“Las Fundaciones somos como las tiritas, el pegamento ante el resquebrajamiento de la sociedad del bienestar” Poco podía imaginar Manuel Gimeno, cuando comenzó su carrera profesional en el Banco Exterior de España y más tarde en el ICO, que quedaría atrapado por el mundo de las tecnologías. Embarcó en él en el año 1998, cuando le propusieron, desde la Fundación Auna (hoy Fundación Orange) incorporarse como director financiero. Seis años después se convertiría en Director General de la Fundación. Desde esa atalaya, ha centrado sus esfuerzos en dos cometidos fundamentales: la puesta en marcha de proyectos que aplican la tecnología en la búsqueda de soluciones eficaces para personas con discapacidad o problemas de integración y la elaboración del informe eEspaña, que acaba de cumplir felizmente 10 años y que se ha convertido en un fiable termómetro de la Sociedad de la Información. Manuel Gimeno hace suya la frase de "lo divertido es lo contrario de lo aburrido, no de lo serio" en esta charla que amablemente concedió a la revista BIT en la que reflexiona sobre su carrera profesional, sobre la "explosión del tercer sector" en los últimos años, sobre la posición relativa de España y la salida de la crisis vinculada al cambio de modelo económico y productivo, y sobre los retos a futuro en un país en el que la Fundación asume su papel de trabajar por reducir las brechas. Manuel Gimeno García Director General de la Fundación Orange Perfil de Manuel Gimeno García BIT. Viene del mundo de las finanzas, de hecho es licenciado en económicas y empresariales. Sí, lo siento. (risas) Era una carrera que reunía varias de las cosas que a mí me gustaban y que además tenía bastante de humanismo. Por otro lado, la economía era algo que se iba imponiendo ya (aunque era una tendencia anterior) como una pieza clave, una realidad tangible dentro de la sociedad, lo que creo que se ha ido constatando posteriormente. La economía ha estado siempre detrás de los grandes hechos que han movido la historia. Todos estos ingredientes me empujaron a elegir esta disciplina, una elección que tuve muy clara desde el primer momento. Además me interesaba especialmente empresariales, porque me interesaba más lo micro que lo macro, el concepto de empresa que el del diseño de grandes líneas estratégicas. BIT. Comienza su carrera profesional en el mundo de las finanzas trabajando primero en el Banco Exterior de España (81-89) y más tarde en el ICO. ¿Cómo recuerda aquellos primeros años? Empecé en el sector financiero, en el Banco Exterior de España, pero realmente el salto en mi carrera lo doy cuando me voy al Instituto de Crédito Oficial. Viví una época compleja en varios momentos: primero con la creación del gran grupo ICO (que incorporaba a los bancos), luego la creación de Argentaria y el desguace parcial del grupo ICO. Mi primera etapa fue en el departamento de crédito a la exportación. Fui miembro del Club de París durante dos años, una experiencia muy, muy enriquecedora. Con la creación de Argentaria se crea un departamento nuevo, cuyo director buscaba a alguien que se encargara de “siderurgia”. Entonces, cierro con pena mi etapa en exportación, donde disfruté muchísimo, y doy este giro radical que de repente me coloca en el mundo de la siderurgia con toda la reconversión industrial que se había vivido y con el encargo al equipo de limpiar Sidenor y privatizarla. Fui consejero de varias empresas y asistía a los consejos de administración de otras, incluso sin ser consejero. Fue una etapa intensa, de mucha implicación. Al final me hice especialista en “operaciones especiales”, cosas tan interesantes como la financiación de Port Aventura, de Isla Mágica, KIA… En ese momento hay un cambio en el ICO, cuando gana el Partito Popular las elecciones en el 96, y la directora de operaciones me llama para llevar una parte en operaciones neo-crediticias, que supone otro cambio radical que me lleva a tratar con todos los sectores de la economía española, y además teniendo que conocerlos porque se financiaban inversiones. En ese momento se crea Retevisión. Yo había llegado a firmar incluso algún acuerdo de financiación de Retevisión desde mi responsabilidad en ICO. Entonces recibo la llamada de José López-Tafall (con quien había entablado relación cuando entró en el consejo de Sidenor) que era el responsable de Relaciones Institucionales de Retevisión y me informa de la creación de la Fundación Retevisión y de su interés en que yo fuera el director económico financiero de la Fundación. BIT. Después de ver y conocer todos los sectores, de repente le interesa éste. A mí es que en aquel momento Retevisión me parecía una de las apuestas empresariales más interesantes que había en el país. Era la ruptura de un monopolio y en un territorio, el de las telecomunicaciones, que ha cambiado el país y que está cambiando el mundo. El proyecto de Fundación que estaba dibujado en el pliego de condiciones para el segundo operador de telefonía fija, era muy interesante y me apeteció. Me llamó mucho la atención, no tanto el tema fundacional del que luego me he ido enamorando poco a poco, sino el proyecto, el escenario. Doy gracias por haber vivido todo el proceso de estos últimos años en una atalaya como la Fundación. BIT. Se incorpora al proyecto desde los inicios. Imagino que debe ser interesante poner en marcha un proyecto así desde cero. Como anécdota, soy el primer contratado de la Fundación, porque empecé a trabajar el uno de noviembre de 1998. El primer día de trabajo me presentaron a mi Director General, Fernando Ballestero, nos metimos en su despacho, nos remangamos “Aquella división entre analógico, emigrante digital y nativo digital (a la que luego además Sáenz Vacas incluyó una en la que yo me siento muy identificado, que es turista digital) es una realidad y para nosotros a veces una barrera” Perfil de Manuel Gimeno García literalmente la camisa y empezamos a decidir lo que teníamos que hacer. Digo que soy el primer contratado porque aunque ese día estaba Fernando, a Fernando le tiene que nombrar un patronato y el patronato era unos días más tarde. Así que durante unos días la Fundación era yo. (risas) Empezar algo de cero era fascinante. Teníamos suerte-desgracia de que algunas de las cosas que teníamos que hacer estaban escritas, como los avales que había que levantar en dos meses. Esa fue la primera tarea. Empezamos a definir lo que había que hacer en esos dos meses y de alguna manera empezamos a construir la Fundación. Así como ahora en Orange tenemos muy claro lo que hacen todas las fundaciones del grupo France Telecom, entonces no había unas líneas claras de por dónde teníamos que ir, fue una creación ex novo. Por otro lado, siempre he tenido la tranquilidad de tener la financiación asegurada, algo a lo que yo siempre estoy muy agradecido (independientemente de que busques financiación nueva constantemente). Pero la presión que tienen mis compañeros, presiones de mercado, aquí no la tenemos y eso es una grandísima ventaja. BIT. En 2004, tras 6 años al frente de las finanzas de la Fundación, deciden confiarle la dirección de la misma, que ostenta hasta la actualidad. Eso demuestra que hasta mi presidente tiene malos días (risas). Fernando en el año 2004 es nombrado embajador de España ante la OCDE, uno de esos puestos que, parafraseando al Padrino, no puedes rechazar. Fernando fue un maestro y es un amigo y yo le debo muchísimo de lo que he aprendido. Que yo esté aquí hoy (aunque él no tomaba la decisión hizo mucha fuerza para que me dieran esta responsabilidad) se lo debo en buena parte a él. BIT. ¿En qué estado y con qué prioridades toma las riendas del proyecto? El proyecto ha tenido sus altibajos, porque al fin y al cabo hemos sido un reflejo de lo que ha vivido este sector. Cuando nace Retevisión, durante unos años se está intentando ganar un concurso cada año, con lo que esto conlleva. Tras la etapa de Amena o Quiero televisión, se crea el grupo AUNA, y nosotros pasamos a ser Fundación AUNA, además se fusionan todas las Fundaciones del grupo. El grupo va hacia una venta y todo se paraliza. Es un momento complicado, tiene que haber despidos, y es el momento en el que yo cojo la dirección general, un momento complicado internamente y para el grupo. Al cabo de un tiempo se vende el grupo y nosotros nos englobamos en el área de France Telecom. A pesar de haber venido del fijo, nos vamos con Amena y aterrizamos en France Telecom. En el grupo France Telecom hay seis líneas de actuación muy claras en las fundaciones: tres relativas a discapacidad (autismo, discapacidad visual y discapacidad auditiva) y analfabetismo, educación de las niñas en países en vías de desarrollo y música vocal. Había algunas en las que ya trabajábamos, pero otras eran nuevas para nosotros. Además nosotros teníamos el departamento de análisis de la Sociedad de la Información, y esa actividad no se hacía en el grupo. Al final se decide que el informe eEspaña se siga haciendo porque es una referencia en el país. BIT. Efectivamente teníais dos áreas muy diferenciadas, el observatorio de la SI y la parte más fundacional. Cuando asumí la Dirección General tenía muy claro lo que quería para la Fundación. Teníamos que apostar por los proyectos tecnológicos para discapacidad y teníamos que seguir haciendo análisis. Esas tenían que ser las dos grandes columnas que sostuviesen la Fundación. Con la entrada en Orange, la parte de análisis se disolvió, salvo el informe eEspaña, para centrarnos aún más en las líneas de actuación del grupo y en los proyectos orientados a la discapacidad, muchos de los cuales se basan en las oportunidades de comunicación que ofrecen las tecnologías. Hacemos proyectos tecnológicos para discapacidad, básicamente en esas tres áreas que he mencionado, pero pensando y sabiendo que no se pueden poner puertas al campo, que un proyecto para autismo vale para discapacidad intelectual, que si haces un proyecto que pruebas con parálisis cerebral puede valer también para un montón de gente, por ejemplo con personas mayores. BIT. Empezando por la parte de proyectos para discapacidad ¿Cuál es el proceso que seguís para poner en marcha un proyecto? Tenemos una forma de trabajar, que está en nuestro ADN: nosotros no hacemos proyectos, lo que hacemos es gestionarlos, lanzarlos, difundirlos, amarlos (esta palabra para nosotros es vital) e intentar que sean buenos y útiles. Lo primero que tenemos que hacer es juntarnos con aquel que conoce las necesidades y que ofrece una solución a esas necesidades. Nos unimos a los mejores. Además nos hacemos amigos de esos mejores (si vamos a estar juntos en un proceso que va a llevar dos años como mínimo y que luego hay que lanzarlo, estoy seguro de que para el proyecto y para los usuarios finales es muy bueno que seamos amigos). Otro requisito es incluir a los usuarios finales en el proyecto desde el primer momento. BIT. Además, muchos proyectos también parten de acuerdos directamente con los colectivos a los que van destinados. Efectivamente, hay algunos proyectos en los cuales se firma directamente con los colectivos (asociaciones, confederaciones,...) y hay otros que firmamos con universidades. Nos interesa mucho el trabajo con las universidades por varios motivos. Primero porque en ellas está el conocimiento y después porque, desde nuestra modestia, queremos fomentar la investigación aplicada, y esta es una palabra que a veces sí que le falta a las universidades. En España el índice de publicaciones académicas es muy alto, pero el número de patentes es desastroso. Nosotros, desde nuestra posición, intentamos que las universidades que sabemos que pueden (porque en España hay mucho talento) se impliquen en estos proyectos. Y siempre exigimos que el que va a ser usuario final esté incluido en el proyecto, porque es el que nos va a evitar errores, nos va a enseñar. El usuario final entendiendo que en muchos casos es doble. En autismo, por ejemplo, tan importante es trabajar con la persona con autismo como con su familia, tutores, terapeutas, profesores… Estamos hablando de proyectos tecnológicos que tienen además sus propias barreras de entrada. Te estás dirigiendo a un colectivo que tiene ya muchos problemas para enfrentarse con la realidad, así que esta persona que está a su lado es vital para nosotros, tiene que entender también qué es lo que estamos haciendo porque al final es la interfaz. Tenemos muy claro el doble usuario final y además les rendimos nuestro homenaje porque, insisto, sin ellos no seríamos nada. Por eso nos interesa mucho también la formación de formadores, ir a congresos o actividades que nos ayuden a estar más cerca de ellos. Trabajamos con tecnología y la formación del formador es fundamental. La brecha digital de la que tanto se habla existe. Aquella división entre analógico, emigrante digital y nativo digital (a la que Sáez Vacas incluyó otra en la que yo me siento muy identificado, que es turista digital) es una realidad y para nosotros a veces una barrera. BIT. Nos encaminamos hacia la sociedad del conocimiento, democrática, abierta, con posibilidades infinitas para la integración y a la vez nos adentramos también en un mundo de brechas y barreras. ¿Es quizás también ésta en la que vosotros estáis inmersos una brecha digital? Internet es la vida a un click, y eso ya es algo. Yo creo que la edad contemporánea se ha acabado, algunos dicen que con la aparición de Internet, yo creo que es la aparición del chip. Las brechas existen en la sociedad, sería iluso pensar que de repente vamos a inventar unos medios tan interesantes, como Internet o el móvil, y que las brechas van a dejar de existir. Además la brecha digital no deja de ser un sumatorio de otras brechas. Es una brecha tecnológica, pero es también económica, de género, de edad… Dicen que cuando nos muramos todos los analógicos se cerrará la brecha digital. Creo que no, porque cada día surgen nuevas tecnologías y siempre habrá gente con el paso cambiado. Brechas habrá siembre, porque en la sociedad hay brechas, lo que hay que intentar es minimizarlas. Las Fundaciones somos un poco como las tiritas, el pegamento ante el resquebrajamiento de la sociedad del bienestar. BIT. ¿Qué ingredientes tiene que tener un proyecto para que la Fundación asuma ponerlo en marcha? Aquí tenemos varias palabras que forman parte de nuestro ADN: transformación, innovación, disrupción, creatividad… Palabras que, por otro lado, deberían formar parte además de todos los que trabajamos con las tecnologías. Que sea innovador es fundamental. En los proyectos intentamos que se pueda aportar una visión nueva de la tecnología como herramienta y que esa herramienta pueda mejorar la calidad de vida o producir un cambio significativo y positivo en las personas que van a ser usuarias. Estos condicionantes te permiten un amplio abanico de proyectos. BIT. Además parece que en la aplicación de la tecnología para aportar soluciones a personas con dependencia o con problemas de integración, hay mucho espacio para ser innovador, ¿no? Mucho. La preocupación tecnológica por la discapacidad ha evolucionado mucho en los últimos años, pero hay un gran camino por recorrer en áreas como accesibilidad, formación y, por supuesto, en el de proveer de soluciones innovadoras a estas personas. Hay que ir con cuidado y despacito, porque habiendo un campo enorme, el campo luego se empieza a recortar por muchos sitios. La tecnología va muy rápido, por ejemplo. Nosotros hacemos dos grandes proyectos tecnológicos al año, pues bien, tendrían que estar en todos los sistemas operativos disponibles porque sino realmente al final te reduces mucho, si bien no siempre los recursos disponibles lo permiten. BIT. Has tenido una posición en la que has sido actor y observador de la evolución de un sector. Da la sensación de que ahora hay un momento de incertidumbre, quizá potenciado por la crisis, en cuanto a modelos de negocio en Internet, en lo audiovisual ¿estamos en un momento en el que hay todavía por definir muchas cosas? Y tantas, insisto, estamos en pañales. Es todo nuevo, nos quedan por ver maravillas. “Aquí tenemos varias palabras que forman parte de nuestro ADN: transformación, innovación, disrupción, creatividad… Palabras que, por otro lado, deberían formar parte además de todos los que trabajamos con las tecnologías” Perfil de Manuel Gimeno García Esto me recuerda al año 1998, momento de efervescencia de las “.com”. Nosotros no invertimos en ninguna “.com”. Primero porque desde el fondo de capital riesgo en el que participaba la Fundación nos solicitaban unas cantidades de dinero tremendas y la razón más importante: no nos creíamos los planes de negocio. No voy a decir con esto que fuéramos visionarios, es que había una irrealidad palpable y patente en los planes de negocio que se nos presentaban y eso desembocó en aquel pinchazo, porque evidentemente había unas perspectivas infladas y no estaban las redes en aquel momento suficientemente desarrolladas para algunos de los proyectos. Había ideas, pero no había el cómo llevarlas a la práctica de una manera razonable. Faltó análisis. La crisis actual que estamos sufriendo es muy similar en su concepto. En aquel momento lo que se demostró palpablemente es que, habiendo ideas, no había modelos de negocio y unos cuantos años después sigue sin haber definición clara de modelos de negocio. Esto se ve muy claramente por ejemplo en la prensa, donde todavía no sabemos por donde van a ir las cosas. Cebrián le puso fecha al último periódico en papel, pero yo creo que todo está por ver. Por otro lado se critican a empresas como Google que ya han demostrado que hay un modelo de negocio y lo hacen porque este modelo se basa en su 98% en la publicidad ¿Cuál es el problema? ¿Alguien se ha parado a pensar que la radio se sigue escuchando, incluso más que antes, y que la televisión ya ha sido superada por Internet? Además hay otras cuestiones que no están ya directamente relacionadas con el modelo de negocio. Por ejemplo, en España sabemos cuántas personas navegan y cuántas compran a través de Internet. Con esas premisas, si tengo un negocio tendría que pensar dos veces poner una tienda on-line. No es lo mismo poner un negocio on-line en Suecia o en lugares donde viven seis meses de noche. En cambio, en EEUU, están muy acostumbrados a la compra por catálogo. Hay usos y costumbres. Todo esto lo que demuestra es que tenemos, como no puede ser de otra manera, muchas cosas por desarrollar y entre ellas efectivamente los modelos de negocio. BIT. Ya que entramos en las comparaciones, recientemente la Fundación ha publicado la décima edición de su informe anual eEspaña, un informe que se ha convertido en un termómetro de referencia para conocer el estado de implantación de la Sociedad de la Información en España. Está mal que lo diga yo, pero creo que sí. Hemos conseguido un posicionamiento que mantenemos hoy, nos hemos ido perfilando, dejando cosas que ya no eran interesantes e incorporando otras. Creo que somos una voz respetada y nos hemos demostrado además a nosotros mismos y a la sociedad que somos independientes y eso tengo que agradecérselo mucho a mi casa madre, Orange. Nunca nos han dicho lo que teníamos que escribir en el informe, el informe nunca ha intentando vender un posicionamiento y eso es importante. Además es un informe que ha sido riguroso siempre: hemos sido cuida- “Creo que hay que ser inconformista y hay que ser ambicioso sobre bases de realidad. Ambición sobre la base de saber dónde estamos y lo que somos” dosos en la selección de fuentes; hemos mostrado una preocupación por la Administración; hemos aportado análisis hechos en exclusiva para el informe; nos hemos mojado haciendo rankings; siempre hemos contextualizado los datos (por ejemplo: “este dato nos sitúa en esta posición relativa respecto al resto”)... Creo que todo eso le da seriedad y consistencia al informe. Además ya tenemos una persistencia de diez años. BIT. Declaraba en su presentación que España “no debería sentirse cómoda con esta posición intermedia” alcanzada. ¿En qué posición deberíamos sentirnos cómodos? Retomando unas declaraciones suyas del 2008, podríamos repetir el titular “se avanza, pero no lo suficiente? Pues eso es porque somos ambiciosos, ¿no? BIT. También he leído sobre ti que te declaras inconformista. Es que creo que hay que ser inconformista y hay que ser ambicioso sobre bases de realidad. Ambición sobre la base de saber dónde estamos y lo que somos. Ambición conseguible (dentro de que luego intentes cambiar la sociedad y buscar más allá de la integración, la normalización) Tengo que ser inconformista porque lo que no es inconformista es conformista. Ni este país tiene que conformarse con lo que tiene, ni la Sociedad de la Información permite que nos conformemos, ni nosotros como Fundación desde luego nos tenemos que conformar con lo que estamos ofreciendo. BIT. Y como país, en qué posición deberíamos vernos cómodos. Nuestros índices son de convergencia y no por cualquier cosa. No nos importa tanto ser los terceros o los vigesimocuartos sino la distancia con los líderes o con los países que deben ser nuestra referencia o con la media. En nuestro índice somos decimoquintos y en mejora continuada. Ya veremos ahora con la crisis qué pasa el año que viene, hemos tenido muchos fondos públicos que han ayudado y el Plan Avanza ha sido un gran empuje. Convergencia y tendencias, esas son las dos cosas importantes. La tendencia mejora. Analizas los diez últimos años y somos el tercer país que más ha crecido en Sociedad de la Información (nos pasa Portugal y Rumanía, que tenían puntos de partida muy inferiores). En cuanto a convergencia este año mi discurso ha Manuel Gimeno junto a su equipo de trabajo. sido bastante más positivo que otros años, hemos convergido con la media de la Unión Europea, eso es un objetivo conseguido. Hay menor distancia con los líderes y estamos bastante más cerca de Alemania, Reino Unido y Francia, países en los que deberíamos mirarnos. BIT. Pero este ha sido un año también de contracción del hipersector. Sí, con datos históricos, el hipersector bajó y las telecomunicaciones, que son casi la mitad del hipersector, también lo hicieron por primera vez. En una situación de crisis como la que estamos viviendo, y vamos a seguir viviendo posiblemente durante un tiempo, era lógico que hubiese una bajada. El hipersector español es un buen hipersector al que le falta músculo, como tantas cosas en nuestro país, sobre todo cuando hablamos de industria. Las crisis nos enfrentan siempre a un país carente de industria como es España. Otra variable es que se trata de un sector atomizado, que es muy típico también en este país. Somos un país de PYMES con lo cual los problemas de liquidez afectan enormemente y más en un periodo de crisis. No hay que sorprenderse de estos resultados, es cierto que pensábamos que era un sector que podía aguantar mejor la crisis, pero tiene un cierto sentido si se piensa con calma. Lo que hay que hacer es mantener, recuperar y apostar por las inversiones que permitan seguir creciendo. Esto está vinculado al asunto de nuestra apuesta de país. Yo creo que hemos llegado a un momento en el que alguien debería sentarse con quien sepa y definir qué quiere de España para dentro de treinta años, contextualizando sobre lo que serán también el resto de países dentro de treinta años. Dicen que Estados Unidos va a ser laboratorio, Asia la fábrica y nosotros ¿el parque temático? Hay que analizar dónde somos fuertes, dónde estamos posicionados para hacer fuerte esa posición, definir que tipo de sociedad queremos tener. AETIC habla de que la solución es digital, eso significaría que habría que apostar por lo digital. Yo lo que digo es que, no sé si la solución es digital pero que si no es digital no hay solución. Un cambio de modelo económico dentro de un país, ni se hace con una Ley ni se hace en un año. Esto lleva una generación. Analicemos dónde somos fuertes ¿en renovables, en contenidos digitales? (porque tenemos un idioma que hablan quinientos millones de personas y que en Estados Unidos es el segundo idioma y dentro de treinta años se hablará igual que el inglés) pues igual tengo que ir por ahí, pero no soy yo quien lo tiene que decir. Vamos a pensar qué sectores ya no tienen vida a futuro y dedicar recursos a aquellos que tienen recorrido. BIT. Parece que además eso es algo que incluso está en el discurso político, pero nadie es capaz de definir hasta qué punto o de qué manera. ¿Cuántos minutos se le dedica a la construcción de la Sociedad de la Información en España en el debate sobre el Estado de la Nación? Saquemos una conclusión. BIT. Jesús Banegas comentaba a este respecto que los datos del hipersector del 2009 ponían de relieve “la profundidad de la crisis económica, que no podrá recuperar el crecimiento y menos aún sostenerlo sin “El hipersector español es un buen hipersector al que le falta músculo, como tantas cosas en nuestro país, sobre todo cuando hablamos de industria. Las crisis nos enfrentan siempre a un país carente de industria como es España” volver a invertir en tecnología y en innovación” Jesús lo dice mejor que yo. Esto liga con el modelo de país. Una cosa es la concreta realidad de lo que es el año 2010 en el mundo (ya veremos si estamos en el furgón de cola, en el primer vagón o si esperamos otro tren) y luego está el posicionamiento del modelo económico que quieres para tu país. Definamos un modelo de país, un modelo productivo, un modelo económico. Yo creo que el hipersector y todo lo que rodea al hipersector deben de tener un posicionamiento importante, por lo tanto, hay que invertir y hay que innovar. BIT. Hablaba de las virtudes del Plan Avanza en el que parece que hay consenso generalizado sobre que ha sido un motor muy importante. Es innegable. Si analizas los datos de los últimos años se ve que ha sido un motor. Y también es innegable que se va a notar el decrecimiento en los presupuestos del Plan Avanza. Vamos a ver qué pasa en el e-España 2011 y cómo avanza el resto de la economía. En España además ha habido una gran dependencia de los fondos públicos durante toda nuestra vida. Somos un país que hemos creído mucho en la subvención, lo cual tampoco es bueno. Volviendo a lo que comentábamos dibujemos un país que se sostenga por sí solo y luego que el Estado ayude allí donde haya que ayudar, que sea “capital semilla”. BIT. Ya que nos proyectamos a futuro y saltando otra vez al área más clásica como Fundación, lo que sí parece evidente es que la evolución de la pirámide de población en España (y en el mundo occidental) camina a una sociedad en la que aumentará la masa de personas “dependientes”. ¿Estamos aplicándonos lo suficiente en este área para garantizar el bienestar de estas personas o más bien de nosotros mismos el día de mañana? La ley de dependencia es una gran Ley, conceptualmente hablando. Yo la definí una vez como una Ley “sueca” (en el sentido de que es una Ley de un país muy avanzado) pero con fondos españoles. Hay una preocupación por los ciudadanos que más lo necesitan, pero tiene muchos problemas en cuanto a la aplicabilidad y en cuanto a la financiación. “Un cambio de modelo económico dentro de un país ni se hace con una Ley ni se hace en un año. Esto lleva una generación. Vamos a pensar qué sectores ya no tienen vida a futuro y dedicar recursos a aquellos que tienen recorrido” En España ha habido una explosión enorme del tercer sector en los últimos quince años. Hemos venido a cubrir huecos que el Estado ha ido dejando. Por supuesto hay ONG que tienen que vivir también de subvenciones, pero también estamos las fundaciones que somos esa otra cara de las grandes empresas, y que ahora estamos tomando, a través de la responsabilidad corporativa, una nueva dimensión. Tengo fe en que esto no será una moda sino que será un elemento estructural en las empresas. Dentro de esto, creo que se están haciendo muchas cosas. Que se están haciendo en general bien y creo además que cada día se trabaja más para que haya una cierta profesionalización en este sector. BIT. Es una lástima no poder abordar por falta de espacio en BIT los interesantes proyectos en los que trabajáis. ¿Podemos destacar al menos alguno? Toda la información de nuestros proyectos está disponible en la página web de la Fundación. Una parte importante de los proyectos es intentar que lleguen al mayor número de personas posibles, porque además son gratuitos, así que cuidamos que la información esté siempre disponible y accesible en nuestra web. Tenemos entre otras cosas, aplicaciones para que las personas puedan descargarse en el teléfono móvil o en un ordenador, hemos sacado proyectos de cine accesible para personas ciegas, acabamos de lanzar una aventura gráfica para personas con discapacidad intelectual, nos hemos metido a productores de un corto que puede verse gratuitamente en nuestra página sobre autismo que se llama “el viaje de María” (de Miguel Gallardo)… ¡Es tan variado lo que hacemos! BIT. ¿Y cuál es el proyecto que tenéis a hora en gestación? Tenemos varios en desarrollo, por ejemplo, el año que viene lanzaremos el Pictogram Room, que es un software, que funciona como un espejo a través de un ordenador, un proyector y una webcam. Sobre la persona con autismo se va a dibujar un pictograma, que se va a mover como él se mueva, con el objetivo de que identifique que ese “picto” es él y esto permita la posibilidad de universalizar el concepto de pictograma. Una persona con autismo entiende que si quiere decir que tiene sed, puede señalar su vaso, pero puede no tener tan claro que con otro vaso el mensaje sea el mismo, o por ejemplo, si a una persona con autismo le dices: “mira aquello” puede ser que se quede mirando tu dedo. Las posibilidades educativas del proyecto son tremendas, por eso se difundirá acompañado de un centenar de actividades. BIT. Habla con verdadera pasión de su trabajo y también habla siempre bien de su equipo. Es que tengo mucha suerte. Son buenas personas, trabajan mucho y bien y aman lo que hacen. Ese es el salto entre venir a trabajar y hacer bien aquello por lo que te pagan. Muchas veces tenemos la mala costumbre de que al equipo se le nombre sólo en los brindis de Navidad y el factor humano es decisivo. No me cansaré de hablar bien de ellos.3 “¿Cuántos minutos se le dedica a la construcción de la Sociedad de la Información en España en el debate sobre el Estado de la Nación? Saquemos una conclusión”