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De la vieja a la nueva contabilidad
ECONOMÍA De la vieja a la nueva contabilidad Moisés García García Catedrático de Teoría de la Contabilidad de la U.A.M. La Contabilidad nace históricamente como una técnica auxiliar para la Administración de RECURSOS ECONÓMICOS y su aparición va emparejada con la invención del lenguaje escrito. Una feliz circunstancia ha permitido que se conserven hasta nuestros días las tablillas de arcilla, en las que el estilete de los escribas de los templos de Summer y Akkad grabó las cuentas de una rudimentaria contabilidad en unidades físicas, hace más de 5.000 años en los albores de nuestra civilización escrita. Esta Contabilidad era realmente un conjunto de "escrituras" en las que siguiendo un método narrativo más o menos lacónico, se dejaba constancia de las transacciones desarrolladas por el templo y las modificaciones que producían en los recursos administrados por la comunidad sacerdotal depositaría de la voluntad del dios. Desde su nacimiento como técnica, la contabilidad fue un valioso instrumento de la administración económica donde quiera que ésta se manifestase para controlar recursos públicos en templos, palacios reales o asambleas republicanas, y recursos privados de los comerciantes y las haciendas esclavistas de la antigüedad. Sin embargo, a partir de las cruzadas y especialmente en el Renacimiento, la actividad mercantil comienza a adoptar la forma de negocios comerciales a gran escala, y es justamente en la administración de negocios privados donde se desarrollan las técnicas de administración económica más avanzadas incluida la contabilidad. El enorme dinamismo de los negocios transforma rápidamente las viejas escrituras de tipo narrativo en una contabilidad por partida doble, prácticamente igual a la que hoy conocemos. Esto ocurrió en la segunda mitad del siglo XV (El primer tratado impreso que se conoce sobre la contabilidad por Partida doble debido a Fray Lucas Paciólo, data do 1494). Siendo la administración de negocios la más dinámica de todas las actividades de administración económica, no resulta extraño que albergase en su seno y desarrollase la contabilidad como un instrumento propio hasta el punto de que aún hoy la contabilidad se entiende fundamentalmente como contabilidad de negocios y empresas de negocios. Toda la teoría y la terminología de la contabilidad se halla profundamente impregnada de términos y conceptos desarrollados en los negocios y ello porque la contabilidad no sólo ha sido instrumento para su administración, sino también un cuerpo de doctrina donde se han formulado los conceptos básicos de la ECONOMÍA DE LOS NEGOCIOS. Hasta tal punto esto es así, que hoy se denominan PRINCIPIOS DE LA CONTABILIDAD GENERALMENTE ACEPTADOS a un conjunto de normas y convenciones para definir y medir contablemente el excedente económico en la empresa de negocios, el cual, como se sabe, es una de las variables económicas fundamentales de los negocios. Los aspectos de TEORÍA ECONÓMICA BÁSICA DE LOS NEGOCIOS e INSTRUMENTO TÉCNICO PARA SU ADMINISTRACIÓN, han permanecido íntimamente unidos en la disciplina contable hasta nuestros días. Teoría para la definición de las variables económicas de los negocios y técnicas contables para la medición de esas variables son dos funciones de la disciplina contable íntimamente mezcladas. Buena prueba de ello, es que todavía hoy la contabilidad designa con la misma palabra CUENTA a la variable económica y al registro contable para el seguimiento de la variable. Esta dualidad explica también la perpetua división entre los que ven en la contabilidad una disciplina científica de carácter económico y los que sólo la entienden como una técnica al servicio de la administración de negocios. La simbiosis entre contabilidad y negocios ha producido una fuerte especialización de esta disciplina en un determinado tipo de administración económica. Esto ha dificultado su aplicación a otras áreas de administración económica, tales como la Hacienda Pública, la Economía familiar o la economía nacional. Concretamente, la Contabilidad Nacional nace en la década de los cuarenta de este siglo de forma casi autónoma de toda la teoría contable existente hasta entonces, la cual no ha podido aún integrarla satisfactoriamente. La excesiva especialización de la contabilidad convencional ha introducido una gran rigidez en su armazón conceptual, de modo que hoy ni siquiera puede dar cuenta cabal de la, cada vez, más compleja economía de los negocios; y por otra parte, la llamada Revolución Informática ha dejado rápidamente obsoleta la terminología de la técnica contable por partida doble, anclada todavía en la tecnología manual del proceso contable de datos. La crisis teórica de nuestra disciplina arranca en la década de los 40 con la aparición de los primeros modelos de Cuentas Nacionales. Surge con ellos una nueva disciplina que es una parte especial de las estadísticas económicas aplicadas y en la que confluyen la teoría macroeconómica Keynesiana y las técnicas desarrolladas en la estadística económica. Es desarrollada por economistas y estadísticos ajenos a 13 tradición de la contabilidad tanto académica como profesional. Esto cristalizó una técnica contable que nada tenía que ver con la técnica-tradicional desarrollada en la administración de empresas de negocios. También queda rota la unidad teórica de la disciplina puesto que la teoría macroeconómica de un sistema capitalista moderno es bien diferente de la economía de los negocios privados. Esta situación de crisis es captada por una selecta minoría de académicos de la Contabilidad que llevan adelante meritorios intentos de renovación teórica en la década de los 60. Entre los más destacados se encuentran los Profesores Richard Matiessich, Yuji, Maurice Moonitz, Raymond Chambers y Thomas Cari Devine. Hoy es posible ya juzgar con cierta perspectiva histórica sus trabajos que podemos dividir en dos grandes grupos: Los de mayor porte teórico (Mattessich e Ijiri) y, por lo tanto, más radicales, tratan de meter en un esquema axiomático formal el viejo cuerpo de doctrina (axiomatizaciones contables} y aunque ese esfuerzo formalizador lleva a ciertas abstracciones importantes (principio de dualidad), el propio objetivo limita enormemente los resultados del empeño. El problema no era el dar coherencia al viejo cuerpo de doctrina encorsetándolo en artificiales estructuras axiomáticas, sino cambiarlo para poder hacer frente a las nuevas necesidades reales de las distintas áreas de la administración económica. Este desenfoque ha llevado a los programas de axiomatización contable a una especie de vía muerta desde los comienzos de la década de los setenta. Se han estancado en un formalismo cada vez más estéril. El segundo tipo de trabajos era de menor alcance teórico puesto que nunca pretendieron trascender el ámbito de la contabilidad de ¡as empresas de negocios y estaban ligados a las necesidades prácticas de las poderosas corporaciones anglosajonas de profesionales contables independientes, cuyo papel había adquirido una enorme importancia en el funcionamiento del mercado de capitales como garantes-públicos e independientes de la información contable emitida por las empresas de negocios. Estos trabajos se centraron en la búsqueda de unos principios generales para la contabilidad de las empresas de negocios que sirvieran de norma y punto de referencia a los contadores públicos cuando tuviesen que pronunciarse sobre la fiabilidad de la información contable emitida por una empresa en forma de estados financieros. Esta vía de investigación teórica presentaba una grave debilidad metodológica que debía conducir necesariamente al convencionalismo y, por consiguiente, a la sustitución del método científico de investigación teórica por la adopción de normas de obligado cumplimiento. De este modo, la teoría ha sido sustituida por un conjunto de normas que incluyen desde los conceptos fundamentales de economía de negocios hasta cuestiones puramente técnicas de elaboración de la información contable. El convencionalismo ha tomado carta de naturaleza en el llamado Derecho Contable y todo el proceso de emisión de normas contables. El discurso científico se ha sustituido por la conformidad con la norma y su aplicación. Actualmente, pues, el cuerpo de doctrina convencional se va pareciendo cada vez más a un cuerpo de doctrina jurídica. La NUEVA CONTABILIDAD supone un profundo corte epistemológico en el proceso de desarrollo histórico de la contabilidad que va más allá de los límites de una revolución científica kuhniana. Estamos en presencia de una disciplina prácticamente nueva basada en una metodología hasta ahora desconocida. EL ANÁLISIS CIRCULATORIO. Esta nueva herramienta teórica ha permitido definir -casi descubrir- con toda precisión- un concepto fundamental tanto para la NUEVA CONTABILIDAD como para la CIENCIA ECONÓMICA: EL SISTEMA DE LA CIRCULACIÓN ECONÓMICA {algo así como el descubrimiento del sistema de circulación sanguínea del cuerpo humano). También ha permitido establecer claramente cómo la actividad económica -en forma de operaciones y procesos-impulsa la circulación económica. Un proceso económico es un conjunto de operaciones económicas un proceso de circulación de valor. Los sistemas capitalistas modernos tienen como motor básico un proceso económico peculiar: el que denominamos NEGOCIO, desarrollado generalmente por unidades especializadas en ese tipo de procesos y que denominamos: EMPRESAS DE NEGOCIOS. Pues bien, la Contabilidad Convencional se ha ocupado básicamente de estudiar y medir la circulación económica que determinan los negocios. Es decir, la circulación económica impulsada por las empresas de negocios aunque adoptando para ello un punto de vista privado. El control de la circulación económica -entendido como circulación de valor económico- y los procesos de acumulación inherentes, nos lleva de modo natural a una concepción de la información contable como información para el control de la circulación económica dentro del SISTEMA DE REGULACIÓN Y CONTROL DE LA CIRCULACIÓN ECONÓMICA, una de cuyas piezas básicas para su funcionamiento es el SISTEMA INFORMATIVO CONTABLE. Este sistema es el encargado de producir y distribuir la información contable entendida como información sobre las variables del SISTEMA DE LA CIRCULACIÓN ECONÓMICA, haciendo un seguimiento de las mismas a través de un proceso de datos que denominamos PROCESO CONTABLE DE DATOS. Esas variables están definidas en un modelo matemático para el SISTEMA DE LA CIRCULACIÓN ECONÓMICA que denominamos MODELO CONTABLE. Los datos procesados en el PROCESO CONTABLE son justa-, mente valores que toman las variables del modelo. Nada hay en este esquema que nos recuerde una deuda con la vieja Contabilidad. Ni siquiera es necesario el concepto, de cuenta tan querido a los contables tradicionales. ¿Deberíamos, pues, a la Nueva Contabilidad darle otra denominación?
30 oct 2015