Prof. Dr. Ingeniero D. José Arto Madrazo Académico de la Real Academia de Doctores De acuerdo con las disposiciones del citado Convenio de Montreux, el Ministro de Información y Turismo designó la delegación española en la Conferencia en la Orden Ministerial que se incluye a continuación: En uso de mis atribuciones, de conformidad con la propuesta del Director General de Radiodifusión y Televisión, y lo estipulado en el Capítulo 5°, Número 630 del Reglamento General anexo al Convenio Internacional de Telecomunicaciones de Montreux (1965) he dispuesto, que la delegación de España en la primera sesión de la Conferencia Administrativa Regional de Radiodifusión en Ondas hectométricas y kilométricas, que tendrá lugar en Ginebra (Suiza) del 7 al 26 de Octubre del año en curso, quede constituido de la forma siguiente: Jefe de la Delegación: Prof. Dr. Ingeniero, Don José María Arto Madrazo. Delegados: Dr. Ingeniero de Telecomunicación, Don José de Paula Pardal. Dr. Ingeniero de Telecomunicación, Don Valentín Quintas Castaños. Dr. Ingeniero de Telecomunicación, Don Lorenzo Chamorro Santa Cruz. Ingeniero de Telecomunicación, Don Isidoro Alonso Martínez. Lo que me es grato en comunicarle a fin de acreditar dicha Delegación, quedando facultado el Jefe de la misma para firmar las Actas finales. Madrid, 30 de Septiembre de 1974 De conformidad con las estipulaciones del Convenio indicadas el día 6 de octubre de 1974, se reunieron en la sede de la UIT los jefes de las delegaciones que participaban en la Conferencia que eligieron por unanimidad, por ser el jefe de delegación de edad más avanzada, DECANO de la Conferencia, al Jefe de la delegación española, que ya había ostentado dicho cargo en la Asamblea Plenaria del Comité Consultivo Internacional de Radiocomunicaciones (CCIR) celebrada en Ginebra del 15 al 26 de julio de dicho año, a quien correspondía presidir la sesión inaugural pronunciando en nombre de su país el discurso de apertura. De esta forma quiso el Destino que correspondiese a ESPAÑA, que no había sido invitada a participar en la Conferencia de Copenhague, que aprobó el Plan de su nombre, presidir la inauguración de la Conferencia que había de derogarle y al autor la satisfacción de que la lucha que había sostenido en defensa de los intereses de la radiodifusión española, desde la reincorporación de nuestro país a la UIT en la Conferencia de Plenipotenciarios de la UIT de Buenos Aires (1952) contra el Plan de Copenhague, había llegado a buen fin. Seguidamente la junta de jefes de delegación bajo mi presidencia procedió a redactar el orden del día de la sesión inaugural, la estructura de la Conferencia y las propuestas de nombramiento de Presidentes y Vicepresidentes de las diferentes Comisiones que habían de someterse a la primera sesión plenaria. El día 7 de octubre de 1974, se procedió bajo mi presidencia a la apertura de la Conferencia en la que pronuncie el siguiente discurso, que por su trascendencia política e histórica voy a reproducir a continuación: Señor Secretario General, Señoras y Señores: Es un honor para mi país y para mí personalmente dirigirme a los Sres. Delegados, en cumplimiento de lo dispuesto en el núm. 662 del Reglamento General anexo al Convenio Internacional de Telecomunicaciones de Montreux, para proceder a la apertura de esta primera sesión de la Conferencia Administrativa Regional de Radiodifusión en ondas hectométricas y kilométricas, Conferencias que tradicionalmente vienen reuniéndose en este maravilloso país que es SUIZA, con excepción de la que tuvo lugar en Copenhague en 1948, en la que España no participó por causas ajenas a su voluntad. La natural evolución en los últimos años, el respeto y la estrecha colaboración de todos los países amantes de la Paz ha hecho posible que nos encontremos en este salón, en el seno de la U.I.T., las delegaciones de Estados de las Regiones 1 y 3, en una Reunión de expertos técnicos, deseosos de establecer unas normas de planificación basadas en los estudios del C.C.I.R., de la IFRB, en las experiencias de nuestras Administraciones y en los trabajos de las Organizaciones Internacionales que en las distintas Regiones se preocupan de los problemas de la Radiodifusión. Como saben los Sres. delegados la U.I.T., al igual que el edificio de su sede actual que tenemos ante nosotros, se ha constituido por etapas. La cimentación de la U.I.T. se inició el 17 de Mayo de 1865, al ser firmado en París el Convenio de este nombre, por veinte Estados soberanos y constituir la Unión Telegráfica Internacional. Merecen un recuerdo los Convenios siguientes de la Unión Telegráfica: de Viena (1869), Roma (1871) y, en especial, de San Petesburgo (1875) que estuvo vigente sin modificar durante cincuenta y siete años y que sirvió de modelo para el Convenio y Reglamento de Radiocomunicaciones de Berlín (1906), en que se constituyó la Unión Radiotelegráfica, continuando así la estructuración de las Telecomunicaciones. Fue precisamente en mi país, cuando por invitación del Gobierno español, para que se reuniesen simultáneamente la Conferencia Telegráfica Internacional y la Conferencia Radiotelegrafía Internacional, donde se llegó al primer Convenio único de Telecomunicaciones naciendo de esta forma en Madrid, en 1932, la Unión Internacional de Telecomunicaciones. Si les recuerdo estas circunstancias históricas, que gran parte de los Sres. Delegados ya conocen, es porque también en la citada Conferencia de Plenipotenciarios de Madrid, fue donde surgió la necesidad de una Conferencia Europea para establecer un Convenio de Radiodifusión, al conocerse la existencia de estaciones radioeléctricas al margen del cuadro de distribución de frecuencias. En una lista preparada por la Unión Internacional de Radiodifusión (U.I.R.), predecesora de la actual Unión Europea de Radiodifusión (U.E.R.), se reveló que había en Europa 32 estaciones de radiodifusión que utilizaban frecuencias fuera de banda y el asunto de distribución de frecuencias fue sometido a la Conferencia de Madrid, decidiéndose en un protocolo adicional al acta de la Conferencia, la convocatoria, composición y las atribuciones de una Conferencia de Gobiernos de la Región Europea que tendría como fin establecer un Acuerdo y un Plan para la atribución de frecuencias a las diversas estaciones de radiodifusión de esta Región, que fijaría las modalidades de empleo de las frecuencias así atribuidas, que debería celebrarse antes de la entrada en vigor del Reglamento General de Radiocomunicaciones de Madrid. En dicho protocolo se establecía, además, que cualquier Gobierno de un país extra-europeo, tendría la facultad de hacerse representar en la Conferencia europea y que, asimismo, a su petición, podrían ser admitidos, con carácter consultivo, los Organismos Internacionales siguientes: U.I.R. (Unión Internacional de Radiodifusión). C.I.N.A. (Comité Internacional de Navegación aérea). C.I.R.M. (Comité Internacional Radiomarítimo). U.R.S.I. (Unión Radio Científica Internacional). International Shipping Conference. Como consecuencia de este Protocolo adicional, se reunió en Lucerna en 1933, la primera Conferencia de Radiodifusión que estableció un Convenio y un Plan anexo, que llevan el nombre de esta ciudad situada al borde del Lago de los Cuatro Cantones, que fue firmado el 19 de julio de 1933. Al clausurar la Conferencia de Lucerna, el Decano de la misma, el Sr. Gran Oficial G. CNEME (Italia), que durante muchos años fue nuestro Decano en todas las Conferencias de la U.I.T., aludió a que se iba a firmar, en realidad, una carta constitucional de la radiodifusión europea, punto de partida de todo futuro desarrollo de este servicio. Debemos recordar que en 1933 Europa contaba con 257 emisoras con 3.260 kW., en tanto que hoy sólo en la Zona Europea de Radiodifusión existen del orden de 1.390 con 47,1 Megavatios a las que hay que añadir unas 900 en la Zona Africana con 18,2 Megavatios y las de la zona asiática. El Convenio de Montreux (1939), que habría de reemplazar al de Lucerna, como Vds. saben, no llegó a entrar en vigor debido a las tristes circunstancias que se daban en Europa en el momento en que debía haberlo hecho. El siguiente Convenio de Copenhague (1948), a pesar de los buenos deseos del país invitante para ordenar la radiodifusión en la Zona Europea de Radiodifusión, nació en precario. Basta leer las declaraciones que figuran anexas, para comprender que dicho Plan que se elaboró en la Conferencia sin-la participación de España y sin conocer sus necesidades; en la que Alemania estuvo representada por los países que entonces la ocupaban y en la que de los Estados asistentes no firmaron el Convenio: Austria, Egipto, Siria, Islandia, Suecia y Turquía y otros diecinueve países hicieron reservas al mismo, en el momento de la firma, no podía llegar a ser una solución. La Conferencia Africana de Radiodifusión por ondas kilométricas y hectométricas celebrada en Ginebra en 1966, ya señaló en su Resolución núm. 4, la necesidad de la coordinación del Plan Africano de Radiodifusión con los países de la Región 3 y los de Oriente Medio que no pertenecen a la Zona Europea de Radiodifusión, invitando a las administraciones de estos países a estudiar la cuestión y a que considerasen la posibilidad de adoptar para sus estaciones de radiodifusión por ondas hectométricas, canales cuyas frecuencias centrales sean las mismas que las utilizadas en las Zonas Africana y Europea de Radiodifusión. Es por ello, que nos encontramos aquí reunidos dispuestos a entrar en una nueva etapa. Ahora se trata, no de la carta constitucional de la radiodifusión europea, sino de una carta constitucional regional de la radiodifusión para las Regiones 1 y 3. Hemos de fijar aquí, en esta primera reunión de la Conferencia, las bases técnicas que nos permitan alcanzar aquella meta. No cabe duda que hemos de vencer muchas dificultades dadas las diferencias de criterios técnicos existentes en nuestras Regiones, pero hago votos porque podamos llegar a soluciones constructivas que puedan satisfacer, en gran parte, a todas las delegaciones. El número de canales de que disponemos actualmente para la radiodifusión en ondas kilométricas y hectométricas en las bandas atribuidas en el Reglamento de Radiocomunicaciones, a todas luces es insuficiente, pero no existe posibilidad ni está en nuestras manos la ampliación de estas bandas a expensas de otros servicios radioeléctricos y aunque el propio desarrollo de la técnica nos da medios para aumentarlos, hemos de ser prácticos y adoptar soluciones prudentes si efectivamente tenemos deseos de llegar a una planificación eficaz en la Conferencia. La importancia de la radiodifusión sonora como medio de comunicación social, está en el ánimo de todos y no necesita ningún comentario especial, pero si bien nuestro mandato está limitado a los problemas técnicos que se plantean en lo que pudiéramos llamar bandas "clásicas" de radiodifusión sonora, en las que nacieron, por decirlo así, todos los servicios de radiodifusión y en las que todos los países, sin excepción, tienen derecho a ubicar parte de sus servicios de radiodifusión, no podemos olvidar que existen otras bandas de frecuencias, algunas como las bandas de ondas métricas y decimétricas, que pueden precisar también de una reestructuración y otra, como la banda de 12 GHz pendiente de planificación. Recientemente, hace aproximadamente un año, la Conferencia de Plenipotenciarios de Málaga-Torremolinos se hizo eco de los deseos de las Administraciones de la Zona Europea de Radiodifusión, que fueron apoyados por los de otras zonas de que se convocase una Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones, encargada de la planificación del Servicio de Radiodifusión por Satélite en la banda de 12 GHz, teniendo en cuenta que otros servicios radioeléctricos, entre ellos la radiodifusión terrenal, no podrán desarrollarse en esta banda en tanto no se lleve a cabo aquella planificación, acordándose que se celebre la Conferencia a más tardar, en el mes de abril de 1977. Es también conocida la preocupación de la UNESCO por los problemas de la radiodifusión directa desde satélites, cuyos primeros ensayos con fines educativos, para recepción comunal, se está realizando en los Estados Unidos de América y la propia Conferencia de Plenipotenciarios de Málaga-Torremolinos, aprobó otra resolución encargando al C.C.I.R. el estudio de los problemas técnicos y de explotación con miras a establecer estaciones terrenas de pequeña capacidad y los correspondientes sistemas de satélites para satisfacer las necesidades de los países de menor desarrollo económico. Todos estos antecedentes nos llevarán a meditar la forma de resolver los problemas que actualmente tiene planteados la radiodifusión sonora. Permítanme ustedes que en este momento de mi intervención casi final, pida a todos los delegados la mayor comprensión para tener presentes en la planificación las necesidades de los nuevos países surgidos de la política descolonizadora de la posguerra que ha permitido a viejos y nuevos pueblos, salir de una realidad sin personalidad ni perspectivas y alinearse entre los países libres del Mundo. No siempre los colonizadores atendieron las necesidades de los pueblos sometidos y, en orden a la radiodifusión fueron frecuentes los casos de frecuencias atribuidas, más en razón de las concentraciones urbanas de colonos, que en las ciudades' de amplia población nativa. Están muy lejos los tiempos de la Conferencia de Copenhague, sobre el mapa de los restos de una Europa aún atribulada por las desgracias de la guerra, desgracias que afectaron también a otros países africanos y asiáticos. Es una novedad que en estas Conferencias se encuentren presentes los genuinos representantes de naciones semiocultas en Conferencias anteriores, que ahora dan al mundo ejemplo de madurez política. Para estos países como para los que, por una u otra razón, estuvieron ausentes de las decisiones de Copenhague y por ello se vieron obligados a montar su propia radiodifusión, solicito de todos la mayor comprensión y un cordial afecto. A pesar de que tendremos muchas dificultades que vencer, el espíritu de colaboración de todas las delegaciones presentes me hace sentirme optimista y espero que llegaremos a un entendimiento en todos los principios técnicos que tenemos aquí que fijar. Antes de terminar, debo agradecer la excelente cooperación que nos han prestado -y continuarán haciéndolo- el C.C.I.R., la I.F.R.B. y los observadores aquí presentes de las Organizaciones Internacionales de Radiodifusión. Declaro abierta la primera sesión de la Conferencia Regional de Radiodifusión. La primera Reunión de la Conferencia que, en realidad, es una reunión de expertos técnicos, se encontró desde el principio, dividida en cuatro grupos perfectamente diferenciados: Europa occidental. Europa oriental. Países asiáticos y Australasia. África. Con excepción del grupo a), que presentó unos trabajos muy concretos, resumen de lo realizado durante varios años en la Conferencia Europea de Correos y Telecomunicaciones (CEPT) y por la Unión Europea de Radiodifusión (UER), con el mejor deseo de conseguir un Plan basado en el derecho de todos los países a la distribución equitativa de frecuencias, el resto de los grupos no presentó ningún trabajo técnico y, únicamente, basó sus intervenciones en consideraciones políticas tendentes en general a mantener el "statu quo" y de oposición a la adopción de normas técnicas equitativas. Europa occidental, proponía las bases técnicas para elaborar un nuevo Plan basado en una separación de canales de 8 KHz-, lo que permitiría que los 121 canales de que entonces se disponía para Europa, África y Asia, pasaran a ser 134, con incremento de 13 canales, estimando que de esta forma, podría mejorarse sensiblemente la situación actual y eliminarse muchas interferencias. Los países de Europa oriental, proponían un Plan con separación uniforme de canales de 9 KHz. Análoga posición tomaron los países africanos. Ello supone la pérdida de un canal en relación con la situación existente. Los países asiáticos proponían una separación de canales de 10 KHz, lo que obligaba a una disminución de 13 canales en el nuevo Plan, en relación con el de Copenhague. Las discusiones sobre este tema, que era uno de los más importantes de la Conferencia, han durado hasta el final, incluso en sesiones nocturnas hasta que después de muchas consultas entre representantes de las diferentes Regiones, los países asiáticos se pasaron a la tesis de los países africanos y de Europa oriental, llegándose en el último momento, a una fórmula de compromiso que puede resumirse en la forma siguiente: La mayoría de las Administraciones se han pronunciado en favor de un Plan basado en una separación de 9 kHz. Que, no obstante, una importante minoría de Administraciones (Europa occidental), prefieren un Plan basado en una separación de 8 kHz. En consecuencia resuelven: Que conviene que la segunda sesión de la Conferencia establezca un Plan para las Regiones 1 y 3 (Europa, África y Asia) con una separación de 9 KHz (120 canales). Que si la mayoría de las Administraciones representadas en la segunda sesión, estimaran sin embargo, tras un examen detenido que el proyecto del Plan no les da satisfacción, la Conferencia podría considerar la posibilidad de elaborar un Plan fundado en una separación distinta de canales (tal como era el deseo de Europa occidental). Otro tema de gran interés para fijar las normas para la preparación del Plan, que dio motivo a numerosas intervenciones de la delegación española fue que algunos de los firmantes del Plan de Copenhague querían que se diese prioridad a las asignaciones registradas en la IFRB llegándose, por fin, con el apoyo de los países africanos, a establecer el principio de que todos los países, grandes y pequeños, tienen los mismos derechos y que la aplicación del nuevo Acuerdo y sus Plan anexo han de satisfacerse en la medida de lo posible las necesidades de todos los países en desarrollo. Se fijaron los criterios técnicos y de explotación para la preparación del Plan y que deberían utilizarse en la aplicación del Acuerdo, adoptándose nuevas definiciones como las de: canal: parte del espectro igual a la banda necesaria para la emisión caracterizado por el valor nominal de la frecuencia portadora. canal de baja potencia (CBP): canal con una p.r.a.v. máxima de 1 kw (f c m de 300 V). fuerza cimomotriz (f.c.m.): producto de la intensidad de campo eléctrico creado por una estación transmisora en un punto dado del espacio, por la distancia de ese punto a la antena. Se expresa en voltios por el mismo número que la intensidad del campo eléctrico en mV/m a 1 km. Se adoptaron: Las curvas de la Recomendación 368-2 del CCIR para determinar la intensidad de campo de la onda de superficie. Los métodos de previsión de la intensidad de campo de la onda sono-esfénca entre 150 kHz y 1.605 kHz. Las relaciones de protección en el mismo canal y en el canal adyacente. El valor mínimo de la intensidad de campo para superar el ruido natural en las distintas zonas de las Regiones 1 y 3. Elcampo nominal utilizable en las distintas zonas de las Regiones 1 y 3. La intensidad de campo utilizable en rresencia de un conjunto de transmisiones. Los valores límites de la distancia para la planificación de los canales de baja potencia. Las tolerancias aplicables a la ubicación de los transmisores en ondas hectométricas y kilométricas. Y por último se discutió la fecha en que debían presentarse las peticiones de frecuencia para la segunda reunión de la Conferencia, llegándose al acuerdo de que: Las Administraciones deberán presentar sus solicitudes de frecuencias en el plazo más breve posible, a fin de que la IFRB, pueda proceder a su examen, recopilación y devolver a los países las relaciones completas después de que hayan sido estudiadas teniendo en cuenta los principios técnicos acordados. La fecha límite para la recepción de estas peticiones en la LJIT, es la de 1o de mayo de 1975. Después de las intervenciones del Secretario General de la UIT, Director del CCIR, Presidente de la IFRB y algunos jefes de delegación, la primera Reunión de la Conferencia Regional de Radiodifusión en ondas hectométricas y kilométricas se clausuró con el siguiente: Sr. Presidente: Es para mí un honor hacer nuevamente uso de ¡a palabra al finalizar la primera sesión de la Conferencia, para expresaros en nombre de todas las Delegaciones, en mi calidad de Decano, nuestra satisfacción por haber llevado los trabajos a un feliz término, gracias a vuestra habilidad y diplomacia. Cuando al inaugurar esta primera se-sión de la Conferencia, propuse en nombre de los Jefes de delegación, vuestra candidatura para la Presidencia, lo hice, no sólo en homenaje al país en que nos encontramos, sino también con conocimiento de vuestra propia personalidad, consciente de la responsabilidad de la elección que íbamos a realizar a la vista de los problemas que iban a presentarse, por ello, me siento aún más orgulloso de poder llevar a cabo esta mi última intervención. Recordará Vd. Sr. Presidente y también los Sres. delegados que en mi intervención inicial, me sentí optimista, a pesar de las dificultades que habríamos de vencer y esperaba que llegaríamos a un entendimiento en todos los problemas técnicos que teníamos que resolver haciendo un llamamiento para la mayor comprensión de todos los reunidos con el fin de que pudieran ser tenidos en cuenta en el momento de la planificación las necesidades de los nuevos países surgidos de la política descolonizadora. He de confesar, Sr. Presidente, que a lo largo de la Conferencia, la protección de mi optimismo varió en muchos dB, llegando incluso a ser pesimista en cuanto a poder terminar felizmente nuestra labor. Usted, Sr. Presidente, ha sido quien lo ha conseguido, aunque para ello, hayamos tenido que arbitrar soluciones de compromiso y, por ello, ahora, he vuelto a ser optimista. Espero que este plazo entre las dos sesiones de la Conferencia, nos permitirá a todos reflexionar y sacar y el mayor provecho posible de nuestro trabajo ante la abundante documentación técnica de que ahora disponemos. Los avances en la técnica de telecomunicación siguen una curva que obligará a todos los países desarrollados o en desarrollo a seguir su pendiente ascendente. En estos días, celebramos en España el Cincuentenario de la puesta en servicio de nuestra emisora EAJ-1 Radio Barcelona, es decir, mucho antes del primer Convenio Europeo. De entonces hasta ahora, evidentemente, la radiodifusión en ondas hectamétricas y kilométricas ha alcanzado un gran desarrollo. Es cierto que muchos países aún no han implantado la radiodifusión en FM, solución complementaria de la radiodifusión en ondas hectométricas y kilométricas que a otros países ha permitido una cobertura económica para determinados lugares con concentraciones de población. No podemos tampoco olvidar, en relación con nuestra técnica, que fue en noviembre de 1963, es decir, hace poco más de 10 años, cuando estábamos aquí reunidos en la primera Conferencia de Radiocomunicaciones espaciales y tuvimos ocasión de participar en las comunicaciones telefónicas que, con carácter experimental, se celebraron entre Ginebra y Nueva York, utilizando el satélite "Syncom". En estos diez años, todos Vds. conocen por medio de las publicaciones de la U.I.T., el gran número de satélites que han sido lanzados, cuya cifra exacta no' tengo a la vista y por eso no la cito, pero sí merece hacer mención que antes del mes de abril de 1977 se va a celebrar la Conferencia para la planificación del Servicio de Radiodifusión por satélite en la banda de 12 GHz, así como los ensayos que en determinado país, aquí representado, se están llevando a cabo bajo ¡os auspicios de la UNESCO para la utilización de la radiodifusión directa desde satélites con fines educativos y por último, quiero recordarles que en ¡a Conferencia de Plenipotenciarios de Málaga-Torremolinos, justamente hace un año, a petición de un gran número de países, también aquí representados en su mayoría, se aprobó una resolución encargando al CCIR el estudio de los problemas técnicos y de explotación con miras a establecer estaciones terrenas de pequeña capacidad y los correspondientes sistemas de satélites para satisfacer las necesidades de os países de menor desarrollo económico. Si cito ahora estas referencias, es porque creo que todos los participantes en esta Conferencia, en su fuero interno, están convencidos de que hay que seguir el desarrollo de las técnicas de la radiodifusión, ya que mantener el "stato quo", es tanto como renunciar al desarrollo a que todos los países tienen derecho y no tendría sentido la resolución que acabo de citar de ¡a Conferencia de Málaga-Torremolinos, solicitada precisamente por países que ellos mismos se titulan como de menor desarrollo económico. Para terminar, Sr. Presidente, quisiera hacer un nuevo llamamiento a todos los distinguidos delegados, para que en la tranquilidad de sus hogares, después de estas prolongadas y agotadoras sesiones de trabajo, reflexionen sobre la base de que, si bien la radiodifusión sonora en ondas hectométricas y kilométricas, es fundamental para la comunicación social en todos los países, los rápidos avances de nuestra tecnología pone a nuestra disposición nuevos procedimientos complementarios y, por ello repito, debemos reflexionar que dado lo limitado del espectro de ondas hectométricas y kilométricas, hemos de proceder, en la segunda sesión, a una planificación equitativa, basada únicamente en razones y principios técnicos, dejando de lado toda otra consideración, que permita el más raciona! aprovechamiento de la parte del espectro destinado a la radiodifusión en las bandas citadas, que desgraciadamente no está en nuestras manos ampliar. Una vez más, muchas gracias, Presidente. Sr. He dicho. (Continuará)