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Consecuencias socioeconómicas de la microelectrónica
"El diseño y construcción de máquinas inteligentes con tecnología microelectrónica crea puestos de trabajo de élite, destruyendo un número inmensa mente mayor de puestos de trabajo convencionales". las tesis de la denominada sociedad post-industrial en la que el sector servicios absorbería la mano de obra expulsada de otras áreas de producción están en entredicho. la introducción de la microelectrónica parece ser la principal responsable. ASCENSION MARAVALL, economista y profesora de Universidad, escribe sobre algunas de las consecuencias, particularmente en el empleo, de la microelectrónica. objeto de este artículo es analilar ciertos aspectos del impacto que la m icroelectró n ica, la n ueva tecnología por antonomasia, está produciendo en los sistemas económico, social, educativo y po[(tico. Así, es corriente hablar de una segunda revolución tecnológica, haciendo referencia a la primera de ellas, a la revolución industrial que a lo largo del siglo pasado transformar(a tan radicalmente la faz del Planeta. No obstante, si la primera revolución supuso la introducción de nuevas tecnologías intensivas en capital y ahorradoras de mano de obra, la pérdida de empleos en unos sectores se vio compensada por las altas tasas de crecimiento, propias de una economía en expansión; mientras que la revolución actual, caracterizada por la introducción de tecnología basada en la microelectrónica, ahorradora de trabajo y capital simultáneamente, se está desarrollando en un contexto de estancamiento económico con tasas de crecimiento cercanas a cero. lA REVOlUCION MICROELECTRONICA El proceso tecnológico que ha desembocado en la microelectrónica comenzó hace tres décadas con la introducción de las válvulas electrónicas. A estas sucedió el transistor, y éste fue sustituido(*) a principios de los sesenta por el circuito integrado concentrado en un "chip" de silicio de tamaño inferior a un centímetro cuadrado y con una capacidad inicial de implementar funciones de una decena de transistores. (*) Esto no es totalmente cierto, ya que las válvulas electrónicas y los transistores siguen formando parte de algunos sistemas electrónicos. Posteriormente, el progreso de la microelectrónica ha dado lugar a la integración a gran escala, que permite concentrar en un "chip" de aquel tamaño las funciones de cientos de miles de transistores. La rnicroelectrónica es la base de la tecnolog(a actual por varias razones. En primer lugar están sus múltiples aplicaciones en todos los campos de la producción económica y de las actividades sociales. Un segundo aspecto está ligado al espectacular descenso de los costes, que redunda en una rápida expansión. Las tecnolog(as que hacen uso de la microelectrónica permiten automatizar en una alta proporción los procesos de producción, ahorrando trabajo y capital, y por ende abaratando considerablemente el producto final. Por último, la microelectrónica posee un alto grado de flexibilidad, lo que permite la producción en pequeñas series y en plantas de reducida dimensión. No es pues de extrañar la variedad y profundidad de las aplicaciones directas o indirectas de la microelectrónica, que están cambiando sensiblemente la fisonomía de la actividad económica y el empleo. Veamos muy brevemente algunas de estas transformaciones. APLICACIONES SECTORIALES Las aplicaciones de la mlcroelectrónica tienen una característica común: son ahorradoras de capital y trabajo. En este art(culo nos interesa resaltar exclusivamente el segundo aspecto, es decir, el papel sustituidor de trabajo humano que juega la tecnología micorelectrónica. As(, puede observarse a lo largo de la década de los setenta que mientras la producción de manufacturas industriales aumentaba globalmente, el volumen de empleo disminuía, al tiempo que se incrementaba espectacularmente (**) la productividad (producción por hombre y hora). Todo esto ha sido posible gracias a la microelectrónica. Así, tomando un ejemplo bien conocido como es el de la industria automovi I ística, la actividad humana en la cadena de producción y ensamblaje es suceptible de automatizarse considerablemente por medio de autómatas programab les. Estos robots industriales se perfeccionan continuamente con ayuda de la microelectrónica, que empieza a sustituir los automatismos electrónicos convencionales por motivos de abaratamiento de costes. Si bien es cierto que los problemas de empleo en el sector automovilístico se han visto agravados por la denominada crisis energética, es indudable que la microelectrónica también ha tenido su importancia. Resumiendo, es previsible que la tendencia a una disminución del volumen de empleo en el sector industrial, potenciada por el papel sustituidor de trabajo manual de la microelectrónica, seguirá manteniéndose en el futuro. En cuanto al sector de la agricultura y asimilados, es claro que el volumen de empleo seguirá disminuyendo, aunque hoy por hoy con casi total independencia respecto a la implantación de tecnología microelectrónica. (B) Para no citar más que un caso, en la República Federal de Alemania, el sector industrial y minero pasó de emplear en 1970, 8,9 millones de personas a emplear 7,6 millones en 1979 (una disminución del 14 por ciento, no tan elevada, el 23 por ciento, como el volumen de horas de trabajo). Simultáneamente, la producción en este sector y durante el mismo período aumentó en un 21 por ciento. La tabla de salvación en esta situación de pérdida masiva de empleos parecería estar en el denominado sector de servicios, públicos y privados. Es decir;. ¿podrá en el futuro el sector de servicios absorber la mano de obra desplazada en los otros sectores o que se incorpora por vez primera al mercado del trabajo? El mito de la sociedad post-industrial se basaba en dar u na respuesta afi rmativa. Sin embargo, ante el impacto de la microelectrónica en el área de los servicios, las tesis de la denominada sociedad post-industrial quedan en entredicho. Sólo unas pocas actividades terciarias podrán expandir el empleo, tales como la educación, las funciones de investigación y desarrollo, esenciales en una sociedad donde el rápido progreso deja obsoletos los conocimientos y técnicas, los servicios sociales de carácter general, la hostelería y el transporte aéreo y por carrete. ra. Por contra, la mayoría de las actividades propias del sector servicios como la distribución de bienes, el transporte marítimo y por ferrocarril, los Bancos y compañías de seguros, el trabajo de oficina y administración reducirán bruscamente el nivel de empleo en los próximos años, como consecuencia de las aplicaciones mi croelectrón icas. En un proceso muy similar al acaec i do en las plantas industriales con grandes concentraciones de trabajadores manuales, el trabajo de oficina y administración tiene un enorme potencial de automatización. Según una investigación realizada por Siemens en Alemania, el 43 por ciento del trabajo de oficina puede ser estandarizado y entre el 25 y el 30 por ciento puede ser automatizado. Este po rcentaje aumenta en las administraciones públicas, donde el 75 por ciento de todos los trabajos pueden ser estandarizados y el 38 por ciento de ellos automatizado. Esta tendencia a la automatizació n creará enormes dificultades a la hora de encontrar trabajo en los, próximos años a los trabajadores del área administrativa, que CDnstituyen una parte considerable de la mano de obra del sector de servicios(*). (*) Por sexos, las aplicaciones m icroelectrón icas en el sector terciario producirán un desplazamiento de la mano de obra femenina, ya que es el sector que da empleo a una proporción mayor de mujeres (en España, durante 1981 el 62,8 por ciento de las mujeres activas trabajaban en el área de servicios frente al 17,7 por ciento dedicado a la agricultura y el 19,5 por ciento a la industria). Unase a esto la menor defensión de la mujer en épocas de crisis. Con unos sectores primario y secundario reduciendo progresivamente sus tasas de empleo y con un sector terciario no ya incapaz de absorber mano de obra, sino incluso reduciéndola en actividades importantes, cabe preguntarse si no es necesario un replanteamiento global del concepto mismo de trabajo asalariado. ¿Cómo están actuando ante esta situación las organizaciones de los trabajadores? MERCADO DE TRABAJO y SINDICATOS En este contexto los sindicatos están adoptando nuevas estrategias en las negociaciones colectivas en relación a las trad icionales, cuyos principales aspectos eran el incremento en los ingresos salariales y la jornada laboral de cuarenta horas semanales. Desde los años setenta, impulsados por el temor de desempleo en masa, prima la defensa frente a los efectos negativos de las nuevas tecnologías, ahorradoras de trabajo. Los sindicatos saben que no pueden oponerse al cambio tecnológico, pero desean un control sobre su implantación y sus efectos sociales. Esta necesidad de negociar la introducción de la nueva tecnología ha quedado materializada en los "Acuerdos sobre Tecnología", acuerdos bipartitos entre los empresarios y los sindicatos para reducir al mínimo los problemas derivados. Se iniciaron en Noruega en 1975, extendiéndose después a Gran Bretaña, Holanda y la Alemania Federal. En ellos se abordan los efectos directos e indirectos que la innovación tecnológica tiene sobre el nivel de empleo, las condiciones de trabajo y las pautas de organización del mismo, así como los posibles efectos en su capacitación y sus retribuciones. Las alternativas elaboradas por los sindicatos para hacer frente a esta caída brusca de las tasas de empleo deberán situarse en un contexto internacional por la magnitud del problema. Se deberá tender al reparto del trabajo y a la reducción de su duración, como forma de aliviar las tensiones del mercado de trabajo, a través de la disminución del período de vida activa y la jornada de treinta y cinco horas semanales, así como del desarollo del empleo en actividades no productivas. No obstante, es previsible un deterioro del poder negociador de los sindicatos. El proceso de descentralización que introduce la microelectrónica al perfeccionar el tratamiento y la transmisión de información, con grupos de trabajo más reducidos en donde prevalezcan las "El sector de servicios ha dejado de ser la tabla relaciones interpersonales, potenciará el peligro de la solución particular y atomizada de los conflictos en detrimento de los sindicatos. CONSECUENCIAS SOCIALES y POllTICAS La orientación de las nuevas tecnologías ha sido impuesta por los que concibieron los sistemas, según las necesidades particulares de sus clientes, en ocasiones impulsada por las fuerzas libres del mercado y en otras por las necesidades de orden militar de los-Gobiernos. En cualquier caso, el uso de la microelectrónica ha estado lejos de cumplir una función social. Sin embargo, en las sociedades avanzadas la ciencia y la tecnología están íntimamente ligadas a la vida social y al cambio social. Existe una estrecha conexión entre el desarrollo tecnológico y el desarrollo social, de forma que si el orden económico y social existente y las relaciones de poder dominantes limitan las posibilidades de dirigir la aplicación de la microelectrónica en la dirección deseable, aquéllas no desaparecen totalmente. La sociedad puede estimular el desarrollo de las tecnologías con efectos sociales positivos en detrimento de las de salvación ante la pérdida masiva de empleo en los otros sectores" tecnologías nocivas. Muchas de las conse- I cuencias sociales de la m icroelectrón ica pretendidamente técnicas, son en realidad resultado de las decisiones políticas o de la falta de tales decisiones. La implantación de una tecnología tan sumamente sofisticada como la microelectrónica (sobre la que parece no existir control social alguno) está produciendo unas consecuencias muy negativas para la condición humana, tal es la pérdida masiva de puestos de trabajo. Dado que este proceso no está sino empezando, es necesario plantearse un cambio rad ical de u n concepto tan básico en la vida moderna como es el trabajo. Es preciso establecer las nuevas condiciones, relaciones y objetivos económicos que superen la idea tradicional del desempleo como un "problema" coyuntural. Se trata de cambiar la concepción de trabajo remunerativo por trabajo creativo, desterrando la frase bíblica de ganarás el pan con el sudor de tu frente. De este modo se rompería con la concepción del trabajo como un elemento esencial de la vida de la persona y un mecanismo para distribuir y acceder a la riqueza. La colectivización de la economía, con límites a la propiedad privada, combinada con una planificación de la Droducción y la distribución de bienes, haría posible el que todos los individuos tuvieran asegurados sus medios de vida. Por otra parte, la transparencia en la información y la anulación de distancias que permiten la microelectrónica puede contrarrestar los efectos negativos de una centalización del poder del Estado. Por desgracia, no parece que sea la "solidaridad el camino escogido por los Gobiernos, de ahí que ante el papel creciente del Estado, derivado de la tendencia socializante de la propiedad de los medios de producción y la necesidad de planificar las aplicaciones de la nueva tecnología, juntamente con la existencia de enormes masas de parados, especialmente entre las generaciones jóvenes, agravará el sentimiento de alienación, impotencia e insolidaridad ciudadana. Esto plantea la duda de quién sino los propios afectados podrán resolver sus problemas. Es decir, no son descartables conflictos incontrolados de inusitada violencia. Si películas de los años 20 como Metrópolis de Fritz Lang continúan siendo visiones futuristas, esperemos que toda la serie de Mad Max y sus guerreros de la autopista lo sigan siendo por muchos años. Bajo una perspectiva optimista, la implantación de la microelectrónica . reducirá sustancialmente las horas desti- I nadas al trabajo, de modo que el individuo dispondrá de más tiempo libre. Este I nuevo esquema de vida exige un tipo de educación diferente. Tradicionalmente el sistema educativo ha tenido dos funciones principales: la preparación de los alumnos para sus actividades profesionales futuras; y el dotarles de una educación y cultura qeneral. Con las nuevas tecnologías las funciones se han comp lej izado extraord in a riamente, poniéndose de manifiesto la inadecuación existente entre las enseñanzas y los valores culturales transmitidos por la educación por una parte y las necesidades del mercado de trabajo por otra. En el futuro los requisitos del sistema educativo son más complicados. Por un lado ha de preparar a los alumnos para una vida en una sociedad donde el trabajo ya no es el centro de su vida. Por otro, ha de impartir una educación abierta a la posibilidad de realización de actividades diversas a lo largo de una vida activa. Los cambios introducidos por la microelectrónica afectarán al sistema social en una medida ditl"cil de predecir pero muy profunda. Las previsiones sobre qué sucederá son hoy por hoy especulaciones, en la medida en que entran en juego decisiones políticas de la envergadura de la distribución del trabajo y otros bienes escasos, la reestructuración del sistema de producción y las relaciones de poder en la sociedad. No obstante, se pueden extraer dos consecuencias sobre el empleo (tema de este arti"culo) de la intro-I ducción de la microelectrónica. La primera es que la revolución microelectrónica afectará considerablemente al número y a los tipos de empleos disponibles en el futuro. La segunda, irónicamente o paradó ji camente, es que se perderán más empleos en los países que apliquen la nueva tecnología con menos intensidad, porque la microelectrónica eleva la productividad a tal grado que las industrias y países que adopten esta tecnología tendrán una ventaja competitiva en los mercados internacionales. PUBliCACIONES BAS!CAS SOBRE El TEMA J. BERTING et al. "The Socio-Economic Impact of Microelectronics". Pergamon I Press, 1980. C.F.O.T. "Los Costes del Progreso: Los Trabajadores ante el Cambio Técnico". Editorial Blume, 1978. G. FRIEORICHS, A. SCHAFF (Eds). "Microelectrónica y Sociedad". Editorial Alhambra, 1983. M. GOLOSMITH, A. KING. "Issues of I Oevelopment: Towards a New Role for I Science and Technology". Science Policy I Foundation, 1979. I
30 oct 2015
Artículo BIT
Efectos de la introducción de la electrónica sobre el empleo
El presente artículo es un resumen de la ponencia que, sobre electrónica y el empleo, fue presentada por nuestro compañero JESUS GAl V AN RU IZ en las Jornadas Tecnología y Empleo, que, organizadas por la Fundación Empresa Pública (antes Fundación del I.N.I.), tuveron lugar en Madrid los pasados 30 de Noviembre y 1 y 2 de Diciembre. Un estudio serio y en profundidad que pr81:enda actualmente entrever cuáles pueden ser los efectos de la introducción de las nuevas tecnologías derivadas, o que tienen por soporte a la electrónica, ha de apoyarse en una metodologla que polarice lo menos posible el resultado final. As( las nuevas técnicas de valoración tecnológica, aplicadas al caso concreto que nos ocupa, constituyen una herramienta óptima derivada de la teoría de sistemas. Sin embargo, dado el carácter restrictivo del objetivo marcado (los efectos sobre el empleo), hace falta limitar la amplitud del estudio, dejando de lado la evaluación de otros efectos sociales de la electrónica que presentan un gran interés. Ha sido, pues, ésta la metodologla seguida en el estudio de referencia, adecuando su aplicación y alcance de cara al objetivo buscado. Las técnicas de valoración tecnológica (VT) comprenden la definición exhaustiva del sistema tecnológico considerado, la identificación de las partes afectadas por la nueva tecnología, el examen de impactos y consecuencias derivadas de su aplicación, la evaluación de costes y beneficios de las distintas partes implicadas, el desarrollo de un ejercicio de prospectiva y, finalmente, el análisis de las diversas alternativas viables para el desarrollo futuro de la electrónica, en nuestro caso. Es al examinar los posibles impactos de la introducción de la electrónica donde caben dos actitudes contrapuestas. En primer lugar aquella que da por seguro el hecho de la introducción de las nuevas tecnologlas, pretendiendo estudiar cómo se ha de modificar la sociedad para que esto ocurra. La alternativa está constituida por aquella actitud que considera a la tecnología como un hecho sociocultural, constituyendo, por tanto, una opción social más, no siendo separable, pues, del modelo de sociedad escogido por los ciudadanos. En el caso de España, aún existen suficientes grados de libertad como para, a pesar de considerar la introducción de la electrónica como un hecho inevitable e irreversible, modular su introducción y futuro desarrollo de forma que se tengan presentes las necesidades reales del conjunto del país. Entre estos grados de libertad cabe citar la existencia de un mercado no saturado (p. ej. telefonla, T.D., etc.), la presencia de cuadros cualificados en diversas áreas, la evolución de la informática hacia las pequeñas máquinas, pudiéndose llegar a desarrollar, tanto éstas como el soporte de programación en el propio pals sin inversiones descomunales, la existencia de una presencia pública importante en el sector y la disponibilidad de un mercado potencial infradesarrollado constituido por las compras de Estado, que puede actuar de motor fundamental del subsector de electrónica profesional. Centrando el análisis sobre los efectos en el empleo de la introducción de la electrónica en sentido amplio, existe una corriente de pensamiento que prevé una situación apocal íptica de desempleo si las nuevas tecnologías se introducen en el conjunto de los sectores de la actividad económica. Esto siempre ha ocurrido ante un cambio tecnológico desde la revolución agr(cola del final del siglo XVIII. Lo que no cabe duda que se da en estas circunstancias es un desplazamiento de la mano de obra hacia otras actividades, con constantes de tiempo más o menos largas y una necesaria recualificación de esta mano de obra. El hecho nuevo que se da en nuestros Mas es la aparición de un pujante cuarto sector de la actividad económica, denominado por algunos sector de la información y en el que convergen todas aquellas actividades que se dedican a la generación, transformación, comercio y difusión de la información. Este sector se nutre, fundamentalmente, del sector ternario o de servicios, rompiendo el esquema de los trasvases, delos últimos años, de trabajadores entre el sector primario y la industria y desde ésta a los servicios. Es obvio que los tres secto-res tradicionales se verán afectados, en mayor o menor medida, por la introducción de las tecnologías electrónicas, lo que hace falta evaluar es con qué intensidad y a qué ritmo. El papel de los poderes públicos, en su vertiente planificadora constituye, a este respecto, uno de los elementos fundamentales. MODELO DE VARIACiON DE EMPLEO POR INTRODUCCION DE LA HECTRONiCA La metodología escogida para evaluar cuantitativamente el efecto de introducción de la electrónica en el conjunto de los sectores de la actividad económica, consiste en la confección de un modelo que, bajo hipótesis aceptables, permita obtener, en plazos prefijados, las disminuciones e incrementos de empleo en cada sector por efecto de introducir en ellos las nuevas tecnologías. El esquema de bloques del modelo se representa en la figura para el caso de un sector de actividad económica "i". El parámetro básico a determinar en cada sector económico es el nivel absoluto de empleo. Sobre este parámetro influyen un conjunto de variables, limitadas a aquellas que inciden más directamente por la introducción de las nuevas tecnologías en los procesos de producción o en los métodos de trabajo. Para cada sector se considera que actúan tres mecanismos distintos que hacen aumentar o disminuir en nivel de empleo respectivo. En primer lugar, se establece que cualquier nueva inversión de expansión del sector constribuye a un aumento del empleo. Este mecanismo actúa con constante de tiempo rápida sobre el incremento de empleo en el sector. Para determinar el efecto de esta variable, se ha de estimar cuánto cuesta el crear un nuevo puesto de trabajo en el sector considerado, de forma que dividiendo las inversiones totales de expansi ón d el sector po r dicho coste un itario, se puede estimar el incremento de empleo en el sector bajo estudio. En este mecanismo,la electrónica sólo influirá como un efecto de segundo orden, ya que, si bien puede permitir la fabricación de nuevos productos o sistemas, la decisión de invertir en expansión es previa. Un segundo mecanismo, presente en el modelo, es el efecto de las inversiones de racionalización, propias de las épocas de crisis económ ica. Esta inversión es la que lleva a cabo una empresa para disminuir sus costes de funcionamiento y conlleva, generalmente, una disminución del número de puestos de trabajo disponibles. La forma de evaluar este efecto se lleva a cabo estableciendo, para cada sector o subsector, el coeficiente de desaparición de empleo por inversión en racionalización. Este coeficiente se define como la cantidad de inversión necesaria para amortizar un puesto de trabajo y varía mucho en función del sector considerado. As( dado un nivel determinado de inversión de racionalización en un sector, la disminución de empleo consiguiente se puede estimar como el valor de la inversión por el número de empleos que desaparecen por cada peseta invertida. Este mecanismo es, también, de constante de tiempo rápida, por lo que sus efectos se hacen notar en períodos de tiempo breves, sin embargo, se trata de un efecto controlable, hasta cierto punto, por los agentes sociales, que han de pactar su desarrollo en función de sus respectivos intereses. El tercer mecanismo sectorial que afecta al nivel de empleo, considerado en el modelo, es de constante de tiempo lenta y de efectos positivos. Se parte de considerar el incremento de la aplicación de las técnicas derivadas de la electrónica como un fenómeno de características irreversibles. Así, para poder mantener la competitividad en un determinado sector, cada vez es más necesario introducir estas nuevas técnicas. El conjunto de inversiones, mezcla de expansión y racionalización realizadas, determinará, a medio y largo plazo, un incremento en el empleo necesario para poder hacer un uso satisfactorio de las nuevas máquinas y sistemas. Una forma de cuantificar el incremento del número de puestos de trabajo que se pueden producir, consiste en establecer el número de instalaciones presentes en cada sector y estimar el número de puestos de trabajo que cabe esperar se hayan de crear por instalación productiva. El producto de ambos factores determinará el incremento de empleo que se producirá a largo o medio plazo. En el modelo considerado, el sector electró n ico presenta u n trata miento d iferente. Por un lado, sr; contribuye al empleo con inversiones de roxpallsión, tal como en el resto de los sectores. Una segunda fuente de empleo viene constituida por la proporción de electrónica dedicada a racionalización de los demás sectores. La tendencia parece indicar que la fracción de electrónica dedicada a los procesos de raciona!ización es creciente. Estas inversiones pueden actuar como verdaderas inversiones dA expansión del sector electrónico, con 12 diferencia de que el poder de decisión paí2 realizarlas se encuentra fuera de él. Finalmente, i cabe esperar que una proporción, distinta para cada sector, de las inversiones en expansión, sea dedicada a la adquisición de productos electrónicos. Así, fijado el coste de creación de un puesto de trabajo en el sector electrónico, la división de cada uno de los conceptos de inversión, directos o indirectos, por dicho coste, permita determinar p.1 incremento de empleo generado en en el sector electrónico. El modelo descrito es, obviamente, una primera aproximación al problema de la determinación de los mecanismos que influyen en la generación o desaparición de empleo por el efecto de introducir en el conjunto del sistema productivo el conjunto de tecnologlas que se agrupan bajo el nombre de la electrónica. No todos los factores descritos afectan con la misma intensidad a los resultados finales y su desarrollo dinámico puede afectar fundamentalmente a los balances sectorial y global de empleo. Sin embargo, el modelo propuesto constituye una primera herramienta que, convenientemente elaborada y perfeccionada permita establecer, de forma objetiva, los efectos de la sustitución de tecnologla, bien por sectores, o bien en el conjunto de la econom(a. APUCACION DEl MODElO A MEDIO PLAZO. EJEMPLO DE DESARROLLO A fin de poder estudiar el comportamiento del modelo descrito en el apartado anterior, se ha llevado a cabo un ejercicio de aplicación sencillo, que más que pretender obtener una descripción del futuro del empleo, pretende estudiar la sensibilidad de los diversos sectores ante el cambio tecnológico. ASI, se han supuesto unas determinadas condiciones iniciales y se ha reflexionado sobre los resultados obtenidos. Las hipótesis de partida para la aplicación del modelo se pueden resumir en los siguientes puntos: 1) Se considera que la inversión total de racionalización de cada uno de los sectores se aplica a la electrónica en sentido amplio (máquinas y servicios). 2) Se asume que no existen inversiones de expansión en ninguno de los sectores considerados. 3) Se establece que el coste de creación anual de un puesto de trabajo en el sector electrónico es de cuatro millones de pesetas, asu miendo que la mayor parte de empresas que se crearán -:m el futuro son pequeñas empresas de ser ."icios de baja inversión por puesto de trabajo. 4) Sólo se considerarán tres formas de variación de empleo, la generación de empleo directo en el sector electrónico por efecto inducido de la racionalización de los demás sectores, el empleo directo en cada sector, generado a medio plazo, como respuesta a la necesidad de operar los nuevos equipos y sistemas adquiridos y la disminución de emp!eo a corto plazo debida a la racionalización de cada sector. 5) Para cada sector se estiman, el número de puestos de trabajo necesarios a medio plazo para operar las nuevas máquinas, en función del número de instalaciones existentes y de su propia naturaleza, y el coeficiente de desaparición de empleo por racionalización de cada sector. 6) Se impone que, durante cinco años, cada sector dedicará el 1 por ciento de su volumen de negocios a racionalización, lo cual viene a suponer del orden del 5 por ciento de los beneficios. Esta hipótesis es ciertamente desfavorable desde el punto de vista de la desaparición de empleo, a pesar de que, desde otros puntos de vista (particularmente del sector electrónico), pueda parecer bastante optimista. Los resu Itados obtenidos se reflejan en la tabla 2. De la tabla anterior se han eliminado, deliberadamente, Hostelerla, Turismo, Educación, Sanidad y Servicios de Telecomunicación, que dadas sus especiales características, sólo pueden incidir en la creación de empleo especializado, tanto en los propios sectores como en e/ electrónico, por inducción. . CONCLUSIONES A la vista de los resultados numéricos o btenidos de la aplicación del modelo propuesto, cabe extraer, a modo de resumen de conclusiones, las siguientes: 1) A medio plazo, el balance de empleo es siempre positivo para el conjunto de la economía, aunque en pequeñas cantidades, aún sin considerar los efectos de los incrementos de productividad. 2) Los volúmenes de empleo puestos en juego son siempre pequeños. 3) Los niveles de formación requeridos en los puestos de nueva creación son del tipo medio-altos, lo que obligarla a replantearse temas tales como la Formación Profesional, particularmente en áreas conexas con la electrónica (fabricación, informática, programación, etc.). 4) La conclusión anterior es particularmente aplicable al caso del sector electrónico. 5) La desaparición de empleo global en cinco años es baja, del orden de 19.055 puestos de trabajo, afectando más a la agricultura, la alimentación, las industrias químicas, las metálicas básicas y las de producción de bienes de transporte. 6) La creación de empleo directo a medio plazo tampoco supone cifras elevadas, estimándose en 30.729 puestos en cinco años de personal, generalmente, cualificado. Esta creación se da preferentemente en agricultura, textiles, químicas, industrias metálicas básicas, producción y distribución de agua, gas y electricidad, comercio, banca y seguros. 7) Las cifras de empleo inducido en el sector electrónico resultan muy abultadas, ya que el efecto de cada uno de los sectores se ha considerado por separado, superponiéndose. Una estimación más razonable habría de partir de dividir por 10 los valores obtenidos, resultando la creación de 2.3q6 puestos por año en el sector. 8) Resulta evidente el importante papel que la Administración puede jugar en el conjunto del problema propuesto, tanto como elemento moderador de los procesos de reconversión y racionalización, como en su carácter de cliente de los sectores productivos y, particularmente del electrónico, así como en los efectos que, sobre el conjunto de la economía, puede suponer su racionalización e incremento de eficacia. Finalmente, cabe señalar que un posterior desarrollo del modelo propuesto, estudiando a fondo su comportamiento dinámico, estimando con mayor precisión los valores de los coeficientes empleados y estableciendo unas condiciones sectoriales o globales más realistas en cuanto a inversiones realizadas, puede constituir una útil ayuda, en el futuro, para ayudar a los grupos sociales a disponer de los datos necesarios para poder pactar en qué condiciones se pueden introducir las nuevas tecnologlas, de forma que se satisfagan lo mejor posible las necesidades sociales sin crear problemas de desplazamiento humano y desempleo.
30 oct 2015
Artículo BIT
Ned Ludd ataca de nuevo
E I desempleo tecnológico Ned Ludd ataca de nuevo Publicado en Octubre de 1980 en "Grandes Temas", el presente artículo, obra del economista CA.RLOS RODRIGUEZ BRAUN, Consejero Delegado de A.R.B. Consultores S.A., enfrenta la alternativa tecnológica, de la que es claro defensor, a la opinión de aquellos que, personificados en los seguidores del mítico Ned Ludd, mantienen que es precisamente la tecnología la causante directa del paro. Una idea siempre actual Su existencia jamás se ha probado, pero se cuenta que, hacia 1780, un trabajador inglés comenzó a destrozar telares y trilladoras como protesta contra el paro: se llamaba Ned Ludd. y cuando en la década de 1810 los obreros destructores de máquinas tuvieron su apogeo en el norte de Inglaterra tomaron el nombre del de aquel precursor legendario, y fueron conocidos como luditas. La razón -y también la policía, todo hay que decirlo- parecía estar en contra de estos hombres y el movimiento se fue extinguiendo paulatinamente. Sin embargo, la idea de que la máquina es enemiga del trabajador y de que más tecnología es igual a más paro, nunca desapareció. Esporádicamente, actualizados luditas reflotan pretéritas consignas y orean ajadas pancartas. Son derrotados, pero sólo para reaparecer íntegros más tarde. Los primeros luditas . El mítico Ned Ludd no fue el primero que creyó en el paro tecnológico. Se registran casos de máqu inas t1echas trizas por las iras populares ya en el siglo XV 11. Pero el ludismo se inserta en un contexto de reacción popular, en la que convergen radicales, cartistas, etc. El fenómeno adquirió virulencia significativa. La primera acción ludita se llevó a cabo en noviembre de 1811, en Nottingham. Los asaltos se sucedieron. Estos partidarios de la acción directa operaban como una b9nda terrorista: actuaba n de noche e iban enmascarados; su jefe -real o imaginario- era llamado "Rey Ludd" y, al parecer, contaron con el apoyo, al menos tácito, de la población. Pero la represión se inició muy temprano: en 1812 varios luditas fueron fusilados por orden de un empresario amenazado, de nombre Horsfall, quien después sería asesinado. Visto el desorden, se aplicaron severas medidas punitivas, que culminaron con .. un juicio masivo en 1813, en York: muchos fueron ahorcados. . En 1816, a partir de la depresión que siguió a las guerras napoleónicas, elludismo floreció nuevamente, pero la prosperidad ulterior y la acción policial terminaron con él. Igual suerte correrían los numerosos seguidores y simpatizantes de los luditas, en Europa y América. Debe destacarse que elludismo no fue en principio poi ítico. Los asaltantes rompían las máquinas por romperlas, al concebirlas como las causantes de sus problemas, pero no derivaban su accionar a partir de un programa revolucionario, ni nada por el estilo. Sin embargo, ponían brutalmente sobre el tapete una real idad más o menos percibida por todos y que habría de tener su correspondiente versión teórica e ideológica. . Como se sabe, la extensión y el progreso de la técnica en el siglo pasado fueron acompañados por una gran miseria. El doble movimiento de expulsión de mano de obra agrícola y aumento demográfico provocó que los obreros no acudieran a las fábricas seducidos por los altos salarios, sino porque no tenían a dónde ir. La idea de la "responsabilidad" de las máquinas en el paro (o en los bajos salarios) se extendió velozmente a principios de siglo. Y simultáneamente al saboteo ludita de la producción, los economistas empezaron a pensar qué clase de relación existía entre tecnología y empleo. El problema económico. La teoría de la compensación La cuestión de la maquinaria comenzó a ser debatida a principios del siglo X IX, como parte del análisis del crecimiento económico. Al discutirse las posibilidades de las crisis se plantearon los primeros problemas acerca de los efectos de la maqu inaria sobre la ocupación y se afianza, al principio, la sospecha de que técnica y empleo son incompatibles. Son los albores del "Iudismo teórico". Era un tema nuevo: los economistas más antiguos, como Adam Smith, en el siglo XVIII, habían creído que trabajo y má~u inas eran perfectamente complementarios. Cuando los economistas del siglo siguiente abordan la cuestión lo hacen en términos estáticos, es decir, no pensaron inicialmente en un proceso de acumulación, sino simplemente en una sustitución de capital circula~te por capital fijo. Un empresario que emplea 1.000 obreros decide asignar 500 para construir una máquina, con la que puede producir lo mismo que antes, con la mitad de la plantilla. ¿ Resultado? Quinientos obreros en la calle. El economista más influyente de la primera mitad de siglo, David Ricardo, jemostró -en un célebre y controvertido G30ítulo- que con la maquinaria, un empl"~sario podía ganar lo mismo produciende; menos (en sus palabras: disminuye el ingreso bruto, pero no el neto). Más tarde, el análisis fue dinamizado, pues los investigadores comprobaron que históricamente el progreso técnico involucraba a los nuevos capitales, no a los antiguos. En efecto, la experiencia sugería que tanto el capital circulante como el fijo crecían. Y surgió la discusión sobre lo que pasaba después de la introducción de la tecnología: ¿Podrían los trabaj adores despedidos ser recontratados? ¿Podría la economía en su conjunto ocupar plenamente a la fuerza de trabajo? Se lanzaron algunas ideas, cuya actualidad es notable: a) La tecnología supone menores costes, que podrían aumentar la demanda, exigiendo así un empleo mayor. b) Aunque la demanda de los bienes abaratados no aumente, dicha rebaja d~ precios liberaría un poder adquisitivo extra en manos de los consumidores, quienes podrían incrementar sus compras en otras industrias estimulando en ellas la contratación de personal. c) El mayor ingreso fomentaría el ahorro. d) Si la tecnología no se desarrolla localmente, entonces vendrá desde el exterior -como máquinas e incorporada en productos baratos-, en cuyo caso el desplazamiento de la mano de obra sería aún mayor. e) Habrá un flujo de metales preciosos (divisas) hacia los países con maquinaria, con mayor capacidad exportadora. f) Las economías progresivas, con salarios altos, son también las más avanzadas tecnológicamente, pues el elevado coste laboral fuerza la sustitución de hombres por máquinas. Todos estos puntos son debatibles, pero merece anotarse que el interrogante es tratado correctamente, como algo dinámico,que supone circunstancias económicas variando a lo largo del tiempo. Hacia el segu ndo cuarto de siglo pasado va tomando cuerpo una teoría, llamada después por Marx "de la compensación", que sostiene lo siguiente: las innovaciones tecnológicas aumentan la producción y reducen los costes. El alza en la demanda eleva los ingresos totales de los empresarios, qu ienes invierten mas, contratando a más personal. La tecnolog ía, pues, ahorra trabajo, pero lleva a una mayor producción, lo cual tiende a reabsorber la mano de obra que originalmente hab ía sido desplazada. ¿Cuán extenso será el lapso de media entre el despido y la recontratación? Depende de un conjunto de factores institucionales, como la flexibilidad en el mercado de trabajo, ajenos al estricto mundo tecnolog í a-empleo. y durante un cierto tiempo habría paro: nadie lo dudaba. La mayor parte de los economistas del siglo pasado sugirieron que el Estado auxiliase a los afecta. dos por el desempleo tecnológico. I La izquierda: Del ludismo utópico al ludismo científico Los socialistas rechazaron la teoría de la compensación y,todavía la niegan. El modo de producción cap ital ista, sostenían, se caracteriza por elevar la productividad más rápido que los ingresos, con lo cual sus posibilidades de ocupar a la población se van contrayendo. Para el marxismo, el paro es tecnológico: bajo el capitalismo, el cambio técnico es siempre capital using. Marx argumentó que bajo tal sistema, la desocupación es permanente: hay un "ejército industrial de reserva", masa de desempleados que presiona sobre el nivel salarial. Por otra parte, la mayor producción derivada del progreso técnico tropieza con crecientes dificultades de colocación, dado el empobrecimiento de los demandantes. Esta idea entronca con la "anarqu ía" de la producción capital ista, vieja crítica que los primeros socialistas enarbalaron contra los econom istas clásicos. Pese a creer que la tecnolog ía desocupa obreros, Marx no conceb ía al problema como algo inherente a la tecnología per se. En la brevísima referencia de los destructores de máqu inas, en El Capital, Marx acusa a los ludistas de tener una visión ingenua de la realidad, porque confundieron la maquinaria con su empleo capitalista. Esta equivocación impidió que atacaran al enemigo real, que no era la técnica, sino la forma social en que se aplicaba. Puede afirmarse, entonces, que el socialismo procura suministrar la versión "científica" del ludismo. La compensación funciona si la dejan El mecanismo de reabsorción opera de la siguiente forma: al principio, la introducción de una nueva técnica el im ina puestos de trabajo. Si no hay interferencias en el mercado, bajarán salarios y precios (si los trabajadores cambian rápidamente la ocupación, los salarios pueden no descender). Con ello mejora relativamente el poder adquisitivo del público, crece la demanda y se reocupan los desempleados. Si los salarios no caen o si los empleados no cambian de actividad, los costes descenderán con dificultad y así el sistema se verá limitado en su capacidad de generar y conservar empleLos efectos positivos de las máqu inas sobre el paro, pues, no tienen lugar en el corto plazo. Y, además, aparte que la compensación actúa más allá de la coyuntura, para que la teoría funcione se requiere una cantidad considerable de condiciones: los salarios tienen que bajar, los obreros deben poder (y querer) moverse fácilmente de un puesto a otro, la producción tiene que aumentar, los empresarios deben tomar la iniciativa de invertir, etc. Una diferencia importante entre los antiguos y modernos defensores de la teoría es que aquéllos tendían a dar esas condiciones por supuestas. De tal forma, los economistas ortodoxos hicieron lo contrario del públ ico: éste se concentró en los efectos inmediatos, y los economistas sólo vieron un largo término en el que confluirían varias características de lo más discutibles. Los luditas se pasaron al otro lado, argumentando que eso que la gente veía a corto plazo no era temporal, sino permanente. Y se equivocaron, al no tomar en cuenta las irregularidades y perturbaciones que traban la operatividad cabal de la teoría de la compensación. - -La clave del problema está en la capacidad de la tecnología para reducir los costes y ello requiere que la producción pueda aumentar y pueda modificarse. La introducción de ordenadores no produce más paro, sino más bienes, porque caen los costes y aumenta la productividad del factor escaso: el trabajo. El problema no es la demanda, sino la oferta. Como decía J.B. Say: "iProducir, producir, eso es todo! " La demanda es insaciable. Por otro lado, parece cierto que la realidad ha desmentido al ludismo. ¿Qué paso? No puede negarse que la humanidad está produciendo más, trabajando menos. Esto significa que la productividad ha aumentado tanto (y los costes disminuido tanto) que se presentó la posibilidad de elegir entre dinero y otro bien, muy escaso y muy caro: el ocio. La prosperidad -mucho más que la policía- fue el veneno de los antiguos luditas, y aún resulta eficaz para sus modernos, renovados y "científicos" epígonos. La tecnología da buenos resultados, si la dejan. Pero ¿por qué no la dejan? ¿Por qué oponerse a la tecnología? La teoría económica considera al paro tecnológico como algo real, pero no permanente, y lo estudia paralelamente a otras clases de desocupación análogas: estacional, friccional, etc. Para los luditas, por el contrario, el desempleo tecnológico es una constante y, por tanto, desarrollan una acción que -sin ser frontalmente antitécnica, claro- atiende a los efectos ocupacionales de las innovaciones, procurando la orientación de éstas hacia el uso de la mano de obra. Esto es un error, porque eleva los costes, cuando la solución es disminuirlos, utilizando menos el factor escaso. Con la estrategia ludita, la mayor producción es desestimulada y la tecnología es incapaz de suministrar sus efectos positivos. Es típico de la mentalidad ludita el suponer que el paro se arregla inflando los costes, lo que además sirve para demostrar que el ludismo puede ser tanto de izquierdas como de derechas: ambas posiciones suelen arguir que la respuesta al paro estriba en medidas tales como recortar la jornada laboral (izquierda), expulsar a los trabajadores extranjeros (derecha), obstaculizar el despido (izquierda), subvencionar a las empresas en crisis (derecha-izquierda), y así siguiendo con innumerables variantes para elevar los costes. El pretender "dirigir" la tecnología hacia el uso intensivo del factor trabajo es sólo una de dichas variantes. Pero con decir que los luditas están errados se cubre una parte del problema y aún queda algo sin explicar: ¿Por qué simpatiza el público con los luditas? La tecnolog ía hace ascender la producción y descender, los costes: pero no es por eso que se protesta, sino por otros efectos que pueden llamarse "externos" y que son pecuniarios o no pecuniarios, según formen parte o no del sistema de precios. Mucho de lo que habitualmente se entiende como incluido en la "calidad de vida" corresponde a los efectos externos no pecuniarios del progreso técnico: las neurosis urbanas, la degradación del medio ambiente, la deshumanización de las grandes empresas, etc. y la principal externalidad pecuniaria que suele achacarse a la tecnología es, sin duda, el desempleo. Si bien los economistas han estudiado los efectos externos no pecuniarios, y obtenido conclusiones sumamente interesantes, el tema de estas líneas obliga a centrar la cuestión en las externalidades pecuniarias. Se ha acordado que la tecnolog í a, al menos a corto plazo, causa paro. ¿ Es por ello que las multitudes luditas fruncen el ceño? No, es por lo que deben pasar mientras los trabajadores desplazados se son reabsorbidos por el sistema. Se ha dicho que los ordenadores no producen desempleo; sin embargo, sí lo provocarán si: sectores donde se han incorporado ordenadores se oponen a cambiar de ocupa. ción (o a recibir un salario menor). b) Los empresarios de esos sectores no invierten en ordenadores (o pretenden ganar lo mismo sin hacerla). Es decir, la innovación desprecia el capital y esto es cierto, los trabajadores ganarán menos, o irán al paro, y los empresarios ganarán menos, o irán a la quiebra. y todo por un invento. ¿Es sorprendente, entonces, que la idea ludita no muera? Todos piensan primero en su propio interés: es la fuerza que ha permitido sobrevivir al lud ismo. De atender, ante todo al bien social, se apoyaría a la tecnología, cuyo resultado es siempre más bienes más baratos. El coste es que trabajadores y empresarios deben revalorizar su capital. Algunos economistas han arguido que la sociedad está compuesta por "buscadores de rentas", o sea, entes que, por encima de su remuneración normal, luchan por conseguir un ingreso extra, proveniente de rentas de un capital que se ha ido amortizando. El hecho de que la extensión de la capitalización al conjunto social sea algo positivo les tiene a estos buscadores de rentas muy sin cuidado. a) Las personas que trabajan en los Si el empresario X fabrica biblias a mano, le sentará fatal que el empresario y empiece a elaborarlas a máquina, mejores y más baratas. Entonces procurará, por ejemplo, impedir la importación de la maquinaria "hacebiblias". Muchas personas hablan inglés. Los recu rsos invertidos en aprender dicho idioma les proporcionan un rendimiento, por supuesto superior al de los que sólo explotan el castellano. Pero a medida que la enseñanza del inglés se extiende, esos rendimientos disminuyen y el capital invertido se amortiza. Si los anglohablantes obstruyen el aprendizaje de los que aún ignoran el inglés estarían obteniendo una renta de su capital, ya amortizado. ¿Que la comunidad saldría beneficiada si las bibl ias se abaratasen y todos hablasen inglés? No hay duda. Pero algunos verían cómo sus ingresos se atenúan, y si desean evitar que ello ocurra: a) El empresario X debería, por ejemplo, comprar las modernas máquinas "hacebiblias". b) Los anglohablantes deberían, por ejemplo, aprender otro idioma. Esto es lo que se quiere significar con "revalorizar el capital". y es por esto que la oposición pecuniaria a la tecnología cuenta con tantos adeptos. No por el paro. Conclusión: iViva la tecnología! Eso. Que viva. La tecnología no solamente no causa desempleo, sino que hace crecer la ocupación (y los salarios). Por el contrario, el paro es provocado por quienes se muestran reacios a dejar que la técnica surta libremente sus benéficos efectos. Esta actitud deriva de que lo que es socialmente positivo puede ser individualmente perjudicial. y las innovaciones tienden a amortizar el capital del empresario y trabajadores, los que se resisten tanto a perder sus rentas como a desembolsar recursos y correr riesgos para revaluar su capital. Los luditas desaparecieron como bandas terroristas, pero su ideología primaria y elemental fue desarrollada por el socialismo y, paradójicamente, está presente en el pensamiento, tanto de izquierdas como de derechas. Así, desde el asaltante enmascarado hasta el moderno hombre de negocios que presiona para impedir una rebaja arancelaria o para obtener una subvención estatal de privilegio, el ludismo ideológico ha hecho gala de una envidiable capacidad de supervivencia. iViva la tecnología! Será menester proclamarlo a voz en cuello para que se distinga en el coro circundante, que periódicamente arremete con el viejo alarido: iViva Ned Ludd!
30 oct 2015
Artículo BIT
"Cambio acordado"
Opinan las centrales sindicales La postura de las centrales sindicales mayoritarias frente a la influencia que las nuevas tecnologías tienen sobre el empleo constituye un punto de referencia básico para entender la trascendencia que este fenómeno tiene en la sociedad actual. Aunque básicamente análogas, las opiniones de UGT y ee.oo que os ofrecemos a continuación poseen matices diferenciadores que justifican la presencia de ambas en nuestras páginas. Constituye, además, una prolo ngación más detallada de las intervenciones que ambas fuerzas sociales tuvieron en la mesa redonda que podéis encontrar en estas páginas. El "cambio acordado", único medio de adecuarse a las nuevas tecnologías Francisco Martinez (UGT) Para una Central Sindical como UGT, hablar de InrlOvaclón Tec no lógica y sus diferentes efectos, no constituye una novedad, aunque para algunos s( lo parece y se reflerell a ella en términos de "Joto" que ha de analizarse. La Innovación Tecnológica, siempre ha estado presente en el desarrollo humano, sobre todo desde la Revolución Industrial, y no cabe descubrirla ahora. Sin embargo, pueden descubrirse aquellos rasgos especr"ficos que conforman de una forma diferente la actual situación de otras surgidas en el pasado. En primer lugar, debe citarse que el ritmo y la extensión de la innovación nunca han sido como los actuales, pues abarca de una forma gradual a todos los sectores productivos y urla mayoría de categor:"as profesionales, lo que trae consigo fuertes problemas relacionados con el empleo y las modificaciones de las condiciones de trabaJo. Respecto al empleo, creemos que debería desecharse una idea ciertamente extendida, que utiliza el "clásico" argumento de que sucederá como en el pasado, dorlde la innovación si bien destrua empleo, también lo creaba, actuando de Ulla forma compensatoria. Hoy del ritmo de la innovaciórl es tal, que afecta si (secundario/ y de servicios terciario, por lo que no puede pensarse en un posible trasvase de trabajadores de un sector a otro, como sucedió en otro tiempo, con el pase de mano de obra de sector agrícola al industrial. Pero lo innovación no sólo actúa so bre los niveles de empleo, sino que afecta a la cualificación profesional de los diferentes PU8Stos de trabajo, haciendo que jUllto a una d ism inu CIÓ n de I as aptitudes para desempeñar ciertos trabajos, se produzca una revalorización en la cualificación de otros. As:" se produce la aparente "paradoja" de que coexistan, al tiempo, Ull aumento del desempleo a con secuencia de la innovaciórl y una demanda do trabajo sin satisfacer, que no puede ser cubierta por los trabajadores que se quedan sin empleo, como consecuencia de la misma innovación. Por último, es Importante considerar otra serie de factores, además de la revisión en las cuallficaciones profesionales. El ritmo e Intensidad de trabajo, el aislalTl iento progresivo que puede llevar tras de s una cierta descelltrali/ación de tareas, las características del entorno Hsico, la forma de supervisión, y los todavía poco estudiados efectos sobre la salud, no sólo Hsica sino psíquica, SOll algunos de más destacados aspectos que una acción sindical debe considerar al enfrentarse con la problemática inducida por la in novació n. El segundo aspecto diferenciador hace referencia a la "calidad" de la innovación. Esta, en efecto, abarca cada vez más a un pod er esencia 1: la Inform ació n. El hecho de poder procesar cada vez Ull mayol nivel de informa"ción, hace que los efectos de la actual innovación sean de urla importancia fundamental capaz de alterar las actuales relaciones de poder. Por eso, algullos han empezado a utilizar el concepto de Tecnolog:"a de la Informa ción para referirse al sentido y alcance de la actual Innovación. Este segulldo aspecto es algo sobre lo que suele ser corriellte pasal de largo, para contemplar sólo el primer aspecto de la incidencia sobre el empleo. Por ello, es importallte dejar cOllstancia, de que la actual inllovación, que tiene su base en la microelectrónica, al igual que las anteriores, reflejan en su desarrollo yalternativas opciones sociales o políticas, y por tanto noson los condicionantes técnicos sólo y fundamentalmente, los que marcan su dirección. Es evidente que la actual innovación, puede o bien contribuir a centralizar el control social y acentuar la polarización de la sociedad, o por el contrario, servir para establecer una nueva organización del trabajo, donde la descentralización sea el marco de un incremento de la responsabilidad y autocontrol de la sociedad en su conjunto, junto a unas mejoras de las condiciones de trabajo y de revalorización del mismo, para los trabajadores, consecuencia de un incremento de la productividad global. Esto son opciones sociales y políticas, y el tomar uno u otro camino, es condición indispensable para poder establecer las condiciones de salida de la actual situación. ¿QUE HACER? No es descubrir nada nuevo si afirmamos que son los países donde existe algún sistema deconcertación, basado en fuertes organizaciones sindicales donde, a pesar de todos los problemas enunciados, mejor se está frontando la actual situación de crisis. De ésta no podrá salirse por un aumento de la polarización social como se pretende desde ciertas doctrinas económicas encarnadas en algunos partidos de la derecha. Frente a esta alternativa que nos llevaría paulatinamente a situaciones cercanas a países tercermundistas, sólo cabe incrementar los niveles de solidaridad y participación democrática, pues amplias capas sociales y de la clase trabajadora estarían dispuestas a aceptar sacrificios, si éstos son realizados por todos y se controlan los efectos de dichos sacrificios, lo que sign ifica participar en la definición de los objetivos y vías de salida de la crisis. Desde esta perspectiva de la Concertación, cabría definir dos marcos de actuación y que aunque (ntimamente ligados, marcan dos situaciones de acción sindical diferenciadas: En primer lugar podemos distinguir un nivel macroeconómico o de política nacional. A este respecto, y desde la óptica de UGT deberían instrumentarse de una forma coordinada varias vías de actuación. - Una distribución más equitativa del trabajo disponible, lo que significa una reducción de la jornada laboral en su más amplia acepción y que comprendería menos horas semanales, mayor número de días de vacaciones, excedencia pagadas para cursos de reciclaje, jubilaciones, etc. si bien desde UGT se es consciente de que la reducción del tiempo de trabajo sólo puede darse de una forma escalonada y complementando ciertas políticas sectoriales. - Diseñar una Poi (tica Industrial, que no sólo contemple las reconversiones como un ajuste a la "baja" de nuestra capacidad productiva, sino que defina y planifique la situación deseada industrial a med i"~ "! lazo y articu le las med idas adecuadas pa Ilevarla a cabo. Es evidente que para una oerspectiva como la representada por UL T el crecimiento así planteado, no es SÓlú de tipo cuantitativo, sino fundamentalrTlente cualitativo, es decir de incremento de una Producción Industrial, que creemos habrá de ser estimulada muy principalmente desde el Sector Público, destinada a mejorar la calidad de vida del conjunto de la población. - Establecer una Política Educativa y de Investigación que tenga en cuenta el fenómeno de la innovación, y por tanto planifiquen sus incidencias culturales, educativas y destine medios y coordine esfuerzos de desarrollo. Este esfuerzo, es tan básico, que existen opiniones acerca de que la auténtica Formación de Capital en los próximos años deberá medirse por los gastos en educación para efectuar la adecuación del nivel de conocimiento y las inversiones destinadas a Investigación y Desarrollo. En segundo término, es preciso considerar el nivel sectorial o de empresa, donde si bien puede existir un conflicto entre trabajadores y directivos es preciso atender a los intereses a medio plazo de ambos, para comprender que sólo la negociación, el "cambio acordado" puede ser la única alternativa válida para adecuar la empresa o el sector al progreso y el futuro. Esto va a requerir un esfuerzo por parte de las orqanizaciones sindicales, pero también y muy especialmente de las organizaciones patronales, que han de comprender que es preciso cambiar determinadas actitudes tradicionales y llegar a acuerdos en las mo~ificaciones de las condiciones de trabajo, ritmo de introducción de las nuevas tecnologías, requerimientos y contenidos de la formación, repercusiones sobre la salud en toda su extensión, etc..
30 oct 2015
Artículo BIT
Optar por la innovación tecnológica
Optar por la innovación tecnológica, decisión política Juan 1 Marin n estas fechas, creo que no resulta actual preguntar a los sindicatos si son o no favorables a la introducción de nuevas tecnologías. Atrás quedan las opiniones generalizadas entre los trabajadores de "oposición a la máquina", comprensible en la medida en que la mejora tecnológica liberaba -y liberaempleo, pero hoy reducidas casi a la reliquia histórica. No existe, pues, oposición "teórica" a la nueva tecrlOlogía, entendiendo las economías nacionales interdependientes y abiertas al mercado mundial. Sin embargo, partiendo de los hechos, convendría preguntarse otras cosas y reflexionar en torno a las preguntas. Los hechos -tozudos siempre- nos dicen por un lado, que, en el marco de la crisis, la lucha entre las empresas por aumentar su productividad adquiere progresiones geométricas. Que uno de los elementos clave de ese aumento es actuar sobre los costes y que dependiendo de los marcos de relación laboral, en mayor o menor medida, la obsesión1rnpresarial está en reducir sobre todo los costes del factor trabajo. Ese es, en esencia, el motor de la introducción de nuevas tecnologías en las empresas y, en general de la "modernización productiva". El elemento, pues, de preocupación sindical se centra en el impacto sobre el empleo en presencia de millones de parados en cualquier país desarrollado. De ah í las líneas generales de acción de los sindicatos en este terreno: exigencia de negociación de las condiciones de introducción de las nuevas tecnologías, reivindicación de reducción progresiva de la jornada (ya son famosas las 35 horas semanales de la Confederación Europea de Sindicatos), exigencia de procesos de formación profesional permanente a los diferentes niveles, mayor preocupación sobre los problemas de seguridad y salud laboral que específicamente se planteen, etc... Todas ellas las comparte CC.OO., intentamos aplicarlas. Los hechos también demuestran que, en nuestro pÚs, aún no se ha generalizado este tipo de intervención sindical. Sólo en casos particu lares se ha co nsegu ido, a causa de la ausencia de una legislación que favorezca la negociación en esos términos, y que CC.OO. reclama. La generalidad, desgraciadamente, se trata por la vía del Estatuto de los Trabajadores, en sus capítulos de expedientes de crisis "por causas económicas o tecnológicas" (sic). Ahora bien, las preguntas y reflexiones que anunciábamos se refieren a algo más general. No ya a cómo paliar los efectos negativos, o cómo conseguir contrapartidas sindicales de empleo u otras, sino más bien a cuestiones del tipo de: ¿puede la innovación tecnológica contribuir de modo efectivo y en breve plazo a salir de la crisis?; ¿qué posibilidades tiene nuestro pa(s de acceder a la "carrera tecnológica"? ; ¿en qué marco de política económica debe insertarse una política tecnológica progresista? Todos ellos son temas abiertos donde no está dicha la última palabra. Incluso, son motivos de debate ideológico en relación a los "modelos de sal ida a la crisis". Comenzaremos, pues, por señalar nuestra disconformidad con las teorías en auqe que no están demostrando en ningún lugar su eficacia, que hacen depender la creación de empleo de la capacidad de recuperación de excedente empresarial creador de fondos para inversión. Sobre esta idea giran los poi íticos neoliberales al uso en torno a las facilidades de flexibilización de plantillas y de reducciones de salarios. Está claro que es necesario adecuar nuestra estructura industrial, que es necesario aumentar nuestra productividad que, por cierto, sigue creciendo en los años de crisis a mayor velocidad que la media OCDE-. Pero pensar en que estos problemas -y el del empleo- se resuelven a base de tasas negativas sostenidas en el crecimiento de salarios o de cada vez más "precariedad" en el empleo empieza a ser más que discutido a la luz de la experiencia (1), y no sólo como ya es tradicional por los sindicatos. Más bien parece claro que el reto es la búsqueda de una tecnología adaptada a los niveles salariales para mantener o aumentar el empleo, si no se quiere competir con los países emergentes en sus circunstancias de bajo nivel de vida y consumo o con las grandes potencias tecnológicas que hoy por hoy son inalcanzables. De ah í que no sea indiferente el tipo de apuestá tecnológica, si se quieren unos u otros efe.ctos sobre el empleo y sobre el carácter del desarrollo industrial. Es, pues, necesario un marco de política industrial y tecnológica adecuado a nuestro país, a sus circunstancias específicas, a su peculiar estructura y en fin, a las particularidades de "nuestra crisis". Son, pues, necesarias, medidas de Gobierno, que reclamamos también que sean negociadas con los agentes sociales: crecimiento sostenido de los Cjastos en 1+ D en el marco de una poi ítica de investigación coordinada; establecimiento de un marco legal adecuado que impida la monopolización de la tecnología por parte de las multinacionales; reforma del sistema educativo, etc. Todo ello, como es lógico en el marco de una política de reindustrialización que sustituya en su intención y contenidos las disposiciones legales en materia de reconversión industrial actuales que han servido más que nada al objetivo de reducir plantillas y allegar fondos públicos en forma de subvención a los grupos industriales con mayor capacidad de presión. En resumen, y para terminar estas notas: optar por la innovación tecnológica es sobre todo, una decisión política. Que exige iniciativa de los poderes públicos, pero también su desarrollo por la vía de la concertación social. Por exigir gran cantidad de recursos públicos, por deber establecerse a medio plazo, por las consecuencias económicas y sociales de unas y otras opciones, es necesaria la negociación, el acuerdo de poi ítica industrial que posibilite su puesta en práctica. A ello estamos dispuestos en CC.DO., y por ello estamos abogando.
30 oct 2015
Artículo BIT
Sociedad informatizada
La sociedad informatizada, una nueva y próxima etapa evolutiva Desde Mayo de 1968, y tras la crisis de la energía de 1974, el Mundo vive inmerso en el conflicto Norte-Sur y la confrontación Este-Oeste con la conciencia de asistir a una conmoción de los esquemas tradicionales, que se habían mantenido vigentes durante generaciones. En este artículo se fundamenta la hipótesis de que esta generación podría estar presenciando el final de una etapa evolutiva de la humanidad, y los albores de otra nueva, equiparable a los sucesos del neolítico con el nacimiento de la civilización, y el final de la cultura cazadora. La Telemática representaría hoy en día el factor de cambio que en aquellos tiempos representó la agricultura. Escribe AQUILINO MORCILLO CROVETTO. Parece ampliamente consensuada la hipótesis de que las nuevas tecnologías basadas primordialmente en la electrónica, y muy especial en la microelectrónica, están incidiendo en forma muy acusada en la sociedad, resaltándose la estrecha relación existente entre la adopción de estas tecnologías y el crecimiento del de~8mpleo, tanto en la industria como en lus servicios. Junto a esta hipótesis, está el hecho incuestionable de que desde 1974, las tasas de crecimiento del Producto Interior Bruto de todas las naciones de la Tierra comenzaron a decrecer, tendiendo en la actualidad al temido "crecimiento cero", y que el desempleo no cesa de aumentar, superándose la cifra de 25 millones de desemplead0s en los países de la O.C.D.E. (con más s millones en España), y con tantos por en relación con la población activa que ya alcanzan los dos dígitos. Estos hechos no son nuevos en la Historia, y menos desde la introducción en la misma de la sociedad industrial. Lo auténticamente nuevo, es que, en el momento actual, y tras casi una década ininterrumpida de crisis, la salida a la misma no. se vislumbraba a plazo corto, ni a p!2Z0 medio, y parece razonable pensar que cuando la situación termine, las bases de la nueva sociedad tendrán otro fundamento que el que sustenta la sociedad actual. Naturalmente, ello ser(a así sólo en el caso de que no nos encontráramos ante u na más de las coyu ntu rales crisis de "ciclo largo" del capitalismo, sino ante una verdadera crisis estructural del sistema, ante la que los análisis sociológicos tradicionales habr(an quedado desbordados. Como premisa del bosquejo de análisis que se introd uce en estas líneas, es primordial establecer una drástica separación conceptual entre "desempleo" y "paro", términos que han estado ligados durante la época de la sociedad indust rial. Para que I ingldsticamente sean equivalentes,el paro debe ser FORZOSO, pero únicamente en ese caso. Trabajo es "emplear la actividad o el esfuerzo corporal o mental para un fin determinado". Se puede por tanto, y desde u un punto de vista conceptual, desarrollar un gran trabajo como coleccionista de insectos, corredor ciclista, gobierno de un domicilio, o escritor de un artículo para esta Revista, sin que ello conlleve la supeditación a un patrono y al cobro de un salario; es decir, sin que estas acti"idades signifiquen la obligatoriedad del Empleo por realizarlas. Sin embargo, y etimológicamente, el paro se produce en el momento en que se "pone término o cesación de la jornada. de trabajo", pues es consubstancial con el ser humano el descanso nocturno, por ejemplo. La distinción no es baladí, desde el momento en que la sociedad industrial, fuertemente jerarquizada, necesitó dóciles y disciplinados trabajadores que cumplieran con puntualidad estrictas jornadas ya turnos fijos, en lo que se constituyó como el "empleo". El trabajo del campesino, del ama de casa, del artista, se convirtieron en actividades con Ulla fuerte carga de marginalidad, al no estar sometidas a la férrea disciplina impuesta por la sociedad industrial en la fábrica o en la oficina. La disyuntiva era tajante, una vez creada la m (stica de la sociedad industrial: quien no estaba empleado, no era un trabajador. Y la sociedad se creyó el sofisma, en aras de la productividad. Hay que comprender que, previamente a la revolución industrial, era privilegio de la nobleza, y posteriormente de la "hidalgu(a", la exención del pago de impuestos, y -por definición- era una deshonra para el noble y el hidalgo la supeditación de su trabajo a otro hombre. Posiblemente la identificación a partir del siglo XVIII de los conceptos "trabajo" y "empleo" fue necesaria para el progreso social, al objeto de destruir este prejuicio paralizante. Sin embargo, y dos siglos después, conviene volverse a replantear si esta identificación de términos, en modo alguno sinónimos, no puden ser un factor que paralice el desarrollo, ya que la carga peyorativa que contiene el término "desempleado" convierte al individuo en un ser marginado, cuando han variado radicalmente las condiciones por las que históricamente se asimiló esta confusión. Una de las conquistas culturales de la época industrial ha sido la difusión de la idea del carácter ennoblecedor del trabajo, y su contrapartida del carácter antisocial de la picaresca y la vagancia, si bien se defiende el derecho al ocio, como conquista laboral. Hoy en día se considera una conquista social tanto la prolongación del período de enseñanza como el adelantamiento de la edad de jubilación, juntamente con la reducción de la jornada laboral, y la humanización en las condiciones de trabajo. El "estajanovismo" pasó a la historia. Sin analizar ningún otro dato, podría concluirse que el siguiente paso al de la libertad de elección de empleo, es el de la libertad de elección de trabajo, es decir, el derecho al desempleo, sin por ello dejar de percibir un" remuneración adecuada para vivir, y sin connotaciones algunas de marginalidad, como no las tiene la jubilación. Por supuesto, con una contraprestación social. Naturalmente, esta nueva "revolución mental", sólo podría darse si el entorno estuviera sufriendo un cambio análogo, por lo menos, al que se originó en el siglo XVIII con la revolución industrial, pues el poder sindical se vería seriamente resquebrajado. Antes de hablar del papel de la microelectrónica y su futuro, es metodológicamente necesario exponer el destino al que conduce el desarrollo de las tendencias del mundo actual, y qué nueva tendencia está emergiendo con futuro. Es un dramático hecho que las naciones del planeta se encuentran comprometidas en un enfrentamiento de característica intertribal que se denomina "conflicto Este-Oeste", con la peculiaridad de la existencia de un arsenal termonuclear de 20.000 Megatones, más que suficiente para acabar con la vida de la Tierra (aunque parece ser que ciertos tipos de insectos se salvarían, en el caso de un hipotético holocausto). De momento, y tras el reparto del mundo por los acuerdos de Yalta, en zonas de influencia de los dos grandes colosos vencedores, la confrontación directa se viene evitando, por lo que las pruebas de armas convencionales se realizan mediante "terceros interpuestos" a los que se les permite combatir siempre que no pongan en peligro la paz mundial, y el escenario esté alejado de la "zona de seguridad ", o fronteras cercanas de los grandes colosos (por ejemplo, Carea, Vietnam, Sinaí, Líbano, Malvinas, etc.). Por otra parte, es un hecho igualmente dramático que mientras existen riquezas y medios en la Tierra para que todos sus habitantes disfruten de un buen nivel de vida, la realidad es que la miseria se ceba en más del 70 por ciento de la población mundial, o TERCER MUNDO, que no llega a poseer ni la quinta parte de las riquezas del planeta, por lo que en tanto un 15 por ciento de la población humana derrocha los bienes, anualmente mueren de hambre más de 50 millones de personas. Esta situación, o "conflicto Norte-Sur" se agrava con el tiempo, por lo que de continuar el actual Orden económico internacional, la situación llegará a hacerse insostenible, máxime cuando son naciones enteras las que, poseyendo poder termonuclear, están al borde de la inanición o de la quiebra económica, agobiadas por la ceuda exterior. De continuar el actual Orden, el estallido es más que previsible, tanto por el riesgo de jugar ininterrumpidamente a la "ruleta rusa" con transnochados nacionalismos en un mundo sistémico en permanente interacción (ESTE-OESTE), como porque las relaciones predador-presa tie. nen un límite cuando se conduce a la presa a la desesperación, y ésta puede aliarse con el otro cazador (NORTE. SUR). En cualquier caso, e introduciendo la ETICA en el razonamiento, no parece adecuado un SISTEMA cuyo desarrollo, basado en la competitividad, conduce a la humanidad a unos desequilibrios y enfrentamientos de la gravedad de los relatad os. Si la competitividad es causa o efecto de la irracionalidad que refleja una situación como la actual, no es el objeto de esta análisis, pero sí lo es el constatar que en un mundo sin fronteras, resultaba totalmente justificable la EXPANSION y EXPLOTACION de nuevos territorios, y que puesto que esta situación se presentaba en comunidades diversas, el CO NFLICTO de intereses era connatural al desarrollo. Con los datos disponibles e inferidos sobre la evolución del crecimiento de la población mundial, puede calcularse matemáticamente la curva log(stica de esta población, a partir de unos 20 millones de habitantes a comienzos del neolítico, y hasta un máximo que ronda los 10.000 millones de habitantes, de acuerdo con los cálculos ecológicos de la ONU, y para una alimentación basada en la agricultura. El resultado, corroborado por la ONU, es que la TASA ANUAL DE CRECIMIENTO POBLACIONAL alcanzó su máximo por primera vez en 8.000 años, a mediados de la pasada década, con un índice cercado al 20 por mil, y desde entonces, y a nivel global, decrece sistemáticamente, al objeto de que a mediados del próximo siglo se haga cero, y la población alcance su cota sobre los 10.000 millones, u OBJETIVO pobiacional. El significado de esta realidad esun auténtico CAMBIO ESTRUCTURAL, pues si bien en el transcurso de la evolución logística podían existir oscilaciones poblacionales sobre la curva de tendencia -guerras, epidemias, crisis económicas, eras de prosperidad~ que originaban CAMBIOS COYUNTURALES; a partir de 1974 puede afirmarse, dado que el planeta Tierra es un medio de espacio y recursos finitos, que se inició la realimentación negativa de la especie con su entorno, por lo que una sociedad basada en la competencia deja de tener sentido, pues obstaculiza la consecución de un OBJETIVO poblacional, que es el de la integración de la especie en su medio, para unas condiciones ambientales básicas invariables, cuales son el espacio, clima y medio de alimen"tación. En otras palabras, una sociedad basada en parámetros CUANTITATIVOS, como la civilización que comienza con el descubrimiento de la agricultura, empieza a vislumbrar su final, por lo que es normal que cada vez se fabrique menos acero, menos coches, menos barcos, etc., y en consecuencia, el nivel económ ico basado en el desarrollo de esas industrias, se degrade, con lo,que aumenta el desempleo, o la ocupación en actividades económicas obso letas. Resulta evidente que la actividad económica, antes de la revolución industrial era sustentada por la población agrícola. Posteriormente, el peso poblacional pasó a la actividad industrial, y últimamente -y en los países muy industrializados- el mayor porcentaje de la población activa pasó al Sector Terciario (sociedades postindustriales). La novedad, hoy en día, es que ha surgido un SECTOR CUATERNARIO o de la INFORMACION, que sustituye incluso al Sector Terciario en volumen de población ded icada a este TRABAJ O. De la misma forma que el nacimiento de la industria sustrajo mano de obra de la agricultura, el nacimiento del Sector Cuaternario sustr-ae mano de obra de la industria y de los servicios. El concepto de INFORMACION, nos es bien conocido a los ingenieros de telecomunicación, ya que es hijo de un" colega, Shannon, que lo cuantificó matemáticamente en el BIT. Lo que nos es menos conocido es su íntima relación con el concepto termodinámico de entropía, descubriendo Brillouin que era la otra cara de la moneda, por lo que INFORMACION equivale a DESENTROPIA. Dentro del campo de la Termodinámica, y más específicamente del de los sistemas abiertos, Prigogine ha encontra-" do las relaciones matemáticas que explican el paso de estructuras con mínimo orden a otras de progresivo orden, o subsecuentemente, de m ínima información, a estructuras con mayor acopio informativo, en un proceso evolutivo al que se sujetan las "estructuras disipativas". Desde un punto de vista biológico, existe una explicación científica mediante INFODINAMICA por la que el acopio informativo de un celentero, que se mide por la información genética en pares de nucleóticos de AD N, y que es de 9 xl 08 bits, evoluciona hasta 2 x 109 bits en un anfibio, y así sucesivamente hasta alcanzar los 1013 bits en la información biológica cerebral de un ser humano. Sin embargo, la evolución no se para en el conte.xto biológico, sino que, gracias al lenguaje, sigue su trayectoria a través de la cultura humana. Si bien es cierto que "cuantitativo" no es sinónimo de "cualitativo", la realidad es que un organismo posee superior grado de evolución o COMPLEJlpAD si la informació.n de su código gen ético es cuantitativamente superior a la de otro organismo. De análoga forma, una sociedad humana está más evolucionada que otra sólo si la CANTIDAD de INFORMAC ION que procesa (a través del lenguaje y de sus máquinas) es mesurablemente superior a la de la sociedad de referencia. Como ejemplo, el idioma inglés actual, con unas 200.000 palabras de léxico,es una muestra del nivel evolutivo de una sociedad en comparación con un primitivo lenguaje de la cultura cazadora de no más de 4.000 palabras de léxico. La superior complejidad informativa es un índice de los diversos niveles de INTELIGENCIA con que operan esas dos diferentes culturas, con total independencia de la capacidad mental de sus poi íticos. Sin embargo, el propio lenguaje tiene un límite cuantitativo, más allá del cual se hace incomprensible, y los flujos de información extrasomáticos de la humanidad son ya del orden de 1023 bitios (archivos, bibliotecas, memorias de computadores, etc.). Sign ificativamente, este incremento de información es el que no encuentra freno a su desarrollo, cuando todas las variables de la sociedad industrial tienden al crecimiento cero. Sin embargo, la TECNOLOGIA DE LA INFORMACION, no tiene como objeto exclusivo la informática, microelectrónica y telecomunicaciones (TELEMATICA), sino los procesos de control, incluso industriales, tales como la robótica; el mejoramiento de la salud, como la bioelectronica; el gran consumo, como el video, audio, computadores personales y relojes, e incluso la biología, como la ingeniería genética que nos pod rá acabar consigu iendo la síntesis artificial de las prote ínas. Esta tecnología que emerge, y en la que no puede elegirse su utilización debido al acelerado desarrollo cuantitativo en relación con la específica de la sociedad industrial, tiene a la ELECTRONICA, unida a la inteligencia de los seres humanos, como la base de sustentación del proceso sinérgico de avance, de ah í la necesidad de la formación permanente en la persona. No resulta aventurado suponer que de la misma forma que la agricultura acabó con toda una CULTURA (en su sentido antropológico) del hombre cazador, y dio paso a la CIVILlZACION cuando el cazador equilibró su curva logística poblacional con su entorno; la tecnología de la información, basada en la microelectrónicB, podrá dar paso a un nuevo modelo de sociedad por la masiva introducción de NUEVAS TECNOLOGIAS, ante las cuales los valores actuales tales como el "EMPLEO", perderán su sentido de igual modo que los valores agrícolas sustituyeron a los de la sociedad cazadora. El ejemplo histórico es que aquellos pueblos que siguieron siendo cazadores, o desaparecieron o están confinados en los lugares más inhóspitos de la Tierra. El "Sentido de la Historia" pasa por la progresiva complejidad hacia el límite de la INTELlGENCfA y LIBERTAD de la especie. La sociedad informatizada será una nueva y próxima ETAPA evolutiva, hacia la que caminamos, no sin traumas de adaptación.
30 oct 2015
Artículo BIT
La era de la microelectrónica
La era de la microelectrónica JESUS SANCHEZ IZQUIERDO es Director de la Asociación para el Desarrollo de la Tecnología y Aplicaciones de los Microprocesadores (ADAMICRD), promovida por el Ministerio de Industria y Energía, para promocionar la Tecnología de la microelectrónica y sus aplicaciones. Recientemente la Asociación ha traducido al castellano el libro de la DCDE "La Microelectrónica, la Productividad y el Empleo", en el que se recogen diversos trabajos que estudian la influencia que aquella ejerce sobre la actividad laboral de la sociedad. El presente artículo pretende ser una introducción a la importancia que las nuevas tecnologías están adquiriendo en la estructura social y los efectos que originan en la industria y el empleo. Las implicaciones de la nueva tec. nología en la actual crisis econó, mica son amplias y profundas. Entre ellas la m icroelectrónica, base de la "Tecnología de la Información", es hoy la palabra mágica. Aunque es frecuente acusarla de motivadora de desempleo, queremos verla aquí desde un ángulo opuesto. Bajo múltiples aspectos y de una manera casi única en la historia industrial, la tecnología microelectrónica va camino de transformar profunda y progresivamente todos los sectores industriales. Aún más, a través de los nuevos productos y las funciones nuevas que se han desarrollado, ha implicado poco a poco a toda la organización social, bien sea en las fábricas, las oficinas, las casas, las universidades, las profesiones liberales... Algunos observadores hablan de la microelectrónica y en particular, de los microprocesadores como del motor de una segunda revolución industrial, en el curso de la cual se verán ampliamente potenciadas las funciones intelectuales del hombre en una forma similar a como las máquinas de vapor potenciaron su fuerza m uscu la r. La microelectrónica es hoy la materia prima básica para el desarrollo industrial en nuestros días y su componente más potente el microprocesador es, sin duda, el acontecimiento tecnológico más significativo de nuestro siglo. La m icroelectrón ica ab re perspectivas capitales para el futuro de la humanidad y no es ligereza predecir que, en los próximos años, va a motivar una profunda transformación en la misma, que afectará a la industria, a la economía, al campo del trabajo, a las condiciones de vida, a la movilidad de mano de obra, a la relativa desaparición de los aspectos más penosos y peligrosos del trabajo, cambiando también planteamientos educativos. La importancia estratégica de la industria microeléctrónica se explica por la interdependencia, cada vez más estrecha y más profunda de todos los sectores industriales y de servicios, respecto de los componentes microelectrónicos. Ellos dan una mejor fiabilidad y versatilidad, un menor consumo de energía y sobre todo, son causa de funciones nuevas en los productos industriales clásicos, así como de productos nuevos, todo lo a su vez crea nuevos planteamientos de producción e incluso nuevos hábitos sociales. Los computadores, las telecomunicaciones, la automática inteligente, la electromedicina, los medios de transporte, los juguetes, los relojes, etc., todos incorporan componentes microelectrónicoso puede prever que su impacto se multiplicará por diez en el próximo lustro. Esta situación ocasionará un desplazamiento profesional. Aquí es interesante constatar que, aproximadamente, la mitad de los técnicos electrónicos en Europa trabajan ya en sectores de la actividad económica distintas a los que conciernen directamente a la electrónica. Por ejemplo, el sector del automóvil emplea un 15 por ciento de técnicos electrónicos, la construcción naval un 8 por ciento y el sector de la mecánica un 5 por cien to. Esto implica que empresas alejadas del sector electrón ico se ven en la necesidad de adquirir experiencia en microelectrónica y sus aplicaciones. El no hacerlo las deja fuera de todqs los mercados. Un 67 por ciento del mercado de la microelectrónica está destinado a la informática y a las telecomunicaciones. De todas maneras, esta parte va a disminuir sensiblemente en el curso de los próximos años en provecho de otros sectores industriales cuya participación pasará del 15 por ciento en 1978, al 19 por ciento en 1985, o sea una programación del 27 por ciento por año. Si hasta ahora el efecto de la microelectrónica sobre los productos industriales no ha hecho más que iniciarse, se Dado el amplísimo ámbito de aplicación de la microelectrónica, toda la industria deberá hacer un importante esfuerzo de reconversión de sus productos industriales y de sus técnicas de fabricación, con objeto de evitar la pérdida de su competitividad a nivel mundial y ello implica una demanda de profesionales con cualificación a todos los niveles. Asociado a la extensión de equipos y sistemas con microprocesador y la proliferación de equipos informáticos que cubren todo el espectro de dimensión, se ve como la industria del "software" participará de esa demanda de profesionales y puede ser en nuestro país, una línea de actividad importante. Todo ello indica que la estructura de empleo en tareas clásicas de producción se modificará sustancialmente, imponiéndose, pues, nuevos planteamientos que lleven a aprovechar las oportunidades que dan estas tecnologías. La importancia de la microelectró~ nica proviene de su condición de industria punta y por la fuerte interdependencia existente con las otras industrias, actuales o futuras, para las cuales el empleo de la_microelectrónica E:;S ya esencial e irreversible. Hoyes imposible desarrollar una industria competitiva en cualquier sector, si no se apoya en una microelectrónica cada día más adelantada. Para ayudar a las industrias, principalmente a las alejadas del sector electrónico a mantenerse en el mercado, aprovechando las ventajas que la microelectrónica aporta a sus productos y a sus procesos, todos los gobiernos de los países industrializados están desarroiicTldo d iversas acciones que se pueden esquematizar en cinco líneas: 1.- Mentalización general a todos los sectores sobre la importancia de esta tecnología. 2.- Información a los industriales de las posibilidades de la microelectrónica para mejorar sus productos y sus proceso~. 3.- Formación y reconversión de sus técnicos. 4.- Creación de organismos especiales promotores de la innovación tecnológica en base a la microelectrónica. 5.- Promoción de las nuevas tecnologías en la enseñanza. La microelectrónica es la fuente de oportunidades más decisiva para nuestra industria y para nuestra econom ía yen definitiva, para la creación de nuevos puestos de trabajo en un entorno industrial nuevo, en el que la creatividad y la innovación con microelectrónica será el instrumento de nuestro desarrollo. No hacerlo así es condenarse a una dependencia de los países tecnológicamente avanzados como no se ha conocido. Su impacto es tal que su producción y empleo cOnfigura nuevos planteamientos políticos, industriales, económicos, estratégicos, educativos y sociales. Nada escapa a la revolución de la microelectrónica y del microprocesador, último eslabón de un proceso de miniaturización y empaquetamiento de componentes electrónicos. Hoy, cualquier planteamiento de desarrollo económico y social, pasa por la microelectrónica. Sin ella no hay futuro. No hay pues que ver a la microelectrónica como creadora de desempleo, hay que verla como el único sector en crecimiento vigoroso en todo el mundo.
30 oct 2015
Artículo BIT
La tecnología no tiene la culpa
Editorial de "5 Días". 15 de Marzo de 1983 La tecnología no tiene la culpa Unas palabras de Juan Pablo 11, pronunciadas durante uno de sus discursos en el reciente viaje por Centroamérica, parecen culpar indiscriminadamente del crecimiento del paro, en los países subdesarrollados, a los avances tecnológicos. La referencia papal a este problema no ha dejado de sorprender en los países industrializados que, simultáneamente, tienen un alto nivel tecnológico junto a un creciente volumen de paro. En los últimos tiempos no es infrecuente encontrar difusores de la misma idea en los ámbitos poi íticos y sindicales. Achacar, sin embargo, toda la responsabilidad del paro a los avances tecnológicos es un planteamiento incompleto del problema. Por reducción al absurdo cabría demostrar que "el pleno empleo mundial" estaría asegurado si se suprimiera de un plumazo todo el proceso de mecanización agrícola, industrial y de servicios que la civilización ha ido conquistando a través de los tiempos. Sin llegar a estos extremos de despropósito, no es difícil encontrar declaraciones de líderes sindicales que, en asambleas o m ítines, repiten el latiguillo de que "es preciso frenar los avances tecnológicos por los riesgos de desaparición de puestos de trabajo que traen consigo". Reacciones de trabajadores contra "la mecanización agraria", que deja sin trabajo a los braceros, y contra la "robotización" del proceso de soldaduras en la fabricación de automóviles, que pone a los trabajadores en la calle, están todavía recientes para demostrar hasta qué punto el terreno está abonado para que prendan en él las chispas de los planteamientos incompletos e incluso de la demagogia. El premio Nobel de Economía Kuznets, asesor durante años de varios presidentes de los Estados Unidos, escribió hace tiempo que "la tecnología es la responsable de las tres cuartas partes del progreso social de la humanidad, mientras la cuarta parte restante debe achacarse a ese indefinido mundo que conocemos bajo la denominación de educación y cultura". La gran cuestión que se plantea ante la adopción de nuevas tecnologías y su impacto sobre el empleo debería formularse, pues, de otra manera, es decir, habría que preguntarse cuántos puestos de trabajo se perderían de no introducirse tecnologías nuevas. Parece innegable que los países -como las empresas- que no renuevan tecnológicamente sus procesos productivos no podrán sobrevivir debido a la pérdida de competitividad no sólo porque ello equivale a conferir a su industria, en gen e r al, una estructu ra tercermu nd ista -con lo que la competitividad internacional difícilmente pOdrá mantenerse-, sino también porque el problema no está en crear puestos de trabajo, sino, ante todo, en establecer las condiciones que lo hagan posible. Ello pasa, inevitablemente, por la creación y adopción de los avances tecnológicos que permitan un aumento de la oferta y de la demanda, que es lo que, en realidad, define el auténtico crecimiento económico. El debate en torno a las razones que pueden explicar las reacciones sociales frente a los avances tecnológicos, que en primera instancia provocan una reducción de puestos de trabajo sin especial ización concreta, se ha iniciado, en parte, con una cierta altura intelectual y documental, pero también, en parte, con la puesta en marcha de los más viscerales resortes de autodefensa sin más argumentación que la descalificación apoyada en razones subjetivas o las cifras estadísticas que nada significan en sí mismas. Los más recientes estudios sobre la composición cualitativa del epígrafe Formación Bruta del Capital Fijo, dentro del cuadro macroeconómico, vienen a demostrar que de los tres tipos de inversión -de mantenimiento, de productividad y de expansión- la inversión de productividad, que ,es fundamentalmente la que se efectúa en la automatización de los procesos industriales, agrarios o de servicios, es cerca de diez veces superior a la de mantenimiento, y sólo la inversión de expansión -la que se hace en nuevas instalaciones- es la única que genera empleo y la que lleva aparejada normalmente la utilización de las tecnologías más avanzadas en el mercado. En la actual situación económica mundial tan absurda resulta la simple inversión de expansión de la inmensa mayoría de los sectores productivos -dada la notable infrautlización de la capacidad productiva instalada- como infantil resulta defender la idea de que es preciso aumentar las inversiones en mantenimiento, que lo único que consigue es "mantener" las instalaciones en su estado" original, pero a un coste que no podrá repercutirse en el producto en condiciones de competencia abierta en el mercado. En estas circunstancias parece claro que cuando desde todos los sectores sociales se está pidiendo que aumente la inversión, la única inversión que racionalmente puede aumentar es la inversión en productividad, que sólo puede lograrse con la aplicación de mejoras tecnológicas. Si no se puede invertir en expansión -con montones de sectores en crisis, con exceso de oferta y con capacidad infrautilizada- ni es económicamente viable invertir en simple mantenimiento, está claro que sólo cabe invertir en productividad. Del paro no tiene la culpa la tecnología. Es más, sólo por el camino de los avances tecnológicos será posible crear puestos de trabajo reales y no ficticios.
30 oct 2015