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Informática mundial: todos contra todos
Informe Las posibilidades de desarrollo de nuestro país y nuestra informática van a depender de la mejor o peor adaptación a la dinámica competitiva en que se entremezclan las políticas gubernamentales y las estrategias empresariales. Sobre las tendencias que van a dominar la industria informática escribe MARIO UREA Industria Informática: Todos contra todos Desde nuestra anterior aproximación al estado de la industria informática ("La informática: ¿Una industria para unos pocos? "BIT 34) no han dejado de aparecer signos, a veces sorprendentes, de que toda una era se acaba. Se acaban los tiempos de desarrollo tranquilo para las grandes empresas tradicionalmente implantadas en el sector, y se abre un período de transición e incertidumbre. No solamente por la recesión que ha aparecido en una fracción importante de los mercados mundiales -y todavía nadie se explica muy claramente la causa- sino, sobre todo, por el cambio tecnológico acelerado y la largamente anunciada fusión tendencial entre informática y telecomunicaciones. Una fusión que, al limitar ineludiblemente las posibilidades de supervivencia de las empresas aisladas, está generando un sinnúmero de alianzas, compras, fusiones y, como novedad a destacaren una industria que se ha utilizado tantas veces de "escaparate" de la suficiencia de la iniciativa privada, políticas industriales, nacionales o trasnacionales, que, sin lugar a dudas, van a dibujar el futuro de las tecnologías de la información, en su sentido más industrial y menos folklórico. Europa, en su situación actual, es el punto de convergencia de muchas de las tendencias que se apuntan, presionada "por arriba" por las posiciones adquiridas por EE.UU. y Japón y "por abajo" por la presencia creciente, en los mercados menos sofisticados, de los productos de los nuevos países industrializados de interés de deshacer las ilusiones de una expansión del sector independiente de las condiciones económicas generales o de la demanda informática. Tras ocho años seguidos de crecimiento del 25% de las órdenes de compra de las empresas de semiconductores del Silicon Valley, los cierres temporales y los despidos de la alta tecnología americana meses pasados, la industria ha perdido más de 18.000 empleos, desde los 449.000 alcanzados semiconductores los efectos han estado multiplicados; desde el pasado diciembre, las industrias fabricantes de circuitos integrados han despedido en torno a un 10% de sus 200.000 trabajadores en suelo de EE.UU. (1). Y aunque todo ello tiene unas repercusiones más bien cortas a nivel general —la industria informática; representa menos del 2% del PNB de EE.UU. los ciclos producto frente a los ciclos; causas corrientemente barajadas Informe explicar la recesión, esto es, el bajón en la inversión de capital y la mala competitividad por la sobrevaloración del dólar frente a las monedas, no parecen suficientes en ignoran la evolución a largo plazo de la economía norteamericana -y también de sus sectores de alta tecnología en el sentido de la pérdida de posiciones internacionales en beneficio, sobre todo, de Japón. Deterioro de posiciones La balanza comercial en el sector electrónico ha ido empeorando para los EE.UU. desde antes del comienzo de la política de dólar sobrevalorado en 1980. Como puede observarse cuadro 2), la balanza comercia! de EE.UU. con Japón en informática y comunicaciones se ha ido deteriorando exponencialmente, pero tal deterioro esconde algunos hechos relevantes. Por una parte, los flujos comerciales en estos sectores sólo son desfavorables con Japón y los países del Sudeste Asiático, mientras que el superávit con Europa de aumentar, hasta el nivel actual de unos 7.000 millones de dólares (ver cuadro 3). Por otra parte, tales flujos ignoran la de la industria y la existencia de capacidades de producción de las subsidiarias americanas en Europa y Japón, cuyas exportaciones actúan en términos contables en favor de los países de acogida. Yen términos de la penetración foránea en el mercado americano, la ta ajena sólo ha progresado del 2 9% en 1981, al 4,2% en 198412). Pero hechas estas consideraciones, la del monopolio de telecomunicaciones americano por la desregulación del sector prever, como ya está sucediendo, un brusco acceso de los productores extranjeros a su mercado. De ahí las presiones para obtener una apertura similar de los mercados japoneses en que, por causa de la solidaridad más que por barreras aduaneras, la penetración norteamericana se haya encontrado con grandes obstáculos. La privatización del carrier japonés, la NTT, puede dar lugar a una mayor apertura en los suministros. Japón: La estrategia indirecta Frente a la agresividad que define el de las grandes empresas japonesas en campos como los componentes o la, en la informática presenta un frente exterior más matizado, por la cantidad de factores adicionales que intervienen junto a las economías de fabricación y la agilidad comercial tradicionales de los japoneses. Partiendo de jase que les presta un mercado doméstico en el que, excepcionalmente, IBM no cuenta con i cuota de mercado mayoritaria (ver cuadro 4; sólo en grandes ordenadores IBM dispone del 26% de la base instalada, frente al 25% de Fujitsu, 20,5% de Hitachi y 13% de NEC) (3), la orientación hacia los mercados exteriores se ha concentrado en algunos segmentos como los PC en Europa -últimamente arracimados en torno al estándar MSX-, periféricos y grandes ordenadores, fundamentalmente compatibles con la gama alta de IBM, en el caso de Hitachi y Fujitsu, y propios en el caso de NEC. A la sombra de IBM tiende a establecerse una división del trábalo entre EE.UU. y Japón: las empresas japonesas consiguen captar mercados de masa con rendimientos crecientes que las aseguran una cifra de negocios considerable sobre equipos de menor valor añadido (es conocida su debilidad en el desarrollo de software) mientras que los EE.UU. mantienen su supremacía en los altos de gama y en la capacidad de aprovechar sus estándares nativos en sistemas operativas y redes. Sin embargo el mantenimiento del statu quo no puede esperarse que duro mucho tiempo, y es previsible que tal división del trabajo sea impugnada por las tendencias que van a redefinir a largo plazo la industria de las tecnologías de la información. Las nuevas tendencias Una buena parte de las fuerzas que anuncian la transición tienen su origen en la desestabilización del mercado y la industria informática de EE.UU. A la recesión ya mencionada se unen unos hechos que afectan a dos de las empresas que tienen recursos suficientes para orientar y dominar el futuro de las tecnologías de la información. Primero, la apertura del monopolio telefónico de ATT acompañada del permiso de comercializar sistemas y redes informáticas y de acceder a los mercados exteriores, destacando entre todos el europeo. Segundo, la limitación de las restricciones antitrust respecto a IBM, facilitándole las compras y alianzas precisas para tratar de transferir al mercado de comunicaciones las posiciones adquiridas en el mercado informático. Ambos hechos bastarían para generar una dinámica global (ver cuadro 5), que no va a dejar de afectar a las demás empresas, e incluso a los gobiernos, conscientes de las nuevas tendencias que amenazan su soberanía. 1. La transnacionalización. Aunque la demanda de suprimir los nacionalismos "arcaicos" y las barreras que limitan la posibilidad de un mercado global tiene unos contenidos fuertemente ideológicos, ligados a los intereses de la empresa trasnacional —de cualquier país—, ello no limita la validez de la transnacionalizacion como una tendencia objetiva de la industria informática y, con más retraso, de las comunicaciones. Pero puede comprobarse que la trasnacíonalización ha afectado más a la industria que a los mercados: mientras en EE.UU., la industria informática sufría el pasado año un duro revés, en Europa el crecimiento del mercado será del 12,2% hasta finales de la década (4). La división "de facto" entre el mercado de EE.UU., el de Japón y los mil y un europeos, ha estimulado como nunca la aparición da joint-ventures, acuerdos de cooperación en marketing, o de intercambio de tecnología (ver, por ej. las recientes alianzas de las principales empresas europeas en el cuadro 6), alianzas que incluyen a socios americanos, japoneses y de la misma Europa, dentro y fuera de los programas comunitarios. La posibilidad de adaptarse a mercados distintos, de contornear las barreras proteccionistas es evidente en el caso de los fabricantes japoneses en Europa, que no disfrutan de las facilidades de IBM, que cuenta con importantes subsidiarias europeas, con producción local en muchas casos -aunque a veces ello no basta. El caso japonés es instructivo. Las principales empresas activas en la informática europea (Fujitsu, Hitachi, NEC) comercializan en toda Europa -salvo Fujitsu en España- a través de terceras panes: Fujitsu a través de acuerdos con Siemens, ICL y Amdahl, Hitachi a través de BASF, Olivetti y la subsidiaria de ÑAS en Europa, y NEC, esta sí, bajo su propio nombre y a través de Bull. En general esta estrategia de penetración por la vía falsa les ha dado buenos resultados, sin necesidad de entrar en aventuras de investigación conjunta con empresas europeas, o en fabricación local (sólo Fujitsu investiga conjuntamente con ICL, aportándole tecnología VLSI y fabrica a través de Secoinsa, V NEC dispone de dos fábricas en Europa). El final es que las empresas japonesas vendieron 1.340 millones de dólares en 1983, sobre un mercado de grandes ordenadores de 5.400 millones, en el que IBM dispone de una cuota estable del 65% (5). Y, hablando de IBM, no ha dejado de tener sus problemas trasnacionales. Su política rígida de propiedad 100% de las fábricas en todos los mercados, le han creado dificultades a la hora de penetrar en otros "establishments", sobre todo comunitarios hasta la consecución del último compromiso con la CEE, por el que IBM hacía concesiones para eliminar el peligro de un juicio ante la Corte europea. 2. La fusión anunciada de telecomunicaciones e informática. Al igual que los mercados, las industrias de telecomunicaciones e informática habían permanecido, por lo general, poco solapadas -salvo, en general, algún caso europeo poco relevante-. La separación radical -incluso por ley- entre IBM y ATT era un ejemplo definitivo. Pero entre las tendencias que han de dominar el panorama que se intenta describir, la convergencia entre ambos campos parece imparable. La tendencia hacia la digitalización y la integración de servicios, del lado de •El ámbito de los acuerdos de IBM, afecta a tas centralitas digitales (compra de Rolm por 2.500 dólares}, a la* comunicaciones digitales de larga distancia, en competencia con ATT (la participación a la rod de microondas y fibra óptica da MCI y a los 3 satélites' de Satélite Business Systems) y a las radas da valor añadido, vía de penetración natural de las empresas de informática en el negocio de las Telecomunicaciones, donde han de chocar con el monopolio, también natural, de los PTT. • Los movimientos de ATT combinan la introducción en el mercado informático con la apertura a mercados extranjeros, hasta hace poco vedados. FUENTE: The Economist, June 29,1985 y elaboración propia. Informe las telecomunicaciones, y el abaratamiento y difusión de los materiales informáticos, incluyendo las facilidades de comunicaciones, del lado de la tecnología de computadores, debilitar forzosamente cualquier tipo de barrera artificial que se pretenda erigir. Y los cambios no son exclusivamente tecnológicos. Hay una variación de las economías de escala y de los precios relativos de las diferentes facilidades que intervienen en las comunicaciones. Ello tiene consecuencias respecto al desarrollo industrial de los equipos pero también respecto al status de los servicios, hasta el momento fuertemente regulados, sobre todo en Europa. En el estado actual de la cuestión los cambios están siendo introducidos por presiones de los fabricantes de computadores que, en principio y salvo consideraciones de oligopolio, forman una industria más competitiva y orientada al mercado que la industria de tele comunicado-Las vías de penetración naturales de las empresas informáticas (como puede verse en el cuadro 5 por las alianzas de IBM) están siendo las joint-ventures sobre centralitas digitales y redes de valor añadido, aunque el campo más amplio de conflicto estará en la estandarización de las comunicaciones de datos (conflicto entre el estándar de redes de IBM, el SNA, y el internacional de la ISO, el Open Systems Interconnection) y en la relación con las redes públicas de datos, frente a los PTT. Un dato, no anecdótico, sobre este enfrentamiento es la denegación, por parte del Gobierno británico, del permiso a la recientemente privatizada British Telecom de desarrollar redes de valor añadido conjuntamente con IBM. Y parece que sólo el compromiso de IBM de soportar el estándar OSI, patrocinado también por un acuerdo de doce fabricantes europeos, ha permitido la aprobación de otra joint-venture BT-IBM sobre una red electrónica de puntos de venta y transferencias de fondo. El conflicto entre empresas informáticas y PTT sobre el "monopolio natural" de estos últimos sobre las redes de datos, e incluso sobre el control de los flujos de datos transfrontera, va a dominar los próximos años, con tendencias contradictorias hacia la desregulación o hacia el mantenimiento de políticas de protección del monopolio. 3. Los riesgos para la industria de telecomunicación. Si la fusión de informática y telecomunicación pone en peligro la prestación de servicios en régimen de monopolio por los PTT, la evolución tecnológica de la y la transmisión cada vez introduce más riesgos para el puñado de fabricantes que han suministrado a las compañías telefónicas. Incluso el desarrollo de un control de conmutación comienza a superar las posibilidades de una empresa aislada. Mientras Japón gastó 1.600 millones de dólares en desarrollar dos tipos de centrales y EE.UU. 3.500 millones para 4 tipos, los distintos fabricantes europeos enterraron 6.700 millones de dólares en no menos de 9 diferentes centrales (6). Nunca se valorará suficientemente el papel de la fragmentación de los mercados europeos en el deterioro de la industria de telecomunicaciones continental, privada de un buen dominio de las tecnologías de base (informática y componentes) y sin poder aprovechar las posibilidades de un mercado global europeo que llegará a 600.000 mí- (6) Declaraciones de Maurice English.de IT Task Forcé de la CEE recogida en Electronics August 19, 1985. Nones de dólares, según estimaciones para el año 2000 (7). De esta cifra, los dos tercios podrían corresponder a terminales y equipo relacionado (el tercio restante a redes, centrales e infraestructura de comunicaciones), y este sería un mercado natural para el despegue de (informática europea, aunque muchos ejemplo.1 muestran que las industrias europeas no escogido, en la mayoría de los casos, la europea, sino el repliegue nacional las alianzas extraeuropeas con las firmas dominantes de EE.UU. y Japón. 4. Políticas industriales. No obstante, a pesar de todo lo' dicho, cada vez es menos cierta la proclamación de libre competencia en los mercados informáticos. Las políticas industriales, los programas de investigación cooperativa organizados por los gobiernos, o por la CEE, son realidades que se entremezclan con las estrategias empresariales para determinar la relación de fuerzas futura. La intervención estatal, orientada a la ordenación de la competencia, a la organización de las reestructuraciones, o a la inyección de fondos para el desarrollo de "campeones nacionales" es una realidad que domina el comportamiento de todos los gobiernos occidentales, si bien es cierto que tales intervenciones son más dirigistas en el caso europeo que en el norteamericano, mientras que Japón es, obviamente, otro mundo. Y fue precisamente en Japón donde surgió la moda de los programas público-privados de I+O, que sólo tenían un precedente en la inyección masiva de fondos militares en las primeras décadas de la industria norteamericana de semiconductores. El Programa de la 5a Generación de Computadores, a 10 años y con 212,8 millones de dólares en presupuesto gubernamental, sirvió como pretexto para inflar la fama de intervencionista del gobierno japonés y para generar fondos para otros programas occidentales. La Iniciativa de Computación Estratégica gastará 1000 millones de dólares también en 10 años, con cargo a la Agencia DARPA del Departamento de Defensa norteamericano. La empresa cooperativa Midroelectronics and Computer Technology Corp. (MCC), presupuesta 50 millones de dólares para este año, y, en Europa, Esprit goza de unos fondos de 1.200 millones de dólares en 5 años, 50-50 entre los gobiernos y las empresas participantes. Pero este tipo de programas cooperativos entre empresas se ha mostrado más como un problema en busca de solución, que como la solución misma. La participación de multinacionales como IBM, ATT, Digital Equipment Corp. e ITT en Esprit ha generado la desconfianza de las empresas europeas, aunque de los 300 millones de dólares asignados por la CEE y los participantes para esta fase del programa, menos del 2% irá a multinacionales no europeas (8). Además hay serias objeciones respecto a la capacidad de la burocracia comunitaria para mediar en temas de alta tecnología, aunque no pueda negárseles el voluntarismo de lanzar programas como FAST, ESPRIT o RACE. De cualquier modo, sí se observan las trayectorias industriales de las principales empresas europeas, mal que bien ofrecen una base tecnológica apropiada (ver cuadros 7 y 8) a condición de que se eliminen los obstáculos artificiales entre países europeos. Iniciativas como el Centro Europeo de Investigaciones sobre Computadores (ECRC) creado por Siemens, ICL y Bull para realizar investigación precompetitiva sobre Software avanzado e Inteligencia Artificial, o como el pacto de estandarización y soporte de Unix y el estándar OSI por gran parte de los fabricantes europeos, abren el camino al desarrollo de la solidaridad intraeuropea frente a las tendencias de dispersión. Conclusa Dentro del marco global descrito, el papel de la industria española relacionada con las tecnologías de la información se está redefiniendo en España (orientación dominante del PEIN hacia los acuerdos de fabricación multinacional, reorientación de la División de E.l. del INI hacia negocios de Defensa, fundamentalmente, nuevo papel de Fujitsu-Secoinas, 24-BIT "débilmente acoplada" con el grupo industrial de Telefónica...), con las estrategias de las gran des multinacionales interesadas, por distinta razones, en la localización en nuestro país. El resultado, si se atiende a las cifras de producción y mercados, es un crecimiento notable durante 1984 en el subsector informático y telemático: las exportaciones aumentaron un 282%, y la producción un 163% (9). Pero -y esto a título de opinión- estas cifras encubren -de forma brillante, eso sí- la virtual al desarrollo de una industria nacional de computadores, siquiera francotiradora en los propios mercados del país. Y se ha renunciado por la vía de los hechos (prioridad de los acuerdos multinacionales) y de los no hechos (con la indecisión, por ej., para materializar programas como Atenea, que podrían haber supuesto una buena aplicación del ciclo: elaboración píiblic; de especificaciones -concurrencia de proyectos— desarrollo de producto para un n cado mínimamente asegurado. La renuncia del intervencionismo público ha conducido, en loables- de redescubrir el ordenador personal de IBM... La entrada en el Mercado Común va a confrontar esta realidad con unas condiciones adversas, aunque cambiantes. La orientación previsible de las instancias comunitarias es la de forzar o estimular de algún modo la apertura de los mercados públicos favoreciendo a las empresas europeas, en detrimento de las empresas de fuera del Continente. La mayoría de los gobiernos europeos, ante los riesgos de estas tendencias integradoras para su mercados domésticos, han acompañado la participación en los programas cooperativos europeos con programas nacionales (Alvey en GB, el proyecto MARISIS sobre supe i computado res en Francia, ...) de alcance a veces muy superior y de compromiso más definido. En España parece que no se está dispuesto a poner recursos humanos y materiales para recorrer la "curva de aprendizaje" durante 3, 5 o 10 años. Aunque puede discutirse si el desarrollo de equipos puramente de proceso de datos, o de microinformática competitiva en precio, se llega ya tarde, lo que sigue siendo estratégico, por su efectos sobre el resto de la industria, es de-minar al menos los apartados fundamentales "saber hacer" software de base, o informática de control, o tecnología de redes locales y ello sólo es efectivo "haciendo" todas estas cosas, y cuanto antes mejor. Y si las estructuras fallan, se cambian las estructuras.
30 oct 2015