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"Marque F de Frankenstein"
Marque F de Frankenstein Un cuento de Arthur C. Clarke A las 01,50, por el meridiano de Greenwich, del 1 de diciembre de 1975, los teléfonos de todo el mundo empezaron a sonar rápidamente. Un cuarto de billón de personas cogieron sus receptores para escuchar durante unos segundos con fastidio o perplejidad. Los que fueron sacados de la cama a media noche pensaron que les llamaba algún amigo ausente por la red telefónica vía satélite inaugurada deslumbrante publicidad el día oyeron ninguna voz sólo un sonido que a muchos les pareció el rugido de la mar a otros, la vibración de cuerdas de un arpa rozadas por el viento. Hubo muchos otros a quienes les recordó un ruido secreto que escucharon cuando eran niños el de los latidos de la sangre a través de las venas, cuando se ponían una caracola en el oído. Fuera lo que fuese, no duró más de veinte segundos. Luego fue por la señal de Los abonados del mundo soltaron una maldición, murmuraron Una equivocación, y colgaron. Algunos trataron de llamar a la central para protestar, pero la parecía estar muy cargada. Unas horas después todos hablan olvidado el incidente. salvo aquellos cuyo trabajo consistía en velar por estas cosas. En la Oficina de Investigación de Comunicaciones se estuvo discutiendo el tema toda la mañana. A la hora de comer la discusión aún no perdido virulencia, cuando los hambrientos ingenieros entraron en la pequeña cafetería que había al otro lado de la calle. Sigo pensando dijo Willy Smith, el especialista en electrónica del estado sólido que ha sido un flujo momentáneo de corriente, ocasionado por la puesta en funcionamiento de la red de satélites. Evidentemente, tiene que relacionado con los satélites convino Jules Reyner, diseñador de circuitos. Pero Por qué el retraso Los satélites entraron en funcionamiento a las doce de la noche, y las llamadas se produjeron dos horas más tarde como todos, desgraciadamente, sabemos bostezó violentamente. Qué crees tú, doctor preguntó Bob Andrews, programador de computadoras. Has estado muy callado toda la mañana. Seguro que tienes alguna. El doctor John Williams, jefe de la División de Matemáticos, se removió incómodo. Sí dijo. La tengo. Pero no la tomaréis en serio. No importa. Aunque sea extravagante como las historias esas de ciencia ficción que sueles BIT93, puede que nos sirva de alguna orientación. Williams se ruborizó, pero no mucho. Todos conocían sus relatos, y él no se avergonzaba de haberlos escrito. Al fin y al cabo habían sido recopilados en forma de libro el remanente se vendía a cinco chelines el ejemplar todavía le quedaban unos doscientos. Muy bien dijo, trazando rayas sobre el mantel. Es algo sobre lo que he estado dando vueltas durante años. Os habéis parado a considerar alguna vez en la analogía que existe entre una central telefónica automática y el cerebro humano. Quién no ha pensado en eso rió uno de los oyentes. Esa idea debe datar de los tiempos de Graham Bell. Posiblemente. original. Lo que sí digo es que ya es hora de que empecemos a tomarla en serio miró de reojo los tubos fluorescentes que colgaban sobre la mesa era necesario tenerlos encendidos en este brumoso día de invierno. Qué le pasa a esa dichosa luz. Hace cinco minutos que no cesa de parpadear. No te preocupes por eso. Probablemente se ha olvidado Maisie de pagar el recibo. Oigamos algo más sobre tu teoría. En su mayor parte no es teoría es un hecho comprobado. Sabemos que el cerebro humano es un sistema de conmutadores, las neuronas, conectados entre si de un modo muy complicado mediante los nervios. Una central telefónica automática es también un sistema de conmutadores, selectores y demás, conectados por medio de cables. De acuerdo dijo Smith. Pero esa analogía no te puede llevar muy lejos. No hay cerca de quince billones de neuronas en el cerebro Su número es muy superior al de los conmutadores automáticos. La respuesta de Willians fue interrumpida por el estampido de un reactor que sobrevoló a baja altura. Tuvo que esperar a que la cafetería dejara de vibrar para poder proseguir. Nunca les había oído volar a Andrews. Creía que estaba prohibido. Y lo está, pero no te preocupes, el control del aeropuerto de Londres les echará el guante. Lo dudo dijo Reyner. Han sido precisamente los del aeropuerto quienes han situado al Concorde en disposición de tomar tierra. Aunque yo tampoco les había oído volar tan bajo. Me alegro de no ir a bordo. Vamos o no vamos a terminar preguntó Smith. Tienes razón en eso de los quince billones de neuronas del cerebro humano prosiguió Williams con determinación. Y está el quid de la cuestión. Quince billones parece un número muy grande, pero no lo es. Allá por el año 1960 había en el mundo un número muy superior de conmutadores automáticos. Hoy debe de haber aproximadamente Comprendo dijo Reyner lentamente. todos son capaces de establecer plena interconexión, dado que han entrado en servicio los enlaces vía satélite. Exactamente. Durante un momento hubo silencio, Déjame plantearlo claramente dijo Smith. Estás sugiriendo que el sistema telefónico del mundo es ahora un gigantesco cerebro, antropomórficamente. Yo prefiero concebirlo en términos de masa crítica Williams extendió las manos ante sí con los dedos parcialmente cerrados. Supongamos que aquí hay dos masas de U235. Mientras las tengamos separadas nada sucederá. Pero si las juntamos unió su acción a las palabras, obtendremos algo muy distinto a una masa más grande de uranio. Tendremos un agujero de media milla de ancho. Lo mismo ocurre con nuestras redes telefónicas. Hasta hoy han sido considerablemente independientes y autónomas. Pero ahora, de repente, se han multiplicado, se han combinado las ello hemos alcanzado el puní crítico. Y qué significa exactamente la palabra crítico en este caso preguntó Smith. A falta de otra mejor. conciencia. Extraña especie de conciencia dijo Reyner. Qué utilizaría como órganos de los sentidos Bueno, todas las instalaciones de radio y televisión del mundo proporcionarle información por medio de sus líneas terrestres. Eso le daría algo en qué pensar Luego contaría también con los datos almacenados en todas las computadoras tendría acceso a ellas. así como a las bibliotecas electrónicas, a los sistemas de seguimiento de radar, a los aparatos de control de los talleres automáticos. Ah, le sobrarían órganos sensoriales No podemos ni imaginar cómo sería su representación del mundo, pero habría de ser infinitamente más rica y compleja que la nuestra. Concedido todo eso, porque es una idea entretenida dijo Reyner Pero Qué podría hacer, aparte de pensar No podría ir a ninguna parte carecería de miembros. Para qué iba a querer desplazarse Estaría ya en todas partes Y cada una de las piezas de los equipos de control remoto del planeta podría actuar como miembro. Ahora entiendo esa demora intervino Andrews, La mente fue concebida a las doce de la noche, pero no ha nacido hasta la una cincuenta de esta madrugada. El sonido que nos ha despertado a todos era el llanto suyo al nacer. Su intento de parecer chistoso no resultó del todo convincente, y nadie se rió. Arriba, las luces continuaban su molesto parpadeo, que parecía empeorar. A continuación fueron interrumpidos desde la entrada de la cafetería, al hacer su ruidosa aparición, como era habitual en él, Jim Small, del suministro de energía. Mirad esto, muchachos dijo, haciendo una mueca y ondeando una hoja de papel delante de sus colegas. Soy rico. Habéis visto alguna vez un saldo bancario como éste El Dr. Williams cogió la notificación, miró las columnas de números y leyó en voz alta. Cr. 999.999.897,87. No tiene nada de extraño prosiguió, por encima del regocijo general. Yo diría que significa un descubierto de ciento dos libras la computadora ha cometido un ligero desliz y ha añadido once nueves. Esa clase de errores suceden continuamente desde que los bancos adoptaron el sistema decimal. Lo sé, lo sé dijo Small, pero no me estropeéis la gracia. Voy a ponerle un marco a esta notificación. Qué pasaría si presentara un cheque de unos cuantos millones apoyándome fuerza legal de este papel Podría demandar al Banco si me lo rechazaran contestó Reyner. Te apuesto a que los bancos han pensado en eso desde hace años, y que se protegen añadiendo unas palabras en letra pequeña en alguna parte. Pero, a propósito, cuándo has recibido esa notificación —En el correo de este mediodía. Me lo mandan directamente el despacho para que mi mujer no tenga necesidad de verlo. Eso significa que ha sido computado esta mañana. Evidentemente, después de la medianoche. Adonde quieres ir a parar Y a qué vienen esas caras largas Nadie le contestó. Había soltado una nueva liebre, y los sabuesos estaban en plena persecución. Conoce alguno de vosotros los sistemas de banca automatizada preguntó Smith. Y cómo están enlaza 94Brr Como lo está todo en estos tiempos dijo Andrews. Todos van a la misma red las computadoras se hallan conectadas entre en e mundo entero. Te has anotado un tanto, John. Si hubiera un problema real, éste seria uno de los primeros lugares en que yo esperaría que apareciese. Además del sistema Nadie ha contestado a la pregunta que he formulado antes de que llegara Jim se quejó Reyner. Qué es lo que podría hacer, efectivamente, esta Sería benévola, hostil, indiferente Se dada cuenta siquiera de que existimos O consideraría las señales electrónicas de las que se vale como la única realidad Veo que estáis empezando a creerme dijo Williams con cierta sonrisa de satisfacción. Sólo testar a tu pregunta con otra Qué hace un recién nacido pedir alimento miró hacia las luces parpadeantes. Dios mío dijo lentamente, como si acabara de ocurrírsele un pensamiento terrible. Sólo hay un alimento necesario para ella la electricidad. —Esta tontería está durando demasiado dijo Smith. Qué demonios pasa con comida Hace ya veinte minutos que la hemos pedido. Todos le ignoraron. Y luego dijo Reyner, cogiendo el tema por donde Williams lo había dejado a mirar a su alrededor y a extender sus brazos. De hecho empezaría a jugar como cualquier crío. Y los crios lo rompen todo dijo alguien en voz baja. Le sobrarían juguetes, bien lo sabe Dios. Ese Concorde que nos ha sobrevolado hace un momento, por ejemplo. Las cadenas de producción automatizada. Las luces de tráfico de nuestras calles. Es gracioso que menciones eso dijo Small. Acaba de ocurrir algo en el tráfico ha estado parado lo menos diez minutos. Ha debido haber un embotellamiento fenomenal. Sospecho que ha habido un incendio en alguna parte. He oído el coche de bomberos hace un instante. Yo he oído dos y algo que pareció como una explosión por la zona industrial. Espero que no haya sido nada Maisie Por qué no traes unas velas Aquí no vemos ni torta Ahora que recuerdo, aquí tienen cocina eléctrica. Tendremos que conformamos con una comida tría, si acaso. Al menos podemos leer el esperamos. Acaba espera salir ése que traes, Jim Sí. No he tenido tiempo de echarle una mirada. Pues si parece que ha habido un montón de extraños accidentes esta mañana se han atascado las señales ferroviarias, han reventado las tuberías del agua por un fallo en las válvulas de seguridad, ha habido docenas de quejas por las llamadas equivocadas de anoche. Volvió la página mente en silencio. quedó súbita Qué pasa Sin decir palabra, Small extendió el periódico. Sólo tenía sentido la primera página. Las del interior, columna tras columna, no eran sino una sarta de errores de imprenta con unos cuantos anuncios diseminados aquí y allá, formando pequeños islotes de cordura en un océano de incoherencias. Evidentemente, habían sido ordenados en bloques separados y habían escapado a la confusión en que se hallaba sumido el texto que los rodeaba. Conque a esto nos ha conducido la tipografía a la larga distancia y la autodistribución gruñó Andrews. Me temo que la prensa londinense ha puesto demasiados huevos en la cesta electrónica. dijo Williams solemnemente, Y nosotros también. Si se me permite intercalar unas palabras para detener a tiempo la histeria que parece infectar esta mesa dijo Smith con voz alta y firme, me gustaría puntualizar que no hay porqué preocuparse aun cuando la ingeniosa fantasía de John fuera cierta. No tenemos más que desconectar los satélites y estaremos nuevamente donde estába Lobotomía prefrontal murmuró Williams. Ya había pensado en eso. En Ah, sí Cortar una tajada de cerebro. Evidentemente, eso zanjaría el problema. Como es natural, resultaría caro y tendríamos que volver a enviarnos unos a otros los telegramas personalmente Pero sobreviviría la civilización. No muy lejos sonó una explosión corta y seca. No me gusta esto dijo Andrews nervioso. Oigamos lo que dice la BBC. Acaban de empezar las noticias de la Cogió su cartera y sacó una radio de transistores Inesperado número de accidentes industriales, así como el inexplicable lanzamiento de tres salvas de misiles teledirigidos desde las instalaciones militares de los Estados Unidos. Varios aeropuertos han tenido ser suspendidos al tráfico a causa del comportamiento errático del radar, y los bancos y casas de cambio han cerrado debido a que los sistemas de información se han vuelto muy poco fiables que me lo digan a mí, murmuró Small, mientras los demás le siseaban para que callara. Un momento, por favor tenemos noticias de última hora aquí están. Se nos acaba de informar que se ha perdido todo control sobre los satélites de comunicación recientemente instalados. Ya no responden a los mandos de la Tierra. Según el La BBC se perdió en el aire la onda se dejó de oír. Andrews cogió el botón de sintonía y dio vueltas al dial. El éter estaba en silencio en toda la banda. Luego, dijo Reyner con una voz que no estaba lejos de la histeria Esa lobotomía prefrontal era una buena idea, John. Lastima que el Bebé haya pensado también en ella. Williams se puso lentamente de pie. Volvamos al laboratorio dijo. La respuesta debe de estar en alguna parte. Pero sabía que era muy tarde. Para el homo sapiens, el timbre del teléfono había sonado. Junio 1963 Nora sol publicado en España por Alianza Ed. Derechos
30 oct 2015