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Artículo BIT
FUERON PROTAGONISTAS: La prehistoria
La prehistoria Manuel Gamella Director del Nº1 de BIT ¡COMO PASA el tiempo y qué viejos nos hacen los hijos! Resulta que nuestro BIT cumple ya 20 años y cien números como revista hecha y derecha al servicio de la profesión, y que yo soy tan antiguo que puedo recordarla, aunque de forma más bien nebulosa, antes aún de que naciera como tal, en el período en que se gestaba su embrión, lo que Enrique Gutiérrez llama en términos casi botánicos el BIT-hoja, del que me tocó ser director y responsable oficial a efectos de la legislación vigente. Lo que sigue es un ejercicio de rememoración prehistórica, pues prehistoria son los conocimientos no apoyados por pruebas escritas, y la verdad es que no hemos conseguido recuperar ni un sólo ejemplar de los varios "bithojas" que produjimos (confieso que mi concepto del orden se basa en tirar lo más posible cada vez que cambio de domicilio), por lo que la revista quedará eternamente agradecida a quien pudiera aportar algún espécimen para su museo de glorias pasadas (tengo que consultar si se darían recompensas). Empecemos por situar el contexto. Era allá por el año 74, en cualquier caso tiempos oscuros. Los recuerdos me vienen en colores gris o caqui. Al país le esperaban grandes cambios, pero los paisanos no sabíamos cuáles ni cómo. La comunidad de los telecos (entonces aún no se usaba esta jerga) no estaba todavía de moda y tenía sólo unos cientos de miembros, poca cosa frente a las ingenierías más prestigiosas como industriales o caminos. Pero hete aquí que en los primeros 70 habían empezado a surgir de la única escuela que había promociones numerosas (de más de cien), y nuestros organismos corporativos pensaron que su papel social iría ganando en relevancia si conseguían recoger en el redil de la asociación y del colegio a la mayor parte de aquellos nuevos colegas que, maleados por una universidad agitada y ante la perspectiva de una vida laboral asalariada (se discutía mucho entonces de la "proletarización" de los técnicos), no teníamos demasiado claro qué pintábamos apuntándonos a tan vetustas y polvorientas instituciones. En la carrera por asociar a los jóvenes nuestros mayores coincidieron, con objetivos desde luego bien distintos, con los esfuerzos de la oposición democrática (entonces principalmente "el Partido", ¡qué tiempos!) por organizar "espacios de libertad" en todas partes, incluidas las organizaciones profesionales, y la coincidencia propició la creación en todas las asociaciones de grupos de trabajo sobre "los nuevos problemas de la ingeniería" que debían actuar como banderín de enganche, bajo la coordinación del llamado "grupo de los 27" integrado por tres representantes de cada rama de la ingeniería (perdón por tantas comillas, pero es que todo suena ahora tan raro). De este modo un puñado de aquellos "ingenieros con nuevos problemas" empezamos a movernos con cierta soltura por el viejo palacete de General Goded (ahora Arrando) y pronto decidimos que nuestro grupo de trabajo necesitaba un órgano de expresión al que, ante nuestra sorpresa, las juntas de gobierno, encantadas de ver gente, asignaron un modesto presupuesto para imprenta y correo. El modelo nos lo proporcionaron los compañeros del colegio de arquitectos que, dirigidos ya por una precoz "junta democrática" habían diseñado un elegante boletín postal a dos colores sobre una hoja DIN A3 hábilmente plegada. Para aquella mínima cantidad de información pensamos que el nombre de BIT ("Boletín Informativo de Telecomunicación") iría al pelo, y el amigo Luis Sanz, entonces en Televisión Española, consiguió que el dibujante del logo de esa casa nos hiciera uno en el mismo estilo. En la imprenta que encontramos, un amable Rufino Blanco nos enseñó a confeccionar rudimentarias maquetas cortando, pegando, pintarrajeando y rotulando con letraset. Alguien nos advirtió que había que salir de la clandestinidad registrando un director (yo mismo) en el Ministerio de Información y Turismo y haciendo allí un depósito previo de cada número de la cosa (¿estarán aún en algún archivo?). La redacción y la edición fueron ambulantes por las casas de los implicados. Recuerdo (seguro que con algún olvido imperdonable) a Fernando Viles, a Fausto Guerra, a Enrique Gutiérrez ... En cuanto a los contenidos, pues la verdad es que no recuerdo mucho. En fin, "nuevos problemas de la ingeniería", articulillos originales, recortes de prensa, genialidades resaltadas con rotulador. Lo importante era sentir que nos comunicábamos libremente, aunque debía ser con bastante moderación porque cada vez que fui a depositar un ejemplar al ministerio salí por mi propio pie y no tuve malas visitas a mi casa, al menos por aquello. Y en esto llegó un 20-N y los acontecimientos comenzaron a precipitarse. Animados por el clima general, los "jóvenes ingenieros" nos sentimos con fuerza y ganas para proponer por primera vez una candidatura alternativa ("democrática") con lo más presentable que teníamos, y así en aquel diciembre del 75 Angel Luis Gonzalo fue elegido presidente de la asociación (y al año siguiente decano del colegio) rompiendo la tradicional alternancia de representantes oficiosos de Telefónica y de Standard que hasta entonces se habían repartido sin oposición la composición de las juntas. Había llegado el momento de hacer del BIT una revista de verdad, cuyo primer número, del que fui aún director por marcar continuidad, apareció como sabemos, en 1976. Nuevos tiempos requieren nueva gente, y Enrique tomó el relevo al frente de importantes incorporaciones (gracias Quique). Pero esto es ya otra historia.
30 oct 2015
Artículo BIT
FUERON PROTAGONISTAS: Directores provisionales
Directores provisionales Félix Pérez Director de BIT Nº49 y Nº50 LOS PEQUEÑOS incidentes casi siempre esconden acontecimientos significativos. Seguramente, pocos ingenieros de telecomunicación dieron importancia al detalle de que en el nº 49 de esta revista, bajo el calificativo de provisionales, nos hacíamos cargo de la revista el actual Decano y el autor de estas líneas. Sin embargo, era inevitable que el BIT fuera el escaparate donde se manifestaba la profunda crisis que en aquellos meses afectaba a los órganos de gobierno de la profesión. Una crisis, en el mejor sentido del término, que pasó bastante desapercibida para el colectivo, a pesar de que era evidente en las páginas de la revista como prueba de la independencia que este órgano de expresión siempre ha mantenido. Diez años después tiene cierto interés recordar aquellos acontecimientos que supusieron un cambio de rumbo -probablemente tan necesario como inevitable- en el COIT y la AEIT. Por lo demás, aunque fue una experiencia difícil para los que la vivimos, la perspectiva del tiempo nos permite contemplarlos casi con nostalgia y, en todo caso, con la satisfacción de saber que, a pesar de las discrepancias, los lazos de amistad y compañerismo nunca estuvieron comprometidos. Hasta 1985, los objetivos del COIT y la AEIT eran elementales: que los poderes públicos reconociesen el estratégico papel de nuestro sector y el de los ingenieros de telecomunicación en su desarrollo. En este esfuerzo, en el que no se regatearon esfuerzos, todos estábamos unidos. Los "contrincantes a batir" y los medios eran claros, entre otros las páginas de esta revista que se utilizaron con eficacia y sin fisuras. Las complicaciones aparecieron cuando se consiguieron una buena parte de estos objetivos. Sirva un botón de muestra: no sólo se creó la Dirección General de Telecomunicaciones -reivindicación histórica de la profesión-, sino que se nombró a Javier Nadal, entonces Secretario del COIT y la AEIT, como su primer responsable. En el nuevo contexto, las Juntas -especialmente las personas que las habían conducido- mantuvieron criterios diferentes sobre las relaciones que nuestras instituciones debían mantener con los poderes públicos. Se perdió la unidad de objetivos y la claridad de acción que había caracterizado los años anteriores. Las páginas del BIT trasmitieron estas contradicciones internas, y la figura de su Director pasó a ser extraordinariamente conflictiva. La solución que se adoptó fue encomendarnos la revista a dos miembros de las Juntas que no habíamos participado en la "movida del 75" y escasamente comprometidos con la pasada historia. Sin saberlo -¿o quizás si?- se estaba apostando por abrir una nueva etapa para nuestras instituciones. Poco a poco, los que habían dirigido uno de los períodos más fructíferos de la profesión, fueron abandonando las Juntas y pasaron el testigo a otros colegiados más jóvenes para que gestionáramos los órganos de gobierno en la nueva situación. En otras palabras, lo que se suele denominar una transición ordenada. Fuimos "Directores provisionales" durante seis meses y como la naturaleza es perversa nos tocó editar, entre otros, el nº 50 del BIT, el más complicado de sus diez años de existencia. Bajo el lema: DIEZ AÑOS CON LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN, con casi 70 artículos y 300 páginas, su contenido demuestra que la profesión estaba -o creía estar- en "la cresta de la ola", una gran ilusión que el tiempo se encargó de destrozar, el claro exponente del final de una etapa. Un documento de obligada lectura para los futuros analistas e historiadores del sector. Fue un reto personal. Trabajamos mucho para que viera la luz pero aprendimos algo muy importante: la disposición de los telecos a colaborar con su colegio y el respeto, e incluso admiración, que nuestro colectivo despertaba en el sector. Nos apoyó todo el mundo, con sorprendente facilidad conseguimos todas las aportaciones que solicitamos, y convertimos el índice del número en el "Quién es quién" del sector. Unos años después un grupo de compañeros nos pidieron que aglutinásemos un equipo gestor para la nueva etapa del COIT y la AEIT. Solo pusimos una condición: que Enrique volviese a dirigir esta revista. Para finalizar me gustaría desvelar un pequeño secreto. La portada del nº 50, una bala partiendo en dos al rey de picas sobre fondo negro, originó algunas especulaciones. Se nos dijo que si queríamos indicar que la profesión estaba de luto..., incluso se asoció la figura de la baraja con el entonces Decano. Nada más alejado de la realidad. Lo cierto es que habíamos encargado a un afamado artista la elaboración de la portada. Como buen artista, además de cobrarnos 100.000 pts. de las de entonces, se retrasó. Para colmo de males su trabajo no nos gusto en absoluto y con el número casi editado tuvimos que escoger en el último momento una fotografía de un libro. Hay que reconocer que la elección no fue muy afortunada.
30 oct 2015
Artículo BIT
FUERON PROTAGONISTAS: Tal como éramos
Tal como éramos Antolín Velasco Director de BIT del Nº51 al Nº65 ESTO VA POR TI, GERARDO. Enrique Gutiérrez Bueno me ha pedido un artículo debido a que fui durante unos años Director de esta nuestra revista, así que he desempolvado la colección del Bit y me ha asaltado la nostalgia. ¿Será que nos hacemos viejos? Con el asalto al palacio del invierno del Zar Martín de Bustamante, los rojos de mi generación y muchos otros pusimos un granito de arena a favor de la venida de esta democracia que disfrutamos y padecemos. A estas alturas de la película, no sé si aquello fue un acto más de la lucha por la democracia o un simple relevo generacional o probablemente ambas cosas. De todas formas fue muy emocionante. El caso es que tras la llegada de las Juntas del COIT-AEIT de una nueva generación, ya no encontré demasiado aliciente en seguir "trabajando" en el Colegio y me metí en la política, dentro de un grupúsculo/secta que predicaba el alcanzar algún que otro paraíso, que naturalmente, los españoles rechazaron y que el tiempo ha demostrado que no existe. A todo esto, el PSOE había llegado al poder y la socialdemocracia había ganado el corazón de muchos españoles y las poltronas de empresas y ministerios. Corría ya el año 1985 cuando un buen día Paco Marín me llama para invitarme a colaborar otra vez con las Juntas del COIT/AEIT. Yo debía tener aún algún rescoldo de no sé muy bien cómo definirlo, quizás altruismo, quizás afán de ser protagonista de algo, el caso es que acepté su ofrecimiento y me vi de nuevo "Trabajando en el Colegio". Angel Luis seguía siendo el protagonista de la actuación del propio Colegio, aunque se veía que dentro de las Juntas no existía la misma unidad y armonía que años atrás. Se produjo un cierto enfrentamiento, quizás reflejo de una pugna dentro de la izquierda y que respondía a distintos modos de enfocar los problemas y por lo tanto la actuación de Colegio. Este enfrentamiento cristalizó en una oposición directa entre el Director del BIT, Mario Urea, que había sustituido a Enrique Gutiérrez Bueno, y el Decano. En ese contexto es cuando accedo a la dirección del Bit (es uno de esos episodios de tu vida que al recordarlo te deja un sabor agridulce) a propuesta de Angel Luis y con el acuerdo mayoritario de las Juntas, pero con la abstención de algunos amigos e integrantes de las mismas, que de esa manera significaron su oposición a la destitución del Director. Al ojear ahora las revistas me asombro de todas las cosas que fuimos capaces de hacer. Digo fuimos, recordando a las personas del Comité de Redacción, que era realmente el protagonista de ese milagro que se producía cada mes o dos meses. Gerardo López Araújo, Luis Martínez, Alberto Tellado, David Moulet, Carlos Tirado, M.A. Díaz Quiñones, Fernando Méndez, Luis González Souto, Paco Marín, Darío Maravall, Pedro Gómez, Anatolio Alonso y seguro que me olvido de alguien, fueron los que aportaron todo su saber y su entusiasmo para sacar adelante el BIT. Además de los estudiantes que trabajaban en el BIT y estudiaban Teleco, que eran los que con sus manos y sus aportaciones hacían la revista. Tecnología nacional o importada, la formación en Tecnologías de la Información, el Sector Espacial, los Ordenadores Personales, la RDSI, las redes telemáticas, la seguridad, los Servicios de Valor Añadido fueron entre otros temas que se diseccionaron con rigor y seriedad. No eran tiempos de caras protagonistas, nos gustaban las portadas abstractas, incluso hay una pop. Se trataba de analizar los temas mediante la aportación de opiniones de expertos desde muchos puntos de vista. Fueron tres años del trabajo duro e independiente, que marcaron también el final de una época dentro del COIT. La época de Angel Luis. Recuerdo algunos de los debates que se producían, por ejemplo sobre el número de Tecnología nacional o tecnología importada, donde se ven opiniones tan distintas y distantes como la de Pérez Nievas o Juan Soto mezcladas con la de José Manuel Naredo, que con un enfoque filosófico se acercaba a la raíz de los problemas y ponía el dedo en la llaga de qué temas debían mejorar para superar el retraso tecnológico en el que estábamos y cuya opinión sigue en mi opinión de total actualidad. Los pulsos del sector, en los que se resumía el estado del arte de la política de las telecomunicaciones, tanto a nivel nacional como internacional, las secciones de Empresas, Gente Bit , Ruido Blanco y tantas otras. Era una especie de milagro cuando se cerraba el número y se publicaba. Las empresas anunciantes, el salir a tiempo para el SIMO, los proveedores, la imprenta, que siempre tardaba más de la cuenta, la composición, las erratas. Uno de los logros más destacados de aquella época fueron los Cuadernos BIT, de los que tras largos esfuerzos logramos editar los dos primeros y únicos. El primero dedicado a la robótica y el segundo a las comunicaciones ópticas. Alejandro Gantz, Darío Maravall y Raimundo Díaz fueron los protagonistas. Nos quedaron en cartera otros dos: uno sobre Microelectrónica y otro sobre Metodologías de desarrollo de Software. Se había detectado en las encuestas de opinión a los Telecos, que había una parte de ellos que echaba de menos una revista técnica de alto nivel hecha por y para los telecos. Pensábamos también que podría cubrir un cierto papel de reciclaje del ingeniero que se especializa demasiado en un tema. Encontrar financiación era un auténtico milagro. Desde el punto de vista económico, la vaca de la publicidad no daba para dos medios y las Juntas veían con preocupación las cuentas de la revista. Aún no se había llegado a acuerdos con empresas que facilitaran la financiación. En aquellos años se abordó el debate de la profesionalización del Colegio y por lo tanto del BIT. Compramos el primer Ordenador Personal, que fue un INVES y pusimos las bases para la posterior profesionalización de la revista. Creo que mi último servicio al BIT fue seleccionar a la periodista que aún sigue siendo Directora Adjunta. No sé si todo esto le interesará a alguien, en todo caso fue un honor y un orgullo dirigir esta revista y trabajar y aprender tanto de tan buenos amigos y profesionales.
30 oct 2015
Artículo BIT
EL PASADO DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: Recuperar el habla
Recuperar el habla Xavier Alcalá Vocal de la AEIT y director de CIS Tecnología EN 1892 la fragata Nautilus zarpaba desde O Seixo, en la ría de Ferrol, para dar la vuelta al Mundo. Se intentaba con este esfuerzo de la Marina demostrar que España todavía estaba viva, cuatro siglos después del Descubrimiento. Pasados cien años de la que se puede considerar -si no hazaña- aventura, el bisnieto de uno de aquellos marinos, historiador, recogió en un docudrama pensamientos y sentimientos de los actores principales. Mandaban cartas (y telegramas: no olvidemos cuantos cables submarinos había ya tendidos). En una de ellas, el bisabuelo del historiador se espanta de como en un astillero de New Jersey se fabrican buques de guerra en paralelo, grada con grada, y augura inferioridades de los viejos estados europeos ante la nación que mal va cumpliendo un siglo. La carta está fechada en 1894. Cuba ya ardía; dos años después, Filipinas. Y todos estudiamos lo que pasó en el 98... Bien. BIT cumple veinte años y los del pelo gris recordamos como nació, cómo se fue convirtiendo en lo que hoy hacemos. Un orgullo paternal nos recorre la piel a modo de escalofrío porque la revista es una realidad que llega -todavía en formato alfanumérico sobre papel- a más de seis mil lectores colegas. Son veinte años y torres de revistas en lo más alto de los estantes de mi biblioteca, que está en el piso de arriba. Las gaviotas gritan sobre el tejado de la casa cuando me enfrento a revisar el habla transcrita por todos nosotros, generadores de información del club de los tratantes de las tecnologías de la información. Corren las horas y el crepúsculo largo del Finis Terrae europeo me hace olvidar que existe la luz eléctrica desde que la Nautilus zarpó de Ferrol. Una onda de compañerismo bobo se mezcla con los efluvios benditos del Liñar de Vides, albariño de Arbo, rayano, galaico-portugués, que estoy besando con cuidado... Cuando me enfrento a la pantalla creo tener sintetizado el idioma peculiar del BIT, en evolución desde hace cuatro lustros. Y escribo a vuelapluma porque no soy lingüista de disciplina, que lo mío son las matemáticas aplicadas a demostrar lo intangible (nosotros, los de telecomunicación, no tocamos nada). Dejo para otros la labor siguiente, la seria, científica, formal, que pueda hacerse a partir de estas notas... En veinte años, el habla transcrita sobre el folio de BIT tiene mucho sabor madrileño. A veces, por fastidiar, hay quien dice que Madrid es un pueblón castellano. Pero no es cierto; porque esos pueblones -de Castilla o de donde sea- lindan con el campo abierto, donde viven los labradores, depositarios del habla fundamental (¿O de dónde creéis que nos nutrimos los que hacemos esos ejercicios largos de redacción que llaman novelas? En tierra seca sólo del campo; en tierras marinas, también de la veramar). Se ha pulido, aperiodistado, profesionalizado, el habla base de nuestros colaboradores (ojo: no meto en el lote general a Fabián Plaza, prematista barroquizante) y sigue el camino que le marcan los grandes productores de idioma enlatado, esquematizado, engranajeado en el mismo rodar y rodar. Faltan aires de lengua sabia, cargada de los recursos de siempre, de los que dan solución a todo, alternativa a cada invención. Madrid marca. Es donde hemos estudiado la mayoría. Es de donde salen las publicaciones que todos leemos (aparte de la local). Pero marca más, a hierro, el país de susto que descubrían los navegantes de la Nautilus, conscientes de que "poder naval es poder mundial". En veinte años, BIT no ha sido capaz de rebelarse contra la debilidad de España. Que inventen ellos, dijo el literato dolido; y ellos inventaron, compañeros. Por eso nos embreñamos en selvas de habla extraña y durante todo este tiempo de creación escribimos mantenimiento hard, circuito customerizado, rango de frecuencias, área de chip, testeo, redes LAN, WAN y MAN, RAM dinámica, facilidades de la central, CD-ROM, multimedia, trunking, PC, empresa operadora, red corporativa... En veinte años la evolución es a peor, porque no inventamos. No inventamos ni dispositivos ni sistemas ni procedimientos ni nada. No somos capaces ni de inventar los términos que aproximen lo que se quiere expresar a ese habla que es de todos y que en el campo y el mar tiene recursos de sobra. Megalodromo. Cuesta leerlo en caracteres griegos pero la necesidad obliga a la hora de viajar en coche. Se lo sacaron de su idioma viejo, cuando lo fácil era llamarle highway. ¿Pero es que no vamos a ser capaces ni de eso? BIT está escrito en castellano porque es la lengua franca de todos nosotros, los de España; como lo es de muchos -no creo que trescientos millones- más por esas Américas mestizas. Me preocupa. Y me ofrezco. Deberíamos crear un comité de análisis de neologismos (que han de venir fatídicamente del inglés). En los próximos veinte años, a BIT le cabe una gran labor, la de recuperar el habla. O, al menos, la de intentarlo. Porque el habla es caprichosa. Y los pueblos, sobre todo los futbolizados, inconscientes de su ser (obsérvese que balompié fue un fracaso. Triunfó lo que va entre fútbol y jurgo).
30 oct 2015
Artículo BIT
EL PASADO DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: De la telemática a Internet
De la telemática a Internet Luis Arroyo Director de BIT Nº49 y Nº50 HACE AHORA poco más de un año, se produjo en nuestro país un hecho sin precedentes: varios centenares de empresarios compartieron mantel con un informático que anunciaba un nuevo sistema operativo para PC. El ágape tuvo una amplia cobertura en los medios de comunicación, donde el otrora programador aparecia sellando alianzas estratégicas con presidentes de las más importantes empresas españolas. Esta desconcertante noticia sólo cobra sentido si tenemos en cuenta el nombre de su protagonista, Bill Gates, arquitecto indiscutible de las autopistas de la información y autoridad mundialmente reconocida en la creación de software. Casi veinte años antes de la llegada a nuestro país en carne mortal del emperador del silicio, publiqué en la revista Novática un artículo en el que acuñaba y definía el térmico telemática, como tecnología integradora de informática y telecomunicaciones. La proyección internacional de este concepto no se produciría hasta que, nueve meses más tarde, se publicara en Francia el Informe Nora dedicado a la telematique. Como en tantas ocasiones, la idea aparece mucho antes que su realización práctica. Se han necesitado cuatro lustros para materializar, mediante redes y ordenadores personales, un concepto integrador que hace de lo digital, el globalizador por antonomasia. Sobre estas premisas, trataré de sintetizar la evolución de la informática desde la aparición del primer número de esta revista hasta la actualidad. Ordenadores y personales La evolución de las tecnologías de la información viene siguiendo, como cualquier otra técnica, unas pautas que están perfectamente definidas en los modelos de innovación. Las mejoras cuantitativas son constantes pero, de vez en cuando, se producen saltos cualitativos que son los auténticos promotores del cambio. La aparición del PC fue acogida como un jalón más de la miniaturización electrónica, iniciada por Ted Hoff en 1971 con el lanzamiento del primer microprocesador. A partir de entonces se produce una desenfrenada carrera para fabricar componentes y equipos cada vez más pequeños, rápidos y baratos. Todo apuntaba a que el ordenador personal de IBM, lanzado en 1982 y acogido con júbilo por el fabricante Apple, no era otra cosa que un eslabón en la cadena del más difícil todavía. En aquél entonces nadie pensaba que un artilugio diseñado para servir de calculadora inteligente, acabaría convirtiéndose en vehículo digital para navegar por el ciberespacio. Los avances en tecnología de redes y los progresos logrados con productos tipo Windows95 terminarían por hacer realidad los principios básicos de la telemática. Intel y Microsoft conseguirían destronar al coloso IBM de su posición hegemónica en el mercado informático. La presencia cada vez más activa de los operadores de telecomunicaciones en este campo, podría deparar alguna sorpresa en los próximos años, pero esto pertenece a la prospectiva, tratada en otro apartado, y aquí debemos centrarnos en el pasado. Reingeniería de empresas La automatización de procesos, iniciada a mediados de los 60 con la aparición de la segunda generación de ordenadores, ha tenido como característica principal la réplica en modo informático de la operativa tradicional de las empresas. El manifiesto de Hammer y Chiampi en favor de un cambio radical, reingeniería primero y automatización después, supuso una auténtica transformación del papel que los ordenadores habían venido desempeñando en las empresas; de función de soporte pasaron a convertirse en catalizadores del cambio. La arquitectura cliente/servidor apunta en la dirección del downsizing, consistente en descentralizar las decisiones, aplanar las organizaciones, y ofrecer un mayor nivel de responsabilidad al personal de los niveles jerárquicos más bajos. En los servicios de atención a clientes, se ha logrado con esta arquitectura que una misma persona, dotada de una adecuada workstation, pueda tomar decisiones que antes requerían mucho tiempo y la intervención de varios niveles de responsabilidad; con estos sistemas, el cliente es atendido mejor y más rápidamente. La fiebre diversificadora de los 80, acompañada de una continua serie de absorciones por parte de las grandes multinacionales, se ha transformado en un conservadurismo a ultranza. Ya no sólo se trata de dedicarse a lo esencial del negocio, zapatero a tus zapatos, sino que muchas empresas, para no distraerse con procesos que no son básicos, realizan el outsourcing de sus actividades de soporte. La informática es una de las favoritas y ahí están contratos multimillonarios con los que las grandes corporaciones ceden la gestión de sus sistemas a una sociedad de servicios. El outsourcing de la Caixa es un buen ejemplo de lo acaecido por estos pagos. El zoco de silicio Si hubiera que escoger un solo vocablo para sintetizar los rasgos de la economía mundial en el momento actual, ese no sería otro que globalización. La liberalización de los mercados y la tecnología de la información han hecho saltar por los aires las tradicionales barreras que condenaban a las organizaciones a operar dentro de sus fronteras. El sector de los telecomunicaciones es una buena prueba de ello, y el papel que Telefónica está desarrollando en el exterior, sobre todo en Latinoamérica, es el de un operador que empezó siendo nacional y acabó convirtiéndose en global. Opinan algunos que Internet va a introducir en la actividad económica cambios aun más radicales, pues el comercio electrónico podrá realizarse las veinticuatro horas del día y entre cualquier punto del globo. Para que esto sea del todo factible quedan aun por resolver temas tan importantes como el de la seguridad. Sin un código de ética ciberespacial, Internet podría quedar relegado al comercio de menudeo. La interconexión de los sistemas informáticos de distintas empresas ha dado nacimiento al concepto de empresa virtual, en el que proveedores, fabricantes y clientes intercambian información, agilizando y abaratando las transacciones que venían haciéndose con soporte de papel. En todos los desarrollos hasta aquí expuestos, nuestro país ha mantenido un ritmo de innovación similar al del occidente avanzado. Nuestras instituciones financieras siguen siendo pioneras en banca electrónica, y el monedero electrónico lanzado por algunas de ellas es una buena muestra de anticipación. En otro orden de cosas, el servicio Infovía es una respuesta imaginativa a las necesidades de un mercado emergente. En los últimos veinte años, y en lo que a la telemática concierne, hemos pasado de las ideas a las realidades. Disponemos de autopistas de información y de unos flamantes vehículos digitales con los que circular por ellas. Ahora ya sólo nos queda saber adonde queremos ir.
30 oct 2015
Artículo BIT
EL PASADO DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: EL PASADO DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: La economía española y la industria electrónica: 1976-1995
La economía española y la industria electrónica: 1976-1995 Eduardo Bueno Catedrático de economía de la UAM y director del IADE CON MOTIVO de la publicación del número 100 de esta Revista se me ha invitado a efectuar un breve comentario sobre el cambio habido en la economía española, así como, consecuente con el mismo, sobre la importancia de la industria electrónica en aquélla. En primer lugar se presentará un cuadro macroeconómico que permitirá visionar globalmente la importante transformación habida en la economía española en las décadas seleccionadas. Transformación que ha tenido un evidente impacto en la sociedad y, sin duda, en su modernización, lo que la ha conducido a prepararse para el reto del nuevo siglo, en donde las tecnologías de la información y de las comunicaciones se convierten en protagonistas singulares. En este sentido se analizará la propia evolución de la industria electrónica, así como las líneas estratégicas para impulsar la política de telecomunicaciones que acerque a España a los indicadores de penetración de estas actividades a los valores medios de Europa, a la vez que facilite la competitividad de la empresa española. El período ha estado lleno de luces y sombras para ver con claridad una evolución positiva y dinámica en este sector, lo que es indudable que en el final de esta década lo que está en juego es muy importante, tanto para la economía en su conjunto, como para los intereses de la propia industria. Las políticas públicas y las capacidades empresariales serán sometidas a un duro examen para determinar las competencias esenciales que permitan transitar con éxito el cambio de siglo. Veinte años de la economía española En este período de tiempo se han producido diferentes ciclos y coyunturas económicas, a la vez que grandes transformaciones de la economía española, al hilo de la propia evolución de la economía mundial caracterizada por cuatro fenómenos capitales: a)la crisis industrial de los setenta; b)el proceso de desregulación, superador de la crisis anterior y lanzadera de la reactivación; c)el continuo incremento de la competencia y d)la globalización de los mercados y, por ende, de la economía en su conjunto. Como luego se ampliará en todo este devenir hay que resaltar el gran papel desempeñado por el desarrollo de las tecnologías de la información y más en concreto de las telecomunicaciones. La economía española ha vivido una evidente transformación en estas últimas décadas; cambio en el que se han interaccionado factores exógenos con endógenos. Por ejemplo, entre los primeros cabe destacar las dos grandes subidas de los crudos petrolíferos de 1973 y 1978, junto a los efectos de la crisis industrial que desatan y sus efectos posteriores. Respecto a los segundos, mencionar la transición democrática española, con la nueva Constitución de 1978, reconociendo y potenciando la "libertad de empresa en el marco de la economía de mercado"; el ingreso de España en la Comunidad Europea, una vez superado el difícil trance de la reconversión industrial y su posterior política de reindustrialización, para terminar en la normalización económica y adaptación de las Directivas de la Unión Europea, en el intento de preparar a la economía española para poder cumplir los criterios de convergencia de Maastricht, entrando de pleno derecho en la próxima Unión Monetaria. La citada transformación queda evidenciada en la información contenida en el cuadro 1. En el mismo se han recogido los datos referenciados a tres años característicos para este trabajo y también para la economía española. El primero, vinculado al proyecto de publicación de la Revista y primer año del comienzo de la democracia española, a la vez que momento álgido de la crisis económica. El segundo, año de ingreso de España en la CEE y, posiblemente, momento de consolidación de la Revista. Por último, el tercero, porque es el más cercano con datos a la publicación del número 100, a la vez que puede que sea un hito a partir del cual se inicie una nueva coyuntura, e inclusive, modelo para la economía española. De la lectura de los datos del cuadro 1 se pueden resaltar las siguientes transformaciones económicas: * Ha sido clara la caída de la importancia del consumo privado en el PIB, a favor del consumo público, lo cual evidencia su mayor peso en el sector productivo. * La formación bruta de capital ha crecido en términos absolutos de manera importante, aunque con ciclos en su relatividad sobre el PIB. Signo inequívoco del gran esfuerzo para modernizar y capitalizar la economía. * .El crecimiento del comercio exterior, consecuencia de la última característica, ha sido indudable, hasta llegar a tener un saldo positivo, superando los deficits tradicionales. * El crecimiento del PIB ha sido muy importante, a pesar de la corrección monetaria que habría que hacer como consecuencia de la evolución de las tasas de inflación (véase la figura 1). * El sector primario ha ido perdiendo peso, paulatinamente, respecto al PIB. * Igualmente ha acontecido con el sector secundario, específicamente con la industria sin construcción, pérdida que ha sido menos acelerada, si bien en el caso de aquélla se ha mantenido e inclusive ha aumentado su importancia. * El sector servicios ha ido incrementando su participación. Terciarización que explica varias cosas: la modernización y grado de avance de la economía; los progresos tecnológicos, especialmente las referentes a la información y las comunicaciones y la aparición de nuevas actividades vinculadas a los servicios personales y al medio ambiente. De la información anterior se deduce el importante crecimiento de la economía española y el gran cambio productivo protagonizado. Hay que recordar que las cifras están valoradas a precios corrientes, por lo que para lograr una mejor comparación habría que tener en cuenta el ajuste por inflación. En la figura 1 se recoge la evolución de la misma en el mismo período analizado, siendo de destacar como se va reduciendo a partir del ingreso en la CE. No se pueden terminar estos comentarios retrospectivos sin agregar una nota bastante negativa de la economía española, cual es el gran desempleo que se ha generado en los años más duros de las dos décadas anteriores, tal y como muestra la figura 2, aunque en los últimos años de la década actual el paro registrado va siendo menor, gracias a la creación de nuevos puestos de trabajo. La evolución de la industria electrónica Como ya se ha indicado en la Introducción se van a presentar unas pinceladas sobre la evolución de la industria electrónica, en coherencia con lo apuntado hasta el momento, si bien, van a ser muy breves, ya que existen trabajos más específicos y plumas más expertas que la mía en este número especial. En primer lugar señalar que este importante sector económico ha representado algo más del 1,5% del PIB en 1994. "Hipersector" constituido por cuatro subsectores básicos, que tanto en su producción, importaciones, exportaciones, como tamaño de su mercado o volumen de negocio ha ido creciendo de forma sostenida y significativa a lo largo del período, tal y como muestra el cuadro 2. También hay que añadir, en sentido contrario, que ha ido reduciendo el número de empleos, ya que, por ejemplo, hace diez años la cifra era de 100.000 puestos de trabajo, en 1990 se llegó a casi 203.000 y en 1994 ha sido de 179.199, la cual representa un 1,15% de la población activa y un 1,52% de la población ocupada. En segundo lugar hay que mencionar que en 1994 se aprobó por el gobierno anterior un importante Acuerdo con el que se establecen las líneas estratégicas para la política de telecomunicaciones, de cara a los procesos de liberalización total de este sector en la Unión Europea y, consecuentemente en España. Acuerdo que tiene una vigencia para el período transitorio de 1994-1998. Las líneas estratégicas pretenden proporcionar una diversificación de la oferta de servicios, mejorar la competitividad de las empresas, garantizar el acceso universal a los servicios básicos y favorecer el desarrollo del sector nacional. Todo este planteamiento, junto a otros programas y actuaciones estratégicas en otros subsectores del sector electrónico, tienen como objeto acercar la economía española a los indicadores de consumo o al nivel de desarrollo de otros países, ya que en estos se está aún por encima de las cifras españolas. A modo de conclusión Como ya se ha indicado durante este periodo de veinte años han sucedido cuestiones de relevancia para la transformación de la sociedad y de la economía española, su modernización, es un hecho incontestable, así como, su incorporación hacia el grupo de países industrializados y sujetos a una normalidad democrática, propio de las sociedades civilizadas y más avanzadas. En este discurrir la industria electrónica y sus profesionales han desempeñado un destacado papel, a pesar de coyunturas más o menos difíciles o de políticas erróneas, o mejor, de ausencia de políticas para hacer más competitivas sus empresas o para potenciar el sector nacional, deficiencias que poco a poco se han ido superando. Pero esto es historia, aunque muy reciente, siendo mucho más interesante pensar en el futuro que se abre. Un mañana difícil, competitivo, pero de gran interés, en el que el sector va a protagonizar el gran reto de la sociedad de la información, de la competencia de las telecomunicaciones y del gran avance, en consecuencia, de las tecnologías de la información como algo cada vez más cotidiano en el ciudadano español y europeo.
30 oct 2015
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EL PASADO DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: De la válvula al chip: dos décadas de evolución tecnológica
De la válvula al chip: dos décadas de evolución tecnológica Antonio Golderos Director General de Telefónica I+D CONOCIDO es el factor multiplicador que ha supuesto la convergencia real de la informática y las telecomunicaciones, es decir, de las tecnologías de la información, que ha permitido poner a disposición de la sociedad un amplio espectro de posibilidades nuevas, que en los últimos decenios han introducido un cambio claramente perceptible en nuestra forma de vivir y de entender la realidad. La experiencia vivida en los últimos años ha evidenciado una aceleración en el proceso de convergencia de las tecnologías y la gran potencia de cambio que pueden introducir. Multimedia, Servicios "on-line", Autopistas de la Información, Televisión Digital, Servicios Móviles, Realidad Virtual, etc., son algunos de los vocablos cada vez más familiares que tienen que ver con una misma realidad. Hablamos de unas tecnologías que caracterizan hoy, y lo harán cada vez más, la denominada Era de la Información o Sociedad de la Información. Las grandes evoluciones que se han producido en nuestra historia han correspondido a tecnologías con un factor multiplicador relativamente reducido. Se estima un factor del orden de 100 en el caso de la agricultura (paso del arado convencional a la mecanización agrícola); este factor sería de 1.000 en el caso de la revolución industrial. El hecho diferencial de las tecnologías de la información, y por lo que realmente suponen una revolución de consecuencias imprevisibles, es haber alcanzado factores multiplicadores del orden de 100.000. La informática, permite hacer en millonésimas de segundos cálculos y operaciones relativamente complejas, las telecomunicaciones aportan igualmente factores multiplicadores progresivamente más elevados, y son capaces de transmitir en millonésimas de segundos una impresionante cantidad de información. Un aspecto adicional de extraordinaria importancia es que la potencialidad del factor multiplicador de estas tecnologías se ha desarrollado en un espacio muy corto de tiempo y no parece haber ningún obstáculo para que continúe su progresión. Han sido muchas las técnicas y tecnologías que en los últimos años han sobrepasado todas las previsiones. El transistor, que en un principio se concibió como sustituto de la válvula termoiónica para la construcción de amplificadores, evolucionó, dada su naturaleza de estado sólido, hacia su miniaturización, integración y fabricación masiva. La revolución microelectrónica y el concepto de microprocesador son los dos vectores que han facilitado en mayor grado el desarrollo de la informática y las telecomunicaciones. Las aportaciones de otras tecnologías de base tales como la optoelectrónica (láseres, fibras ópticas, dispositivos ópticos integrados, etc.), los plásticos, cristales piezoeléctricos, etc., han contribuido también decisivamente al rápido crecimiento antes expresado. El avance de la microelectrónica y la convergencia de los conceptos del programa almacenado y microprocesador han sido determinantes para que se pueda haber producido la revolución informática a la que estamos asistiendo. Hubo que esperar más de un decenio antes de que el transistor y los programas almacenados se reunieran en una misma máquina, el microprocesador Intel 4004 en el año 1971. Desde entonces las capacidades de integración de la microelectrónica y el desarrollo de las nuevas tecnologías software han permitido multiplicar por 10.000 la eficacia en el uso de la microinformática. En los años 60, el ordenador se usaba como elemento aislado y general para una determinada organización con evidentes limitaciones. En los años 80 el desarrollo del ordenador personal (PC), permitió una orientación mayor al uso individual; el desarrollo de los sistemas abiertos fue determinante para el portado de una misma aplicación a diferentes plataformas y en consecuencia para el desarrollo de un verdadero mercado de software. Pero es en la década de los 90 con el desarrollo de los conceptos de autopistas de la información cuando se amplía enormemente la visión del uso de las tecnologías de la información. Ahora disponemos de una red global que permite el desarrollo de aplicaciones más allá del uso individual o en el seno de una organización. El uso del ordenador ha pasado de tener un carácter meramente computacional a incorporar texto, imágenes y sonido. El acelerado desarrollo del concepto de interactividad, tanto en local, como a través de las redes de telecomunicación ha permitido un espectacular desarrollo de las aplicaciones multimedia. Resulta muy complejo condensar en el reducido espacio de estas páginas aunque sólo sean unos breves retazos sobre la evolución de las diferentes técnicas, tecnologías y aplicaciones que se han producido en los últimos decenios. En lo que sigue el lector podrá encontrar una breve, casi telegráfica, aportación de algunas de las tecnologías que permiten hoy el desarrollo de nuevos servicios tales como: Microelectrónica, Fotónica, Comunicaciones Ópticas, Software y Comunicaciones Móviles. Microelecrónica y procesadores Microprocesadores, memorias y otros circuitos lógicos son los bloques básicos necesarios para el desarrollo de la electrónica. La industria de los semiconductores ha crecido sostenidamente desde 1985 y de una forma particularmente rápida desde 1992, con un incremento anual del 30%. En 1995 esta industria sobrepasó los 140 b$ de ingresos, esperando alcanzar 300 b$ en el 2000. No hay probablemente ninguna tecnología que haya tenido un crecimiento similar en complejidad, aumento de velocidad y disminución de coste. Los esfuerzos coordinados de la industria microelectrónica y los suministradores de equipos han conseguido que a mediados de 1995, alrededor del 40% de la fabricación de semiconductores se realizara en 0.5 micras con una tendencia a aumentar la densidad de la integración de transistores entre 4 y 16 veces en los próximos cinco años. Los microprocesadores en el año 2000 prometen ser 10 veces más rápidos que los actuales procesadores RISC y CISC a los mismos precios. Nuevas arquitecturas, especialmente la VLIW, combinadas con la capacidad de integrar entre 15 y 30 millones de transistores en un solo chip permitirán alcanzar estos objetivos. El aumento de las necesidades de comunicación entre los PCs y otros sistemas digitales, tales como "set-top-boxes", redes de telecomunicación o redes de ordenadores, están provocando un aumento considerable de la necesidad de "chips" especializados en comunicaciones con fuertes exigencias de complejidad, prestaciones y precio. La disponibilidad de la funcionalidad de las redes de comunicación ATM en un solo chip estarán disponibles en breve. En resumen, la capacidad de integración de los chips de Si sigue fielmente la ley de MOORE sin que se atisben dificultades especiales en los próximos 10 años para que no se siga cumpliendo. Fotónica y comunicaciones ópticas Una gran parte de las redes de telecomunicación actuales utilizan la fibra óptica para la transmisión de voz, vídeo y datos a velocidades varias órdenes de magnitudes superiores a las conseguidas mediante los cables de hilos de cobre. La conversión optoelectrónica constituye un obstáculo en las comunicaciones de muy alta velocidad, siendo necesario el uso de elementos electrónicos caros y complejos, que limitan la velocidad de transmisión, actualmente a algunas decenas de gigabits por segundo, debido a la necesaria regeneración del impulso de información óptico por procedimientos electrónicos y su posterior inyección de nuevo en la fibra. Estas limitaciones están impidiendo la introducción competitiva de la fibra en los hogares. La transferencia de una señal óptica de un extremo a otro de la red resultaría más sencilla, rápida y económica si se utilizasen las características de la propia onda luminosa para encaminar la información por las diferentes partes de la red. La señal sólo se convertirá en señal electrónica en los extremos de la comunicación. En el decenio pasado se descubrió el amplificador óptico que permite restaurar la potencia de una señal óptica a su valor inicial sin recurrir a la conversión optoelectrónica. Utilizan la propia fibra óptica dopada con iones de erbio y la estimulación de éstos por un láser para amplificar las señales ópticas. Así se ha conseguido sobrepasar velocidades de 50 gigabits por segundo, pudiendo amplificar simultáneamente muchas longitudes de onda que se estén transmitiendo por la fibra. La multiplexación óptica utilizando láseres sintonizables, junto al desarrollo de los receptores ópticos sintonizables son otros dos conceptos que permitirán ir multiplicando por varias órdenes de magnitud la cantidad de información que se pueda enviar por un fibra óptica. Es muy posible que la verdadera revolución en el campo de las comunicaciones de alta velocidad a través de la fibra óptica no haya hecho nada más que comenzar. El desarrollo del mercado de vídeo digital "on-line" requerirá anchos de banda por usuarios hasta 500 veces superiores a las actualmente utilizados para la conversaciones telefónicas. Software El desarrollo de soluciones basadas en la utilización del concepto de programa almacenado, esto es, software está omnipresente en todas las actividades que desarrollamos en nuestras vidas; en el hogar, en el trabajo, mientras conducimos, cuando usamos las telecomunicaciones, etc. Cada día, en el desarrollo de nuestra actividad, provocamos la ejecución de varias decenas de millones de instrucciones que previamente han sido programados utilizando la tecnología del software. Aún habiendo sido espectacular el crecimiento de la productividad y de la calidad del desarrollo del software en los últimos años (se estima un crecimiento del 15% anual en los últimos 30 años), lo han hecho en mayor grado (se estima un 25 % anual) el tamaño, la complejidad y el coste. En consecuencia, queda mucho camino por recorrer para alcanzar el grado de madurez y de calidad que ha alcanzado el hardware, fundamentalmente el diseño del sistemas microelectrónicos.El desarrollo de herramientas que permitan alcanzar los objetivos claves de toda realización software, esto es, facilidad de uso, escalabilidad, robustez, productividad, reusabilidad, velocidad de ejecución y calidad es un reto permanente que en el último decenio se ha plasmado en unos avances considerables en la ingeniería del software, las bases de datos relacionales y los lenguajes de programación, especialmente con el desarrollo de técnicas de programación orientadas a objetos y las técnicas de inteligencia artificial. Las tecnologías orientadas al manejo de la documentación, incluidas el tratamiento de imágenes y las técnicas de trabajo en grupo, están aportando grandes beneficios en áreas tales como la comunicación, la eficacia de las organizaciones, el teletrabajo y en la toma de decisiones. Comunicaciones Móviles Las comunicaciones móviles están llamadas a tener, de hecho ya lo tienen, un papel de protagonistas en el desarrollo de la Sociedad de la Información. La característica de movilidad ha sido un factor determinante en su espectacular crecimiento. El incesante aumento de la oferta y la demanda ha provocado un énfasis especial en las tecnologías y técnicas orientadas a una mejor utilización del espectro, mejorando progresivamente las técnicas de codificación y aumentando la reusabilidad del mismo mediante los concepto de microcélulas, picocélulas y antenas inteligentes. Como consecuencia del éxito de los sistemas celulares, han surgido una serie de sistemas derivados adaptados para la provisión de servicio fijo. De todos son conocidas las tecnologías TACS, GSM, DECT, PHS, etc., que han creado una proliferación de redes diferentes, con terminales específicos y sin ninguna capacidad de compatibilidad en los servicios; el afán de integración está haciendo plantearse una evolución sin discontinuidad hacia los sistemas de tercera generación como el UMTS (Universal Mobile Telecommunication System). Sin embargo, al menos desde la perspectiva europea, el concepto de comunicación personal (PCs) no se alcanzará hasta que no sean posibles las llamadas persona a persona independientemente de la localización, el terminal empleado, los medios de transmisión y la elección tecnológica. Esto engloba a los sistemas celulares y sin hilos de primera y segunda generación, así como la futura red UMTS prevista para comienzos del próximo siglo. Conclusiones Son muchas las técnicas y tecnologías que en los últimos veinte años han desbordado todas las previsiones, sin embargo la calidad abstracta de cualquier innovación carece por completo de importancia. En ocasiones el valor potencial de un descubrimiento no salta a la vista hasta que otros inventos menores, pero cruciales, lo sitúan en perspectiva; basta analizar la evolución que se ha producido en el uso del ordenador personal para constatar esta afirmación. La verdad es que al irse acumulando las técnicas unas sobre otras con paso desigual, resulta imposible predecir exactamente cuáles serán las que tendrán éxito. Para que una técnica pueda sobrevivir, no sólo ha de funcionar bien sino que debe ser competitiva desde el punto de vista comercial. También las políticas y las decisiones gubernamentales pueden pesar mucho en el desarrollo de las nuevas técnicas. Por último, las nuevas técnicas plantean dilemas morales, difíciles problemas económicos y crisis de índole personal y social. Por ejemplo, dentro de unos diez años, cuando el Proyecto Genoma Humano haya concluido, conoceremos los fundamentos genéticos de cualquier problema. Los controvertidos aspectos genéticos de la inteligencia, la violencia y otros rasgos complejos serán susceptibles de control, y a buen seguro, de manipulación. Tecnologías Progreso para el año 2000 Ejemplos Densidad de Integración 100x 1GBIT DRAM Velocidad de los Procesadores 100x 2000 MIPS Conmutación de Alta velocidad 100x 5x106 PKTS/SEC Reconocimiento del Habla 100x 5000 Palabras en reconocimiento contínuo Almacenamiento 100x Tarjetas de 10 GBYTE Capacidad de Comunicación sin hilo 1000x Digital, Microcelular Productividad del Software 10x-100x Reusabilidad de SW orientado a objetos
30 oct 2015
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EL PASADO DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: La sociedad, con las Tecnologías de la Información
La sociedad, con las Tecnologías de la Información Santiago Lorente Sociólogo, profesor titular de la ETSITM HABLAR sobre algo que roce las Tecnologías de la Información tiene hoy un riesgo importantísimo: el de que el lector crea que el autor ha incurrido en tópicos, pues el impacto de éstas ha sido, en verdad, fenomenal. Y es que en estos veinte últimos años han ocurrido cosas, en materia de Tecnologías de la Información, que no habían ocurrido en siglos. Hace dos siglos, la convulsión le tocó a la revolución industrial (la energía, la máquina y los transportes). Hace un siglo y medio, lo propio le tocó a la revolución médica y consecuentemente demográfica (la humanidad se ha multiplicado irresponsablemente por seis desde entonces). En este último cuarto de siglo, la convulsión ha tocado los cimientos de la sociedad en la forma en cómo captamos, transportamos, almacenamos, procesamos y difundimos datos (lo que más), información (bastante menos) y conocimiento (todavía rudimentariamente). Y tan ha tocado a la sociedad, que ha hecho una nueva sociedad, por más que algunos, muy pocos, se empeñen todavía en negarlo. La sociedad española, aunque en menor escala que otras sociedades más desarrolladas, también ha sido fuertemente impactada, modificada, afectada y estructurada por el advenimiento y aplicación masiva de unas tecnologías basadas en la convergencia de las telecomunicaciones con la informática, en las que cada vez más inyectamos nuevos contenidos y usos en las redes y en los ordenadores, y en la que también cada vez más un número creciente de personas entran en el club de usuarios. Es ciertamente una época bella, pues nada puede haber más bello que captar, transportar, almacenar, procesar y difundir información. La humanidad siempre lo ha hecho, pero en estos últimos cuatro o cinco lustros lo ha empezado a hacer con una intensidad inusitada. Insisto en que sólo se ha "empezado". Sólo los hados saben lo que el futuro nos deparará, para lo que será bueno no hacer mucho caso de los estudios de prospectiva... Fronteras estatales y reforzamiento de los pequeños nacionalismos Repasemos, aunque sea someramente y con el riesgo de incurrir en los tópicos, cuáles han sido los principales efectos que las Tecnologías de la Información han provocado en la sociedad, en general, y en particular, en la española. Se ha producido una dialéctica curiosa -y preocupante- entre abolición fáctica de fronteras estatales y reforzamiento de los pequeños nacionalismos, entre Estado, por un lado, y nación, por otro. Los Estados han ido perdiendo fuerza en la medida en que las comunicaciones abolían las fronteras -en una frontera es imposible controlar las ondas hertzianas y los contenidos de las líneas telefónicas internacionales-, con lo que se han producido importantes movimientos centrípetos entre los que cabe citar, quizá como el principal, el de la construcción europea como tal Unión. Es lo que vaticinó en 1962 Marshall McLuhan en su famoso libro Understanding Media: The Extensions of Man, donde por primera vez se acuña el hoy universalmente conocido concepto de la "Aldea Global". Pero simultáneamente se ha producido un movimiento centrífugo, en ocasiones virulento, en ocasiones civilizado, de los nacionalismos, de las regiones que se quieren erigir legítimamente en naciones y, en lo que es técnicamente más problemático, en estados. Son los casos conocidos de la antigua Yugoslavia, de la Bretaña o la Córcega francesas, de Escocia, del Ulster, de las dos partes belgas, y de Cataluña y el País Vasco, por citar algunos. Coexisten, pues, estas dos fuerzas: la centrípeta, la de la Aldea Global, fuertemente impulsada por las Tecnologías de la Información, y la centrífuga, de identificación nacionalista y de pretensiones estatalistas. Estado todopoderoso David Lyon ha escrito un libro ya famoso: The Electronic Eye. The Rise of Surveillance Society, que viene a ser una edición más serena y menos sesgada de la conocida novela 1984 de George Orwell. En ambos casos se trata de constatar que existe un "Big Brother" que Estado todopoderoso que nos vigila, siguiendo la vieja tradición del Leviatán que, ominosamente nos observa, de la que el principal exponente es Hobbes. Pues bien, hay consenso generalizado que tanto ese ser humano russoniano y feliz, en estado de naturaleza, como el ciudadano libre postulado por la Revolución Francesa se han hecho añicos debido a los potentes medios que las Tecnologías de la Información tienen para vigilarnos. Todos estamos girando locamente en los gigantescos ficheros informáticos de las distintas administraciones de los poderosos Estados y de los poderosos bancos, a merced de lo que quieran hacer de nosotros; cada acción de compra en grandes superficies se convierte automáticamente en un acto informacional -de marketing- en donde de sólo clientes pasamos también a ser personajes de estudio, y las telecomunicaciones se convierten en potenciales -y reales, véase CESID- elementos de invasión en la vida privada de los individuos. España comprendió este problema y en su Constitución (art. 18.4) se establecen salvaguardias frente a los abusos de la informática y las telecomunicaciones (LORTAD, 1992, por ejemplo), y emplaza al legislador a limitar el uso de la informática para garantizar el honor, la intimidad personal y familiar de los ciudadanos y el legítimo uso de sus derechos. Modelos de empleo y de trabajo Otro de los grandes cambios efectuados en todas las sociedades desarrolladas -de las que España en este caso no sólo no es excepción sino claro exponente- es el efecto que las Tecnologías de la Información están teniendo en los modelos de empleo y de trabajo. Los sindicatos en la era industrial habían logrado unas conquistas sin precedentes en cuanto a estabilidad laboral, salarios y beneficios sociales de los trabajadores, frente a los iniciales e inequívocos abusos de la revolución industrial. Y lo habían hecho tanto desde la filosofía netamente capitalista (como es el caso de EE.UU.) como marxista (como es el caso de Europa). Las Tecnologías de la Información han hecho inocupables (en frase de Schaaf) a muchos, debido al ritmo vertiginoso de conocimientos que ellas obligan a tener. Generaron una feroz fuerza centrífuga por la que expelieron del mercado de trabajo a los no especialmente aptos, a la par que generaron una demanda, no resuelta, de individuos cualificados, mientras los sistemas educativos, sobre todo los universitarios, especialmente en Europa, se miraban al ombligo y acudían una vez más al fácil recurso de la tradición que a las necesidades reales del mercado. Así, el desempleo se ha convertido en el problema prioritario de los países desarrollados mientras las Tecnologías de la Información siguen tenazmente avanzando a ritmos que socialmente no son seguidos por el mercado de trabajo. En verdad, todo esto no es nada nuevo. No hay más que pensar en los millones de esclavos que desplazaría en su día la rueda, y en los miles de proveedores de paja para los caballos de las diligencias con la aparición del automóvil y de todo el sector de servicios que le apoya (distribuidores, vendedores, gasolineras...). Pero parece evidente que la humanidad es más diligente en inventar que en solucionar los problemas derivados de sus propios inventos. El caso del modelo de trabajo es tan paradigmático como el de la fuerte supresión de la mortalidad por la medicina y el subsiguiente crecimiento demográfico más que exponencial. Actividad económica El ajuste vendrá, como siempre, tarde. Pero no se puede acabar la mención al mundo del trabajo sin una alusión, por breve que sea, al "teletrabajo". Es un fenómeno viejo en algunos sectores (calzado y juguetes en el Levante español, por ejemplo) y muy reciente si se le entiende como haciendo uso de las Tecnologías de la Información. Retrospectivamente sólo cabe hablar de experiencias casi piloto que por el momento no han modificado sustantivamente el mundo laboral, pero todo hace pensar que, para ciertos sectores de servicios y ciertos perfiles psicológicos de personas, el teletrabajo pueda ser un modelo a tener en cuenta. La forma de ejercer socialmente la actividad económica ha sufrido un vuelco sorprendente en los últimos cuatro lustros. Las entidades financieras han cambiado drásticamente su modo de operar: las sucursales bancarias se han convertido en extensiones nerviosas de los grandes ordenadores, los cajeros y las tarjetas han alterado sustancialmente los hábitos de la clientela, las transacciones se han acelerado, y el dinero va camino de convertirse en una instancia inmaterial (bits, en vez de átomos, para seguir la jerga de Negroponte) independiente de lo que antes constituía el respaldo del dinero: los soportes de oro en los Bancos de reserva, e incluso de la fuerza de sus parámetros tradicionales (PIB, exportaciones...) de las economías nacionales. "En la era electrónica, el dinero sólo será información sobre la riqueza que posees", ha dicho Hans van der Veide, Presidente de Visa Europa. Pero, posiblemente, lo más problemático sea el fenómeno de la especulación. Manuel Castells lo ha llamado acertadamente el "Casino Global", en donde un puñado corto de especuladores, merced a las telecomunicaciones y a la informática, compran y venden inmaterialmente, independientemente del lugar desde donde lo hacen, gigantescos objetos de especulación. Si la economía de mercado, en su versión dura como es la especulación, se ha visto apoyada y amplificada por algo, es por las Tecnologías de la Información. La Ofensa y la Defensa militares La medicina, que ya había visto crecer sus potencialidades con la invención de las sulfamidas a principios del siglo XIX y de los antibióticos (Fleming) en la mitad del siglo XX, ha encontrado en las Tecnologías de la Información otro gran aliado, preferentemente en el área de la detección más que en el de la curación. El matrimonio Curie fue pionero con los rayos X, pero hoy no se concibe la medicina sin electrónica (scanner, ecografía, resonancia magnética y otros sistemas aún más modernos), y ya se empieza a practicar la detección añadiéndole el prefijo "tele" (la teledetección) en donde se están haciendo grandes avances. Los sistemas de monitorización, el procesado de señales biológicas, la instrumentación biomédica, el modelado y simulación de sistemas biológicos, las imágenes médicas, y la rehabilitación y ayuda a discapacitados son algunas de las grandes conquistas de las Tecnologías de la Información en el área de la salud de los últimos años. Finalmente, está la Ofensa y la Defensa militares. Desde la invención del RADAR, en la segunda guerra mundial, las Tecnologías de la Información han sido el sustrato de las nuevas guerras. Haciendo excepción de las guerras aún tribales en Africa y Asia, y desgraciadamente la europea de Bosnia, el ataque y la defensa militares se basan en las posibilidades de captación, transporte, almacenamiento y procesamiento de información estratégica, como lo puso de manifiesto la Operación Tormenta del Desierto, en Irak, y sólo hace unas semanas la segunda ofensiva norteamericana también en Irak. También es verdad que la "Guerra de las Galaxias" ha sido un rotundo fracaso, quizá porque ha pretendido ir demasiado lejos y demasido prematuramente. Empresa, hogar y sistema educativo Sectorialmente, las Tecnologías de la Información han entrado a saco en el mundo de la empresa, de la grande y multinacional, sobre todo, y de la mediana y pequeña, en menor grado, con lo que la gestión empresarial ha sufrido un notable vuelco hacia la efectividad y la rapidez en la toma de decisiones, incluso las de carácter estratégico, en un mundo de competencia colosal y creciente, y ha colaborado en hacer posible la producción por "nichos" en vez de la producción en cadena. Sin embargo, el hogar no ha visto introducir las Tecnologías de la Información al ritmo que inicialmente se esperaba, a excepción de la radio y la televisión que están ya en todos los hogares del mundo desarrollado, cambiando las pautas de ocio, sobre todo, y de relación entre los miembros de la comunidad familiar. En España, hace veinte años, sólo el 40% de los hogares tenían teléfono, cifra que se mantiene prácticamente igual hasta 1982 (hoy, más del 80% de los hogares lo tienen, aunque es una de las cifras más bajas del mundo desarrollado). Tampoco el sistema educativo, salvo aisladas experiencias piloto, se ha visto globalmente ni mejorado ni siquiera alterado por las Tecnologías de la Información, lo cual constituye posiblemente una de las mayores y más dañinas contradicciones de nuestra sociedad de los últimos años. Parece como si las redes de Telecomunicaciones, operativas desde 1844 con el telégrafo y desde 1976 con el teléfono, y los ordenadores, en explotación desde 1946, se fusionaran para realizar una fenomenal cerebración de los procesos humanos, una especie de "mentefactura" añadida a la vieja "manufactura" en donde casi todo es realizado ya con ayuda de la inteligencia humana que, a su vez, se ayuda de la inteligencia informática, y en donde el factor distancia ha quedado virtualmente anulado por las Telecomunicaciones. Actitudes y opiniones Finalmente, dos palabras acerca de las actitudes y opiniones de los españoles frente a las Tecnologías de la Información. La sociedad española identifica estas tecnologías con progreso, con paro, con deshumanización, con eficacia... y hay total consenso, a partir de las encuestas, de la magnitud, de la amplitud y de la rapidez del cambio social que están comportando. Según los últimos datos disponibles (Encuesta CIRES, 1992), los valores asociados a las Tecnologías de la Información son negativos para un 3% de la población, positivos para un 35%, y neutros para un 63%. Cabe concluir que la convulsión informo-tecnológica de los últimos veinte años, al menos en nuestro país, se ha producido en sectores puntuales de forma muy intensa, pero que la población, como instancia general, sigue viviendo fundamentalmente al margen de las mismas, a excepción de tecnologías tan asequibles, tan "user friendly" y tan convivenciales como la radio, la televisión y el vídeo doméstico. Ocio, sobre todo. Según las encuestas disponibles, los españoles desprecian visceralmente las Tecnologías de la Información aplicadas a lo militar, y aman las dedicadas a la salud. Pero, en todo caso, existe una creciente "domesticación" (en frase de Silverstone), esto es, una creciente apropiación y uso de estas Tecnologías por parte de la sociedad española, a pesar de su conocido retraso respecto a otros países.
30 oct 2015