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La regulación de las telecomunicaciones en EE.UU.
Luis Molero La regulación de las telecomunicaciones en EE.UU. El Acta de las Comunicaciones de 1934 (47 USCS 151, 48 Stat. 1064) ha constituido durante algo más de 60 años, el marco legal en el que se ha basado la regulación de las telecomunicaciones en los Estados Unidos de América. Dicha . Acta se fundamenta en la existencia de estructuras legales diferentes y lo que es más importante independientes (tales como los textos que regulan las actividades de l os portadores comunes, radiodifusión y televisión por cable). Historia del acta El Acta de las Comunicaciones de 1934 No era en realidad, un documento nuevo. Fue estructurado como una integración de dos estatutos legales ya existentes: el Acta de Radio de 1927 (44 Stat 1162) y el Acta de Comercio Interestatal de 1887 (24 Stat. 379) con su enmienda de 1910 (el Acta Mann-Elkins, 36 Stat. 539). Incluso la agencia federal encargada de la gestión de las telecomunicaciones (l a FCC o Comisión Federal de las Comunicaciones) no era un concepto nuevo: no fue más que una modificación de la FRC (Comisión Federal de Radio), creada en 1927. Con anterioridad a 1934, la ICC (Comisión de Comercio Interestatal) constituía el organismo federal encargado de la regulación del servicio telefónico interestatal, así como del transporte ferroviario (es interesante constatar cómo desde su aparición, las telecomunicaciones han estado íntimamente ligadas al transporte ferroviario, debido a la supuesta relación existente entre el transporte de información en cualquiera de sus estados, y el transporte de seres humanos). La FRC se responsabilizaba de la regulación de l as comunicaciones por radio. Con anterioridad a los años 30, el 98% de las comunicaciones telefónicas eran intraestatales, lo cual justificaba l a suficiencia de un sistema basado en la jurisdicción estatal. El crecimiento de los operadores telefónicos, y el subsiguiente incremento de las comunicaciones interestatales obligaron al Congreso a modificar el sistema existente de regulación de las telecomunicaciones dando mayor preponderancia a la jurisdicción federal sobre a la estatal. El 26 de febrero de 1934 el Presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt publicó un mensaje pidiendo al Congreso que redactara una legislación comprensiva y la creación de una agencia federal con jurisdicción sobre comunicaciones por radio y por conductores. Como respuesta, el Congreso aprobó el Acta de las Comunicaciones de 1934. En dicha Acta se creó la FCC, que a partir de ese momento regularía las comunicaciones interestatales el internacionales (las comunicaciones intraestatales son reguladas a nivel estatal). Así mismo, se estableció una clara separación entre la jurisdicción del gobierno federal y el gobierno local y estatal; punto éste clave en la regulación de las telecomunicaciones en los EE.UU. Otros de los principales objetivos del Acta fueron: (1) Asegurar justicia y eficiencia, es decir el acceso sin ningún tipo de discriminación a un sistema de comunicación eficiente y a un precio asequible y razonable. (2) Servicio universal. Aunque este punto está relacionado con el anterior merece, por su importancia mención especial. Ya lo dijo el primer presidente de AT&T, Theodore N. Vail quien, en 1910 propuso un servicio telefónico que fuera "universal, [...] ofreciendo la oportunidad a cualquier suscriptor de comunicarse con cualquier otro suscriptor [...]". (3) Integración de los diversos documentos legales existentes anteriormente a 1934 y creación de un único entorno legal para la regulación de las telecomunicaciones en sus tres formas conocidas en la época en que el Acta fue redactado: telegrafía, telefonía y radiodifusión. El Acta, tal y como fue redactado en 1934, sería el documento regulador de la radiodifusión y de los portadores comunes. Ambas categorías quedaron definidas en dicho documento aunque de manera poco clara y, en el caso de ésta última, circular. Esta ambigüedad era discutiblemente necesaria, ya que el Acta no pretendía ser un texto específico, sino un marco legal de carácter general: quedaría en manos de los tribunales determinar la aplicación de las cláusulas del Acta a cada caso particular. Este carácter general y ambiguo crearía problemas más tarde, con la aparición de la televisión por cable en los años 40 y la necesidad de regular dicho servicio mediante una de las categorías existentes en el Acta de 1934. El Acta ha sido enmendado en numerosas ocasiones. Dichas enmiendas han sido tradicionalmente modificaciones de algún punto en particular, y cambios radicales se han dado en muy contadas ocasiones de entre las que cabe destacar las enmiendas de la televisión por cable de 1984 y 1992 y el nuevo acta de las telecomunicaciones de 1996. Televisión por Cable. Enmiendas de 1984 Y 1992 Los sistemas de televisión por cable en los Estados Unidos surgieron en los años 40 como una evolución totalmente natural de los sistemas de televisión comunitaria. De hecho; las siglas CATV se refirieron inicialmente, a los sistemas de televisión por antena comunitaria (Community Antenna TeleVision) aunque posteriormente se ampliaría su significado para referirse a los sistemas de televisión por cable (CAble TeleVision). Recordemos que los Estados Un idos, dada su gran extensión ha carecido tradicionalmente de una red de repetidores para radiodifusión como la existente en nuestro país. Existían por tanto numerosas poblaciones donde estos sistemas de televisión por antena comunitaria eran la única posibilidad viable de tener acceso a canales nacionales. De ahí el espectacular crecimiento que ésta tecnología ha tenido desde su concepción (en 1993, el 62% de los 94,2 millones de hogares americanos con televisión estaba conectado a un sistema de televisión por cable y los cables pasaban por el 97% de los hogares norteamericanos). En los últimos años estamos siendo testigos no obstante de una disminución en la expansión de los sistemas CATV debido, entre otras razones, a la aparición de tecnologías que compiten por un mercado económicamente atractivo: MDS (Multi-point Distribution Services), SMATV (Satellite Master Antenna Television), MATV (Microwave Master Antennae Television), LPTV (Low Power Television), y principalmente, DBS (Direct Broadcast Satellite, tecnología que permite ofrecer hasta 200 canales de televisión digital, con sonido calidad compact disk a un precio inferior al que actualmente pagan los usuarios de CATV). También ha sido decisivo el escaso servicio de atención al cliente debido al deseo de las compañías de cable de aumentar la base de clientes a toda costa a veces en detrimento de la atención a los mismos. Es paradójico observar cómo el despegue de los sistemas de CATV en España (un país, por otro lado, sin tradición en este tipo de sistemas) coincide con el declive que la televisión por cable está sufriendo en los EE.UU. en los últimos años. Lo que parece cierto es que los servicios adicionales que las compañías de CATV ofrezcan en nuestro país (tales como telefonía, transmisión de datos, video bajo demanda, acceso a Internet etc.) serán la clave de su éxito. Los sistemas de televisión por cable fueron regulados en un principio por las autoridades locales. La FCC no impondría su jurisdicción sobre este nuevo sector de las telecomunicaciones hasta 1965-1966, fecha en que impuso una prohibición a la importación de señal es de TV en los 100 mercados de mayor importancia salvo que se probase que dicha importación no perjudicaría el desarrollo de los sistemas de UHF. Dicha decisión fue llevada a los tribunales, los cual es declararon en 1968 que la FCC al tener plena potestad sobre los sistemas de radiodifusión, tiene también jurisdicción para regular l os sistemas de televisión por cable. A partir de ese momento comenzó la lucha por definir qué categoría de las definidas en el Acta de 1934 sería la mas apropiada para los sistemas de CATV: (a) la categoria de portadores comunes más estricta y controlada don de el servicio universal, el acceso sin discriminación, y el control de las tarifas son necesidades primordiales. Los sistemas de CATV no encajan perfectamente en esta categoría, ya que los usuarios de televisión por cable no poseen el control sobre el contenido de la transmisión. (b) la categoría de radiodifusión a los que se aplica un grado más al to de libertad de expresión (pero inferior al nivel de la primera enmienda aplicado a los sistemas de comunicación impresa). La regulación de los sistemas de radiodifusión quedó justificada por los tribunales en 1969 (Red Lion Broadcasting v. FCC., 395 U.S. 367), basándose en la premisa de la escasez de frecuencias (espectro radioeléctrico). Es cuestionable la validez de dicha hipótesis en sistemas de CATV. Debido a la presión por parte de las compañías locales de radiodifusión, la televisión por cable fue sujeta en sus comienzos a una regulación excesiva asignándole la categoría de portador común. Cabe notar la escasa imparcialidad con que la FCC adoptó sus decisiones para frenar el desarrollo de los recién creados sistemas de CATV y protegiendo así a los sistemas de radiodifusión a las que se supone que debía regular. Más tarde, en los años 70, debido al poder creciente de la televisión por cable, la FCC adoptó una postura más flexible, asignando los sistemas de CATV a la categoría regulatoria de radiodifusión. Ante la posterior decisión de los tribunales de que la televisión por cable y la radiodifusión no pueden ser regulados según el mismo criterio, debido a las grandes diferencias entre ambos sistemas el Congreso terminó adoptando en 1984 una nueva enmienda al Acta de las Comunicaciones de 1934 creando una nueva categoría para los sistemas de televisión por cable. Se podría decir que existen ciertas bases que justifican la regulación de los sistemas de televisión por cable: el uso que las compañías de CATV hacen de la propiedad pública (calles y aceras) la escasez física de espacio para ubicar los cables; la intrusión de la programación dentro de los hogares; o la supuesta característica de monopolio natural de los sistemas de televisión por cable, entre otras. Independientemente de estos motivos y debido a la tendencia desregulatoria existente en los EE.UU. a mediados de los anos 80, el Congreso decidió optar por una regulación flexible y de carácter procompetitivo de manera que se promoviese el crecimiento de los sistemas de CATV. Un ejemplo de este propósito fue la desregulación de las tarifas que permitió que el 97% de las franquicias fueran desreguladas desde Diciembre de 1986. Esta liberalización de las tarifas junto con la posibilidad de concesión de franquicias exclusivas creó una situación de "monopolio desregulado" una de las peores situaciones existentes. De hecho el Congreso de los EE.UU. encontró, en 1992, que "[...] desde la desregulación de las tarifas el precio mensual del servicio básico se ha visto incrementado en un 40 % o más, en el 28% de los subscriptores de televisión por cable [... ]". Esta conclusión junto con otras hizo que se redactase, en 1992, un nuevo texto legal para reforzar la regulación de los sistemas de televisión por cable. La enmienda de 1992 criticada por su excesivo carácter regulador, fue llevada a los tribunales en numerosas ocasiones. Algunos de los apartados problemáticos fueron: la regulación de tarifas las reglas must carry y retransmission consent, los canales PEG (de carácter público educativo y gubernamental), y la regulación de programación indecente y obscena, entre otros. Debido a que se está viviendo una nueva etapa desreguladora en los Estados Unidos la regulación de tarifas impuesta en 1992 ha sido en su mayor parte eliminada en la enmienda más importante y más reciente: el Acta de las Telecomunicaciones de 1996. Acta de las telecomunicaciones de 1996 El .Acta de las Telecomunicaciones de 1996 (Pub L. .No. 104-104, 110 Stat 56) aprobado por el Congreso y firmado por el presidente Bill Clinton el 8 de febrero de 1996 es, sin lugar a dudas y con diferencia, la enmienda más importante al estatuto regulatorio vigente desde 1934. Su principal característica es el carácter procompetitivo y desregulatorio, que tiene como objetivo primordial el abrir definitivamente a la competición el mercado local (sección 251) y de Larga distancia (sección 271). Así mismo se pretende con este reciente texto eliminar la ambigüedad inherente en un sistema regulatorio definido hace más de sesenta años, cuando aún no existían ni la televisión por cable ni la telefonía móvil. Esta reforma del acta era, sin lugar a dudas un paso necesario dado el extraordinario crecimiento observado en las compañías de telecomunicaciones en la última década. Existían demasiadas restricciones y barreras artificiales (impuestas por el Congreso y por la FCC, y ratificadas por los tribunales) que impedían la entrada de nuevas empresas en el lucrativo sector de las telecomunicaciones. Estas limitaciones (como las impuestas por el juez Harold Greene en 1984 o las reglas de cross-ownership, entre otras) servían dudosamente al interés público mediante el control de las actividades anticompetitivas de los monopolios. Nuevos jugadores en el campo, así como nuevas tecnologías y aplicaciones, llevaron al Congreso a la decisión de eliminar la mayor parte de estas restricciones. Por fin, y tras casi 100 años de monopolio, parece posible la existencia de una multiplicidad real de ofertas en el mercado de telefonía local. ¿Qué beneficio obtendrán las compañías de telefonía local, a cambio de permitir que sus competidores utilicen su red local existente? Entre otros, la nada desdeñable posibilidad de entrar de lleno en el mercado de larga distancia, televisión por cable, y fabricación de equipos. Así mismo, las compañías de telefonía de larga distancia y las de televisión por cable podrán ofrecer servicio telefónico local directamente a los usuarios. A pesar de todo, lo realmente importan te no es lo que obtendrán estas compañías, sino el beneficio que supondrá para los usuarios: multitud de opciones, nuevos servicios, y, supuestamente reducción de precios. Ante este nuevo clima de competición, las compañías de telecomunicaciones están uniendo sus esfuerzos, anunciando alianzas como las de MCI y BT, Bell Atlantic y Nynex SBC y Pacific Telesis, USWest y Continental Cablevision, etc. Las reacciones al Acta de 1996 no se han hecho esperar. AT&T presentó el año pasado su solicitud para ofrecer servicio telefónico local en todos y cada uno de los 50 estados y argumenta que ya está preparada para ofrecer dicho servicio en algunas áreas de Michigan. También está llevando a cabo una serie de pruebas para ofrecer servicio telefónico local en California y planea iniciar este año una serie de pruebas para ofrecer servicio local en Chicago utilizando nuevas técnicas de bucle de abonado móvil MCI, por otro lado, ofrece en la actualidad servicio telefónico en 13 mercados locales. Cox Communications, una compañía de televisión por cable, también está realizando pruebas para ofrecer servicio telefónico local en 25 hogares de San Diego, California. Ameritech presentó el 2 de enero de este año, una solicitud ante la FCC para poder ofrecer servicio telefónico de larga distancia en Michigan. Algunos de sus potenciales competidores como AT&T argumentan que Ameritech aún no cumple con los catorce requisitos necesarios para que pueda entrar en el mercado de larga distancia (sección 271) entre los que figuran: posibilidad de interconexión; acceso no discriminatorio, portabilidad de números (posibilidad de mantener el mismo número y la misma calidad al cambiar de portador), y paridad de marcación (ausencia de códigos de acceso). A pesar de que la FCC ha denegado recientemente la petición de Ameritech la fiebre continúa y se esperan en los próximos meses numerosas peticiones de RBOCS (Regional Bell Operating Companies) para ofrecer servicio de larga distancia en sus regiones de servicio. Por otro lado Bell South, que ofrece servicios de comunicaciones a mas de 25 millones de personas en 17 países, ya ha firmado con tratos con más de 28 compañías para compartir su mercado local. No cabe duda que Bell South, al igual que muchos otros, está ya preparando el camino para una futura entrada en los servicios de larga distancia. Por fin ha caído el muro de Berlín de las telecomunicaciones como mencionó el vicepresidente Al Gore durante la firma del Acta. Si todo continúa como en los últimos meses, 1997 será un año de intensa actividad en cuanto a telecomunicaciones se refiere. Las alianzas y uniones ente operadores están a la orden del día y elegir correctamente al aliado será, en muchas ocasiones, la clave del éxito. Los gigantes de la información están jugando bajo nuevas reglas, ofreciendo nuevos servicios basados en nuevas tecnologías. Desgraciadamente, no todos pueden sobrevivir. Sólo queda esperar y ver quienes se proclaman vencedores.
30 oct 2015
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Tecnologías de radio y TV en los Juegos Olímpicos
Eduardo Gavilán Estelat Tecnologías de radio y TV en los Juegos Olímpicos Los Juegos Olímpicos de Atlanta han tenido mala prensa en todo el mundo, lo que puede justificarse por algunos fallos de organización, especialmente en los transportes y en la señalización, y por el estrepitoso fracaso de los medios informáticos que durante muchos días no pudieron proporcionar una información adecuada y fiable de los Juegos. robablemente lo que se hizo mal ha oscurecido todo lo positivo de los Juegos de Atlanta, y de la parte positiva hay que destacar la impecable cobertura técnica de radio y televisión en todos los deportes. No podía ser de otro modo ya que Manuel Romero que se apuntó un gran éxito como responsable de todas las operaciones técnicas en la Olimpiada de Barcelona en 1992, ocupó un cargo similar en Atlanta - Director del AOB (Atlanta Olympic Broadcasting) - y además eligió la misma tecnología que en Barcelona, incluyendo los avances de cuatro años de evolución. Los millones de telespectadores que siguieron los Juegos por radio y televisión en todo el mundo son testigos de la excelente calidad de todos los programas producidos en Atlanta. Sin embargo solo los miles de profesionales que trabajaban en el IBC (Centro Internacional de Radiodifusión), y los que visitaron el Centro, pudieron recorrer la magnífica exposición retrospectiva de las tecnologías utilizadas para la cobertura de los Juegos. Manuel Romero tuvo la idea de organizar esta exposición para conmemorar el Centenario de las Olimpiadas, se ocupó personalmente de todos los detalles, facilitó algunos equipos de su propiedad y gracias a sus contactos consiguió generosas aportaciones de equipos y material filmado de todas las partes del mundo para la exposición. Todos los visitantes ilustres del IBC, empezando por la Reina de España, recorrieron y admiraron la exposición que, además, fue objeto de innumerables reportajes producidos por los organismos de radio y televisión que tenían su sede en el Centro. Estructura de la exposición La exposición se montó en una amplia zona abierta del IBC, a lo largo de una de sus paredes. Se podía recorrer en orden cronológico, empezando por el sector que agrupaba todo lo correspondiente a las Olimpiadas de Amsterdam, Los Angeles y Berlin, al que seguían otros grupos de tres Olimpiadas para terminar con un sector dedicado a Los Angeles y Seúl, y el último, exclusivamente para Barcelona. En la parte más próxima a los visitantes se alineaban una serie de monitores de televisión que presentaban continuamente escenas de las Olimpiadas del correspondiente sector para mostrar los medios técnicos empleados. Intercalados con los monitores, en unas vitrinas se exponían los objetos más pequeños tales como insignias, credenciales, entradas y pases así como recortes de periódico, folletos y manuales. Delante de las vitrinas se situaron equipos de todas clases utilizados en las distintas Olimpiadas y los receptores de aquellos años. La exposición presentaba claramente la evolución de la tecnología que, en el caso de las cámaras de televisión, se iniciaba con la voluminosa cámara con tubo iconoscopio utilizada en Berlín en 1936, pasando por las inglesas equipadas con tubos CPS Emitron y orticón-imagen de 4 pulgadas, con torreta de objetivos, las de color con tubos plumbicon y objetivo zoom, las ligeras cámaras para aplicaciones de ENG (periodismo electrónico) y, por último, las diminutas cámaras CCD utilizadas en Barcelona en 1992. Los micrófonos, los magnetoscopios, las cámaras de cine, los sistemas de cronometraje y otros muchos equipos expuestos en Atlanta completaban la inigualable panorámica retrospectiva de la tecnología en las Olimpiadas. Detrás de los equipos y en paneles verticales se colocaron fotografías, planos, mascotas, uniformes, banderines y otros objetos que completaban la exposición. Además de los valiosos equipos y objetos expuestos, se quiso dar a la exposición un carácter informativo y didáctico, y en los paneles se presentaron textos explicando la historia de las Olimpiadas desde 1896 y estadísticas y datos destacables de cada una de las Olimpiadas a partir de 1928. Por otra parte, en el exterior de las vitrinas se presentó también información sobre la situación general de la tecnología en los años en que se celebraron las Olimpiadas y su aplicación a la cobertura y transmisión de los Juegos. Estos textos de carácter técnico son los que figuran a continuación, traducidos del inglés, que se refieren a los diferentes sectores cronológicos en los que la exposición estaba dividida. Amsterdam (1928), Los Angeles (1932) y Berlín (1936) La radiodifusión sonora - o telefonía sin hilos como se la llamaba entonces - empezó en los primeros años de la década de 1920, y en 1928 estaba ya firmemente establecida en muchas partes del mundo. Numerosos transmisores de onda media y larga estaban ya en servicio, y como en aquellos años no era normal que se compartieran las frecuencias, después de la puesta del sol la recepción a largas distancias no ofrecía dificultades. Las experiencias que se realizaron para la transmisión a largas distancias utilizando barcos en alta mar como repetidores no tuvieron éxito, pero la radiodifusión en ondas cortas se desarrollaba rápidamente y se utilizó ampliamente durante la Olimpiada de Berlín. Además, los radioaficionados, gracias a sus asignaciones de frecuencias, jugaron un importante papel en los Juegos de Los Angeles enviando noticias y estableciendo comunicaciones a larga distancia con las familias de los participantes. Para la recepción solían utilizarse antenas exteriores, y los programas se escuchaban con auriculares o con un altavoz separado. La técnica de la amplificación de radiofrcuencia estaba ya anticuada en 1936, y la mayoría de los receptores llevaban circuitos superheterodinos lo que suponía una gran mejora en sensibilidad y selectividad. Los medios de producción de radiodifusión sonora hicieron grandes progresos, y en los Juegos de Berlín ya existían los micrófonos labiales (también llamados de "bigotera") para hablar a corta distancia, evitando la captación del sonido ambiente. La grabación de sonido constituía algo esencial para la producción, y el problema se resolvió en Berlín utilizando un sistema de grabación del sonido en disco por medios mecánicos. La telegrafía, basada en cables submarinos y líneas terrestres, se utilizó en gran medida para enviar noticias a los radiodifusores extranjeros, y en los Juegos de Berlin ya se disponía de telex. La telefonía jugó también un papel importante en la operación de los Juegos, proporcionando los necesarios circuitos para las posiciones de comentarista. Sin embargo, los circuitos disponibles no eran suficientes para satisfacer la demanda y, con frecuencia, los circuitos tenían que ser compartidos por dos o más usuarios. Ni la prensa, ni la radiodifusión sonora, ni la fotografía podían captar fielmente la sensación de movimiento de un atleta. El único medio era la película y no es de extrañar que las filmaciones hayan jugado siempre un papel importante en las Olimpiadas. El cine y el moderno movimiento olímpico nacieron en el mismo año. En Berlín se utilizaron dirigibles Zeppelin para enviar las películas con noticias de los Juegos a los Estados Unidos. No puede dejar de mencionarse la extraordinaria película oficial de los Juegos de Berlín que recibió el título de Olympia. La película, producida por Leni Riefenstahl, es uno de los mejores documentales deportivos que se han hecho. Las técnicas de captación de imágenes utilizadas por Leni Reifenstahl se han convertido desde entonces en modelos que todavía se siguen en la producción de películas y de televisión de las Olimpiadas. Nipkow (1960 - 1946) fue el primero en producir imágenes de televisión mediante un dispositivo mecánico de exploración, pero poco después surgió otro sistema basado en el tubo de rayos catódicos. El ingeniero Vladimir Zworykin, nacido en Rusia, presentó el sistema en Nueva York en 1929. Las demostraciones de los dos sistemas realizadas en los primeros años de la década de 1930 dejaron clara la superioridad del sistema electrónico basado en un tubo de cámara denominado iconoscopio. En Berlín, la televisión se utilizó por primera vez en unos Juegos Olímpicos. Se instalaron dos cámaras electrónicas con distintos tipos de iconoscopios y diferente número de líneas. Una de las dos cámaras funcionaba en 625 líneas, número que años más tarde se adoptó como norma europea. Además, para producir señales de televisión diferidas se utilizó una cámara especial cinematográfica montada en el techo de una unidad móvil equipada con un tren de revelado. La información sobre los resultados y cronometraje cambió mucho de 1928 a 1936. Cronómetros y dispositivos fotográficos se utilizaron en Amsterdam en 1928, y su precisión aumentó hasta 1/100 de segundo en 1936. Los resultados se distribuían por teletipo en 1932 y en 1936. En Los Angeles se distribuían a los periodistas copias impresas de los resultados. Londres (1948), Helsinki (1952) y Melbourne (1956) Después de la Segunda Guerra Mundial la tecnología de la radiodifusión sonora alcanzó un alto nivel de desarrollo. Los micrófonos labiales eran ya de cinta en 1948 y se utilizaron en los Juegos de Londres y, por primera vez, discos de identificación, cuyas señales se inyectaban en los circuitos de salida de comentarista. En Helsinki se utilizó por primera vez en unos Juegos Olímpicos la grabación en cinta magnética del sonido. La grabación en cinta magnética constituyó una auténtica revolución en la producción de radiodifusión sonora y en muy poco fue adoptada en todo el mundo. Para la grabación de entrevistas los magnetófonos portátiles fueron de gran utilidad en los Juegos Olímpicos. La calidad de la radiodifusión sonora, y especialmente la recepción móvil, aumentó sensiblemente con la introducción de la tecnología de FM a partir de 1950. Cuando se celebraron los Juegos Olímpicos de Londres, la tecnología de producción de televisión había progresado rápidamente. Los tubos de cámara iconoscopios habían sido sustituidos por los tubos de imagen CPS Emitron (una especie de supericonoscopio), y las cámaras equipadas con torretas de tres objetivos facilitaban el trabajo de los operadores de cámara (aunque las cámaras eran todavía muy pesadas). Se utilizó en Londres el sistema británico de 405 líneas. Los radiodifusores filmaban las secuencias deportivas y el material se utilizaba para los programas de televisión. Con este fin se facilitaban equipos de telecine. Los rótulos se captaban directamente con las cámaras. En Melbourne el servicio de televisión comenzó con una limitada cobertura de los Juegos. Para los radiodifusores extranjeros, en los Juegos de Melbourne y de Helsinki la única posibilidad de cobertura de televisión era la filmación en película. El material se enviaba a los estudios de los radiodifusores en el extranjero donde se difundía, una vez convertido en señales de televisión. Para noticieros y documentales, se generalizó la filmación en color, pero para aplicaciones de televisión se utilizaba blanco y negro. Las cámaras Arriflex, introducidas al final de la década de 1930, constituyeron un estándar de facto para aplicaciones de televisión. En los Juegos de Londres, Omega utilizó una pistola eléctrica para las salidas y un sistema fotográfico para las llegadas (photo- finish). Para los resultados y otro tipo de información, en los Juegos de 1956 se instalaron en las sedes tableros electromecánicos. Además del telégrafo y el teléfono internacionales para las comunicaciones a larga distancia, en las tres Olimpiadas el telex se utilizó con gran profusión. Los nuevos cables submarinos y otros modernos medios contribuyeron en gran medida a aumentar la disponibilidad de circuitos telefónicos. Roma (1960), Tokio (1964) y Ciudad de Méjico (1968) El desarrollo de los transistores al principio de los años 50 produjo un considerable impacto en la industria electrónica. En lo que respecta a la radiodifusión, en muy poco tiempo los componentes de estado sólido sustituyeron a las válvulas y, sin duda, el transistor es el elemento que más ha contribuido a la mejora de los equipos para estudio y retransmisiones. La tecnología de circuitos integrados ha continuado constantemente reduciendo el tamaño, el peso y el consumo eléctrico de una amplia gama de equipos de producción aumentado al mismo tiempo la estabilidad y la fiabilidad. Las cámaras estaban ya equipadas con tubos orticón-imagen, una generación de tubos de cámara adecuados para captación de imágenes en el exterior. En lo que respecta al mercado de consumo, la proliferación de los receptores de transistores extendió aún más la audiencia de las emisiones de radio de los Juegos. Las noticias y los comentarios sobre los Juegos podían oírse en cualquier sitio, en el lugar de trabajo, en el coche y hasta en la playa. Los fabricantes de televisores también aprovecharon la tecnología de los transistores pero, a diferencia de los receptores de radio, no era posible una apreciable reducción del tamaño ya que el componente más importante de los televisores es la pantalla. Crecía la demanda de pantallas de mayores dimensiones, y la forma de las pantallas se fue haciendo más rectangular y más plana. Al campo de la producción de televisión llegó una importantísima innovación: la grabación magnética de las señales de televisión, que se utilizó por primera vez en los Juegos de Roma. Anteriormente, el único medio para grabar señales de televisión era el llamado kinescopio, dispositivo que captaba con una cámara cinematográfica las imágenes presentadas en un monitor de televisión. Con independencia de la calidad, la ventaja más importante de la grabación en cinta magnética es que las señales grabadas pueden ser reproducidas inmediatamente. El primer magnetoscopio - cuadruplex de 2 pulgadas - a pesar de su volumen, de su peso, y de los defectos de las imágenes, llegó a ser el primer estándar mundial. Al principio, el montaje de las cintas se hacía por medio de mecanismos de corte mecánico pero el sistema fue pronto sustituido por técnicas electrónicas. En la Olimpiada de Méjico se utilizó por primera vez un equipo de movimiento lento basado en técnicas de disco magnético. En Tokio se utilizaron cámaras de televisión de color equipadas con tubos orticón-imagen muy voluminosas, pero en la Olimpiada de Méjico las cámaras equipadas con los nuevos tubos plumbicon eran mucho más ligeras. El plumbicon abrió el camino a una nueva generación de cámaras portátiles que podían utilizarse en operaciones en el exterior (EFP) y también en las de periodismo electrónico (ENG). La Unión Europea de Radiodifusión había establecido una red permanente de circuitos de radioenlace para permitir el intercambio de programas entre sus miembros y la distribución a destinos múltiples de programas de interés común. Esta red, llamada Eurovisión, en 1960 cubría la mayoría de la Europa Occidental y podía conectarse con la red de Intervisión, utilizada por los países de Europa Oriental. En los Juegos de Roma, la distribución de la señal a toda Europa se realizó mediante la red de Eurovisión, y las cintas magnéticas grabadas con los programas de los Juegos se mandaban por avión a Estados Unidos y Japón. En Méjico, se utilizaron enlaces terrestres para transmitir las señales a los Estados Unidos. En 1964 las señales de televisión de los Juegos de Tokio se mandaron a los Estados Unidos por el satélite geoestacionario Symcom III. Situado sobre el Océano Pacífico, estaba diseñado para misiones distintas de las transmisiones de televisión. La UER utilizó también los programas, que se transmitían a Montreal, donde una vez grabados se enviaban por avión a Europa. También se transmitían directamente resúmenes de las grabaciones en cinta utilizando el satélite no geostacionario Relay I a pesar de que había sobrepasado el tiempo previsto de su vida útil. En 1968, el sistema Intelsat estaba ya en servicio pero debido al fallo del lanzamiento del satélite Intelsat III F1, para transmitir las señales de televisión de los Juegos de Méjico se tuvo que utilizar el satélite experimental de la NASA ATS-3. Las señales se convertían al sistema europeo PAL de 625 líneas por medio de un nuevo tipo de convertidor, de memoria de campo, que se utilizó por primera vez en esta ocasión. Los Juegos Olímpicos de Méjico fueron los primeros Juegos de verano en los cuales cada uno de los participantes era cronometrado automática y electrónicamente. La introducción del Omegascope con la consiguiente presentación simultánea en directo del cronometraje supuso una revolución en la cobertura de los deportes. El sistema consistía en una pistola para dar la señal de salida, células fotoeléctricas a la llegada, un grabador de tiempos, un cronógrafo fotográfico, un reloj público sincronizado, y un cronógrafo digital junto con una cámara para producir las imágenes de televisión. Munich (1972), Montreal (1976) y Moscú (1980) Las cámaras de televisión en color eran mucho más reducidas y de menor peso gracias a los tubos plumbicon, que habían sustituido a los orticon-imagen, y a la tecnología de estado sólido. Habían proliferado las cámaras portátiles sin cables de enlace, algunas instaladas en pequeños vehículos (autocámaras). El concepto de ENG (periodismo electrónico) por primera vez se aplicó para la cobertura de los Juegos en Montreal. Para las transmisiones de las señales producidas por las cámaras portátiles se utilizaron enlaces de microondas: Por primera vez se utilizaron en Munich cámaras robotizadas así como magnetoscopios de banda alta para la grabación en color. Aunque se utilizaron también otros nuevos formatos, las operaciones de televisión estaban basadas en magnetoscopios de 2 pulgadas y, además, en Moscú unidades portátiles también de 2 pulgadas. En los Juegos de Munich se utilizaron por primera vez generadores de caracteres para proporcionar información en las pantallas de televisión. Nunca se hubiera podido conseguir una audiencia en todo el mundo de las transmisiones de los Juegos sin los satélites de telecomunicación. La característica de operación multidestino de los satélites ha sido un factor decisivo en la distribución de la televisión. Con una sola transmisión hacia el satélite se pueden cubrir muchos países o regiones. Los satélites son también adecuados para las transmisiones unilaterales y, además, pueden proporcionar todos los circuitos de sonido necesarios para las transmisiones de los Juegos. El sistema Intelsat cubría ya todo el mundo, y se utilizaron los satélites del Atlántico, del Pacífico y del Indico para distribuir las señales a las diferentes partes del mundo. También se utilizaron satélites domésticos para distribución nacional. Durante los Juegos, cualquier periodista o radiodifusor interesado en una determinada competición, automáticamente recibía una copia impresa de los resultados obtenida por ordenador. Además, cada centro de prensa estaba equipado con terminales de ordenador que permitían a los periodistas obtener los resultados oficiales o cualquier información sobre alguno de los participantes. Los Angeles (1984) y Seul (1988) Para la cobertura de las competiciones se utilizaron equipos más ligeros y con más flexibilidad. La reducción drástica del tamaño de los tubos plumbicon permitió a los fabricantes aprovechar al máximo las ventajas de la tecnología de estado sólido y de LSI (integración en gran escala) para construir cámaras compactas, muy apropiadas para aplicaciones de ENG y de cobertura de deportes, junto con equipos de microondas de dimensiones reducidas. En Seúl se utilizaron también prototipos de cámaras equipadas con CCD (dispositivo acoplado por carga). Este dispositivo electrónico de captación de imágenes, introducido en 1985, puede hacerse tan pequeño como una insignia de solapa y, a pesar de su tamaño, produce imágenes de una increíble calidad. En los Juegos de Los Angeles se utilizaron, casi exclusivamente, magnetoscopios helicoidales de una pulgada tipo C. En Seúl se utilizaron magnetoscopios de 1/2 pulgada Beta-SP y MII. Los sistemas de gráficos por ordenador junto con generadores de caracteres perfeccionados, añadieron un nuevo valor a las imágenes de televisión. En los Juegos de Los Angeles se utilizó por primera vez el sistema de super movimiento lento. Algunas competiciones se cubrieron también en televisión de alta definición con el sistema de 1125 líneas desarrollado en Japón. Aunque los Juegos también se cubrieron con filmaciones, ninguna de ellas se utilizó para televisión y, por primera vez, no se montó un laboratorio de revelado. La tecnología de fibra óptica, introducida en los primeros años de la década de los 80, se utilizó con profusión en los Juegos. La característica de banda ancha de la fibra óptica permite la transmisión de las señales de televisión tanto para distancias cortas como largas, sin las limitaciones que impone el espectro de radiofrecuencia. Esta tecnología se utilizó principalmente para la transmisión de las señales analógicas desde las sedes a los locales del IBC (Centro Internacional de Radiodifusión). Barcelona (1992) En los Juegos de Barcelona, se introdujeron en la producción de televisión dos revolucionarias innovaciones. La primera consistió en la utilización de cámaras CCD de calidad de radiodifusión y la segunda, la adopción de magnetoscopios digitales para toda la operación. Se eligió el formato D3 de 1/2 pulgada. La tecnología CCD permitió una extraordinaria reducción del tamaño de las cámaras, característica que, junto a la robótica, hizo posible que se construyeran varias cámaras para aplicaciones especiales que realzaron la cobertura de televisión. Además de la cobertura normal de los Juegos, muchas competiciones se cubrieron también en televisión de alta definición, utilizando simultáneamente dos sistemas diferentes: el japonés de 1125 líneas y el europeo de 1250 líneas. Las dos operaciones fueron independientes y separadas. Las imágenes de los dos sistemas tenían una calidad similar, muy alta en los dos casos. Se utilizó una red de contribución de fibra óptica para el transporte de las señales, en formato digital, de las sedes del área de Barcelona al IBC. La señales de otras procedencias se transportaban mediante enlaces radioeléctricos a la red de fibra óptica de la ciudad. La señales producidas en el IBC se encaminaban hacia el exterior por medio de fibra óptica y radioenlaces. La señales se enviaban a los países vecinos por circuitos terrestres, y a los otros países mediante transmisiones desde las tres estaciones terrenas españolas a 10 satélites de telecomunicación. En el área del IBC se instalaron estaciones terrenas transportables para transmitir las señales de la televisión de alta definición europea utilizando el sistema HD-MAC y también técnicas digitales. Para proporcionar información y los resultados existían casilleros electrónicos con pantallas sensibles al tacto e impresoras incorporadas. Además el sistema llamado AMIC podía proporcionar información desde noticias de las competiciones hasta correo electrónico. El CIS, innovador sistema de información para comentaristas, se instaló en las posiciones de comentarista de 8 sedes. Este sistema de base de datos constaba de un monitor con pantalla sensible al tacto y opciones tales como listas de participantes, datos en tiempo real de las competiciones, sumarios, estadísticas y records. En Barcelona, la señal internacional, además de las imágenes directas, contenía repeticiones de movimiento lento y super lento, cronometraje, nombres de los participantes en la competición, bandera e iniciales de los países, resultados y records olímpicos y mundiales. En algunas sedes los datos podían obtenerse de forma automática de la red de datos por medio de un terminal IBM PS/2 que también controlaba los letreros de un generador de caracteres.
30 oct 2015
Artículo BIT
Otros: Las claves de la regulación: ¿Por qué es importante la regulación para los ingenieros de telecomunicación?: El GRETEL
Jorge Pérez Martínez Decano del COIT Luis Castejón Martín Coordinador del GRETEL Las claves de la regulación ¿Por qué es importante la regulación para los ingenieros de telecomunicación?: El GRETEL Es una realidad que la regulación de las telecomunicaciones rodea nuestro entorno en cualquiera de las áreas de actividad de nuestra profesión. Conscientes de su relevancia, las Juntas del COIT/AEIT han impulsado la creación de un Grupo de Regulación de las Telecomunicaciones (GRETEL), dentro de las actividades del Comité de Estrategias. El GRETEL ha recibido la misión de acercar este tema a nuestro colectivo, iniciando un debate sobre los temas principales de la regulación en nuestro país. Con este objetivo la revista BIT ha creado una sección fija en la que se irán tratando diversos aspectos concretos. n los últimos tiempos estamos empezando a familiarizarnos con la regulación de nuestro sector y nos hemos acostumbrado a escuchar términos como interconexión, numeración, atribución de espectro o posiciones dominantes. Basta con coger cualquier periódico y podremos extraer al menos un par de noticias diarias sobre temas regulatorios, que además están en boca de la gente de la calle. Distintos agentes con intereses en nuestro sector se están posicionando en materia regulatoria, en un debate en el que como ingenieros de telecomunicación tenemos mucho que aportar y en un terreno que no debemos dejarnos arrebatar. El tema es novedoso y desde el GRETEL queremos participar activamente, aunque la presencia de nuestros profesionales en este campo es tradicional. Nuestra profesión puede y debe abrirse paso en este terreno, asentando y ampliando la posición que ya gozaba, y la mejor forma de comenzar es, desde luego, ampliando nuestra formación. Haciendo historia, hasta hace poco había más bien poco que regular: un monopolio en gestión indirecta en los servicios básicos, otro monopolio en gestión directa en los servicios de difusión de señales de TV y radio, las licencias de telefonía móvil y algunas autorizaciones en servicios de valor añadido. Aún nos queda un residuo de esta época; el que induce a algunos a identificar legislación con regulación, soslayando el carácter esencialmente dinámico de los mercados y de las tecnologías del hipersector de la información y las comunicaciones, en el que las leyes muchas veces quedan sobrepasadas por la realidad. Hasta fechas recientes, la regulación ha sido un terreno en el que sólo percibíamos sus facetas legales y administrativas. Todo lo que se conocía sobre regulación era lo publicado en el BOE en forma de leyes o reglamentos y la vigilancia de su aplicación por parte de la DGTel. Con las últimas actuaciones en el sector de las telecomunicaciones que persiguen la introducción de competencia efectiva en los servicios básicos y en las infraestructuras, la regulación comienza a tener un papel protagonista: facilitar la entrada a los nuevos operadores, sin penalizar a los operadores establecidos, mediante el establecimiento de un entorno de libre competencia. En un contexto de liberalización, las actuaciones regulatorias son promovidas por el propio mercado. La regulación pone las reglas del juego a un mercado con legítimos intereses enfrentados. La regulación no consiste en aplicar leyes; la regulación se hace mediante la anticipación a los acontecimientos y el diálogo con los agentes. El juego está protagonizado por operadores establecidos que parten con posiciones dominantes debido a su anterior posición exclusiva en el mercado. Por operadores entrantes que se forman a partir de operadores foráneos, entidades financieras, agentes procedentes de otros sectores que disponen de infraestructuras y solidez financiera, e incluso empresas creadas "ad hoc" por los poderes públicos de las Comunidades Autónomas. Por proveedores de aplicaciones y servicios que dan valor añadido sobre las infraestructuras de los operadores. Por los usuarios que demandan servicios universales, baratos y diversos -usuarios residenciales- y nuevos servicios cada vez más sofisticados que les permitan competir en su esfera de actividad económica -usuarios de negocios-. Por la industria, fabricante y comercializadora que desarrolla y suministra los equipamientos. Y, por fin, las autoridades reguladoras (Ministerio de Fomento, CMT, Comunidades Autónomas, etc.) que estructuran y actúan de árbitros de estas piezas en movimiento. En la actualidad, la estrategia de los operadores, y en consecuencia la de sus clientes y suministradores, está cada vez más condicionadas por la regulación. Hoy cualquiera de las empresas con intenciones de entrar en algún mercado, estudia la regulación y define las ventanas de oportunidad dónde centrar su estrategia competitiva. En este sentido, conocer la dimensión y estructura de los mercados, analizar la clasificación de servicios y sus reglamentos y conocer los márgenes de actuación que permite la regulación existente, son valores indispensables para planear nuevos negocios. La regulación de las telecomunicaciones es dinámica, en tanto y en cuanto lo es la tecnología, motor del desarrollo de nuevos servicios, el capital, que busca invertir en aquellos sectores más rentables, y la estrategia de las operadores, cada vez más globales que están allá dónde haya un cliente que captar sin importar las fronteras. Ante el rápido cambio tecnológico, poco se puede hacer que no sea aprovechar las oportunidades que ofrece, antes que rendirse a la evidencia demasiado tarde. La convergencia tecnológica y la aceleración de la difusión de las innovaciones son una realidad que hay que gestionar en conjunción con el resto de elementos jurídicos, económicos y políticos que conlleva la regulación de una actividad productiva tan estratégica para el resto de los sectores económicos como son las telecomunicaciones. Nuestro sector es altamente intensivo en capital, por lo que hay que diseñar un marco que favorezca la atracción de capitales. Para ello, el diseño de la estrategia de entrada, salida y actuación de los agentes y las obligaciones técnico-económicas que se le imponen a los operadores son la herramienta con que cuenta el regulador para favorecer el desarrollo de los mercados. Las tres misiones fundamentales de los órganos reguladores en este ámbito son: asegurar la estructura eficiente de los mercados, vigilar la competencia efectiva entre agentes y actuar de árbitro en los inevitables conflictos. En la figura se recogen alguna de las principales tareas que compete a la regulación. Son, sin duda, actividades complejas que exigen un "know how" multidisciplinar con un fuerte componente técnico-económico y normativo. Una regulación eficiente pasa por un conocimiento profundo del sector de las telecomunicaciones en todas sus dimensiones: tecnológicas, económicas, jurídicas y políticas. El poder político debería adoptar un papel neutral, ante los agentes y las tecnologías, que no altere el curso de los acontecimientos más allá de los objetivos políticos que se tracen: servicio universal, política de gestión de los recursos escasos, en un contexto de multiplicidad competencial entre Administraciones locales, autonómicas, central y comunitaria. En manos del legislador está la definición de las funciones arbitrales de las comisiones reguladoras independientes. Desde su posición, el GRETEL aportará su visión sobre la regulación, una visión cuyo valor principal se encuentra en su "saber hacer" y en su capacidad de integración de los aspectos técno-económicos y normativo, derivados de su contacto cotidiano con el sector a lo largo de muchos años. El objetivo que buscamos es doble, de un lado contribuir al conocimiento general sobre la regulación y manifestar nuestra posición en los diferentes temas que se vayan sometiendo a debate público y por otro lado, animar a los ingenieros de telecomunicación a que aprovechen esta oportunidad para ampliar los horizontes de nuestra profesión.
30 oct 2015
Artículo BIT
Otros: El servicio celular en los Estados Unidos
Joaquín G. Álvarez El servicio celular en los Estados Unidos Como principal potencia mundial, el mercado norteamericano se encuentra en muchos casos varios años por delante del resto. En el caso de las telecomunicaciones, y más concretamente en el mercado de la telefonía celular, el fenómeno es ciertamente paradójico, por un lado ha tardado bastante tiempo en introducir la tecnología digital y por otro es de los pioneros en conceder licencias para ofrecer servicio celular en la banda de 1900 Mhz (PCS). Por el volumen de licencias concedidas la competencia va a ser muy agresiva. Analizar las estrategias que planteen los diferentes operadores y, en definitiva, la evolución del sector, será una experiencia muy útil para el resto de países que en este campo vamos por detrás. Este artículo pretende describir de una manera global el proceso de concesión de licencias PCS en los EEUU. Este se inició a finales del "94 y acaba de concluir con la subasta de las bandas D, E y F en Enero de este año. Punto de partida Antes de la subasta de licencias PCS en los EEUU existían dos proveedores de servicios celulares en cada región, uno afiliado y el otro no con la empresa telefónica local. Desde el inicio de estos servicios celulares, en los años "70, el sector había experimentado un crecimiento de más del 50 % al año. La llegada del PCS a los EEUU se produce fundamentalmente por la falta de espectro para servicios celulares básicos, por una política de aumentar la competencia y debido a la situación de crisis fiscal del gobierno con la acuciante necesidad de inyección de recursos económicos. El criterio elegido para la asignación de las licencias consistió en su concesión al mejor postor. En la figura 1 se representa la división que se hizo, tanto de la banda de frecuencias como del país, para la concesión de las licencias. Figura 1. Estructuración del espectro y del país para la concesión de licencias PCS. - El espectro se dividió en 6 bandas, enumeradas de la A hasta la F colocadas simétricamente respecto a la frecuencia central, 3 de 30 MHz (A-C) y otras tantas de 10MHz (D-F). - El país se dividió, por un lado en 51 regiones denominadas MTAs (Major Trading Areas), y por otro en 493 regiones denominadas BTAs (Basic Trading Areas). - Se planeó la concesión de dos licencias de 30 MHz (bandas A y B) por MTA, y 4 licencias por BTA (1 de 30 MHz, banda C, y tres de 10 MHz, bandas D, E y F). - Las subastas se realizaron en tres tandas según el sector empresarial a que iban dirigidos. La primera, dirigida a las grandes compañías de telecomunicación, se realizó para las bandas A y B, posteriormente se subastó la banda C destinada a "pequeños empresarios" (menos de 500 mill. de $ de activos y 125 mill. de $ de ingresos) y, finalmente, las bandas D, E y F dirigida a los proveedores de servicios celulares ya existentes, para aliviar su necesidad de capacidad. - La banda central del espectro PCS se destinó a PCS de Datos, servicio para el que no es necesario licencia. También se han reservado 3 MHz para el servicio de buscapersonas avanzado (2 vías). En las subastas se estableció un límite de 45 Mhz como ancho de banda máximo que una compañía podía controlar en cada MTA. De este modo se conseguían dos objetivos, impedir que empresas celulares ya existentes pudiesen licitar en sus propias regiones y facilitar que, con el tiempo, las 8 posibles licencias de cada región se pudiesen finalmente consolidar en tres. Subasta de las bandas A y B en los EEUU (MTAs). Se realizó durante el invierno del "94 al "95, involucró a 99 licencias para cubrir 51 MTAs (2 licencias por región). Ya se habían concedido 3 licencias preferenciales, otorgadas a compañías promotoras de la tecnología PCS. Estas eran Cox en Los Angeles, Omnipoint en New York y APC en la región de Washington DC/Baltimore. El resultado de la subasta supuso 7,800 mill. de $(US) para el estado, ofertados por las 18 compañías ganadoras. De ellas solamente las 3 primeras acapararon 61 de las 99 licencias. Estas compañías fueron: - Wireless Co que pagó 2,100 mill.($) por 29 licencias. Además sus filiales ya controlaban las 3 licencias preferenciales por las que tuvieron que pagar el 90 % de lo que hubiese ofrecido el mejor postor en esas regiones. Wireless Co es propiedad de Sprint Spectrum (40%), TCI Network Inc. (30%), Cox Communications Wireless Inc. (15%) y Comcast Telephony Services (15%). Estos grupos están asociados con empresas líderes en larga distancia y TV por cable, Sprint también tiene propiedades celulares y de tránsito local. Todo esto le permite disponer de una red extensa (la red de fibra de Sprint y la de cable de sus socios) con lo cual puede reconducir el servicio PCS a través de la misma pero, eso sí, a costa de un elevado esfuerzo en coordinación e ingeniería. - AT&T Wireless PCS consiguió 21 licencias por 1,700 mill.($). Esta compañía, filial de AT&T, a su vez es propietaria de McCaw Cellular. Se encuentra muy bien posicionada en virtud de su red inalámbrica y los clientes que consiguió al adquirir la susodicha McCaw Cellular. - PCS PrimeCo obtuvo 11 licencias por 1,100 mill.($). Sociedad propiedad al 50% de PCSCo (Bell Atlantic Mobile y Nynex Mobile Communications) y PCS Nucleus (AirTouch Communications y US West). Ya tenía una fuerte presencia en ambas costas del país por lo que utilizó la subasta para fortalecer su presencia en el centro. Sin embargo, carece de identidad a nivel nacional como Sprint ó AT&T. Las otras 15 compañías pagaron en conjunto 2,900 mill.$ por las 38 licencias restantes. Figura 2. Licencias banda A y B. Subasta de la banda C en los EEUU (BTAs) El proceso se desarrolló entre Marzo "95 y Mayo del "96. Se subastaron 493 licencias para Basic Trading Areas (BTAs) que, como ya comentamos anteriormente, iban destinadas a "pequeños empresarios" (Designated Entities) y a varias minorías. Esta subasta supuso un montante de 10,200 mill. $ para el estado ofertados por las 89 compañías ganadoras. Sólo las 10 primeras ofrecieron 8,900 mill.$ por 212 BTAs. En las figuras 3 y 4 se muestran el número de licencias conseguidas y el montante económico ofertado por estas empresas. Figura 3. Las 10 compañías con más licencias PCS (banda C). Figura 4. Inversión de las compañías con más licencias PCS (banda C) Las aplicaciones a las que los ganadores van a destinar estas licencias dependerá del interés de la compañías en adquirir presencia nacional o no. En el primer caso la compañías presentarán sus licencias como moneda de cambio para llegar a acuerdos con otras compañías y poder ofrecer servicio con cobertura nacional. En el segundo caso, la pretensión será ofrecer nuevos servicios a sus clientes (actuales y potenciales), por ejemplo, wireless local loop, aplicaciones de acceso local o para interiores, etc. De todos los ganadores de licencias PCS en banda C, BDPCS (17 licencias) y National Telecom (1 licencia) no pudieron hacer frente a los primeros pagos de las mismas y la FCC se las retiró para resubastarlas en Julio. En dicha subasta Next-Wave ganó más de la tercera parte de las mismas (7 en concreto). La empresa ofertó 542 millones de $ por las 7 licencias que incluyen importantes mercados como Denver, Minneapolis, Portland y Seattle. La FFC ha conseguido 905 mill. de $ por las 18 licencias, 30 millones más de lo que se había ofertado por ellas en Mayo "96 (tres meses antes !!). Subasta de las bandas D, E y F en los EEUU (BTAs) Esta subasta se inició el 24 de Agosto de 1996 y se cerró el 14 de Enero de 1997 tras 276 rondas. El montante total de la subasta ascendió a más de 2500 millones de $, repartidos del siguiente modo: 37.6% banda D, 36.8% banda E y 25.5% banda F. Esta fue la subasta mas grande jamás realizada por la FCC: 1479 licencias. La FCC buscó en esta subasta favorecer la entrada de nuevos jugadores para impulsar la competencia y la innovación en beneficio del usuario. Tras la finalización de la subasta, la FCC mostró su satisfacción pues 1/3 de las licencias fueron conseguidas por nuevas empresas en el sector y alrededor del 40% del total fue a parar a manos de pequeños negocios. Hay que tener en cuenta que para esta subasta la FCC beneficiaba a los pequeños y muy pequeños negocios. Por ejemplo, en la banda F a los "muy pequeños negocios" les concedía un 25% de descuento, mientras que a los "pequeños" les concedía un 15 %. Además les facilitaba el pago de la licencia en plazos trimestrales durante un periodo de 10 años. La FCC considera muy pequeños negocios a aquellos con unos ingresos anuales brutos inferiores a 15 mill.$ y pequeños negocios aquellos cuyos ingresos anuales brutos oscilen entre 15 y 40 mill. $. Figura 5. Las 10 empresas que más ofertarin en esta subasta (D,E y F) Retos de los operadores PCS en los EEUU Una vez concluido el proceso de concesión de las licencias los operadores se tienen que enfrentar a dos retos muy importantes, la elección adecuada de la tecnología que van a implantar en su red y el modo de consolidarse en un entorno tan competitivo. Tecnologías PCS en los Estados Unidos Un comité técnico conjunto formado por el Comite T1 y la TIA (Telecommunications Industry Association) estudió 17 interfaces aire PCS para, finalmente, reducirlo a 7 posibilidades. En la tabla adjunta se representan estos estándares clasificados en dos grupos, según su entorno de aplicación: los destinados a coberturas grandes mediante estaciones situadas generalmente sobre mástiles elevados o sobre edificios, "high-tier"; y los destinados a coberturas de zonas más concretas, como puntos calientes ("hot spots"), zonas peatonales, zonas de alta concentración de tráfico, zonas donde interese mejorar el nivel de señal en el interior de los edificios, etc., donde las antenas suelen situarse a alturas inferiores a las de los edificios colindates, o en las farolas, "low-tier". Tabla 1. Elección de la tecnología PCS. Compañías con licencias en las bandeas A -C A pesar de la existencia de 5 estándares diferentes para aplicaciones "high-tier", los operadores se están planteando preferentemente D-AMPS, CDMA ó PCS1900 (GSM en la banda de 1900). De entre ellos, el enfrentamiento más serio se está produciendo entre CDMA y GSM. En la figura 7 se muestra la proporción de compañías con licencias en las bandas A-C que se han decantado por cada tecnología en función del porcentaje de población que cubre cada una de ellas. Figura 7. Elección de la tecnología PCS. Compañías con licencias en las bandeas A -C Los promotores del empleo de la tecnología CDMA "prometen" mayor calidad de voz, mayor capacidad con menos emplazamientos, planificación frecuencial más flexible, terminales más cómodos, etc... Los promotores de la tecnología PCS 1900 (GSM) replican que dichas "expectativas" de momento no se han visto refrendadas sobre un sistema que esté operativo y soportando una carga razonable de tráfico. De hecho éste es uno de sus principales inconvenientes, CDMA no es una tecnología probada, está todavía en fase de desarrollo y están llegando noticias de que las compañías que eligieron ya esa tecnología se están encontrando con dificultades serias. Por el contrario, la tecnología GSM está ya muy probada en infinidad de paises del mundo y de manera muy efectiva. Además, se aprovecha de la ventaja que supone ser un sistema estandarizado y abierto, costes reducidos en el suministro de equipos (entorno competitivo entre los fabricantes, aunque éstos también se aprovechan de la oportunidad de servir a un mercado más extenso pudiendo fabricar grandes volumenes de equipos con la consiguiente reducción de costos), en I+D (sistema muy probado), con interoperabilidad a escala mundial (tecnología muy implantada a nivel internacional) y en continua evolución para ofrecer mejores servicios al cliente (Ej. la implantación de la tecnología de antenas inteligentes en GSM se estima que permitirá acercarse mucho al nivel de capacidad y número de emplazamientos "proclamados" por CDMA). El gran reto de la competencia La competencia más feroz se va a producir en los núcleos urbanos de los 20 mercados más importantes. Para hacernos una idea, en la subasta de licencias en banda A y B, 6,000 de los 7,800 mill. ofertados se invirtieron en esas 20 MTAs. En ellas la competencia por la consecución de clientes será extremadamente agresiva, no sólo entre los nuevos operadores PCS, sino también entre los operadores PCS y los celulares ya existentes e, incluso, entre todos ellos y los operadores del servicio fijo. Esta batalla por adquirir cuota de mercado se va a desarrollar en dos frentes fundamentalmente: tarifas y servicios. Es muy probable que los nuevos operadores PCS se vean obligados a establecer tarifas más elevadas debido al gran volumen de inversión que van a necesitar, tanto para pagar su licencias como para desplegar su red, lo cual supone que, aparte de elegir la tecnología, planificar la red, adquirir emplazamientos (y los permisos de instalación!!) en muchos casos hay que indemnizar a los antiguos usuarios del espectro de microondas utilizado para compensar los inconvenientes de su traslado en el espectro (ésto aparte de una elevada inversión, lleva mucho tiempo, aspecto fundamental a la hora de competir por clientes en un nuevo servicio). Además hay que contar con que los operadores existentes antes de la subasta ya están ofreciendo atractivos descuentos para mantener la fidelidad de sus clientes. Todo esto lleva a la conclusión de que la alternativa más probable para conseguir cuota de mercado radique en ofrecer más y mejores servicios (la mayor parte de los paquetes de servicios está todavía en fase de diseño y los que no se mantienen en secreto por los proveedores hasta el lanzamiento de su nueva red). En este frente los operadores ya existentes no van a darse fácilmente por vencidos, de hecho algunas compañías ya están ofreciendo nuevos servicios a precios muy competitivos. Tal es el caso de los servicios "PCS-like" que permiten el encaminamiento óptimo de la llamadas dirigidas a un usuario (en el sentido de mínimo costo). * Joaquín G. Álvarez Es ingeniero Superior de Telecomunicación por la Universidad de Vigo y Master en Comunicaciones Móviles por la Universidad Politécnica de Cataluña. Desde Noviembre del 96 trabaja en la Sección de Ventas y Marketing de la División Redes Móviles de Siemens, S.A. Conclusión Como en otros muchos aspectos comerciales e industriales, el mercado de las comunicaciones inalámbricas norteamericano se encuentra varios años por delante del resto de los paises del mundo. Su evolución será centro de atención y estudio por parte de todos los organismos, empresas y entidades relacionadas con las telecomunicaciones a nivel mundial. El profundo cambio que éstas van a experimentar en los Estados Unidos servirá de experiencia para el resto de paises. Especialmente interesante será analizar los diversos mecanismos que desarrollen las operadoras para sobrevivir en un mercado tan fuertemente competitivo: regiones con hasta 7 u 8 operadores intentando adquirir la mayor cuota de mercado posible. Otro aspecto muy importante será observar qué tecnología se impone finalmente. Figura 8. Operadores PCS en sevicio a comienzos del 97 Inicialmente, compañías muy fuertes en el pais se decantaron por la tecnología CDMA pero, a comienzos del 97, la mayor parte da los que ya estaban dando servicio PCS lo hacían con tecnología GSM. Los próximos años van a ser cruciales en la resolución de todas estas cuestiones.
30 oct 2015
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Otros: Las claves de la regulación: Las autoridades nacionales de regulación, a examen
José R. Ramírez es vocal del AEIT Juan Vega es vocal del COIT Las claves de la regulación Las autoridades nacionales de regulación, a examen Desde el GRETEL, el Grupo de Regulación de las Telecomunicaciones, creado por las Juntas del COIT/AEIT para promover el debate sobre estos aspectos de nuestro ámbito profesional y su acercamiento al colectivo, presentamos una segunda entrega dedicada a las Autoridades Nacionales de Regulación de las Telecomunicaciones. Se incluye en este artículo, un resumen de los elementos que caracterizan a estos Organismos, y una síntesis de los casos, ya clásicos, de Estados Unidos y el Reino Unido, como preludio de una descripción de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones de España. aciendo historia, en la gran mayoría de los países desarrollados, aunque no así en Estados Unidos, el marco institucional del sector ha girado en torno a operadores públicos monopolistas, que agrupaban las funciones de operación de redes y servicios de telecomunicación, junto a las de regulación y ordenación del sector. Con el proceso de privatización de dichos operadores, se produjo su transformación en entidades privadas, la separación de las funciones de operación y de regulación, y la aparición de entidades encargadas de la regulación, los reguladores, con arreglo a diferentes modelos de organización y funciones. En el análisis de estos modelos, es útil hacer uso de algunos elementos distintivos de las características del regulador, clasificables en: Aspectos relativos a la estructura, que se refieren a nombramiento de los cargos, estructura de los órganos directivos, garantías de inamovilidad, autonomía financiera y/o presupuestaria, potestad auto-organizativa y grado de independencia. Aspectos relativos a sus fines y funciones, que comprenden los objetivos generales, las diversas funciones de regulación, tarifarias y de control de precios, de aplicación y otorgamiento de licencias, de arbitraje, sancionadoras, de apoyo y de tutela de los usuarios. Y por último, los aspectos relativos al control, que incluyen: El control político, ya sea "a priori" con el nombramiento del Consejo Directivo, o "a posteriori", mediante los informes anuales; El control administrativo, ya sea mediante disposiciones legales expresas, por vinculación de los miembros del Consejo Directivo con el Poder Ejecutivo, etc.; Y el control judicial/jurisdiccional, entendiendo como tal, el que afecta a la posible revisión judicial de las actuaciones y a la mayor o menor discrecionalidad de que goza el regulador en sus decisiones. El caso pionero: la Comisión Federal de las Comunicaciones (FCC) de los Estados Unidos A efectos de regulación de las telecomunicaciones, en EE.UU. se pueden distinguir principalmente dos niveles: el federal y el estatal. En el ámbito federal, la responsabilidad sobre la regulación de las telecomunicaciones corresponde a la FCC y en el ámbito de cada uno de los estados a las PUC (Public Utility Commissions). En la práctica, la FCC les ha arañado progresivamente todas las competencias, ya sea mediante los mecanismos de "federal pre-emption" (derecho preferencial o prioritario de los asuntos de la nación sobre los de los estados) o por vía de regulación legislativa. En relación con su estructura, la FCC es una agencia federal independiente, establecida por la Telecommunications Act de 1934 (modificada por la ley de 1996), y responsable directamente ante el Congreso. Su Consejo lo forman 5 comisionados elegidos por el Presidente y confirmados por el Senado para un mandato de 5 años, sometidos a un estricto régimen de incompatibilidades, incluidas las de tipo político (los miembros del mismo partido no pueden ser mayoría). El siguiente nivel operativo lo forman siete oficinas encargadas de los distintos aspectos operativos: comunicaciones fijas, móviles, cable, radio y TV, cumplimiento de normas, oportunidades de negocio, etc. En total, la FCC cuenta con más de 2.200 empleados y se financia a través de las tasas y otros ingresos derivados de sus servicios. En cuanto a sus fines y funciones, en cumplimiento del mandato del Congreso, su misión consiste en favorecer la competencia en todos los mercados de comunicaciones y proteger los intereses públicos. Para ello, es responsable de la regulación interestatal e internacional de las comunicaciones fijas, móviles, radiodifusión, cable y satélite. Su Control político se lleva a cabo por el Congreso (informes anuales) y mediante la elección de los comisionados por el Presidente y su nombramiento por el Senado. El primer y más experimentado regulador nacional europeo: la Oficina de Telecomunicaciones (OFTEL) del Reino Unido OFTEL, creada por la "Telecommunications Act" de 1984, es una agencia del Gobierno no-ministerial (igual que la Oficina de Defensa de la Competencia) que actúa como órgano regulador del sector de las telecomunicaciones del Reino Unido. Supervisa la aplicación de las condiciones de las licencias y autorizaciones y propone las modificaciones de las mismas al Departamento de Comercio e Industria, que es el encargado de autorizarlas. Por lo que respecta a su estructura, hay que indicar que es independiente del control ministerial, aunque su Director General es elegido por el Secretario de Comercio e Industria por un período de 5 años, que cuenta con 160 empleados procedentes tanto de la administración (funcionarios) como del sector privado, y que se financia desde el Parlamento, fundamentalmente con las tasas por licencias pagadas por los operadores. Sus fines y funciones se centran en: el registro de licencias concedidas y la supervisión del cumplimiento de sus condiciones; el inicio del proceso de modificación de tales condiciones, de acuerdo con el titular o acudiendo a las leyes de la competencia; la administración y asignación de los recursos de numeración; el asesoramiento a la Secretaría de Comercio e Industria en telecomunicaciones y en la concesión de licencias; la representación de los intereses de telecomunicaciones en el ámbito internacional; el examen de las quejas y peticiones acerca de servicios o equipos de telecomunicaciones; y finalmente, la certificación de equipos y la determinación de los estándares de certificación. Por lo que respecta a su control, debe remitir informes anuales de gestión a la Secretaría de Estado de Comercio e Industria y al Parlamento. El caso español, un modelo en proceso de sedimentación: la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) Nuestro órgano regulador, como la mayor parte de los reguladores nacionales independientes en Europa, a excepción de OFTEL, es de reciente creación, al igual que lo es la introducción de plena competencia en los mercados de servicios e infraestructuras de telecomunicación. Creada por el Real Decreto-Ley 6/1996, de 7 de Junio, la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones surge en el marco de liberalización conformado por la creación de un segundo operador nacional de telefonía básica, Retevisión, y la fijación de una fecha, el 1 de diciembre de 1998, para la liberalización plena del sector. Con posterioridad, tanto la Orden de 9 de Abril de 1997, que fija el Reglamento de Régimen Interno, como la Ley 12/1997, de 24 de Abril, de liberalización de las telecomunicaciones, y algunas otras normas, como las relativas a la Televisión Digital, han ido operando modificaciones y precisiones en el modelo inicial. Estas medidas han conformado un órgano regulador, cuya estructura se articula en torno a un Consejo de 9 miembros (Presidente, Vicepresidente y 7 Consejeros), nombrados por el Gobierno a propuesta del Ministro de Fomento, aunque con una cierta influencia "de facto" de los principales partidos políticos, y previa información al Congreso. Estos Consejeros son elegidos por un período de 6 años, renovables por una sola ocasión, gozan de inamovilidad y están sujetos a un severo régimen de incompatibilidades. A nivel operativo, consta de una organización funcional que comprende las áreas Jurídica, Administración y Gestión, Sistemas de Información, Relaciones Externas, Redes y Servicios, Mercados, Análisis económico, Audiovisual y Licencias. Su autonomía financiera y presupuestaria viene fundamentada en un presupuesto aprobado por las Cortes e incluido en los Presupuestos Generales del Estado, y sus ingresos se nutren de tasas, cánones y precios públicos por el ejercicio de sus competencias (prestación de servicios, gestión de la numeración, etc.), así como por eventuales transferencias que efectúe el Ministerio de Fomento. En lo referente a sus fines y funciones, su objetivo general es salvaguardar, en beneficio de los ciudadanos, la competencia efectiva en el mercado de las telecomunicaciones, los servicios audiovisuales, telemáticos e interactivos. Para ello dispone de funciones regulatorias, que le permiten dictar instrucciones vinculantes para los operadores, en aspectos tales como la pluralidad de oferta de servicios, el acceso a las redes por parte de los operadores, la interconexión, la política comercial y de precios, etc. Además, ejerce las competencias de la Administración General del Estado en la interpretación de las cláusulas de los contratos concesionales de telecomunicación y controla los procesos de concentraciones de empresas, participaciones en el capital y acuerdos entre agentes del mercado. En el plano tarifario, informa las propuestas de tarifas, de servicios prestados en exclusividad o en posición de dominio del mercado, y fija los precios máximos de interconexión. Otras de sus funciones relevantes, se refieren al otorgamiento de títulos habilitantes (licencias y autorizaciones para servicios en competencia, a excepción de los obtenidos por concurso), al control del cumplimiento de las obligaciones de servicio público y a la asignación de numeración. El arbitraje en los conflictos entre operadores, el asesoramiento al Gobierno y al Ministerio de Fomento, la potestad sancionadora ante el incumplimiento de sus instrucciones y de denuncia cuando se trata de incumplimientos del resto del ordenamiento de las telecomunicaciones, junto con llevanza del registro de operadores, completan su cuadro de competencias. En relación con el control político de la CMT, éste se lleva a cabo fundamentalmente por el Gobierno, tanto en el nombramiento del Consejo, como "a posteriori" mediante los informes anuales sobre el desarrollo del mercado, quedando para las Cortes Generales un papel muy secundario. Sobre los aspectos de control administrativo y jurisdiccional de su actuación, sus resoluciones ponen fin a la vía administrativa, siendo recurribles ante la jurisdicción contencioso-administrativa, a excepción del caso de los laudos arbitrales que se acomodan a la legislación específica sobre arbitraje.
30 oct 2015
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Otros: FREQUENCY HOPPING FH-CDMA: Acceso radio para servicios fijos de telefonía
Jorge J. Kruszewski FREQUENCY HOPPING FH-CDMA Acceso radio para servicios fijos de telefonía an solo unos pocos años atrás era imposible pensar que una tecnología de radio podría proporcionar una alternativa fiable, ante las tradicionales líneas de cobre utilizadas en la red de acceso al abonado. Debido a la competencia originada en la liberación de los mercados de telecomunicaciones, los operadores se han visto en la necesidad de encontrar soluciones a las limitaciones propias de la red de cobre convencional, como lo son los largos periodos de instalación, los altos costes de obras civiles o la planificación que requiere una anticipada estimación de la demanda para disminuir el riesgo de inversiones irrecuperables, los altos costos de mantenimiento, etc. El acceso fijo para servicios de voz y datos vía radio se presenta como una solución de menor costo, tanto para los operadores establecidos, como para aquellos que se aprestan a proporcionar servicios de telecomunicaciones alternativos debido a los cortos plazos de instalación, menores costo por línea, reducidos riesgos de inversión, re-ubicabilidad de los sistemas instalados, bajo costo para soluciones temporarias o menores costos de mantenimiento. Es evidente que un sistema de acceso vía radio que pretende reemplazar a los servicios que hoy se ofrecen por medio de un par de cobre debe reunir los siguientes requisitos mínimos: Arquitectura flexible, elevada disponibilidad, eficiente uso del espectro de radio, calidad de servicio previsible, inmunidad a las interferencias, alto nivel de privacidad y fácil instalación. En virtud del creciente mercado que se ha presentado a este tipo de sistemas, muchos fabricantes de equipos de radio han intentado adaptar sus sistemas, originalmente diseñados para otras aplicaciones, a fin de competir también en el área de acceso fijo. Así es como hoy encontramos una clara división en los productos que se ofrecen en el mercado desde el punto de vista de su tecnología de origen. De esta manera, tenemos los inalámbricos de movilidad limitada (cordless) que fueron inicialmente creados para dar servicio en el área del domicilio del abonado. Por ejemplo: PHS, CT2, DECT, etc. Estos sistemas, debido al uso para el cual han sido creados, se basan en un sistema de radio de banda estrecha, particularmente poco inmune a los trayectos múltiples de radio generados en el ámbito urbano, requieren una gran cantidad de estaciones base para asegurar cobertura a típicos escenarios extensos o de alta densidad de abonados. En cuanto al capítulo de móviles, fueron inicialmente inicialmente diseñados para dar completa movilidad al abonado Por ejemplo IS-95, DS CDMA, TDMA. Este tipo de sistemas normalmente necesitan de una central de conmutación asociada, requiriendo altos costos de infraestructura centralizada y de estaciones base. Por otra parte, y considerando que el abonado de servicio móvil está dispuesto a pagar, en calidad de servicio por el hecho de tener movilidad, estos sistemas negocian en forma dinámica la capacidad del sistema con la calidad de la señal de voz y datos, lo cual no se contradice con la calidad que presta un par de cobre, la cual debe ser siempre la misma. En el capítulo militar, inicialmente fueron desarrollados para ser utilizados en este campo , diseñados para operar con total seguridad independientemente del terreno. Por ejemplo el FH-CDM, desarrollado para ser inmune a las interferencias y alta privacidad, con una total robustez en la interfaz aérea y con mínimo uso de espectro de radio. Respecto a la tecnología FH-CDMA, ha nacido en la década de los años 50 y ha evolucionado hasta las versiones existentes hoy en el mercado, que permiten instrumentarla con costos muy inferiores, facilitando su acceso al mercado de las telecomunicaciones civiles. Originalmente creada para dar servicios de voz y datos tácticos en el ámbito de confrontaciones militares, su sistema de radio lleva implícita una tecnología madura y sumamente probada durante mas de tres décadas, lo cual es una garantía para cualquier operador de telecomunicaciones. Por tratarse de un sistema de espectro expandido, sólo una mínima porción de la información es transmitida en una frecuencia determinada en un instante preciso, eso hace que cualquier perturbación electromagnética, o cambios transitorios de las condiciones de propagación, no afecten la información total. Cuenta además con elementos como diversidad de tiempo que permiten transmitir la información en intervalos de tiempo y frecuencia diferentes para hacer esta interfaz válida en los casos de ausencia de línea de visión. Las unidades de abonado cuentan con un control de ganancia que permite dar servicio a abonados que se encuentran próximos a una estación base, como aquellos que se encuentran a 15 Km. ó mas de la misma, sin introducir por ello diferencia en la calidad y tipo de servicio ofrecido, la cual en todos los casos es independiente del nivel de trafico cursado. * Jorge J. Kruszewski pertenece a Tadiran Telecomunications Ltd. Por el alcance de sus estaciones base, requiere un mínimo número de ellas, para dar servicio de alto tráfico ya sea en extensas áreas rurales o en escenarios urbanos muy densamente poblados, economizando así los medios de transmisión desde la central de conmutación hasta las estaciones base. Al tener asociada la función de Spread Spectrum, su programación en frecuencias se realiza en pasos de 1 Mhz, permitiendo el uso de espectro continuo o discontinuo, y así hacer uso de porciones de una banda que se encuentran libres de asignación. Asímismo, por ser TDD (Time Domain Duplexing), utiliza la misma frecuencia para transmitir de la estación base al abonado y viceversa. Las sucesivas expansiones de tráfico necesarias por incremento de abonados ó trafico, se solucionan en la tecnología FH-CDMA por el simple añadido de tranceptores, considerando que cada una de ellas adiciona 8 canales de comunicación. Se obtienen así 8, 16, 24, 32, hasta 640 canales de comunicación simultáneos para servir a un grupo de abonados y calculándose el tráfico, según la tabla de Erlang B. Los sistemas con FH-CDMA no requieren de un ancho de banda fija y pueden utilizar según los requerimientos de un escenario desde 7 Mhz hasta 80 Mhz lo cual implica que no tiene limitaciones al crecimiento de un escenario. A modo de ejemplo, con un ancho de banda de 20 Mhz la tecnología FH-CDMA brinda 160 canales de comunicación, de la misma calidad de un par de cobre, superior a lo ofrecido por otras tecnologías mencionadas en el presente articulo.
30 oct 2015
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Otros: GTT. Las TIC en las PYMES
Juan J. Sánchez Aguila-Collantes MESA REDONDA: Las T.I.C. en las PYMES El G.T.T., dentro de la línea de aportar ideas y reflexiones de interés a nuestro colectivo en un entorno cada vez más liberalizado, ha iniciado un foro de debate abierto a todas aquellas operadoras e instituciones relacionadas con las telecomunicaciones y más en concreto con la telemática que deseen plantear sus ideas y estrategias en estos campos. El pasado día siete de julio en los locales del IIE inauguramos estas jornadas con una presentación a cargo de José Rocillo Gregoire, director de Marketing de Canal de Telefónica, que tuvo la deferencia de contarnos la nueva política de partners de la compañía mediante una charla abierta a todos los miembros del GTT y Juntas del COIT/AEIT cuyo título fue: "Nuevos Canales de Comercialización de Telefónica: Consultores Homologados y Aplicaciones Sectoriales". A continuación os ofrecemos las ideas más importantes lanzadas por el ponente, así como las conclusiones derivadas del diálogo mantenido con posterioridad a su charla. Esperamos que esta nueva línea abierta en el GTT sea de vuestro interés. entro de su segmentación de mercado, Telefónica considera entre sus clientes al área residencial, los grandes clientes y a las PYMEs. Estas últimas, a su vez son difíciles de segmentar, pero existen unas diferencias marcadas en lo referente a su área de actividad y también podría establecerse una subdivisión entre PYMEs "grandes" y "pequeñas". Pensando en ellas se desarrolla la estrategia de marketing de canal de Telefónica y más en concreto la venta por terceros canales, siendo la misión de Telefónica en este sentido crear una red de distribución para productos y servicios de telecomunicaciones, que permita cubrir sus objetivos en participación de mercado y cobertura geográfica. Las ventajas que las telecomunicaciones aportan a las PYMES se pueden medir en términos de agilidad, reducción de costes, capacidad de control, competitividad, búsqueda de oportunidades, mejora de servicio, aumento de recurso y penetración en el mercado entre otras facetas. En cualquiera de los casos parece existir una clara relación entre la competitividad de la empresa y la cantidad de tecnología que incorpora en sus procesos. A pesar de la constatación de las ventajas competitivas que aporta la incorporación de las tecnologías de la información en los procesos empresariales, Telefónica ha detectado dos principales escollos para que esta incorporación se lleve a cabo en las PYMES de forma satisfactoria: - En primer lugar, está el hecho de que este tipo de empresas no compran "piezas" aisladas de tecnología por el mero hecho de que sean novedosas o avanzadas. Por el contrario, lo que precisan son soluciones completas e integradas (en forma de aplicaciones empresariales, equipos y servicios de telecomunicaciones). Dado que, por su estructura y recursos, no suelen disponer de los medios técnicos y humanos para llevar a cabo esta integración por sí mismas, es necesario que el mercado les ofrezca este tipo de soluciones. -- Por otra parte, también se observa que la aparente falta de interés de las PYMES por las T.I.C., no se debe al coste de las mismas, sino más bien al desconocimiento de las ventajas que pueden aportar y, sobre todo, de la forma más adecuada de aplicación. Estrategia de Telefónica: los consultores homologados La constatación de estos hechos es lo que ha llevado a Telefónica a plantearse la creación de una red de "partners" o integradores, cuya función básica sería, además de las funciones iniciales de diagnóstico de las carencias tecnológicas de la empresa, la de integrar las diferentes piezas más adecuadas a cada problemática particular y ofrecer a las PYMEs soluciones completas. Telefónica contempla diversos tipos de empresas como potenciales "partners": * Las empresas sectoriales que tradicionalmente trabajan en vertical y que venían ofreciendo soluciones a la PYME en áreas muy especializadas mediante la instalación de cableado, sistemas y/o aplicaciones. * Las empresas de consultoría que trabajan en horizontal y a distintos niveles de escala dedicadas a realizar estudios de diagnóstico a las PYMEs. * Las grandes empresas suministradoras de equipos de telefonía e informática. * Compañías relacionadas con la distribución de telefonía móvil. Lo que Telefónica propone mediante su red de consultores homologados es que a partir de ahora no se rompa la cadena de valor, de forma que estas empresas puedan ofrecer a las PYMEs la totalidad de los servicios, incluidos los que presta la propia operadora, estableciendo para ello los necesarios acuerdos comerciales que permitan la generación de un beneficio compartido, acompañado de una transferencia del coste. Este esquema, según Telefónica, proporciona ventajas para todas las partes que intervienen, ya que para el cliente (PYME) supone contratar las aplicaciones, servicios y equipos que necesita con su distribuidor como único interlocutor, en las condiciones que precisa, en el mismo instante y con garantía de compatibilidad; el distribuidor llega a presentar una oferta global, complementando así su cartera de productos y obteniendo seguridad de compatibilidad con un coste de instalación reducido y una aceptación más rápida por parte del cliente; y, por último, Telefónica reduce el número de instalaciones con problemas, aumenta su base de clientes y el consumo y tamaño de su red. Visto lo anterior, Telefónica propone que el distribuidor ofrezca a las PYMES una solución propia que utilice las telecomunicaciones como complemento, en las facetas ya comentadas de servicios, equipos y aplicaciones. La selección de los consultores homologados se realiza basándose en unos requisitos previos que exigen actividad en el sector, un plan de negocios sólido y una cierta cobertura geográfica. Posteriormente habrá que manifestar el interés mediante un cuestionario, aportar los datos requeridos referentes al plan de negocios e indicar la cartera de productos deseada, para abrir una negociación y finalizar con un acuerdo entre las partes. Merece destacar también que en lo referente a aplicaciones, recientemente se ha puesto en marcha una segunda fase del programa APLICA, iniciado en 1996 y consistente en la oferta de ayudas de financiación y difusión a compañías con proyectos en marcha de aplicaciones que utilicen servicios de telecomunicaciones, con el objetivo de constituir un catálogo de aplicaciones homologadas, recomendadas y referenciadas. Conclusiones Aunque la terminología de "Consultores Homologados" puede ofrecer cierta confusión, pues inicialmente puede sugerirnos aspectos relacionados con las organizaciones normalizadoras e incluso más apropiada del Real Decreto de Operadores Económicos, la verdad es que Telefónica tan solo quiere referenciar "Distribuidores con un valor añadido". Se ofrecen unos sellos de marchamo de Consultor/Aplicación Homologado/a, como forma de identificar la figura del "distribuidor de valor añadido" pero siendo en su caso éste último el responsable en todo momento de ofrecer el servicio de integración a que se haya comprometido con la PYME sin que Telefónica deba responder jurídicamente del consultor en caso de que haya ruptura de sus compromisos. Sin embargo, sí existen en el contrato de Telefónica con el consultor ciertas cláusulas de calidad entre las que se incluye la exigencia de personal técnicamente cualificado para determinado tipo de aplicaciones que justifiquen la existencia de un valor añadido real. La calificación como consultor homologado no parece exigir un compromiso de exclusividad por parte de dicho consultor con los productos y servicios de Telefónica, ya que contractualmente no se establece ninguna limitación en este sentido. Telefónica parece interesada en estudiar nuevas opciones de "partner", contemplando además de los agentes ya señalados anteriormente, otro tipo de entidades o profesionales vinculados a las tecnologías de la información y las comunicaciones, de tal forma que posiblemente se pudiera abrir una línea de actividad para profesionales de ejercicio libre con interés en éste sector. En este sentido, animamos a todos aquellos compañeros interesados en este tipo de actividades a que nos hagan llegar sus comentarios, preguntas o reflexiones a través del web del GTT. NOTA. Todas aquellas empresas o instituciones que deseen exponer sus ideas y estrategias en el foro del GTT, pueden ponerse en contacto con su coordinador técnico Juan J. Sánchez Aguila-Collantes en la dirección [email protected] http://www.iies.es/teleco/priv/grtel.htm
30 oct 2015
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Otros: Claves de la regulación. El servicio universal en España ante la liberalización de las telecomunicaciones
José Luis Machota es miembro del GRETEL Carlos Tirado es miembro del GRETEL Las claves de la regulación El servicio universal en España, ante el escenario competitivo de las telecomunicaciones La universalización del teléfono y la definición del servicio universal El nuevo concepto del servicio universal surge como consecuencia de los procesos de liberalización de las telecomunicaciones, y de la privatización de los operadores tradicionales del monopolio. Su necesidad resulta evidente en el nuevo escenario de competencia y proliferación de nuevas redes y servicios, para garantizar al conjunto de la población la disponibilidad de aquellos servicios considerados como básicos, y para evitar que en el desarrollo de la Sociedad de la Información aparezcan nuevos procesos de exclusión social en función de sus posibilidades de acceso a la información. Por las razones anteriores, uno de los temas de debate durante el proceso de desarrollo legislativo para la liberalización de las telecomunicaciones en todo el mundo ha sido el de la delimitación, alcance y garantías del servicio universal en competencia. La universalización de los servicios básicos de telecomunicaciones, en épocas anteriores ha sido tradicionalmente un objetivo perseguido tanto desde los operadores del monopolio de estos servicios, por razones de compromiso del propio régimen concesional, como por las instancias políticas competentes por razones de la incidencia de estos servicios en el desarrollo y la calidad de vida de los ciudadanos. El concepto de universalización que se manejaba para el servicio telefónico básico se apoyaba en la universalidad del acceso a la red telefónica, y en la extensión del servicio telefónico al conjunto de la población en condiciones idénticas de acceso, precio y calidad, con independencia de la localización del abonado. Para favorecer la universalización se establecieron distintos mecanismos, desde la utilización de subsidios en las tarifas para paliar el déficit de la explotación, hasta la cofinanciación con fondos públicos de la extensión de las redes a estas zonas. En el nuevo escenario de liberalización y competencia, se hace necesario establecer mecanismos para que, por razones de desarrollo del mercado, no se excluyan o se penalice en exceso a los abonados de las zonas dónde es menos rentable la prestación de estos servicios. Así pues lo primero que habría que destacar es que la universalización, sobre todo del servicio telefónico básico ha sido un compromiso inherente al desarrollo de las redes y servicios de telecomunicaciones en monopolio, pero que cobra una nueva dimensión con la liberalización, la competencia, y la aparición de nuevas infraestructuras y servicios, obligando a redefinir el concepto y a establecer nuevos mecanismos que garanticen su prestación. La Universalización del servicio telefónico en España En España, los problemas para la universalización del teléfono se han localizado fundamentalmente en las áreas rurales de las zonas de orografía más complicada, por lo que en 1984, se aprobó el Real Decreto 2248/84 de 28 de Noviembre, sobre Extensión del Servicio Telefónico en el Medio Rural, para impulsar la colaboración para este fin con las Comunidades Autónomas. En sucesivos planes se fueron incorporando las entidades de población con menor número de habitantes a la red, hasta que en 1992, se realizaron pruebas para la extensión del teléfono a través de la infraestructura de telefonía móvil automática (Sistema TRAC), lo que permitió elaborar el Plan Operacional de Extensión del Servicio Telefónico en el Medio Rural 1993-1996, para alcanzar definitivamente la universalización del teléfono al 100% de la población. Las grandes cuestiones de cara al futuro son: sí el nivel de servicio alcanzado es suficiente para las necesidades futuras del conjunto de la población, y como garantizar el mantenimiento y adecuación tecnológica de los logros alcanzados. Planteamientos desde la Unión Europea y situación en España Conscientes de esta situación, en el seno de la Unión Europea, se ha estado debatiendo profusamente el tema del servicio universal durante todo el proceso de desarrollo del cambio de regulación del sector de las telecomunicaciones, siendo una de las preocupaciones de la Comisión garantizar un nivel de servicios básicos para el conjunto de los ciudadanos de la Unión Europea. Este tema no resulta sencillo puesto que en él inciden las condiciones socioeconómicas de cada territorio, la rentabilidad de las inversiones y de la operación de los servicios, el grado de desarrollo de las telecomunicaciones de cada país, y su planteamiento en un entorno competitivo. En estos debates se definió el concepto de servicio universal, separándose de otras obligaciones de servicio público, que podrían añadirse a criterio de los estados miembros, pero como algo complementario, sin acceso a los mecanismos de financiación del servicio universal. El objetivo que primó en la definición del concepto de Servicio Universal fue su extensión a necesidades básicas y esenciales de las telecomunicaciones de hoy en día, dejando la puerta abierta a la posible revisión del mismo en función de la evolución de la tecnología y de la demanda del mercado. El acuerdo finalmente alcanzado incluye básicamente el acceso a la red telefónica fija, la prestación del servicio telefónico fijo para voz, datos y fax (con limitaciones), servicios de guía, oferta suficiente de teléfonos públicos de pago en el dominio público, acceso a los servicios de emergencia de una forma gratuita, y la consideración de posibles necesidades específicas de colectivos concretos de usuarios ( discapacitados, etc.). Otro aspecto de interés, es el establecimiento de las características del Servicio Universal en términos de disponibilidad, asequibilidad, y accesibilidad. También se planteó el tema de que los operadores puedan optar con carácter voluntario a la prestación del servicio universal. Estas ideas, se han recogido en el proyecto de la Ley General de Telecomunicaciones que incluye, en línea con las disposiciones comunitarias, los servicios antes señalados dentro del ámbito del Servicio Universal, definiendo además otros servicios como obligatorios (entre los que podrán incluirse los servicios avanzados de telefonía, RDSI), y otras obligaciones de servicios públicos (entre las que podrán incluirse la extensión de nuevos servicios a la sanidad o la educación). Se designa a Telefónica como operador obligado a prestar el servicio universal hasta el 2005. Se introduce así mismo el ámbito territorial para establecer otros operadores responsables de este servicio, e incluso el concepto de obligación del servicio universal para cada tipo de los servicios incluidos en este paquete. Finalmente, se establece un Fondo Nacional de Financiación del Servicio Universal. El servicio universal en otros países Este cambio de situación no es exclusivo del caso español, ni europeo, como demuestra el hecho de que en EEUU, la Ley de Telecomunicaciones de 1996, incluyera un mandato a la FCC (Federal Communications Commission) de elaborar y revisar periodicamente la política del servicio universal, con mención expresa a los servicios esenciales para la educación, la sanidad, y la seguridad pública. La situación actual en este país es de existencia de 6 millones de hogares sin teléfono, que corresponden a los colectivos más desfavorecidos (umbrales de pobreza). En Reino Unido, existen 1,6 millones de hogares sin teléfono fijo, de los cuáles 250000 tienen acceso móvil, existiendo 900000 hogares que desearían tener teléfono pero no disponen de él por cuestiones económicas. OFTEL (órgano regulador) estableció un proceso consultivo en Febrero del presente año, sobre el servicio universal para el Reino Unido hasta el 2001. Las propuestas de esta consulta tenían por finalidad: incrementar el número de personas conectadas a la red telefónica, reducir el número de desconexiones, y mejorar la provisión de los servicios. El documento publicado tras esta consulta "Universal Telecommunication Services" en Julio de 1997, precisa el nivel de servicio universal para el período desde 30-09-97 al 29-09-01, estableciendo: No necesidad de establecer mecanismos adicionales de financiación Opción a un paquete de servicio restringido a menor coste, y plan de refinanciación como alternativa a la desconexión Necesidad para B.T. de consultar con las autoridades locales la retirada de teléfonos públicos, o el establecimiento de nuevos criterios de instalación teniendo en cuenta las necesidades sociales Lo relevante de todo lo anterior, es que para estos países el mayor problema del servicio universal en la actualidad parece estar más relacionado con los aspectos económicos de la utilización (densidad telefónica, colectivos desfavorecidos, o desconexión por impago), asequibilidad, que con la accesibilidad y disponibilidad de las infraestructuras y los servicios en el territorio. Reflexiones finales Sin entrar en exceso, en valoraciones, o especulaciones del caso español, sobre un proyecto de Ley aun en trámite parlamentario, se plantean algunas situaciones sobre las que merecerían la pena plantear un debate o proceso amplio de consulta. El cambio del mecanismo de financiación utilizado hasta ahora por un Fondo Nacional, cuando se consideran aspectos del servicio universal vinculados con la cohesión y el desarrollo territorial, y cuándo tradicionalmente este ha sido un tema que se ha abordado desde las Administraciones regionales, puede originar situaciones complejas difíciles de solventar. Sobre este mismo tema, casos como el ocurrido recientemente del servicio de acceso de información, Infovía, fundamentalmente relacionado con subvenciones de tarifas, pueden volver a plantearse con aspectos del servicio universal al aproximar las tarifas a los costes reales; los temas de coste y tarifas han sido los más debatidos, y menos aclarados en relación con el servicio universal, en los debates mantenidos en la Comisión europea. Otro asunto se refiere al planteamiento desde la oferta del servicio universal como paquete mínimo de servicios disponible para el conjunto de la población, y la realidad del mercado que reflejan los niveles de penetración o las desconexiones, lo que hace pensar en dificultades de otra índole para conseguir que el conjunto de la población disponga de estos servicios mínimos, por lo que sería necesario pensar en actuaciones directamente dirigidas al fomento de la demanda. En esta misma línea se podrían considerar también otras posibilidades, para evitar los planteamientos de mínimos que se vienen haciendo, cómo la incorporación al servicio universal, dentro de su carácter dinámico, de aquellos servicios o prestaciones que alcancen cuotas significativas de penetración, lo que sería un reflejo de su utilidad real.
30 oct 2015