciera en un mundo dominado totalmente por un único proveedor de software como Microsoft. No dudo de la sinceridad de esta declaración del presidente de SUN, pero también parece claro que si lo publica en SPIEGEL, es porque el argumento tiene un peso comercial. Esta es la gran novedad: que, probablemente a falta de otros canales de expresión política, el consumidor incluye en sus opciones de compra su visión estratégica de a donde conduce un producto, y no solo criterios de gusto, relación calidad precio, funcionalidad, etc. Creo intuir que en el actual liderazgo de NETSCAPE sobre Microsoft Explorer no faltan componentes de este efecto. El fenómeno no es absolutamente nuevo: "comprar ecológico", "comprar nacional", "comprar antimonopolista", son fenómenos ya conocidos. Hace años conocimos la primera revolución en la informática, la de los PC, cuando entonces el gran hermano era IBM. Estamos en los albores de una revolución con algunas semejanzas en el mundo de las telecomunicaciones, y la Internet podría ser algo así como su paladín. Los principios de la Internet La fuerza de la Internet no es una tecnología, ni la extensión de su red de redes, sino ante todo en unos pocos principios de funcionamiento. A mi modo de ver, estos serían: - cualquier documento puede incluir una referencia a cualquier otro documento en la red, e incluye su direccionamiento automático - el documento puede ser de cualquier tipo, con tal que sea digital (texto, audio, imagen, vídeo, o el programa del chip de la lavadora) - las comunicaciones on-line son solo un caso del conjunto de posibles comunicaciones off-line, y se tratan igual (o casi), por el sistema de "pasa la bola" - todo nuevo usuario en la red añade valor a la red (network externalities) -para mantener este valor, la competencia se desarrolla dentro del máximo de compatibilidad La Internet comparte los dos últimos principios con la red telefónica, aunque no así con otras redes como las de TV, TV por satélite, radio u otras. En efecto: si alguien está abonado a Canal+, por ejemplo, ni le quita ni le da valor que otra persona se abone. En la red telefónica, si alguien se abona en Hong Kong, al menos hay una remota posibilidad de que algún día le tenga que llamar, y por tanto, me añade valor. Por esta razón, si al poner la línea en mi casa me dijeran "Vd. solo comparte red con los abonados a MIPUEBLO TELECOM", su valor quedaría muy limitado. En cambio, eso en Canal+ no me importa. En la Internet, cada nuevo usuario no solo añade su "voz", sino que añade sus archivos, programas, imágenes, etc. Y como la red crece exponencialmente en usuarios (que me interesan logaritmicamente menos) la resultante es que su valor crece establemente como los bonos del tesoro. El segundo y tercer principio, la Internet los comparte con otras redes. La imagen digital la comparte con, por ejemplo, la TV Digital. El tercero con muchas redes de datos. Y el primer principio lo tiene en absoluta exclusiva. Podría haber sido cualquier otro estándar, pero ha sido este (básicamente TCP/IP y HTML). Estos cinco principios, junto con algunas innovaciones técnicas, son los que están en el ojo del huracán que sacude el mundo de las telecomunicaciones. También van a tener su efecto en el mundo de la informática, de una forma más profunda que la de applets Java tomadas de un Web. Van a permitir separar definitivamente el terminal del procesador, abriendo la era de la "computación ubicua", tema en el que no entramos ahora, pero que ofrece unos escenarios de trabajo, simulados en ensayos a escala real por ejemplo por XEROX, tanto para el hogar como para la oficina, que son radicalmente distintos de cualquier cosa que nos pueda ofrecer el set-top box, por muy interactivo que sea. Me gusta trabajar con imágenes mentales, y este huracán, en cuyo centro no hay casi nada, me recuerda el huracán que levantaron los griegos con un principio también muy sencillo, y es que para arreglar las cosas comunales bastaba con juntarse de vez en cuando en una plaza a discutirlos. Y me gusta pensar en el efecto que eso tuvo en los imperios circundantes, cuya justificación histórica se basaba en las grandes obras ("faraónicas") que había que abordar sea para regular las crecidas del Nilo, del Tigris o si nos vamos más lejos, del Yang Tse. Y es que, cómo se ha demostrado a la larga, aquel principio no solo servía para regular la producción diversificada de unas cuantas comunidades aisladas, sino también la de las sociedades apoyadas en grandes obras sociales. Todo esto me tienta a hacer un primer ensayo de politizar los términos técnicos, y referirme por un lado al "multimedia", que inmediatamente me pone a resonar el vocablo "imperio" (no soy yo, es la prensa la que habla a diario de los "imperios multimedia"), y por otro, al término "hipermedia", con el que inmediatamente me siento confortable: si (lo que sea) incluye además "hyperlinks" estamos a salvo. Los futuros que nos jugamos Todo el mundo canta las excelencias de las autopistas de la información, y todo el mundo parece que tiene claro en qué van a consistir. Parece que solo se trata de discutir quien se lleva el gato al agua en la competencia abierta, y al consumidor parece que le queda tener alguna que otra preferencia basada por ejemplo en criterios patrióticos, nacional-autonómicos, de simpatía por una marca u otra, además del consabido argumento de calidad/precio. Sin embargo, creo que se abre históricamente una oportunidad para empezar a dar un cambio de signo a los peores efectos de la industrialización, que se abre una oportunidad para empezar a superar las contradicciones entre el campo y la ciudad, entre la industria y los servicios, ya que por primera vez el peso de la distancia empieza realmente a decrecer. Y creo que las autopistas de la información tienen elementos para empezar a pensar en paliar efectos como la marginación social, la diferencia de acceso a bienes, la disociación entre la vida laboral y la personal, la conversión de la política en un espectáculo de masas, etc. Pero las imágenes mentales que uno se puede formar son absolutamente distintas, dependiendo de qué autopistas se construyen. El teletrabajo puede ser o bien un horror en el piso 46 de un bloque de barrio dormitorio a menos de 20 km. del centro de Madrid, donde llega la fibra óptica, y donde trabajan (sobre aplicaciones propietarias de la empresa) programadores a precio de programador indio, o puede ser la de un trabajo a tiempo parcial de los agricultores de Montejo, que hacen diseños artísticos 3D para la televisión alemana, además de llevar una fábrica de piensos automatizada con CAM. La industrialización potenció la concentración en las ciudades de la maquinaria y los trabajadores (proceso que comenzó mucho antes con los gremios artesanos). Los bienes deben viajar por tren, barco o avión, pero una vez en la ciudad cada paso en la cadena de valor tiene asegurada una proximidad. En la sociedad de los servicios se concentra el procesamiento de la información: de la documentación y de los trabajadores de cuello blanco. Aunque el teléfono y el fax alivian algo la necesidad de viajar, la información más cualificada viaja en forma de señor con maletín en el puente aéreo. Y además, después de la 2ª guerra mundial, viajan los turistas. Con las nuevas posibilidades de las telecomunicaciones, salvo los turistas y los bienes materiales que no se pueden meter en tuberías, el resto puede empezar a bajar la frecuencia de coger aviones, taxis y coches. La producción está ya de hecho muy descentralizada, la cadena de valor ya funciona con largas distancias interpuestas entre etapas, y ya no quedan muchas grandes factorías. El qué autopistas, cuando y cómo, son elementos cruciales, en absoluto neutros, para saber los efectos económicos, sociales y políticos que se van a desencadenar, y por tanto para saber los futuros que nos jugamos. Hay opciones políticas A diferencia de la revolución del PC, la revolución en las telecomunicaciones es menos abordable desde un conjunto de opciones individuales. La dimensión mínima de toma de decisión en la que hay que pensar es probablemente la de barrio o comunidad de vecinos. Por eso no se puede pensar el "PT" (Personal Telecommunications), sino en todo caso en el "CT" (Community Telecommnications). Cabría entonces esperar que las opciones posibles hubieran tenido algún tipo de expresión política. Hemos cambiado en los últimos meses de signo político de gobierno, en medio del debate sobre el futuro de las telecomunicaciones, y no parece que los calificativos de derecha o izquierda sirvan gran cosa para presuponer alguna alternativa en este terreno. Todo lo más para marcar alguna diferencia sobre las preferencias sobre determinados grupos de presión de unos y otros, pero es muy difícil escudriñar entre tanta táctica las alternativas que se abren. Si uno busca en la Comisión Europea, ésta se encuentra muy ocupada haciendo los trabajos de Hercules de limpiar el cauce de la libre competencia, y al menos dar curso a la gran riada, y menos en definir prioridades para la red. El Libro Blanco de Delors y el informe Bangemann tienen algunas de las hipótesis de partida necesarias para dar esas orientaciones. Pero están por desarrollar muchos de los corolarios. Alguno de los programas de investigación de la Comisión, llevan un buen camino recorrido, pero son de todas formas "peanuts". De ahí a empezar a movilizar Fondos Estructurales y legislación todavía queda un buen trecho. Los imperios circundantes A mi modo de ver, los tres sectores más afectados por los cambios son los mass media, la distribución y la banca, por este orden. Los mass media Los mass media, el cuarto poder, tiene una función históricamente necesaria en cuanto brocker de la información de interés público. El "respeto" que les tiene la cúpula de la clase política, explica su permeabilidad a los argumentos de este sector en cuanto al futuro de las telecomunicaciones, de tintes tan "corporativos", sea del signo que sea el partido en el poder. Este respeto no viene de su función, que será también útil en el futuro, de brocker de la información, sino de que difunden en modo broadcast, y lo hacen maridando, por ejemplo, el partido con el noticiario. Este modo broadcast de difusión es lo único que la tecnología permitía hacer desde que se inventó la imprenta, y luego la radio, el cine y la TV. La mayoría de los periódicos han puesto sus páginas en la red, trasladando el papel impreso al papel pantalla. Son buenos intentos que solo sirven de contraste con algunos otros con algo más de comprensión de lo que es la red, como PointCast. De hecho, es la red misma la que ha dado la idea "ampliada" de brocker de información. Más concretamente, los servicios on-line como MSN, America Online, y otros, hacen un papel muy similar al que hacía la prensa (o la radio, o la TV): organizan la información, destacan lo más relevante, guían hacia la información que necesita el usuario, etc. Y el nuevo medio tiene una gran diferencia: además de guiarte, te pueden llevar a la fuente de la información. Los servicios de búsqueda como Yahoo, Alta Vista y otros viven solo de ese valor. Este cuarto poder, al estudiar un nuevo modo broadcast ofrecido por el cable y si me apuras por el satélite, se queda deslumbrado por la tecnología y pensando en modo decimonónico que la fuerza competitiva básica viene dada por la tecnología y no por el servicio al usuario, se piensan que si operan con cable pueden dar telefonía, que es lo mismo que pensar que si un carnicero se compra un serrucho para cortar huesos puede poner a ratos libres una carpintería. El caso de los cable-operadores puros es distinto, ellos si son "carpinteros", aunque sea de bricolage. Si pensaran un poco en su función social básica, su "core business", probablemente en vez de pensar en telefonía estarían pensando en temas como certificación y autenticación de los documentos que van a sacar a la luz pública por la red, firma digital, etc., ya que es su prestigio, su garantía, como brocker lo que en definitiva los puede mantener en pie. Estarían también pensando en derechos de autor, transferencia automática de fondos vinculada a la entrega de documentos certificados, y cosas así. La Internet está empezando a dar a luz los primeros modelos alternativos a este sector. El debate en torno a la democracia electrónica no ha hecho más que empezar. Lo curioso, lo mágico, es que este sector, al que se le está segando la hierba bajo los pies, está por imponernos su alternativa a las telecomunicaciones, todo con la promesa de unos cuantos canales de TV más. Desde luego, si acaban imponiendo sus criterios, habremos sido testigos de la mejor jugada de farol de toda la historia. La distribución El sector de la distribución tiene el valor de su servicio al usuario en facilitar la selección, la compra y el transporte hasta casa de las mercancías de consumo (también tiene un rol organizador de la producción). El resultado es el mix optimizado actualmente en las grandes superficies con parking y el detallista del barrio. Los dos primeros factores se deprecian con la Internet. El valor competitivo queda en el servicio a domicilio. Su símbolo dejará de ser la escalera mecánica (una generación entera las probó en Galerías Preciados) para convertirse en la mobilete del telepizza. La banca El cambio en la banca es de otro tipo. De hecho, los teleservicios ya llevan un buen trecho recorrido. Se avecina un nuevo rediseño con la circulación alternativa de dinero electrónico encriptado por la red. Esto puede traer una bajada tremenda de dinero de bolsillo en circulación y una subida importante de dinero "debido" en los bancos, pero disponible para operaciones (se usará para invertir en empleo?). Otro efecto puede ser el de la falta de control transfronterizo, con sus consecuencias para el comercio y los asuntos relativos a hacienda. Las operadoras de telecomunicaciones A grandes rasgos, parece que la lógica que han seguido las grandes operadoras, antes nacionales, es muy similar. La primera reacción es una reacción defensiva. Sucede en el momento en que las compañías de cable-mass-media levantan la amenaza de ofrecer telefonía por sus redes. Todas han tenido un primer impulso basado en una de sus fuerzas competitivas básicas, la de canalizar cables, y han pensado en poner fibra óptica a todo el mundo. Luego han echado cuentas y han visto las tremendas inversiones que eso supone y por primera vez han empezado a interesarse en analizar en qué consiste realmente aquello del fenómeno multimedia (recién enteradas de que había informática), por ver donde se podría asegurar un retorno a la inversión. Todas las consultoras y algunos "think tanks" les han dicho inmediatamente que en el multimedia lo que decide son los "contenidos", lugar común que ha circulado un tiempo por foros y encuentros. A continuación, se han interesado por un tipo de aplicación de "contenidos" que les es relativamente familiar, el VoD (Video on Demand), y han diseñado unas funcionalidades para la red que se sitúan alrededor de esta aplicación (NVoD, etc.). Naturalmente, los servidores del VoD también tendrían en el futuro Teleshopping, Telebanking, educación a distancia, telemedicina y qué se yo. Es incluso dudoso que la estructura del VoD pueda servir a las aplicaciones más elementales arriba mencionadas, y si sirve es a costa de aumentar la concentración empresarial. Todo lo contrario de los efectos sociales que andábamos buscando. Muy pocas cadenas de supermercados se van a poder permitir el lujo de pagar el coste de la logística que supone regrabar el videoclip de la nueva oferta de turrón de Navidad, simultáneamente en todos los gigadiscos ópticos de todas las cabeceras de la red, un día antes de la oferta. Es una operación complicada, si los servidores de contenidos atienden a varios clientes a la vez. Como en TV, muy pocas ofertas comerciales van a poder alcanzar los niveles de inversión en medios audiovisuales requeridos para estar a la altura. Así que adiós a una oferta diversificada. Por supuesto que ni soñar en rebajar el margen de los tour operators con ofertas directas de turismo cultural, como habíamos soñado en la Internet. Cómo en el VoD lo que importan son las películas, se imponen las alianzas con el sector del audiovisual. A partir de ahí la lógica es imparable. Se aprende en primer lugar que la clientela es muy difícil de fidelizar, y que hay que abandonar uno de los primeros principios, el de la compatibilidad: al cliente se le ata con una cajita que lleva un código para que solo vea nuestros canales. Adiós a las "externalities". Después, se abandona el mito del VoD y se abren los ojos a que lo que realmente cuenta es lo de los "once señores en calzoncillos", que decía Tierno Galvan, y que en ese negocio no importa tanto la calidad de atención al cliente de un servicio universal, cómo la de tener acceso a círculos muy restringidos de contratación. Y finalmente, si lo que cuenta es lo de los once señores en calzoncillos, para qué queremos red, si todo se puede hacer por satélite. Con todo lo cual las operadoras inician un largo viaje, a un terreno donde el "core business" es el de hacer que Claudia vea una película de Robert Redford, o que Roberto admire desde el sofá a Claudia Shiffer, y vender cajas codificadas, cuando el "core business" de las operadoras había sido toda la vida hacer que Roberto hablara con su novia Claudia y cobrarlo, y para ello hacer zanjas con cables. Un terreno donde la única fuerza competitiva que les queda es su fuerte capacidad de financiación, desde siempre empleada en invertir en la red, dejándola madurar con unos plazos muy largos. Ahora se trata de financiar a corto. Pero habíamos dicho que estabamos hablando de operadoras, no de la banca øno es así? Y mientras tanto, la Internet no deja de crecer. Es cierto que todas las operadoras, más o menos, entran también en este campo, pero las cifras iniciales solo dan para asignarles el rol de un negocio auxiliar, quizás en la sección de datos, desde luego no el estratégico central. Es probable que una de las fuerzas motrices de este boom sea de momento la curiosidad, y que su uso sea en parte no utilitario. La curiosidad es la gasolina del aprendizaje y parece que estamos asistiendo a un gran aprendizaje mundial en las potencialidades del medio. Estas potencialidades (gracias, por ejemplo, al primer principio) incluyen la posibilidad de que una hoja de cálculo tenga en una celda un link a otra hoja de cálculo de cualquier lugar del mundo. Cualquiera que trabaje en sistemas de información de empresa, y bregue a diario con la consolidación de cuentas de una empresa de 50 sucursales, sabe el valor que esto puede tener. Otras potencialidades son el IP de un brazo de un robot, de una lista de precios, etc., etc., etc. Algunas operadoras en el mundo, a la verdad contadas, ya están en este reposicionamiento, y como depués hacen falta al menos un par de años para replanificar inversiones, redes, adquirir tecnología, rediseñar la asignación de costes, tarifas, servicios de usuario, formación del personal, etc., este posicionamiento puede ser mucho más significativo que por ejemplo los índices de bolsa u otros estimadores al uso. Círculos económicos Si uno se cree realmente la Internet, más allá de las limitaciones técnicas actuales, y se echan unos pocos números, se ve que hay una alternativa económica perfectamente viable, con inversiones paulatinas basadas en retornos creíbles a corto plazo (a quién le interesen estos temas de la economía de la red le recomiendo encarecidamente la visita a: http: //www.sims.berkeley.edu/ resources/ infoecon/): Imaginemos que cada número de teléfono actual tiene una dirección IP, y que cada usuario, es decir unos 15 millones en España, los cuatro minutos de uso de red actual los usa con una videoconferencia de baja calidad a 128 Kb. Imaginemos que cada empresa, PYME o SOHO actual, es decir alrededor de 1,5 millones, tiene al menos un pequeño servidor cargado con alguna información audiovisual y ciertas aplicaciones de empresa. Grandes empresas pueden tener grandes servidores. Las PYMES tienen una línea de ancho de banda pequeño, y las grandes algo mayor. Las SOHO se limitan a alquilar espacio Web, por un precio del orden de magnitud al de aparecer en las páginas amarillas. Imaginemos que cada usuario, cada españolito o españolita, amen de ver 2 horas de televisión al día, si me apuras VoD, en alta definición, además se baja 15 minutos de vídeo de calidad mediana, pero mucho más personal que cualquiera de los 200 canales de la red de cable: la transmisión del partido de baloncesto del sobrino que vive en Sabadell, el último discurso del jefe, la obra de teatro del colegio de los niños, unas instrucciones sobre cómo arreglar la bañera, y la clase de gimnasia del barrio, que no he podido ir, y el oleaje de la playa del apartamento que estoy alquilando para vacaciones. Imaginemos también que cada español ha comprado el periódico, pagado el autobús y comprado la lotería, con una tarjeta con e-cash, y que todo ese e-cash ha circulado por la red al final del día con destino a las direcciones IP de los proveedores, o de sus cuentas bancarias. Además ha enviado su radiografía por la red, y cuando acude a la farmacia ya se ha recibido el e-mail con la receta. Otros ordenadores han enviado mapas meteorológicos, fotos de accidentes en la carretera y listados de contabilidad. A continuación se calcula todo el tráfico que eso genera. Y las sorpresas son dos: en primer lugar que la cantidad de tráfico no es tanta, y que hasta muy avanzado el proceso, probablemente la red troncal lo aguanta bien, gracias al promediado de ancho de banda. Otra pregunta es si los circuitos pensados para voz, de diseño para un uso intermitente por poco tiempo al día, pueden hacer de cimentación para las aplicaciones digitales, si la topología de la red es la adecuada para recanalizar las mareas de Mbits a la busca de router generadas por los distintos usuarios, aplicaciones y horarios (de fractal radial a fractal en malla?), y finalmente, si basta con suplementar las centrales con armarios IP o hay que pensar en un plan de jubilaciones anticipadas. En segundo lugar, si calculas el precio de todas las líneas necesarias, al precio de venta actual, es decir como si fueras la gran empresa "Internet S.A." y fueras a ESP TELECOM y le dijeras "póngame un muchillón de líneas de 2 Mbits urbanas, y cuarto y mitad de líneas de 34Mbits interurbanas ¿cuanto es por favor?", y con esas líneas conectas "Backbones", "Internet Access Providers" e "Internet Service Providers", "Intranets" y líneas interurbanas, "Meeting Points" y "exchange lines", y luego se divide el precio por el número de usuarios, resulta una cantidad ridícula de abono mensual: menos en cualquier caso que una fracción de la tarifa fija de teléfono actual. Si además penalizas a los abonados de empresa proporcionalmente a su exceso de tráfico (empiezas a usar criterios de ancho de banda) la factura del cliente "home" se puede pagar sin sentir. Estos cálculos se basan, naturalmente, en usar las tarifas vigentes. Si estas tarifas no reflejan los costes reales, no está en mi mano saberlo. Y si me doy por enterado peor, porque entonces a ver qué se le está cobrando al abonado del Barrio del Pilar. Todo ello con una excepción, y es la factura de la línea "dial-up", el tramo final de usuario, que luego veremos. Por tanto, si no hay esas profundas razones económicas para no dar a los usuarios lo que están pidiendo (un alto porcentaje de niños americanos consultados ya prefieren un abono a la Internet a un abono de TV por cable; consigna de Microsoft: la Internet como primera fuente de entretenimiento en el hogar), no es de recibo el camino actual que escogen las operadoras. Es mi opinión que las operadoras están actualmente sometidas a enormes presiones, no de sus razones económicas internas, sino de sectores económicos, sociales y políticos, que perciben, aunque sea de forma distorsionada, los futuros posibles que se abren y tratan de configurarlo con un hueco en él. Es por tanto una discusión política la que tenemos, y no anda descaminado el presidente de SUN al invitarnos a participar como usuarios, si los cauces políticos oficiales no lo expresan. El tramo final No es casualidad que las operadoras hayan estado poco creativas en este campo. El tramo final es la cultura misma empresarial. Es el clic, clic, del contador contando pasos. Es el resonar de las clavijas de las operadoras, o de las rotari girando, grabado en el alma de miles de operadores técnicos, dando sonido a un modo de direccionar. Es la contabilidad, repercutiendo todo a minutaje por teléfono, expresando un modo de ocupar la red. Son las finanzas, bajo el flujo constante de la factura mensual de abonado. Es comercial, con la imagen del día festivo donde viene un señor con mono a tirar un cable desde casa al poste de la esquina a darnos por fin teléfono. Son las Matildes, inversión segura. Es el ring! ring!, "llama la abuela", obvio, "user friendly", siempre a mano, entrañable. Hasta hace poco era una experiencia relativamente difícil tratar de explicar a un veterano telefónico que "llamar" a Australia por la Internet costaba lo mismo que llamar al server de "el MUNDO". Ahora viene la segundita: que estar dos horas conectado cuesta lo mismo que si no lo estás o estás las 24 horas. De momento, cualquier opción que se analice tiene sus costos mas caros para el usuario en el tramo final de la red. A pesar de estos costes, la Internet crece a ritmos muy rápidos. El usuario paga unas cantidades desorbitadas de factura mensual de teléfono, basadas en contabilizar el tiempo de conexión, abonando una línea creada hace tiempo y probablemente ya amortizada, una línea que no deja de estar ahí aunque no se use. En primer lugar, toda lógica dice que debe cambiar el sistema de tarificación también en este tramo. Las soluciones on-line y off-line más completas requieren de conexión permanente al modo de las LAN de empresa. De la tarificación por tiempo se ha de cambiar a la tarificación por ancho de banda. Es imposible facturar por trafico real consumido, pero la tarificación por ancho de banda requerido por el usuario es perfectamente posible. En segundo lugar, es de esperar que si va a haber alguna revolución similar a la del PC en el campo de las telecomunicaciones, será en este tramo. Como hemos dicho arriba, la podríamos llamar CT (Community Telecomunications) porque a diferencia de la informática, esta revolución no será "personal", sino a nivel de pequeñas comunidades (edificio, comunidad de vecinos, barrio). Es un tramo caro, y es un tramo muy sensible a la competencia: si existieran opciones técnicas en este terreno, tienen su rápida expansión garantizada. Existen los recursos técnicos y humanos para dar el servicio y el mantenimiento: existe una amplia población técnicamente formada en la red de antenistas, de instaladores de LAN, de ingenierías de comunicaciones de empresa, y que son la competencia del autentico capital de las operadoras, que no es su infraestructura, sino su personal técnico altamente cualificado. Existen también los canales comerciales necesarios: las redes de distribución de informática, de telefonía, de TV colectiva, la red de proveedores Internet, etc., son buenos candidatos. Es un tramo que puede llegar a tener cierta independencia de las redes jerarquizadas donde se les pueda decir "aquí te espero". El nuevo principio permite el enrutamiento tipo "pasa la bola" y un pueblo de, digamos Toledo, puede enlazar, con los debidos enrutamientos, no necesariamente con la capital, sino con sus pueblos vecinos, y posponer su enlace con la red troncal hasta el punto mas conveniente, que quizás no es Toledo, sino un satélite, u otro operador, aunque sea nuevo. Los niveles de inversión para estos enlaces serian perfectamente asequibles para pequeñas comunidades, o al menos tan asequibles como lo que ahora deben abonar por su enlace con el operador principal. A estas iniciativas le pueden surgir apoyos políticos a diversas escalas. Estos apoyos no se van a diferenciar por los viejos esquemas de derechas e izquierdas, sino probablemente por el reparto de funciones en la administración. Las funcionalidades de la red de TV interactiva (y otros similares) se van a quedar muy pronto estrechas para cualquier consejero o concejal (y su correspondiente consejero técnico o subdirector general de infraestructura informática y telecomunicaciones) de educación, sanidad, trabajo, cultura, asuntos sociales o agricultura. Salvo algunas cosas que de hecho ya están en marcha por la TV tradicional (graduado escolar, cursos de ingles), poco más se puede hacer por ese medio. Si existe el mercado, es seguro que la tecnología aparecerá: se empieza a hablar de módems de cable coaxial con tecnología LAN, permitiendo usar las redes de las antenas colectivas. Enlaces vía satélite, LANs de fibra óptica, módems RDSI, ADSL, VDSL, son otras tantas piezas posibles del kit "CT". Así empezó Apple, vendiendo un kit para hacer Pc¥s cuando las vacas sagradas de la informática hacían del asunto un mundo. El factor clave para que haya otros "según y como" es el precio del "kit" que habría que instalar en un pueblo, una comunidad de vecinos o un barrio, para dotarlo de un acceso completo a la Internet a velocidad media-alta. Y resulta que es un precio que cae perfectamente dentro de los presupuestos que pueden manejar estas comunidades, y sobre el que pueden tomar decisiones de compra absolutamente abiertas, sin que les ate ninguna infraestructura preexistente de hogar pasado. Voy a poner un ejemplo: suelen estar dotados ya con cable comunitario, tienen al menos una antena, y falta por instalar un LAN server con router (adquirible en la tienda de informática de la esquina). Cada vecino que quiera estar conectado paga un módem de cable (30.000 pts.?). La administración y el mantenimiento de la LAN se puede llevar por outsourcing (100.000 pts. año por el servicio, por comunidad?), y el coste por el acceso al satélite (o a una línea de 2Mb de la operadora) a Internet pronto se puede situar entre 2 y 3 millones año, que entre 200 vecinos son 10.000 pts. año. A cambio, una comunidad de vecinos de 200 casas, repartiéndose 10 Mb en local, y 2 Mb de acceso al satélite, puede estar celebrando alrededor de 10 videoconferencias internacionales simultáneas, con CuSeeMe y la cámara de vídeo familiar, o bien 50 conversaciones telefónicas internacionales simultáneas con CoolTalk y un micrófono, o bien bajarse 50 minivideos simultáneos con calidad suficiente para ver un noticiario, con un plug-in de vídeo sobre cualquier browser de la Internet. Si se consolidan las soluciones técnicas, la competencia no es la del segundo o tercer operador, la competencia puede llegar a ser tan amplia como la que se creó con la aparición del PC. Por ello, si las operadoras, que tienen en su mano ofrecernos lo que la sociedad esta demandando, insisten en atender otras presiones que no son las de su "core business", ni las de su lógica económica, ni las de sus recursos humanos, ni las de su clientela, esta última va a tener muy pronto "el cielo abierto" para, como dicen en mi barrio, pasar de ellas. Aquellas personas emprendedoras, mañosas, con algo de conocimientos técnicos, y que tengan que conectar una comunidad agrícola de Almería, una red de colegios, una zona de turismo rural dejado de la mano de Dios, o una zona de industria de cerámica de Castilla, se les puede recomendar la visita a http: //plainfield.bypass.com/ ~gzaret/ hiband.html para empezar a informarse. * Rogelio Segovia, Bridgewater Research Group, en prestación de servicios como experto en la DGXIII. Renovarse o morir El ejemplo dado arriba es un ejemplo relativamente simple de muchas variantes posibles. En realidad, lo importante es percibir que el proceso que ha empezado con las Intranets y con las redes universitarias se puede (se va a) extender rápidamente a otras redes bajo la iniciativa de otras muchas comunidades, incluidas las vecinales. Es un proceso "that¥s here to stay". Nótese en primer lugar que el concepto de "mantenimiento de la LAN" es un concepto de costes salariales, cuyo volumen global puede ser un equivalente en magnitud a las reducciones en personal del que hablan las operadoras. El mensaje es bien claro: ese personal no sobra, hace falta esa cantidad de personal, pero haciendo otras cosas, manejando otras redes. Si no se hace dentro, se hará fuera. Esto da un margen muy amplio para soluciones imaginativas a quien tenga que tomarlas. En segundo lugar, si se va a dar esa proliferación de soluciones en el "ex-bucle de abonado", y la iniciativa la va a llevar en gran medida el cliente, el objetivo de las operadoras seria no tanto "atar" sus soluciones de red troncal con las soluciones de tramo final, como la de separar los negocios: por un lado el de garantizar un acceso a la red troncal de todo el portafolio de variantes posibles: asegurar su compatibilidad, homogeneidad en el direccionamiento, garantizar los anchos de banda y los formatos requeridos por cada cliente y cada plataforma y su interconversión. Ese es un negocio que, ¡por fin!, suena a negocio de operadoras, coherente con los cinco principios de la Internet. El otro negocio, donde las operadoras van a competir con otros nuevos entrantes y no solo entre ellas, pero que es un negocio DISTINTO a partir de ahora, y que probablemente se lleve incluso mejor desde empresas separadas, puede tener a su vez un portafolio de soluciones "preferentes" en las que las operadoras se especializan. Me da la impresión que el negocio de las Intranets de empresa está de momento bastante perdido, salvo para el acceso, y queda el residencial. Dentro del sector residencial los bucles que mejor se pueden construir son los que parten de la red existente y por tanto puede haber cierta preferencia por las soluciones xDSL. Este nuevo negocio es un negocio casi de consumo, consiste en vender algunos kits de variada cacharreria de interconexión, instalación cobrada aparte, más IVA, pero es sobre todo es un negocio de servicios: dar de alta a la abuela, que ha venido a vivir con nosotros, actualizar el Web de la frutería con los nuevos precios, y contratar triple ancho de banda para la actuación de "los Marchosos" en las fiestas del barrio. Existe en la Internet una revista especilizada en analizar las perspectivas de negocio para las operadoras públicas en este tramo y que se puede encontrar en http: //www.americasnetwork.com/. Para acceder a ella basta un módem y conectarse a través de Infovia con cualquier proveedor de Internet. Algo más barato que algunas consultoras.